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Excerpt for ¿Qué cambia cuando Tú Cambias? Todos queremos cambiar algo de nuestras vidas Aquí algunas herramientas para comenzar by , available in its entirety at Smashwords

Edgardo Calero


¿Qué cambia cuando Tú Cambias?


Todos queremos cambiar algo de nuestras vidas

Aquí algunas herramientas para comenzar



Smashwords 2019


Quiero dedicar esta primera obra a mis tres hijos Kevin, Bryan y Glenn. Dios los Bendiga siempre.

A mi esposa Brenda, quien me inspira y apoya en mis proyectos.


Biografía

Nació en el año 1968 en Aguadilla, Puerto Rico (USA). Se graduó en el año 1986 de la Escuela Superior José de Diego en Aguadilla. Estudie por tres años y medio Agronomía en el Recinto Universitario de Mayagüez (me encanta la agricultura). Soy piloto de aviones Ultralivianos “Ultra light” y de aviones a control remoto. Muy interesado en la ciencia y tecnología. También fui radioaficionado “Ham radio operator”. Me apasiona poder hablar con las personas y como interactuamos los humanos (psicólogo a tiempo parcial). Aprender cosas nuevas es mi pasatiempo favorito. Disfruto ver documentales. Y una gran parte de mi desea ser parte del mundo de ventas y negocios en línea.

Introducción

Imagina lo que podría ser tu vida si te atrevieras a cambiar”.

Odin Dupeyron

Escribir tu primer libro es sumamente interesante y a la vez sumamente estresante. Es algo que nunca has hecho y quieres que sea algo digno de presentar al resto del mundo. Por un lado, lo quieres que se vea perfecto. Pero si para si buscas “la perfección”, definitivamente no lo terminaras nunca, pues el contenido es como los humanos, dinámico y en un cambio constante. Cuando comencé a escribir las notas para los apuntes que dan origen a este libro, tenía un solo pensamiento en mente, quería capturar esos eventos que me habían pasado y además tocar algunos temas de cosas que algunas veces las personas no hablan con otras personas. Ya sea por miedo a ser juzgados o a que nos ubiquen en una caja o nos pongan una etiqueta.

Definitivamente vivimos tiempos privilegiados con respecto al acceso a la información. El internet logró poner el conocimiento al alcance de nuestra mano. Videos, documentales y estudios son fáciles de obtener gracias a los nuevos formatos. En particular, el del libro digital. No sólo son más económicos, sino que puedes tener una biblioteca de miles de títulos y llevarla contigo a donde vayas. Debes valorar esto y todo el conocimiento al que puedes acceder. Aprovéchalo, deja que cambie tu vida. Cuando busco una manera de definirme, me siento cómodo con el término especialista. Es decir: una persona que se concentra principalmente en un tema o actividad particular; alguien capacitado en un campo específico. Es un término que podría abarcar muchas cosas porque no define cuánto tiempo nos tardamos en alcanzar ese rango de especialista. Pero sí te puedo decir que llevo muchos años estudiando y aprendiendo acerca del tema de nutrición. Específicamente en cómo funciona nuestro cuerpo. El interés por este campo ha sido basado en mi experiencia personal. Siempre he tenido una tendencia a guardar mucho peso o grasa en mi cuerpo. Fui uno de los jóvenes de la escuela a los que llamaban gorditos. No era el que más peso tenía, pero definitivamente estaba en ese grupo.

La primera vez que tomé la decisión de bajar de peso fue en 1986, cuando entré mi primer semestre a la universidad. Aproveché que tenía tiempo en mis manos para correr todas las tardes. También hacía ejercicios en la clase de educación física los martes y jueves. A su vez bajé el consumo de muchos alimentos.

La disminución de calorías, en combinación con la gran cantidad de ejercicio, hizo que bajara de 215 a 173 libras. Me mantuve en un peso bajo hasta el 1995. Para este año ya me había casado y tenía tres hijos pequeños. Obviamente en mis años de matrimonio no estaba velando lo que comía y tampoco me estaba ejercitando como debería. Tampoco le prestaba mucha atención a la información acerca de nutrición. Tomaba refrescos carbonatados y comía casi toda clase de carbohidratos. Con el pasar de los años había subido de peso nuevamente y ya estaba rondando las 250 libras.

Para el año 2000 realicé una dieta dramática conocida como la dieta Atkins y logré bajar nuevamente cerca de las 200 libras. Ya para ese entonces había internalizado que los refrescos y los carbohidratos simples (azúcar) no eran fuentes de energía correctas. Cuando se baja el consumo de los mismos se puede bajar de peso rápidamente. Esto es lo más importante para no volver a engordar, adoptar hábitos saludables. Pero para esto hay que cambiar y es ahí donde todo parece imposible.

Definitivamente tenemos que darle más pensamiento para poder comprender cuál es el problema medular o la raíz del problema. ¿Qué es lo que nos hace cambiar? ¿Qué es aquello que nos dicen o nos comentan que nos hace cambiar? Esa debe ser la eterna pregunta. Por ejemplo, algunos cambian por que pasaron por algún sufrimiento, otros por el “bullying” de supuestos amigos o compañeros. Otros cambian por que desean disfrutar el placer de verse bien frente al espejo. Identificar el por qué, el deseo del cambio será de mucha ayuda.

Primero hay que querer cambiar para poder hacerlo. El resto es trabajo y determinación. Pero el deseo es el primer gran paso.

En este libro encontrarás un aliado, alguien que estuvo en tu misma situación y ahora puede brindarte los consejos necesarios para que puedas llevar a cabo tu propio cambio.

Indice

Capítulo 1 Posees todo el conocimiento

Capítulo II Atrévete a ser distinto

Capítulo III Cambiar la programación

Capítulo IV Estrategias para el cambio

Capítulo V Ciencia y salud

Capítulo VI Información y Acción

Capítulo I

Posees todo el conocimiento

El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”.

~Víctor Hugo~

Todo el mundo sabe cómo bajar de peso. No es un misterio que disminuir la cantidad de calorías o de carbohidratos y hacer ejercicio nos hace adelgazar. Los métodos y dietas son ilimitados, hay cientos de formas y estrategias para bajar de peso. Pero la realidad es que toda esa teoría no te sirve para nada a menos que lo vuelvas acción. Probablemente aún no has hecho nada porque lo que te falta es una razón lo suficientemente poderosa. Insisto, te falta un motivo.

Te voy a dar el siguiente ejemplo para que puedas comprender lo que te quiero decir: Cuando te enfermas o pasas por un evento traumático y acudes a un hospital o a ver un doctor, te llegan todos los pensamientos de lo que te puede suceder y las posibilidades de tu enfermedad. Es ese momento el médico te prohíbe el consumo de ciertos alimentos o te crea una dieta balanceada.

En este caso tu salud es la razón para cambiar tus hábitos. Este suele ser el caso de mucha gente. Podemos cambiar por placer o podemos cambiar por dolor. La mayoría de nosotros cambiamos cuando aparece el dolor. ¿Por qué tenemos que esperar a enfermarnos para hacer los cambios necesarios en nuestra vida? Esta pregunta me la hice a mí mismo en otro momento de mi vida. Yo fui uno de ellos, también tuve que enfermarme para cambiar. En mi caso fue un problema de tiroides.

Sufría un dolor en el cuerpo inexplicable. Los músculos en mi cintura se amarraban y se enredaban y no podía casi ni moverme. También sentía un frío en el cuerpo bien extraño, ese que te avisa que estás a punto de enfermarte. El cuerpo siempre da señales.

Pero regreso nuevamente el punto. ¿Por qué comenzamos a realizar cambios cuando ya es un poco tarde? ¿Qué nos lleva a esperar hasta ese punto en vez de querer mejorar cuando estamos saludables? Aunque las cosas no estén saliendo como queremos continuamos igual porque eso siempre es más fácil que cambiar.

Tenemos la información necesaria sobre cómo mejorar nuestra salud pero igual nos negamos a transformar nuestra rutina. ¿Es realmente tan difícil cambiar algunos hábitos de nuestra vida?

Porque cuando se nos brinda información relevante de cómo mejorar la salud no hacemos cambios. ¿Por qué se nos hace tan fácil continuar con lo que estamos haciendo y tan difícil insertar un nuevo hábito o forma de comer ejercitarnos o cualquier otra cosa que sea?

Lo cierto es que también hay gente que no quiere cambiar. Cada cual tiene que determinar lo que quiere alcanzar, especialmente si estás modificando tu alimentación ¿Lo haces para evitar enfermarte? ¿Vivir más años saludablemente? ¿Para no tener que tomar medicaciones de por vida?

Algunas personas no están dispuestas a vivir con medicación y deciden modificar su alimentación. Otros, esperan a estar bien enfermos y de todos modos tampoco quieren modificar su comida. Prefieren tomar la pastilla X o la pastilla Y, continuar comiendo lo que saben que les hace daño.

Alcancé a ver un reportaje en el que a una persona le decían que al comer carne estaba bajando la cantidad de años que podía vivir. El hombre miró a cámara y preguntó: ¿Si dejo de comer este pedazo de carne me dices que voy a vivir 10 años más? Lo pensó un instante y contestó: prefiero vivir 10 años menos y poder disfrutar este pedazo de carne.

La realidad es que a final de cuentas la decisión es individual. Cada uno de nosotros va a hacer lo que quiera en base a cómo se quiere ver, sentir y cuántos años quiere vivir. Lo importante es que la decisión sea consciente, de acuerdo al deseo de cada uno.

Puedes pagarle a un entrenador para que te diga lo que tienes que hacer para cambiar. Podemos estar mucho tiempo debatiendo con esto. Ahora mismo acabo de escuchar una persona que dice que pierde de tres a seis meses escuchando los clientes diciéndole las razones por las cuales no pueden cambiar. Cuando en realidad si quieres progresar, mejorar y transformarte tienes que ponerte en acción.

Interesante que este entrenador haga ese tipo de comentario. Pues, en realidad, a las personas no les gusta que les digan la verdad.

Una vez que les dicen las cosas como son, ponen freno ante el cambio. Pero todo es cuestión de poner en perspectiva que si de verdad quieres alcanzar algo tienes que cambiar lo que eres.

La idea de cambiar da mucho miedo. Pero es como el monstruo que de niños creemos que se esconde debajo de la cama, sólo atreviéndonos a mirar podemos descubrir que el monstruo no existe.

Siempre en la historia te tienes que atrever a hacer los cambios. Cuando te de miedo con más razón, debes usar ese temor y moverte hacia la acción.

Recuerda que las personas en la antigüedad se aventuraban en largas travesías para descubrir nuevos horizontes. A su regreso, la aldea entera se acomodaba alrededor de los viajantes para escuchar sus historias. Si quieres tener algo para que la gente se siente escuchar te tienes que mover, tienes que atreverte a crear tu aventura.

Hay un refrán que dice que de los cobardes no se ha escrito nada, sólo de los valientes es que existen los libros de aventuras. Atrévete, muévete. Camina hacia adelante no dejes que el miedo te detenga.

Es mejor intentar, que salga mal y tratar nuevamente que quedarte planificando y planificando continuamente. Porque a la hora de la verdad el mejor plan puede fallar. Así que mejor práctica y aprende de los resultados. Sobre todo de los fracasos, esa la única forma de acercarse a la perfección.

La realidad es que el cambio trae buena energía. Hace un tiempo me pasó que, con el mero hecho de comentarle a mis compañeros de trabajo que pensaba cambiar de empleo, la energía, el entusiasmo, la emoción en ellos fue notable en su cara. Enseguida lograron contagiarme con esa vibra maravillosa.

Es cierto que cambiar de empleo da vértigo, pero pronto, una vez que atraviesas el miedo, te das cuenta de lo positivo. Conoces gente nueva, te rodeas de un entorno nuevo donde tú decides con qué nivel de energía llegas. Lo nuevo se enfrenta con optimismo y una sonrisa, verás lo contagioso de estos sentimientos.

Cuando cambias en tu exterior todo el mundo lo puede percibir. Si subes de peso todos notan que estás más gordo y pueden hacerte comentarios al respecto. Lo mismo ocurre cuando adelgazas.

También si se te cae el pelo porque padeces de alguna enfermedad. Los cambios en el exterior los puede observar todo el mundo. Son tangibles.

Es más difícil que las personas puedan notar cambios en tu interior.

En tu educación, forma de pensar, de hablar y de tratar a las demás personas. Sí pueden notar tu sonrisa o tu tristeza porque eso es algo que los humanos podemos comunicar fácilmente. También te puedes entrenar para lucir más joven, o mostrarte contento al tratar de sonreír con más frecuencia. Lo mismo ocurre cuando entrenas tu cuerpo, los demás verán los cambios. Pero para llegar a esto el cambio tiene que producirse en tu interior, dentro de tu cerebro. Esas transformaciones no se pueden notar porque están escondidos dentro de ti. Lo mismo ocurre con los cambios que suceden en tu corazón si has pasado por muchas desilusiones. Si en tu vida has tenido un gran número de fracasos o situaciones que te hayan destrozado. Esas experiencias te moldean y hacen a tu identidad. O lo que llamamos Personalidad.

La realidad es que todos los días estás cambiando, aunque ni tú lo notes. Por eso no sirve tener miedo, el cambio es inevitable. La diferencia es si vas a poner tu voluntad en el asunto, es decir, si vas a tomar las riendas del cambio.

Evalúa tus sentimientos. Si estás disconforme, si dentro de tu corazón sientes que quieres cambiar, que no te gusta tu estilo de vida pues hay que ponerse a trabajar. Por ejemplo, si te miras al espejo y no te gusta cómo te ves. Primero debes tomar la decisión. Luego ir a la práctica, llevar a la acción los cambios en tu rutina que te permitirán alcanzar tu objetivo. Es decir, escoger alimentos nutritivos, bajar las porciones, eliminar aquellas cosas en tu alimentación que sabes que no te ayudan a bajar de peso, etc. A veces con transformar pequeños hábitos nutricionales ya se ven resultados. Algunas personas bajan de peso con tan sólo dejar el pan y el arroz.

Regresando al punto de los sentimientos. Nunca vas a desear salir a correr caminar o nadar. Tampoco vas a sentir las ganas de subirte a la bicicleta para quemar calorías. Nadie quiere subirse a la máquina trotadora que tienes allí en el cuarto o en la sala acumulando polvo. No vas a tener el sentimiento, las ganas, de subirte a ella.

Pero si quieres cambiar el sentimiento de cómo te sientes cuando te miras al espejo, tienes que tomar la decisión y empezar. Para esto puede resultar muy útil la regla de los cinco segundos de la habladora motivacional, Mel Robbins. Ella asegura que nunca vas a sentir el deseo de hacer las cosas difíciles. Sabes que tienes que escoger la ensalada en lugar de la hamburguesa, pero no sientes el deseo de comerte una ensalada. Sabes que tienes que elegirla, pero no es lo que quieres. Por eso vuelves a la hamburguesa o aquella comida que te gusta. Superar la gratificación del momento con la comida y pensar en un mejor mañana. Tienes que pensar en el sentimiento de cómo te quieres ver para poder tomar acción en el momento. Porque vas a batallar con el sentimiento presente, pero en realidad tienes que pensar en el sentimiento de futuro. Puede ser un poco confuso, pero aquí estoy para explicarte y ayudarte a entender.

Una vez se obtiene el conocimiento sobre algo, se puede asumir la responsabilidad.

Como dijo una vez Confucio: “Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces, entonces estás peor que antes.”

Cuando ya sabes que es lo que te enferma o te hace engordar, entonces la decisión está en tus manos. Te quiero dar la herramienta para que puedas tomar el camino correcto. Me gustaría brindarte la información para ilustrarte, para que tengas todo lo que necesitas en orden de llevar a cabo el cambio si así lo deseas. Como ya te he dicho, algunas personas no quieren cambiar y otras simplemente se fabrican una excusa para evitar llevar a cabo la transformación. Así que depende de ti. ¿Quieres estar en el grupo que hace el cambio? ¿Quieres estar en el grupo que está informado? ¿Quieres las herramientas para cambiar?

Este es el grupo donde tienes que estar, donde vas a encontrar las palabras correctas y la motivación indicada. El empoderamiento para que hagas lo que tienes que hacer. Es difícil, en cada momento que tienes la comida enfrente debes tomar la decisión de no comerla o escoger la correcta.

Tu motivación para cambiar la relación con la comida debe estar atada al hecho de que esto es algo que vas a realizar toda la vida. La razón que nos mueve, es lo que nos lleva a adoptar nuevos hábitos y tomar decisiones correctas a la hora de alimentarnos. Los patrones alimenticios (desayunar, almorzar, merendar y cenar) nos los enseñaron nuestros padres y son parte de nuestra cultura. En otras sociedades las cosas pueden ser muy distintas, por ejemplo, el RAMADAN que se observa el noveno mes del año musulmán quienes ayunan durante el día por un mes, no comen desde la salida del sol el amanecer y no comen nada hasta el atardecer y tampoco toman líquidos. Imagínate el choque cultural que sería eso para nosotros. Tenía un compañero de trabajo que realizaba este ayuno y le cambiaba el semblante, la piel se le ponía más suave y bajaba mucho de peso. Para nosotros en el occidente esto de ayunar es algo bien desconocido puesto que no lo practicamos como ellos.

La intención con la motivación hacia la comida debe ser algo que no esté atado a un deseo meramente de bajar de peso. Aunque sabemos que la apariencia es lo más que deseamos cambiar cuando tomamos la decisión de hacer algún tipo de dieta en nuestra vida. La motivación principal debe ser en realidad mejorar nuestra salud tomando decisiones más atinadas. Tenemos que dejar atrás la idea de soluciones temporarias. No existe tal cosa.

No hay soluciones mágicas para los problemas o situaciones a los que hemos llegado por nuestras malas decisiones a lo largo de la vida. La imagen física es producto de lo que elegimos dentro de nosotros. Y es que, como dijo el sabio físico Isaac Newton “Toda acción desencadena una reacción”.

Nuestro cuerpo exterior es el resultado de las decisiones que tomamos a la hora de comer y hacer algún tipo de ejercicio. Eso es lo que se ve cuando nos miramos al espejo. Somos el resultado de nuestros hábitos y costumbres.

Tienes que saber que siempre que estés despierto estarás tomando decisiones con respecto a tu nutrición y lo importante es internalizar el cambio para siempre. Es igual que cuando comienzas a meditar. No es algo que tú quieras hacer por 30 días y dejar de hacerlo después de ese tiempo. La meditación no es una dieta pasajera que debas de hacer y luego lo tiras a un lado. Si quieres el beneficio, lo tienes que hacer todos los días de tu vida.

Lo cierto es que una vez que sientes en carne propia los beneficios de otro estilo de vida las cosas se volverán más sencillas. De todas formas, tenemos que continuar trabajando fuertemente, de la misma manera que lo hacemos en otros aspectos de nuestra vida. Como en la escuela, la universidad o cualquier otro proyecto propio. Nadie nos va a poner las cosas en bandeja de plata. Para alcanzar las cosas que quieres en la vida hay que trabajar. Pero el esfuerzo se ve en los resultados y serás muy feliz al alcanzarlos.

Consejo saludable: Los estudios recientes demuestran que lo más importante para la salud es Dormir entre 7 a 8 horas todas las noches. Dormir es más importante que la nutrición y más importante que los ejercicios. Algunos beneficios de dormir adecuadamente: reducir el estrés, reduce inflamación, reduce riesgo de la depresión, ayuda a prevenir el cáncer, mejoras tu memoria, ayuda a bajar de peso, estas más alerta, descansas tu corazón. Entre muchos otros beneficios. ¡Así que: a dormir bien!

Si te cuesta trabajo quedarte dormido puedes bajar una App de meditación llamada “Omvana” allí tienen una música binaural (de diferentes decibeles) que puedes intentar escuchar, mi favorita es “Deep Rest”. ¡Éxito!

Consejo#1 Debes tener una visión clara y específica de lo que quieres lograr.

Capítulo II

Atrévete a ser distinto

Un amigo es alguien que te da total libertad para comportarte tal y como eres.”

~Jim Morrison~

Desde casi nuestros orígenes el hombre se ha organizado en grupos. Desde el más pequeño y cercano, la familia, hasta el más grande y extenso, la sociedad. Somos seres vinculares, nos reconocemos y aprendemos a través de las relaciones que entablamos. Primero con nuestra madre y luego con el resto del mundo.

Por eso los vínculos que formamos a lo largo de nuestra vida son sumamente decisivos para nuestra felicidad y desarrollo. Especialmente si estás por hacer cambios importantes en tu forma de vida. Por ejemplo, si deseas bajar de peso no puedes estar con personas que toman malas decisiones para ellos mismos. Mucho menos si esa gente juzga tus decisiones y no te permite avanzar en el cambio. A veces sucede que algunos miembros de tu círculo social se muestren reticentes a las transformaciones que decides llevar a cabo en tu rutina, desde las más pequeñas hasta las más notorias. Algunos te dirán que te falta un tornillo, si decides hacer un ayuno o dejar de comer carne, por ejemplo.


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