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CASAJENA


Poesía en prosa

1978-2017




O. T. Socas









Copyright 2018 O. T. Socas

Todos los derechos reservados.

Cubierta: O. T. Socas






DEDICATORIA


A mi madre Olga.

A mis hermanas María Elena, Teresa y Ana.

A quienes compartieron vivencias conmigo

durante estos años que apenas caben en poemas,

por sus enseñanzas.

Gracias a Dios por ayudarme

a cruzar los puentes y abrir las puertas

de cada lugar que habité temporalmente.


ÍNDICE


Introducción


RÁFAGAS


Decisión

Soledad

Diferencias

Matador

Inexperiencia

Matrimonio

Caracol

Lección

Después de tu cuerpo

El viaje

Otra noche sin ti

Estas manos

Enero

Un gato

Nora

Marinero

Habana

Paseo y 23

Aventura

Carmen

La poesía

La crisis

La rebeldía

El hijo

Silencio

La intención

Reencuentro

El artista adolescente

La imaginación


CASAJENA


Parque extranjero

Identidad

El tiempo sin ti

Predicción

Soledad

Los años

Telepatía

Cacería

Llamada de alarma

Silencio

Miedo

Naufragio

La casa ajena

Aborto poético

Un minuto

Tu voz

Otoño

Madrugada

Ausencia

Accidente

Esperanza

Búsqueda

Cuando duermes conmigo

Viaje

Penélope

La mar

Esta libertad

Neurosis

A un vendedor de peces muertos

Al anochecer

Las ratas

Primer 24 de diciembre

Biografía

Gloria

En mi vientre

Flamboyán

Filosofía

Habla

Carta

Ausencia

Irreparable

El camino del rio


COMO UN ÓVULO ROTO


Óvulo roto

Mudanza

Futuro

Dolor adentro

Sin ti

Fuera de tiempo

Pesadillas

Tratarás

Mi gran amor

Reminiscencias

Madre

Cuando es tarde

El nal

Que vengas

Sola

Hielo

Saqueo

Tristeza

Dependencia

Dos manzanas

Después de ti

Paisaje

Entre nosotros


ENCUENTRO ANTIGUO


P.M.

Subconsciente

Paso cortado

La ebre

Bajo la ducha

Llueve en Jersey City

Conversación con el pasado

Encuentro antiguo

Tus ojos

La duda

Ruptura de la magia

Diez días

Blues al sur de tu cuerpo

Alimento

El anillo

Despegue

Reacción

Amenazas

La casa

Anoche

Lágrimas

Cuarenta y cinco horas

Reconocimiento

De regreso

Celos

Tu casa

Última noche

La isla


DIMINUTOS HABITANTES DEL UNIVERSO


La verdad

Matamos lo que amamos

Instante

33 años

Inalcanzable

El consuelo de los libros

Auxilio

Abuela, tu muerte sabe a mi vida

Consejos

Límites

¿Por qué no escribo últimamente?

Conversación con Emily Dickinson

I

II

III

Se te extraña Cristóbal

Visita al pasado

PMS

Nosotras, las poetas

El camino

El procedimiento

Diciembre-Sol


IR DESCIFRANDO ENIGMAS HASTA TU CUERPO


Primer signo

Estas realidades que nos desprenden

Control

Dentro del agua

Lo físico

Ir descifrando enigmas hasta tu cuerpo

Camino a casa, me distraes

La pasión

Como el lm

Lo que te mantiene lejos de mí

Piénsalo bien

A través de ti

Palabras

Conclusiones


PERSEGUIDA POR LA MEMORIA


Desde aquellos días

Weehawken

Mi niña

Cuatro años

Trasplantada

La ciudad de lejos y hace muchos años

Cartas de Cuba

Mientras cocino

Nunca vendas la casa donde naciste

Fotos de cumpleaños

Perseguida por la memoria

Equipaje


MADAME BUTTERFLY Y YO


Por mirar atrás

En el umbral de tu puerta

De pronto se paraliza

El río

La nada

Su silencio

El pez

Una gota crece hacia dentro

Ulises, tú, y yo

Bajo el mismo designio

La penúltima casa

Entre nosotros

Aeropuerto

Volar

Se busca

Llegar antes que el tiempo

Lo que esperan de mí

Las pruebas de las poetas

El viaje inútil

El armario

Como tú

Desprendimiento y reinserción

Madame Butterfly y yo


DE IDA Y VUELTA POR LA AUTOPISTA

DE LA IMPERMANENCIA


American Way of Life

De ida y vuelta por la autopista de la impermanencia

Libertad

Una transfusión de tinta

Los días

El portal de la conciencia

La furia

Ya todo está dicho

El orden social

María de Magdala

Lo oscuro de cada día

Ni musas, ni talleres

La carga inútil

Invierno en Georgia

La paradoja de Teseo

Geografía para adultos

Muchacha con guitarra

Entrevista

Como quien interrumpe un crimen premeditado

5:55 P.M. Doce horas de libertad

Cada anochecer

Un día cualquiera

Orfanato

Si se pudiera retrasar el reloj

Los aislados de la isla

El nombre de la madre de todo

Evolución

El círculo

Veinte años de espera

Casi al final del viaje

El mito y las enredaderas

El joven poeta

Iba a escribirte y se me llenaron las manos

de girasoles

Una muchacha escribe poemas a escondidas

Aquí no se salva nadie

El monstruo necesario

Amarás a tu enemigo

Hotel

La escalera

Recuerdos de niñez

El presente


INTRODUCCIÓN


Casajena es el libro que nutre muchos otros. La poesía de la vida recorriendo décadas cargadas de experiencia, dejando ropas en las maletas de la memoria. La palabra exilio es el ombligo central de estos poemas, aunque tenemos que desnudar la palabra de su pura connotación política, porque aunque es el génesis de un exilio geográfico, proviene de semillas sembradas en la niñez; de una percepción auténtica de los escenarios terrenales en donde la escritora se siente ajena; su casa es el alma, más que un país y sus espacios.

El enajenamiento de la poeta es definido así por ella: “el ser humano vive en un constante exilio mientras busca la verdad”. La poeta se queda desarmada y desnuda frente al mundo.

Los poemas de Casajena proveen el marco de muchos nichos que exploran los temas psicológicos de la sobre vivencia. O. T. Socas nos habla en líneas que atraviesan nuestra cara como golpes de espada: “No importa un poema más que una basurilla en el ojo...” “Seré una extranjera para siempre…”; presa entre los cristales de la ventana, soy como una mosca hambrienta con las horas contadas”. Por citar, diríamos que cada palabra es una sentencia, un relámpago que nos gustaría anotar para ustedes como preludio al libro, pero ese será el papel del lector: atestiguar con su interpretación el monólogo interior donde se expone descarnadamente la mujer que escribe.

La poeta tenía, aún en su tierra, la percepción de lo elusivo: “la muchacha empuja hacia atrás sus cabellos, los ancianos aguardan por la muerte en los bancos del parque...” Los arquetipos se manifiestan en la forma, como el poema Emily Dickinson o la soledad de un cuarto blanco que provee la paz y su omnipotencia.

A pesar de su testimonio, O. T. Socas, en su exilio, nos entrega la presencia del amor que en todos sus aspectos, inunda las heridas del desarraigo y las alivia a través de una ternura que en vez de aislar, une. Los invito a recorrer estas memorias y el golpe audaz de estas palabras.


Maya Islas, The New School University







RÁFAGAS

1977-1979




Y te encuentro a ti.

Te recuerdo

¿Quién eres?

Me estás matando. Eres mi vida”.

Hiroshima, Mon Amour, M. Duras




Uva a medio morder

voy entre el vómito y el pánico”.

J. Viñals.


DECISIÓN


Dame tiempo para tener el coraje de abandonar mi casa. Acostúmbrate a que nadie abra la puerta. Donde estés no te canses de esperar, voces dentro me colocan las furias en sus sitios. Ni sé cómo respiro sin mirarte a los ojos. Me traes al balcón del décimo piso a decidir entre la vida y la muerte, a devolverle a Dios mi libre albedrío.


SOLEDAD


Soledad, es una mujer que se arrastra moribunda por la acera. Una mujer que se exhibe en las vidrieras de una tienda. Una mujer que no hace el amor por temor al embarazo. Soledad, es la huella de un cuerpo que estuvo anoche. La soledad tiene las uñas largas; abre estrías en el pecho. Con la mirada dormida en las aguas de la retina, su fuerza irresistible te empuja a buscar a quien no te busca. Soledad siempre viene para irse tarde, o se esconde y salta en medio de la alegría más feroz. Es la luz con que se escriben poemas a media noche, después de soñar que alguien se nos ha muerto entre los brazos y el sexo. Tú eres la mismísima soledad. Tú que ofreces tanto con tan poco que dar. A veces siento que soy yo mi soledad.


DIFERENCIAS


Muestras toda la miseria del mundo en tu piel. Las venas son alcantarillados por donde se deslizan las historias de tu vida. Todo a mi alrededor se ha convertido en una tragicomedia. Hablamos enmascarados. Tú a mi alcance, en silencio, enamorándome al ignorarme, le haces honor a la costumbre japonesa. Te odio porque no pierdes la paciencia, no te dejas ir por la lujuria, me detesto por mirarte a los ojos cuando quisiera romperte la botella de vino en la cabeza. Hago girar el vaso entre los dedos, hablo de Hokusai, de Akira Kurosawa, del teatro Noh; sonríes, porque tú me lo enseñaste todo, de tus dientes nace un sol blanco que nadie ve como yo.


MATADOR


Después de torearme con ternura prefabricada, de iniciarme en la cama aquella noche de locura, coñac, sal, arena y agua, me clavas en el corazón una y otra vez espadas de odio antiguo. Por un minuto de aplausos dejas el camino alfombrado de gorriones muertos. Detrás de una mariposa de humo, huyes del caos mental en que te amamantaron. Guardo tu trofeo y mi derrota en el rincón más oscuro del closet.


INEXPERIENCIA


Ahora pienso lo ridículas que fueron mis visitas a tu estudio en busca de un hombre con amor y no sólo con espermatozoides. Llenaste mi vientre de angustia, huiste en tren hacia occidente y tus óleos se oscurecieron por el llanto de una muchacha con el hijo roto entre los muslos.


MATRIMONIO


Este estúpido ignora que te busco por la vida con nariz de poeta, saturada de una pena que devora millas y te besa, como el cirujano que extrae con la lengua un coágulo de la aorta. Este hombre exige el amor que es tuyo.


CARACOL


Conocí el trote de los caballos espantados por el miedo, me construí un caracol inviolable, evité la violencia. Toda una larga guerra fría armada de mentiras. Tras un sorbo de alcohol y un poema de cesto se fue mojando el camino en espiral llevando a cuestas mis primeros sueños golpeados hasta morir.


LECCIÓN


Hace dos años y medio desde que no le visitan mis versos juveniles. Han cambiado mi sonrisa, mi voz, mis ademanes. Estoy insoportable, pues ya no vivo parasitada a sus neuronas, ni le cuelgo banderitas de colores al espacio de sus cuarenta años. Debería agradecerle las alas para mirar desde arriba la crueldad del mundo. Rompe los diques para ahogarme pidiéndole auxilio; impotente, me expulsa de su casa.


DESPUÉS DE TU CUERPO


No necesito tu ciencia como amante, ni tu grito voraz de distensión en la guerra de las sábanas. No quiero la uva que me estalla donde pierden la vergüenza moralistas de todas las especies. Tu cuerpo a tiempo quiero cuando de nada sirva el sexo, respuesta a mi pregunta y una fuerte dosis de paciencia, ser cómplice del aire que hace maravillas con tu pelo, ser como soy, la que me haces, para no cansarme de cantarte donde quieras.


EL VIAJE


Vengo de donde estás, adonde no llegas voy, adolescencia traigo, ritos interrumpidos por una palabra podrida, las uñas rotas de querer huir por la ventana. Algunas noches escucho una vocecita y muero bajo el pecho de alguien sin rostro. Me detengo frente a un espejo, espantada abandono mi manada de peces y salgo a la supercie a todo pulmón. Llegaré. Dios lo sabe.


OTRA NOCHE SIN TI


Apareces en el pezón de la noche, sobre la vidriosa medialuna de mis escapes poéticos, cuando duermo como un feto después del desvelo. Te enroscas a mi piel: serpiente de algodón. Llueve tibio en la sangre, cuento ovejas, escucho diez instrumentales, salgo a la terraza, miro estática un punto jo más allá del mar, pero no te vas con la noche que huye despavorida de la madrugada.


ESTAS MANOS


Mis manos huelen a ti, a or, a sal, a cigarrillos, a óleo. Me oprimo el rostro con ellas. He inventado una historia donde no cruzas la frontera. Buscas por la sombra del amboyán orecido, por la triste ternura de quien no tuvo infancia. Observo, (como por primera vez), cada esquina de La Habana, para que la encuentres cuando me mires a los ojos.


ENERO


Esta noche ladran los perros del deseo pegados a los cristales. Tu cuerpo es el aire congelado que no ahuyentan las mantas. Embelleces a más días de olvido y humedad. Te amo en las ojeras de esta madrugada mientras te convierto en palabras.


UN GATO


Era un gato enfermo, era un gato extravagante, colocaba un parche a la rotura que la soledad le ocasionó en la infancia haciendo el amor de día. Harto de recorrer los tejados y subirse a las antenas, maullaba para que le abriera mi blusa. Saltaba sobre los poemas y desgarraba las hojas con ternura. Yo me suicidaba todas las noches al verlo perseguir una estrella para traerla al amanecer. Era un gato que no resistía la intemperie y se dormía en mi desnudez. Por su culpa llegué tarde al trabajo, pero tocaba mi silencio con su cuerpo de algodón y llenaba de música la casa, aunque sabía que yo estaba sola a gusto. Era un gato apedreado a mentiras. Era un gato que se disfrazó de amante y se inltró por mis paredes azules. La última vez vino de noche, el sueño me venció y no pude acompañarlo hasta la vida. Tropecé con él dormido al abrir la puerta. Una vecina ajustició su tristeza. Desde entonces me quedé sin lágrimas.


NORA


Con las pupilas como brújulas rotas, de pie, sobre la lancha de Regla, el aire mojado de petróleo y desperdicios. Nora sin salvavidas, el pañuelo rosado en la cabeza. Nora detesta la dramaturgia, (el agua se llena de mariposas muertas). Nora tirando El pequeño príncipe en el basurero de la esquina de la calle Santa Ana.


MARINERO


A veces pienso que lo inventé una tarde de marzo. Su llegada tuvo olor a salitre y a petróleo por las calles de La Habana. La carta quieta en la mesita de noche pronosticaba una promesa en cada letra, desgastada por el tacto y la ilusión: Todo es posible entre el cielo y la tierra, decía aquel viejo en mi niñez. Sobran las desabridas palabras para plantearnos de una u otra forma nuestra verdad. He ahí la razón que nos engatusa. Está de más decir: nunca serás causa de un poema que valga, o, no encuentro tu corazón en ningún momento, en ningún gesto, en ningún verbo. Para mí que lo escondes, lo sobreproteges, tienes miedo de echarlo a la suerte, preeres ser cazador y no cazado. ¡Contigo no soy más que un vaso! Sabemos del agua en otros manantiales lejos de nuestros cuerpos, porque a veces no vencemos ni el tedio de seis a ocho de la tarde. ¡Bienvenido ese oportuno trago cuando pides amor y no encuentro la forma de improvisarlo! En n, no me explico por qué das conmigo de mes en mes con esas ganas de domar la vida aprendida en el mar, y yo con mi método inecaz de ahuyentar la soledad, de andar pensando en eso tan abstracto que nombran amor.


HABANA


Ciudad: Pedazo de pan en una cafetería, árboles cuidadosamente recortados, negras arterias de humo, gigantesco grillo cantándole a las gaviotas frente al mar. Transitamos tu cuerpo a diario y te abandonas a la aventura de las suelas de nuestros zapatos. Vieja amiga a la que siempre regresamos en busca del consejo maternal de sus paredes. Ciudad, hospitales de soledad, calles inundadas de agua en octubre. Un niño llora, una muchacha empuja hacia atrás sus cabellos, los ancianos aguardan por la muerte en los bancos del parque. La taberna se desborda de palabras obscenas que salen volando hasta los atestados basureros, donde los perros las devoran. En la oscuridad alguien acaricia los senos a una mujer, otro enajenado en su monólogo obliga a frenar estrepitosamente al chofer del Lada 1600. Ciudad, pequeña mía, acentúas mi angustia mientras más demoras en despedirme.


PASEO Y 23


El barrio donde viviste a lo Modigliani se ha llenado de huecos y fantasmas, es una prolongación del cementerio. Llueve a diario y el aire seca sudores en los rostros. Los gatos pasean sobre los tejados sus eróticos sueños del día. Trato de estirar tu sombra hasta mis pasos.


AVENTURA


No detengas al toro embravecido que trota por mi sangre y en el último estertor de la angustia se desangra en tus zapatos mis manos se pierden entre los pedazos de algodón ensangrentado de lo que pudo ser un niño, los ojos se empapan y arden goteando esperma del candelabro que nos alumbra en este instante. No eches a rodar mi barco de papel por las sucias aguas de la calle. Mañana me iré sin que lo sepas.


CARMEN


Tal vez no tuviste a alguien cerca, o esa tarde no escuchaste a Chopin al arrojarte como un papel delante del autobús, tiraste los sueños de ser una pintora famosa, tus imaginarios viajes a París. Me recuerdas a Ana Karenina. Te convenzo de que sigas respirando. Para que el mundo sea mundo hace falta gente como tú que procesen las más crueles verdades transformándolas en mentiras hermosas.


LA POESÍA


A la poesía le ha roto el himen el último ciclón desesperado que entró por las bras verdosas de la tarde, desde entonces, maldice a los poetas románticos. Sale a caminar el día con una palidez descascarada, se gana la vida barriendo las calles de seres humanos, no le queda que perder y se bate furiosa en busca de la verdad. Al roce de la ternura se convierte en una mariposa desteñida. En cada soplo de nostalgia se le va una golondrina y quedan menos posadas en el alambre eléctrico de su espíritu. Recibe el salario que le pagan los hombres y se encierra en su caracol tradicional; detesta mi amor enfermizo por sus imágenes tremendistas, el olor a alcohol de la tinta, los garabatos convertidos en tranquilizantes. Si pudiera usar sus manos, acariciara mis cabellos llenándolos de adjetivos. Ejerce el amor como la guerra, en pleno tacto muerde los cinco sentidos, envenena tus vísceras, tu cerebro, las gestiones por sobrevivir, respira, ocupa, desahoga, vibra, escapa como una pluma a través de la noche para volver fortalecida al otro día.


LA CRISIS


La mujer no se transforma porque un hombre invada su vientre, puede alejar la cabeza del asunto, puede huir por la ventana, buscar un acontecimiento en la memoria, parasitarse insobornable dentro de otra personalidad.


LA REBELDÍA


Después de todo, si no existieran los prejuicios, las leyes arbitrarias, los consejos paternales, la frustración, los presidentes, la impotencia, la angustia, los traumas psicológicos, la moral religiosa, el absurdo, la guerra, la gloria fugaz de los imbéciles. Si no existiéramos nosotros enredados con la muerte, la libertad y otros menesteres, ¿qué sentido iba a tener la rebeldía?


EL HIJO


Te tengo miedo a toneladas, no nazcas para morir dentro de un rato, no te ovilles en el cálido engaño de mi útero. Le temo a tus preguntas como a heridas que no cierran en la carne, a tus manitas frías por las noches, a la sonrisa que necesitarás el día en que pierdas la inocencia. Aquí afuera todo está de asco, no te siembres en mi sangre. ¿Adónde ir‚ para traer en mi pico tus alas, la fuerza de tus puños, el grito de tu voz? ¿Qué vas a hacerte con una madre que sólo sabe andar sin rumbo y escribir versos? ¡No nazcas! La vida te espera con las fauces abiertas, salivando.


SILENCIO


Sólo en el vientre de mi madre o fuera de la atmósfera.


LA INTENCIÓN


De Babilonia vengo, voraz, intransigente, pero triste. Busco un sauce para hacer un alto, vestida de blanca y ancha tela. Quiero escribir lo visto, sea o no a los ojos de los hombres, lo que sucederá de ustedes en mí. Quiero escribir, llevo a la muerte en la nariz.


REENCUENTRO


La distancia nos la hizo en grande, dejamos de crecer para ensancharnos balanceándonos en el sillón del tiempo. El alcohol te arrancó la arrogancia, tienes tres arrugas en la frente, dos hijos y un hogar infeliz. No recuerdas aquellos claros domingos cuando subías de dos en dos las escaleras seguro de que estaría esperándote. Como nos pusieron los años, a cortarnos las uñas por costumbre, a acudir a la ocina por no morirnos de tantas hambres y sueños. En tus manos las venas parecen reventar en busca de oxígeno, tu mirada dura le cierra las ventanas a las emociones, mi inocencia es un mal recuerdo.


EL ARTISTA ADOLESCENTE


En los períodos más nauseabundos vale la pena escribir un poema en una servilleta: sobre esta mesa se hartan de cangrejos mis tres enemigos principales. (Entro en mí y escucho una jauría de perros royendo huesos humanos). Bebo a la salud de sus miserias individuales. De algo vale ser poeta y tener licencia de alzar la voz de entre-tanta-porquería-que-hay-entre-nosotros: los antisociales, los buscadores de duendes invisibles, los aduladores o asesinos de académicos, los vanagloriados después de muertos. Los condenados a ser engullidos por la aspiradora implacable de la historia.


LA IMAGINACIÓN


La post-guerra del olvido. Nos incineran los actos en una gran hoguera a la orilla del mar, el espíritu vomita las fornicaciones, asco constante, miedo a concebir en este caos. Es imposible ser, prohibido el suicidio. ¡Dejen en paz mi matriz! El ciclo inútil de veinticuatro horas. Me trajeron aquí porque estoy acusada de cultivar especies vírgenes, seres andróginos que tienen vida más allá de los huesos y la sangre, bacterias inofensivas y necesarias al corazón.





CASAJENA

1980-1981




Vuelve los ojos locos, y todo lo vivido se empoza,

como charco de culpa en la mirada”.

Cesar Vallejo







PARQUE EXTRANJERO


Sentada en este banco pienso en el beso que no me diste antes de irme, en los empapados ojos verdes de mi madre, en la carta de aliento de mis hermanas, en el lazo que amenaza mi cuello sin estrangularlo, en los amigos lejos, en aquellos por encontrar, en los libros que envejecerán donde fue mi casa, en esta decisión irrevocable que me dejó sin historia.


IDENTIDAD


El día que descubras tu identidad debajo de una piedra, al empujar una puerta, encender un cigarrillo, pisotear un insecto o encontrar desprecio en ojos extranjeros… una pequeña luz de luciérnaga, apacible y sabia en escondrijos, se esparcirá por tu conciencia.


EL TIEMPO SIN TI


El tiempo que transcurre sin ti por mi reloj, acopio hojas verdes, plumas, caricias, palomas, odiseas exclusivas, nales abiertos a la imaginación. Este aguardar tenaz por la hora mágica me aniquila, me quita el apetito, pesa en mi cartera. Aire caliente y pegajoso; inútil colchón, odiada almohada donde no encuentro una fórmula, un brebaje, un elemento de juicio para olvidarte.


PREDICCIÓN


Un día voy a extrañar aquel cielo azul en constante verano, el desafío de las palmas reales, la vieja Habana que se muere a pedazos a orillas del puerto, como una anciana enferma; Santa María del Mar me dispara al pecho sueños en inesperadas resacas. Un día voy a querer caminar por donde besé a alguien en una noche de lluvias, intentaré rescatar los sábados con mis hermanas y mientras mamá trajinaba su amor por la cocina; me dolerán los documentos, los parientes, el idioma rudo en mi boca desacostumbrada. Ese día sabré que no hay regreso, que el hogar perdió mi hueco en el olvido. No importa un poema más que una basurilla en el ojo. Seré una extranjera para siempre, el exilio me golpeará el cráneo contra la acera y pagaré por cada minuto de mi existencia.


SOLEDAD


Hablaba de soledad cuando tenía catorce años y un amor escondido en los portales y las sombras de la tarde, cuando madre cuidaba mis pasos, mis primeras bofetadas al tratar de entenderme con la vida; cuando nadie quería escuchar en medio de mis crisis y asombros; cuando mi padre le hacía la guerra a mi mundo y la madrugada me sorprendía en la calle; cuando alguien me arrancó la inocencia y mi vientre se vació en un charco de sangre. Hablaba de soledad y era la vida, hablaba de soledad y mis hermanas irrumpían en el cuarto con una historia nueva. Soledad es llegar a esta casa y no encontrar la mirada cómplice de mi madre, es respirar mentira y conveniencia, es esperar por el regreso.


LOS AÑOS


Entre la tarde y la noche, envejezco. Los síntomas de desanamiento musical se multiplican con mis canas a noventa millas por hora. Cierta comezón en el pecho reduce la frase a un monosílabo. Camino sobre peces contaminados sin ímpetu para atacar. Preocupada por diálogos tras las puertas, mi defensa concluye en un alzar los hombros y dejarlos caer indiferente.


TELEPATÍA


Se ha roto la hoja donde intentaba escribirte un poema, su arañazo en forma de U asciende hasta el techo y se mata en mi garganta. La terca caricia del viento de julio ataca mi boca entreabierta. Esta noche me dejo cortar una mano si no piensas en mí donde estés.


CACERÍA


Hoy soy presa fácil. Mis compañeras de viaje se quedaron al sur, estoy extraviada por el cielo gris de un cuadro de Miró.


LLAMADA DE ALARMA


Un grito me perfora la garganta. Estoy harta de enfermedades, de usar y ser usada, de vivir rodeada de cementerios, de devorar la vida sin saborearla como una mosca presa entre el cristal y la malla de la ventana.


SILENCIO


El silencio a las dos de la madrugada para destejer el hilo y alargar la decisión. (Debo estar viva porque me falta el aire y me duele el ojo izquierdo). El silencio. Los cabellos sudorosos revueltos por la almohada. El silencio. Con el televisor encendido, asomada a la verde oscuridad de la ventana. A solas cuando se puede morir a los veinticuatro años de este silencio. Los ojos nos acechan detrás de las rendijas, nosotros nos miramos en silencio.


MIEDO


Las horas no nos alcanzan para cometer el delito de buscarnos, sin querer les vamos dejando pistas, migajas de complicidades secretas. Desbaratamos todo alrededor al escupir sobre el mundo nuestro pánico, nos dejamos acorralar y perseguir como liebres, mientras divulgan nuestros nombres de puerta en puerta y por teléfono. Vivimos con mayúsculas, heridos y felices, con todas las señales del tráco violentadas en la piel.


NAUFRAGIO


Sobre tu cuerpo acribillado de huellas digitales derramo mi soledumbre, mi próxima esperanza, aterrorizada por invisibles partículas asesinas en tu boca cuarteada por antiguas sequedades, descanso mis manantiales. Por tu epidermis de arena desemboco huracanes para desaparecer pisadas y tristezas. En tu espalda me echo a nacer.


LA CASA AJENA


Tú y yo estamos en la casa ajena, esperan que nos busquemos por las noches para destruirnos como a hambrientas alimañas que husmean el pan de cada día por las alacenas.


ABORTO POÉTICO


Últimamente los poemas me están naciendo muertos, terroristas callejeros, rondan por pasillos, hoteles y hospitales, asustan a los niños, me obligan a tragar sal.


UN MINUTO


Un minuto se desagua en mis ojos, me espanta sobre una llanura sin horizonte. Con tantos fantasmas que deambulan por los interiores no debería llover. Un minuto gotea sesenta pedazos de ladrillos en mi espalda.


TU VOZ


Tu voz a través del hilo telefónico: el chirrido de una viejísima puerta que se entreabre a mundos paralelos y opuestos.


OTOÑO


Mis hojas secas otan en tu charco de silencio.


MADRUGADA


Los perros jíbaros del amanecer se echan a mi alrededor. Las ramas crujen. ¿Quién empatará mis delgados testimonios cuando la savia regrese a los árboles?


AUSENCIA


Te arranqué de mí como si escupiera un grano de arroz, el espacio desocupado duele.


ACCIDENTE


Un hilillo rojo se detiene sobre mis cejas, coagula estrellas en los poros de la noche. El guante se manchó de sangre, no voy a morir de esto, un par de noches en vela y estaré lista para recordar otra vez.


ESPERANZA


Los pinos se mantienen verdes ignorando el invierno. Un insecto salta de un rincón a otro en mi subconsciente.


BÚSQUEDA


Para que nunca me encuentres pego con lágrimas mis señas particulares en todas las esquinas y los árboles. Para que no des conmigo llevo mil luces de colores encendidas. No te busco, dan fe de ello las carreteras por donde se multiplican mis gritos.


CUANDO DUERMES CONMIGO


Cuando duermes conmigo cada cosa regresa a su sitio, la brújula detiene su loco oscilar y me levanto temprano para salir a pescar manzanas azules entre las olas de tu piel. Recibo a las alondras en mis alambres oxidados. Te saco de debajo del derrumbe de piedras.


VIAJE


Navego en un mar de saliva hasta encontrar el fondo de tu cuerpo, resbalo entre algas sobre el musgo de tu pelvis. Extensas, profundas humedades me laten en las manos, corren por mis piernas, se confunden con tu respiración hambrienta, con tus labios, devorándome, ascendiéndome en rojo remolino. Te aprisiono contra mi cintura, fruta madura te rompes en en jugo vital, regresamos a la cama entre espasmos y nos traga un sueño.


PENÉLOPE


Mientras espero tejo y destejo tramas sentimentales. Cada noche tu ausencia cava huecos a mi alrededor, dejo de ser yo, golpeo las paredes. Cada madrugada me arrojo delante del tren y reclamándote esta muerte. La gente continúa caminando por las calles de New York.


LA MAR


Por la arena, las caracolas, los frutos de los pinos, ramas secas, grutas de cangrejos, maderos desgastados. Por la arena tú y un rojo cielo de escenario. Mi pequeño-grande amor va mojando la arena y yo sobre una roca cubierta de musgo sin memoria, inmóvil, dejándome violentar por extraños cuerpos siderales.


ESTA LIBERTAD


Tu luz me golpea en la cara, amor que no te encuentro en los días de New Jersey. Paso las semanas de espaldas a los cristales, no sé si afuera llueve, está soleado o hace frío, si ocurre el otoño como debe ser, si los pájaros ya emigraron y algún niño lleva un globo atado a un cordel. Inclinada sobre una mesa se atroan mis sueños de ocho en ocho horas, me pregunto si todavía soy poeta, entonces vigilo a los jefes y escribo poemas como este.


NEUROSIS


Todo lo que te rodea te hiere. Hasta los animales con sus tristes indiferencias tienen un motivo para andar por los basureros, caminas por la cuerda floja, debajo todos ríen, la niñez te salta al paso, cuando intentas vivir te descuartizan las noches con sus sábanas de culpas, nada ni nadie te detiene en esa carrera desesperada por huir de ti.


UN VENDEDOR DE PECES MUERTOS


Vendedor de peces muertos, hueles a sal detrás de la contadora, mi mirada se amarra al pañuelo rojo que llevas al cuello, te brindo un nochazo de amor interminable, desarticulados insectos cosquillearán desde tus hombros hasta tus muslos, nadaré feliz por todos los recovecos de tus pensamientos. Soy una gata hambrienta que te roba los besos y la piel para comérselos .Voy a invadirte el cuerpo a oleajes lentos, mi vendedor de carne de mar.


AL ANOCHECER


Cuando la noche comienza a rugir de soledad y recuerdos, deambulo por tu pelvis cuajada de estremecimientos. Soy una oveja descarriada al borde de un barranco. Vuelvo a tu orilla, me abandonas; te recobro, apareces entre ese otro cuerpo y yo. El sol del trópico se zambulle en el mar arrastrándote con él.


LAS RATAS


Me han dado veneno para las ratas que deambulan por la buhardilla, debo pensarlo bien para asesinarlas, son los únicos seres vivos que vienen desde sus escondrijos hasta la supercie de las cosas, se saben las historias del Río Hudson de memoria, me acompañan por las noches aunque le tema a sus hambres, pueden devorar mis pocas ropas, mis alimentos de la semana, mis ocho libros. Voy a tener que destruirlas, una huelga o una revolución acabarían conmigo sin remedio.


PRIMER 24 DE DICIEMBRE


Quieren que celebre, me emborrache de risas y el centelleo de champaña asome en mi mirada indiferente, agradecida por el exilio, bailar y gozar entre los muslos de esta noche buena. Comprendo por qué se intoxica Betty, y María se obsesiona con las palabras de la abuela, (a quien le esparcieron las semillas por tierras extranjeras), por qué Rosa y Arturo visitan psicólogos semanalmente y las muchachas salen de compras cada sábado para acumular trapos que luego donan al Salvation Army en la próxima temporada. Depende del grado de cobardía de cada cual; a mí me da la gana de pensar esta noche en los míos. Perdóname madre, no tengo deseos de respirar, no quiero ni imaginar cuantos años me esperan en esta jaula de angustia y pasado. Si pudiera detener el tiempo con mi cuerpo y dormir hasta abrir los ojos en mi hogar haría lo imposible por vivir la barata y fácil felicidad de ustedes.


BIOGRAFÍA


Su padre fue un apache, murió en la última cacería de los blancos. Su madre, chicana, murió de tuberculosis en un cuartucho barato del Bronx. Cruza sus piernas frente a una enorme hoguera y en medio del estruendoso sonido del rock’81 invoca a su Dios. Nos besamos, me mira desde otra dimensión suplicando que escape a tiempo.


GLORIA

They shoot horses, don’t they?”

Horace Mc Coy


¿Por qué no hacerte ese favor? Apenas apretar el gatillo del revólver y desaparece todo de tu vista, la ciudad con sus luces neuróticas, las máscaras de Halloween, las lágrimas que aprendiste a tragar. Caer al mar con tu bulto de recuerdos, confundirte con el desperdicio de los hombres. Tu corazón no volverá a chillar como un pájaro insaciable con la urgencia de Hollywood, no vendrán a negociar con tu sexo esos extraños animales. Al n, Gloria, duermes tranquila en el vientre de los peces.


EN MI VIENTRE


En mi vientre hay punzadas, soliloquios, navegaciones, un embrión que no se atrevió a ser un niño, accidentes automovilísticos, canales de aguas milenarias, postes de madera sin perros ni borrachos, saxofonistas sudorosos soplándoles a las madrugadas, toques de queda, discursos estremecedores, portazos de Nora, ovarios que se ocupan de otros asuntos, 240 tabletas anticonceptivas, cicatrices de extraños instrumentos médicos, puertas destrozadas, residuos del corazón, un mercado de pulgas surtido de emociones, conceptos de Freud y Pavlov peleándose a muerte y una pintura de Frida Khalo colgada en la matriz. Desde mi vientre decido la prolongación de la vida. Soy la obra maestra de Dios.


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