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Excerpt for Descifrando el Poder del Dinero by , available in its entirety at Smashwords










Descifrando el Poder del Dinero,

¿Por qué éste es tan influyente en nuestras vidas?



Copyright © Rolando José Olivo, 2017.

ISBN 978-0463150801.

4ta Edición del año 2019.

EE.UU: Smashwords, Inc.

Libro de Economía y Religión,

publicado en español e inglés,

también disponible en versión impresa.






Nota: Las imágenes de la portada son del dominio público (disponibles en Pixabay.com).

ÍNDICE


I. INTRODUCCIÓN


II. EL SER HUMANO


II.1 LAS NECESIDADES HUMANAS

II.2 LA RACIONALIDAD HUMANA

II.3 EL EGOÍSMO HUMANO

II.4 EL SENTIDO DE LA VIDA

II.5 LA BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD

II.6 LA TRAMPA DE LA POSTMODERNIDAD

II.7 LA ESENCIA DEL SER HUMANO

II.8 CONCLUSIONES SOBRE EL SER HUMANO


III. EL DINERO


III.1 LA DEFINICIÓN DE DINERO

III.2 BREVE HISTORIA DEL DINERO

III.3 LA RELEVANCIA DEL DINERO

III.4 LOS INCONVENIENTES DEL DINERO

III.5 EL DINERO Y LA FELICIDAD

III.6 UN MUNDO SIN DINERO

III.7 CONCLUSIONES SOBRE EL DINERO


IV. CONCLUSIONES


V. RECOMENDACIONES


VI. BIBLIOGRAFÍA

I. INTRODUCCIÓN

En esta obra literaria se aspira descifrar el complejo asunto del poder del dinero, buscando respuestas a estas preguntas:


¿Por qué el dinero es tan influyente en nuestras vidas?

¿Podemos vivir en un mundo sin dinero?


En aras de comprender la relevancia del dinero, es absolutamente necesario vislumbrar qué es un ser humano y analizar la naturaleza humana. Aunque el dinero es un medio de intercambio, ahorro y valoración, indispensable para el funcionamiento del mundo moderno, el desarrollo de las economías, el desenvolvimiento óptimo de los mercados y la realización de las actividades comerciales, le hemos concedido un status especial y demasiada importancia, en parte, por nuestra forma de ser y actuar. Tanto es así, que actualmente para muchas personas el objetivo de su vida es el enriquecimiento a toda costa (persiguiendo erróneamente a la felicidad), y por ende, el dinero se ha transformado en un ídolo o falso dios de una pseudoreligión.


El Capítulo II. El Ser Humano se divide en estas secciones: a) II.1 Las Necesidades Humanas (¿Cuáles son?), b) II.2 La Racionalidad Humana (¿Cómo es la conducta humana, racional y optimizadora, de acuerdo a la perspectiva microeconómica?), c) II.3 El Egoísmo Humano (¿Cómo es esta cualidad humana, según el mimetismo?), d) II.4 El Sentido de la Vida (¿Cómo los investigadores han abordado este tema?), e) II.5 La Búsqueda de la Felicidad (¿Qué es la felicidad? y ¿Cómo los seres humanos la persiguen?), f) II.6 La Trampa de la Postmodernidad (¿Qué es la Postmodernidad? y ¿Por qué, a pesar del espectacular avance científico y tecnológico, en esta época postmoderna hay más necesidades insatisfechas que en otras épocas?), g) II.7 La Esencia del Ser Humano (¿Qué es un ser humano? y ¿Cuáles son las principales características de los seres humanos?), y h) II.8 Conclusiones sobre el Ser Humano.


En este capítulo se hace énfasis en que es importante intentar entender qué es un ser humano. Este asunto es sumamente complicado, considerando: a) las innumerables cualidades humanas, b) las ilimitadas necesidades humanas, c) la racionalidad humana, d) el egoísmo humano, e) el misterio existencial del significado de la vida, y f) la continua búsqueda de la felicidad, entre otros aspectos. Tanto es así, que a la fecha no existe una definición exacta y precisa del ser humano.


Mientras que el Capítulo III. El Dinero se separa en estas partes: a) III.1 La Definición de Dinero (¿Qué es el dinero?), b) III.2 Breve Historia del Dinero (¿Cuándo se originó? y ¿Cómo éste ha ido evolucionando hasta conformar el Sistema Monetario Internacional?), c) III.3 La Relevancia del Dinero (¿Cuáles son sus beneficios?), d) III.4 Los Inconvenientes del Dinero (¿Cuáles son sus desventajas?), e) III.5 El Dinero y la Felicidad (¿Cómo influye el dinero en la felicidad?), f) III.6 Un Mundo sin Dinero (¿Podemos vivir en una sociedad sin dinero?), y g) III.7 Conclusiones sobre el Dinero.


Considerando que el dinero es el mejor invento humano, en este capítulo se define al dinero, se explica de manera concisa su historia, se mencionan sus ventajas y desventajas, se aborda el efecto del dinero en la felicidad y se cuenta el relato ficticio de Robinson, quien vive estresado y angustiado, en un mundo sin dinero.


Finalmente, en el Capítulo IV. Conclusiones, se insiste en descifrar el poder del dinero en nuestras vidas y en este mundo, tomando en cuenta su notable influencia, estructurando las conclusiones en cinco partes: a) el dinero y los seres humanos, b) el dinero y la felicidad, c) el dinero y el cristianismo, d) el dinero y la sociedad, y e) conclusiones finales. Y en el Capítulo V. Recomendaciones, se proponen ciertos lineamientos de cómo actuar para llevar una vida plena y satisfactoria, mitigando la poderosa influencia del dinero.

Recapitulando con las dos preguntas iniciales: ¿Por qué el dinero es tan influyente en nuestras vidas? y ¿Podemos vivir en un mundo sin dinero?


En términos generales, el poder del dinero se origina por nuestra naturaleza humana y los grandes beneficios que este medio aporta. Nosotros, como seres humanos (incluso, de una manera irresponsable) le hemos otorgado ese rol hegemónico al dinero. Aunque, tal vez podemos vivir en una sociedad sin dinero (sin tantas comodidades), nos costaría mucho esfuerzo sobrevivir, primordialmente por la excesiva competencia con los demás, la cual surgiría en un ambiente conflictivo, en el cual prevalecerían la escasez de oportunidades y recursos. Estos planteamientos son explicados con más detalles, en el transcurso de esta publicación y en las conclusiones finales.

II. EL SER HUMANO

Antes de analizar el tema del dinero, es importante tratar de entender qué es un ser humano, lo cual no es fácil, tomando en cuenta entre otros aspectos: a) las innumerables cualidades humanas, b) las ilimitadas necesidades humanas, c) la racionalidad humana, d) el egoísmo humano, e) el misterio existencial del significado de la vida, y f) la continua búsqueda de la felicidad.

Adicionalmente, pese al nivel alto de desarrollo científico y tecnológico, a la fecha, hay más necesidades insatisfechas que en otras épocas, debido primordialmente a que el pensamiento postmoderno se aleja de la satisfacción de las principales necesidades humanas, concentrándose en el secularismo y materialismo, en perjuicio del pensamiento espiritual y religioso.

Aunado a esto, la compleja esencia del ser humano (del cual no existe una definición exacta, ni precisa) nos hace: a) excepcionales, b) exigentes y ambiciosos, c) inconformes e insatisfechos, d) egoístas y miméticos, e) espirituales y religiosos, f) curiosos, g) parte de un misterio existencial, y h) responsables de descubrir el sentido de la vida.

En las siguientes secciones de este capítulo, se abordan las ideas expuestas previamente:


1. Las necesidades humanas.

2. La racionalidad humana.

3. El egoísmo humano.

4. El sentido de la vida.

5. La búsqueda de la felicidad.

6. La trampa de la Postmodernidad.

7. La esencia del ser humano.

II.1 LAS NECESIDADES HUMANAS

Los seres humanos son una fuente inagotable de anhelos, deseos y necesidades. Según la Teoría Microeconómica del Consumidor, basada en la psicología y los fundamentos de la racionalidad humana, vivimos en un ciclo constante de necesidad-logro-necesidad. Por ende, al satisfacer algunas necesidades, van surgiendo otras y no existe un límite máximo o estado pleno del bienestar.

Los economistas sostienen que esto constituye la base de la racionalidad humana (aspirar continuamente a una mejor calidad de vida), lo cual ha permitido el progreso y desarrollo de la humanidad. Sin embargo, estas actitudes no son totalmente convenientes, considerando que las insaciables necesidades humanas son complejas y difíciles de entender.

Ahora bien, el psicólogo estadounidense Abraham Maslow (1908-1970) clasificó las necesidades humanas en cinco niveles:


a) fisiológicas (alimentación, descanso, dormir, respiración, etc.),

b) seguridad (empleo, posesiones, recursos, etc.),

c) afiliación (afecto, amistad, pertenencia a grupos, etc.),

d) reconocimiento (confianza, éxito, respeto, etc.),

e) autorrealización (creatividad, éxito, innovación, solución de problemas, etc.).


Los dos primeros tipos de requerimientos son básicos y esenciales. Los seres humanos necesitan: alimentarse, beber, descansar, dormir, contar con una buena salud, tener un lugar donde vivir, recrearse y desenvolverse en un ambiente adecuado, agradable, confortable y seguro, entre otras.

No obstante, las necesidades de afiliación (pertenecer e identificarse con ciertos grupos, familia, empresas, instituciones, sociedad, país, etc.), reconocimiento (estima, éxito, confianza, respeto, etc.) y autorrealización (desarrollo del potencial), son las más relevantes.

En ese sentido, las personas requieren preservar una identidad (afiliación), que se acepten sus méritos (reconocimiento) y se les permita ir más allá, dejando una huella distintiva en sus quehaceres, actividades y obligaciones (autorrealización).

Incluso, el consumo, la posesión de bienes y el disfrute de actividades recreativas, tienen un efecto efímero en las necesidades básicas (fisiológicas y seguridad), actuando temporalmente en el ciclo de necesidad-logro-necesidad, y no sobre las fundamentales (afiliación, reconocimiento y autorrealización). Mientras que llevar una vida ejemplar y virtuosa influye constantemente en las necesidades fundamentales, mitigando adecuadamente el ciclo de insatisfacción humana (necesidad-logro-necesidad).

En resumen, los seres humanos son una fuente inagotable de necesidades y existen cinco tipos de requerimientos (fisiológicos, seguridad, afiliación, reconocimiento y autorrealización). Por una parte, el consumo, la posesión de bienes y el esparcimiento, actúan temporalmente sobre las necesidades básicas (fisiológicas y seguridad), y por la otra, llevar una vida ejemplar y virtuosa, influye constantemente sobre las otras (afiliación, reconocimiento y autorrealización), atenuando el complejo ciclo de necesidad-logro-necesidad; el cual puede ser tanto positivo (desafía a la monotonía que caracteriza a los animales, obliga a concentrarse continuamente en las últimas necesidades y a buscarle un sentido a la vida), como negativo (fuente de insatisfacción, frustración, infelicidad y hasta resentimiento).

II.2 LA RACIONALIDAD HUMANA

Según la microeconomía, basándose más en aspectos antropológicos, culturales, filosóficos, psicológicos y sociales, que en los postulados económicos, el ser humano es racional, debido a que:


a) toma decisiones constantemente (estas elecciones comprenden sopesar: los ingresos, varios factores, costo, esfuerzo, tiempo, recursos, riesgos, cuestiones éticas, oportunidades, expectativas, etc., y las consecuencias en el presente y futuro),

b) selecciona las mejores opciones para maximizar su bienestar[1], tomando en cuenta: b.1) la restricción de las oportunidades (no son frecuentes), y b.2) la escasez de los productos (los recursos, bienes y servicios no son infinitos),

c) éste es su comportamiento distintivo (no obstante, en determinadas circunstancias, se pueden asumir ciertas conductas no racionales o más emocionales que racionales).


De acuerdo a la Teoría Microeconómica del Consumidor, a nivel subconsciente, cada quien posee una función de utilidad o bienestar, la cual se satisface por diversos factores (consumo de bienes y servicios, tiempo libre, trabajo, otras actividades, ahorros, inversiones, etc.) y es maximizada constantemente considerando: los ingresos, otros determinantes (costo, esfuerzo, tiempo, recursos, riesgos, cuestiones éticas, oportunidades, expectativas, etc.) y las consecuencias en el presente y futuro.

Como resultado de este proceso continuo de maximización del bienestar, según sus posibilidades, la persona elige entre diversas cestas de consumo. Por ejemplo, cuando un trabajador cobra su salario quincenal, tiene varias opciones: ahorrar, pagar las deudas, comprar algunos productos, gastar en actividades recreativas, etc.

Aunque las combinaciones entre distintas cestas de consumo son innumerables (el ahorro es un consumo diferido) y cada decisión genera un nivel adicional de satisfacción en la función de utilidad o bienestar, dependiendo de su valoración.

Por ejemplo, si el referido trabajador adquiere unos zapatos, la utilidad podría ser de 100, mientras que si compra un vehículo, la utilidad alcanzaría la cifra de 100.000.000 (éstos son casos extremos).

Por lo tanto, considerando que los recursos financieros son limitados, hay varios factores (costo, esfuerzo, tiempo, recursos, riesgos, cuestiones éticas, oportunidades, expectativas, etc.) y consecuencias en el presente y futuro; el ser humano va a maximizar su bienestar, eligiendo la cesta de consumo con la mejor combinación posible (monto a ahorrar, cantidad a abonar a las deudas, compras de productos, otros gastos, etc.).

Además, este proceso de maximización del bienestar, sujeto a la restricción presupuestaria y a otros determinantes, se produce a nivel del subconsciente, día a día.

Esto constituye el fundamento de la racionalidad humana, asumir decisiones razonables, tomando en cuenta circunstancias complejas y diversas limitaciones, sobre todo la de recursos financieros. Sin embargo, como el bienestar humano es insaciable y las personas requieren satisfacer sus necesidades, una vez que lo hacen, surgirán otros anhelos y deseos. Éste es el ciclo necesidad-logro-necesidad.

En resumen, la racionalidad es la manera de pensar y actuar, responsable del progreso y desarrollo humano, sustentada en la toma de decisiones para maximizar el bienestar, sujeta a diversas restricciones y limitaciones. No obstante, como el bienestar humano es insaciable y prevalece un ciclo inagotable de necesidad-logro-necesidad, se debe procurar satisfacer las cinco necesidades (fisiológicas, seguridad, afiliación, reconocimiento y autorrealización), principalmente las tres últimas.

II.3 EL EGOÍSMO HUMANO

A pesar que el ser humano busca satisfacer sus necesidades y anhela la felicidad, siendo propenso a descubrir el significado de su vida, para actuar en ese sentido, persiste un grave problema, derivado de las propias cualidades humanas, lo cual inclina la balanza hacia la satisfacción de las necesidades fisiológicas y de seguridad, en perjuicio de las fundamentales (afiliación, reconocimiento y autorrealización).

De acuerdo al historiador y filósofo francés René Girard (1923-2015), los seres humanos son miméticos (imitadores de los triunfadores), y por ende, desean poseer lo que otros tienen: desde simples objetos materiales hasta fama, poder y prestigio. Esto explica las causas de la violencia humana y por qué constantemente se buscan víctimas.

En términos generales, este investigador sostiene que:


a) si otros individuos son exitosos, las aspiraciones de ser como ellos y tener sus bienes, son exacerbadas,

b) los deseos miméticos provienen del intento insaciable de imitar referentes sociales (modelos) y conducen a fuertes rivalidades,

c) la incapacidad de los seres humanos para renunciar a sus deseos miméticos, es un detonante de conflictos y guerras,

d) cuando las comunidades arcaicas entraban en crisis, se volvían violentas, eliminando a los supuestos causantes del desorden o a víctimas débiles (chivos expiatorios),

e) los sacrificios humanos en las sociedades primitivas actuaron como mecanismo de compensación para atenuar este ciclo (deseo-venganza-deseo), aplacar la violencia y hacer respetar la autoridad de los gobiernos,

f) algunas sociedades cambiaron los sacrificios humanos por los de animales (sustitutos figurados de la vida humana),

g) de estos sacrificios proviene la noción de buscar los culpables y condenarlos, lo cual representa la destrucción de las causas de los problemas,

h) a lo largo de la historia, las sociedades han ocultado conductas agresivas y aplicado diversas formas de ajusticiamiento (por ejemplo: la inquisición),

i) el cristianismo es inédito y sumamente innovador. Sin la existencia de este movimiento social y religioso, tal vez no se hubiera podido acabar con los sacrificios humanos, ni con la legitimidad de castigar a víctimas inocentes,

j) el cristianismo demostró que proceder mediante sacrificios no es beneficioso, ya que sacrificar a un hombre inocente, no va a acabar con los deseos miméticos, ni destruir estos ciclos (deseo-venganza-deseo). También reveló que la comunidad es capaz de condenar injustamente a un inocente,

k) el mensaje cristiano conllevó a la eliminación de las prácticas sacrificiales,

l) el sistema judicial también ha mejorado: busca identificar y castigar a los verdaderos culpables y no a víctimas sustitutas,

m) el sentido de la justicia humana es cuestionable (lo que priva son deseos de venganza y la falsa idea que castigar a los chivos expiatorios o los culpables va a solucionar los problemas).


Los planteamientos de René Girard son contundentes. En esta era postmoderna, hiperconsumista, hipercompetitiva y tecnológica, hay más inequidades y necesidades insatisfechas que en épocas anteriores, debido a estos aspectos:


a) los modelos o referentes sociales son: actores, artistas, banqueros, cantantes, deportistas, directores, emprendedores, escritores, gerentes, inversionistas, millonarios, músicos, políticos, etc.,

b) se exageran los logros de pocas personas exitosas, mientras que no se reconocen los esfuerzos y méritos de diversos profesionales, desde educadores hasta policías, cuya participación es indispensable para el funcionamiento de las instituciones y el desarrollo de la sociedad,

c) innumerables personas aspiran imitar a los famosos o al menos igualar su nivel de vida,

d) la pérdida de principios y valores, el secularismo y el deseo ilimitado de poseer más y más bienes, en un mundo que ofrece todo tipo de productos y estimula el hiperconsumo, acentúa las diferencias entre ricos y pobres, siendo causante de: actividades ilegales e ilícitas, conflictos bélicos, delincuencia y niveles altos de violencia.

En resumen, los seres humanos son miméticos y desean poseer lo que otros tienen: desde bienes hasta un status social. Lamentablemente, en estos tiempos, el énfasis exagerado sobre los triunfadores materialistas (referentes o modelos sociales) y las aspiraciones de vivir con toda clase de lujos y comodidades, cónsono con un pensamiento postmoderno, más consumista-secular y menos idealista-religioso, conjuntamente con el abandono de la satisfacción de las necesidades de afiliación, reconocimiento y autorrealización, generan niveles alarmantes de: violencia, ansiedad, frustración, resentimiento, depresión, agotamiento extremo (burn-out) y aburrimiento crónico (bore-out).

II.4 EL SENTIDO DE LA VIDA

Ésta es la pregunta más difícil formulada por los filósofos, teólogos e investigadores de diversas disciplinas, en distintas épocas: ¿Cuál es el sentido o significado de la vida humana?


La misma obliga a reflexionar acerca de los grandes misterios existenciales y plantear interrogantes sobre el origen (¿De dónde venimos?), propósito (¿Qué hacemos aquí?) y destino de la humanidad (¿Hacia dónde vamos?).


Ciertamente, no hay una respuesta exacta del sentido de la vida humana.

A lo largo de la historia, varios filósofos griegos, religiosos, teólogos, filósofos modernos, psicólogos, psiquiatras, académicos e investigadores, han tratado de descubrir cuál es el significado de la vida humana.

Actualmente, predominan tres puntos de vista:


1. La vida sí tiene sentido.

2. La vida no tiene sentido.

3. La vida puede tener un sentido.

1. La vida sí tiene sentido:

Posición respaldada por la mayoría de los filósofos griegos (incluyendo a Sócrates, Platón, Aristóteles, los epicúreos y hedonistas), filósofos modernos, religiosos, teólogos, psicólogos, psiquiatras, académicos e investigadores. También es avalada por casi todas las religiones.


Cabe destacar que el Dr. Viktor Frankl (1905-1997), neurólogo y psiquiatra austriaco de descendencia judía, fundador de la logoterapia (psicoterapia basada en la búsqueda del sentido de la existencia humana), es el único investigador que ha podido dar explicaciones satisfactorias sobre el significado de la vida.

Magistralmente, él expuso los siguientes aspectos sobre el sentido de la vida:


En primer lugar, el ser humano es extraordinario, muy diferente a todas las especies animales, destacándose principalmente por estos aspectos:


a) se plantea el sentido de su existencia. Tanto es así, que el preocuparse por encontrarla es la característica más original del hombre y a la vez, esto constituye una gran expresión de madurez,

b) registra su historia y por ende es esencialmente histórico (ningún individuo puede vivir fuera de este sistema de coordenadas),

c) tiende a percibir una Sabiduría Superior a la suya (la cual implantó la razón en el hombre y los instintos en los animales),

d) cuenta con una cualidad innata: la responsabilidad. Ésta es “terrible” (debemos responder ante los hechos de cada momento) y también es maravillosa (sabemos que nuestro futuro y el de las personas, a nuestro alrededor, así sea en un grado insignificante, dependen de las decisiones asumidas constantemente),

e) se desenvuelve en situaciones peculiares (insustituibles) y singulares (únicas e irrepetibles), que conllevan continuamente a aceptar o rechazar deberes absolutos,

f) posee una noción creadora superior: la fe,

g) valora sus actos y resultados,

h) está dotado de una capacidad excepcional para examinar la singularidad oculta en cada evento: la conciencia. También es libre para decidir si actúa o no conforme a ésta (si la sofoca, entonces cae en el conformismo occidental o el totalitarismo oriental).


En segundo término, el homo sapiens decide por valores que: a) obedecen a la conciencia, b) son universalmente abstractos, c) trascienden sobre los actos que apuntan, y d) brindan ciertas orientaciones del significado de la vida.


Tercero, el conflicto entre los valores y la ausencia del sentido de la vida, genera confusión e incluso propicia conductas neuróticas y trastornos mentales, considerando que:


a) algunas personas creen que deben procurar disfrutar el momento, buscando placeres y descansos, renunciando así a sus responsabilidades,

b) en otros casos, la búsqueda desaforada de medios que generan placer y el afán desmesurado de poseer imperativamente múltiples productos, también conllevan a no preguntar por la esencia de la vida humana, y a descuidar los deberes y las obligaciones,

c) muchos individuos afirman que la vida no tiene significado, alegando que sus actividades no son relevantes, y a la vez, experimentan un vacío existencial que se manifiesta primordialmente en la depresión y el aburrimiento. Sin embargo, el sentido de la vida no está relacionado totalmente con el ámbito laboral. Lo importante es que la persona: ocupe un cargo acorde con sus capacidades, trabaje eficientemente, y sepa valorar sus tareas y el desempeño laboral,

d) es un error anteponer los placeres y las alegrías como metas de las aspiraciones (las mismas son consecuencia de su realización). Ciertamente, si éstas constituyen el significado de la vida, entonces la misma carece de sentido,

e) quienes no logran valorar lo que son, han logrado y hacen (incluyendo la salud, la familia, el nivel académico, etc.), viven en un estado de insatisfacción que los aleja de la felicidad. El agradecimiento es la manera de valorar y reconocer lo que somos y hemos construido, dándole espacios a la alegría, fe y esperanza,

f) ningún hombre debe rendirse frente a los retos y fracasos, tampoco debe invocar su insuficiencia, ni despreciar sus cualidades,

g) como el ser humano no agota su realidad en la satisfacción de instintos y necesidades, en la sociedad consumista moderna hay un requerimiento insatisfecho: encontrar el significado de la vida.


Cuarto, ¿Cuál es el sentido de la vida?:


a) éste es parcialmente subjetivo porque cada quien le asigna una connotación diferente, pero el mismo no puede reducirse solamente a juicios particulares. Más aún, pese a que su percepción y realización depende de la conciencia y los conocimientos, el sentido de la vida no es dado por nosotros, sino que en parte, nos es concedido (por una Consciencia Superior),

b) la peculiaridad y singularidad relacionan la misión de vida con su significado. Por lo tanto, la misión de vida siempre existe y es susceptible de ser realizada,

c) respecto al fiel cumplimiento de las obligaciones, el hombre debe sentir y vivir sus responsabilidades (la comprensión de esto, le otorga más sentido a la vida),

d) las dificultades acentúan los deberes de nuestra existencia, dándole un mayor significado a la vida,

e) el que no adquiere la conciencia de responsabilidad, acepta la vida como una simple contingencia y no la valora, ni aprecia[2],

f) la misión de vida puede contemplar mandatos trascendentales, propios del homo religiosus. La interpretación de este fin confirma que el ser humano es espiritual.


También es relevante resaltar que desde la Edad Antigua, se ha asociado el significado de la vida humana con la satisfacción de las necesidades, el bienestar y la felicidad. Sensacionalmente, el Dr. Viktor Frankl logró superar estas concepciones, orientando el sentido de la vida humana hacia la ética y a un plano espiritual-religioso trascendental.

Incluso, el Dr. Viktor Frankl no dio una definición del sentido o significado de la humana, más bien indicó que cada persona debe construirla, tomando en cuenta que esta noción abstracta posee dos componentes (general, establecido por el Creador, y particular, delimitado por cada quien).


De los planteamientos del Dr. Viktor Frankl, se concluye que: la concepción y justificación de la existencia como una misión de misiones (proceso de desarrollo: aprender, hacer, cumplir, fracasar, triunfar y sobre todo valorar), conforme a los principios, valores morales y dogmas religiosos, constituye el verdadero sentido o significado de la vida humana.

2. La vida no tiene sentido:

Enfoque aceptado por algunos filósofos, religiosos “light”[3], partidarios de ciertas religiones no monoteístas, científicos, psicólogos, psiquiatras, académicos, investigadores y sobre todo por ateos y comunistas.


No obstante, esta perspectiva se sustenta en un pensamiento antirreligioso, basado en considerar al homo sapiens como: a) un ser que no fue creado por Dios, b) un animal complejo que vive únicamente para garantizar la continuidad de su especie, y c) un ser sin carácter divino.


Todas estas premisas son rechazadas por el Dr. Viktor Frankl, quien manifestó que: a) existe una Consciencia Creadora Superior a la humana, b) el homo sapiens es excepcional, diferente a cualquier animal, y c) el ser humano es eminentemente espiritual y religioso.

3. La vida puede tener un sentido:

Posición respaldada por algunos filósofos griegos (principalmente los estoicos), filósofos modernos, humanistas, psicólogos, psiquiatras, académicos e investigadores.


Ésta es cuestionable tomando en cuenta que: a) es contradictorio afirmar que la vida puede tener un sentido, cuando en la práctica sí lo posee (así sea concedido u otorgado), b) el significado de la vida tiene dos componentes, objetivo y subjetivo, por ende, el mismo no puede ser determinado en un 100% por cada quien (según premisas del Dr. Viktor Frankl), y c) se separa el referido sentido de la vida de la dimensión espiritual-religiosa del ser humano.

En resumen, a pesar que hay tres enfoques (la vida tiene sentido, no lo tiene y puede tenerlo), a la fecha, el Dr. Viktor Frankl es el único investigador que ha podido dar explicaciones satisfactorias acerca del significado de la vida humana y además, ha proporcionado argumentos contundentes para rechazar las dos últimas hipótesis. Por lo tanto, la vida humana sí tiene un sentido o significado relevante. El mayor desafío para cualquier ser humano, es descubrir el significado de su propia existencia, lo cual le permitirá disfrutar de una vida plena y satisfactoria, en concordancia con el cumplimiento de una misión de misiones o de un notable propósito existencial.

II.5 LA BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD

El término felicidad es amplio, abstracto, complejo, difuso y subjetivo, siendo éste difícil de definir y precisar. Por lo general, mencionar a la felicidad, es referirse a:


a) estados emocionales positivos por eventos, expectativas y logros de determinadas metas,

b) sensaciones de alegría, fe y optimismo,

c) ausencia de angustias, preocupaciones, sufrimientos y temores,

d) excedentes de situaciones positivas con respecto a las negativas,

e) autorrealización, automotivación y autosuficiencia,

f) posiciones y actitudes para desenvolverse favorablemente,

g) un nivel de “satisfacción general”,

h) la razón que justifica la existencia humana, en concordancia con el propósito, la misión y el sentido de la vida.


Los antropólogos sostienen que la felicidad también es un mecanismo evolutivo que permite la supervivencia de la especie humana, ya que si los individuos no intentaran cumplir con sus deseos, hubieran perdido interés por todos los aspectos de la vida, incluyendo la reproducción.

Algunos estudios concluyen que la felicidad está determinada por los genes (1/3) y las circunstancias (2/3).

La mayoría de los filósofos griegos definieron a la felicidad como el bien supremo, resultante de la supuesta “buena fortuna” y el bienestar. Mientras que Aristóteles expresó que la misma se encuentra relacionada con las acciones y la práctica de las virtudes (generosidad, sinceridad, sobriedad, etc.).

Por otro lado, Platón la relacionó con un estado contemplativo del alma, idea que fue aceptada por los teólogos cristianos, quienes asociaron la felicidad con la búsqueda y unión con Dios. Esta tesis fue aceptada ampliamente por las comunidades cristianas durante la Edad Media.

Posteriormente, a partir del siglo XVI, cambió este paradigma: la felicidad a través del servicio religioso y las esperanzas de una vida eterna, se va sustituyendo por una que depende de placeres y metas materialistas.

Desde aquella época, el utilitarismo procura sintonizar la felicidad de cada persona con la de la sociedad, esperando que los gobernantes generen la mayor felicidad posible para las comunidades.

Casi todos los filósofos de la Edad Moderna negaron que la felicidad fuera el bien supremo. Algunos cuestionaron que se esté buscando el referido estado emocional ideal y otros como Voltaire y Rousseau, afirmaron que la felicidad no es un capricho del destino, ni tampoco es un don divino, sino algo que todos deberíamos alcanzar aquí y ahora (no en otra vida).

Kant advirtió que el concepto de felicidad es indeterminado, ya que todos desean conseguirla, pero nadie puede afirmar qué desea realmente. O en otras palabras, no sólo es complicado definir qué es la felicidad, sino también qué hace felices a los individuos.

Como consecuencia de la Revolución Industrial, las guerras mundiales, el surgimiento de la Postmodernidad y el auge de la globalización, se fue acentuando el predominio de las tendencias secularistas sobre los fundamentos religiosos.

Actualmente, el ser humano postmoderno occidental se ha acostumbrado a procurar la felicidad a través de posesiones materiales, diversos placeres efímeros y un status social, relegando las creencias religiosas a un segundo plano y minimizando sus valoraciones sobre quién es y qué hace, lo cual ha generado: cierta negación del sentido de la vida, desatención de las necesidades fundamentales y niveles altos de insatisfacción en la sociedad.

En resumen, en la Edad Media se procuraba alcanzar la felicidad sirviendo a Dios. No obstante, durante la Edad Moderna, el pensamiento idealista-religioso se fue reemplazando por uno materialista-secular, dirigido a buscar la felicidad por el consumo, la posesión y el esparcimiento. Ciertamente, la sustitución de un sentido de espiritualidad y trascendencia, orientado a satisfacer las necesidades de afiliación, reconocimiento y autorrealización, por una posesión exagerada de bienes y la búsqueda incesante de placeres, aspirando satisfacer principalmente las necesidades fisiológicas y de seguridad, constituyó un grave error filosófico-ideológico. Debido a esta evolución decadente del pensamiento humano, surgió la Postmodernidad, convirtiéndose el mundo moderno en una fuente de: violencia, ansiedad, frustración, resentimiento, depresión, agotamiento extremo (burn-out) y aburrimiento crónico (bore-out).

II.6 LA TRAMPA DE LA POSTMODERNIDAD

Las condiciones actuales son muy diferentes a las de siglos anteriores, sobre todo por los cambios radicales en las ideologías y las maneras de desenvolverse en el mundo (más seculares que religiosas).

Cuando se hace referencia a la Postmodernidad, el término engloba diversas corrientes artísticas, culturales, literarias, filosóficas, políticas, sociales y religiosas (en el fondo más “religiosas light” o difusas como las de la nueva era) de las tres últimas décadas del siglo XX y del siglo XXI, que se oponen al pensamiento idealista de la Edad Antigua, Media y Moderna, profundizando tendencias seculares, individualistas y egocéntricas, las cuales prevalecen sobre la moral, ética y costumbres religiosas.

Igualmente, este movimiento constituye la nueva forma racional de pensar y actuar de la humanidad, la cual surgió por los años setenta, siendo su enfoque muy diferente al planteado por las tradiciones culturales, sociales y religiosas, y la visión del mundo de otras eras, fundamentándose primordialmente en el afán incesante del enriquecimiento, el predominio del hiperconsumo, el apego a las modas y el deseo de poseer cada vez más bienes y disfrutar de toda clase de lujos y comodidades. Su trasfondo es negar la moral, ética y religión, en aras de una buena vida material.

Es cierto que las personas deben satisfacer sus necesidades primarias (fisiológicas y seguridad). Sin embargo, el pensamiento postmoderno minimiza: los principios, los valores morales, la ética, la justicia, el sentido de la vida y los ideales religiosos de espiritualidad y trascendencia; relegando a un segundo plano, las necesidades de afiliación, reconocimiento y autorrealización.

Obviamente, aspirar a mejores beneficios económicos y a un buen nivel de vida, no es malo. El problema es que cuando esto se antepone a los principios y valores morales, negando la búsqueda de un sentido de la vida y las nociones de espiritualidad y trascendencia, el hombre postmoderno se convierte en un narcisista[4], quien piensa que el mundo gira a su alrededor, no considera los derechos de los demás y tampoco comprende que debe ser un servidor y un ciudadano útil.

En la Postmodernidad se conjugan estos fenómenos:


Primero, prevalece el deterioro y la pérdida de los principios y valores morales. Las personas justifican sus acciones relativizando la moral, a su conveniencia.


Segundo, muchos individuos son narcisistas. Se empeñan en satisfacer sus deseos materiales y cumplir con sus objetivos personales-profesionales, irrespetando los derechos ajenos.


Tercero, innumerables personas esperan mitigar sus insatisfacciones, frustraciones y carencias, adquiriendo bienes y disfrutando diversos placeres, desconociendo sus necesidades fundamentales (afiliación, reconocimiento y autorrealización), sin buscarle el sentido a la vida, ni acercarse a Dios.


Cuarto, hay individuos que se empeñan en proyectar que son prósperos y exitosos materialmente, en vez de intentar ser ciudadanos íntegros y honestos.


Quinto, la transformación de estrictos valores morales en relativistas, seculares y liberales, justifica una vida “light”, la hipocresía religiosa y el ateísmo. En otras palabras, se aborda un estilo de vida cómodo, sin compromisos, ni responsabilidades, negando principios, valores, dogmas religiosos, normas sociales y leyes.


Sexto, hay un abandono de la búsqueda del destino. En otras épocas, el ser humano lo perseguía a través de Dios. Mientras que en la Postmodernidad, no lo busca, más bien aspira disfrutar una vida materialista, apartada de la religión.


Séptimo, cambiaron los referentes o modelos a seguir. Las majestuosas Catedrales e Iglesias, símbolo de la espiritualidad y trascendencia, las cuales marcaban conductas a seguir durante la Edad Media y parte de la Edad Moderna, fueron sustituidas por sitios paganos, orientados al consumo, disfrute o al manejo del dinero (bancos, casinos, centros comerciales, clubes, discotecas, hipódromos, restaurantes, tiendas, etc.). Otros referentes son las estrellas o los famosos triunfadores materiales.


Octavo, para una gran cantidad de personas el objetivo de la vida es el enriquecimiento y no el servicio a la sociedad y a Dios.


Debido a esta transculturización, confusión, desorden, ausencia de prioridades, y pérdida de principios y valores morales, persiste un gran dilema postmoderno:


Por una parte, incontables individuos se sienten frustrados por no poseer los bienes, ni el nivel de vida de algunos triunfadores, y por la otra, hay personas que cuentan con inmensos recursos materiales, pero no saben qué hacer con sus vidas. Definitivamente, el pensamiento postmoderno olvida que ser y hacer son más importantes que tener.


La humanidad debe cambiar paradigmas para superar a la Postmodernidad. Posiblemente, esto se logre mediante el rechazo a la moral relativista, la recuperación de doctrinas religiosas y la promulgación de reformas educativas agresivas orientadas a concientizar a las personas, sobre su rol en la familia y la sociedad. Una vida de servicio a los demás y a Dios, con un propósito definido, como la Madre Teresa de Calcuta, constituye un excelente ejemplo de un ser humano que rechaza a la Postmodernidad.

En resumen, actualmente, muchos seres humanos han sido reducidos a ser simples agentes de consumo. Por lo tanto, han caído en la gran trampa de la Postmodernidad, sustituyendo la búsqueda y cumplimiento de un propósito en la vida por la satisfacción exagerada de necesidades primarias, en perjuicio de las fundamentales (desequilibrio) y alejándose de los ideales religiosos de espiritualidad y trascendencia. Esta conducta también es propia de ateos y comunistas. El ser humano es excepcional y no puede convertirse en un simple agente de consumo. Fuimos creados a imagen y semejanza de Dios. Nuestras habilidades y capacidades son extraordinarias. Tenemos tanto el potencial como la necesidad de llevar una vida ejemplar y virtuosa de servicio a los demás y a Dios, cumpliendo con una misión y otorgándole un verdadero significado a la vida. No obstante, como el pensamiento postmoderno minimiza y niega esto, indudablemente éste constituye una fuente de: violencia, ansiedad, frustración, resentimiento, depresión, agotamiento extremo (burn-out) y aburrimiento crónico (bore-out).

II.7 LA ESENCIA DEL SER HUMANO

Tomando en cuenta las necesidades humanas, la conducta racional del homo sapiens, su egoísmo-mimetismo y cuestiones complejas como el sentido de la vida y la búsqueda de la felicidad, entonces:


¿Qué es un ser humano?


En distintas épocas, los filósofos se han preguntado qué es un ser humano, sin embargo, a la fecha, no se ha podido construir una definición exacta y precisa, debido a que cualquiera se queda corta, limitada, restringida e incompleta. Incluso, si tratamos de dilucidar esta interrogante (considerando diversas características, ciertos razonamientos y comportamientos), no vamos a lograr este objetivo, porque esta concepción es holística y sinergética: el todo supera a las partes, y siempre habrán más y más cualidades que distinguirán al extraordinario ser humano. Por esto, no existen suficientes palabras, ni expresiones para explicar qué es un ser humano (menos delimitarlo).

Más aún, los seres humanos se destacan por superar ampliamente las capacidades de los demás seres vivos, siendo:


1. Excepcionales.

2. Exigentes y ambiciosos.

3. Inconformes e insatisfechos.

4. Egoístas y miméticos.

5. Espirituales y religiosos.


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