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OLAS DE PIEDRA



© 2019 D. D. Puche


Los derechos de propiedad intelectual y explotación de esta obra están protegidos por el Registro de la Propiedad Intelectual del Ministerio de Cultura de España, y son de aplicación internacional. No está permitida la copia ni reproducción de ningún contenido extractado de la misma sin permiso expreso del autor. En caso contrario, éste se reserva el derecho a emprender las acciones legales oportunas.


© Grimald Libros

grimaldlibros@gmail.com

1ª edición: Madrid, 2019

ISBN: 978-0463918067





OLAS DE PIEDRA






D. D. Puche



Grimald Libros





ÍNDICE



Prefacio


Vértigo y éxtasis


Caída y espera


Verso y carne


Epílogo





PREFACIO



El material aquí reunido es ciertamente heterogéneo, y no sólo desde un punto de vista temático, sino también en cuanto a su génesis. La estructura tripartita de este breve poemario es ya un indicativo, no del todo honesto, de esa variedad; lo cierto es que ni siquiera en cada una de las partes encontrará el lector atento una clara uniformidad, y gran parte de la que sí halle ha sido introducida a posteriori por un largo trabajo de refundición.

El motivo fundamental de ello es que los poemas que, al fin, me decido a publicar, tienen ya años, en su mayoría; algunos más de una década. Están escritos en momentos muy distantes entre sí y en tonalidades emocionales muy diversas. De ahí que conjugue bajo un mismo título, como si de una “obra” se tratase, estratos poéticos que van de lo metafísico a la reflexión estética, alternados con pasajes amorosos que a duras penas proporcionan una solución de continuidad. Quede dicho esto como confesión de las asimetrías de un texto que, sin embargo, no he considerado del todo indigno de la imprenta.

Si me decido a mostrar estos poemas, guardados y dispersos desde hace tanto tiempo, es porque son ‒como si de un informe forense se tratara‒ testimonios de algo que ya no vive, de un pasado totalmente (o casi) desaparecido; los huesos que han quedado blanqueados tras la descomposición de la carne que los cubrió. No describen en realidad quién soy, pero sí cómo he llegado a serlo. Así pues, por más que hoy no los escribiría, revelan mucho de por qué escribo lo que ahora sí escribo; de una trayectoria vital y productiva. Y en ese sentido, sólo en ése, son “presentes” y son “mi obra”.

Por lo demás, uno publica materiales tan viejos sólo porque las ideas y personas en ellos tratados, simplemente, ya no importan. Importa lo poético como tal, con independencia del motivo que llevó a su creación, del objeto extrapoético al que hacía referencia. El arte surge de un pasado muerto, de unas ruinas en las que la distancia encuentra belleza. Pero ésta, se diga lo que se diga, se sostiene siempre sobre cierto desapasionamiento que sólo el tiempo proporciona. Aquí queda ese testimonio de algo ya sin vida.



Madrid-Mérida, enero de 2019.







VÉRTIGO Y ÉXTASIS


I



La arena del reloj se ha detenido

en su irreversible caída,

todo es ahora instante maravilloso,

pletórico, rebosante de formas y sentidos

prístinos y profundos, como agua

de pozos eternos en cuyo fondo

las estrellas contemplan serenas

su reflejo, motas de luz en el

terciopelo negro de la noche amiga.


¿Quién puede desear más?

La sonrisa devuelve como un eco

la palabra extraviada que prestara

el ayer, difuso ahora, diluido

en los procelosos días.


¿Por qué sufrir? ¿Para qué?

Ni luz ni oscuridad:

de penumbra son nuestros días

inciertos; intentemos conciliarnos

con cada uno de ellos.


II



El cielo, ya demasiado grávido,

se desplomó sobre nosotros

como un palacio de cristal que estallara

en millones de diamantinas esquirlas

cuando su último ocupante,

asediado por la terrible soledad

de saberse el último heredero,

lo abandonó con un portazo

que fue a la vez clausura y reproche.


Desde entonces no hubo un arriba ni un abajo,

ni norte, ni sur, ni hogar en que refugiarse,

ni lugar sagrado; y los campos del alma

que otrora se sembraron de espíritu

quedaron abandonados y yermos,

su único fruto malas hierbas y obscenos frutos;


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