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Excerpt for LA ORACIÓN EFICAZ by , available in its entirety at Smashwords


La

ORACIÓN

Eficaz

L A O R A C I O N E F I C A Z”

Copyright © 2012 por Joel Perdomo





Prohibida la reproducción total o parcial, sin el permiso escrito del autor. Los textos bíblicos han sido tomados de la versión Reina-Valera 1960.


Edición revisada 2014

Publicado en EUA por JOEL PERDOMO
















DEDICATORIA


Dedico este libro a todos los hermanos en la fe esparcidos por todo el mundo que han descubierto que la oración, a la par de una vida de obediencia a la Biblia, es la clave para ganar grandes victorias en Cristo.

Les insto a que cada día se haga oración sin cesar por la amada Iglesia de Cristo y por los ministros que predican el Evangelio a fin de que las almas se conviertan a Dios.

Quiero dedicar este libro de manera especial a mi querida madre, la Pastora Marina Paz, una intercesora, de quien aprendí que las victorias más grandes del cristiano se ganan de rodillas ante Dios.

“… y orando, el cielo se abrió”

(Lucas 3: 21b)































CONTENIDO

Introducción……………………………………………………………………………7


Capítulo 1 – La oración

I. LA ORACION COMO MEDIO DE COMUNICACIÓN DIVINO…………….…11

a. Significado bíblico de la oración

b. Dios escucha… Pero también habla

c. Dios es una persona… Conozca su carácter y voluntad

d. La comunión íntima de Dios… Es con sus hijos

e. Dios escucha y contesta las oraciones de sus hijos


Capítulo 2 – La Biblia y el Espíritu Santo en la oración

I. LA ARMONÍA DEL ESÍPRITU SANTO Y LA BIBLIA…………………………21

a. La obediencia a la Biblia y la guía del Espíritu Santo

b. El Espíritu Santo dirige al cristiano en su vida personal

c. El Espíritu Santo guía al cristiano en el ministerio


Capítulo 3 – La oración y la obediencia a Dios

I. LA OBEDIENCIA ES MÁS IMPORTANTE QUE LOS SACRIFICIOS………27

a. La obediencia a la Biblia en la relación con Dios

b. La obediencia a Dios garantiza la victoria en la oración

c. El tiempo de espera durante la oración

d. Sujetando los sentimientos a la voluntad de Dios

e. La voluntad de Dios y la voluntad humana


Capítulo 4 – La oración eficaz

I. CLAVES PARA LA ORACIÓN EFICAZ…………………………………..…….37

a. ¿Cómo hacer una oración eficaz?

b. ¿Qué le motiva a orar?

c. Orando conforme a la voluntad de Dios

d. La persistencia es clave para obtener respuesta a la oración

Capítulo 5 – La oración desata el poder de Dios

I. LA ORACIÓN LIBRA DE LA TENTACIÓN……………………………………..47

a. Preparando el terreno de la oración

b. Velando… Antes que llegue la tentación

c. Orando… Para no entrar en tentación

Capítulo 6 – La oración y la fe

I. SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS…………………………………..51

a. Dios demanda creer… Antes de recibir

b. Solo por medio de la fe es posible agradar a Dios


Capítulo 7 – Diferentes tipos de oración

I. ORANDO DE ACUERDO A LAS PROMESAS DIVINAS…………………….57

a. La oración por sanidad divina y salvación

b. La oración por necesidades específicas

c. Oración por matrimonio

d. La oración con señales

e. La oración de intercesión


Capítulo 8 – La oración modelo

I. SIETE CLAVES DE LA ORACIÓN DE JESÚS……………………………..…71

1. Acérquese a Dios en calidad de hijo

2. De gracias a Dios en todo

3. Anhele el reino de Dios

4. Anhele hacer la voluntad de Dios en la tierra

5. Permita que su Padre amoroso, supla sus necesidades diarias

6. Debe perdonar de la misma manera que Dios le ha perdonado

7. Usted debe reconocer el poder absoluto de Dios sobre Satanás


Capítulo 9 – la oración y el ayuno

I. ORIGEN DEL AYUNO BÍBLICO………………………………………….……..83

a. ¿Qué es el ayuno?

b. Origen y propósitos del ayuno bíblico

c. El ayuno en el Nuevo Testamento

d. Dios condena la hipocresía humana, no el ayuno


Conclusión……………………………………………………………………………89

ANEXOS……………………………………………………………………………...93



INTRODUCCIÓN


  • La importancia de aprender a orar

No es un misterio que la oración haya sido el pilar que ha sostenido a los más renombrados ministerios de la historia bíblica y cristiana en general. Pero, usualmente, resaltan mas los logros y el alcance de estos ministerios, obviando que un denominador común de su éxito ha estribado en su profunda comunión con Dios por medio de la oración.

Los libros más inspiradores de oración que se puedan leer son los que relatan experiencias de oraciones contestadas. Pero, a veces la atención se centra en los resultados de las oraciones, obviando la clave detrás de la oración contestada. De manera que, el lector se queda con un testimonio de oración, pero no aprende a orar correctamente, siendo este el desafío de cada cristiano.

Este libro no pretende enseñar a orar per se, pues se deduce que todo cristiano ora. El propósito es enseñar a orar eficazmente a fin de obtener respuestas evidentes a las oraciones. Esto es posible, porque Dios que hizo la boca tiene voz para responder (Sal. 94:9) y desea que sus hijos le pidan (Mt. 7:7-11). Para ser efectivos en la oración es más importante saber cómo orar, que simplemente orar.

Este libro enfatiza el conocimiento del carácter divino revelado en la Biblia como la base de la oración eficaz. Toda oración debe girar alrededor del conocimiento de Dios revelado en la Biblia. No puede existir comunicación eficaz con alguien a quien no se conoce. Es preciso saber: ¿Cómo es Dios? ¿Cuál es su voluntad? ¿Cómo escuchar su voz?

Conociendo el carácter y la voluntad de Dios se puede entender mejor los propósitos divinos para ser efectivos en la oración. El conocimiento de Dios no emana de la oración sola; deriva de la revelación bíblica y la guía del Espíritu Santo en la vida diaria. Cornelio fue un hombre de oración, pero esto no le bastó para comunicarse bien con Dios, fue preciso que Dios enviara a Pedro a su hogar a fin explicarle la revelación del Evangelio (Hch. 10).

Imagínese a un hijo que no conoce personalmente a su padre y sólo se comunica con él por otros medios. Aunque este padre ame a su hijo y quizás le regale todo lo que le pida, ¿Usted cree que este hijo dejaría todo a cambio de conocer a su padre? Pienso que sí.

Con los hijos de Dios suele suceder lo mismo, a veces se tiene una comunicación a distancia con Dios, porque se desconoce Su carácter y voluntad revelados en la Biblia. Este desconocimiento es el primer obstáculo para entender los planes divinos y conduce a pedir incorrectamente en la oración, consecuentemente las respuestas no llegan.

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  • Para ser efectivos en la oración es más importante saber cómo orar, que simplemente orar”.

  • La importancia de orar eficazmente

La oración es el vínculo más íntimo de comunión entre Dios y sus hijos. Por tal razón, es imprescindible comunicarse bien con el Creador a fin de mantener una relación eficaz que produzca respuestas a las oraciones.

Debido a que cada oración es específica y las circunstancias pueden cambiar el tipo de oración, existe la necesidad de aprender a orar correctamente en cada ocasión para obtener los resultados esperados. Pedir mal es una de las causas por las que muchas oraciones no reciben respuestas divinas favorables (St. 4:3).

Uno de los grandes escollos de la oración es encontrar la fórmula para que las oraciones sean eficaces, pues el simple hecho de que las oraciones emanen de un corazón sincero o estén dirigidas a hacer el bien, no garantiza que serán contestadas. Hay oraciones bien intencionadas que no reciben respuesta, porque no están de acuerdo con la voluntad divina. Esa oración no será eficaz.

No basta orar motivado por emociones y afectos legítimos. Ni las lágrimas manipularán a Dios para obrar a nuestro favor si la petición no se ajusta a su voluntad revelada en la Biblia y a su propósito específico para cada persona. Para obtener respuestas divinas, no basta con simplemente orar, hay que aprender a orar correctamente a base de la voluntad divina revelada en la Biblia y luego bajo la guía del Espíritu Santo en la vida personal.


  • El Espíritu y la Palabra en la oración

Para hacer oraciones eficaces el adorador debe tener pleno conocimiento de la voluntad divina revelada en la Biblia y luego debe conocer el plan específico de Dios para su vida. Estas verdades deben ser bien comprendidas antes de orar, pues son la base para recibir respuestas favorables de Dios.

La Biblia, es el único fundamento de la fe cristiana y sobre esa base el Espíritu Santo guiará al cristiano a pedir correctamente y con sabiduría durante la oración.

El Espíritu Santo y la Biblia nunca obran separados, siempre están en perfecta armonía con relación a la voluntad de Dios para sus hijos. Dios no responderá oraciones que consciente o inconscientemente no se ajusten a su voluntad revelada en la Biblia.

Una vez que se conoce y se vive de acuerdo a la voluntad de Dios revelada en la Biblia, el Espíritu Santo cuida que el cristiano pida primero de acuerdo a la Biblia, para luego guiarle a orar conforme al plan que Dios ha diseñado para su vida personal. Si el cristiano no obedece la Biblia, el Espíritu Santo no le guiará en su vida diaria y estará propenso a la confusión.


Capítulo – 1 –


LA ORACIÓN



I. LA ORACIÓN COMO MEDIO DE COMUNICACIÓN DIVINO


a. Significado bíblico de la oración

En los idiomas originales de la Biblia se usan diferentes palabras con la connotación de oración. Orar generalmente significa buscar, pedir, rogar, clamar, suplicar e invocar al Dios de la Biblia1. En su significado bíblico, la oración tiene implícita la necesidad o carencia del ser humano, que le conducen a recurrir a la ayuda de su Creador. Dios, por su parte, como un Padre amoroso, desea que sus hijos dependan totalmente de Él y le pidan con confianza. Jesús enseñó a orar a sus discípulos con la confianza natural y espontánea con la que un hijo se dirige a su Padre:

Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos” (Mt. 6:9).

Dios quiere que sus hijos le pidan confiados en sus promesas de bendición:

Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 10 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá” (Lc. 11:9-10).

Dios tiene recursos inagotables para suplir todas las necesidades de sus hijos. La Biblia promete:

Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús’’ (Fil. 4:19).

Es la voluntad de Dios que sus amados hijos tengan suplidas sus necesidades diarias. No obstante, es a través de la obediencia que se logran las bendiciones divinas. Eso tampoco evita que Dios pruebe la fe de sus hijos por algún tiempo, si su voluntad así lo determina.

La oración, al ser un medio de comunicación entre Dios y el ser humano, implícitamente se convierte en un vínculo de comunión espiritual entre Dios y sus hijos que va más allá de hacer peticiones. Por medio de la oración los hijos de Dios se relacionan con su Creador y le rinde adoración. La oración le permite gozar de comunión a los hijos de Dios, siendo esta la parte más importante de la oración.


b. Dios escucha… Pero también habla

Durante la oración existe una comunicación entre dos personas (Dios y el ser humano). Para que esta comunicación sea efectiva debe haber un lenguaje mutuo, un código inteligible y una buena relación basada en un conocimiento previo.

Usted debió primero aprender un lenguaje, antes de comunicarse bien con las demás personas; pero como lo aprendió de niño, quizá no esté tan consciente de este hecho, hasta que se encuentra con alguien que no habla su mismo idioma. Aun cuando se hable el mismo idioma, nadie va por la calle hablando con todas las personas que encuentra a su paso. Para que haya una comunicación efectiva debe existir un conocimiento mutuo.

Lo mismo sucede con Dios, Él está interesado en que los seres humanos conozcan su carácter y voluntad revelados en la Biblia, que es el fundamento para mantener una relación efectiva.

En la oración como medio de comunicación entre Dios y el ser humano, existe un emisor (el que habla), y un receptor (quien escucha). Estas dos funciones de emisor y receptor se intercambian durante una conversación normal. Se convierte en emisor quien habla y en receptor quien escucha.

Usualmente, durante la oración no se establece una comunicación normal y efectiva entre Dios y el ser humano. Más bien suele ser un monólogo, porque el adorador habla, pero no escucha a Dios.

¿Cómo se siente usted cuando una persona manipula una conversación y no le permite hablar? Piense en esto y compare como se sentirá Dios, cuando usted se presenta delante de Él, a recitar una lista interminable de peticiones, sin tomar en cuenta lo que Dios tiene que decir al respecto.

Al orar no solo hay que pedir, hay que pedir bien. Para tener una relación efectiva con Dios que produzca respuestas, se debe aprender a escuchar y obedecer su voz; no solo a hablar.


c. Dios es una persona… Conozca su carácter y voluntad

La soberanía de Dios como creador le permite establecer los parámetros para relacionarse con sus criaturas. Dios tiene su propio carácter y voluntad revelados en la Biblia al que todo ser humano debe ajustarse para gozar de una buena relación con su Creador. Dios no cambia, es inmutable y no obrará fuera de los parámetros de su carácter revelado en la Biblia.

Uno de los propósitos más sublimes de la Biblia es revelar el carácter de Dios a la humanidad. Si al leer la Biblia solo queda una información de un relato y no se logra entender como es Dios, se habrá perdido la parte más importante de la revelación bíblica.

Quizá esto le parezca algo tedioso y hasta trivial, pero oraciones bien intencionadas no reciben respuestas favorables por el desconocimiento del carácter y la voluntad divina revelados en la Biblia, que es la base de una comunión efectiva con Dios.

Dios puede obrar milagrosamente en medio de las dificultades humanas y transformarlas para bien de los que le aman, si se aprende a orar eficazmente, pero el primer escollo a soslayar es conocer el carácter de Dios revelado en la Biblia, para orar de acuerdo a su voluntad.

No se puede tener una buena relación con Dios a base del conocimiento de una sola característica divina. Usualmente, los cristianos y el mundo en general saben que Dios es por antonomasia amor y por eso creen que Dios debe contestar un a todas sus peticiones, ignorando que Dios tiene otras características que no se pueden obviar durante la oración. Dios es sabio, omnisciente, conoce el futuro tan claramente como si fuera el presente y sabe lo que conviene y lo que no (Job 42:1-2). Pero, también es justo e inmutable, no obrará por encima de su revelación especial (la Biblia).

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  • Debido al desconocimiento del carácter y la voluntad de Dios revelados en la Biblia se cometen grandes errores al orar y muchas oraciones bien intencionadas no obtienen respuestas favorables”.

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d. La comunión íntima de Dios… Es con sus hijos

Nadie podrá relacionarse bien con el Dios de la Biblia, si no conoce al Dios de la Biblia. Una de las características de Dios que mas resalta en la Biblia es el amor (1 Jn. 4:8). Dios es amor, ama todo lo bueno y a quienes practican el bien, pero, también ama igualmente al pecador con amor perdonador, dándole oportunidad de creer en Él y proveyéndole los medios para que se arrepienta de sus pecados a fin de salvarle.

La gran diferencia que existe entre los pecadores no arrepentidos y los hijos de Dios, es que Dios ama al pecador, pero rechaza su pecado, porque es contrario a Su carácter. En cambio, Dios ama el bien y a los que lo practican porque está de acuerdo a su voluntad. El pecador debe primero arrepentirse de sus pecados para gozar de comunión con Dios y participar de los derechos de un hijo de Dios.

Quienes obedecen a Dios gozan de comunión con Él porque son hijos, no solo por ser creación de Dios. Todos los seres humanos son creados por Dios, pero solo los que le obedecen gozan de los derechos de un hijo de Dios (Jn. 1:12-13). La comunión con Dios hace la diferencia entre quienes se arrepienten de sus pecados y los pecadores no arrepentidos. La Biblia señala:

La comunión íntima de Jehová es con los que le temen” (Sal. 25: 14a).

La palabra “comunión” en este verso se traduce de la palabra hebrea “secreto” y significa una relación íntima, confidencial y efectiva entre el ser humano y Dios2.

Esta comunión de amigos que había sido rota a causa del pecado, fue restablecida por medio de la sangre redentora de Cristo, concediéndole derechos de hijos ante el Padre celestial, a quienes se arrepienten de sus pecados y viven de acuerdo a Su Palabra (S. Jn. 1: 12).

Dios demanda obediencia del ser humano para gozar de comunión íntima. Al señalar que Dios escucha a los que le temen, se refiere a un temor reverente que deviene en obediencia a la Biblia. La comunión con Dios está sujeta a la obediencia de la Biblia. Este es el lazo más sensible por el que se puede romper la comunión con Dios. La obediencia a la Biblia es la base de una relación eficaz con Dios.

Es los días de su carne, la comunión intima de Cristo con el Padre se reflejó por medio de su obediencia. Por eso el Padre escuchaba sus peticiones (Hb. 5:7-8). Jesús como Hijo fue ejemplo de obediencia a los cristianos (Fil. 2:5-8).

El pecado separa al ser humano de Dios:

Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye” (Jn. 9:31).

Este verso muestra que Dios no tiene comunión íntima con el pecador y aunque lo ama, no tiene los derechos, ni privilegios de un hijo, hasta que decide obedecer la voluntad de Dios revelada en la Biblia.

El pecado rompe el vínculo de comunión entre Dios y la humanidad. Cualquier vestigio de desobediencia a la Biblia puede ser un gran obstáculo para obtener respuesta a la oración. La Biblia señala que “Dios no oye a pecadores”. En este caso, se refiere a que no tiene comunión con el pecador. El pecador puede clamar para arrepentirse de sus pecados y con seguridad Dios oirá su oración, incluso puede rogar por misericordia y Dios le puede ayudar, pero no podrá gozar de comunión y de los derechos de un hijo de Dios3 mientras permanezca en pecado. De nada serviría temporalmente recibir favores divinos en esta tierra, si al final no se goza de comunión con Dios eternamente.

El verso señala: “Pero si alguno es temeroso de Dios…” Otro aspecto a resaltar de la comunión con Dios es la integridad del cristiano. Temeroso de Dios no se refiere al miedo, sino a un temor reverente. Es una persona que voluntariamente se somete a la voluntad de Dios revelada en la Biblia, porque le ama. “Y hace su voluntad…” La persona que anhela comunión íntima con Dios debe primero obedecer Su voluntad revelada en la Biblia. No basta creerse hijo de Dios; hay que conocer y obedecer la voluntad de Dios revelada en la Biblia.

A ese oye…” El resultado de la obediencia a la voluntad divina es la comunión entre Dios y sus hijos. Dios escucha la oración de los que hacen Su voluntad revelada en la Biblia. El Salmo 34:17 señala que: Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias”.


e. Dios escucha y contesta las oraciones de sus hijos

Una de las frustraciones más comunes de muchos cristianos durante la oración es que piden a Dios, pero no reciben aparentes respuestas. No obstante, Dios siempre contesta las oraciones de sus hijos, pero no siempre entendemos sus respuestas.

Dios responde la oración con: Sí, No o Espera. Dios responde , cuando la oración está de acuerdo a su voluntad y lo hace a su tiempo; dice no cuando la petición no está de acuerdo a su voluntad; y dice espera cuando no es el tiempo correcto para conceder la petición.

Surge la pregunta: ¿Está usted apercibido y atento para escuchar la voz de Dios en respuesta a sus oraciones? ¿Quizá haya aprendido a hablarle a Dios, pero no a escucharle? La oración no es un monólogo lanzado al aire. Si en verdad usted cree que Dios escucha su oración, debe tener fe para creer que Dios habla y responderá su oración de acuerdo a Su voluntad.

La comunicación con Dios debe fluir en dos vías, hablar a Dios y escuchar a Dios. Hay cristianos muy devotos en sus oraciones que han aprendido a hablar y no a escuchar la respuesta de Dios y la mayoría de sus oraciones quedan sin una aparente respuesta.

Un ejemplo clásico en la Biblia es el del rey Saúl, quien después de haber sido elegido por Dios como rey de Israel, no escuchó atentamente la voz de Dios y fue destituido de su reinado por desobediente:

Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey” (1 S.15: 22-23).

Saúl tenía la promesa del primer reinado en Israel, pero fue destituido por no prestar atención a la voz de Dios. La rebelión de Saúl contra la palabra de Dios y la obstinación en hacer su propia voluntad, fueron comparados por Dios con pecados abominables, como la adivinación y la idolatría. Se puede escuchar y conocer la voz de Dios, pero no obedecerla. El conocimiento de Dios es determinante para hacer Su voluntad, pero es imperativo obedecer.

Más importante que pedir a Dios en oración, es conocer su carácter y voluntad, para pedir lo que realmente conviene. Allí radica el valor y la diferencia entre una oración normal y una oración eficaz.

  • Más importante que pedir a Dios en oración, es conocer su carácter y voluntad, para pedir lo que realmente conviene”.

Capítulo – 2 –


LA BIBLIA Y EL ESPÍRITU SANTO

EN LA ORACIÓN



I. LA ARMONÍA DEL ESPÍRITU SANTO Y LA BIBLIA


a. La obediencia a la Biblia y la guía del Espíritu Santo

La Biblia y el Espíritu Santo están en armonía en cuanto al conocimiento de la voluntad divina. El Espíritu Santo inspiró la Biblia (2 P. 1:21) y obedecerla implica seguir en esencia la dirección del Espíritu Santo. Nadie puede reclamar que sigue la dirección del Espíritu Santo, si fielmente no se dedica a conocer y a obedecer la voluntad divina revelada a la humanidad en la Santa Biblia.

No existe ninguna supuesta revelación humana, espiritual, angelical o divina que muestre la voluntad de Dios para la humanidad, aparte de la Biblia. El Espíritu Santo solo puede confirmarla. El Espíritu Santo y la Biblia operan en perfecto acuerdo en los propósitos divinos, son como las dos alas de un ave, que si le faltase una de ellas le sería imposible volar.

Cuando el cristiano llena su mente de conocimiento y no pone por obra la palabra de Dios se torna vacío y estéril. Por otro lado, si el cristiano solo cultiva su vida devocional de oración y ayuno y no se ajusta al carácter divino revelado en la Biblia por medio de un estudio previo, fracasará en su deseo de agradar a Dios. De allí que existan cristianos muy devotos en buscar a Dios, pero, por desconocimiento y falta de obediencia a la Biblia les conduce a vivir una vida cristiana derrotada, como advierte la Escritura (Os. 4:6).

Una vida cristiana victoriosa estará ligada primero a la obediencia de la Biblia y como consecuencia el Espíritu Santo dirigirá la vida personal sobre la base de la Biblia.

El Espíritu Santo ayuda al cristiano a comprender la voluntad de Dios revelada en la Biblia, la confirma y jamás la contradice. Nadie que hable por el Espíritu de Dios podría contradecir la Biblia.

Si el cristiano no vive en obediencia a la Biblia el espíritu Santo no le puede guiar a hacer oraciones eficaces.

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  • El Espíritu Santo y la Biblia operan en perfecto acuerdo en los propósitos divinos, son como las dos alas de un ave, que si le faltase una de ellas le sería imposible volar”.

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b. El Espíritu Santo dirige al cristiano en su vida personal

La Biblia como Palabra revelada de Dios es el medio indiscutible para conocer la voluntad de Dios para humanidad. Es la autoridad insustituible de su perfecta voluntad. Sobre esa base, es necesaria la guía del Espíritu Santo en asuntos individuales; no salvíficos, como: ministerio, vida personal, laboral y otras decisiones diarias que influyen en la relación con Dios.

La Biblia no muestra cómo, cuándo o dónde, Juan Pérez debe servir en su llamado ministerial. Acerca de esta guía específica del Espíritu Santo4 para la vida de cada creyente, Jesús dijo:

Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir” (Jn.16: 13).

Jesús habló que el Espíritu Santo guiaría al cristiano a toda verdad y justicia, sobre la base de la Biblia. Dios dirige a sus hijos de manera personal a través del Espíritu Santo en situaciones o decisiones específicas de la vida, pero siempre de acuerdo a su voluntad revelada en la Biblia.

La Biblia señala:

Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos” (Ro. 8:26-27).

El Espíritu Santo ayuda al cristiano a ser efectivo en la oración, porque intercede conforme a la voluntad de Dios y le guía a orar conforme a esa voluntad divina.


c. El Espíritu Santo guía al cristiano en el ministerio

El apóstol Pedro necesitó dirección específica de Dios para predicarle el Evangelio entre los gentiles:

Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí tres hombres te buscan. Levántate, pues y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado” (Hch. 10: 19-20).

En esta circunstancia específica Pedro necesitaba dirección del Espíritu Santo. De acuerdo a la tradición judía, Pedro no podía contaminarse acercándose a un gentil; pero, el Espíritu Santo le mostró que la Gracia de Jesucristo no hace acepción de personas entre judíos o gentiles (Gá. 3:8).

Pedro necesitó guía espiritual para entrar a casa de Cornelio, a causa de las costumbres judías de purificación. Pedro pudo estorbar la extensión del Evangelio a los gentiles, si el Espíritu Santo no le hubiese guiado en esta situación especial. Pablo, también fue separado para hacer su obra entre los gentiles y antes de enviarlo, Dios se lo confirmó por medio del Espíritu Santo:

Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra que los he llamado” (Hch. 13:2).

Pablo fue confirmado en su ministerio a los gentiles hablándole el Espíritu Santo por medio de los profetas de la Iglesia que estaban allí reunidos (13:1).

Pedro asegura que la manifestación del Espíritu Santo trasciende tiempo y espacio, es para los cristianos de todas las épocas (Hch. 2: 39). La promesa es tanto para los que estaban presentes el día de pentecostés y para todos los que Dios llame. No establece un límite de tiempo, lugar o raza. Es para los cristianos de todas las épocas y tiene vigencia para toda la era de la Iglesia.

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  • Dios dirige a sus hijos de manera personal a través del Espíritu Santo en situaciones o decisiones específicas de la vida, pero siempre de acuerdo a su voluntad revelada en la Biblia”.
































Capítulo – 3 –


LA ORACIÓN Y LA OBEDIENCIA A DIOS



  1. LA OBEDIENCIA ES MAS IMPORTANTE

QUE LOS SACRIFICIOS


a. La obediencia a la Biblia en la relación con Dios

La obediencia a la Biblia constituye la base de toda la relación con Dios. Nada se mueve en el reino de Dios sin la obediencia de sus hijos. La obediencia mueve la mano poderosa de Dios a obrar en respuesta a las oraciones.

Hay cristianos que son muy fervorosos en sus oraciones, ayunos y vigilias; pero con una constante tendencia a desobedecer a Dios y eso les impide recibir respuestas eficaces a sus oraciones. Los cristianos obedientes recibirán respuestas certeras a sus oraciones.

Usualmente se tiende a juzgar la espiritualidad de un cristiano por su vida de oración y ayuno. Si bien, estas pueden ser características de una vida santa, todo eso debe ser el resultado de la obediencia a la voluntad de Dios revelada en la Biblia. Lastimosamente, la oración y el ayuno, por sí mismos, no son siempre sinónimos de llevar una vida obediente a Dios y su Palabra.

No basta con orar y ayunar a Dios, hay que obedecerle. Se supone que quien ora anhele hacer la voluntad divina. La oración, sin obediencia a la Palabra de Dios, es infructuosa, no será eficaz en producir respuestas, aunque sean oraciones bien intencionadas.


b. La obediencia a Dios garantiza la victoria en la oración

Cuando el profeta Elías enfrentó a los baales, demostró ser un verdadero adorador que conocía la voluntad divina y actuaba en obediencia. El conocía a Dios, había oído su voz y sin titubeos asumió el reto de demostrar al pueblo quien era el verdadero Dios de Israel.

Lo que le esperaba a Elías en una situación como ésta, si no hubiese actuado en obediencia a Dios, era una muerte inminente y una vergüenza pública. Pero Elías estaba ubicado en la perspectiva correcta cuando retó a los baales:

Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos” (1 R. 18: 36-37).

Sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel...” Elías sentía un fuerte celo por Dios y con su acción buscaba glorificar Su nombre a fin de que Israel volviera su corazón a Él. Pero sus buenas intenciones no le hubiesen bastado para que Dios le respondiera si su petición no hubiese estado en armonía con el plan divino.

Y que yo soy tu siervo...” Elías sé autodenominó siervo, dando a entender que su posición como profeta fue de sumisión y obediencia a la voz divina.

Elías no buscaba intereses mezquinos en su acción, solo obedecía la voz de su Señor. El corazón humano es engañoso (Jr. 17:9) y es difícil discernir aun las propias intenciones. Conocer las verdaderas razones que motivan a orar es un factor crucial para hacer una oración eficaz.

Y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas...” Elías estaba seguro que Dios le respondería su petición, porque él hizo todo en obediencia a un mandato divino.

La obediencia fue la clave por la que Elías recibió respuesta a su oración. Después de vivir en obediencia a la Biblia, lo que garantiza la respuesta a las oraciones es pedir de acuerdo a Su voluntad específica para cada situación.


c. El tiempo de espera durante la oración

Uno de los grandes secretos para obtener respuesta a la oración consiste en esperar con paciencia. El salmista convencido de esa experiencia expresa:

Guarda silencio ante Jehová, y espera en Él” (Sal. 37: 7a).

La actitud de espera es imprescindible para recibir respuesta a las oraciones e implica paciencia aun en las situaciones que no se entienden. En ocasiones este silencio puede ser literal, a veces es necesario mantenerse callado ante la presencia del Señor durante la oración para poder entender su sabio consejo. Hay un tiempo de espera para cada petición. La Biblia señala:

No te apresures a irte de su presencia, ni en cosa mala persistas; porque él hará todo lo que quiere” (Ec. 8:3).

Quizá a causa de no ver una respuesta pronta llegue la desesperación. Al advertir que no se persista en cosa mala, sugiere que la desesperación puede conducir al fracaso. Hay quien peque por desesperación y no necesariamente porque desea pecar. Para ver resultados en la oración hay que aprender a esperar en Dios y no desmayar.

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  • Para ver resultados en la oración hay que aprender a esperar en Dios y no desmayar”

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d. Sujetando los sentimientos a la voluntad de Dios

Los sentimientos son parte intrínseca del ser humano y nadie puede separarse de ellos, pero se puede aprender a controlarlos con la ayuda del Espíritu Santo. Dios le ha concedido dominio propio al cristiano:

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y dominio propio” (2 Ti. 1:7).

Según el diccionario Strong, “dominio propio” procede de la combinación de “seguro” (gr. sos) y “la mente” (gr. phren). Implica, un pensar seguro, buen juicio, pensamientos disciplinados, capacidad de entender y hacer decisiones correctas.

Estas acciones incluyen autocontrol y disciplina. Dios ha capacitado al creyente, dentro de su nueva naturaleza5, para tomar decisiones que no estén fundadas en impulsos puramente emocionales.

El cristiano puede tomar decisiones que le conduzcan a la obediencia de la voluntad de Dios, aun cuando los sentimientos no estén en total acuerdo en obedecer. Obedecer es una decisión, no una emoción.

El cristiano debe aprender a orar bajo la dirección del Espíritu Santo y estar dispuesto a obedecer a Dios, aunque eso implique negarse a sí mismo. A veces se debe hacer un esfuerzo para obedecer a Dios en lo que no nos agrada. Cultivar el dominio propio en la vida cristiana es determinante para hacer la voluntad divina.

La negación a nuestros propios deseos y la aceptación del plan divino es un requisito exigido por Jesús a sus seguidores, en la medida que Dios lo demande a cada cual:

Si alguno quiere venir en pos de mí niéguese asimismo tome su cruz y sígame” (Mt. 16: 24).

El nuevo nacimiento ubica al creyente en posición de obediencia ante Dios, esta se aprende en el andar de la vida cristiana (Hb. 5:8). Dios no obliga al ser humano a obedecer. Por tanto, obedecer es una decisión personal.

Pablo experimentó a partir de su primer encuentro con Jesús el llamado a la obediencia de la voz de Dios. Pablo era un celoso de su religión y hacia grandes sacrificios para agradar a Dios a su manera. Pero fueron esas acciones carnales las que irónicamente le llevaron a pelear contra el Dios al que suponía servir:

Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. El temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿Qué quieres que yo haga? Y el señor le dijo: Levántate y ve a la ciudad y se te dirá lo que debes hacer (Hch. 9: 4-6).

Lo primero que Pablo dijo al escuchar la voz de Jesús, fue: ¿Qué quieres que haga?” Pablo renunció a sus propios planes y demostró una disposición inmediata para obedecer a Dios. La gran labor de Pablo en el reino de Dios comenzó con la disposición de obedecer a Dios.

Si a los sentimientos personales no se les aplica el dominio propio pueden ser un gran obstáculo de la oración eficaz y una falsa premisa de que Dios debe responder toda oración. Conocer la diferencia y armonizar los deseos personales con la voluntad divina constituye uno de los retos más grandes para la oración eficaz.

No se trata de mantener un espíritu estoico a fin de eliminar los sentimientos propios del ser humano, sino de canalizarlos para obedecer la voluntad divina. La obediencia a Dios es un ejercicio individual, no es labor de Dios. Él solo provee los medios y su ayuda a los que se disponen a obedecerle voluntariamente.

Como olvidar la motivación bien intencionada del apóstol Pedro para que Jesús no fuese a la cruz (Mt. 16:22-23), sin entender que sus buenos sentimientos eran utilizados por Satanás para detener a Jesús de cumplir su propósito eterno de salvar a la humanidad.

La mayoría de las oraciones no contestadas de los cristianos están basadas en motivaciones erradas, por no tomar en cuenta la voluntad de Dios, siendo lo que más conviene, pues Él conoce el futuro.

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  • Conocer la diferencia y armonizar los deseos personales con la voluntad divina constituye uno de los retos más grandes para la oración eficaz”.

e. La voluntad de Dios y la voluntad humana

Algunas personas enseñan una voluntad perfecta y una permisiva de Dios. Pero Dios solo tiene una voluntad y permite que el ser humano elija entre el bien y el mal. Dios respeta el libre albedrío y una mala decisión no es una voluntad “permisiva” de Dios, es una elección propia.

El hecho de que Dios le permita al ser humano elegir su propio camino, no implica que esa sea una voluntad divina “condicionada”. Dios eligió el bien como el camino a seguir, pero cada cual escoge. No obstante, Dios le da nuevas oportunidades al ser humano de volverse a Él. Su amor es infinito.

Eso fue lo ocurrido a Balaam cuando quiso maldecir al pueblo de Israel (Nm. 22). Dios le dijo que no fuera, pero Balaam oró nuevamente para preguntar lo mismo y Dios le respondió que fuera, no porque Dios cambió de opinión o por que fuese su “voluntad permisiva”, era para darle la lección de su vida a Balaam. Por eso le advirtió: “levántate y vete con ellos; pero harás lo que yo te diga”.

Dios no cambió su decisión. Balaam no pudo maldecir a Israel, más bien Dios cambió la intención de maldición por bendición (Dt. 23:4-5).

La Biblia señala que la ira de Dios se encendió’’ cuando Balaam iba de camino, porque Dios conocía la avaricia que había en su corazón. Dios le habló por medio de su asna para que reflexionara y reconociera su error. Pero Balaam se obstinó en hacer su propia voluntad. Finalmente se apartó de Dios para seguir la adivinación, condición en la que murió (Js. 13:22).

Dios quiere el bien de la humanidad. Pero le permite elegir a cada cual su propio destino, a expensas de las consecuencias. Lo que Dios puede permitir cuando alguien desobedece es una lección para que reconozca su error y voluntariamente se vuelva de su mal camino. Dios puede convertir los fracasos en grandes victorias, si el ser humano se torna a Él en humillación.

















































Capítulo – 4 –

LA ORACIÓN EFICAZ



I. CLAVES PARA LA ORACIÓN EFICAZ

a. Cómo hacer una oración eficaz

No todas las oraciones obtienen la respuesta esperada en la vida del cristiano. No obstante, a que Dios escucha todas las oraciones, algunas están mal dirigidas. Pero, el apóstol Santiago señala que el justo puede hacer oraciones eficaces:

La oración eficaz del justo puede mucho” (Stg. 5:16b).

La palabra eficaz, implica que la oración es hecha de forma efectiva porque el justo goza de comunión íntima con Dios porque obedece la Biblia y posee un conocimiento de la voluntad divina que le guía a orar correctamente.

La oración eficaz descrita por Santiago, es hecha por un justo, que no solo implica haber sido santificado, sino permanecer en santidad. Es vivir en obediencia a la voluntad de Dios revelada en la Biblia.

La palabra justo (gr. δίκαιο) se usa en la Biblia para referirse a personas que denotan una conducta recta, ante Dios y los hombres. Dios responde oraciones de adoradores reales que piden de acuerdo a su voluntad.

La oración eficaz une la voluntad de Dios con los anhelos sanos y necesidades reales de sus hijos.

La oración no se debe usar como un rito para lamentar calamidades, como si solo fuera un vestido de luto del alma para manifestar dolor. La oración eficaz descrita por Santiago, es la de un adorador que conoce el carácter divino y su voluntad. Esto le conduce a orar eficazmente, por eso Dios responde su oración.

La Biblia condena la repetición monótona de oraciones sin sentido (Mt. 6:7). No se debe olvidar que la oración es una conversación entre el cristiano y un Dios vivo.

La oración eficaz, la hace el justo con el conocimiento previo de la palabra de Dios y su voluntad específica para su vida. Esa oración lleva en sí poder para atar y desatar por medio del poder del nombre de Jesús (Mt. 16:19).

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  • La oración eficaz une la voluntad de Dios con los anhelos sanos y las necesidades reales de sus hijos”.


  • Dios responde oraciones de adoradores reales que piden de acuerdo a su voluntad”.

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b. ¿Qué le motiva a orar?

William Mcbirnie dijo:

Cuando oremos para pedir lluvia, deberíamos tener listos los paraguas”.

No se debiera dudar que Dios está interesado en responder todas las oraciones de sus hijos, lo que impide la respuesta es el desconocimiento de la voluntad de Dios que conduce a orar incorrectamente.

Dios como un Padre amoroso quiere que sus hijos amados le pidan con confianza (Mt. 7:7). Pero, ¿Por qué en la práctica muchas oraciones de los cristianos no son contestadas? Quizá existan diversas razones.

El apóstol Santiago señala que algunas personas no reciben respuestas porque piden mal:

Pedís y no recibís porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” (Stg. 4:3).

Lo que se debiera rescatar del consejo de Santiago, es la intención detrás de cada oración. ¿Qué le motiva a pedir? El propósito de toda oración debe siempre estar de acuerdo a la voluntad de Dios y no fundada solo en buenas intenciones o ambiciones personales.

Es determinante pedir correctamente a Dios, para que la oración sea escuchada. Santiago es claro en señalar que muchos creyentes no reciben respuesta porque piden mal, “no recibís porque pedís mal”. Dios siempre escucha la oración; pero algunas no reciben respuestas favorables porque tienen motivaciones ajenas a la voluntad divina.

Si se ora con motivaciones egoístas no se recibirá respuestas favorables de parte de Dios. Aunque parezca lógico. No porque Dios no quiera, sino porque según su designio sabio, eso no conviene o no es el tiempo correcto.


c. Orando conforme a la voluntad de Dios

Para que las promesas de Dios sean efectivas deben entenderse a la luz de todo el contexto bíblico. Jesús dijo:

Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos” (Mt. 18:19).

Indudablemente, esta promesa divina asegura una respuesta a la oración del cristiano; pero, hay otros pasajes bíblicos que se deben considerar.

La primera parte de esta promesa advierte que los peticionarios deben estar primero de acuerdo en su propósito antes de orar. Antes de dirigirse a Dios en oración ambos han considerado que dicha petición está de acuerdo con el plan de Dios para sus vidas.

No implica que se cuestione la capacidad de Dios para obrar ante lo imposible, eso es indudable y está garantizado. Lo que puede impedir una respuesta efectiva no es Dios; pero, el peticionario debe asegurarse de que su oración esté de acuerdo primeramente con la Palabra de Dios y luego con el plan de Dios para su vida.

La confianza de que la oración será contestada, estriba en hacerla conforme a la voluntad divina:

Y esta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a Su voluntad, Él nos oye” (1 Jn. 5:14).

La verdad ineludible de que Dios es Todopoderoso para responder todas las oraciones, no niega el hecho de que estas deben estar fundadas primero en la Biblia y luego en los propósitos de Dios para la vida de cada cristiano. La

Catherine Marshall dijo lo siguiente:

La razón de toda oración es hallar la voluntad de Dios y convertir esa voluntad en nuestra oración”.

Después obedecer la Biblia, se debe orar para conocer la voluntad de Dios en la vida personal para luego orar sobre esa base. Aquí no se trata de conocer la voluntad de Dios revelada en la Biblia, ni de las oraciones generales que hacen las iglesias por las almas perdidas, etc.; sino, de la dirección divina para tomar decisiones en la vida personal.

Hay una anécdota aleccionadora acerca de un campesino, quien le pidió incesablemente a Dios durante un tiempo que le regalara una bicicleta, pero no obtenía respuesta. El campesino se entristeció mucho con Dios porque no le concedía su petición, al tiempo que notaba como a otros cristianos, Dios les contestaba sus oraciones.

Dios le habló al hombre diciéndole que Él había escuchado su oración desde el principio, pero que debido a que el lugar donde vivía era muy montañoso Dios no le había concedido su petición, pues durante largos trayectos tenía que cargar la bicicleta en sus hombros y Dios le quería evitar esa fatiga. El hombre convino por consejo divino en pedirle mejor un caballo y Dios se lo concedió.

Eso sucede continuamente. Dios escucha todas las oraciones, pero Él sabe lo que conviene y por eso la importancia de orar primero para que Dios guíe al cristiano a lo que es más conveniente para su vida.

Se puede tener toda la fe del mundo para creer que Dios puede hacer cualquier cosa, pero si esa fe no se canaliza para que funcione en armonía con la voluntad divina, la oración será estéril.

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  • Se puede tener toda la fe del mundo para creer que Dios puede hacer cualquier cosa, pero si esa fe no se canaliza para que funcione en armonía con la voluntad de Dios, la oración será estéril”.

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d. La persistencia es clave para obtener respuesta a la oración

La persistencia durante la oración es clave para obtener respuestas divinas. Se debe ser persistente en las peticiones fundadas en la voluntad divina, no en los caprichos personales. Dios concede peticiones, no complace caprichos. No se debe confundir la persistencia con necedad. Una petición necia se basa en deseos personales, sin considerar la voluntad divina y no será contestada.

La persistencia en la oración significa constancia en el propósito y la meta que se persigue, esperando que Dios responda de acuerdo a su voluntad. Una petición puede tomar días, meses y años en ser contestada. Dependerá más del propósito de Dios para cada individuo que de la misma necesidad. Lo que es prioridad para los seres humanos no siempre lo será para Dios (Is. 55:8-9).

Jesús enseñó la necesidad de persistencia que debe tener el cristiano en la oración. En uno de los casos, un hombre está acostado con su familia y a causa de la insistencia de un amigo se levanta de noche para ayudarlo:

Les dijo también: ¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo que ponerle delante; y aquel respondiendo desde adentro le dice: No molestes; la puerta ya está cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme, y dártelos? Os digo que, aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo, por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesita” (Lc. 11:5-8).

Quizás este hombre estaba descansando después de un día de arduo trabajo, había asegurado bien su puerta y también dormía junto a sus hijos y esposa, una costumbre normal de esa época y seguramente no los quería despertar. Pero a causa de la insistencia de su amigo se levantó y le concedió lo que le pedía.

Jesús usó ejemplos de bondad de seres humanos para mostrar que si siendo malos, pueden conmoverse a hacer el bien, ¿Cómo no lo hará Dios, si su amor es perfecto? Dios quiere que el cristiano persista en la oración:

Y yo os digo: pedid, y se os dará; buscad y hallareis; llamad y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama se le abrirá” (Lc. 11:9).

Pedid, y se os dará…” Hay ocasiones en que por necesidad el ser humano debe humillarse a pedir favores o ayuda de otros. A veces se puede llegar a ser inoportuno ante los demás, como en el caso relatado anteriormente.

Dios en cambio, no se molestará. Él motiva a que sus hijos le pidan porque tienen derechos ante su Padre celestial. Si el ser humano es capaz de humillarse ante otro, porque no aceptar la invitación de pedir al Padre celestial. La respuesta está garantizada, “el que pide recibe”.

Buscad y hallareis…” Cuando se busca algo que se necesita o se ha extraviado, debe haber movilización. Si alguien busca empleo debe presentarse al lugar donde solicitan empleados. La fe es activa y Dios quiere que sus hijos le busquen a Él con la promesa de que siempre encontrarán respuesta a sus necesidades.

Llamad y se os abrirá…” Jesús utilizó el ejemplo de alguien que toca a la puerta con necesidad para ser atendido. A veces las puertas que se tocan en busca de ayuda se cierran. Pero, el hijo de Dios tiene entrada libre al trono del Padre por medio de Cristo y Él desea que se acerquen con toda confianza en oración (Hb. 4:14-16), para abrir las puertas de los cielos en bendiciones a su favor.

Dios quiere que sus hijos sean persistes en la oración. La Biblia señala: “Orad sin cesar“ (1 Ts. 5:17). Eso no implica necedad, sino perseverancia en la fe. Jesús ilustró el caso de una mujer viuda que, a causa de su insistente reclamo de justicia, un juez malo le concedió lo que pedía:

También les refirió la Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, no respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí; aunque no temo a Dios, no tengo respeto a hombre, sin embargo, por que esta viuda me es moleta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo me agote la paciencia.

¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos que claman a El día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el hijo del Hombre, ¿hallara fe en la tierra?” (Lc. 18:1-8).

Con el ejemplo de esta viuda ante el juez malo, el Señor quiere demostrar su gran bondad. Si este hombre siendo malo, hizo justicia a causa de la insistencia de la viuda ¿Cómo no hará justicia el Padre amoroso a sus hijos? Pero, hay una advertencia a tener fe, ya que el ser humano espera que Dios le responda a su manera, pero Dios tiene un tiempo y una manera para obrar.

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  • Dios concede peticiones, no complace caprichos”.


  • Lo que es prioridad para los seres humanos, no siempre lo será para Dios” (Is. 55:8-9).


  • Dios quiere que sus hijos sean persistentes en la oración. La Biblia señala: “orad sin cesar“ (1 Ts. 5:17).

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Capítulo – 5 –


LA ORACIÓN DESATA EL PODER DE DIOS



I. LA ORACIÓN LIBRA DE LA TENTACIÓN


a. Preparando el terreno de la oración

Frecuentemente los relatos de los evangelios mencionan que Jesús se retiraba a solas para orar al Padre (Mt. 14:23; Mr. 6:46; Lc. 6:12). Dos elementos a tomar en cuenta de la vida de oración de Jesús es que tenía un lugar y un tiempo especial separados para comunicarse con el Padre.

El cristiano, aunque vive en comunión permanente con el Señor, en circunstancias normales es importante que separe un tiempo y un lugar específico para orar. Jesús practicó y enseñó esta verdad:

Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mt. 6:6).

Es obvio que el retirarse del bullicio y de los afanes diarios, le brindará menos distracciones, más espacio y capacidad de concentración al cristiano durante la oración. Hay que recordar que la mente es un campo de constantes batallas espirituales en el cristiano.

A veces pasará cierto tiempo mientras la mente se desembaraza de los afanes de la vida diaria, para comenzar la oración. Para disfrutar el tiempo de oración es preciso tener la mente liberada de toda preocupación y dar cabida a la alabanza y la comunión con el Espíritu Santo.

Según el modelo de oración enseñado por Cristo, es preciso llegar a la presencia del Padre en una actitud de alabanza y adoración. No olvide que la oración no es solamente hablar a Dios, hay que aprender a escuchar a Dios. Esta es la parte más importante de la oración y la menos desarrollada por el creyente. Es importante durante la oración crear un ambiente de meditación en Dios y confesar de las promesas divinas escritas en Su Palabra.


b. Velando… Antes que llegue la tentación

Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil” (Mt. 26:41).

Velar y orar son acciones esenciales en la vida del cristiano. Velar (gr. γρηγορεῑτε) significa estar despierto. Jesús usó esta palabra en su sentido literal cuando les pidió a sus discípulos que velaran juntamente con Él, mientras estaba angustiado en el huerto de Getsemaní. Pero velar no siempre implica estar despierto físicamente o desvelarse. En su uso más general implica estar atento.

Jesús también usó este significado con relación a la espera de su segunda venida (Mr. 13:32-37). Velar implica tener los sentidos atentos a la palabra de Dios, a fin de estar apercibidos para la venida de Cristo.

Jesús pidió a sus discípulos que velaran y oraran antes de su arresto para que no cayeran en tentación. La frase “Velar y orar” está unida e implica que ese tiempo de vela debe estar acompañado de oración. Hay cristianos que oran mucho, pero descuidan otras áreas de su vida. Otros velan, pero no oran.

Jesús les pidió a sus discípulos que velaran y oraran para prepararse ante la prueba que se aproximaba. Los discípulos no entendieron la agonía de Cristo en aquel momento. Ellos se durmieron y la advertencia del maestro se cumplió, uno de sus discípulos inmediatamente sacó la espada e hirió a un soldado que arrestaba a Jesús (v. 51).

Velar y orar es una advertencia para que el cristiano esté espiritualmente despierto, antes que la prueba llegue y esté preparado para el inminente retorno de Jesús.

Muchos se pueden dormir espiritualmente. El espíritu del ser humano anhela estar en comunión con Dios, pero la carne con sus apetitos se opone a tal deseo… el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil”.

La práctica de la oración no es un acto emotivo, no se puede pretender orar cuando se siente deseo, requiere disciplina. El espíritu debe sobreponerse a los deseos carnales.



c. Orando… Para no entrar en tentación

Jesús vivió en comunión con el Padre por medio de la oración. Los discípulos fueron tan impactados por su vida de oración, que le pidieron que les enseñara a orar (Lc. 11).

Jesús en su modelo de oración enseñó a orar para no entraran en tentación:

Y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal” (Mt. 6: 13a).

La palabra tentación (gr. Πειρασμόν) significa originalmente prueba y es la misma palabra utilizada en Santiago 1:2 y traducida como prueba. En ese sentido se debe entender la palabra tentación en este verso. Dios no tienta a nadie; pero puede probar la fe de sus hijos.

Se debe orar antes a Dios, quien tiene toda potestad sobre el mal, para que libre al cristiano de caer en tentación en el momento de la prueba. Es en oración que se vencen los obstáculos de la vida cristiana y no en el momento de la prueba. Cristo mismo oró fervientemente para prepararse, antes de ser entregado para ser crucificado.

Satanás trató de tentar a Jesús con muchas ofertas antes de comenzar su ministerio, pero Jesús estaba preparado en comunión con el Padre, antes que la tentación llegara:

Entonces fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado por cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre”(Mt. 4:1-2).

Jesús estaba velando y orando antes de la prueba y dio ejemplo de cómo enfrentar la tentación (velando y orando).

Capítulo – 6 –


LA ORACIÓN Y LA FE



I. “SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS”


Hay principios de fe revelados en las Escrituras que sirven de guía para orar eficazmente. Toda oración se debe hacer a base de las promesas de Dios escritas en la Biblia, la fuente de fe que inspira al cristiano. El cristiano puede orar por todas sus necesidades, pero sus peticiones no pueden contradecir la Biblia.


a. Dios demanda creer… Antes de recibir

La fe bíblica es la certeza de lo que se pide, antes de verlo realizado. Por la palabra de Dios fueran hechas todas las cosas, antes que existieran. Dios demanda fe en su Palabra de parte del ser humano para ver su poder manifestado. Nadie puede esperar que recibirá respuesta de Dios a sus oraciones, sin hacer una declaración certera de fe de lo que sucederá, antes de verlo realizado. Santiago señala:

Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor” (Stg. 1: 6-7).

Una vez que se declara hecho lo que se pide se debe mantener la fe, pues las peticiones tienen un tiempo de espera para ser respondidas y la duda puede acechar en el camino hacia la victoria.


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