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ADORADORES

en

ESPÍRITU

y en

VERDAD

¡ENSÉÑAME A ADORARTE!


Copyright © 2015 por Joel Perdomo



Segunda edición, marzo 2018. Charleston, S.C., USA.



Prohibida la reproducción total o parcial de este libro, sin el permiso escrito del autor. Al menos que se indique lo contrario, los textos bíblicos han sido extraídos de la versión Reina-Valera 1960.






































ÍNDICE


Introducción………………………………………………………………....7


Capítulo - 1 - LA ADORACIÓN

I. LA ADORACIÓN A DIOS………………………………………………………9

a. Adoración y adorador

b. El reconocimiento de Dios es voluntario


II. LA RAZÓN DE LA ADORACIÓN………………………………………………...12

a. Dios es el Creador soberano

b. El Creador y sus criaturas

c. El testimonio de Dios


III – LA ADORACIÓN DEL CREADOR……………………………………………17

a. La adoración a Dios es voluntaria

b. La androlatría


Capítulo - 2 – ADORACIÓN Y ALABANZA

I. ADORADOR, MÚSICO Y CANTANTE…………………………………………..….21

a. La adoración es un estilo de vida

b. Dios anhela una relación de comunión íntima con sus hijos

c. Ejemplos bíblicos de comunión íntima con Dios


Capítulo - 3 – TEMPLOS DEL ESPÍRITU SANTO

I. LA ADORACIÓN NO ES UNA ACCIÓN, ES UN ESTILO DE VIIDA EN EL CRISTIANO…………….29

a. Templos vivos del Espíritu Santo

b. El Espíritu Santo es celoso de su templo


II. LA OFRENDAS COMO UN ACTO DE ADORACIÓN…………………………………33

a. Dios conoce la mente y el corazón humano

b. La ofrenda de Caín y Abel

c. Dios juzga con justo juicio



III. LA CONSAGRACIÓN DE LOS LEVITAS…………………………………………...37

a. Separados para la adoración

b. Escogidos por su santificación; no por sus talentos


IV. ADORADORES CONFORME AL CORAZÓN DE DIOS…………………………………41

a. David como adorador

b. Un adorador conforme al corazón de Dios

c. Características de David como adorador


Capítulo - 4 - LA ALABANZA EN LA ADORACIÓN A DIOS

I. HAY VICTORIA EN LA ALABANZA……………………………………………......47

a. La Biblia invita a alabar al Creador

b. Celebrando las victorias en alabanza

c. El poder y la unción en la alabanza

d. La gloria de Dios en la alabanza


II. LA MÚSICA COMO INSTRUMENTO DE ADORACIÓN…………………………………56

a. La batalla por la verdadera adoración

b. Los instrumentos de la alabanza

c. El tipo de alabanza


Capítulo – 5 – DIOS BUSCA VERDADEROS ADORADORES

I. JESÚS Y LA MUJER SAMARITANA……………………………………………….61

a. El templo del Espíritu Santo

b. Adoradores en Espíritu y en Verdad


II. EL GOZO DEL SEÑOR………………………………………………………..65

a. El gozo en la vida del adorador

b. El gozo del Señor es nuestra fortaleza

c. El gozo del Señor

d. Dios habita en la alabanza de su pueblo


III. SACRIFICIOS DE ALABANZA……………………………………………….70

a. Las ofrendas de alabanza

b. Cantando a Dios en nuestros corazones

c. Alabando a Dios con la mente y los pensamientos

d. Alabando a Dios con nuestra boca


Capítulo – 6 – LA FALSA ADORACIÓN

I. FUEGO EXTRAÑO EN EL CULTO A DIOS………………………………………...…81

a. El peligro de caer en la falsa adoración

b. La apostasía en la música cristiana

c. El engaño de Satanás en la falsa adoración


Capítulo – 7 – LA ADORACIÓN CELESTIAL

I. UNA ADORACIÓN ETERNA…………………………………………………......87

a. La restauración de la adoración

b. La adoración en el cielo

c. La creación rinde adoración

d. El señorío del corazón


Capítulo – 8 – EL CUERPO COMO SACRIFICIO VIVO Y SANTO

I. EL AYUNO Y LA ORACIÓN COMO ADORACIÓN……………………………………..93

a. El cuerpo como templo de un culto vivo

b. El ayuno y la oración como actos de adoración


ANEXOS…………………………………………………………………....97


Conclusión………………………………………………………………..115






































INTRODUCCIÓN


ADORADORES EN ESPÍRITU Y VERDAD


Los conceptos de adoración escritos en este libro han sido extraídos directamente de la Biblia, y recogen fundamentos básicos acerca de la adoración a Dios.

Siendo que la adoración es lo único que voluntariamente, le podemos ofrecer a Dios, este tema se convierte en uno de los más importantes en la vida cristiana. Sobre todo, para los que, de antemano, son adoradores en espíritu y en verdad.

El subtítulo del libro: “Enséñame a Adorarte”, es una petición personal que he tenido ante Dios en oración y que quisiera trasmitir a todo adorador.

Espero que este libro le inspire a perfeccionar su adoración, y que a la vez le produzca gozo en su corazón, que redunde en sacrificios de alabanza que deleiten el corazón del Padre celestial.

También oro para que Dios le dé sabiduría al lector, a fin de entender el gran significado que tiene la adoración de sus hijos, ante Dios.

Aun los ángeles de Dios se asombran de nuestra adoración (1 P. 1:12), porque ellos tienen razón para adorarle, pues ven el rostro de Dios (Mt. 18:10); pero, nosotros le adoramos sin haberle visto.

Ese misterio de la fe, que es el medio que el Padre eligió para que le adoremos, es de mucha valía en el cielo. No en vano la Biblia señala que Dios busca a los adoradores que le adoran, en espíritu y verdad:

23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren (Jn. 4:23).

Confío que este aporte acerca del conocimiento de la adoración le ayudará a desarrollar una vida más profunda de adoración e íntima comunión con el Padre, el Hijo, y el Santo Espíritu. Amen.


Joel Perdomo

















CAPÍTULO – 1 –


LA ADORACIÓN

____________________________________________________


I. LA ADORACIÓN A DIOS


a. Adoración y adorador

La palabra adoración, en su raíz etimológica, lleva el sentido de reverencia, veneración y respeto. En la Biblia, va acompañada de la acción de inclinarse y postrar el rostro en tierra, en reverencia a alguien superior. En este caso, en reverencia a Dios. Como hizo Abraham, cuando se le aparecieron los tres ángeles:

Y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban junto a él; y cuando los vio, salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, y se postró en tierra (Gn. 18:2).

Pero, la palabra adoración, en términos generales, es un concepto que abarca toda acción de la vida del adorador (servir, cantar, ofrendar, etc.).

La adoración en espíritu y en verdad se refiere a un estilo de vida en el cristiano que, como templo vivo del Espíritu Santo, vive en constante adoración.

Adorar no se refiere a una actitud o acción específica solamente, como: Arrodillarse, levantar las manos o cantar solemnemente. Esas son solo acciones o actos de adoración. Pero, la adoración en espíritu y en verdad es consagrar todo el ser: Espíritu, alma y cuerpo, en completa y permanente adoración a Dios, independientemente de las circunstancias.

La adoración no es solo una manifestación exterior o emocional que se deba notar siempre, como; Cantar, danzar o gritar de júbilo. Es posible que alguien este adorando con sus frutos o acciones y que no se note exteriormente. Jesús condenó la adoración religiosa, para ser vistos por los demás:

1 Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos (Mt. 6:1).

Un cristiano puede adorar a Dios cuando devuelve lo que no le pertenece, perdona las injusticias, ama a los que le odian y bendice a los que le maldicen:

44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen (Mt. 5:44).

El cristiano adora con sus acciones más sencillas: Una mirada, un saludo, una palabra. Estos son actos de adoración, si se hacen con amor, respeto y pureza. También se puede ofender con una mala mirada, saludo no sincero o palabra ofensiva:

18 Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; más la lengua de los sabios es medicina (Pr. 12:18).

Todo cristiano es potencialmente un adorador. La calidad de la adoración y del adorador (en espíritu y verdad), dependerá de cada cual.


b. El reconocimiento de Dios es voluntario

La adoración a Dios es voluntaria. En la Biblia hay ejemplos de personas que eligieron reconocer o rechazar a Dios. Cuando los tres varones visitaron Sodoma, Abraham les reconoció y recibió como ángeles de Dios:

y dijo: Ahora, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies; y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino (Gn. 19: 2a).

Pero, la gente de Sodoma no les reconoció. Al contrario, le quisieron hacer daño:

Pero antes que se acostasen, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo. Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos1 (Gn. 19: 4-5).


II. LA RAZÓN DE LA ADORACIÓN


a. Dios es el Creador soberano

Como soberano Creador de todo lo visible e invisible (Col. 1:16), a Dios le es inherente el poder de gobernar su creación, y la autoridad de establecer las pautas de su relación con el ser humano. Esta relación está basada en el carácter amoroso y justo de Dios, revelado en la Biblia; tal como se le reveló a Moisés:

Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: !Jehová! !Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación (Gn. 34:6-7).

Al principio, Dios tenía plena comunión con la primera pareja. Ese fue su plan inicial. Pero, a causa del pecado (desobediencia) del ser humano, hubo una ruptura en esa relación.

Lo primero que debemos entender acerca de la adoración, es la manera como Dios se relaciona con sus criaturas. Dios es santo y no puede ver el pecado. Es por causa del pecado que el ser humano se separó de Dios. Para gozar nuevamente de una relación íntima con Dios, la humanidad se debe ajustar a su carácter y voluntad revelados en la Biblia.

Es de acuerdo con la Biblia que nos debemos relacionar con Dios. Si alguien pretende agradar a Dios como fiel adorador, debe primero conocer sin titubeos, al Dios de la Biblia y hacer su voluntad. Ese es el punto de partida para una adoración genuina.


b. El Creador y sus criaturas

Uno de los aspectos más relevantes que involucra la adoración, es el hecho de que Dios, como soberano Creador de todas las cosas, tiene toda potestad sobre su creación y merece toda adoración, por lo que Él es. No se necesita otra razón. No obstante, hay muchas razones para adorarle. Como el simple hecho de habernos creado:

Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos, y ovejas de su prado (Sal. 100:3).

No solamente nos hizo, la Biblia señala que, a diferencia de otras criaturas, Dios hizo al ser humano a su imagen y semejanza:

26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza (Gn. 1: 26a).

Llevamos características indelebles de Dios en nuestro ser, como el hecho de ser seres, no solamente físicos, si no espirituales y eternos como Dios (sea para salvación o condenación, el ser humano vivirá eternamente (Dn. 12:2; Mt. 25:46).


c. El testimonio de Dios

Dios le ha dado suficientes razones a la humanidad para adorarle y reconocerle como su Creador. Pero, la adoración a Dios lleva un sentido de humildad en el adorador, pues es voluntaria. Dios no obliga a nadie a adorarle:

Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios (Mi 6:8).

Dios es bueno y recompensa a los que, con fe, le buscan y obedecen:

Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan (Hb. 11:6).

Dios es digno de ser exaltado por todas sus criaturas:

1 Alabad a Jehová desde los cielos; alabadle en las alturas. Alabadle, vosotros todos sus ángeles; alabadle, vosotros todos sus ejércitos. Alabadle, sol y luna; alabadle, vosotras todas, lucientes estrellas. Alabadle, cielos de los cielos, y las aguas que están sobre los cielos. Alaben el nombre de Jehová; porque él mandó, y fueron creados. Los hizo ser eternamente y para siempre; les puso ley que no será quebrantada. Alabad a Jehová desde la tierra, los monstruos marinos y todos los abismos; El fuego y el granizo, la nieve y el vapor, el viento de tempestad que ejecuta su palabra; Los montes y todos los collados, el árbol de fruto y todos los cedros; 10 La bestia y todo animal, reptiles y volátiles; 11 Los reyes de la tierra y todos los pueblos, los príncipes y todos los jueces de la tierra; 12 Los jóvenes y también las doncellas, los ancianos y los niños. 13 Alaben el nombre de Jehová, porque sólo su nombre es enaltecido. Su gloria es sobre tierra y cielos. 14 Él ha exaltado el poderío de su pueblo; alábenle todos sus santos, los hijos de Israel, El pueblo a él cercano. Aleluya (Sal 148:1-14).

Dios ha hablado a la humanidad por medio de los profetas, y finalmente a través de Jesús:

1 Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo (Hb. 1:1-2).

Pero la creación también atestigua acerca de un Creador sabio e inteligente. Dios se ha revelado a sí mismo, a través de su creación:

20 Porque las cosas invisibles de Él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. 21 Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. 22 Profesando ser sabios, se hicieron necios (Ro. 1:20-22).

Dios despliega su gloria a través de su creación:

Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, ni es oída su voz. Por toda la tierra salió su voz, y hasta el extremo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol; Y éste, como esposo que sale de su tálamo, se alegra cual gigante para correr el camino. De un extremo de los cielos es su salida, y su curso hasta el término de ellos; y nada hay que se esconda de su calor La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo (Sal. 19:1-7).

Este Salmo señala que la creación, delata al creador del universo. Sin necesidad de lenguaje, el orden de la naturaleza testifica que hay un Creador sabio, detrás la creación. El caos o una explosión lo que produce es desastre. El orden del universo revela la sabiduría de Dios en su creación, obra de sus manos.

Dios no exige adoración, pero hará un juicio justo a los que ignoran su autoridad y soberano poder.


III. LA ADORACIÓN DEL CREADOR


a. La adoración a Dios es voluntaria

Satanás es un ejemplo de la libre voluntad que gozan las criaturas hechas por Dios. Él fue un Querubín creado por Dios, que a causa de su belleza se llenó de orgullo y se reveló contra Dios. Eso demuestra que las criaturas hechas por Dios gozan de libre voluntad, aún en el cielo.

Satanás, al ser voluntariamente enemigo de Dios, procura desviar al ser humano de la adoración a Dios, pues él sabe que lo único que el ser humano le puede dar a Dios, de sí mismo, es la adoración. Cuando el ser humano peca, Satanás se siente adorado, ya sea que el ser humano lo entienda o no:

El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo (1 Jn. 3:3).

Desde que estaba en el cielo, Satanás ha procurado usurpar la adoración que le pertenece solo a Dios:

12 !Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. 13 Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; 14 sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo (Is. 14:12-14).

Satanás está interesado en que se adore a la creación y no al Creador, a fin de que el ser humano termine condenado en el infierno, juntamente con el:

23 Y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. 25 ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas, antes que al Creador; el cual es bendito por los siglos. Amén (Ro. 1: 23, 25).

Satanás sabe que la Biblia enseña que la idolatría de cualquier objeto, persona u espíritu es causa de condenación. Él está detrás de la idolatría:

No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen (Éx. 20:3-5).

La Biblia señala que el que adora imágenes, adora a los demonios y no a Dios:

19 ¿Qué digo, pues? ¿Que el ídolo es algo, o que sea algo lo que se sacrifica a los ídolos? 20 Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios (1 Co. 10:19-20).

b. La androlatría

La androlatría, es la adoración del ser humano. Uno de los engaños más sagaces de Satanás, en contra de la humanidad, es inocularle el veneno de la grandeza. El mismo pecado por el que él fue derribado del cielo.

Satanás procura que el ser humano se idolatre así mismo, para alejarlo de Dios. La adoración del ser humano ha estado presente en toda la historia de la humanidad, después de la caída.

En nuestra sociedad hay ídolos en todas las esferas: Ciencia, belleza, deportes, etc. La gente se desborda adorando a estos ídolos humanos. Incluso los premios del cine están representados con una estatuilla del ser humano. Esto que aparentemente es inofensivo, es una afrenta abierta a la palabra de Dios.

La Biblia señala que toda autoridad procede de Dios, como creador de todas las cosas. Obviamente, hay autoridades buenas y malas, y eso depende de cada líder. Pero, la autoridad en sí misma, fue establecida por Dios para que haya un orden en el mundo (Ro. 13:1). Pero, muchos líderes se olvidan de que Dios gobierna sobre ellos (Dn. 4:17).

En la Biblia, se encuentra Nabucodonosor, un rey que se había idolatrado a sí mismo:

30 Habló el rey y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad? 31 Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de ti; 32 y de entre los hombres te arrojarán, y con las bestias del campo será tu habitación, y como a los bueyes te apacentarán; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere (Dn. 4:30-32).

La profecía advertía que Nabucodonosor iba a quedar en un estado demencial, como una bestia, a causa de su soberbia. Y así fue. Pero, Dios en su misericordia, le dio la oportunidad de recuperar su memoria, después de siete años:

1 Nabucodonosor rey, a todos los pueblos, naciones y lenguas que moran en toda la tierra: Paz os sea multiplicada. Conviene que yo declare las señales y milagros que el Dios Altísimo ha hecho conmigo. !Cuán grandes son sus señales, y cuán potentes sus maravillas! Su reino, reino sempiterno, y su señorío de generación en generación (Dn. 4:1-3).

La Biblia narra que Herodes permitió la idolatría de sí mismo y fue comido por gusanos, como juicio divino:

21 Y un día señalado, Herodes, vestido de ropas reales, se sentó en el tribunal y les arengó. 22 Y el pueblo aclamaba gritando: !Voz de Dios, y no de hombre! 23 Al momento un ángel del Señor le hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios; y expiró comido de gusanos (Hch. 12:21-23).

CAPÍTULO – 2


ADORACIÓN Y ALABANZA

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I. ADORADOR, MÚSICO Y CANTANTE


a. La adoración es un estilo de vida

Existe una gran diferencia entre un adorador y ser cantante o músico. Dios busca adoradores en espíritu y en verdad. Pero, a veces se tiende a confundir, hasta de manera inconsciente, el concepto de adoradores en espíritu y en verdad, con la música. Estos guardan relación entre sí y la música es importante en la vida del adorador; pero, la música es solo un elemento de adoración. Ni siquiera es lo principal. La verdadera adoración abarca el ser integral del cristiano: Espíritu, alma y cuerpo:

23 Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo (1 Ts. 5:23).

Más que una acción, la adoración es un estilo de vida en el cristiano e implica entre otras cosas: Obediencia, fidelidad, santidad, servicio, adoración, alabanza, ayuno, oración, etc. En un sentido general, es caminar con Dios, como hizo Enoc:

23 Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años. 24 Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios (Gn. 5:23-24).

Era tan alto, el grado de comunión e intimidad que Enoc había desarrollado con su Creador, que Dios se lo llevó vivo para el cielo, para estar con él.

La Biblia señala que la partida de los santos al cielo es estimada por Dios:

15 Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos (Sal. 116:15).

Noé fue otro varón consagrado a Dios, a quien Dios libró de los juicios que derramó sobre la tierra, durante el diluvio universal:

Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé (Gn. 6:9b).

El Profeta Elías también dio testimonio de buenas obras que agradaron a Dios y fue llevado al cielo en un carro de fuego:

11 Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino (2 R. 2:11).

La Biblia señala que hubo gente tan consagrada a Él en la tierra que el mundo no merecía que estos santos vivieran rodeados de maldad:

36 Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. 37 Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; 38 de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra (Hb. 11:36-38).


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  • La Biblia señala que la partida de los santos al cielo es estimada por Dios: 15 Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos (Sal. 116:15).

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b. Dios anhela una relación de comunión íntima con sus hijos

Todo el caos que existe en el mundo es producto de la ruptura de la relación íntima entre Dios y el ser humano, causada por el pecado original de Adán y Eva. La solución es el restablecimiento de esa relación íntima entre Dios y la humanidad.

La Biblia señala que Jesús vino a la tierra a restablecer la comunión entre Dios y el ser humano. Él es el único mediador entre Dios y los hombres:

Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre (1 Ti. 2:5).

Jesús vino al mundo a reconciliarnos con Dios:

20 Y por medio de Él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. 21 Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado (Col. 1:20-21).

La Biblia señala que solo los que hijos de Dios, gozan de comunión íntima con su Creador:

14 La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto (Sal. 25:14).

El temor a Dios es reverente, deviene en obediencia. Todos los seres humanos son creación de Dios. Pero solo los que nacen de nuevo por el Espíritu, son hijos de Dios (Jn. 1:12). El pecador debe arrepentirse primero para gozar de dicha comunión:

32 Porque Jehová abomina al perverso; mas su comunión íntima es con los justos (Pr. 3:32).

Todo ser humano puede adorar, pero Dios solo recibe una adoración que procede de un corazón santo. El pecador puede invocar a Dios, pidiendo misericordia, pero no goza de comunión con Dios.


c. Ejemplos bíblicos de comunión íntima con Dios

Con su amor a Dios y su temor reverente (obediencia), Abraham llegó a desarrollar una comunión de amistad con Dios:

23 Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios (Stg. 2:23).

Cuando Dios decidió destruir Sodoma y Gomorra, sintió que debía comunicárselo a su amigo, Abraham:

17 Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer? (Gn. 18:17).

Este es el tipo de comunión que Dios busca con sus hijos, de amistad. El pecado de este mundo no deja ver el corazón amoroso del Padre celestial. Eso nos impide desarrollar una comunión de amistad con Él.

El mundo ha creado un falso concepto de Dios, el de un juez severo, más que de padre amoroso. Ese concepto es creado por una mente desviada del propósito original. No es lo que la Biblia muestra. Jesús mismo sorprendió a los religiosos judíos al llamar con confianza a Dios: Padre. Tal como un hijo llama de manera natural y espontánea a su papá:

17 Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo. 18 Por esto los judíos aún más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios (Jn. 5:17-18).

La confianza de Jesús con el Padre no era típica entre los religiosos judíos, y eso les causaba molestia. Ellos no tenían comunión íntima con Dios, que redunda en un temor reverente. Ellos habían cultivado un miedo a Dios, una relación aberrante.

Jesús llegó aún más allá en su grado de comunión íntima con el Padre celestial, llamándole: ¡papito!:

36 Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú (Jn. 14:36).

¡Abba! era una frase cariñosa e íntima que usaban los niños con sus padres en la casa. Es la palabra que en español un niño utiliza para llamar a un padre como, papi o papito.

Los cristianos primitivos adaptaron en su adoración este concepto de Jesús. Ellos llamaban al Padre: ¡Papito!:

Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama !Abba, Padre! (Gá. 4:6).

15 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos !Abba, Padre! (Ro. 8:15).

El nivel de intimidad entre Jesús y sus discípulos llegó a ser de amistad. Él les llamó amigos:

14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. 15 Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer (Jn. 15:15).

En tiempos de Jesús, el esclavo de la casa no sabía las intimidades, ni los negocios de su amo. Jesús abrió su corazón a sus discípulos y les reveló sus planes y propósitos. Esa relación llegó a ser una amistad.

A veces nos referimos a los servidores de Dios como: “Siervos de Dios”. La realidad es que ese título está bien distante de la posición que Dios nos ha dado en Cristo. La cual es de hijos amados por medio del nuevo nacimiento por el Espíritu Santo.

Obviamente, la relación con Dios se desarrolla primero, por medio de la obediencia a su Palabra. Por eso Jesús condiciona la amistad a la obediencia: Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando”.















































CAPÍTULO – 3


TEMPLOS DEL ESPÍRITU SANTO

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I. LA ADORACIÓN NO ES UNA ACCIÓN,

ES UN ESTILO DE VIDA EN EL CRISTIANO


a. Templos vivos del Espíritu Santo

La adoración a Dios comprende todo lo que el ser humano hace por amor a Dios. Representa toda la gratitud del ser y para que sea agradable a Dios, debe provenir de un corazón consagrado a Dios. No basta con adorar, se requiere santidad; sin la cual nadie verá a Dios (Hb. 12:14).

El cristiano adora a Dios en todo lo que hace, la adoración es un estilo de vida. Como templos vivos del Espíritu Santo, el cuerpo del cristiano está en continua adoración. Su cuerpo ya no le pertenece, es morada de Dios y templo del Espíritu Santo:

19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? (1 Co. 6:19).

Obviamente, existe una lucha enconada entre el bien y el mal en la vida de cada cristiano, y de la obediencia a Dios dependerá el grado de comunión y la calidad de adoración de cada cual:

41 Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil (Mt. 26:41).

Ser un verdadero adorador, es una decisión diaria. Jesús dijo:

23 Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame (Lc. 9:23-24).

Seguir a Cristo, significa entregarlo todo. Rendir todo el ser a Dios. Sin reservas. Si el corazón del adorador no está dispuesto a dejarlo todo, para hacer la voluntad de Dios, no habrá una verdadera adoración. La obediencia es el punto de partida hacia una vida de verdadera adoración.

Cantar, ofrendar, ayunar, etc., son actos de adoración en el culto a Dios. Pero, el cristiano adora continuamente con su mirada, pensamientos, palabras, acciones, todo su ser: Espíritu, alma y cuerpo, vive en constante adoración a Dios.

El término adoración en el contexto bíblico, no se debe confundir con un estilo de música pausada. Esa es música de adoración. La adoración que Dios busca (Jn. 4:23), se refiere a la entrega del corazón (sin condiciones) característica de un adorador en espíritu y en verdad. Dios es dueño de todo y lo único que podemos darle voluntariamente es nuestro corazón:

26 Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos (Pr. 23:26).

b. El Espíritu Santo es celoso de su templo

Es tan profunda e íntima la comunión del cristiano con Dios, que el Espíritu Santo es celoso de su cuerpo:

¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente? (Stg. 4:5).

La Biblia señala que solo codiciar con los ojos, contamina el cuerpo del cristiano, que es templo del Espíritu Santo: 28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón (Mt. 5:28). Jesús dijo que: “El ojo es la luz del cuerpo”: 34 La lámpara del cuerpo es el ojo; cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es maligno, también tu cuerpo está en tinieblas (Lc. 11:34).

El Señor advierte que, si una parte del cuerpo es un elemento que se presta para el pecado e impide entrar al cielo, es mejor quitarla. Es obvio que Jesús apela al sentido común, no a la mutilación. De seguro que nadie querrá arrancarse un miembro del cuerpo. Lo que se espera es que haya un cambio de actitud:

29 Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. 30 Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno (Mt. 5:29-30).

Lo importante es que Jesús advierte el peligro del infierno y la gran necesidad de vivir una vida santa en espíritu, alma y cuerpo, porque existe el peligro de perder la salvación2. Un verdadero adorador debe guardarse puro de este mundo, para que su adoración sea aceptada en la presencia de Dios:

1 Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios (2 Co. 7:1).

Si alguno limpia el templo del Espíritu Santo, que es su cuerpo, El Señor hará morada en su corazón y será un templo vivo de adoración y continuo sacrificio a Dios:

19 Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo. 21 Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra (2 Ti. 2:19, 21).

II. LAS OFRENDAS COMO UN ACTO DE ADORACIÓN


a. Dios conoce la mente y el corazón humano

Dios conoce la mente y el corazón humano, no podemos engañar a Dios, a la hora de ofrecer sacrificios a su santo nombre.

La Biblia señala que el corazón humano es engañoso:

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? (Jr. 17:9).

Existe la posibilidad de que, en ciertas acciones, aun nosotros mismos no conozcamos las reales intenciones de nuestro propio corazón.

Debemos hacer un análisis de nuestras intenciones al orar, servir o adorar en general. Porque solo Dios conoce las reales intenciones del corazón3:

10 Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras (Jr. 17:10).

Incluso, ante nuestra limitación humana, el Espíritu Santo ayuda al cristiano a comunicar al Padre, las peticiones que son prioritarias y correctas:

26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles 27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos (Ro. 8:26).

Dios conoce cada pensamiento de nuestra mente y toda intención de nuestro corazón:

23 Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras (Ap. 2:23).


b. La ofrenda de Caín y Abel

La ofrenda de Caín y Abel es un monumento a la verdadera y falsa adoración. Dos hermanos se presentan ante Dios cada uno con lo mejor de sus productos, pero con intenciones diferentes. Abel va con una ofrenda y un corazón limpio:

Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella (Hb. 11:4).

Caín va con una ofrenda en completa competencia con su hermano, y con un corazón lleno de envidia:

Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra. Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda (Gn. 4:2-4).

Dios no hace acepción de personas. Tampoco fue el tipo de ofrenda lo que no le agradó de Caín; sino, la maldad de su corazón: Pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante (Gn. 4:5).

Dios descubrió la razón de su juicio en el corazón de Caín, quien se había convertido en un hipócrita, al pretender engañar a Dios y a los que le rodeaban, al presentar una, pero con una falsa adoración. Dios le dio la oportunidad de arrepentirse, al señalarle la razón de su juicio, y advertirle lo grave de su pecado:

Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él (Gn. 4:6-7).

Pero Caín no se arrepintió. Antes que obedecer el aconsejo divino, sacó a la luz la gran envidia que sentía por su hermano, y finalmente lo mató:

Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató (Gn. 4:8).

Juan resume la maldad del corazón de Caín:

12 No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas (1 Jn. 3:12).


c. Dios juzga con justo juicio

Jesús juzgó la exigua ofrenda de una viuda como la más abundante; en comparación con las grandes ofrendas que daban los demás, de lo que les sobraba:

41 Estando Jesús sentado delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho. 42 Y vino una viuda pobre, y echó dos blancas, o sea un cuadrante. 43 Entonces llamando a sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca; 44 porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento (Mr. 12:41-44).

Dios no juzga por apariencias. El juzga con justo juicio. En una ocasión, Jesús dijo, que no diéramos ofrendas para ser visto de los demás:

Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público (Mt. 6:2-4).

III. LA CONSAGRACIÓN DE LOS LEVITAS


a. Separados para la adoración

La Biblia advierte que la paga del pecado es muerte (Ro. 6:23). En el AT., ese mandamiento cobra mayor fuerza, ya que el juicio era inmediato sobre el pecador:

28 El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente (Hb. 10:28).

En ese contexto de la Ley, el pueblo de Israel pecó contra Dios, levantando un becerro de metal y la ira de Dios se encendió a causa de ídolo. Moisés sabía lo grave del pecado e hizo llamar a los que no estaban a favor del ídolo:

26 Se puso Moisés a la puerta del campamento, y dijo: ¿Quién está por Jehová? Júntese conmigo (Éx. 32: 26a).

Los hijos de la familia de Levi respondieron al llamado de Moisés, y mataron a los idolatras4:

Y se juntaron con él todos los hijos de Leví. 27 Y él les dijo: Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre su muslo; pasad y volved de puerta a puerta por el campamento, y matad cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su pariente. 28 Y los hijos de Leví lo hicieron conforme al dicho de Moisés; y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres (Éx. 32:26b-35).

Los hijos de Levi obedecieron la orden de Moisés y por este acto de celo a Dios, fueron consagrados como sacerdotes ante Dios:

29 Entonces Moisés dijo: Hoy os habéis consagrado a Jehová, pues cada uno se ha consagrado en su hijo y en su hermano, para que él dé bendición hoy sobre vosotros. (Éx. 32:29).


b. Escogidos por su santificación; no por sus talentos

Los levitas fueron la tribu separada por Dios para adorar y servir permanentemente en el templo, para ofrecer los sacrificios y ofrendas en el altar:

21 Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión (Nm. 18:21).

Los levitas debían vivir una vida de santidad, advertida en la lámina que cargaba el sumo sacerdote en su frente:

36 Harás además una lámina de oro fino, y grabarás en ella como grabadura de sello, SANTIDAD A JEHOVÁ (Éx. 28:35-36).

La Biblia señala que los cristianos, somos sacerdotes del nuevo pacto:

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable (1 P. 2:9).

Los levitas que eran encargados de la ministración de la música vivían en el templo, consagrados a esta labor:

33 También había cantores, jefes de familias de los levitas, los cuales moraban en las cámaras del templo, exentos de otros servicios, porque de día y de noche estaban en aquella obra (1 Cr. 5. 9:33).

Esto indica el nivel de consagración que debían tener los cantores y músicos. Para que Dios reciba la alabanza debe ir pura. Los músicos que no son cristianos no deberían, ni siquiera, tocar los sagrados instrumentos con los que se adora a Dios.

De la vida de consagración de los levitas se puede aprender que, Dios no está buscando músicos para que le alaben. Él busca adoradores que le adoren en espíritu y verdad.

No es el talento musical o vocal lo que califica a una persona para adorar a Dios o que por esa razón sea agradable en su presencia. Primero se debe estar consagrado a Dios, para después alabarle. No funciona al revés.

La alabanza a Dios debe salir de un corazón santo. Todo lo que se hace para Dios es santo y los que lo hacen deben vivir santidad.

Si una persona no tiene un compromiso con Dios y no muestra frutos dignos de arrepentimiento, debe ser separado de la adoración a Dios.

Dios no está interesado en la música como tal, Él tiene ángeles que le adoran con voces perfectas. Dios anhela adoradores comprometidos que derramen primero su corazón ante Él, no solo alabanza. Dios busca una adoración verdadera.


















IV. ADORADORES CONFORME

AL CORAZÓN DE DIOS


a. David como adorador

David fue un gran adorador. El no adoraba a Dios para ser visto por los demás. Su alabanza fue conocida primero en el cielo, en la intimidad.

Cuando el rey Saúl era atormentado por un espíritu malo, buscaron a alguien que supiera tocar el arpa. David fue el elegido, mientras cuidaba las ovejas:

18 Entonces uno de los criados respondió diciendo: He aquí yo he visto a un hijo de Isaí de Belén, que sabe tocar, y es valiente y vigoroso y hombre de guerra, prudente en sus palabras, y hermoso, y Jehová está con él. 19 Y Saúl envió mensajeros a Isaí, diciendo: Envíame a David tu hijo, el que está con las ovejas (1 S. 16:14).

Antes de ser escogido para ayudar a Saúl, David ya era reconocido como un fiel adorador. El testimonio que se dio de él, no solo fue que sabía tocar el arpa; sino que era: “Valiente, vigoroso, prudente para hablar, y que Jehová estaba con él”. Quizá hubo otros que tocaban mejor el arpa que David, pero fue escogido porque la unción de Dios estaba sobre él, a causa de su vida de adoración y separación para Dios.

David no se promocionó para estar en el palacio del rey. Dios lo honró porque se agradó de su adoración. David no era cantante o músico de oficio, era pastor de ovejas. Pero fue un adorador que había experimento el poder y la gloria de Dios en su vida, como él mismo testifica:

34 David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, 35 salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba (1 S. 17:34-35).

David fue exaltado por Dios, no por ser músico, sino por ser un adorador. La Biblia muestra que David era un ser humano sujeto a debilidades, pero procuraba agradar a Dios en todo.

Aun cuando iba ser elegido el rey, no estaba en la lista de candidatos. Fue hasta que desfilaron todos los hijos de Isaí que se acordaran de David, quien estaba cuidando las ovejas de su padre.

David, también es un ejemplo para los adoradores. Muchos ministros cuando Dios los pone en una posición de privilegio, para que le sirvan y le honren, pierden la humildad y se apaga la unción en sus vidas, a causa del materialismo y la fama.

David mantuvo su humildad. Esto se nota cuando estaba de rey, mientras el pueblo alababa a Dios, David se bajó del trono para danzar entre el populacho. Su esposa le criticó, pero el continuó danzando para Jehová:

14 Y David danzaba con toda su fuerza delante de Jehová; y estaba David vestido con un efod de lino. 15 Así David y toda la casa de Israel conducían el arca de Jehová con júbilo y sonido de trompeta. 16 Cuando el arca de Jehová llegó a la ciudad de David, aconteció que Mical hija de Saúl miró desde una ventana, y vio al rey David que saltaba y danzaba delante de Jehová; y le menospreció en su corazón (2 S. 6:14-16).


b. Un adorador conforme al corazón de Dios

David era un adorador conforme al corazón de Dios. Procuraba hacer su voluntad en todo. Así lo dijo el profeta Samuel:

14 Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó (1 S. 13:14).

Un adorador conforme al corazón de Dios no se conoce por la música o las letras de sus canciones; sino por sus buenos frutos, que son la evidencia de un verdadero adorador (Mt. 7:15-20). Cuando la Biblia señala que David era un varón conforme al corazón de Dios, no significa que era perfecto:

22 Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero (Hch. 13:22).

Se refiere a que conocía la voluntad de Dios y sabía cómo agradarlo. Esta revelación viene a todo adorador que humilde y voluntariamente quiere obedecer a Dios, y se obtiene a través del conocimiento de su Palabra (Biblia) y por el Espíritu Santo, que confirma la Palabra de Dios y guía al adorador a toda verdad:

13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir (Jn. 16:13).


c. Características de David como adorador


  • Anhelaba estar todos los días en la casa de Dios:

4 Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo (Sal. 27:4).


  • Ofrecía lo mejor de lo que tenía para Dios y tenía que ser de su propio esfuerzo:

24 Entonces el rey David dijo a Ornán: No, sino que efectivamente la compraré por su justo precio; porque no tomaré para Jehová lo que es tuyo, ni sacrificaré holocausto que nada me cueste (1 Cr. 21:24).


  • Procuró edificar un templo para Dios:

Ve y di a David mi siervo: Así ha dicho Jehová: Tú no me edificarás casa en que habite (1 Cr.17).

El cual edificó Salomón, su hijo (1 R. 8:13).  


  • Organizó la música en el templo de Jehová: 1Asimismo David y los jefes del ejército apartaron para el ministerio a los hijos de Asaf, de Hemán y de Jedutún, para que profetizasen con arpas, salterios y címbalos; y el número de ellos, hombres idóneos para la obra de su ministerio. (1 Cr. 25:1).


  • Fue creador de instrumentos de alabanza:

Y los sacerdotes desempeñaban su ministerio; también los levitas, con los instrumentos de música de Jehová, los cuales había hecho el rey David para alabar a Jehová porque su misericordia es para siempre, cuando David alababa por medio de ellos (2 Cr. 7: 6a).


  • Experimentó el poder de Dios en su vida:

34 David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, 35 salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba (1 S. 17:34-35).


  • Procuraba la justicia con su prójimo:

15 Y reinó David sobre todo Israel; y David administraba justicia y equidad a todo su pueblo (2 S. 8:15).


  • Perdonó la vida de su enemigo:

10 Dijo además David: Vive Jehová, que si Jehová no lo hiriere, o su día llegue para que muera, o descendiendo en batalla perezca (1 S. 26:10).


  • Se arrepentía cuando le fallaba a Dios:

Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos; para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio (Sal. 51:4).


  • Era un adorador conforme al corazón de Dios. Procuraba hacer su voluntad:

14 Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó (1 S. 13:14).


CAPÍTULO – 4


LA ALABANZA EN LA ADORACIÓN A DIOS

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I. HAY VICTORIA EN LA ALABANZA


a. La Biblia invita a alabar al Creador

En la Biblia, es escuchada constantemente la voz de los profetas inspirados por el Espíritu, invitando a la adoración de Dios:

Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo (Sal. 100:1-2).

La Biblia anima a los justos a gozarse en Dios, aún en las pruebas momentáneas de la vida, pues la recompensa es grande en los cielos.

11 Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. 12 Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros (Mt. 5:11-12).

Dios también anima a que los rectos de corazón le canten con júbilo:

11 Alegraos en Jehová y gozaos, justos;
y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón (Sal 32:11).

Hay que advertir que este verdadero gozo es para los justos. A Dios le agrada la adoración y la alabanza de los que caminan en comunión con Él. No es cualquier alabanza la que agrada a Dios; si no, aquella que procede de corazones puros y santos. Comúnmente, se juzga la adoración por apariencias, y la alabanza por la voz del que canta, no por la vida santa del adorador.


b. Celebrando las victorias con alabanza

En la Biblia, la alabanza es usada para celebrar las victorias del pueblo de Dios:

20 Y María la profetisa, hermana de Aarón, tomó un pandero en su mano, y todas las mujeres salieron en pos de ella con panderos y danzas. 21 Y María les respondía: Cantad a Jehová, porque en extremo se ha engrandecido; ha echado en el mar al caballo y al jinete (Éx. 15:20-21).

También se usa como arma de guerra espiritual, para pelear las batallas. En ciertos casos Dios ordenó a Israel que solamente le cantaran, en vez de pelear:

17 No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, porque Jehová estará con vosotros. 19 Y se levantaron los levitas de los hijos de Coat y de los hijos de Coré, para alabar a Jehová el Dios de Israel con fuerte y alta voz. 21 Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos que cantasen y alabasen a Jehová, vestidos de ornamentos sagrados, mientras salía la gente armada, y que dijesen: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre. 22 Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros (2 Cr. 20: 17, 19, 21-22).

Hay momentos en la vida del cristiano que no es para orar, sino de alabar a Dios para obtener la victoria. El mismo Espíritu guía a esta alabanza.


c. El poder y la unción en la alabanza

Los adoradores que han alcanzado un nivel alto de intimidad con Dios pueden adorarle, aún en medio de circunstancias difíciles. Cuando Pablo y Silas estaban presos por la cusa de Cristo, cantaron himnos a Dios en la cárcel:

25 Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. 26 Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron (Hch. 16:25-26).

La alabanza de estos dos hombres de fe fue escuchada en el trono celestial y le agradó tanto a Dios, que mandó que las puertas de la cárcel fuesen abiertas. El poder de Dios se desata en la alabanza de sus hijos. En ocasiones, bastará alabar a Dios, para que las puertas se abran en favor del cristiano.

En el caso de la ciudad de Jericó, Dios dio orden que los sacerdotes tocaran trompetas y que al final, el pueblo diera un grito de guerra para que los muros de la ciudad se derribaran:

Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas. Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, así que oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad caerá; entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia adelante (Josué 6:4-5).

Esta fue una orden dada por Dios. No se trata de gritar desenfrenadamente en la iglesia. Todo tiene su lugar. Podemos exaltar a Dios y gozarnos durante el tiempo de alabanza, teniendo el cuidado de no interrumpir el tiempo de la predicación u otros programas.

Los profetas y sacerdotes del AT., se inspiraban con la música para exaltar a Dios y profetizar:

1 Asimismo David y los jefes del ejército apartaron para el ministerio a los hijos de Asaf, de Hemán y de Jedutún, para que profetizasen con arpas, salterios y címbalos; y el número de ellos, hombres idóneos para la obra de su ministerio (1 Cr. 25:1).

La unción de Dios descendía sobre los levitas, cuando alababan a Dios y profetizaban.

En una ocasión el profeta Eliseo pidió un tañedor (alguien que tocaba instrumento de cuerdas) para inspirarse en el Espíritu y profetizar:

15 Mas ahora traedme un tañedor. Y mientras el tañedor tocaba, la mano de Jehová vino sobre Eliseo (2 R. 3:15).

Es obvio que la música no era para Eliseo, sino que era un ambiente de alabanza creado para que Dios se manifestara. El Espíritu Santo guio al profeta a pedir la música y Dios no tardó en manifestarse.


d. La gloria de Dios en la alabanza

La gloria de Dios desciende, cuando los adoradores reunidos en el culto han preparado sus corazones y el ambiente para recibir la presencia divina. La Biblia señala que pongamos gloria en nuestra a alabanza:

1 Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra. Cantad la gloria de su nombre; poned gloria en su alabanza (Sal. 66:1-2).

La gloria de Dios no nos pertenece, pero el texto sugiere que pongamos gloria en nuestra alabanza. Esa gloria desciende, cuando nuestra adoración complace el corazón divino. Si le damos una adoración genuina Dios (en espíritu y verdad) le pondremos gloria a nuestra alabanza. Dios se encargará de derramarla a causa de nuestra santificación. La gloria de Dios no desciende en la reunión de los santos a causa de la música solamente.

En el culto contemporáneo, si no hay música, no se alaba a Dios. Este es un error. Obviamente, que la música causa alegría; pero, el verdadero adorador alaba a Dios con o sin música.

La música no hace adoradores en espíritu y en verdad. Al contrario, el verdadero adorador solo le agrega música a su adoración diaria. Alabar es un acto de adoración. Pero, la adoración es un estilo de vida. En la experiencia de adoración de Salomón en el templo, la gloria de Dios descendió sobre aquel lugar. Dios no habita en casa hecha de manos de hombres:

48 Si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano, como dice el profeta: 49 El cielo es mi trono, y la tierra el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor; ¿O cuál es el lugar de mi reposo? 50 ¿No hizo mi mano todas estas cosas? (Hch. 7:48-50).

Pero, Dios no escatima en derramar su gloria sobre aquellos que le invocan con corazón puro. Es decir: Adoradores en Espíritu y en Verdad.

En la experiencia de adoración de Salomón, cuando dedicó el templo a Jehová la gloria descendió en aquel lugar, a causa de la santificación del pueblo. Primeramente, Salomón se había asegurado de que los sacerdotes que ministraban en el templo estuviesen santificados:


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