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PENSAMIENTOS + ACCIÓN = CAMBIO

ideas prácticas para vivir mejor cada día



Martha Vallejo



Published by Martha Vallejo at Smashwords
Copyright © 2019 Martha Vallejo

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En memoria de

Antonio Vallejo Aguilar

Delia Hernández Castillo

Nelly Javier Tejeda

Rose Kaufman

Julián Vallejo Sánchez

Silvia Valenzuela Hernández

Jorge Valenzuela Hernández

Onésimo Guítarth Hernández

Mauro Sánchez Guítarth

Joshua Vallejo Avelar

Javier Rullán Escalona

Fredy Novelo Zapata

Gloria Córdova Arias

José Pérez Ferrer

Salvador Valenzuela Romero

Contenido

1. Prólogo

2. La Ciencia y el Positivismo

3. La Salud

4. El Subconsciente

5. El Poder de las Palabras

6. Cambia a Positivo

7. Escucha tu Intuición

8. Hábitos para crear una Actitud Positiva

9. Desafía tus Creencias Limitantes

10. Eres lo que Piensas

11. Mantén el Enfoque

12. Aún con miedo: Atrévete

13. Proyecta ser Ganador

14. Logra tus Metas

15. Date la Oportunidad

16. Sé un Aprendiz de por vida

17. Sé Creativo

18. Rodéate de Personas afines

19. Por qué debemos decir “No

20. Perdonar es Progresar

21. Todo es Pasajero

22. Yin y Yang

23. Ser Agradecidos

24. El beneficio de Compartir

25. Agradece a Quienes se fueron

26. Momentos Críticos

27. ¿A quién pedirle Consejo?

28. Permiso de estar Triste

29. Di “Te Amo

30. Tu Imagen

31. Ríete de ti Mismo

32. ¿Cómo te Calificas?

33. ¿A qué dedicas tu Tiempo?

34. Haz lo que No te gusta

35. La Ambición saludable

36. La Esperanza

37. La Envidia

38. La sabiduría del Silencio

39. El mito de la Soledad

40. El mito de la Madurez

41. Entre la Verdad y el Ego.

42. La Música, alimento de cuerpo y alma

43. Cree en tus Hijos

44. ¿Eres dueño de tus Cosas o lo contrario?

45. La estética en tu Casa

46. Simplifica tu Armario

47. Lo que piensas del Dinero

48. Evita que el Dinero “se te vaya”

49. Cambiamos cuando nos Decidimos

50. Acción, Acción,Acción

51. Afirmaciones Positivas

52. Afirmaciones para los Niños

53. Conclusión

54. Acerca de la Autora

Prólogo



La vida es una serie de lecciones. Mientras la experimentamos, tratemos de hacer todo lo posible para vivir tan bien como podamos. Con el paso de los años, algunos decimos “cómo no supe” porque ignoramos otras maneras de pensar o de hacer las cosas. Quisiera evitar esos momentos difíciles para todos nosotros, pero no es posible. Sin embargo, creo que cuando nuestras ideas se enfocan en los aspectos positivos de la vida podemos experimentarla de mejor manera. Aquí comparto enseñanzas provenientes de mis experiencias a través de los años, de lo que he aprendido de otras personas y a través de muchas lecturas.

Propongo ideas y prácticas que pueden ayudar a que te sientas mejor y experimentes la vida con menos angustia y mayor gusto. El objetivo es apoyarte para ver las situaciones desde un punto de vista positivo, haciendo pequeños cambios para que vivas cada día con más satisfacción. Varios estudios han demostrado que los estados negativos perjudican nuestra salud y, en contraste, factores como el optimismo la benefician. Además, las emociones positivas fortalecen nuestra personalidad ayudándonos cuando experimentamos dificultades.

Adicionalmente comparto ideas prácticas para mantener tu apariencia, tu casa y tu economía en orden. De manera tal que los diferentes aspectos de tu vida estén en armonía y contribuyan a tu prosperidad.

Vivir disfrutando cada día depende de nosotros. Los cambios suceden cuando los deseamos sinceramente. Nos estimulan a disfrutar de beneficios tales como sentirnos energizados y experimentar salud física, mental y espiritual. La práctica o recordatorio continuo de nuevos conceptos es lo que nos permite cambiar; por ello te sugiero leer y releer tantas veces como necesites cada una de estas páginas. Las comparto contigo con la mejor intención de que vivas con bienestar y en armonía.

De corazón,

Martha Vallejo





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La ciencia y el Positivismo



Con una actitud positiva experimentamos sentimientos agradables y felices. Transmitimos buena voluntad, felicidad y éxito. Caminamos más erguidos, nuestra voz es más segura y nuestro lenguaje corporal muestra cómo nos sentimos. Incluso nuestra salud se beneficia. No obstante, para dirigir la mente hacia lo positivo se requiere hacer un trabajo interno, ya que la actitud y los pensamientos no cambian de la noche a la mañana. ¿Sabías que el ser positivo mejora tu salud? Durante las últimas décadas se han realizado numerosos estudios que demuestran que los estados negativos como la depresión, la ira, la ansiedad y la hostilidad, son perjudiciales para la salud; en tanto que los factores como el optimismo, la satisfacción con la vida y la felicidad están asociados con una mejor salud. Independientemente de factores como la edad de una persona, el nivel socioeconómico o el peso corporal, los investigadores encontraron que el bienestar psicológico positivo parece reducir el riesgo de algunas enfermedades cardiovasculares. También observaron que los individuos que se sentían bien, además, seguían comportamientos sanos tales como ejercitar, llevar una dieta equilibrada, y dormir adecuadamente.

Los estudios también notaron que las emociones positivas consumen las emociones negativas. Cuando estas últimas persisten, producen irritabilidad innecesaria así como aumento en la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Los experimentos de laboratorio demostraron que la evocación de emociones positivas, en estas circunstancias, es la manera más eficaz de “deshacer” los efectos de las emociones negativas. Cultivar emociones positivas acelera la normalidad cardiovascular. Además, las emociones positivas amplían el pensamiento y elevan la fortaleza psicológica de forma duradera, cualquier emoción positiva que experimentes hoy no solo te hace sentir bien en el momento, también aumenta la probabilidad de que te sientas bien en el futuro.

Estas razones son suficiente inspiración para que hagamos el esfuerzo consciente, estemos alertas a los pensamientos que nos visitan y notemos si nos hacen sentir bien o si debemos hacer un cambio. No se trata de negar la realidad, se trata de cambiar el enfoque de aquello que nos acontece. En la vida pasan y pasarán eventos gratos e, inevitablemente, también algunos desagradables. Cuando estos últimos se dan, es nuestra elección derrumbarnos ante ellos o continuar adelante pensando en que la situación mejorará. Es elegir cómo ver el vaso: medio vacío o medio lleno.



ser positivo beneficia tu salud

las emociones positivas “deshacen” las emociones negativas

ser positivo te hace sentir bien en el momento y en el futuro

elige cómo ver el vaso: medio vacío o medio lleno





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La Salud



Nuestra salud abarca tres aspectos: físico, mental y espiritual. Nuestro bienestar incluye el buen estado de cada uno de ellos. Para sentirnos bien es necesario cuidarnos en todo sentido. Nuestra salud física depende de lo que comemos y cuánto nos ejercitamos. Por ello la importancia de seguir una dieta balanceada que incluya frutas, verduras, legumbres, proteínas y agua, abstenerse de drogas y regular las bebidas alcohólicas. Conjuntamente, es primordial practicar una actividad física adecuada a nuestra personalidad, procurando ejercitar un promedio de 25 minutos diarios.

El pensamiento positivo no significa enterrar la cabeza en la arena e ignorar las situaciones desagradables de la vida. El pensamiento positivo significa abordar lo desagradable de una manera más positiva y productiva. Creer que sucederá lo mejor, no lo peor. Nuestros pensamientos forman nuestras creencias, valores y metas. Nuestra salud emocional procede de lo que pensamos: según enfoquemos nuestros pensamientos, así nos sentiremos. Es decir, pensar positiva o negativamente afecta nuestro bienestar. Al ser optimistas y hacer planes a futuro, tenemos motivación y entusiasmo que contribuyen a nuestro bienestar mental.

Nuestra energía proviene de nuestra esencia espiritual. Necesitamos desarrollar nuestra intuición y espiritualidad. Nuestra salud espiritual esta relacionada con nuestras creencias, en tener fe en algo más poderoso que nosotros mismos. La fe cambia nuestros corazones: sentimos amor y compasión hacia nosotros mismos y hacia los demás. Es recomendable una práctica diaria o frecuente que mantenga abierta esta conexión espiritual. Cada uno tiene su propia manera de conectar con su yo interior: practica aquello que mejor funcione para ti. Para algunos puede ser la religión, para otros la meditación, la oración, el estudio de alguna filosofía, una caminata en silencio.

La salud es la armonía de estos aspectos: físico, mental y espiritual. Son aros enlazados que al marchar en congruencia nos provocan sensaciones de dicha y confort. El desequilibrio se da cuando uno o más aspectos tropiezan. Nuestro bienestar es un proceso consciente y autodirigido que nos ayuda a lograr nuestro mejor potencial. Para ello es esencial que procuremos un cuidado constante de estos tres aspectos. Al procurar el equilibrio de los tres, podemos vivir una vida más satisfactoria. Dediquemos la atención necesaria a cada uno.



nuestra salud incluye los aspectos físico, mental y espiritual

la salud física depende de una dieta balanceada y ejercicio

la salud mental requiere pensar positivamente

la salud espiritual precisa tener fe





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El Subconsciente



Según el psicólogo Sigmund Freud, la mente subconsciente es una reserva de sentimientos, pensamientos, impulsos y recuerdos que están más allá de nuestra consciencia. El subconsciente contiene sentimientos inaceptables o desagradables como el dolor, la ansiedad o el conflicto. La causa de muchos problemas emocionales y físicos reside en la mente subconsciente. Los recuerdos y emociones no expresados y no resueltos, que se almacenan en la mente subconsciente, pueden producir ansiedad crónica, fobias, depresión, adicciones y baja autoestima. Las emociones negativas se acumulan en el cuerpo, debilitando nuestro sistema inmunológico y provocando enfermedades. Cuando dudamos, diciendo “no soy lo suficientemente bueno” o “no soy seguro”, estos pensamientos impresos en el subconsciente nos mantienen atascados y nos impiden usar nuestro verdadero potencial. De todos modos, podemos trabajar con la mente subconsciente creando pensamientos positivos.

De acuerdo al Dr. Bruce Lipton, el carácter de nuestras vidas no está determinado por nuestros genes sino por nuestras respuestas a las señales ambientales. Es decir, no nacemos con un destino ya determinado; más bien nuestro destino refleja la manera en que respondemos a nuestras circunstancias. Si estás inconforme con uno o más aspectos de tu vida, necesitas modificar tu manera de pensar. Nadie se transforma hasta que se esfuerza por cambiar. Cambiamos nuestra realidad cuando cambiamos nuestros pensamientos y así redactamos una consciencia diferente. Para lograrlo necesitamos vigilarlos constantemente, ser conscientes y transformar el lenguaje con el que nos hablamos a nosotros mismos. Con la práctica, eventualmente, esta autoconversación contendrá menos autocrítica y más autoaceptación. Repitamos este nuevo léxico hasta el punto en que estemos convencidos de que es nuestra realidad. Con pensamientos afirmativos perseverantes, no solamente creamos una nueva consciencia, a la vez manifestamos las acciones precisas que nos permiten transformar nuestro destino; todo es generado por las percepciones de la mente.

El trabajo de la mente subconsciente es asegurarse de que respondas de la manera en que estás programado. Las imágenes que tienes en tu mente crean todo lo que expresas en tu vida. Si tienes una visión y pensamientos sanos, tu mente transforma tus circunstancias. Al enfocar tus pensamientos en ideas edificantes, tu subconsciente producirá un modelo positivo en tu forma de pensar y en la manera de ver la vida. A la vez que cambias tu manera de pensar, también toma acción, da pasos para crear nuevas experiencias que te aporten mayor satisfacción.



la mente inconsciente está más allá de lo consciente

muchas enfermedades provienen de la mente inconsciente

los pensamientos negativos nos impiden avanzar

podemos cambiar los pensamientos del subconsciente

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El poder de las Palabras



Las palabras tienen un efecto poderoso. Palabras positivas y optimistas como “paz” y “amor” estimulan benéficamente nuestra actividad cerebral; mientras que las palabras negativas producen estrés y nos impiden pensar con claridad. Las palabras afectan nuestro estado de ánimo. Si son positivas tienen mayor energía vibratoria; en tanto que si son negativas, tienen menos. Por otra parte, las palabras, además de afectar nuestra energía interna, también influyen en la energía que proyectamos a los demás.

Mientras más tiempo y atención pongamos a nuestros pensamientos y palabras, cambiándolos a positivos, más mejoraremos la imagen que tenemos de nosotros mismos. Al criticarnos, producimos pensamientos negativos que nos deprimen. Diariamente, recordemos cambiar las palabras de negativas a positivas. Anulemos los pensamientos negativos supliéndolos por otros positivos. Practiquemos la autocharla positiva. Durante el día, estemos conscientes de cómo nos hablamos mentalmente. Digámonos palabras de aliento, de aprecio. Nos ayudan a experimentar emociones positivas como la alegría, la satisfacción y el amor; y abren nuestras mentes a ver más posibilidades en nuestra vida.

De igual manera, tratemos de tomar las situaciones desagradables de otra manera. Reemplacemos las palabras de descontento por otras optimistas. Por ejemplo, cuando vamos en el auto y pensamos “qué tráfico tan terrible”, podemos sustituir estas palabras por “paciencia”. Respiramos profundo, ponemos música y la disfrutamos. En esta y en otras situaciones, podemos cambiar las palabras e impactar nuestro estado de ánimo de manera benéfica. Al principio sentimos resistencia para cambiar nuestra actitud; con el tiempo y la constancia, se convierten en un hábito que nos permite disfrutar esos momentos en vez de molestarnos.

Asimismo, cuando pensemos negativamente acerca de otras personas y las califiquemos con un lenguaje desfavorable, suplamos esas palabras con otras como “bendiciones”. Si es posible, démosles elogios sinceros por una buena acción o por alguna cualidad que genuinamente admiramos en ellas. Las palabras que empleamos acerca de nosotros mismos, de las circunstancias y de otras personas, afectan cómo nos sentimos. Por ello la importancia de mantener vigilancia en nuestros pensamientos y las palabras que usamos. No es posible cambiar de un día para otro, pero con un deseo sincero y perseverancia podemos lograr cambios que benefician nuestra salud mental y física.



las palabras tienen poder

las palabras positivas afectan nuestro estado de ánimo

anulemos las palabras negativas usando palabras positivas

expresemos elogios sinceros a nosotros mismos y a los demás



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Cambia a Positivo



La mayoría de las personas crecemos con creencias provenientes de nuestra familia, amigos, trabajo, o el entorno que nos rodea. Muchas de estas creencias pasan de una persona a otra, las escuchamos frecuentemente y pensamos que son acertadas. Algunas de estas creencias ciertamente contienen sabiduría, otras son erróneas. Empecemos a ser conscientes y notar la diferencia entre lo que es acertado y lo que no. Es momento de “limpiar” nuestros pensamientos. Aquellos que nos ayudan a continuar desarrollándonos, los mantenemos; los que no contribuyen a nuestro crecimiento, los desechamos. Una manera de ayudarnos a cambiar nuestra actitud es dándonos tiempo para relajarnos, tener experiencias gratas, aventuras o divertirnos; así podemos experimentar alegría, que nos induce a explorar y desarrollar nuevos pensamientos. Igualmente, ampliemos nuestra vibra positiva aceptando, disfrutando y apreciando los cumplidos. Si te felicitaron por hacer un buen trabajo, valora las palabras de aprecio que recibiste y date una palmada por lograr buenos resultados.

¿Cómo cambiar nuestros pensamientos? Por ejemplo, vemos a un limosnero caminando por la calle e inmediatamente lo catalogamos como infeliz y sucio, y hasta puede provocarnos cierto temor. En ese momento podemos cambiar nuestros pensamientos y, en silencio, enviarle bendiciones para que su vida mejore, sonreírle e incluso hablar con él. Así como en esta situación, en muchas otras podemos emplear pensamientos diferentes, podemos sustituir los pensamientos negativos por positivos. El primer paso es darnos cuenta de que estamos pensando negativamente, vigilar nuestros pensamientos. El segundo paso es cambiar esos pensamientos y reemplazarlos por otros positivos. Cualquiera que sea la situación, o la persona, envía pensamientos de armonía, paz, agradecimiento, amor y bendiciones.

El pensar y el actuar positivamente se retroalimentan. Además de nuestros pensamientos, hagamos un acto benéfico para alguien. Cualquier gesto, no importa lo pequeño que sea, puede hacer sentir bien a otra persona. Una sonrisa, un elogio, atención, una plática, un regalo pequeño, alguna acción que puedas hacer por otro para impactar su día de una manera positiva. Una buena acción tiene el doble beneficio de contribuir al bienestar de quien lo recibe y de quien lo da. Al dar, creamos emociones que abren nuestra mente, amplían nuestro sentido de las posibilidades. Vemos el mundo y nuestra vida de otra manera. Nuestros pensamientos y sentimientos se desplazan en un orbe de energía positiva que contribuye a que nos sintamos física y emocionalmente bien.



no todas nuestras creencias son acertadas

vigila tus pensamientos

cambia tus pensamientos negativos a positivos

envía bendiciones y pensamientos de armonía, paz, amor



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Escucha” tu Intuición




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