include_once("common_lab_header.php");
Excerpt for ¿Cómo vencer la depresión?: Un libro para los que se sienten débiles by , available in its entirety at Smashwords

¿Cómo vencer la Depresión?

Charles Spurgeon


Queda prohibida la reproducción total o parcial de este libro, en cualquier forma o por cualquier medio. De igual manera la manipulación y alteración total o parcial de este libro, la realización de obras derivadas o nuevas obras que incluyan parte de sus contenidos.

© copyright José A Machado

El príncipe de los predicadores

Charles Haddon Spurgeon, fue el más grande predicador de todos los tiempos. Desde la época de Pablo nadie hizo tanto por el avance del evangelio como él. Además que su estilo y oratoria, eran de otro nivel. Lo mismo que se dijo del rey Saúl, se podía decir de él: “de hombros arriba superaba a cualquiera del pueblo". Él era el Sócrates de su tiempo. Alguien dijo alguna vez: “Vendan toda la literatura cristiana que tengan, y compren a Spurgeon". Nos es para menos, la cantidad de literatura que Spurgeon produjo no tiene parangón en la historia de la Iglesia Cristiana. ¿Que tenía este hombre que lo hacía diferente del resto? La respuesta es simple, él era un verdadero cristiano. Su predicación, aunque no era revolucionaria en cuanto al fondo, era muy fácil de entender y dirigida directamente a las personas, él sabía como usar la Biblia para provocar a los hombres y hacerles considerar las enseñanzas de Jesucristo.

Spurgeon dirigió una iglesia en Londres llamada Tabernáculo Metropolitano, durante aproximadamente 38 años. Sus habilidades de oratoria dejaban a sus oyentes asombrados y embelesados. Los sermones de Spurgeon fueron transcritos mientras hablaba y publicados en forma impresa todas las semanas y tuvo una gran difusión, traduciéndose incluso en varios idiomas. Estos sermones eran capaces de influir en el pensamiento de quienes lo leían o escuchaban. En el momento de su muerte en 1892, había predicado cerca de 3.600 sermones. Spurgeon fue además un prolífico autor de muchos tipos de trabajos literarios que incluyen, una autobiografía, libros de oración, revistas, poesías, cantos y mucho más. Literariamente hablando muchos cristianos consideran que sus escritos tienen mucha calidad. Spurgeon también fundó una universidad para la formación de pastores en Londres y una organización de caridad que trabaja a nivel mundial. Ambas llevan su nombre y continúan activas hasta el día de hoy.

Sus primeros años

Spurgeon nació el 19 Junio de 1834, en Kelvedon, Essex, un pequeño pueblo no muy lejos de Londres. Fue el primer hijo de un total de diecisiete hermanos, aunque nueve de ellos murieron a muy temprana edad. Eran los tiempos del cólera, el tifus y la tuberculosis. Sin embargo los recientes cambios introducidos por la revolución industrial habían mejorado un poco las condiciones de vida en la naciente Inglaterra victoriana. Su padre era pastor de una pequeña iglesia y su madre era una devota cristiana. Charles en realidad venía de un linaje “real” (espiritualmente hablando), muchos de sus antepasados habían sufrido por causa del evangelio.

Cuando apenas tenía 2 años y debido a serios problemas económicos de sus padres, el niño fue enviado a vivir con su abuelo, que era uno de los últimos pastores puritanos que todavía quedaban a mediados de 1800. Este hombre tuvo una gran influencia en la formación del pequeño Charles. Durante su infancia leyó muchos libros, sobre todo de teología, ya que estos abundaban en la biblioteca de su abuelo. El libro que más le impactó en aquella época fue “El progreso del peregrino” de John Bunyan, y de hecho lo citó muchas veces a lo largo de toda su vida. Era un buen estudiante, a una edad muy temprana podía leer en hebreo, griego y latín. A diferencia de la mayoría de los niños de su edad, que solo pensaban en jugar, Spurgeon prefería pasar la mayor parte de su tiempo leyendo pesados volúmenes de teología. Si bien él no recibió una educación formal, ni asistió a un seminario, fue un gran estudioso de las escrituras, aún desde la más tierna infancia. Podía discutir con cualquier adulto sobre los más intrincados asuntos teológicos. De hecho un famoso predicador que se hospedaba por unos días en la casa de su abuelo, al conversar con el niño y darse cuenta de su conocimiento, le dijo casi proféticamente: “Tú predicaras algún día a grandes multitudes”, no mucho tiempo después esto se cumplió a cabalidad.

La conversión de Spurgeon ocurrió el 6 de enero de 1850, a la edad de 15 años. El día de su conversión iba camino a una cita, pero una tormenta de nieve le obligó a interrumpir su viaje y entró en una vieja capilla metodista, donde Dios abrió su corazón al mensaje de salvación. El texto que le movió fue Isaías 45:22 – “Vuelvan a mí y sean salvos, todos los confines de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay ningún otro". Si bien nunca pudo explicarlo, fue justo en ese momento en el que Spurgeon pudo ver a su salvador, no con los ojos, sino con el corazón. Mientras la tormenta continuaba en el camino de regreso a su casa, sentía que cada copo de nieve que caía hablaba con él y le contaba sobre el perdón que había encontrado. Spurgeon pensó que ahora el mismo era tan blanco como la nieve que veía amontonada junto a su camino. Se bautizo el 3 de mayo de ese mismo año en el río Lark.

Poco después Spurgeon se trasladó a Cambridge y se convirtió en maestro de escuela dominical. Estando en una de las ciudades universitarias más importantes del mundo, todo conspiró para que el adolescente, no entrara a la universidad. Era un chico brillante, y a punto estuvieron de admitirlo, pero al parecer la providencia tenía para él planes mucho más excelentes. Él predicó por primera vez en el invierno de 1850 en una casa de campo en reemplazo de un amigo. Desde el mismo comienzo de su ministerio, su habilidad y estilo fueron considerados muy por encima del promedio, por lo que casi de inmediato fue instalado como pastor de una pequeña iglesia Bautista en la ciudad, donde además publicó su primera obra literaria.

Capilla New Park Street

Un tal señor George Gould asistió a la pequeña iglesia donde Charles predicaba y quedó impresionado por la calidad del joven predicador, así que lo recomendó a su amigo Thomas Olney, un anciano de la Capilla New Park Street, en Londres. Después de cuatro visitas a la Iglesia, Spurgeon aceptó la invitación para desempeñarse como pastor asociado durante seis meses. En unas pocas semanas y después de una reunión especial, se le pidió a Spurgeon que fuera pastor permanente de la iglesia. Después de haber predicado solo tres meses en periodo de prueba y sólo cuatro años después de su conversión. Spurgeon, con 19 años, fue llamado al pastorado de esta famosa iglesia, que era además, la mayor congregación bautista de Londres.

Sin embargo, la iglesia protestante (los inconformes como también lo llamaban los católicos radicales) se había reducido bastante en los últimos años. Cada vez el número de los congregantes en las iglesias era menor, la Capilla de New Park Street no era la excepción. Londres y el mundo en general, estaban volcándose hacia el utilitarismo, el racionalismo, y la evolución (la cual había sido formulada hacía muy poco charles Darwin). Todas estas corrientes se plantaban firmemente en contra de la clásica posición cristiana sobre el origen de la vida y también se oponían a otras importantes doctrinas biblicas, cuestionando así la autoridad de la Palabra de Dios, relegando al Creador a un segundo plano, incluso en una sociedad tan religiosa como la Inglaterra de la Reina Victoria. Afortunadamente esta iglesia, Londres y el mundo entero, estaban a punto de vivir un avivamiento espiritual como ningún otro en la historia, de la mano del último predicador puritano, el bien llamado príncipe de los predicadores.

A los pocos meses de la llegada de Spurgeon en New Park Street, su habilidad como predicador le hizo famoso. La congregación creció muy rápidamente por lo que tuvieron que ampliarse las instalaciones, pero aun así, no era suficiente y al final de la construcción solo le cabían a la iglesia 300 personas más, las multitudes quedaban agolpadas afuera sin poder entrar, así que fue necesario trasladarse temporalmente a lugares más amplios como el Exeter Hall y el Royal Surrey Gardens Music Hall. En estos lugares Spurgeon predicó con frecuencia a audiencias multitudinarias que podían llegar a más de 10.000 personas. A los 22 años, Spurgeon era sin duda, el predicador más popular de la época.

Sin embargo, inmediatamente después de su fama vino la crítica; incluso un medio de comunicación llegó a decir que sus prédicas eran aburridas, y que siempre decía lo mismo, sin aportar nada significativo. La mayoría de las críticas estaban más relacionadas con las posturas teológicas que Spurgeon apoyaba. De cualquier modo los juicios contra su persona y su ministerio persistieron durante toda su vida.

El 8 de enero de 1856, se casó con Susannah Spurgeon, con la que tuvo dos hijos gemelos, Charles y Thomas. Sin embargo la esposa de Spurgeon a menudo estaba demasiado enferma para salir de casa y escuchar su predicación, aunque lo ayudaba en todo lo que podía y se convirtió en su asistente personal. Aunque todo marchaba bastante bien en su vida personal, a finales de ese mismo año, fue golpeado por la tragedia, el 19 de octubre de 1856, cuando Spurgeon predicaba en el Surrey Gardens Music Hall por primera vez. Alguien en la multitud gritó: “¡Fuego!” El pánico provocó una estampida que dejó varios muertos. Spurgeon fue devastado emocionalmente por el evento y esto tuvo una influencia aleccionadora en su vida. Durante tres semanas no pudo predicar y aunque luego regresó al pulpito, se cree nunca se recuperó totalmente. Luchó contra la depresión durante muchos años y habló de ser movido a las lágrimas sin razón aparente.

Un periodista describió en 1897 como era una de las reuniones en está inglesa:

Una congregación con no menos de 10.000 almas reunidas en la sala, el sonido era semejante a los zumbidos de las abejas. Era parecido a una poderosa colmena de abejas, deseosos todos de asegurar los mejores puestos en la iglesia. Después de esperar más de media hora, porque si usted desea tener un asiento allí debe estar con ese tiempo de antelación… El señor Spurgeon ascendió a su tribuna. El zumbido, y la prisa, y el pisoteo de los hombres, se transformó en un solemne murmullo de devoción, que parecía funcionar a la vez, como una corriente eléctrica, que sentíamos todos los presentes y que nos mantuvo atentos a las palabras del predicador cerca de dos horas. No es mi propósito dar un resumen de su discurso. Es suficiente decir que su voz, su potencia y volumen fueron suficientes para llegar a cada uno de los presente en esa gran asamblea; su lenguaje no fue, ni muy rebuscado, ni muy simple; un estilo a veces familiar, a veces declamatorio, pero siempre feliz y elocuente; en cuanto a su doctrina, ni el ‘calvinista’ ni el ‘Bautista’ parecen estar al frente, es una batalla que se libra dentro del propio Sr. Spurgeon con animosidad implacable, y con las armas del Evangelio puestas en contra la irreligión, de la hipocresía, del orgullo y de los secretos pecados que tan fácilmente acosan a un hombre en la vida diaria; y para resumir todo en una palabra, es suficiente decir, del hombre mismo, que se destaca por su sinceridad".

El 7 de octubre de 1857, logró predicar a la más grande multitud, alrededor de 23,654 personas en The Crystal Palace en Londres.

Spurgeon contó una anécdota relacionada a esta predicación:

En 1857, un día o dos antes de la predicación en el Crystal Palace, fui a decidir dónde la plataforma debía fijarse; y, con el fin de probar las propiedades acústicas del edificio, exclamé en voz alta: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo". En una de las tribunas, un obrero, que no sabía nada de lo que se estaba haciendo, oyó estas palabras, y vinieron a él como un mensaje del cielo para su alma. De pronto tuvo una convicción de pecado, así que dejó sus herramientas y se fue a su casa, y allí, después de una temporada de lucha espiritual, encontró la paz y la vida al contemplar al Cordero de Dios. Años después, contó esta historia a quien lo visitó en su lecho de muerte".

El Tabernáculo Metropolitano

El 18 de marzo de 1861, la congregación se instaló definitivamente en el recién construido Tabernáculo Metropolitano con capacidad para unas 5000 personas sentadas y otras 1000 personas de pie. El Tabernáculo Metropolitano fue construido por el mismo Spurgeon y fue la iglesia más grande de su tiempo. Spurgeon continuó predicando allí varias veces por semana hasta su muerte 31 años después. Nunca se dio el llamado al altar a la conclusión de sus sermones, pero siempre se extendió la invitación de que si un domingo alguien era movido a buscar a Cristo por su predicación, podrían reunirse con él en su oficina el lunes por la mañana. Sin lugar a dudas, siempre había alguien a su puerta al día siguiente.

Escribía sus sermones antes de predicar, pero lo que llevaba hasta el púlpito era una tarjeta de nota con un esbozo. Los taquígrafos se encargaban de transcribir el sermón el domingo y luego lo entregaban a Spurgeon al día siguiente para que tuviera la oportunidad de hacer las revisiones e inmediatamente se hacía la publicación. Sus sermones semanales, se vendían por un centavo cada uno y fueron ampliamente difundidos. Estos sermones no han perdido vigencia, todavía se continúan leyendo y gozan de gran aceptación, son de hecho, uno de los escritos más vendidos de todos los tiempos.

Primeras palabras de Spurgeon en el Tabernáculo:

Propongo que el tema del ministerio de esta casa, siempre que este púlpito este firme y esta casa sea frecuentada por los fieles, sea la persona de Jesucristo. Nunca me ha dado vergüenza confesarme como un calvinista, si bien, yo pretendo serlo por seguir directamente los pensamientos de Calvino, más que por seguir la forma moderna de calvinismo, algo más degradada. No dudo en tomar el nombre de Bautista. Ustedes tienen aquí una habitación especialmente diseñada para el bautismo, una evidencia sustancial de que no me avergüenzo de la ordenanza de nuestro Señor Jesucristo; pero si me piden que diga cuál es mi credo, creo que debo responder: “Es Jesucristo". Mi venerado predecesor, el pastor Gill, ha dejado una admirable doctrina; pero la doctrina a la que me gustaría fijarme y unirme para siempre, con la ayuda de Dios, no es una doctrina humana, sino directamente “Jesucristo”, que es la suma y la sustancia del Evangelio; que es en sí mismo toda la teología, la encarnación de toda la preciosa verdad, la gloriosa personificación del camino, la verdad y la vida”.

El canto y los himnos en la iglesia

Bajo su pastorado, el canto en la congregación era exclusivamente a capela, y tanto la predicación como el canto, se hacían sin ningún tipo de micrófono, ya que no existía la amplificación de sonido que tenemos hoy en día. Los Himnos eran un tema que Spurgeon se tomaba muy serio. Escribió varios himnos y publicó una nueva colección de canciones de adoración en 1866 llamada “Nuestro propio libro de himnos".


Purchase this book or download sample versions for your ebook reader.
(Pages 1-7 show above.)