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Excerpt for Apología de Sócrates. Traducida y Comentada by , available in its entirety at Smashwords

APOLOGÍA DE SÓCRATES

PLATÓN

TRADUCIDA Y COMENTADA

by

Rubén González



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Smashwords Edition



Copyright 2019 Rubén González & Inés M. Martín

All rights reserved. No part of this book may be reproduced in any form without written permission from the authors.

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Smashwords Edition Licence Notes

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Autor: Platón

Traducción: Rubén González & Inés M. Martín

Diseño de cubierta: Inés M. Martín

Todos los derechos protegidos. Esta obra no podrá ser reproducida total ni parcialmente mediante procedimiento alguno, incluidos la reprografía y el tratamiento informático, sin la autorización escrita de los titulares del copyright.



Libros Para Conocerse



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LOS AUTORES

Inés M. Martín es Licenciada en Derecho y Titulada superior en Griego Moderno. Tras diez años de ejercicio profesional de la abogacía centró su actividad en la investigación sobre el mundo psíquico y espiritual del ser humano. Escritora y entrenadora psico-emocional, formadora en el ámbito del Crecimiento personal y Desarrollo de Valores, ha acumulado años de experiencia en la divulgación de temas relacionados con el autoconocimiento, el desarrollo interior y la superación humana, impartiendo regularmente cursos, conferencias y talleres. Es editora y redactora de la revista digital gratuita "Conocimiento Interior". Otros libros publicados: "Practicando zen", "Tao Te Ching, el Poder Interior" y "Practicando la Sabiduría Hermética"

Rubén González es Licenciado en Derecho y Titulado Superior en Griego Moderno. Ha publicado varios libros y artículos sobre sus investigaciones y su experiencia en la divulgación de temas relacionados con el conocimiento interior y su relación con las antiguas civilizaciones, especialmente con las culturas griega, maya y egipcia. En sus cursos y seminarios, así como en sus libros, aborda los temas que desarrolla desde un punto de vista, no sólo histórico y antropológico, sino también, y especialmente, simbólico y espiritual. Otras obras publicadas de este autor son: "Los Mayas y el conocimiento interior" (en castellano y en inglés), "Pitágoras y la nueva conciencia", "Popol Vuh comentado, visión espiritual del mito maya", "Los Versos Áureos y la Escuela de Pitágoras", "Dioses y Héroes de la Mitología Nórdica"

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TABLA DE CONTENIDOS

PRÓLOGO

PLATÓN ESCRIBE LA APOLOGÍA DE SÓCRATES

SINOPSIS DE LA APOLOGÍA

Primera Parte

Segunda Parte

Tercera Parte

APOLOGÍA DE SÓCRATES DE PLATÓN

Primera Parte

Segunda parte. Primer Veredicto

Tercera parte. La sentencia de muerte



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PRÓLOGO

Estamos a 12 de mayo de 2011, ante el Tribunal Federal Daniel Patrick Moynihan de Nueva York, por iniciativa de la Fundación Onassis, se juzga de nuevo a Sócrates, el antiguo filósofo griego. No se trataba de una representación, sino de una versión moderna del juicio, con todo el marco jurídico actual y, al mismo tiempo, con elementos de la Atenas antigua.

La Fundación Onassis encontró ardientes partidarios de su iniciativa entre los principales jueces y abogados estadounidenses, que estudiaron el material del juicio original en los antiguos textos de Platón (Apología, Critón, Eutifrón, Fedón), Jenofonte (Memorias) y Aristófanes (Las Nubes), y en las leyes atenienses de aquella época.

Los tres jueces fueron: Dennis G. Jacobs, presidente del Tribunal de Distrito de Apelaciones de Estados Unidos, quien también presidió el proceso, Carol Bagley Amon, presidente del Tribunal Federal del Distrito Este de Nueva York, y Loretta A. Preska, presidente del Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York.

Los fiscales y representantes de la ciudad de Atenas fueron: el presidente de la Fundación Onassis, Antonis Papadimitriou, y el coronel reservista Matthew Bogdanos, fiscal adjunto en Nueva York. El abogado defensor fue el distinguido abogado Eddie Hayes, y el famoso penalista Benjamin Brafman se presentó como el mismo Sócrates defendiéndose.

Desde el punto de vista académico, el Juicio de Sócrates fue presentado a la audiencia, antes de la emisión de la sentencia, por Alexander Nechamas, catedrático de Filosofía y Literatura Comparada en la Universidad de Princeton.

"Me tenéis miedo porque yo sé que vosotros no sabéis", dijo en su defensa, Sócrates-Benjamin Brafman. "Pongo en duda a los poderosos, los poetas, los políticos; los provoco y descubro que no tienen respuestas para lo que ellos mantienen. No tengo miedo a morir, pero pensad en cómo os sentiríais si me condenarais a muerte simplemente porque digo mi opinión".

El resultado del juicio no estaba predeterminado. Dos de los jueces, Dennis G. Jacobs y Loretta A. Preska, propusieron la absolución del acusado, mientras que la otra juez, Carol Bagley Amon, lo condenó. Se invitó a la audiencia a emitir su voto como jurado. El veredicto de la audiencia fue anunciado durante una recepción ofrecida en el edificio del Tribunal Federal al final del evento. Los votos mostraron que estaban conformes con la absolución propuesta por esos jueces 185 miembros del "jurado", y que 29 dijeron lo contrario, mientras que varios otros se abstuvieron de tomar una posición.

Antonis Papadimitriou destacó como notable que uno de los tres jueces declaró culpable a Sócrates y que con esta decisión estuvo de acuerdo el 20% de la audiencia; igualmente, que el segundo juez que absolvió a Sócrates expuso en su razonamiento que tenía algunas dudas. Todo esto demuestra la seriedad con la que se llevó a cabo este proceso. El juicio fue filmado y puesto a disposición en DVD en las universidades estadounidenses.

Tras el éxito del juicio en Nueva York, la Fundación Onassis propuso volver a celebrar el juicio de Sócrates, pero esta vez en Atenas, la ciudad donde fue condenado. Y lo hizo realidad el 25 de mayo de 2012.

Nuevamente no se trató de una representación teatral ni de una recreación, sino de un proceso moderno, basado en el marco jurídico. En él participaron nada menos que diez reconocidos juristas, procedentes de Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos, Suiza y Grecia.

El tribunal estuvo compuesto por:

. El lord Richard Aikens, juez de la Corte de Apelación de Inglaterra y Gales,

. Sophie-Caroline De Margerie, miembro del Consejo de Estado (Francia),

. Pierre Delvolvé, miembro de la Academia de Ciencias Morales y Políticas de Francia,

. El Dr. Giusep Nay, ex presidente de la Corte Federal de Suiza,

. Anna Psarouda-Benaki, Profesora emérita de Derecho Penal y ex presidente del Parlamento de Grecia,

. Vasileios Rigas, ex vicepresidente de la Corte Suprema de Atenas (Grecia),

. Sir Stephen Sedley, miembro de la Corte de Apelación de Inglaterra y Gales (Reino Unido),

. François Terré, miembro de la Academia de Ciencias Morales y Políticas de Francia, y

. Harm Peter Westermann, profesor de Derecho de la Universidad de Tubinga (Alemania).

El Tribunal estuvo presidido por Loretta Preska, juez principal del Tribunal del Distrito Sur de Nueva York (EE.UU.).

Tanto fiscales como abogados examinaron en profundidad los asuntos sociales y políticos que subyacían a los cargos interpuestos contra Sócrates, proyectándolos en todo momento hacia el presente. A continuación los juristas declararon su veredicto: cinco de ellos se pronunciaron a favor de Sócrates y otros cinco en contra.

Por su parte, los 866 espectadores que estaban presentes también tuvieron voz y voto, como un jurado. El veredicto fue el siguiente: 584 personas se manifestaron a favor de la inocencia de Sócrates, y 282 personas lo hicieron en contra. Así pues, el resultado del juicio, más de dos mil cuatrocientos años después de la muerte del filósofo, decretó que Sócrates era inocente.

Tal vez pueda parecer que un proceso como este no lleva a ninguna parte, pero lo que en realidad se pretendía debatir eran cuestiones esenciales. Según la acusación, la democracia se había restablecido en Atenas cuatro años antes del juicio de Sócrates y el filósofo podía ponerla en peligro. Si Atenas juzgo a Sócrates como lo hizo fue para salvaguardar su sistema democrático. La defensa, en cambio, señaló que la expresión de la opinión personal, que era de lo que se acusaba a Sócrates, no podía considerarse como delito bajo ningún concepto. Es verdad que Sócrates no confiaba en ciertas formas del sistema democrático, pero tampoco estaba a favor de la tiranía. En palabras de François Terré, que votó a favor de la inocencia del gran sabio griego, "Sócrates era un filósofo y los filósofos son un blanco fácil. Sin embargo, él nos dio el regalo más grande del mundo: el derecho a la duda".

Sea como fuere, en la antigua Atenas el filósofo fue declarado culpable y condenado a muerte. Corría el año 399 a.C., por lo que Sócrates tenía más de setenta años, cuando fue acusado por Meleto, Ánitos y Licón, y llamado por primera vez para comparecer delante de los jueces y ante una gran audiencia. Pero esto no le desalentó en absoluto para actuar y hablar como en la vida cotidiana. Su actitud durante (y después) del juicio fue la de un verdadero filósofo. No se dedicó a suplicar, ni lloriquear, no cayó en artimañas de defensa. En las "Apologías" (defensas) que han llegado hasta nosotros a través de sus discípulos, entre las que destacan la de Platón y la de Jenofonte, la actitud de Sócrates se distingue por su serenidad, dignidad y valentía.

A pesar de que el orador Lisias se ofreció para redactar una defensa de Sócrates, éste no lo aceptó. Ni tampoco él mismo preparó ningún texto escrito, porque, como dijo, su "daimon" o espíritu interior lo disuadió. Como sus amigos estaban intranquilos, les dijo que no era necesario que escribiera nada, porque durante toda su vida había estado preparando su defensa, exactamente a través de su forma de vida: no haciendo daño a nadie.

Se estima que la defensa duró unas seis horas, y, junto con los otros procedimientos, el juicio duró todo el día. Como el acusado tenía el derecho de hacer preguntas a sus acusadores, Sócrates interpela a Meleto, y éste es derrotado varias veces y acaba permaneciendo en silencio al no poder contestar. Pero, a pesar de su magnífica defensa, Sócrates es declarado culpable con 281 votos en contra y 220 a favor, y Meleto propone la condena a muerte.

Conforme a lo dispuesto por la ley, Sócrates podía proponer un castigo que él pensara que se merecía. Sócrates les dice que un hombre que se ha estado esforzando toda una vida para hacer que los atenienses fueran más éticos, lo único que se merece es ser alimentado a cargo del Pritaneo (como los invitados del estado, los benefactores, los campeones olímpicos, los grandes generales, etc.). Los jueces se agitan. Sus discípulos y amigos, Platón, Critón, Kritoboulos, Apolodoro, ruegan a Sócrates que designe una cantidad de dinero que ellos pondrían en su lugar, entonces Sócrates la concreta en treinta minas. Pero el tribunal, con una diferencia de 80 votos en contra, condena a Sócrates a muerte.

El filósofo escucha la sentencia condenatoria imperturbable, sereno y con el buen humor que le caracterizaba, les dice que de todos modos, dada su edad, su muerte física no está muy lejos, así que podían haber esperado un poco y no desprestigiarse de esa manera. Los oficiales competentes detienen a Sócrates, que frente a los jueces dice: ¨Así pues ha llegado el momento de marcharnos, yo para morir, vosotros para vivir; pero, quién de nosotros va a una mejor suerte sólo el dios lo sabe¨.

Durante su estancia en la prisión (alrededor de un mes), rechazó utilizar un medio antifilosófico y actuar de manera deshonrosa, según las proposiciones de sus amigos, especialmente de Critón, de fugarse y salvar su vida. Permaneció allí, fiel a las leyes que, aunque injustamente, le obligaban a tomar la cicuta y morir.

Según Diógenes Laercio, después de la muerte de Sócrates los atenienses se arrepintieron en tal grado que cerraron las palestras y gimnasios. Desterraron a algunos y sentenciaron a muerte a Meleto. Honraron a Sócrates con una estatua de bronce que hizo Lísipo, y la colocaron en el Pompeyon (edificio público donde se guardaban las cosas para las pompas, funciones y festividades de la ciudad-estado, y donde había también estatuas de hombres ilustres).



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PLATÓN ESCRIBE LA APOLOGÍA DE SÓCRATES

El trágico final de Sócrates conmocionó a Platón, que tenía en ese momento veintiocho años de edad y llevaba ya nueve años como discípulo suyo. El suceso constituye el eje alrededor del cual se mueven cinco obras platónicas. El sitio principal lo ocupa la "Apología", mientras que "Teetetos" y "Eutifrón" se consideran anteriores, y "Critón" y "Fedón" posteriores.


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