include_once("common_lab_header.php");
Excerpt for Tú Psique Sabes by , available in its entirety at Smashwords

Índice

Título

Introducción

Qué veremos y qué no veremos en este libro

¿A quién va dirigido este libro?

BLOQUE I: Percepción y atención

Sobre la percepción

¿Es lo mismo sensación que percepción?

Componentes personales, lingüísticos, y sociales de la percepción

¿Cómo percibimos los colores?

El Efecto Stroop

¿Qué es la atención?

Cuatro tipos de atención.

Concentración vs multitasking. Introducción de la técnica Pomodoro

Automatización y adquisición de destrezas

Diferencias entre expertos y novatos

BLOQUE II: Motivación

Sobre la motivación

Componentes de la motivación

Ansiedad y activación. Ley de Yerkes & Dodson

¿Qué es lo que nos motiva? Motivación extrínseca y motivación intrínseca.

Como las recompensas externas disminuyen la motivación intrínseca. Teoría de la sobrejustificación.

Grado de dificultad de la tarea

Planes y metas ¿Qué son y para qué sirven?

Disonancia cognitiva: La teoría que explica el autoengaño.

Resistencia al cambio. La homeostasis.

Motivos primarios vs motivos secundarios

Curiosidades sobre el hambre

BLOQUE III: Memoria

¿Qué es la memoria?

¿Cuántos tipos de memoria existen?

Tipos de memoria a largo plazo.

¿Por qué olvidamos? Causas del olvido

Falsas memorias y memoria de testigos

Curiosidades sobre la memoria

BLOQUE IV: Psicología del pensamiento y el razonamiento

Heurísticos. Los atajos mentales del pensamiento humano.

Errores en el razonamiento. Sesgos cognitivos.

Teoría de la reactancia psicológica

BLOQUE V: Psicología social

Individualismo vs Colectivismo

BLOQUE VI: Principios de Influencia y Persuasión

Principios basados en el compromiso y la coherencia

Principios basados en la reciprocidad

Principios basados en la validación social

Principios basados en la escasez

Principios basados en la simpatía

Principios basados en la autoridad

Resumen de las tácticas de influencia

Conclusión



TÚ PSIQUE SABES

Una aproximación al funcionamiento de tu mente

AUTOR: TONI S.A.

Copyright © 2018

Todos los derechos reservados.

All Rights reserved.



Copyright

Autor: Toni S.A.

Diseño de portada: La Lambrera

PRIMERA EDICIÓN

© Toni S.A.

La reproducción total o parcial de esta obra sin el consentimiento expreso de los titulares del Copyright queda prohibida al amparo de la legislación vigente.



Introducción

Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora”.

Proverbio hindú

Allá por 1995, a la edad de 9 años, cogí mi querida Olivetti Studio 46 de color azul y me dirigí a realizar los tres exámenes de mecanografía que eran necesarios para obtener el título. En esa época, aún no estaban muy extendidos los ordenadores, y era una práctica muy popular entre los padres apuntar a los niños y adolescentes a clases de mecanografía por las tardes después de la escuela. En aquellas clases, llenas de ruidos de carros pasando línea y chicos tecleando, los alumnos aprendían a mover los dedos con rapidez sin mirar al teclado para intentar conseguir progresivamente mayor velocidad de pulsaciones.

Finalmente, aquel día y para sorpresa de todos, incluso de mí mismo y de mis padres, conseguí aprobar con buenas notas los tres exámenes de mecanografía obteniendo así el preciado título que me catalogaba como “pequeño mecanógrafo profesional”.

Un poco más adelante en el tiempo, concretamente en mi época de adolescente, empecé a sentir un gran interés por el funcionamiento de la mente y la psicología. Quería saber cómo pensaban las personas y que les hacía comportarse de una determinada manera. Me atraía especialmente el lenguaje corporal y las técnicas de influencia y persuasión entre otros temas. Comencé a leer muchos libros al respecto, de esos denominados hoy día de “autoayuda”. En realidad no me gustaba leer novelas o libros de tipo ficción, sino que prefería un tipo de libro que pudiera enseñarme algo sobre la psicología humana y a la vez que fuese práctico, es decir, que me enseñase algo que pudiese aplicar después en el día a día. Este temprano interés por la psicología sería determinante para que decidiera estudiar la carrera de psicología ya en mi edad adulta. A su vez, esas habilidades de escritura adquiridas en la infancia me proporcionarían excelentes herramientas para acometer la tarea de escribir un libro como este.

Cómo podemos ver a través de estas dos pequeñas historias, cuando nuestras habilidades e intereses se mezclan pueden proporcionarnos una gran motivación que nos empuje a conseguir nuestras metas y objetivos. Nunca lo sabemos hasta que pasa, pero todo lo que hacemos en la vida puede estar relacionado. Las experiencias que vivimos, los intereses, y las habilidades adquiridas durante nuestra infancia y adolescencia, puede que nos lleven a seguir caminos paralelos en nuestras decisiones y acciones futuras.

Este libro nos ayudará a comprender y entender mejor el camino de la psicología desde el punto de vista de un alumno de último curso de la carrera. Para ello, iniciaremos nuestro viaje recorriendo los procesos psicológicos básicos desde el inicio, es decir, desde que recibimos la información por nuestros sentidos a través de las sensaciones y la percepción.

Pero… ¿Qué veremos exactamente en este libro? Vamos a verlo a continuación.



Qué veremos y qué no veremos en este libro

Nuestra primera parada tendrá como destino el mundo de nuestros sentidos, es decir, nuestras sensaciones y nuestra percepción. ¿Es lo mismo sensación que percepción? ¿Cómo percibimos los colores? Estos son algunos de los temas que incluye nuestro primer bloque dedicado al proceso perceptivo.

Hemos percibido un estímulo del medio. ¿Y ahora qué? ¿Cuál es el siguiente paso? De poco serviría el tener grandes habilidades perceptivas si no somos capaces de focalizarnos en ningún estímulo determinado. De esto se va a encargar nuestro siguiente proceso psicológico básico, la atención. Dentro de nuestro apartado dedicado a la atención, veremos que no existe un solo tipo de atención sino varios, las ventajas de la concentración respecto a la multitarea, y como automatizamos procesos y adquirimos destrezas. También veremos qué es lo que cambia en nuestra mente cuando pasamos de ser novatos a expertos en un área determinada.

Hemos percibido diversos estímulos del medio que nos rodea y parece que uno de esos estímulos ha captado nuestra atención. Ahora vamos a focalizar nuestros esfuerzos en ese estímulo que nos parece atrayente porque queremos acercarnos a él. ¿Qué es lo que nos proporciona la energía necesaria para ponernos en movimiento y poder pasar a la acción? En nuestro siguiente bloque hablaremos sobre esa energía que nos impulsa a ponernos en marcha y a la vez nos indica la dirección a seguir. Hablaremos sobre la motivación y los procesos motivacionales. Aquí descubriremos los diversos tipos de motivación que existen, y cuáles son sus componentes. También definiremos que son los planes y las metas, y cuáles son los motivos que nos impulsan a tomar decisiones. Para finalizar, veremos cómo ciertas recompensas pueden hacer disminuir nuestra motivación. Este bloque también se compone de otros capítulos adicionales que relacionan la motivación con otros procesos y seguro resultan interesantes para el lector.

Percibir, atender, motivarnos... todos estos procesos no nos servirían de nada si no conseguimos almacenar toda esa información recibida en algún lugar de nuestra mente. Necesitamos un disco duro personal donde guardar toda esa información que recibimos de forma permanente para que no se extravíe. Es de lo que se va a encargar nuestro siguiente proceso psicológico básico, nuestra memoria. Aquí descubriremos los tipos de memoria que existen y cómo almacenamos la información y los recuerdos en nuestro cerebro. También abordaremos otros temas interesantes como por qué se produce el olvido, el fenómeno de las falsas memorias y un tema final dedicado a curiosidades sobre la memoria.

Una vez que hemos aprendido como memorizamos, estamos preparados para descubrir cómo pensamos y razonamos. En el tema dedicado al pensamiento y razonamiento, principalmente veremos los atajos mentales que nos conducen a tomar a tomar decisiones de forma rápida y los errores asociados a ellos. Estos se conocen como heurísticos y sesgos cognitivos respectivamente.

Hasta aquí hemos visto cómo se producen algunos procesos psicológicos básicos en el individuo como persona individual. ¿Pero cómo se comporta el individuo dentro del grupo social? ¿Va a influir la cultura en nuestra forma de comportarnos y vernos como individuos? En nuestro siguiente tema, trataremos la psicología del individuo no solo como persona individual sino incluida dentro del grupo de referencia. Esta rama de la psicología es conocida como psicología social. Aquí veremos un tema muy curioso cómo es la división individualismo-colectivismo entre las distintas culturas. Estas dimensiones se refieren al significado que el grupo tiene para el individuo, y van a influir en su forma de comportarse, de verse a sí mismo como individuo dentro del grupo de referencia, y de entender el mundo que le rodea.

Para finalizar nuestro viaje veremos un tema que seguro resulta uno de los más amenos e interesantes para muchas personas. Abordaremos una serie de técnicas muy utilizadas en el mundo de la publicidad y el marketing y que seguramente pasen desapercibidas para mucha gente. Estas son popularmente conocidas como las técnicas de influencia y persuasión. En primer lugar, el objetivo de conocer estas técnicas nos proporcionará la utilidad de saber reconocerlas cuando se nos presente la ocasión. En segundo lugar, saber identificarlas quizá nos abra la puerta a tomar ciertas precauciones en caso de que alguien trate de utilizarlas en nuestra contra. Lograr un alto dominio en el manejo de esas técnicas es una parte bastante complicada y que requiere de mucha pericia y experiencia. Esto hace que solo algunos expertos en la materia de la persuasión y la influencia logren dominarlas con el paso de los años. En cualquier caso, saber que estas técnicas existen e intentar reconocerlas, al menos nos permitirá descubrir cuando alguien puede estar utilizándolas en nuestra contra para obtener algún beneficio económico o de cualquier otro tipo.

Hemos visto a lo largo de estos párrafos que es lo que podemos encontrar en Tu psique sabes. Pero, ¿Qué es lo que no veremos a lo largo de este libro?

Tú psique sabes enfoca la psicología desde el punto de vista de la cognición. En el ámbito de la psicología se entiende cognición como el procesamiento de cualquier tipo de información mediante las funciones mentales del ser humano. En este libro veremos como procesamos la información a través de nuestros procesos cognitivos, pero no veremos órganos ni partes del cerebro asociadas a los procesos que tratamos. Estos temas pertenecen a las ramas de la fisiología y la neurología y no los trataremos en este libro. Otra de las ramas más conocidas dentro de nuestra disciplina es la rama de la psicología clínica. El psicólogo clínico se encarga del diagnóstico y tratamiento de las enfermedades mentales o patologías entre otras muchas cosas. Tampoco veremos en este libro contenidos relacionados con la Psicopatología o con el tratamiento de enfermedades mentales específicas como la ansiedad o la depresión.

De manera general, a lo largo de este libro trataremos algunos de los procesos psicológicos básicos uno por uno y de forma separada. El objetivo de tratar los procesos por separado es, por un lado, entender cada proceso de un modo más profundo, y por otro, que el lector consiga sintetizar contenidos según avanza en cada capítulo porque, al fin y al cabo, todos los procesos psicológicos están relacionados entre sí formando un todo. No olvidemos que nuestro aprendizaje siempre es más efectivo no solo cuanto más extensa sea la red de conceptos y relaciones en nuestro cerebro, sino también cuanto más interconectada esté. ¿Empezamos?



¿A quién va dirigido este libro?

No tengo ningún talento especial, solo soy apasionadamente curioso”.

Albert Einstein

Este libro va dirigido a cualquier persona curiosa. Con esto quiero referirme a cualquier tipo de persona que sienta deseo de descubrir algo que desconoce o que no conoce lo suficiente. La curiosidad es un estado mental o una actitud que te permite estar realmente interesado en algo, es la ambición de aprender más sobre un tema determinado.

Pero ser curioso no solo es un modo de ser implícito en la personalidad de cada uno, sino que también es una forma de interactuar con el mundo. Una de las ventajas más importantes que nos proporciona ser una persona curiosa es que esta nos convierte en un individuo de mente abierta hacia nuevas ideas, intereses y aventuras. Ser curioso además nos ayuda a abordar las tareas difíciles o situaciones problemáticas de una manera positiva y constante en lugar de visualizar los temores asociados o los aspectos negativos.

El ser humano es un ser curioso por naturaleza. De pequeños los niños juegan, hacen preguntas constantemente y tratan de descubrir lo desconocido. Sin embargo, en algún momento durante nuestra educación, nuestra curiosidad se ve un tanto aplacada. Aparecen un sinfín de normas y convenciones que poco a poco van matando nuestra curiosidad.

La curiosidad útil es la que proviene de no estar completamente satisfecho con tu conjunto de conocimientos y destrezas actuales. Es la que te empuja a buscar y aprender nuevas habilidades. Estas habilidades puede que te hagan ser una mejor persona, un mejor profesional en tu campo o simplemente te permitan abordar un proyecto determinado con mayores opciones de éxito.

La psicología es una ciencia cuyo abanico de influencia abarca la mayoría de los ámbitos en la vida de las personas. Conocer algunos de sus secretos nos ayudará no solo a conocernos mejor a nosotros mismos, sino también a los demás y al mundo que nos rodea. Espero sinceramente que este libro aumente el interés y la curiosidad por aprender más sobre el mundo de la psicología y el funcionamiento de la mente en nuestros lectores.



BLOQUE I: Percepción y atención



Sobre la percepción

No hay algo que no conozcamos que no provenga de la percepción de los sentidos, de la comprensión del alma y del entendimiento de la mente”.

Aristóteles

La percepción forma parte de un conjunto de procesos, que en psicología se conocen como “Procesos psicológicos básicos”. Estos procesos suman un total de ocho (Percepción, aprendizaje, pensamiento, lenguaje, atención, memoria, motivación y emoción). Una de las características que define a estos procesos es que están altamente relacionados unos con otros, y en ocasiones, es difícil saber cuándo uno de ellos concluye y otro se inicia. En este libro hablaremos por separado de algunos de ellos, aunque no de todos (me guardo algunos en el cajón, quizá para un 2º volumen).

A continuación, vamos a ver un experimento clásico sobre cómo percibimos que nos ilustra muy bien lo que vamos a tratar en este primer apartado.

En 1690, el filósofo John Locke propuso el siguiente experimento. Tenemos tres recipientes con agua. El primero contiene agua fría, el segundo agua tibia y el tercero agua caliente. Ponemos una mano en el recipiente de agua fría y la otra en el de agua caliente. Pasado un rato, notaremos cómo la diferencia de temperatura entre las dos manos va desapareciendo.

Cuando creamos que nuestras dos manos están en la misma temperatura, las ponemos a la vez dentro del recipiente con agua tibia. Aunque no nos lo podamos creer, parece que el agua del recipiente tiene dos temperaturas, caliente para una mano, y fría para la otra.

Con esta demostración, Locke razonaba sobre la visión objetiva y subjetiva de la realidad. Las cualidades aparentes de los objetos (como la temperatura) no se encuentran en los propios objetos, sino en la mente de las personas que los perciben. El objeto no está caliente, sino que tan sólo posee la capacidad de despertar en nosotros la idea de calor. ¿Cómo podemos explicar entonces que un mismo objeto despierte en nosotros la sensación de frio y calor al mismo tiempo?

En el fondo, la distinción clave se encuentra entre el hecho de captar una sensación, (como en este caso resultado del proceso de adaptación térmica de la piel de la mano) y una percepción, (como la de la temperatura calor-frío) que es lo que nos provoca una determinada experiencia ambiental. Esta experiencia perceptiva de la temperatura comienza cuando captamos una determinada sensación, pero va más allá convirtiéndose en un proceso aún más complejo.

Pero, ¿Qué es realmente la percepción?

Percibir significa darse cuenta, notar, apreciar, entender, interpretar. Percibir significa muchas cosas. Podemos decir que percibir es un conjunto de procesos que se producen casi de forma simultánea, a veces, incluso, sin que nos demos cuenta de que están ocurriendo. En cierto modo, podemos decir que percibir es una interpretación de lo desconocido.

Según la psicología, la percepción es un proceso constructivo que se produce en el cerebro. A grandes rasgos consiste en organizar e interpretar los estímulos que recibimos mediante los sentidos, y dotarlos de significado. En el acto de percibir, nuestro cerebro no solo registra datos, sino que, además, interpreta las impresiones de nuestros sentidos. La percepción por lo tanto no es como la respuesta automática de una máquina, en la que un determinado estímulo provoca una determina respuesta. La percepción es un fenómeno subjetivo, ya que las reacciones a un mismo estímulo variarán de un individuo a otro.

Pero… ¿Qué ocurre antes de percibir algo? ¿Es lo mismo sensación que percepción?



¿Es lo mismo sensación que percepción?

La percepción corporal sugiere una relación armoniosa del cuerpo y del espíritu, ambos inseparables”.

Bruce Lee

Durante el día, el sol inunda la superficie terrestre con una constante lluvia de fotones de diversa frecuencia. Los seres humanos captamos los fotones de frecuencia correspondiente al rojo. Las personas vemos el color rojo, pero no captamos los fotones de frecuencia correspondiente al ultravioleta. Aunque los fotones ultravioletas chocan contra nuestra retina, no podemos percibirlos. Sin embargo, en ciertas especies animales la percepción actúa de un modo diferente. Por ejemplo, los insectos sí son capaces de captar el ultravioleta pero no el rojo. Por este motivo, cuando el sol ilumina un campo de amapolas (que objetivamente reflejan tanto el rojo como el ultravioleta), nosotros vemos las amapolas como rojas, y, sin embargo, las abejas las ven como ultravioletas. En nuestro mundo perceptual las amapolas son rojas. En el mundo perceptual de las abejas las amapolas son ultravioletas.

Una sensación consiste en detectar un estímulo del medio y transmitirlo al cerebro. Lo que captan los receptores o sentidos del animal son sus sensaciones. La interpretación que esas sensaciones reciben en el cerebro constituyen sus percepciones. Podemos describir la sensación como el resultado de la activación de los receptores sensoriales del organismo y de la intervención del sistema nervioso central, que decodifica los impulsos nerviosos procedentes de los diferentes órganos sensoriales. Los sentidos son nuestras ventanas al mundo, la fuente de nuestra experiencia. No es extraño que, en algunas ocasiones, los seres humanos podamos usar nuestros cinco sentidos simultáneamente para captar sensaciones mucho más complejas como por ejemplo la percepción de equilibrio, la presión, la temperatura, o el movimiento.

Los estímulos que captamos por nuestros sentidos (como la presión en la piel, ondas acústicas de determinada frecuencia, etc.) son transportados al cerebro en forma de impulsos nerviosos. El cerebro se encarga de recibir estos impulsos y transformarlos en información significativa. Se lleva a cabo pues, una tarea que en psicología llamamos de carácter cognoscitivo. Es decir, el cerebro recibe los datos sensoriales, los selecciona, los identifica como formas perceptuales y les asigna un nombre. El resultado de este proceso desemboca en un cierto conocimiento del mundo (por ejemplo, hay una cucaracha en el salón de casa).

Podemos decir que la percepción es el proceso mediante el cual seleccionamos las sensaciones que recibimos del medio, las organizamos y las interpretamos. A su vez, toda percepción comienza con una sensación o un conjunto de sensaciones. La percepción se puede definir como el acto de un sujeto por medio del cual toma consciencia de sus acciones y les asigna un significado. Se trata de un proceso complejo cuyo resultado es una representación interna y subjetiva del mundo real. En la configuración del acto perceptivo intervienen dos factores principales. Por un lado, las propiedades del sistema nervioso central, y por otro, factores como la propia personalidad, la experiencia y la motivación del sujeto perceptor.

El sujeto, cuando percibe algo, suele adoptar una actitud de búsqueda, de exploración activa sobre el mundo real. Delante de un objeto no permanecemos pasivos, sino que al explorarlo seleccionamos, ordenamos e interpretamos desde nuestra subjetividad los datos sensoriales que recibimos. El sujeto recibe datos y a la vez, crea significados. Por eso decimos que percibir se trata de un comportamiento intencional, capaz de diseñar la realidad.

Además, esta búsqueda de información se hace siempre a partir de lo que ya se sabe, es decir, en base a experiencias pasadas almacenadas en nuestra memoria. Por ejemplo, si a un grupo de personas se les dice que piensen en la categoría “manzana”, probablemente algunos pensarán en una manzana roja colocada en el frutero de su casa. Otros quizá imaginarán una manzana colgada de árbol. Alguno puede que piense en una deliciosa manzana mordida por una bella joven que cae en un profundo sueño. Incluso alguien puede que piense en la famosa marca tecnológica cuyo logo tiene forma de manzana.

Nuestra actividad perceptiva no solo depende de nuestra memoria, sino también de nuestras propias intenciones. Depende de nosotros ajustar el tamaño del filtro para así discriminar de una forma más idónea lo que ocurre a nuestro alrededor. La percepción es un descubrimiento de significados en el mundo, pero también una respuesta adaptativa que nuestra especie ha desarrollado para adaptarse al medio.

Recibimos una gran cantidad de estímulos procedentes del medio en que vivimos, pero no todos serán captados por nuestros sentidos. Unos serán interesantes para nosotros y los seleccionaremos, y otros pasarán desapercibidos y los desecharemos. Finalmente, tan solo percibiremos aquello que nos interesa y a la vez que sea relevante para nosotros en determinada circunstancia. Esto es lo que se conoce como atención y lo veremos en un capítulo siguiente dedicado específicamente a este proceso.



Componentes personales, lingüísticos, y sociales de la percepción

Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”.

Ludwig Wittgenstein

Las experiencias sensoriales se interpretan y adquieren significado moldeadas por pautas culturales e ideológicas específicas aprendidas desde la infancia. La selección y la organización de las sensaciones están orientadas a satisfacer tanto las necesidades individuales como colectivas de los seres humanos. El ser humano es un animal social y, como consecuencia, logra todos los aprendizajes dentro de la sociedad y cultura en la que vive. Aprendemos a percibir influidos por las costumbres, las creencias, el lenguaje, las artes, o los medios de comunicación de nuestra sociedad. Y es precisamente a través de estos factores mediante los que elaboramos nuestras experiencias y esquemas cognitivos.

En primer lugar, este proceso de formación de estructuras perceptuales se realiza a través del aprendizaje social, cuyo mecanismo principal es la socialización del individuo en el grupo en el que forma parte. La flexibilidad conductual de percibir de forma selectiva es una capacidad de la especie humana que permite la adaptación de los miembros de una sociedad a las condiciones en que se desenvuelven. En Japón, por ejemplo, existen unas posadas tradicionales llamadas “ryokan” en las que se utilizan paredes de papel en lugar de tabiques para la eliminación acústica. Para un ciudadano occidental, acostumbrado a dormir en habitaciones con paredes aisladas de ladrillo, pasar la noche en una posada japonesa puede convertirse en una insólita experiencia sensorial y acústica.

En segundo lugar, la percepción debe ser entendida como relativa a la situación histórico-social que vive el individuo en un momento determinado. Esta percepción tiene ubicación espacial y temporal, y depende de las circunstancias cambiantes y de la adquisición de experiencias novedosas que incorporen otros elementos a las estructuras perceptuales previas, ya que estas estructuras previas en cualquier momento pueden ser modificadas para adaptarse a unas nuevas condiciones ambientales.

Las personas que se han criado en diferentes culturas aprenden de niños, sin que apenas se den cuenta de ello, a excluir cierto tipo de información, al mismo tiempo que atienden cuidadosamente a cierta información de otra clase. Una vez instituidas esas normas parecen seguir invariables toda la vida. Por ejemplo, en Oriente Medio, los olores naturales del cuerpo humano tienen una función comunicativa muy importante para las relaciones interpersonales y comerciales. Esto es totalmente distinto en las sociedades occidentales en las que los olores naturales de las personas no son importantes y tendemos a eliminarlos o encubrirlos con otros aromas o perfumes. Es más, los olores corporales fuertes, en las sociedades occidentales se consideran repugnantes y son percibidos como un signo de poca higiene.

El lenguaje también juega un papel fundamental en la percepción. Podemos percibir realmente algo cuando podemos reconocer lingüísticamente unos estímulos. A través del lenguaje el sujeto realiza la identificación de los objetos percibidos. Por ejemplo, en castellano la palabra “petricor “hace referencia al olor que produce la lluvia al caer sobre un suelo seco. Si nunca hemos oído hablar de la palabra anterior, y además no poseemos en nuestro vocabulario una palabra sinónima que la sustituya, difícilmente podremos describir en una palabra a que fenómeno hace referencia. En nuestro mundo perceptivo no puede haber “petricor” mientras no asociemos la palabra con un conjunto de sensaciones. En este caso, con el conjunto de olores y sensaciones que desprende la lluvia al caer sobre el suelo seco.

De pequeños, aprendemos a percibir a medida que ponemos nombres a las cosas y hacemos clasificaciones perceptivas. Existe una relación muy estrecha entre lenguaje y pensamiento, hasta el punto en que los límites del lenguaje coinciden con los límites del pensamiento. “Todo lo que se pueda pensar se puede decir, todo lo que se puede decir se puede pensar”. Desde el lenguaje, cada persona interpreta, clasifica, y se relaciona con las cosas del mundo. Parece ser que somos capaces de percibir más y mejor a medida que ampliamos nuestro vocabulario. Es por ello que, un vocabulario extenso y lleno de matices, permite al que lo posee percibir el mundo real de forma más compleja, a la vez que expande los límites de nuestra mente. Por otra parte, un vocabulario pobre y escaso, nos proporciona una experiencia perceptiva insuficiente, que además implica una manera más cerrada de pensar sobre el mundo y sobre las cosas.



¿Cómo percibimos los colores?

Todos los colores son amigos de sus vecinos y amantes de sus opuestos”.

Marc Chagall

Se llama espectro visible a la región del espectro electromagnético que el ojo humano es capaz de percibir. A la radiación electromagnética en este rango de longitudes de onda se le llama luz visible o simplemente luz. No hay unos límites exactos en el espectro visible. Un típico ojo humano responderá a longitudes de onda de 390 a 750 nm (nanómetros), aunque algunas personas pueden ser capaces de percibir longitudes de onda desde 380 hasta 780 nm. Por encima y por debajo de estos rangos se sitúan las radiaciones infrarrojas y ultravioletas que no son perceptibles por el ojo humano, aunque sí por algunos animales (como las abejas que veíamos anteriormente, y la mayoría de las serpientes e insectos).

Toda la gama de longitudes de onda es codificada en primer lugar por tres tipos diferentes de receptores y recodificada posteriormente sobre la base de tres pares de colores oponentes: rojo/verde, amarillo/azul y blanco/negro. El ojo humano es más sensible a la luz verde y amarilla, que a rojos y azules. Por ejemplo, la sensibilidad a la luz amarilla es seis veces mayor que a la azul. Sin embargo, el ojo humano tiene una mayor sensibilidad cromática para los colores extremos del espectro (rojo, azul, violeta). Esto genera una mayor capacidad para distinguir diferencias de color entre estos colores. Por otro lado, la resolución monocromática del ojo es mayor que la cromática. Esto quiere decir que los seres humanos podemos distinguir mejor diferencias de tono en la escala de grises, que diferencias entre escalas de color.

Figura 1: Tabla de longitud de onda de colores.

Ocurre un fenómeno muy interesante relacionado con la formación del arco iris y las longitudes de onda de los colores. Curiosamente, este fenómeno meteorológico nos muestra las longitudes de onda de la luz visible en orden, desde la más larga (roja) hasta la más corta (violeta) tal y como vemos en la imagen anterior. Además, en el arco iris nunca veremos el color rosa ni el color marrón. Esto es debido a que todos los colores que vemos en el arco iris son los colores más puros y cada uno tiene un solo tipo de onda luminosa asociada a él.

Un ojo humano bien entrenado puede llegar a distinguir entre 9 millones de tonalidades de colores. Sin embargo, el ser humano solo dispone de un reducido repertorio verbal para designarlos, agrupándolos en inmensas categorías cromáticas.

Parece que, en los comienzos de la evolución humana, el hombre solo tenía en su vocabulario dos palabras para calificar el color, el blanco o el negro. Posteriormente, se añadió gradualmente un tercer color, el rojo. En los idiomas que desarrollaron cuatro palabras para designar colores se añadieron el verde o el amarillo, dependiendo de la cultura estudiada.

Aunque nuestros ojos son los responsables de la visión, es nuestro cerebro quien la interpreta. El mundo de los colores está abierto al aprendizaje discriminativo y es también el resultado de influencias culturales, que, mediante la creación de categorías perceptivas, nos enseñan a ver el mundo de una forma determinada. Esto nos lleva a la siguiente cuestión: ¿Perciben los mismos colores todas las culturas, o su percepción varía dependiendo de la cultura estudiada? A continuación, vamos a ver un experimento clásico sobre categorización de los colores en las distintas culturas.

Berlin y Kay estudiaron directamente 20 lenguas diferentes con métodos experimentales y otras 78 lenguas por medio del análisis de sus escritos. Estos autores, han sugerido que los términos empleados para el color están asociados con procesos evolutivos de carácter universal. En sus estudios sobre los términos básicos del color, encontraron que, en todo el conjunto de lenguas estudiadas, se podían discriminar doce términos básicos de color que son: rojo, verde, amarillo, azul, blanco, negro, gris, marrón, rosa, naranja, púrpura y azul claro.

En este estudio, además encontraron que la tendencia predominante en los participantes era la de agrupar las fichas de colores en torno a un conjunto de colores fundamentales que actuaban como colores focales (rojo/verde, amarillo/azul y blanco/negro). Como podemos observar, estos tres pares de colores coinciden con los tres pares de receptores que vimos al principio del capítulo. A partir de ahora nos referiremos a estos tres pares de colores como “colores prototipo”. La conclusión que podemos sacar de este estudio es que los participantes tendían a agrupar los demás colores en torno a estos colores prototipo, que podían variar en base a la cultura estudiada.

Los franceses distinguen el rojo como el color propio del vino, mientras que si preguntamos a un ciudadano griego probablemente nos dirá que para él, el color de la bebida es el negro. Los rusos por ejemplo tienen dos colores diferentes para lo que nosotros llamamos azul, “goluboy” para el azul cielo, y “siníy” para el azul marino. Esto mismo ocurre en Italia, cuyo idioma tiene dos variantes para el azul “azzurro” y “blu”. Por otro lado, en el idioma navajo, hay un solo color para denominar un rango de color que nosotros dividimos en dos: el azul y el verde.

En la lengua japonesa no existió una palabra para el color verde hasta que hace un milenio se introdujo el término “midori”. Hasta entonces verde y azul habrían sido un mismo color. Hoy en día, los nipones afirman que son azules muchas cosas que en occidente se ven verdes. Por ejemplo, verduras azules “aona” o semáforo azul “ao shingo”.

En las zonas africanas se cuentan hasta 50 palabras para describir las distintas tonalidades del negro, mientras que en las zonas polares existen más de 12 denominaciones para el color blanco. Los esquimales por ejemplo son capaces de distinguir entre 12 tipos de nieve distintas. En el extremo más absoluto, algunas lenguas incluso pueden combinar hasta 12-14 colores diferentes en solo dos términos (claro-oscuro).



El Efecto Stroop

Si cambias la forma en que ves las cosas, las cosas que ves cambian”.

Wayne Dyer

Imaginemos que se nos presenta la palabra “AZUL”, escrita con tinta roja. Si nuestra tarea consiste en leer la palabra lo más rápido posible, lo más probable es que no tengamos muchos problemas y accedamos a la palabra de inmediato, casi de forma automática.

Ahora bien, si nuestra tarea fuera la de decir el nombre del color de la tinta, en este caso rojo, probablemente la respuesta sería mucho más lenta, ya que la lectura de la palabra interfiere cuando queremos decir el color de la tinta. El tiempo de reacción en la lectura de tal vocablo será mayor que si la palabra azul estuviera escrita en tinta de color azul, es decir, fuera congruente el color de la tinta con el de la palabra.

Parece como si la palabra activará automáticamente su respuesta, y aunque nuestro control consciente puede evitar decir abiertamente la respuesta, existe un coste de tiempo que transcurre mientras surge la respuesta que realmente queremos dar (el color de la tinta).

Se le llama efecto Stroop a una clase de interferencia semántica producida como consecuencia de nuestra automaticidad en la lectura. Ante estas situaciones se produce un retraso en el procesamiento del color de la palabra, lo que demora el tiempo de reacción y favorece los errores. El efecto Stroop es una de las pruebas más utilizadas en el ámbito escolar y neuropsicológico. Se emplea entre otras cosas para medir la demencia, el daño cerebral, y una amplia variedad de problemas neuropsicológicos.

Para evaluar este efecto, los psicólogos utilizamos el test de Stroop. El test de Stroop es un test atencional que se encarga de evaluar la habilidad para resistir la interferencia de tipo verbal. Este efecto también se considera una buena medida de la atención selectiva que veremos en un tema siguiente. En términos básicos, el test de Stroop evalúa la capacidad para clasificar información del entorno y reaccionar selectivamente a esa información.

Una de las teorías que explican este efecto se conoce como la teoría de la automaticidad. La explicación que se da a este efecto desde esta perspectiva se basa en que la lectura es un proceso que se automatiza con el tiempo, y el reconocimiento del color, no. Esto hace que la mente determine automáticamente el significado semántico de la palabra, pero a la vez debe ignorar la identificación del color de la palabra, un proceso que no es automatizado. En las personas adultas, cuando nuestro cerebro ve una palabra escrita, entiende automáticamente su significado, ya que la lectura es una actividad habitual en nuestra vida diaria. En un tema posterior vamos a ver con más detalle la diferencia entre estos dos tipos de procesamiento: procesamiento automático y procesamiento controlado.

A nivel fisiológico, hay ciertas redes neuronales que se solapan y que participan de forma paralela en el proceso de nombrar el color y en el de leer la palabra. Las vías encargadas de la lectura, estarían más reforzadas en el cerebro debido a la experiencia previa, y, como consecuencia, facilitarían el procesamiento de las vías que se encargan de nombrar el color cuando los estímulos color y palabra son congruentes (es decir, cuando coinciden la palabra y el color en el que está representada).

Pero, ¿Qué ocurre si los estímulos son incongruentes como en la prueba Stroop? Entonces las vías de la lectura interferirían con las encargadas de nombrar el color. En este caso, la vía que escoge la lectura tendrá una mayor fortaleza en comparación con la que escoge el color. En este caso, nuestro cerebro tendrá que competir por darle prioridad a la vía más débil, y esto repercute en la práctica en un tiempo de lectura mucho mayor.

Obviamente, este efecto solo se produce si entendemos el idioma en el que están escritas las palabras. Por ejemplo, si las palabras que leemos estuviesen escritas en coreano, esta interferencia no se produciría. Otro requisito que se tiene que cumplir para que se produzca este efecto, es que las personas que lo realicen tienen que ser personas con habilidades de lectura bien desarrolladas, normalmente adultos. Tampoco se suele dar este efecto en niños y lectores primerizos.

El efecto Stroop no sólo se ha empleado con palabras y colores, sino que también se emplea en otras modalidades. Una de ellas es el efecto Stroop auditivo, bastante similar al anteriormente descrito, pero en este caso se realiza con imágenes y sonidos que habitualmente están relacionados entre sí.

También parece darse un efecto Stroop a nivel espacial. Por ejemplo, si queremos decir en voz alta en que lado aparecen las palabras “izquierda” o “derecha”, observaremos que es más difícil decir "izquierda" cuando la palabra “izquierda” aparece en el lado derecho, que si lo hiciera la palabra “derecha”.

Otra variante muy interesante de este efecto, es el efecto Stroop emocional. Esta variante se emplea en ocasiones como herramienta para estudiar la depresión. En esta tarea se presentan palabras afectivas o emocionales en varios colores, y los sujetos tienen que nombrar el color en el que están escritas las palabras. El efecto de interferencia surge cuando se presta atención a expresiones emocionales que hacen emerger memorias personales de pérdida o decepción. Esta interferencia es especialmente acusada en los pacientes con depresión, ya que se ha mostrado que estos muestran un sesgo o desviación en su memoria que tiende hacia las memorias de pérdida o decepción. De este modo, los pacientes con depresión suelen tardar más en identificar el color de palabras con una carga emocional negativa como (llorar, desafortunado, débil) que cuando las palabras son neutras como (comer, caminar, perro) o positivas como (felicidad o abrazo).



¿Qué es la atención?

No miréis hacia atrás con ira, ni hacia adelante con miedo, sino alrededor con atención”.

J.Thurker

Antes de tratar de definir este concepto, me gustaría remarcar que a día hoy, aún no hay un acuerdo entre los psicólogos que permita definir de forma clara el concepto de atención por lo complicado que resulta. Uno de los problemas que presenta la definición de este término es que la atención no es considerada un único concepto, sino un término que engloba diversos fenómenos psicológicos. No obstante, a continuación, vamos a tratar de exponer algunas de las definiciones más consensuadas al respecto.

¿Qué es la atención? Es seleccionar la información relevante para la tarea en curso, y a la vez, inhibir activamente la información irrelevante. Consiste en concentrar los recursos mentales. Se trata de una habilidad a través de la cual las personas somos capaces de seleccionar la información relevante del total disponible. La atención nos permite la realización conjunta de varias tareas siempre que no se excedan los recursos cognitivos.

A modo tentativo podemos considerar la atención como un mecanismo de control ejecutivo del procesamiento de la información, que nos permite realizar de manera adecuada las diversas tareas a las que nos enfrentamos durante nuestra vida cotidiana. Es el mecanismo de control de la actividad consciente que nos guía hacia un objetivo en particular.

También podemos entender la atención como el estado de observación y alerta que nos permite tomar conciencia de lo que ocurre a nuestro alrededor. No obstante, la atención no puede ser entendida como un único proceso unitario, sino como un sistema complejo de subprocesos específicos.

La atención posee diversas funciones entre ellas:

  • Controlar la capacidad cognitiva. Es una especie de gestora de recursos cognitivos de nuestra mente.

  • Prevenir la sobrecarga por exceso de información

  • Nos asegura un procesamiento perceptivo de los estímulos más relevantes.


Purchase this book or download sample versions for your ebook reader.
(Pages 1-20 show above.)