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28 COSAS QUE DEBES SABER SOBRE LOS ÁNGELES

Autor: José Ignacio Díaz Latorre

Título original: 28 Cosas que debes saber sobre los ángeles

1ª edición: abril 2018

Edita: Qì Ediciones

Pso. García Lorca, 19

46370 Chiva (España)

(+34) 627 910 158

www.qiediciones.es

© 2018 José Ignacio Díaz Latorre - - info@nachodiaz.com

Diseño de cubierta: Qì Ediciones

Fotografía de cubierta: © José Ignacio Díaz Latorre

ISBN (de la edición en papel): 978-84-946773-5-9

Depósito legal(de la edición en papel): V-1228-2018

Smashwords

Edition, Published by José Ignacio Díaz Latorre at Smashwords

Se terminó de escribir el 16 de abril de 2018.

El contenido íntegro de esta creación literaria es fruto de la actividad creativa de su autor y puede no corresponderse con la realidad, cualquier parecido o analogía con la realidad puede considerarse como una mera coincidencia.

Queda prohibida expresamente por su autor cualquier forma de reproducción, distribución y comunicación pública de esta obra.

Queda prohibida expresamente, salvo excepción prevista en la ley, cualquier modificación o transformación de esta obra sin contar con la autorización expresa del titular de la propiedad intelectual.

Para María, Víctor y Sofía.

ÍNDICE

Prólogo del autor.

Capítulo 1. Un ángel no es un niño gordito y con alas que vive al lado de Dios.

Capítulo 2. Todas las religiones se apartan del concepto angélico y fueron creadas por la polaridad negativa para luchar contra la energía del amor.

Capítulo 3. Un ángel lo es porque existe, vive y vibra en la energía del amor.

Capítulo 4. Un ángel puede ser un ser humano en un determinado estadio evolutivo. Todos los seres humanos, en algún momento de su evolución, pasan por ser ángeles. Aunque no todos los seres humanos tienen por qué ser ángeles en una vida o vidas concretas. Es un proceso de evolución progresiva.

Capítulo 5. Los ángeles tienen una característica común e infalible: dedican su existencia al servicio.

Capítulo 6. Existen muchos grados entre los ángeles, algunos que están comenzando y viven como humanos, y otros que llegan a darse cuenta de que lo son.

Capítulo 7. Existen ángeles masculinos y ángeles femeninos, es una parte más de su experiencia de vida. Generalmente alternan sexo entre reencarnaciones, aunque puede que por su servicio deban adoptar un determinado sexo que posibilite su labor durante una o varias vidas.

Capítulo 8. Los ángeles trabajan solos, aunque puede darse el caso de que se unan dos ángeles formando pareja. Sólo ocurre cuando dos ángeles han alcanzado su máximo nivel de servicio y están a punto de pasar a otro nivel evolutivo. Entonces se buscan y forman pareja durante su última vida física en la Tierra.

Capítulo 9. Un ángel elige su servicio antes de nacer. Puede elegir cualquier servicio, pero éste siempre será adecuado a su nivel. No puede elegir servicios fuera de su nivel de evolución, porque esto le haría volver atrás con todos los peligros que ello conlleva.

Capítulo 10. El ángel aprovecha todos los recursos que están a su alcance para desempeñar su servicio lo mejor posible.

Capítulo 11. Los ángeles también dudan, se equivocan y no son perfectos. La mayoría no saben que lo son, y viven una experiencia humana como cualquier otra, aunque llena de matices que demuestran que realmente lo son.

Capítulo 12. Pueden darse casos excepcionales en los que un ángel preste varios servicios en una sola vida. Esto sólo ocurre si el ángel tiene un elevado nivel de evolución. En estos casos el trabajo angélico es muy complejo, ya que sus servicios generalmente se relacionan entre ellos y forman una trama que le requiere mucha energía y atención.

Capítulo 13. Puede darse el caso de que un ángel preste un servicio en la polaridad negativa. Es un caso que implica un gran riesgo para la evolución de éste, pero si se da el caso, el ángel siempre tiene el máximo grado de evolución, lo hará al final de su existencia como ángel.

Capítulo 14. Todas las personas que se dedican a una profesión relacionada con el servicio a los demás pueden ser ángeles, aunque no siempre se cumple la norma. Existen almas que desean probar qué significa una vida de servicio y lo hacen no siendo ángeles. Muchas de ellas rechazan después esta vida y continúan su camino de evolución.

Capítulo 15. La vida de un ángel puede ser extremadamente breve o muy larga. Está en función de su servicio concreto.

Capítulo 16. En la Tierra, aproximadamente el 25% de sus habitantes son ángeles en diferentes estados de evolución.

Capítulo 17. Un ángel atrae a otro ángel. Aunque pueden relacionarse, no pueden en ningún caso formar pareja de vida, ya que esto les alejaría de sus servicios.

Capítulo 18. Un ángel siempre es atacado por la polaridad negativa en algún momento de su servicio. Este hecho forma parte de su evolución y le dota de más fuerza y experiencia. El ataque siempre suele ser proporcional a su capacidad de resistencia, aunque puede darse el caso de que sea superado por él y quede devastado o muera físicamente.

Capítulo 19. Un ángel siempre vive experiencias especiales a lo largo de su servicio que le indican que es un ángel. En determinadas ocasiones se da cuenta de ellas, y en otras no. Depende de su grado de atención y consciencia.

Capítulo 20. Llega un momento en el servicio de un ángel en el que se da cuenta, indubitadamente, de que lo es. Es en ese momento cuando asume su verdadera identidad y está capacitado para realizar un servicio complejo, global o especial, que marcará su evolución y le hará pasar al siguiente grado de evolución en su experiencia. También se llama iluminación.

Capítulo 21. No existen ángeles en la polaridad negativa. La cualidad angélica está vinculada con la Ley del amor, y éste sólo se manifiesta en la polaridad positiva.

Capítulo 22. Un ángel puede decidir cambiar a la polaridad negativa. Es un caso extremadamente extraño, pero si ocurre, será guiado hasta un nivel equivalente de su evolución en la otra polaridad para seguir evolucionando.

Capítulo 23. En contra de lo que parece, la polaridad negativa y positiva coexisten en un equilibrio dinámico formando parte del todo. No se buscan, pero cuando se encuentran deben resolver las diferencias de forma natural basándose en sus propias naturalezas.

Capítulo 24. Un ángel nunca está solo. Por medio del sueño conecta constantemente con su familia de luz y recibe pautas, ánimo y consejos.

Capítulo 25. Un ángel es consciente de la importancia de su cuerpo físico, por eso suele cuidarlo y respetarlo. En determinados casos puede olvidarlo debido a un ataque reciente, pero suele recuperar su equilibrio y salud.

Capítulo 26. Puede ocurrir que un ángel no esté preparado para realizar el servicio elegido. En ese caso sufrirá tremendamente durante el servicio, pudiendo llegar a decidir en cualquier momento ponerle fin y volver a comenzar. Esto le enseñará y le servirá para desempeñar mejor su siguiente servicio.

Capítulo 27. Todos los ángeles están expuestos a la polaridad negativa constantemente. A ellos corresponde valorar, comprender y respetar su esencia, función y significado. Forma parte de su evolución.

Capítulo 28. Existen ángeles en todos los reinos, no sólo en el humano, no sólo en el animal. La condición angélica es una parte de la vida y de la evolución en cualquiera de sus manifestaciones.

Acerca del autor

Otros libros del autor

PRÓLOGO DEL AUTOR

Es difícil prologar una obra tan extraña e inesperada como esta, ya que su génesis ha sido completamente espontánea y cabe decir que fue más ella quien me eligió a mí para que la manifestase en papel, negro sobre blanco, que la decisión firme e inequívoca de un autor. Todavía en este preciso momento, cuando estoy escribiendo este prólogo (que he considerado necesario realizar), no consigo explicármelo del todo. Es por esto, por lo que me voy a limitar a explicarte el contexto exacto en el que ella viene a mí.

En la primavera del año 2018 me encontraba escribiendo mi segunda novela, “El guardián de Omu”, que a estas alturas y haciendo un ejercicio de mística temporal, espero y deseo que se haya convertido en un reconocido “best seller”. Estaba aproximadamente a una tercera parte de concluir la citada novela, cuando una mañana sueño, y digo exactamente sueño, con una escena bastante difusa en la que se materializa en mi mente la idea de escribir sobre la esencia de los ángeles. Es en ese momento cuando recupero la consciencia y despierto, pero decido continuar pensando sobre ese sueño, más que nada por la curiosidad y excepcionalidad del suceso. Vuelvo a entonar un dulce sueño, más que sueño, duermevela, diría yo. En ese periodo difuso de espacio-tiempo, veo claramente, como si de una transferencia de datos se tratase, un guión de contenidos que aparece en mi conocimiento. Una sucesión de ideas claras e inequívocas que nunca antes se me había ocurrido plantearme, y todas, haciendo referencia al tema que nos ocupa aquí.

En ese momento decido levantarme de la cama y sentarme frente a mi ordenador. Aproximadamente 60 minutos después tengo escrito ese guión soñado o recibido, o qué se yo. Tras escribirlo todo de corrido, decido leerlo detenidamente y acto seguido veo que realmente es el guión de ideas que debo desarrollar sin perder más tiempo. En ese momento decido trocearlo y utilizarlo como índice.

Es exactamente el índice de este libro.

Sin pensarlo dos veces, esa mañana escribo del tirón una buena parte de lo que vas a leer, unos 7 u 8 puntos. El resto de días de esa semana, los otros 6 hasta el viernes escribo casi todo lo otro, aproximadamente hasta el punto 21 o 22. Dejo pasar el fin de semana. El lunes siguiente, o sea hoy, lo termino y me decido a escribir este breve prólogo para, de alguna forma, introducir al lector en las formas, y para evitar que crea que está basado en mi experiencia. No. Al menos que yo sepa. El ángel al que se hace referencia al inicio no soy yo.

En fin, entiéndase como se entienda, este pequeño libro me ha elegido como escritor, sin buscarlo. Nunca antes me había pasado, y soy consciente del tremendo esfuerzo, planificación y constancia que requiere la escritura. No ha sido este el caso, ya que mis dedos fluían libres a una velocidad vertiginosa sobre mi pequeño teclado. Es más, también te digo que no ha sufrido ningún proceso de revisión y/o corrección posterior, ya que a lo largo de su escritura he ido comprendiendo (no sé cómo) que el texto surgido debía ser respetado tal cual.

Me parece un exceso de ego decir que es un libro canalizado, ya que no lo he vivido así. No lo considero una opción, pero por otro lado todavía me sorprende el hecho creativo que me ha impulsado a escribirlo. Deberé necesitar tiempo para comprenderlo. No lo sé.

Tengo ganas de que se materialice finalmente en una edición formal para poder reflexionar durante su lectura, espero descubrir algo más.

De momento, cierro este prólogo con la esperanza de que lo recibas con buena vibra. Y sinceramente, no sé qué más decirte. Si te sirve, estupendo. Si consideras que es un rollo, pues lo siento, y te adelanto mis disculpas, pero ha surgido así. Algún cometido tendrá.

Tampoco comprendo por qué a lo largo del libro el discurso se dirige directa y constantemente al género femenino, pero así es. Chiva, abril 2018. (Ir al índice)

CAPÍTULO 1

UN ÁNGEL NO ES UN NIÑO GORDITO Y CON ALAS QUE VIVE AL LADO DE DIOS.

No. Un ángel no se corresponde con el icono que la religión cristiana ha insertado en el inconsciente colectivo. No es un niño regordete (y nunca niña) con alas blancas y rechonchas como los que pintaba Miguel Ángel, o como los querubines de la “Madonna Sixtina” de Rafael con su pililita de cacahuete. Tampoco son esos jóvenes efebos de cabellos rubios y acaracolados vestidos con finas túnicas doradas y tocando instrumentos musicales, con unas magníficas alas emplumadas, musculosas y brillantes, que llegan por detrás casi hasta sus gemelos.

Desengáñate ahora que estás a tiempo y acabas de comenzar esta extraña lectura. Lo que vas a descubrir a lo largo de este pequeño libro es una pequeña parte de la verdad sobre los ángeles, escrita por uno de ellos justo antes de partir a su nuevo estadio evolutivo. Créelo o no.

Si realmente eres de las que piensan que los ángeles son esos niños regordetes, entonces, sinceramente, tienes todavía muchas cosas que comprender. Si es así, te ruego, por favor, que sigas escuchando lo que te voy a contar. Estoy seguro de que te servirá y disolverá todas o gran parte de las brumas que permanecen adheridas a tu alma. No tienes culpa. Naciste en un periodo en el que la polaridad negativa está siendo especialmente vehemente, activa y radical, instaurando en ti ideas oscuras para que no conozcas realmente la verdad de muchas cosas. Pero quiero introducirte a los hechos desde un principio relativamente claro para ti.

Debes saber que en la Tierra, en nuestro planeta, así como en el Universo, en nuestro Universo, existe la polaridad, la dualidad. De esa forma existen parejas de extremos: existe lo bueno y existe lo malo, existe lo frío y existe lo caliente, existe lo claro y existe lo oscuro, lo alto y lo bajo, lo hermoso y lo feo, lo rápido y lo lento, lo vivo y lo muerto... Todo son pares de extremos. Así, también existe lo positivo y lo negativo.

Cuando naciste quedaste expuesta a esas fuerzas, que poco a poco han ido influyendo en ti y formando tu personalidad, tus conocimientos, tu experiencia. ¿En qué proporción? Eso sólo tú puedes llegar a conocerlo. Una de las fuerzas positivas (de polaridad positiva) que más te influyeron fue el amor. Su abundancia alimenta tu alma y te hace un ser amoroso y agradecido. Su ausencia te llena de rencor, amargura y tristeza haciéndote un ser oscuro y temeroso. ¿En qué momento estás?

No te preocupes, no quiero saberlo. No estoy aquí, a través de este libro, para juzgarte, sino para hablarte de los ángeles. Te quiero, estés donde estés.

Puede que estés tan perdida, tan absorbida por tu religión que te sientas mal al escucharme hablar así. Lo comprendo. Puedes dejar de escucharme ahora mismo, aunque mi consejo es que dejes a un lado tu ego y te hagas una sencilla pregunta. Si tu respuesta es positiva, entonces puedes dejar de escucharme si quieres. Pero si es negativa, necesitas conocer lo que te voy a contar.

¿Eres feliz?

Ya puedes contestar...

En cualquier caso espero que, aunque sea por simple curiosidad, hayas decidido escuchar mis palabras. No te van a dañar, aunque es posible que hagan replantearte toda o parte de tu existencia, de tus valores, de tus acciones o principios. Eso va a depender de ti.

Te decía que un ángel no es un niño gordito y con alas que vive al lado de Dios. ¿Te has planteado en algún momento si existen los ángeles? ¿Qué son? ¿Quiénes son? ¿Por qué existen? ¿Cuál es su función?

Cuando acabes de escuchar todo lo que te voy a decir, estoy seguro de que tendrás una idea más clara de todo esto. Estoy completamente seguro, porque, y te va a parecer un tópico, la ley de atracción funciona. Y si tú has atraído hasta ti este librito, es porque en este preciso momento te va a servir de ayuda en tu evolución. Es así de sencillo, y me alegro mucho de poder ayudarte.

Yo soy un ángel. Por eso estoy tan seguro de que los ángeles no son niños gorditos y con alas que viven al lado de Dios. Y también te digo que Dios no es un señor serio, grandote, con melena blanca y largas barbas canas, vestido con túnica, rodeado de ángeles y con cara seria que está pendiente de ti a toda hora para ver si te desvías del camino de la virtud, preparado para castigarte y enviarte al infierno eterno.

¿Realmente crees esas historias? ¡Vamos! ¡Por favor!

Mira, la historia del ser humano en este planeta tan hermoso ha estado plagada de hechos muy muy oscuros y negativos que algún día descubrirás. El hombre y la mujer humanos han estado sometidos y obligados a elevados niveles de ignorancia, creados expresamente para limitar su evolución. Piensa en tus abuelos, bisabuelos o tatarabuelos...

Piensa ahora en cómo era el nivel de conocimiento y cultura general de los hombres y mujeres hace 500 años, en plena Edad Media... Ignorancia, miedo y sumisión.

Te decía hace un momento que cuando naciste quedaste expuesta a esas fuerzas: el bien y el mal, lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto, formaron tu persona. Y ahora ha llegado el momento de que te preguntes si esas fuerzas que formaron tu persona fueron positivas o negativas, en términos absolutos. Tú lo sabes.

Si tú ahora eres razonablemente feliz, significa que en tu formación, en tu crecimiento, en tu vida, hubo una dominante de fuerzas positivas que te influyeron.

En cambio, si ahora eres razonablemente infeliz, significa que fue la polaridad negativa quien, de una forma u otra, influyó mayoritariamente en ti.

No te preocupes demasiado, sea como sea, siempre estás en condiciones de cambiarlo. Pero para cambiarlo debes aceptar y comprender tu verdadera situación. No es difícil, se tarda unos segundos.

La primera cosa que debes comprender es que todos los seres humanos que nacéis en la Tierra estáis sujetos a estas polaridades negativas y positivas. ¿Por qué?

La vida, el Universo, está compuesto por esas dos grandes manifestaciones del amor. Es el amor, como concepto absoluto, quien conforma el Universo. Sus múltiples manifestaciones son las que afectan a todos los seres humanos, y su presencia o ausencia es la que manifiesta la existencia o no de su energía: la energía del amor.

No quiero confundirte, por eso te lo quiero contar con palabras claras y sencillas.

El amor es lo que mantiene y da sentido al universo. A todo. Pero el amor no se manifiesta por igual. En ocasiones se manifiesta de forma abundante, y en otras casi no se manifiesta. Su presencia o ausencia define que una situación sea positiva o negativa. Cualquier situación, cosa, idea, acto, ser, energía, palabra, momento.

Es por eso que en muchas ocasiones en la historia, la ausencia de amor ha marcado la vida de muchas personas. Tanto es así que hay almas, personas, entidades, energías conscientes, que se encuentran más cómodas en esa ausencia de amor. Así lo han elegido voluntariamente.

Quédate con la idea de que todos los seres humanos, en un momento u otro de su vida, estáis sometidos a alguna de esas dos energías de manifestación: la presencia del amor (polaridad positiva) o su ausencia (polaridad negativa). Se van alternando para que tú elijas con tus acciones, palabras y pensamientos, una u otra. Puedes hacerlo de forma consciente o de forma inconsciente. Cuanto más evolucionada esté tu alma, más conscientemente podrás elegir una u otra polaridad. Cuanto menos evolucionada esté tu alma, más fácil será manejarte, manipular tu voluntad. Ahora pregúntate ¿Qué tipo de polaridad manifiesta la manipulación?

¡Correcto! Manipular es una cualidad de la polaridad negativa. Ergo, es la polaridad negativa quien prefiere que te mantengas lo más ignorante posible.

Llegados a este punto comprendo tu curiosidad. ¿Existen entonces buenos y malos, seres positivos y seres negativos? ¿Existe el demonio o demonios?

Indudablemente existen almas que encarnan en la Tierra con una apariencia física para experimentar y aprender por medio de sus elecciones, acciones y decisiones. Y estas almas están expuestas en todo momento a la presencia o ausencia de amor. La evolución, pues, de estas almas, cualquier alma, está marcada por su experiencia con ausencia o presencia de amor. Llega un momento en la evolución de toda alma, de todo ser existente, en el que desarrolla la capacidad de elegir. Es entonces cuando está capacitado para elegir qué polaridad quiere utilizar para su evolución. Existen almas que eligen la polaridad negativa, y otras que eligen la positiva.


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