De la oscuridad a la luz®
Autor. David Ernesto Panamá S.
Smashwords Edition
Derechos de autor: 96-2010® Obra contenida en el libro títulado:
Cuentos que no son cuentos.®
http://www.ernestopanama.com
Smashwords Edition, License Notes
This book is licensed for your personal enjoyment only. This eBook may not be resold or given away to other people. If you would like to share this book with another person, please purchase an additional copy for each person you share it with. If you’re reading this book and did not purchase it, or it was not purchased for your use only, then you should return to Smashwords.com and purchase your own copy. Thank you for respecting the hard work of this author.
Ediciones Smashwords, Nota de Licencia.
Este libros esta licenciado para su disfrute únicamente. Este libro no debe ser vendido de nuevo o regalado a otras personas. Si usted desea compartir este libro con otras personas, por favor compre una copia adicional para cada una de las personas con quien desee compartirlo. Si usted está leyendo este libro y no lo ha comprado, o no lo compró para su uso personal, entonces devuélvalo a Smashwords.com y compre su propia copia. Gracias por respetar el arduo trabajo de este autor.
De la oscuridad a la luz
No se cuanto tiempo ha transcurrido, si sueño o vivo la realidad.
Me encuentro rodeado de cuatro enormes paredes, una sólida puerta de metal, en lo alto una ventana de roídos barrotes por donde apenas la luz penetra y un techo de madera carcomida del que pende un cable eléctrico y un bombillo quemado; este es mi mundo.
Tres veces al día veo la mano del carcelero que deja la bandeja con malolientes alimentos y a lo lejos escucho el murmullo de su voz; a mi no me dirige la palabra.
No se que ocurre afuera; me consumo, mi carne palidece y los huesos marcan mi piel. Mi cabello gris, sucio, largo y desordenado cae sobre mis hombros. La barba abundante y de mal aspecto llega a las tetillas. Las uñas crecen corvas y mugrientas sobre huesudos dedos.
El invierno hace estremecer mi esqueleto y el calor del verano me moja desde la cabeza hasta los pies. Sobre el lodoso y fétido piso; rastrojos de paja, telepates, liendres y pulgas son la cama donde concilio el sueño.
No recuerdo mi origen, ni como llegué a este infierno, que a veces se torna paraíso...
¿Que crimen cometí, cual fue mi error para merecer el encierro y el abandono?
Mi mente se mantiene siempre agitada, pareciera no estar cuerda, hablo solo y con los que en ella me vistan. ¡Si!, ellos siempre vienen a conversar conmigo, llegan de distintas épocas; los abuelos mayas, los antiguos griegos, ilustres romanos y déspotas, cristianos, judíos, musulmanes y otros personajes más recientes como el Chief Seattle, Martí, Jefferson, Herzl, Hitler, Churchill, Stalin, Eisenhower, Salarrué, el Dr. King, entre otros muchos; curiosamente ninguno de ellos nota mi deprimente aspecto, ellos me ven y tratan como su igual y la que yo califico como locura llega a su clímax cuando con todos ellos encontramos: valores y causas comunes que favorecen a la humanidad.
Alcanzamos esa concordancia de pensamiento y objetivos que nunca ha sido posible lograr en el mundo real, pues si así hubiese acontecido habría paz e igualdad en el mundo... ¿Será que estoy perdiendo la razón? ¿O que se me revela que solo la muerte nos dará la paz?
Cuando de nuevo quedo en silencio con mi yo, con mi mente en quietud, me estremezco y me digo: no vives lo que vives, tú no imaginas cosas, eres una persona normal, no deliras, pues no despiertas con el corazón palpitante por la noche, trémulo de miedo sintiendo la amenaza del traidor que vende por monedas a quién profesa la verdad de sus ideales.
En mi soledad no hay quietud, pero hay paz, hay diferencias pero se logra la armonía, hay pobreza pero se comparte riqueza. Se vive lo mundano y se eleva a lo espiritual.
En mi soledad, los astros, la montaña, el árbol centenario, el trino del ave, el vuelo del águila, el lago hermoso, el río calmo; todo lo veo, lo palpo; el aire me lleva el aroma de las flores y sol crea vida; sin duda este es el universo en armonía.
Mi respirar es profundo, la paz y la guerra, ambas dentro de mi ser.
Prefiero no recordar que deje o que perdí, ahora aquí en mi soledad, dentro de mi, lo tengo todo, todo en armonía.