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Excerpt for VIDA Y MINISTERIO - JOEL PERDOMO by , available in its entirety at Smashwords



Vida

y

Ministerio

JOEL PERDOMO

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Copyright © 2016 por Joel Perdomo



Prohibida la reproducción total o parcial de este libro, sin el permiso escrito del autor. Al menos que se indique lo contrario, los textos bíblicos han sido extraídos de la versión Reina-Valera, 1960.



























DEDICATORIA


Dedico este libro a mis queridos padres, Marina Paz y Conrado Perdomo, que fueron los artífices de la parte humana de ésta historia.

A mis amados hermanos Onil, Geovanny y Nelson, a quienes llevo en mi corazón.

A mi amada esposa y fiel compañera, Rhodimari Guzmán, y a mis queridos suegros, los pastores Basilio Guzmán y Sonia Pintor.

A los miembros de la Iglesia Fundamento Firme y a todos los pastores, evangelistas, misioneros, maestros y ministerios que han sido partícipes de las bondades de este ministerio, gracias por su apoyo y oraciones.

A todos los hermanos y amigos que han colaborado con éste ministerio desde sus inicios hasta hoy día, y a los testigos oculares de los milagros aquí narrados.

Sobre todo, al Espíritu Santo que en el nombre de Jesús me ha hecho palpar sus grandes maravillas y me ha dado el privilegio de ser partícipe de su abundante Gracia, para la gloria de nuestro Padre celestial. Amén.


¡Que Dios les bendiga a todos!


Joel Perdomo



ÍNDICE



Capítulo – 1 – ANTES DE NACER, TU ME CONOCISTE…………………………..13

a. ¡Dios! en tus manos está mi hijo

b. La vida en los campos

c. Los misteriosos caminos de Dios



Capítulo – 2 – BREVE HISTORIA FAMILIAR…………………………..............17

a. Señor: ¿Cuál es la verdadera religión?

b. Tiempo de prueba

c. Poder de resurrección manifestado

d. El éxodo

e. Ejemplo de amor



Capítulo – 3 – BAJO EL PODER DE DIOS…………………………………….29

a. Mi experiencia con Dios

b. El bautismo de fuego del Espíritu Santo

c. Conociendo la voz del Espíritu Santo

d. El ayuno y la oración

II. LA OBEDIENCIA A LA VOLUNTAD DIVINA………………………………...41

a. La formación del carácter cristiano

b. La obediencia a la voluntad de Dios

c. La obediencia a la voz del Espíritu Santo

d. La fe en acción

e. La ministración de los ángeles



Capítulo – 4 – EL COMIENZO DEL MINISTERIO……………………………....59

a. Dios apresura sus planes

b. El servicio en la iglesia local

c. Tiempo de formación y espera

d. El Espíritu Santo confirma lo que la Biblia enseña



Capítulo – 5 – EL PODER DE DIOS…………………………………………67

I. TESTIMONIOS DEL PODER DE DIOS

a. El demonio le atacaba en el agua y en el fuego

b. En el nombre de Jesús: ¡Levántate y camina!

II. LA SALVACIÓN Y LA SANIDAD…………………………………………..71

a. ¿Por qué no todos los enfermos son sanados?

b. La salvación del alma y la sanidad del cuerpo

c. Hay que pedir correctamente

III. BAJO EL FUEGO DE LA PRUEBA………………………………………....77

a. El trato de Dios con sus hijos

b. Testimonios del trato de Dios

IV. UNA FE SIN LÍMITES…………………………………………………..82

a. Fe sin límites

b. Operaciones del poder de Dios

V. LA LIBERACIÓN………………………………………………………..85

a. Encerrado por ocho años

b. Bórrenme del libro

c. Aprendiendo del ministerio de liberación

VI. EL MINISTERIO PROFÉTICO…………………………………………….91

a. Comienzos del ministerio profético

b. Palabra para los solteros

c. Experiencia personal



Capítulo – 6 – PROMESA DE VIAJAR……………………………………….97

a. El viaje a Puerto Rico

b. Dios cumple sus promesas

c. Un anhelo cumplido



Capítulo – 7 – VIAJE A ESTADOS UNIDOS………………………………….103

a. El llamado a los Estados Unidos

b. Comienzo de la obra en Estados Unidos

c. La iglesia sin nombre

d. El testimonio de la casa



Capítulo – 8 – VIVIMOS EN TIEMPOS FINALES……………………………..113

a. La peor tormenta de herejías se avecina

b. La mezcla con el mundo

c. La mezcla con la religión falsa



ANEXO…………………………………………………………………119







PREFACIO


Este libro recoge un cúmulo de aleccionadoras experiencias durante mi vida y ministerio. En ninguna manera procuran exaltar la figura del hombre. El objetivo es todo lo contrario, dar a conocer mis experiencias en los caminos de Dios, a fin de ayudar a otros a edificar su vida espiritual.

El propósito es que las nuevas generaciones despierten el interés por la búsqueda de Dios, sin importar el momento histórico que les toque vivir. Que puedan entender que Dios es el mismo de ayer, hoy y siempre:

Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos (Hb. 13:8).

Dios no cambia y quien le busca, sin duda le encontrará. Jesús dijo:

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá (Mt. 7:7-8).

La Biblia dice:

12 Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; 13 y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón (Jr. 29:12-13).

Es mi anhelo que al final de la lectura de este libro, Dios sea exaltado, que toda honra y alabanza le sea atribuida solamente a Él, por su gran amor y bondad de hacernos partícipes de su poder, su gloria y su reino. Pablo dijo:

Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros. Porque ¿quién te distingue? ¿O qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido? (1 Co. 4:6-7).

A través de este libro no se procura recibir ningún halago personal, es más importante que los lectores obedezcan lo que el Señor dice en su Palabra y que Dios sea conocido, aunque nosotros seamos desconocidos.

También reconozco que hay innumerables servidores de Dios que han experimentado grandes manifestaciones del poder de Dios en sus vida y ministerios, pero quizá no tengan la forma de traducir esas experiencias en un aprendizaje práctico y ese es el valor de ésta experiencia.

Me es grato tener la valiosa oportunidad de compartir en vida, lo que Dios me ha permitido vivir en sus caminos a fin de que no se diga más, ni menos de lo escrito.

Es bien sabido para los que escriben, que el lector puede interpretar de forma correcta el significado de lo que se escribe o lo puede interpretar mal, partiendo de sus propios significantes, es decir, juzgando las cosas por experiencias y conocimientos adquiridos durante su vida, ya sean correctos o incorrectos. Implica que los escritos mejor intencionados se pueden prestar para una mala interpretación de parte del que lee u oye. Un verdadero maestro cristiano, jamás desearía ser mal interpretado por sus lectores.

En mi caso, y de acuerdo a mi limitado alcance, he procurado cerrar los recovecos por los que se pudieran colar las pequeñas zorras, que pretendan destruir las sanas viñas del conocimiento puro de la Biblia, escritos en mis libros. Aun así, y recurriendo a las palabras de Jesús, quien dijo que; peores cosas harían con nosotros: 31 Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará? (Lc. 23:31), reconozco que siempre habrá quien tuerza la sana doctrina bíblica para su propia perdición (2 P. 3:16).

Cualquier interpretación ajena a la sana doctrina bíblica que se haga de mis escritos será culpa de quien los interprete mal y queda bajo el anatema divino, si no se arrepiente a tiempo, como advierte el apóstol Pablo:

Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema (Gá. 1:8).

Si Satanás y sus demonios han tergiversado las palabras de Jesús y sus santos apóstoles escritas en la Biblia, de donde han surgido innumerables herejías, cualquier cosa podrían interpretar mal de nosotros. No obstante, el privilegio de poder escribir de mi propia mano ésta autobiografía, minimiza las oportunidades de que se pueda opacar el verdadero conocimiento bíblico.


Con toda sinceridad y amor en Cristo...


¡Dios les bendiga!


Joel Perdomo
































INTRODUCCIÓN


Nuestra familia fue escogida por Dios con un propósito muy especial en la tierra. Mi madre fue una fiel testigo de Cristo para su generación, en medio de una comunidad que rechazó rotundamente el evangelio. Ella fue comerciante y Dios le mostró que Él tenía mejores cosas para su vida, que no se comparaban con todas las riquezas de esta tierra.

Mi madre fue quien abrió su corazón a Jesucristo y trajo la luz del evangelio a mi familia. Ella alcanzó que sus padres conocieran a Jesús como salvador, antes que partieran a la presencia del Señor.

Mis padres se separaron cuando éramos muy pequeños. Ellos no se volvieron a casar, mi madre decidió consagrarse para Cristo y mi padre se quedó solo, pero siempre contamos con su amor. Desde pequeños, mi madre resaltaba las virtudes de nuestro padre y eso nos hizo amarlo como si hubiese estado a nuestro lado, siempre.

Dios se metió en la historia de mi familia. Mi padre fue un hombre muy exitoso en su carrera militar y admirado en su juventud por sus talentos, pero Dios truncó sus planes personales a fin de salvar del pecado a su familia.

Mi madre, por su parte, había alcanzado éxito material, pero repentinamente, lo perdió todo. Allí comenzó Dios a tomar el control de la situación y doy gracias a Dios, porque perdimos lo material, para ganar el cielo.

¡Que Dios les bendiga! Es mi gran anhelo.

Joel Perdomo











































Capítulo – 1 –



ANTES DE NACER, TU ME CONOCISTE

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Pero tú eres el que me sacó del vientre; el que me hizo estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre. 10 Sobre ti fui echado desde antes de nacer; desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios (Sal. 22:9-10).

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a. ¡Dios! en tus manos está mi hijo

¡Papá, Papá! -insistía la niña-, ven a ver un niño. Era la hija del Dr. Díaz, amigo de mi madre. Él tenía una clínica en una ciudad distante y pasaba por nuestro pueblo por motivos de negocio. Ante la insistencia de la niña, el Doctor decidió ver al niño del que le hablaba su hija.

La niña había entrado al cuarto, sin avisar, y encontró al niño en su cama. Quizá había escuchado su llanto, que había sido muy continuo en los últimos meses o fue su curiosidad infantil. Lo cierto es que Dios estaba en medio de aquella casualidad.

La noche anterior, mi madre le había pedido a Dios (a su manera, pues ella era religiosa), diciéndole que ya no sabía qué hacer con su hijo, porque estaba muy enfermo. Esto se había extendido luego de su nacimiento, hasta muchos meses después. Desesperada, mi madre le dijo a Dios que hiciera su voluntad, si lo dejaba vivo, que lo sanara; si no, que se lo llevara al cielo.

Cuando el médico le preguntó a mi madre acerca del niño, ella le explicó su condición. Él supo de inmediato lo que sucedía y le prometió que el siguiente día traería una leche especial, que con eso mejoraría. El médico llegó a nuestra casa con lo prometido y el niño se recuperó.

Dios utilizó la curiosidad de la niña para darle salud al bebé, para que pudiera cumplir el destino que Dios le había trazado. Ese niño, me narró mi madre, que durante muchos meses se debatió entre la vida y la muerte a causa de una infección. Ese niño es su servidor, Joel Perdomo.

Satanás puede tratar de estorbar los planes de Dios, pero no puede interrumpirlos, porque Dios es soberano y lo que determina se cumple. Él le dijo al profeta Jeremías:

Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones (Jr. 1:5).

Después de escuchar de labios de mi madre ésta crisis que experimenté de niño, mi fe ha sido fortalecida y he tenido la plena convicción que, desde mi nacimiento, Dios tenía un propósito con mi vida a fin de que le sirviera en su reino.

Después de conocer a Jesús como mi salvador (en mi juventud) mi único anhelo y propósito en la vida ha sido obedecer y cumplir cabalmente con ese plan divino para mi vida. La meta ha sido sacarle el mejor provecho a los dones y talentos que Dios me ha confiado para realizar mi misión en ésta tierra, con el fin de no presentarme ante su presencia con las manos vacías.

b. La vida en los campos

Eran tiempos difíciles para mi familia, mi papá, Conrado Perdomo, servía en el ejército de Honduras. Los medios de comunicación en esos días eran lentos, y a veces, él no tenía n de primera mano acerca de su familia.

Nací en los campos de Honduras, en los años donde la vida era sencilla y práctica. Donde no había mucha tecnología, pero la vida era más sana.

Frente a mi casa vivían mis abuelos y aledaño a sus terrenos vivían sus familiares. Toda aquella extensión de tierra me servía de parque. Disfrutaba de la naturaleza, los árboles frutales, podía apreciar las aves y los animales del campo. Mi niñez fue esplendida.

Mi padre le enfatizó a mí mamá, que él quería que sus hijos estudiaran; por tanto, nos inculcó el deseo por el estudio, aunque no logramos todas las metas profesionales por diferentes circunstancias, que luego Dios tornó todas para bien de nuestra alma, como muestra la Biblia:

28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. 29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. 30 Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. 31 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? (Ro. 8:28-31).

c. Los misteriosos caminos de Dios

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Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos (Is. 55:8-9).

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Como a la edad de seis años, sentado en una piedra a orillas del río donde estábamos bañando, le dije a mi mamá: Cuando sea grande tendré mucho dinero. ¿Cómo? -respondió sorprendida-. Moviendo mis pequeños pies -le dije- con esto. El anhelo de mi vida era ser un jugador profesional de fútbol, pero a mi mamá no le agradó la idea.

Amaba el fútbol y de adolescente tuve la oportunidad de lograr esa meta, pues mi Padre, Conrado Perdomo, tenía amistades en el fútbol. Así surgió la oportunidad de practicar en un club de segunda división de mi país.

El entrenador estaba contento con mi práctica; pero precisamente, en esa fecha me enfermé y perdí la oportunidad. Después, siendo cristiano, entendí que Dios se había opuesto en el camino, porque tenía otros planes más lindos para mi vida.

En relación a la infinita sabiduría de Dios Pablo dice:

33 !Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! !Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! (Ro. 11:33).


Capítulo – 2 –



BREVE HISTORIA FAMILIAR

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a. Señor: ¿Cuál es la verdadera religión?

Nací en Honduras, en un hogar católico, religión tradicional de las familias latinoamericanas del siglo pasado. Mi madre fue muy devota de una“virgen”, imagen a la que mi abuela también veneraba.

Mi madre tenía real necesidad de Dios, pero lo buscaba a su manera, en la religión que había heredado de sus padres, pues era todo lo que conocía de Dios, ya que no había tenido la experiencia de conocer a Jesús como su salvador personal.

¿Cuál es la diferencia entre tener una religión y una relación con Dios? En Latinoamérica se ha usado la religión como una excusa para vivir la vida a su manera, pues un ídolo no habla y no puede exhortar el pecado.

La idolatría es uno de los graves pecados mencionados en la Biblia y fue la razón por la que los pueblos cananeos e Israel recibieron grandes castigos de parte de Dios.

La prohibición de la idolatría es el primer mandamiento que Dios le dio a Moisés:

No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen (Éx. 20: 3).

Algunos religiosos caen en el engaño satánico del pecado de la idolatría. El pecado es que la gente deja de pedirle a Dios y le pide a la imagen. Este pecado ha tratado de ser matizado por la iglesia católica señalando que las imágenes, solo representan una figura mediática, como una foto o un recuerdo familiar; pero el mandamiento divino es categórico al señalar celosamente que no se debe hacer ninguna imagen o semejanza de lo creado a fin de ser venerada:

No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra (Éx. 20: 4).

Mi mamá tenía un negocio y era común que le visitaran diferentes personas predicándole distintas religiones. Ante esa disyuntiva, ella oró a Dios preguntándole: Señor, ¿Cuál es la verdad entre tantas religiones que me predican? Jesús se le apareció en una visión y le dijo: ¿Tú preguntaste cuál es la verdad entre tantas religiones? Yo soy la verdad --le dijo Jesús- y le mostró sus manos traspasadas por los clavos.

Finalmente, mi madre entregó su vida y la de sus cuatro hijos al servicio de Jesús, a la edad de 29 años. Esa experiencia fue diferente a la de ser una religiosa. El evangelio cambió rotundamente su vida.

Algunos hermanos pentecostales que le habían predicado a mi madre supieron la noticia de su conversión a Cristo y le comenzaron a discipular en el conocimiento del Evangelio.

Mi madre abandonó el negocio de las bebidas alcohólicas, siendo consciente que le quitaría mucha clientela a su negocio de comidas. También dejó de participar en las fiestas de su pueblo y comenzó a cambiar su forma de vestir, cambiando los pantalones por vestidos de mujer y tirando toda prenda de vanidad. Desde esa fecha hasta hoy día, mi madre no ha parado de servir a Jesucristo.

En su búsqueda de Dios, tuvo otra visión en la que Dios le dijo; que ella tenía planes de mudarse a Estados Unidos y que eso no le convenía. Esto le sorprendió más, porque no le había comentado a nadie acerca de su viaje, el cual había planificado en secreto.

También, en esa visión vio un rio de agua cristalina en el cielo y mi madre le preguntó a Dios, que significaba aquello, pues era la segunda vez que veía esa visión. Dios le dijo que esperara tres días para ver lo que sucedería.

Mi mamá no sabía a qué se referían los tres días. Ella pensaba que quizá moriría o que ocurriría otro evento. A los tres días, mientas se arrodillaba para hacer una oración junto a su cuñado, Cristóbal Flores, quien fue el primero que le predicó el evangelio, el Espíritu Santo la bautizó en otras lenguas y estuvo varias horas bajo la unción del Espíritu, hecho del que fue testigo su familia.

Algunos entendieron la experiencia, otros decían que estaba fuera de sí. Lo cierto es que todos fueron testigos del poder de Dios.



b. Tiempo de prueba

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12 Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman (Stg. 1:12).

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La típica alegría que acompaña la conversión a Cristo llegó a nuestro hogar, no obstante, la prueba de la fe que debíamos enfrentar apenas comenzaba.

En los campos de Honduras y en muchos países latinoamericanos la llegada del evangelio genera mucha violencia y un ambiente hostil contra los evangélicos. Eso se debe, en parte, a los mitos que se crean alrededor de los evangélicos y que fueron comunes desde la iglesia primitiva.

Cuando los primeros cristianos se reunían a comer la cena del Señor, fueron acusados maliciosamente de comer carne humana, es decir de niños. Esa clase de mitos, impulsados por el infierno, ha creado gran aversión al cristianismo, cuyo fin es todo lo contrario, hacer bien a la humanidad como nos enseñó nuestro Señor Jesucristo.

Las primeras planas de los medios de comunicación están llenas de escenas de violencia; pero nadie se da la tarea de visitar una iglesia evangélica para atestiguar las miles de personas que han abandonado sus vicios para reinsertarse a sus comunidades y ser útiles a la sociedad.

En la tierra no existe una comunidad que continuamente haya sido tan perseguida y señalada injustamente (desde sus inicios hasta hoy día) como el cristianismo. A pesar de su gran labor social como agente de cambio.

En nuestros pueblos corrían los rumores de que los evangélicos enterraban a sus muertos con una vela entre sus glúteos y a causa del bautismo del Espíritu Santo eran acusados de hablar lenguas diabólicas.

Adicionalmente, la persecución contra los cristianos en muchos países de Latinoamérica está relacionada directamente con el adiestramiento que hacen los líderes de la iglesia católica en contra de los evangélicos, aprovechándose de la ingenuidad de los que desconocen el verdadero evangelio.

Después de la persecución de la iglesia primitiva, la masacre más grande contra los cristianos se dio en el pasado milenio, durante la mal llamada santa inquisición, orden que la iglesia católica aprovechó para desatar la cacería más atroz de cristianos evangélicos quienes murieron por millones, siendo perseguidos y torturados con instrumentos creados para el sufrimiento. El único delito de estos santos, fue ser cristianos.

En muchos pueblos de mi país no existía presencia policial e imperaba la ley del más fuerte. Ese fue el caso nuestro. Mi padre -por razones involuntarias- no vivía con nosotros y mi madre sola, había comenzado una iglesia en su casa, pues para ese tiempo era de los primeros cristianos de esa comunidad.

Luego que la iglesia comenzó a crecer se desató la violencia. Comenzamos a recibir amenazas constantes por causa del Evangelio. Llegó un momento en que asistir a las reuniones se convirtió en un verdadero reto de fe para los convertidos.

Todo desembocó en una ráfaga de disparos durante una vigilia en la que el evangelista de la noche se apartó de los caminos de Dios, pues estuvo al borde de la muerte.

Un disparo de escopeta a los congregados se estrelló en la pared, a escasa distancia sobre la cabeza de mi hermano menor, Nelson. El niño quedó con su cabeza cubierta de polvo, mientras dormía en un banco de la iglesia.

Después de este evento la iglesia comenzó a decaer y mi madre quedo prácticamente sola, congregándose en una reunión familiar con sus cuatro hijos, durante muchos años.

Cerca de veinte años después de este evento, el evangelista de aquella noche (ya reconciliado con Dios) al oír que la persona que le había disparado años atrás estaba enfermo y al borde de la muerte, fue a su casa y le predicó el mensaje del amor divino junto con mi madre.

En otro incidente relacionado mi madre tuvo que perdonar a un hombre que llegó armado a nuestro hogar, el cual le disparó a una empleada causándole la muerte, pero mi madre oró por ella y volvió a la vida.

Los disparos también dieron en el brazo de mi hermano quien casualmente cruzaba detrás de la agredida. Mi madre decidió perdonar al agresor y esto evitó rencillas que posteriormente hubiesen afectado a toda la familia.

Por causa del ejército, mi padre había partido del hogar. No obstante, fue un hombre responsable que había dejado una casa y ciertos ahorros a mi madre. Con ese dinero, mi madre logró establecer un restaurante, negocio de ropa y abarrotería. También compró ganado.

En aquella humilde comunidad parecía no faltar nada en nuestro hogar; pero, a partir de la conversión de mi madre al evangelio comenzaron una serie de pruebas de nuestra fe, que debíamos afrontar.

Los clientes del restaurante se movieron a otro lugar. Y así como le sucedió a Job, el negocio comenzó a decaer y aun los animales comenzaron a morir de una rara enfermedad. Mi madre perdió todo el dinero y las posesiones que tenía.

Aquella prueba era incomprensible en aquel momento. Con el paso del tiempo, mi madre se vio obligada por las circunstancias a mudarse a la capital, con sus manos vacías. Mi madre después comprendería que el propósito de Dios era sacarla de aquel lugar, para que ella y sus hijos sirvieran mejor a la causa del Evangelio.



c. Poder de resurrección manifestado

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Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia (Mt. 10:8).

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Me dirigía a la tienda del pueblo cuando me encontré con el hermano de Purita, nombre cariñoso con el que llamaban a su hermana. ¿Hacia dónde se dirige tu mamá? -Me preguntó el joven-, pues él se había encontrado con mi madre en el camino. Va rumbo a tu casa a orar por tu hermana enferma -le contesté-. Es demasiado tarde -me contestó el joven- voy a comprar las velas, porque mi hermana ha muerto.

Me quedé sin palabras. Pero mi madre había estado en ayuno y oración cerca de una semana pidiéndole a Dios que manifestara su poder de resurrección para que la gente creyera en Él. Cuando mi madre llegó a la casa, toda la familia hacia lamentación por Purita.

Mi madre, al ver a la mamá de la joven desconsolada le preguntó: ¿Doña Mencha, usted cree que Dios puede resucitar a su hija? Ella respondió, ¡Sí creo! Mi mamá extendió sus manos en oración hacia el cuerpo inerte y la joven dio un suspiro, se levantó y dijo: ¡Tengo hambre! Ese fue el primer milagro de resurrección que experimentamos en mi familia.



d. El éxodo

Poco a poco, mi madre fue perdiendo todo lo que tenía, al final, su condición económica era tan precaria que ella solo quería huir de aquel lugar. La gente la acusaban de que los evangélicos la habían dejado sin nada. Finalmente, mi madre se mudó de aquel pueblo a la capital, sin nada más en la mano, que su fe.

En aquellos años era muy típico que la gente del campo se mudara a la capital en busca de mejores condiciones de vida; pero, generalmente se movían sin ninguna posesión material.

Este grupo constante de nuevas personas emigrando a la capital, usualmente se ubicaban en terrenos baldíos y fabricaban casas de cartón o desperdicios de madera para habitar. Con el tiempo, si no los desalojaban y se lograba un acuerdo con los dueños, les vendían los terrenos a los invasores a precios bajos.

Justamente, cuando mi mamá llegó a la capital por medio de una hermana en Cristo, dos hermanos en Cristo habían separado dos pequeños terrenos en una ladera de los cerros de Tegucigalpa. Los hermanos le cedieron los terrenos gratuitamente a mi mamá y le ayudaron a construir una casita.

En esas condiciones mi madre nos mandó a buscar y llegamos a nuestro nuevo hogar. En esa humilde casa el piso era de tierra, el agua había que buscarla en cubetas que cargábamos al hombro con mi hermano menor. Mientras que, mis dos hermanos mayores ingresaron al ejército para prestar su servicio militar. Este fue un largo período de vivir en una condición económica muy difícil.

Desde la conversión de mi madre a Cristo, durante nuestra niñez, nos inculcó el evangelio y el amor a Dios. No obstante, cuando llegamos a la capital nos apartamos de Dios y nos involucramos más en las cosas del mundo.

Como muchos adolescentes de la época, me enredé en las fiestas y el futbol. La música del mundo y las fiestas se convirtieron en una atadura que no podía dejar por mí mismo. En ese tiempo estudiaba español en la Universidad, mi meta era escribir libros. Ese anhelo me lo concedió Dios después, en sus caminos.

Milagrosamente, como tres meses antes de mi conversión, me desapareció el deseo por las fiestas. Dios estaba preparando el terreno para mi conversión.

Mi madre perseveró fervientemente en los caminos de Dios e hizo un pacto de servirle y que Él, se encargara de salvar a sus hijos. Dios se lo concedió y sus cuatro hijos nos convertimos al evangelio en nuestra juventud. A partir de nuestra conversión al evangelio las cosas fueron mejorando y Dios no nos faltó.



e. Ejemplo de amor

Alguien dijo que: “Nadie es producto de la nada”. En ese sentido, quiero resaltar las cosas lindas que mi madre me enseñó. Desde niño era prohibido usar palabras ofensivas en mi casa y mi madre nos decía que todos sus hijos eran inteligentes, a fin de crear una buena autoestima.

En mi hogar no se estaba pendiente de la vida del vecino. Cuando alguna persona le decía a mi madre que habían hablado mal de ella, les contestaba en tono jocoso que ella era bien famosa, pues todos hablaban de ella.

Mi madre me enseñó el poder de la oración. Ella ha sido una intercesora. Yo la veía quedarse orando toda una noche, hasta el amanecer. Eso le permitió tener grandes experiencias de manifestaciones del poder de Jesucristo. Cuando mi madre llegaba de cualquier asunto de la calle, lo primero que hacía al entrar a su casa, era postrarse de rodillas y dar gracias a Dios. Eso se constituyó en una práctica en mi hogar.

Dentro de ese legado que mi madre nos dejó, hay que resaltar el amor. La Biblia señala que el amor es el mayor de todos los dones (1 Co. 13).

Recuerdo que en una ocasión mi mamá fue acusada falsamente por unas compañeras de trabajo. Posteriormente, a esas dos jóvenes las despidieron de su trabajo. Ellas no tenían donde ir y mi mamá les ofreció alojarlas en su casa. Una de ellas vino con su hijo y mi mamá le dio posada en su casa. Después fueron buenas amigas.

La Biblia señala que el amor cubre multitud de pecados y es el arma más poderosa que poseemos los cristianos contra nuestros enemigos.

































Capítulo – 3 –



BAJO EL PODER DE DIOS

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a. Mi experiencia con Dios

Mi mamá se convirtió en la década de los 70’s, y nos enseñó de Dios desde niños, pero en la adolescencia nos apartamos de Dios. Mi madre oraba incesantemente por mi salvación, ya que me había involucrado mucho en las fiestas. Pero, días antes de mi conversión, ya no sentía el deseo de ir a las fiestas. En esos días, Dios le habló en una visión a mi madre y le dijo: Ya no me ores por él, está en mi mano.

Fue en una campaña evangelística del hno. Estanislao Marino, en la plaza los dolores de Tegucigalpa, Honduras, el 9 de agosto de 1986, donde hice confesión pública de Jesús como mi salvador.

Realmente, yo repetí la oración de arrepentimiento porque me sentí aludido por el mensaje. No obstante, puse mi mano en mi boca para que la gente no lo notara, pues tenía temor de volver atrás y cierta inseguridad de que yo podría cumplirle a Dios. Para mi sorpresa, sentí el deseo de congregarme en la iglesia y perseverar en el evangelio.







b. El bautismo de fuego del Espíritu Santo

En la primera semana de mi conversión a Cristo, un hermano en la fe, León Fernández, que había estado recluido en hospitales psiquiátricos y a quien Dios le había sanado milagrosamente, me dijo: Quiero que mañana por la noche vengas a la iglesia para orar por ti a fin de que recibas el bautismo del Espíritu Santo. Yo estaba dispuesto a recibir todo lo que el Señor tuviera para mí; pero quizá sin entender en su totalidad lo que aquello implicaba -le respondí que el siguiente día estaría allí-.

Llegué a la cita, en el templo no había reunión ese día, pero estaba abierto para otras actividades. El hermano León Fernández me llevó a la parte baja de la iglesia, solo recuerdo que puso sus manos sobre mí y comencé a sentir el poder de Dios. De repente comencé a hablar en lenguas extrañas que yo no entendía, comenzó a fluir un gozo enorme en mi corazón que jamás había experimentado y una danza que se extendió por todo el amplio salón donde estábamos. El gozo era tan impresionante que llamó la atención de algunos hermanos que entraban a aquel lugar y sin reparos yo les abrazaba con lágrimas en mis ojos, lleno de gozo. Tiempo después, el Señor me hizo entender que aquella manifestación del poder del Espíritu Santo, fue necesaria para fortalecerme en sus caminos.

Aquella temprana experiencia con el poder de Dios, cambió totalmente mi vida y mi visión acerca de Dios, pues era una confirmación de la presencia de Dios en mi vida. La Biblia señala que la promesa del bautismo del Espíritu Santo, tal como Cristo les dijo a sus discípulos que la esperaran: Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días (Hch. 1:1), es una confirmación (no la única) de la presencia de Cristo en la vida del cristiano: 13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria (Ef. 1: 13-14).

Las arras, se refiere a un sello que antiguamente se colocaba para certificar un documento o como una señal de garantía, durante una compra. Eso implica que el bautismo del Espíritu Santo es un sello que nos confirma y anticipa que somos del Señor. A la vez, reviste de poder al cristiano para cumplir su misión evangelizadora en la tierra: Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra (Hch. 1: 8).

La Biblia señala que esta manifestación del poder de Dios es para todos los cristianos, no solo para la iglesia primitiva. Eso fue lo que Pedro les respondió a los que cuestionaron el derramamiento del Espíritu Santo, el día de Pentecostés: 38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. 39 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare (Hch. 2:38-39).

El bautismo de fuego del Espíritu Santo, con su manifestación de hablar en otras lenguas, está vigente para los cristianos de todas las épocas, según explicó el apóstol Pedro el día de Pentecostés:Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. La evidencia histórica muestra que, aunque el diablo ha tratado de frenar el poder de Dios de la Iglesia; no ha podido. La historia cristiana evidencia que los cristianos han sido bautizados con el fuego del poder del Espíritu Santo alrededor del mundo durante dos siglos continuos, desde el día de Pentecostés, hasta nuestros días. Y lo sigue haciendo, aunque haya aun cristianos que traten de detenerlo, por no entenderlo.

Hay que advertir que existe el peligro de blasfemar contra el Espíritu Santo, que es el único pecado que no les será perdonado, a quienes se mofan de las manifestaciones del Espíritu Santo y se burlan de las lenguas divinas que Dios imparte a los que creen (Mt. 12:31). Ante esa advertencia divina de un juicio imperdonable a los blasfemos y burladores del Espíritu Santo, sería mejor no juzgar, lo que se desconoce.

Para los que hemos experimentado el poder de Dios en nuestras vidas, estas manifestaciones son incuestionables, pues no las buscamos. Dios se manifestó sin nosotros haberlo pensado o planificado, ese fue mi caso.

Lo único que puedo decir es que recién convertido a Cristo, el Espíritu Santo me bautizó con lenguas de fuego y a partir de allí comencé a experimentar milagros, sanidades, liberaciones, dones espirituales, visiones y el poder de Dios manifestado en mi vida.

Quizá millones de hermanos pentecostales alrededor del mundo, que no tienen culpa de haber experimentado el poder de Dios, solo puedan decir como el apóstol Pedro, cuando los fariseos cuestionaban el poder de Dios:

20 Porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído (Hch. 4:20).



c. Conociendo la voz del Espíritu Santo

Si Dios es real y creó la voz, es de suponer que Él habla por medio de su Espíritu Santo (Sal. 94:9). La primera vez que escuché esa voz del Espíritu Santo, yo tendría solo semanas de convertido. Durante un servicio de la iglesia, antes que hicieran el llamado para aceptar a Cristo, escuché aquella voz que me dijo: Hoy se convertirán ocho personas. Sin dudar, comencé a dar gracias a Dios en fe por aquellos ocho convertidos, creyendo que así sería.

Cuando comenzó el llamado para aceptar a Cristo cerré mis ojos y al final los abrí, conté los convertidos, pero solo había siete. Muy triste, cerré mis ojos y pensé que aquella voz no era la de Dios. Pero, cuando abrí los ojos nuevamente conté de nuevo y había ocho convertidos. Una persona más había pasado después al final del llamado. Ahora estaba triste por haber dudado de Dios, y con lágrimas en los ojos, le confesé a un hermano mi duda.

Aunque esta experiencia pudiera parecer insignificante era el comienzo de una vida de fe que desataría grandes prodigios de parte de Dios para mi vida.

El Espíritu Santo y la Biblia siempre van juntos, son como las dos alas de un ave, que sin una de ellas, el ave no puede conseguir el vuelo perfecto. El Espíritu Santo inspiró la Biblia, por tanto, no la puede negar o contradecir; solo puede confirmarla. Eso significa que nadie que hable por el Espíritu Santo contradice la Biblia.

Aprender a escuchar la voz del Espíritu Santo es una bendición en la vida del cristiano y solo se consigue a través de la búsqueda de Dios y la consagración.

Si alguien pregunta, cómo es la voz de Dios o no cree, solo demuestra que le falta buscar más de Dios. No se trata solo de buscarlo en ayuno y oración, eso es indispensable, es necesario conocer el carácter de Dios (revelado en la Biblia) para aprender a relacionarse bien con Él. Eso deriva, en gran medida, de nuestra obediencia a la Biblia y luego a la voz del Espíritu Santo, quien guía al cristiano:

13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir (Jn. 16:13).

Es de advertir que no hay otra verdad; si no la que está revelada en la Biblia. Por medio de la Biblia Dios habla a la humanidad acerca de su plan salvífico. El Espíritu Santo solo le confirma al cristiano lo que ya Cristo ha enseñado en la Biblia; sin agregarle, ni quitarle. No obstante, el cristiano necesita dirección de Dios para su vida personal, ministerial, etc., y es allí donde el Espíritu Santo nos dirige. Siempre en obediencia a la Biblia y nunca fuera de ella.



d. El ayuno y la oración

Nuestra generación fue marcada por gente de ayuno y oración, uno de esos ejemplos fue el evangelista Yiye Ávila, quien ayunó durante cuarenta días.

La Biblia señala que Moisés ayunó durante cuarenta días (Éx. 34:28); Elías también ayunó cuarenta días (1 R. 19: 7-8); Jesús ayunó cuarenta días (Mt. 4:2). El ayuno es necesario para intensificar la oración a fin de desatar el poder de Dios. Jesús dijo que hay espíritus inmundos que no salen fuera de las personas poseídas, salvo por medio de ayuno y oración:

20 Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. 21 Pero este género no sale sino con oración y ayuno (Mt. 17: 20-21).

La fe es lo primero que se necesita para desatar el poder de Dios; pero la fe requiere acción. Si alguien cree que Dios tiene poder para sanar y liberar, entonces debe clamar para que le conceda esos milagros. El ayuno y la oración es la manera de intensificar nuestra comunión con Dios a fin de recibir mayor unción para orar por milagros.

El valor del ayuno consiste en que nos negamos a lo que más nos gusta y necesitamos, nuestros alimentos. De esa manera le mostramos a Dios que él tiene el primer lugar en nuestra vida. Jesús dijo que cuando él no estuviera en la tierra sus discípulos debían ayunar:

18 Y los discípulos de Juan y los de los fariseos ayunaban; y vinieron, y le dijeron: ¿Por qué los discípulos de Juan y los de los fariseos ayunan, y tus discípulos no ayunan? 19 Jesús les dijo: ¿Acaso pueden los que están de bodas ayunar mientras está con ellos el esposo? Entre tanto que tienen consigo al esposo, no pueden ayunar. 20 Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces en aquellos días ayunarán (Mr. 2:18-20).

Cuando Jesús estuvo en la tierra guio a sus discípulos durante su ministerio, pero después de su partida los discípulos bajo el poder y la guía del Espíritu Santo, debían continuar predicando el evangelio en la tierra, y para eso necesitaban ayunar y orar.

El ayuno y la oración fue una práctica de la iglesia primitiva (Hch. 13: 2, 14: 23) y lo sigue siendo para toda la iglesia del Señor en la actualidad.

Las grandes victorias que Dios ha dado a mi vida han estado acompañadas de esos imprescindibles períodos de ayuno y oración. A medida que vamos profundizando en la práctica del ayuno y la oración, el Espíritu Santo nos guía cuando debemos ayunar. El ayuno debe tener un propósito específico, pero a veces lo hacemos solo en obediencia, sin saber porque, hasta que Dios nos muestra su propósito.

Al comienzo de mi vida cristiana, cuando ya había aprendido a ayunar por muchos días, Dios me llamó a ayunar cuarenta días, entregando el ayuno diariamente. Estos ayunos eran completos, entregados al caer la noche.

Posteriormente, Dios me habló que los ayunos no deben ser entregados, sino hasta después de las tres de la tarde, para que fuesen agradables ante él.

Dios me dio una promesa de salir de mi país y después de muchos años de espera, al acercarse la fecha del cumplimiento, Dios puso en mi corazón hacer otra vez el ayuno de cuarenta días y la respuesta llegó. A mi hermano Nelson, Dios también le dio la misma promesa, y para ese tiempo ya se había cumplido, él vivía en Puerto Rico.

En ese período de ayuno y oración dice mi hermano que comenzó a escuchar la voz de Dios que le decía constantemente, ayuda a tu hermano; pero él se preguntaba cómo me podía ayudar, pues no tenía la forma de hacerlo.

Un día, mientras pasaba frente a una universidad cristiana y para deshacerse de aquella voz, llegó para ver la posibilidad de que yo estudiara allí. Habló con el presidente de la universidad y le dijo que durante muchos años habían quitado el programa de estudio para extranjeros, pero que hacia una semana lo habían reactivado y que yo sería el primer estudiante extranjero del programa.

En el año 2000, Dios abrió la puerta para salir de Honduras, hacia Puerto Rico. Estando en Puerto Rico, Dios me había hablado personalmente y lo había confirmado por medio de profetas que saldría hacia Estados Unidos.

Cuando se acercaba la fecha del cumplimiento de la promesa, se dio en medio de circunstancias difíciles, pues cuando más confiamos en Dios, el prueba nuestra fe y a veces todo parece contrario. Pero comencé nuevamente un período de ayuno y oración el cual desató la bendición y la puerta se abrió de manera milagrosa para viajar de Puerto Rico hacia Estados Unidos.

El hermano y amigo José Perdomo, quien vivía en Charleston S. C., dice que comenzó a sentir el deseo de llamarme para apoyarme a fin de levantar una obra en Charleston. Yo había estado orando y esperando durante dos años, pero en esos días, estaba en un período intenso de ayuno y oración para que Dios me dirigiera al lugar correcto, pues sentía que el tiempo de Dios había llegado, pero no tenía idea a qué lugar de Estados Unidos el Señor me guiaría. El plan de salir a servir al Señor era solo por medio de la fe. Sé que Dios desesperó al hermano José para que me llamara.

Antes de esta oportunidad, ya me habían hecho una oferta de pastorear en Texas, la cual rechacé porque todo se trataba de dinero y no de salvar almas. Es posible que durante el tiempo que se espera el cumplimiento de las promesas de Dios, aparezcan ofertas falsas.

Hay que enfatizar, que para ver las promesas de Dios cumplidas, se debe mantener la fe durante el período de espera. Es indispensable para ver resultados.

La fe puede menguar, pero no hay que perderla por completo. Dios cumple sus promesas a su tiempo y honra a los que le creen hasta el final, aunque las circunstancias no sean las mejores y las condiciones sean contrarias. Solamente hay que asegurarse que sea Dios quien nos guíe y no nuestras propias emociones.

Dios me había hablado que dentro de las facetas ministeriales, yo sería pastor. Cuando el hermano Ricardo Castillo me dio esa palabra, pensé que estaba hablando por emoción, porque a mí me llamaba más la atención el ministerio evangelístico.

Después de muchos años de espera, Dios cumplió su promesa y en el año 2008, salí al ministerio pastoral a Estados Unidos, solo guiado por el Espíritu Santo, sin el respaldo económico de ninguna misión cristiana. Dios también me había hablado que el ministerio sería independiente, así como comenzaron todos los concilios.

Todas las personas que comenzaron un concilio, lo hicieron de forma independiente. Así nacieron los concilios. Este llamado se lo comuniqué a mi pastor. Vale la pena aclarar que eso lo hice guiado por el Espíritu Santo, no por falta de sometimiento, pues fui obediente con mi pastor.

A veces se critica a los ministros independientes, que comienzan un nuevo concilio. Si se hace sin la dirección de Dios puede terminar en fracaso. Hay muchos que lo hacen porque son rebeldes y no quieren someterse a nadie. Otros lo hacen dirigidos por el Espíritu Santo.

En nuestro caso, Dios nos dio el reglamento de la misión, antes de comenzar el ministerio. Uno de los grandes fracasos de algunos ministerios independientes es que no saben en lo que creen y tampoco tienen un reglamento escrito. Esa es la base de un ministerio sólido con fundamento en la Biblia, pues evitará las herejías en que incurren algunos ministerios incipientes.

Comenzar un ministerio independiente, debe ser bajo un llamado divino. Nadie debiera hacerlo, salvo que esté seguro de haber sido llamado por Dios. De lo contrario, corren el riesgo de fracasar. Hay quienes trabajan de forma independiente, bajo la cobertura de otro ministerio. Si eso se refiere a que un concilio de doctrina sana respalda ese ministerio, no hay nada malo. Pero, si esa cobertura se refiere a que tienen la necesidad de un padre espiritual (apóstol) para poder realizar su ministerio, es herejía.



II. LA OBEDIENCIA A LA VOLUNTAD DIVINA



a. La formación del carácter cristiano

Una de las tareas más grandes que Dios tiene que realizar en la vida del recién convertido a Cristo, es la formación del carácter. El Espíritu Santo ayuda en esta labor al cristiano, ya que, de otra manera, Dios no le podría utilizar en su reino para realizar sus planes. Jesús dijo:

24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame (Mt. 16:24).

Es un requisito doblegar nuestra voluntad para aceptar la de Dios. Jesús dijo que, si alguien le quiere seguir, debe negarse a sí mismo. Eso implica negarse a hacer su propia voluntad. Luego debe tomar su cruz o aceptar la voluntad de Dios. Primero la que está escrita en la Biblia y luego el plan específico de Dios para su vida en la tierra.

El crecimiento en el proceso de entregar la voluntad a Dios y dejar que Él forme el carácter, dependerá de cada cristiano. Pero es determinante para el crecimiento espiritual. El cristiano comúnmente, viene de un mundo donde está acostumbrado a hacer su propia voluntad. Pablo dice:

22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad (Ef. 4:22).

En esta formación del carácter, Dios fue tratando conmigo desde los inicios de mi vida cristiana. Recuerdo que a solo días de convertido, llegué al templo y estaban allí dos jóvenes. Uno de ellos, que tenía algún tiempo de convertido, me dijo que el pastor había dado orden que yo cargara una enorme banca hasta la casa del carpintero, para repararla. El lugar estaba algo distante del templo.

Le pregunté que si estaba seguro que el pastor había dado tal orden, pues me pareció extraño. Pero él dijo que sí y sin intención de ayudarme a cargarla. Sin reparos, cargué la banca hasta el lugar indicado, pues entendía que debía obedecer a mi pastor, con un poco de vergüenza pues estaba en mi juventud y por esa calle transitaban todas mis amistades.

Al regresar al templo el joven me dijo que no era cierto, que la orden se la habían dado a él. Me quedé tranquilo, pues yo deseaba actuar como un cristiano, a pesar de que ellos eran jóvenes con más tiempo en el evangelio. Desde allí fui aprendiendo lo que es la humillación, pues Dios estaba formando mi carácter.

En la vida cristiana hay que enfocarse más en lo que Dios tiene que enseñarnos a nosotros y no en la condición de los demás. Hubiese sido fácil para mí ese día reclamarle al hermano, pero sabía que Dios me estaba formando y era más importante superar mi propio orgullo que pelear con mi hermano, quien debía servirme de ejemplo.

Cuando me convertí al evangelio fui bautizado con el Espíritu Santo y Dios utilizó un hermano en Cristo, pero no sabía que el hermano tenía problemas precisamente de carácter y eso había creado una situación con el pastor. Le guardaba cariño al hermano, al igual que amaba y respetaba a mi pastor. Pero quedé en medio de la situación.

Debido a esa situación el pastor se distanció de mí y yo no entendía, porque era nuevo en la fe. La situación se extendió por muchos meses, hasta que sentí el deseo de ir a casa del pastor y pedirle perdón por si lo había ofendido. El amablemente se excusó y acepté las disculpas.

No fue fácil para mi entender la situación porque en los primeros siete meses de convertido no hubo buena comunicación con él. Pero, Dios me enseñó que todas las cosas me ayudarían a bien; si las tomaba con humildad y mansedumbre.

Otra prueba de mi carácter se dio cuando un hermano en Cristo que dirigía una empresa de seguridad me ofreció empleo. Me dijo que trabajaría en el departamento de ventas. Cuando me presenté a la cita me explicó que no tenía trabajo en ese cargo, que si quería trabajar en seguridad. Me sorprendí, porque el trabajo de seguridad en aquel tiempo, lo tomaba la persona que no tenía ningún estudio, yo había estudiado en la universidad y aunque no estaba graduado, no esperaba esa posición.

Pero Dios me había puesto en medio de esa encrucijada y me dijo que tomara el empleo. En cuestión de horas estaba con un arma de seguridad en mi cintura, cuidando una empresa. Fueron siete meses de sometimiento a la voluntad divina. A veces sentía el deseo de abandonar todo, pero escuchaba la sutil voz de Dios, que era necesario que me quedara allí, hasta que Él dijera.

Gracias al Señor superé la prueba hasta el fin con la promesa de que allí no pasaría nada y se cumplió.

Durante ese tiempo me enviaban a diferentes lugares a trabajar y en ocasiones le abría la puerta a mis excompañeros de estudio, los cuales se quedaban asombrados al verme allí. Algunos habían sido compañeros en un colegio privado en el que había estudiado por algún tiempo y simplemente cambiaban su cara para otro lado y me ignoraban.

El proceso de formación durante este tiempo fue de los más fuertes que experimenté como cristiano, pero hay que acentuar que sin la formación del carácter, Dios no puede depositar dones y ministerios en sus hijos.

Esa formación temprana en mi carácter me ayudó a ser un depósito del poder y la gloria de Dios. Dios no puede usar personas que no someten a Él su voluntad, a fin de perfeccionar sus caracteres.





b. La obediencia a la voluntad de Dios

El reto más grande que tiene un cristiano es alinear su voluntad con la de Dios. En la oración modelo Jesús enseñó que esta debe ser uno de nuestros anhelos y oraciones:

10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra (Mt. 6:10).

En el cielo se hace la voluntad perfecta de Dios. Así mismo, debemos anhelar que se haga en la tierra. Esta obediencia que demanda Dios de cada cristiano, se refiere primero a la obediencia a la Biblia y después a la voz del Espíritu Santo. No puede ser al revés.

Nadie que reclame obedecer a la voz del Espíritu Santo puede contradecir las enseñanzas de la Biblia. Existe el peligro de creer que los dones espirituales (por sí mismos) autorizan al cristiano a actuar de manera absoluta. Sin reconocer la autoridad de la Biblia y de las autoridades delegadas por Dios (pastores o líderes).

La Biblia señala que los cristianos deben respetar aún a las autoridades seculares:

13 Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, 14 ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien (1 P. 2:13-14).

La obediencia que le debemos a Dios como sus hijos amados, es sin reservas. Dios nos conducirá por el camino correcto a sus bendiciones, si somos obedientes a su voluntad. Una vez que el cristiano conoce y practica la voluntad de Dios revelada en la Biblia, puede aspirar a pedir dirección del Espíritu Santo en su vida personal.

Recuerdo que en mis primeros años de convertido, anhelaba continuar mis estudios universitarios, pero Dios tenía otros planes para mi vida. El me llamó a servir de apoyo en el ministerio pastoral de mi madre.

No fue fácil, pues era joven y sentía temor de ir a aquel lugar que me alejaba de las luces de la ciudad y el contacto con las comodidades del mundo moderno. Fue un sacrificio fuerte, pero obedecí el llamado del Señor.

Al principio vivíamos en casas alquiladas con mi madre y no teníamos muchos recursos para sostenernos; pero, con el tiempo, nuestra condición fue mejorando.

Dios le permitió a mi mamá ser la pionera para levantar muchas obras en ese lugar. Ella predicó la mayor parte del tiempo a caballo y a pie en la zona de Lepaterique, F. M., y sus alrededores. Esto fue en Honduras.

Recuerdo que en ese tiempo no había luz eléctrica en el pueblo y yo acostumbraba dejar una pequeña linterna de baterías debajo de mi almohada. Una noche, mientras dormía, el ángel de Dios guio mi mano hacia la linterna, la tomé y la encendí. Sin darme cuenta, pues estaba dormido, apunté hacia un lugar específico de la pared. Desperté y abrí los ojos y me di cuenta que estaba alumbrando a un alacrán venenoso que estaba en la pared y venía hacia mí. Fue un milagro porque todo lo hice dormido. Obviamente, maté el alacrán. Dios me libró de ser picado esa noche.

En otra ocasión había una fiesta cerca de donde vivía. La música estaba alta y era tarde en la noche, no podía dormir. Recuerdo que apareció un ángel mostrándome un álbum de fotografías familiares que solamente está en el cielo, porque nunca vi esas fotos aquí en la tierra. El milagro fue mayor, porque mientras veía las fotos, el ruido de la música desapareció y me quedé dormido hasta el siguiente día.



c. La obediencia a la voz del Espíritu Santo

Jesús dijo que el Espíritu Santo guiaría al cristiano a toda justicia y toda verdad:

13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir (Jn. 16:13).

Se debe aclarar que esta guía del Espíritu Santo es para la vida diaria del cristiano. En cuanto a la voluntad de Dios en su plan de salvación para la humanidad, éste ha sido revelado en la Biblia. La Biblia fue inspirada por el mismo Espíritu, así que, el Espíritu Santo solo confirmará lo que la Biblia enseña. Valga la aclaración porque muchos caen en el error de obviar las enseñanzas bíblicas, con la excusa de que el Espíritu les dirá todo lo que deben hacer, sin entender que el Espíritu Santo siempre dirá amén a la Biblia. Estos se llenan de arrogancia y menosprecian a las autoridades que Dios ha establecido en todo lugar.

Cuando Jesús estaba en la tierra, el guiaba a sus discípulos:

12 Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese (Jn. 16:12).

Pero, antes de partir al cielo, Jesús les dijo a sus discípulos que no los dejaría solos; si no que enviaría al Espíritu Santo para que les guiara en la tierra:

15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros (Jn. 14:15-17).

El Espíritu Santo habita en el cristiano desde el momento de su conversión a Cristo, y si el cristiano permanece en obediencia, no se apartará de Él. Jesús les dijo a sus discípulos que: Si guardaban sus mandamientos, Él pediría al Padre para que enviaría su Espíritu Santo sobre ellos.


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