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Excerpt for El Héroe del séptimo piso by , available in its entirety at Smashwords

Evelyn González

El Héroe del séptimo piso

Cómo logró una madre y su hijo

con cáncer la sanación total en 91 días

Smashwords 2018

© Copyright 2018 por Evelyn González

Todos los derechos reservados.

La reproducción total o parcial de este trabajo está prohibida sin el permiso expreso del autor.

Agradecimiento

Agradezco a Dios, el dueño único de la gloria de la sanación de Titico; a cada uno de los médicos, enfermeros, auxiliares, incluso aquellos que limpian el hospital Jackson; al Alex's place y su gente, quienes además de darle a Titico los mejores meses de su vida, aun en cáncer, también se esforzaron por ver cumplir su tratamiento con exactitud, especialmente a la gran Vicky quien tuvo la amabilidad de explicarnos pacientemente el por qué de cada paso, a Ida la trabajadora social, quien logró darnos la tranquilidad que toda familia en cáncer necesita, y a todos y cada uno de los trabajadores del Alexʼs place por ser sencillamente únicos y maravillosos; a mis hijos que gracias al amor que me hacen sentir me dan esa fuerza que necesitaba día a día; a mi esposo: Yuri Vladimir quien se mantuvo firme con toda la carga familiar y en amor, repitiendo siempre que todo estaría bien; a mi madre Almita que entregó su vida a Dios por la de su nieto sin pensar que sería llamada tan rápidamente, luego de que el diez de septiembre un accidente le arrancara la raíz de vida que aún estaba en crecimiento, sin embargo, alcanzó a leer a díario las historias de nuestro héroe y supo con sus críticas hacer el mejor molde del libro; a mi cuñado Vladimir quien se esforzó por llevar adelante la campaña #launoportitico que nos dio la entrega familiar al cáncer en total paz y esperanza, que además ayudó a la aceptación de Titico; a Mildred la hermana que a díario me decía: “vamos avanzando, todo estará bien”, y siempre con una nueva herramienta para aplicar y ver los resultados; a Wiltor mi hermano quien a díario me decía que esto no era nada para mi empuje y fuerza; a la Tita, abuelita paterna de Titico, quien jamás dejó de estar presente en ocupación y demostración de apoyo, y en empuje a toda su familia para que fuesen partícipes del proceso; a Martica nuestra diseñadora quien solo con una llamada, después de 30 años sin saber de ella, dijo: “aquí estoy para lo que sea”; a todos mis familiares que realizaron donaciones, a todos los desconocidos que también lo hicieron, a todas y cada una de las fundaciones que nos ayudaron a costear estos meses de lucha; a mis amigas del colegio: Victoria, Aida, Gladys, María, quienes día a día me leyeron y me dieron ánimo; a Vanessa Niño, a Tiki , Mónica López , Adriana Natera, Gastón, Josaid y Julimar, los compañeros de la universidad que entendieron que necesitaba apoyo constante y a ciegas, sin críticas y con profundo empuje, se convirtieron en ángeles de luz cada día; a todos aquellos que estaban pendientes por las redes sociales, Mario García el Sabonim de mis hijos, a todos los alumnos del Taekwondo en Barinas, Venezuela, a los compañeros del Taekwondo de mi hijo Roberto en Miami, y a todo aquel que me preguntaba por Titico y me decía que todo estaría bien; a mis primos Oly, Jhon y Verónica, siempre consecuentes, mi prima Blanquita quién a díario permaneció a la espera de noticias y en apoyo constante , a Gloria, Elsa y Choche los primos de empuje; a mi amigo Yant Contreras, mi apoyo eterno y constante, otro hermano en mi vida; a Solangel la siempre gorda maravillosa por estar siempre a cada segundo de cada día sin importar las distancias ni el tiempo; a todos y cada uno de mis pacientes con hemofilia quienes me regalaron durante 10 años de mi vida la preparación que necesitaba para salir adelante con todo esto, a mis vecinos quienes mantenían oración permanente; a los padres del mejor amigo de Titico, por su constancia y preocupación; al colegio de Titico en especial a su directora y la profesora Rodríguez que no dejaron de darme paz; a Vicente quien donó algunos productos necesarios para la sanación, y se prestó hasta físicamente en apoyo a la #unoportitico, al igual que lo hicieron sus tíos, amigos y por supuesto su familia directa; a mi amigo Gianluca Sottilotta quizás una de las personas más importantes de esta historia; y a todo aquel que sienta que fue participe del logro que significa estar en remisión. Gracias a todos ustedes a quienes he llamado: “¡caballitos de batalla!”.

Evelyn González

Prólogo

Este libro es un canto a la vida, un canto a la voluntad del espíritu. Este libro es la demostración de que no existen imposibles y que menos de cien días pueden bastar para alcanzar la sanación.

La historia que nos cuenta comienza el 02 de mayo de 2017, cuando Hildebrando, Titico como le llamamos en familia, fue díagnosticado con Linfoma de Hogdkin. Para muchos de nosotros fue una noticia dura, impactante, porque desafortunadamente el peso de algunas experiencias, o lo que hemos aprendido durante nuestras vidas, nos hace asociar al cáncer con un desenlace fatal. Sin embargo, su mamá Evelyn y Titico supieron mantener la entereza para afrontar la noticia y comenzar el proceso, que exactamente 91 días después terminó en la buena nueva de la remisión total del cáncer.

A sus doce años, Titico, deslastrado de la carga negativa que los adultos solemos asociar a condiciones como la suya, tuvo la suficiente inteligencia emocional para mantener su espíritu alegre en cada paso del camino, supo soportar los días duros de los ciclos de quimioterapia y fue capaz de continuar adelante, animado y con la convicción de sanar muy pronto.

Durante todo el proceso fue fundamental el apoyo de la familia, su mamá, su papá, sus hermanos, sus tías y tíos, primos, todos sumaron voluntades haciendo campañas de apoyo y dando lo mejor de cada uno para que Titico pudiera recobrar su salud.

También fue importante el aporte anímico y de atención de primera mano del personal del hospital y de las fundaciones que con su solidaridad aportaron recursos diversos para que el camino a la sanación fuera más llevadero.

Todas estas historias son las que nos cuenta Evelyn González en este libro, en un lenguaje sencillo y cercano, son los detalles de cada día de ese proceso, con sus alegrías y sinsabores, pero con la fe y la firme voluntad de quien sabe que su hijo superaría el cáncer y se convertiría en el héroe del séptimo piso.

Vladimir Delgado

... mientras más fuerte es la prueba, más fe

...sé que todo estará bien

la inteligencia emocional ha despertado

en él una actitud positiva

los pensamientos manejan las emociones

Aunque el Titico que se monte de nuevo en

esa bicicleta no será el mismo,

lo bueno es que será mil veces mejor...

... mil veces mejor que antes!!

Tabla de Contenido

Día 1

mientras más fuerte es la prueba, más fe. Sé que todo estará bien

Día 2

La inteligencia emocional ha despertado en él una actitud positiva

Día 3

Hemos creado una nueva conexión madre e hijo y nos inventamos a díario cualquier cosa para ayudarnos mutuamente. A veces, aunque soy bastante fuerte, él nota en mí algún cambio, y me abraza y me dice: “¿Qué pasa, mamita? Aquí no vale estar triste. ¡Vamos, son solo seis meses!”. Entonces yo río, y cantamos y nos abrazamos, y lo repito en voz alta, afirmándolo: “¡¡¡Son solo seis meses!!!

Día 4

Los pensamientos manejan las emociones

Día 5

Aunque el Titico que se monte de nuevo en esa bicicleta no será el mismo, lo bueno es que será mil veces mejor

Día 6

Mil veces mejor que antes...

Día 7

Sentarnos a llorar no serviría de nada

Día 8

...mi fe crece a medida que pasan los días

Día 9

Tiene mucho que ver la aceptación...

Día10

Dios sigue al control de todo

Día 11

Dios está al control, nada debe preocuparme

Día 12

Pido sabiduría para seguir empujando a mi hijo a la vida

Día 13

Hoy es un día maravilloso

Día 14

Somos realmente una familia fuerte

Día 15

Seguir viviendo paso a paso y día a día este cáncer … solo un día a la vez

Día16

...todas las energías de la casa

Día 17

...agradecer al Padre por este nuevo día superado.

Día18

La vida es tan diferente a como la pintan; a veces es mucho más simple

Día 19

Sin embargo, su fortaleza lo ha hecho estar de pie, y lo ha mantenido en una vida relativamente normal

Día 20

Aquí vamos de nuevo, campeón. Tienes esos blancos por las nubes”

Día 21

Dios me ama tanto que cuando decaigo me envía sus ángeles en la tierra para que no olvide que él está a cargo

Día 22

Dios me ama tanto que cuando decaigo me envía sus ángeles en la tierra para que no olvide que él está a cargo.

Día 23

¡Cuánta gente que está en nuestras vidas de paso, pero que quedarán en mi corazón por siempre!

Día 24

Esa carita de los niños con cáncer: hinchada, amarilla, con ojeras

Día 25

Dios sigue al control: Titico está plenamente bien, esperando su próxima quimioterapia de mantenimiento

Día 26

hoy me di cuenta: Es que soy la mamá

Día27

Pero con una gran fe de que su mañana será mucho más que toda esta historia.

Día 28

esperando el terrible día 10 que tanto asusta

Día 29

La verdadera amistad no tiene tiempos, espacios, ni mide proporciones

Día30

Pero con una gran fe de que su mañana será mucho más que toda esta historia.

Día 31

Vendrán días mejores y esto será solo una experiencia más en nuestras vidas

Día 32

Cuando las cosas se ponen mal es cuando más debe crecer nuestra fe

Día33

Los días malos pasan, y aún en ellos puedes sentir felicidad

Día 34

...aquí estamos, un día a la vez, y sin imaginar nada

Días 35 al 40

Desde que empezó la primera quimioterapia...

Día 41

Hoy el séptimo piso se ve diferente, dijo una enfermera. ¡Es que llegó Titico, el niño más alegre del piso!

Día 42

Dios me ama tanto que cuando decaigo me envía sus ángeles en la tierra para que no olvide que él está a cargo

Día 43

¡Dios es perfecto!

Día 44

...todo estará bien!”... sabe que todo estará bien.

Día 45

Día 46

Hemos aprendido a darle más calidad a nuestros días, en todos los sentidos

Día 47

La vida es maravillosa cuando quieres verla maravillosa

Día 48

...mi fe es más grande que la realidad

Día 49

"Mamá, 'estamos' sobreviviendo a un cáncer...

Día 50

Mañana será lo que Dios disponga. Espero en Él como siempre

Día 51

Desocupar y tener espacio para las maravillas que atraigo a mi vida

Día 52

Vendrán días mejores y esto será solo una experiencia más en nuestras vidas

Día 53

Titico no ha tenido síntomas preocupantes en este ciclo

Día 54

Siempre las emociones deben ser bien procesadas en cáncer

Día 55

Mi héroe no está en casa, pero aquí seguimos luchando su batalla

Día 56

Su tratamiento hasta ahora es un éxito, gracias a la actitud de él como paciente

Día 57

Este es mi sueño para cinco años más tarde: tener a mi hijo sano

Día 58

Hoy el séptimo piso se ve diferente, dijo una enfermera. ¡Es que llegóTitico, el niño más alegre del piso!

Día 59

¡Qué rico es poder regalarles vida a tus hijos! ¡La paz que uno encuentra mirando el horizonte, es la misma que encuentro cada vez que lo veo sonreír!

Día 60

Todos nos vamos acostumbrando a estar siempre para él

Día 61

El héroe vuela en el séptimo y todos saben que está aquí

Día 62

Oramos y dimos gracias

Día 63

¡y ya no más! Dios es bueno

Día 64

Todo es perfecto en el tiempo de Dios. Titico es feliz y yo más con sus sonrisas

Días 65 al 67

-Mamá, soy tu héroe, ¿verdad?

Día 68

Siguen llegando donaciones díarias, ¡y todas son maravilla de Dios!

Días 69 al 71

Titico ha asumido una actitud maravillosa

Días 72 al 75

El cáncer me ha agradecido mi fortaleza, mi paz y mi confianza, ¡y le he hablado de Dios!

Días 76 al 78

... ya quiero irme. Me quedan muy pocos días

Día 79

... ya quiero irme. Me quedan muy pocos días

Días 80 al 90

Hoy mi héroe no sabe si vuelve al séptimo piso. ¡Lo que sí sabe es que ha sido el mejor verano de toda su vida!

Día 91

-¡Adiós!

Acerca de la Autora



a 1

mientras más fuerte es la prueba, más fe. Sé que todo estará bien

Hoy empezó temprano a cambiar el número de donaciones. Así como comienza el día rápido y con mayor fuerza, Titico duerme plácidamente, entregado a Dios en cuerpo y alma, esperando que hoy la fuerza psicológica sea mayor, para que su cuerpo se mantenga firme y lo menos susceptible a su quimioterapia.

Hoy gracias a ustedes tenemos la certeza de que tendremos nietos en un futuro. Hoy se aseguran los médicos de que Titico pueda tener muchos hijos y eso me da tranquilidad, y a él paz y cero preocupación. El banco de esperma y la punción testicular son los primeros gastos especiales que las donaciones de ayer van a cubrir; vendrán varios estos seis meses, y también sus medicinas. Hoy agradecemos al Sylvester Comprehensive Cancer Center y Alex's Place por la donación total de sus tratamientos de continuidad, que en un futuro serán absorbidos por el seguro (Medicaid). Aún seguimos pagando deducible del seguro en el Jackson Memorial Hospital, pero se está agilizando la donación de algunos gastos o su mayoría.

Dios ha obrado grandemente en Titico, ha unido para su felicidad a personas, familia, amigos, colegas, y ha cambiado por completo el ritmo de nuestras vidas. Dios es maravilloso. Tengo mi fe inquebrantable, invencible; mientras mayores pruebas tenemos, más fe; mientras más fuerte es la prueba, más fe. Sé que todo estará bien, he hecho todo lo que debo hacer: he sido su trabajadora social personal, su madre incondicional, su amiga consejera y, por sobre todas las cosas, quien lo guía a la entrega total a mi amado padre Jesús. En sus manos está todo bien, Él es un Dios de salud, un Dios de provisión, un Dios para el que las casualidades no existen, sino la causalidad de su toque gentil; nos hace conocer a las personas perfectas.

Hoy Titico, solo con esa personalidad que lo vuelve diferente, hace reír a todo el piso de hematología y oncología, hace que sus médicos lo tomen en cuenta para decisiones fuertes y que sus enfermeras realicen todo con mayor vocación.

Ayer todos al llegar lo saludaban con risas: “¡Bienvenido, Titico!”, “¡Qué bien te ves, ahora con ese corte pareces un futbolista!”, “¡No nos olvides cuando metas goles en Europa!”... Un equipo de apoyo que cualquier padre o madre soñaría tener, pero si estos padres no se educan jamás llegará a consolidarse. ¡Hoy Titico es la estrella del piso siete del Jackson; mañana será la estrella del fútbol!

¡Gracias totales a todos aquellos que se han sensibilizado con nuestra historia! Y como el eslogan de la campaña dice: “… Porque la solidaridad, cuando sale del corazón, es también una forma de sentirse como se siente el otro”… Gracias por sentirse como él, como yo, como la familia; gracias por tu donación, sea en dinero, por necesidades cubiertas, por compartir tu oración. ¡Necesitamos todo y de todos!

Día 2

La inteligencia emocional ha despertado en él una actitud positiva

Hoy nuestro Titico se siente muy bien. Luego de la quimio de ayer amaneció muy activo y con muchas preguntas; todas han sido respondidas en su momento. Es vital en estos casos educar al niño con linfoma y mantenerlo involucrado en su situación.

Anoche fue su primera quimioterapia, el comienzo del primer ciclo de tres días, y ha logrado tolerarla muy bien hasta ahora. Es increíble cómo utilizar la inteligencia emocional ha despertado en él una actitud positiva y plena ante la situación. El verme a mí fuerte y ocupándome de su situación, sin preocupaciones de nada, lo hace sentirse seguro y confiado. Hablamos de Dios y de todo lo que él puede lograr, hasta sanarlo completamente.

Mantengo a la familia informada medíante el WhatsApp, ya que se abrió un grupo con familia, amigos y todos aquellos que se han preocupado por su salud segundo a segundo, y medíante una red organizada todos pueden tener información y sentirse bien con este proceso. Una tía paterna es el lazo de unión de ambas familias. Ella transmite información a la de ella, una amiga transmite a un grupo de colegas y así sucesivamente. Esto me da más tiempo de ir escribiendo todo lo que sucede y publicarles a ustedes, quienes también necesitan información díaria.

Aquellos que me conocen entenderán perfectamente que llevo mi historia con Titico como una forma de ayudar a madres y pacientes con linfoma de Hodgkin. Ojalá todas pudieran tener las armas y las herramientas que yo tengo; por eso hoy se las entrego.

Como hemos venido explicando, es un proceso muy largo pasar las primeras etapas de duelo y díagnóstico familiar al enterarse del cáncer. No es nada fácil. Lo primero que debe hacer la madre es tratar de ir adaptando a los familiares a la condición y llevarlos hacia el entendimiento de lo que tiene el paciente; en este caso mi Titico, a quien he convertido en nuestro porque hice público un problema familiar, no solo para encontrar la mayor capacidad de ayuda, sino para dar la mayor ayuda también.

Cada día le agradezco más a mi amada hemofilia, que fue la universidad que necesitaba para estar hoy tan fuertemente levantada.

Hoy es un día feliz en mi vida y en la de todos aquellos que me aman, aman a mis tres hijos y a mi familia, porque hoy Titico puede decir: “Tengo cáncer y estoy tranquilo de tenerlo, lo he aceptado y todo estará bien”, con fuerza psicológica y física, con ayuda de los especialistas y una familia montada en “el tren de los inventos de mi mamá” para que todo vaya perfecto. Gracias totales a todos los que comparten las historias díarias y a quienes se han dado a la tarea de leerme. No puedo dejar de compartir esta prueba, es lo que hará que Titico encuentre más ayuda de la que ya grandemente tiene. ¡Hoy sigue siendo la estrella del séptimo piso del Jackson; hoy tiene más posibilidades de ser la estrella del fútbol!

a 3

Hemos creado una nueva conexión madre e hijo y nos inventamos a díario cualquier cosa para ayudarnos mutuamente. A veces, aunque soy bastante fuerte, él nota en mí algún cambio, y me abraza y me dice: “¿Qué pasa, mamita? Aquí no vale estar triste. ¡Vamos, son solo seis meses!”. Entonces yo río, y cantamos y nos abrazamos, y lo repito en voz alta, afirmándolo: “¡¡¡Son solo seis meses!!!

El día de ayer fue de muchas risas y alegrías. Titico empieza a situación, aunque aún no logro que todos entren en sintonía; sus 12 cortos años a entender que su vida ha sido bendecida así es:una lucha titánica grandemente; ya no solo ha aceptado en tan poco tiempo que tiene cáncer y lo que eso puede significar si su cuerpo no responde al tratamiento, sino que ha entendido que estar positivo y feliz, alegre y lleno de risas, puede estar haciendo la diferencia. Titico podría, en pocos meses, demostrarles a los niños con linfoma que la actitud durante su tratamiento es lo que hace, en conjunto con la gran fe, que puedan salir con bien de todo, ya que la mente y el cuerpo aun sin estar en sintonía bailan juntos, solo si tu mente está completamente sana.

Hemos creado una nueva conexión madre e hijo y nos inventamos a díario cualquier cosa para ayudarnos mutuamente. A veces, aunque soy bastante fuerte, él nota en mí algún cambio, y me abraza y me dice: “¿Qué pasa, mamita? Aquí no vale estar triste. ¡Vamos, son solo seis meses!”. Entonces yo río, y cantamos y nos abrazamos, y lo repito en voz alta, afirmándolo: “¡¡¡Son solo seis meses!!!”. Lo mejor es que el equipo de salud nos ha felicitado. Primera vez que ven a la familia como un soporte emocional “complejo” ante esta situación, aunque aún no logro que todos entren en sintonía; así es: una lucha titánica.

Poco a poco Titico ha ido involucrándose con todos en el piso, donde ya es un personaje, como dicen sus doctores. Ayer su reacción más fuerte fue una corta y leve gastritis. Con esto puedo decirles a todas las madres de niños con Linfoma de Hodgkin que mantener la actitud puede hacer la diferencia, y estar en estado de aceptación y conciencia sigue siendo el primer y gran logro. ¿Lo siguiente? Mantener la alegría, ver y aferrarse en fe a todo lo positivo del proceso. En el caso de Titico, estar donde estamos: tener su médula sana, poder compenetrarse aún más conmigo, tener a Dios obrando en su vida y dándole toda esa fuerza, esa entrega y ese entendimiento, además de absolutamente todas las buenas noticias, como lo es que sus abuelos y su papá vendrán y estarán con él, que sus amigos del colegio mandan mensajes y los profesores lo llaman, es decir, que se preocupan por él, que lo quieren, que les importa, a todos, a las familias, a los amigos, a ustedes… Son las cosas que refuerzo a díario. Seguir viendo los aspectos positivos reafirma la aceptación y nos lleva al siguiente paso, que sería el entendimiento pleno de que la mente manda al cuerpo, y que si su cuerpo está enfermo y su mente y todo lo que conlleve a su bienestar psicológico decae, podría desmejorar increíblemente. Entonces, él mismo se ayuda, motivándose a ir al cuarto de juegos o a jugarse con los doctores, quienes aún no logran entender cómo a sus 12 años tiene tanta capacidad de entendimiento.

Solo el 2 de mayo tuvimos el díagnóstico pero ya hoy, 13, nuestro Titico además de estar en estado de aceptación, entendió que la mente manda al cuerpo, que debe seguir positivo en actitud, alegre; que ahora su felicidad significa más que un mero sentimiento. El mantenerme resilente es la clave, como madre. Titico sigue siendo la estrella del séptimo piso del Jackson y ya no solo está más cerca de lograr ser una estrella del fútbol; podría también estar siendo la estrella de los niños con linfoma. El día de ayer fue de muchas risas y alegrías. Titico empieza a sus 12 cortos años a entender que su vida ha sido bendecida grandemente; ya no solo ha aceptado en tan poco tiempo que tiene cáncer y lo que eso puede significar si su cuerpo no responde al tratamiento, sino que ha entendido que estar positivo y feliz, alegre y lleno de risas, puede estar haciendo la diferencia. Titico podría, en pocos meses, demostrarles a los niños con linfoma que la actitud durante su tratamiento es lo que hace, en conjunto con la gran fe, que puedan salir con bien de todo, ya que la mente y el cuerpo aun sin estar en sintonía bailan juntos, solo si tu mente está completamente sana.

Poco a poco Titico ha ido involucrándose con todos en el piso, donde ya es un personaje, como dicen sus doctores. Ayer su reacción más fuerte fue una corta y leve gastritis. Con esto puedo decirles a todas las madres de niños con Linfoma de Hodgkin que mantener la actitud puede hacer la diferencia, y estar en estado de aceptación y conciencia sigue siendo el primer y gran logro. ¿Lo siguiente? Mantener la alegría, ver y aferrarse en fe a todo lo positivo del proceso. En el caso de Titico, estar donde estamos: tener su médula sana, poder compenetrarse aún más conmigo, tener a Dios obrando en su vida y dándole toda esa fuerza, esa entrega y ese entendimiento, además de absolutamente todas las buenas noticias, como lo es que sus abuelos y su papá vendrán y estarán con él, que sus amigos del colegio mandan mensajes y los profesores lo llaman, es decir, que se preocupan por él, que lo quieren, que les importa, a todos, a las familias, a los amigos, a ustedes… Son las cosas que refuerzo a díario. Seguir viendo los aspectos positivos reafirma la aceptación y nos lleva al siguiente paso, que sería el entendimiento pleno de que la mente manda al cuerpo, y que si su cuerpo está enfermo y su mente y todo lo que conlleve a su bienestar psicológico decae, podría desmejorar increíblemente. Entonces, él mismo se ayuda, motivándose a ir al cuarto de juegos o a jugarse con los doctores, quienes aún no logran entender cómo a sus 12 años tiene tanta capacidad de entendimiento.

a 4

Los pensamientos manejan las emociones

Hoy la estrella del séptimo piso del Jackson empieza a dar signos hermosos de su cáncer. Desde ayer su carita empezó a hincharse. Me encanta ver su carita de luna, me gustaría incluso cantar para dejarle sentir y no solamente decirle lo bello que se ve. Su carita enrojecida y palpablemente más caliente nos hizo llamar al médico de guardía; todo bien, mientras no genere fiebre alguna.

Mi estrella sigue animada. Ayer fue un día feliz y especial, de buenos logros. Yuri y Roberto (mi esposo y mi hijo menor, de seis años) pasaron el día con nosotros y él estaba pleno y sonriente. Hicimos un juego virtual para reiniciar la comunicación con su familia y amigos. Eso le produjo grandes cantidades de endorfinas al reírse de todos, y se logró el cometido: llamó a todos uno por uno por inspiración propia; primera vez que no debo decirle que responda los mensajes, o “diles que los amas”. Ayer la inteligencia emocional volvió a marcar la pauta de su vida. No solo respondió mensajes, sino que llamó a todos y a cada uno de los que ama. Mi mamá, que estaba de cumpleaños, se sintió feliz al verlo en cámara; le cantamos el cumple y picamos la torta de chocolate que tanto nos gusta.

La visita del cáncer en mi vida ha sido maravillosa, me ha enseñado a ser más humana, más humilde, más tolerante, más consciente y, por sobre todo, más amorosa, aunque también más fuerte, más resilente, más abierta, menos intransigente. He puesto una coraza frente a todo aquello que nos hace daño, frente a todo lo que no sigue la sintonía de positivismo, de felicidad y de entendimiento. Esto también me ayuda a ser más fuerte. No sé si es malo o es bueno, solo sé que él se siente bien y ha entendido el segundo gran paso, en el que los pensamientos manejan las emociones. Mientras yo me ocupo en pensar qué hacer y cómo resolver una situación, él solamente se preocupa por el Real Madrid y si le ganará hoy al Sevilla. Eso me hace feliz y estar en paz.

La vida en cáncer es muy diferente a lo que todos imaginan, es mucho más hermoso de lo que piensan o del significado que le atribuimos a la palabra “cáncer”. Hoy el cáncer representa en mí una continua forma de crecer como persona, y como madre, por sobre todas las cosas.

Leyendo ayer me encontré con maravillosas respuestas a las preguntas de Titico. Al hablar de los hijos preferidos pude responder al fin correctamente: mi hijo preferido es el que está enfermo hasta que sane, el que está lejos hasta que llegue, el que aún hable mal hasta que aprenda. Algo que llevaba 17 años perturbando mi mente hoy tiene una respuesta: mi hijo preferido es el que me necesita hasta que deje de necesitarme.

Hoy nuestra estrella brilla más que nunca en el séptimo piso del Jackson, y mañana brillará en algún lugar del mundo en vida plena.

a 5

Aunque el Titico que se monte de nuevo en esa bicicleta no será el mismo, lo bueno es que será mil veces mejor

Ayer fue un día especial: Titico, como siempre, de buen humor ante todo; solo verle su carita hace que mi mente vuele hacia mis dedos y me haga escribir... Realmente para esto hay que saber darse el tiempo.

Ha sido un día loco en casa. Limpiar y cocinar para su condición lo hace todo un poco más extremo. Me asusta terriblemente que agarre una infección, y más si la causa fuese mi negligencia. Se ha sentido débil; sin embargo, quiso salir conmigo. Extrañé en la mañana no despertarlo para que se fuera a clases, antes lo hacía lleno de felicidad. Le encantaba despertar y tomar su leche y volar en su bicicleta a clases. Son cosas que espero se repitan. Aunque el Titico que se monte de nuevo en esa bicicleta no será el mismo, lo bueno es que será mil veces mejor. También creo que yo no seré la misma mamá de aquel Titico, ni de Carlos, ni de Roberto. Nunca fui una mamá muy cariñosa; fui, en cambio, la fuerte que pone reglas. Ahora me siento diferente.

Hoy en la calle no soportó ni una hora. Vinimos a casa a tomar sus medicinas y comer, y duró mucho tiempo descansando. Luego sentí el Play encendido mientras limpiaba, así que me dije: “Está mejor”. Trato de no preguntarle nada, pues él simplemente lo dice todo. Tuve que volver a salir y volvió conmigo, esta vez se llevó una almohada. Yo tampoco comento nada. Me mira mucho, como desnudando mi alma. Es todo tan diferente: yo lo miro y le mando besos mientras me atienden, y él me pica su ojito en señal de cariño. Lo veo sonreír dentro de su tapaboca, que él mismo usó sin que yo se lo pidiera dos veces; al pensar encuentro la respuesta: estamos en sintonía.

Él quiere sanar, me di cuenta de eso ayer, cuando le enseñé por primera vez a relajarse cerrando los ojos y recorrer su cuerpo por dentro, y viéndolo funcionar perfectamente. Le expliqué que es una forma de autosanarse, de empoderarse de su salud, y él lo hizo a la perfección. Hemos tenido nuestra primera clase de meditación y visualización, y ha entendido que necesitamos muchas, además de otras diferentes. Quizá nuestra conexión realmente ha crecido con el cáncer en un cien por ciento.

Mi hijo me enseña a díario que no llegó ni al comienzo de su fuerza interna. Ya después de descansar se recarga de energías de nuevo y es capaz hasta de jugar fútbol por medía hora. Aunque quien lo conoce sabe que es eléctrico, digamos que ahora es solo a batería recargable.

Me encanta verlo feliz y razonar sobre lo que pasa. El tercer paso hoy acabamos de vencerlo por completo. Salir a la calle con tapabocas no es nada fácil; sin embargo, era el punto final que le faltaba al no sentir vergüenza de ser un niño con cáncer. Ya mañana quizás empecemos a crecer en el cuarto paso, que es ser feliz con lo que pasa.

Mi héroe ya es más que una estrella, porque no solo brilla, sino que hará brillar a muchos. Hoy no estamos en el séptimo piso, hoy estamos en casa; hoy estamos en el espacio de la vida donde Dios justamente quiere que estemos.

a 6

Mil veces mejor que antes...

Todo transcurre con tranquilidad. Su cabello se hace muy suave y móvil; algunos espacios vacíos se dejan notar y reímos en familia. Hoy veo el día maravilloso, siento que Dios está en mi casa, todo se mueve hacia donde debe. Muchos pacientes con hemofilia me han llamado directamente, incluso aquellos que no conozco personalmente me dan ideas y paz.

Yuri sigue dando muestras de profundo amor, mucho mayor que el de antes. Lo vi mirando a Titico y hacerlo reír con sus narraciones de fútbol mientras Titico es la estrella en el televisor, como siempre, pero enfocado en que Titico no aguantara la risa. Roberto mira a su papá con amor desmedido. Todo ha cambiado en pocos días. Esta mañana Roberto besó en la frente a Titico antes de irse a la escuela, y al bajarse del carro me ha preguntado: “¿Cuánto exactamente durará esto?”. Le dije que los doctores hablan de seis meses, que debemos ser pacientes. “¿Estará bien?”, preguntó. Le dije:“Mil veces mejor que antes”, y se fue feliz a su colegio, no sin antes gritar: “A las 4:30, sí a las 4:30”… Es que ahora él quiere volver antes a casa para estar más tiempo con Titico.

Estamos tratando de adaptarnos a los cambios, los horarios y la forma de llevar la casa. Me siento bien, dando gracias enormes a Dios por llevarnos de su mano. Para mí lo más importante era que Titico superara las etapas más difíciles. Algunos pacientes pueden durar años enfrascados en la aceptación y él la brincó de golpe. Ayer bailamos en la cocina, me dijo que estaba feliz porque estamos juntos; seis meses no son nada, si fue capaz de esperar dos años para volver a reunificarnos, también será feliz estos seis meses de espera para su plena salud.

Hoy al despertarlo para darle sus medicinas me dio un abrazo. Ayer mientras bailábamos paró para que le cantara “Pelelule”, la canción que les cantaba a mis hijos desde chiquitos para transmitirles paz y tranquilidad. Solo le cambiaba sus nombres. Me la cantaba una tía a mí y me gusta tanto que se las canto aún ya más grandes: “Mi Titico, chiquitico pelelule, más bonito, tranquilito, pelelule, mi niñito, más famoso pelelule”. Así que volví a cantarla y me pidió que orara para él. No sé cómo fluyen mis palabras pero sé que es Dios quien habla.


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