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Excerpt for La aviación en Nicaragua: Reseña Histórica 1922-1976 by , available in its entirety at Smashwords

Ricardo Ramón Boza Paíz


LA AVIACIÓNENNICARAGUA



RESEÑA HISTÓRICA (1922-1976)


PRÓLOGO

En el siglo XX el arma aérea que tuvo su nacimiento en la Primera Guerra Mundial y su posterior expansión en el periodo entre ambos conflictos, impulsados por el naciente y expansionado fascismo europeo, dentro de ese mismo tinte de modelo político, en nuestra América broto la época de oro de las dictaduras militares latinoamericanas; para la satisfacción del ego de nuestros liderazgo criollo, el goce de las paradas militares y del arma aérea fueron componentes imprescindibles y consustanciales a la historia de nuestros países. Para nuestra patria los generales Emiliano Chamorro y Anastasio Somoza García, nos legaron el génesis del desarrollo del arma aérea nicaragüense. Para un investigador de nuestra historia es una más que honroso y satisfactorio placer, prologar esta indudable, sincera y honesta aportación, que nos permite introducirnos a través de vivencias del autor en sus conversaciones con aguiluchos fundadores de nuestra Fuerza Aérea Nacional (FAN) y saborear la historia y el desarrollo de nuestra nicaraguanísima arma aérea.

El autor Ricardo Ramón Boza Paíz en este trabajo sigue los pasos de su padre, el Coronel G.N. Francisco Boza Gutierrez, quien previamente nos había legado en primera persona, su relevante experiencia como militar de carrera dentro de la Guardia Nacional de Nicaragua, en esa concomitante dirección, ambos nos aportan hechos reales de didáctica y desapasionada narrativa, de indudable valor para la correcta aproximación a las internas y ecuánimes realidades, para comprender la dinámica interna de los caudillos militares que con tanto costo, le ha tocado sobrevivir a nuestro pueblo a través de su historia.

Una narrativa histórica fresca, honesta, real y desapasionada de nuestro inmediato pasado, es realmente difícil de encontrar en escritos relativos a nuestras recientes fuentes primarias, el autor se ha sustantivamente auxiliado con aportes periodísticos de indudable valor en sus aportaciones históricas, que en su integración nos permitan generar valiosos aportes para nuestra reciente historia del siglo XX. El autor en conversaciones personales con militares en posiciones de mando de la FAN, ha conservado en una fresca memoria del autor, lo que le ha permitido generar en consecuencia una fuente primaria perfectamente válida y potencializada por el rigor investigativo realizada en la Biblioteca Roberto Incer Barquero del Banco Central de Nicaragua BCN, aunada a una eficaz redacción permite una amena reconstrucción de hechos perfectamente validada en el espacio tiempo de la temática investigativa redundando en una acertada narrativa.

La narrativa es fresca y amena lejos del rigor estrictamente académico, lo anterior permite una íntima y variada relación autor-lector que permite abarcar variada temática para la comprensión del desarrollo del arma aérea y de los caballeros del aire que la realizaron, además de su incidencia en el desarrollo de la aviación comercial en lo interno y externo de nuestro país, lo mismo que en la prestación de servicios de fumigación y de variados servicios en la modernización de nuestro desarrollo agrícola.

El autor también comparte con nosotros el resultado sus investigaciones sobre el desarrollo de nuevas tácticas y técnicas aéreas, que la incipiente fuerza aérea de los Infantes de Marina US Marines, desarrollaron en nuestro país y que rendirían más que fértiles y provechosos resultados para las operaciones de ellos en el desarrollo de las operaciones bélicas en la guerra del pacifico, durante la Segunda Guerra Mundial.


INTRODUCCIÓN

He buscado en el internet de arriba abajo. Pero solo he encontrado una información muy pobre sobre la aviación militar en Nicaragua. Lo que más tienen es sobre la Fuerza Aérea Sandinista (FAS), es muy incompleta. Se reproducen fotos de 70 helicópteros M-17 y M-24 sobrevolando las montañas de Nicaragua. Sin embargo no se habla de los helicópteros derribados, ni de sus tripulaciones que, según el diario oficial Barricada, fueron cerca de 19 unidades derribadas por cohetes antiaéreos Red eye y uno por un caza hondureño. Hubo un día que derribaron 2 helicópteros: un M-17 y un M-24.

De los libros ni se diga. No hay nada. Últimamente fue editado un pequeño folleto, lo que me impulsó a escribir este libro que he dividido en tres partes: La Fuerza Aérea de Nicaragua, la porción más extensa; La historia de LANICA, aviones y accidentes; y la aviación civil y agrícola que, de paso, fue la más grande de Centroamérica cuando se llegó a cultivar 280,000 manzanas de algodón.

Yo me sentí con capacidad de emprender esta aventura porque mi padre fue militar y tuve mucha amistad con el hijo del comandante del cuartel que custodiaba la base aérea del Xolotlán, el joven Pedro Anastasio Canales.

Mi primer contacto con la fuerza aérea fue en 1948, cuando mi padre me llevó a la base para que conociera los tres aviones de transporte C-47 que trajeron a don Teodoro Picado y a don Rafael Ángel Calderón Guardia. Ambos venían huyendo de las tropas victoriosas de don Pepe Figueres. Con el tiempo, seguí frecuentando la fuerza aérea: visitaba los hangares y entablando relaciones con los aviadores, ellos referían sus cosas de trabajo, a los que yo prestaba mucha atención.

Muy pocas personas en el país añoramos el año 1955, cuando Nicaragua se convirtió en el mayor poder aéreo de Centroamérica. Se disponía al menos, de 60 aviones de combate (nadie nos metía las manos). Con el tiempo, esto vino a menos con la venta de los Mustang a Bolivia hasta quedar en lo que estamos: una fuerza aérea muy modesta. Ojalas que los aviones militares que se obtengan, ya sea donados o comprados, nunca sean utilizados en contra de nuestro propio pueblo y que más bien sirvan, en tiempos de paz, para salvaguardar vidas ante desastres naturales como medios de rescate o utilizarlos para combatir a actividades ilícitas como el narcotráfico. Si se consiguen aviones grandes de pasajeros, bien se podría establecer una línea aérea a nivel de Centroamérica que compitan con las aerolíneas existentes, abaratando de esa manera los costos de pasajes en la región.



Ricardo Ramón Boza Paíz



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ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Enrrique Massi (1922) y
Humberto Pasos Díaz (1924)

El 17 de diciembre de 1922 por la tarde llegó procedente de Honduras la primera nave aérea piloteada por el italiano Enrique Massi. El avión bajó donde estaban las antiguas instalaciones de la Academia Militar de Nicaragua. Este piloto realizó maniobras acrobáticas sobre Managua, León, Masaya y Granada. Más tarde murió en la pista de Ilopango, El Salvador. Años después vino Luis Venditti, italiano que fundó una escuela de aviación en las costas del lago de Managua donde estaba el Malecón y en la explanada de la loma de Tiscapa.

El primer piloto nicaragüense nació en Granada el 4 de agosto de 1890, siendo sus padres Don José Pasos y Doña Emilia Díaz, hermana de Don Adolfo Díaz (ex presidente de Nicaragua). Estudió aviación en California, en la escuela Walter Barney Flaying School de San Mateo, graduándose a principios de 1924. Fue el primer aviador civil nicaragüense graduado fuera del país. Él trajo su propio avión piloteándolo de Corinto a Managua, y realizó varios vuelos a la Costa Atlántica. Murió en el Río Escondido, en el recodo llamado Fruta de Pan, en una emboscada efectuada por los liberales, durante la Revolución Constitucionalista, eso fue en el año 1926.

En tiempos del gobierno de don Adolfo Díaz se compraron dos biplanos (Hisso-Swallow) para usarlos contra los liberales. Su primera acción aérea fue desalojar al General Parajón de la ciudad de Chinandega utilizando bombas de dinamita lanzadas con la mano. Los aviadores eran norteamericanos. Se dice que dicho bombardeo produjo el incendio de la ciudad de Chinandega. Parajón fue derrotado por el general Alfredo Noguera Gómez, ambos graduados de la Academia Militar de Zelaya, dirigida por oficiales prusianos.

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Aviadores pilares
de la aviación en Nicaragua

El primer aviador militar fue Guillermo Rivas Cuadra. Obtuvo su título de piloto privado en México en 1932. Efectuó un vuelo sólo, sin escala a Guatemala, habiendo impresionado al general Jorge Ubico, presidente de Guatemala, quien lo contrató para servir en la Fuerza Aérea de Guatemala (fue el piloto número siete de la Fuerza Aérea de Guatemala). Por tal razón el embajador Pellecer, ya al final de sus días, le impuso las alas de Piloto mayor de la Fuerza Aérea Guatemalteca, es decir: las alas con su estrella y sus palmas. En 1936, por su experiencia, es llamado por el General Anastasio Somoza García para fundar la Fuerza Aérea de Nicaragua. Ingresa con el rango de capitán, nombrado primer comandante, tuvo el mérito de redactar la primera ley de aviación civil de Nicaragua que entró en vigencia el 5 de agosto de 1944, con gran retraso debido a problemas en la Asamblea Legislativa.

El segundo piloto fue Rafael Espinoza Altamirano, primer director de la Escuela Militar de Aviación (la famosa EMA), fundada en 1941. A los 21 años ingresó en México a la Escuela de Aviación del señor Titus, habiéndose graduado dos años más tarde. Se graduó de piloto siendo el aviador con registro número 17 de los Estados Unidos Mexicanos. Tiempo después se dirigió a Estados Unidos, donde compró su propio avión, el cual lo vio construir en la fábrica. Era de marca Waco y lo bautizó con el nombre de “Nicarao”, llegando a Nicaragua en 1930. Él vino a Nicaragua en el avión llamado “Tomochic”, propiedad de un general de la revolución mexicana, quien se lo prestó. En Guatemala recogió al piloto norteamericano Xincer porque dicho aviador era especialista en aterrizaje de pistas cortas y Rafael Espinoza solo podía bajar en pistas largas. Ambos venían con el objetivo de trasladar al General Sandino de Jinotega a Managua para iniciar las pláticas de paz con el Presidente Sacasa. Después fue nombrado por el General Somoza García, Director de la Escuela Militar de Aviación. Tenía también a su cargo una Escuela de Aviación Civil, propiedad de los señores Spencer y Sengelman. En el ramo militar sus principales colaboradores fueron Juan García Saldaña y en el civil Edmundo Vargas Vázquez.

3

Primeros esfuerzos

En 1934 Nicaragua fue uno de los pocos países del mundo civilizado que no disponían de Fuerza Aérea. Los gobiernos anteriores carecieron de la visión de contemplar la importancia del papel de la aviación en el desarrollo futuro del país. Entonces el Jefe Director de la Guardia Nacional, General Somoza García, se dio cuenta de esta deficiencia y dedicó con gran interés y entusiasmo a fundar una Fuerza Aérea.

En 1934 hubo intentos para formar una escuela de aviación, enrolándose en ella varios jóvenes entusiastas como el Capitán Lisandro Delgadillo, Federico Cabrera, Federico Davidson Blanco, Teniente Modesto Valle, Sargento Ezequiel Bojorges y el civil Enrique Calderón. Todos ellos no pudieron culminar la carrera de pilotos aviadores.

También contrataron a varios pilotos extranjeros como instructores entre ellos al Capitán Aguilar de Honduras; Robert Eagle y Bill Kinsley, ambos de Estados Unidos; Teniente Ramón Leal Díaz de México; Pedro Ivanoff (ruso blanco), el Capitán Luis Paris de Costa Rica, Fenny Roger norteamericano; y César Avante, paraguayo héroe de La Guerra del Chaco.


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Compra de aviones

En 1933 se compró el avión Waco GN-1 de cabinas cerradas monomotor y un año más tarde dos nuevas unidades aéreas los aviones Waco GN-2 y GN-3. También se compró un avión tipo Taylor Craft, siguiéndolo después el avión Ryan GN-4, en el cual, años más tarde, se mató el Capitán Charles Baldwin. Se adquirieron los aviones tipo Waco GN-7, GN-8 y GN-12 y el GN-10 tipo Waco de cabina cerrada, más el GN-14 tipo Fleet comprado en Canadá. Después se compró el Grumman GN-09 comprado en Canadá y traído a Nicaragua por el piloto Morgan. Cuando se inaugura la Fuerza Aérea, éste era el único avión real de combate, famoso por sus vuelos acrobáticos que efectuaba en las paradas militares realizando la famosa maniobra que en términos de aviación se llama “La hoja seca”. Somoza García compró un trimotor Ford que nombra GN-5 a una empresa colombiana y dos trimotores a la Panamerican. Estos aviones abrieron las rutas de la Costa Atlántica y las zonas de las minas, fundando la empresa de transporte y carga LANIC. Pero dicha aventura fracasó económicamente, vendiéndose dichos aviones a la empresa aérea TACA.


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