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Energía. Dime qué quieres y te diré cómo conseguirlo.

Primera parte

Juan Miguel Domínguez

CREDITOS

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INDICE

Capítulo 1: Prólogo

Capítulo 2: Prólogo 2

Capítulo 3: El supuesto funcionamiento del universo mental

Capítulo 4: El extraño mundo en que vivimos

Capítulo 5: Conciencia Mágica

Capítulo 6: Niveles de conciencia

Capítulo 7: Nuestra mente no descansa nunca

Capítulo 8: Energía

Capítulo 9: Naturaleza de esta energía

Capítulo 10: Sobre una supuesta moral del creador o jugador del juego.

Capítulo 11: Práctica, demostrando los métodos a través de los juegos de azar


Capítulo 1: Prólogo

“Los conceptos físicos son creaciones libres de la mente humana, y no están, aunque pueda parecerlo, determinados en forma única por el mundo exterior” Albert Einstein (premio Nobel en física en 1921)

“Se pensaba que la física describe el universo. Ahora sabemos que la física sólo describe lo que podemos decir sobre el universo” Niels Bohr (premio Nobel en física en 1922)


“Energía, dime qué quieres y te diré cómo conseguirlo” es el primer libro de la serie “Magia mental para ganar dinero y otras yerbas”.

La idea general de esta serie es que la gente empiece a utilizar unas herramientas que siempre ha tenido y que a nadie le ha salido rentable promover, y que pueda utilizarlas para cuestiones más causales que el dinero en sí mismo.

Este libro intenta narrar la modernización de la milenaria ciencia oculta y las aplicaciones autenticas que ésta puede ejercer sobre la vida diaria de las personas.

Iremos viendo cómo se puede generar riqueza y bienestar, y cómo podemos solucionar (o, al menos, aliviar) cualquier fobia, trauma, o problema por más pequeño o grande que fuera, con ejercicios de tan sólo 49 minutos de duración. Dejando las supersticiones a un lado y ejecutando unos métodos que han sido experimentados por mi persona y allegados por más de diez años, y de alguna manera, utilizados durante miles de años, con idénticos resultados.

Se intentará hacer didáctico al ocultismo milenario y lo presentaré para el entendimiento de cualquier persona, a través de la ciencia de resultados. Otros han hecho lo mismo, aunque libros en castellano, sobre el tema en cuestión, no abundan y tiene escasa publicidad.

Parte del texto está orientado a los juegos de azar, ya que, como he ido comentando en diversas fuentes, entiendo que las actividades lúdicas son un buen enlace hacia el conocimiento de cuestiones más importantes. Esto tiene el aliciente de que, por razones que el inconsciente social propone, siempre tienden al éxito los libros que prometen grandes cambios en la vida económica de las personas. Y como la idea es que este texto llegue a mucha gente, así ha sido planeado.

Y, por otro lado, a la aplicación de la magia mental sobre la vida misma, e intentaremos mostrar que la sensación constante de carencia de dinero o amor y demás traumas humanos es, simplemente, una alucinación colectiva, un temor, que cuando se vence con las armas acertadas, desaparece. Que nuestra experiencia de vida es una ilusión, casi siempre paranoica, de nosotros mismos en el plano espiritual, donde estamos de verdad, durmiendo y soñando en el seno del creador de este juego. Las principales corrientes filosóficas y metafísicas, a través de la historia, han llegado más o menos al mismo punto de vista.

En nuestro normal estado de conciencia percibimos sólo los efectos que ocurren en planos superiores.

También quiero dejar claro que la repetición de conceptos que hago desde los primeros capítulos al último no se refiere a un defecto estilístico, sino a la intención profunda de mi parte de que el texto intente, al menos, dejar tatuado en las mentes de sus lectores los conceptos más importantes para la revelación de los métodos.

Los capítulos teóricos que contiene este libro son usados también en los otros libros de la misma serie, ya que es la única manera de que cada libro pueda leerse por separado y entenderse al mismo tiempo. Por lo cual, si compras un libro, no es estrictamente necesario que leas otro, aunque puedes hacerlo si quieres. Cada libro intenta mostrar lo mismo, pero de una manera ligeramente distinta.


Capítulo 2: Prólogo 2

Escribir esta clase de libros en estos tiempos puede resultar una bomba de relojería. En tiempos de tablets, Iphones, sobreproducción de coches, manipulación esquematizada y certera, corrupción institucionalizada, desempleo, ansiedad. Estupidez general.

Lo hago para brindar un método que me ha funcionado y que lleva siendo utilizado, en su esquema primordial, miles de años.

El libro es el humilde e ineficaz resumen de miles de páginas que la ciencia oculta tiene para ofrecer, es el resultado de décadas experimentando, hablando con magos, brujos, chamanes, mentalistas, psíquicos, apostadores. Y sobre todo es el testimonio de métodos sinuosos, cuyas felices consecuencias (en general) intentaré relatar aquí. Esto no quiere decir que los métodos le funcionen a todo el mundo. La magia no es hacer una tortilla. Cada uno debe ir experimentando y adaptando todo lo enseñado a sus formas, su personalidad reinante, sus miedos y sus valentías. La magia consiste en manipular el inconsciente colectivo de una manera u otra, para conveniencia propia o social, y cada uno debe ir viendo si le conviene más un método u otro.

Espero ser lo más didáctico posible.

En fin, disfruten.


Capítulo 3: El supuesto funcionamiento del universo mental

Desde pequeño sospeché que la vida se movía con unos patrones aparentemente ocultos pero posiblemente deducibles si uno se dedicaba a contemplarlos y a tratarlos con un rigor casi científico. Pero era niño y sólo me quedaba en eso, existía una ingeniería social que me calificaría de loco si dedicaba la vida a analizar los sucesos que ocurren. Ya de grande supe que existían los magos de verdad.

De niño siempre notaba lo siguiente. Cuando una niña del colegio me gustaba mucho, yo era muy enamoradizo, deseaba con locura estar con ella. Lo escribía en todos lados, lo visualizaba, me pasaba el día montándome la película de que estaba con ella y que ella me quería. Nunca conseguí que me quisieran con ese método. Sólo se cumplía mi deseo, y exactamente así era siempre, cuando ya no me importaba que la niña me quisiera o cuando ya quería a otra. En pocas palabras, cuando ya me había olvidado del deseo original, cuando le había perdido el miedo a que no se cumpliera. En todo caso, cuando dejaba de ser monitoreado por la conciencia.

Entonces me fui dando cuenta de que podía conseguir cualquier cosa si la deseaba mucho durante un tiempo y me olvidaba luego, con voluntad diaria y disciplina, engañando a la conciencia. Tenía que existir una ingeniería psíquica en todo esto.

Cada vez que se me venía a la mente el deseo o algo relacionado a él, fijaba mi atención sobre cualquier cosa existente en ese momento y que permitiera evadirme del asunto. Cuando se es niño es más sencillo, los juegos me deslumbraban, como a cualquiera, y siempre eran un buen puente hacia el olvido del deseo.

El olvido forzoso se practica durante 30 días, y con el tiempo, la mente se acostumbra a olvidar más rápido. Todo es entrenamiento, cualquier cosa que uno quiera hacer, se mejora entrenándola, como se ha podido demostrar.

En aquel tiempo sentía que ya tenía mi primer arcaico sistema para cumplir deseos.

A los pocos años descubrí que todo lo que pensaba ya se había descubierto mucho antes, y que ciertas prácticas que me parecían muy originales, estaban mejoradas y adaptadas, y sobre todo, que este mágico mundo que ya tenía dentro, contaba con muy poca difusión, y siempre estaba cubierto por un tenue y a veces grotesco manto de silencio. Como si no se pudiera hablar del tema, como si no estuviésemos hablando de nosotros mismos, de nuestra parte inconsciente y de lo interesante que sería que cualquiera pudiera experimentar estas cosas y disfrutar la magia de la vida al mismo tiempo. En fin… Iremos viendo distintos sistemas para conseguir nuestros propósitos.



Capítulo 4: El extraño mundo en que vivimos

El pasado trimestre leí una entrevista a un físico ortodoxo que reconoce que al final el universo se parece más a la idea hippie del mismo, con ondas invisibles y vibraciones constantes, que al concepto retrasado materialista, que reinó a la fuerza en nuestras mentes durante todo el proceso “educativo”. En otra ocasión leí a un mago que decía que conforme la física avanzaba, el universo iba tomando unos mecanismos más brujeriles cada vez, y que la ciencia terminará encontrándose con la magia tarde o temprano. Más tarde aún se encontrará con el creador.

Recordar que los padres de la ciencia eran ocultistas, después se distanciaron, con la intención, creo yo, de mantener a salvo de ciertas mentes los conocimientos que en parte pondremos a la práctica en el libro. Luego, como cualquiera puede comprobar, la iglesia Católica y demás entidades, por los motivos espirituales que fuesen, han intentado erradicar esta verdad, pero como los conocimientos más importantes siempre han estado cifrados, lo primordial se pudo salvar.

A nivel social todavía continuamos sin discutir la biología psíquica del universo en el que vivimos, y nadie parece interesado en la realización de dichas discusiones, pero con el tiempo serán inevitables.

Como di a entender en los primeros párrafos, no daré como verdad a ninguna forma de idea religiosa o mística. No creo en nada en particular, sospecho realmente que toda nuestra percepción del mundo es meramente mental, y también sospecho la veracidad, por experiencia propia, de la idea general de la magia, en su fundamento básico, que reza que todo lo que percibimos aquí, se moldea en planos inconcientes (plano astral o superior para el ocultismo, o estado alfa o superior de conciencia, para la neurociencia). Por lo cual deducimos que, operando correctamente allí, en los planos mentales, traemos tesoros aquí. Y nada más. El resto son supuestos. Que todo lo que percibimos aquí, es el efecto de una causa de un nivel mental superior. Que cuando nos sentimos derrotados, fracasados, frustrados, sólo percibimos los efectos de esto, que las causas siempre son “espirituales” (que vienen de profundísimos estratos mentales). Está demostrado hasta el cansancio.

Si podemos operar correctamente en estos planos o niveles mentales, los actos mágicos son altamente eficaces. Y la clave está en aprender métodos actuales para la labor, ya que estos mecanismos siempre han estado ocultos bajo el manto de la superstición, las velas, los bailes y los disfraces. Ahora podemos disfrutar de estos conocimientos mentales sin tanta extravagancia. Como todo en esta vida, la magia mental se ha modernizado.

De todos modos, explicar que las extravagancias no tienen otra intención que la de ir creando ambiente, ir aquietando nuestras funciones cerebrales para comenzar a adentrarnos en nuestro sistema operativo, en nuestra parte más íntima. La anomalía del evento, genera curiosidad en nuestra parte inconsciente, y se brinda más receptiva. Además, nuestra parte Inconciente, que según la neurociencia abarca el 92% de la realidad perceptible, siendo nosotros sólo concientes del 8% de lo que sucede, entiende con Símbolos, con representaciones, y los disfraces son muy ingeniosos para esta labor.

Nunca descarten los disfraces, llegará el día en que un acto mágico amerite uno, y mejor tenerlo cerca.

La realidad, si es definible, es una sola. Todas las dimensiones o planos mentales, en verdad son uno solo, nosotros sólo podemos ser “concientes” de uno a la vez, pero nuestra mente profunda tiene acceso al listado entero.

Así se explican las cientos de miles de premoniciones comprobadas. Y también la imposibilidad física de encontrar el origen de algo, por lo cual, para la física ortodoxa, es motivo suficiente para no creer en Dios. Ellos no perciben la necesidad de una entidad divina en el gobierno de todos estos efectos, ya que no tienen causa, y consecuentemente, pueden prescindir de la idea de un gestor y creador.

En los últimos tiempos, la física está intentando ir un poco más allá de la cuestión, descubriendo el Éter (todo sale de Éter, todo vuelve a Éter) o los campos magnéticos.

Mirad si no percibimos el pasado, que las estrellas que vemos en el cielo, son un reflejo de un evento que sucedió hace millones de años. Y en distintos grados, sucede con todas nuestras percepciones. Ya se ha podido demostrar que cuando vemos al sol, en verdad estamos viendo al sol de ocho minutos atrás, ya que es lo que tarda la información solar en llegar a ser comprendida y expresada por nuestro cerebro.

Percibimos efectos, no existen causas únicas en este plano. La intuición es una puerta al futuro más inmediato, y para cualquier deporte o la vida misma, gana quien la tiene más desarrollada, simplemente porque cuenta con información del futuro, privilegiada, y puede tomar mejores decisiones que quien no las tiene. Todo esto, lógicamente, sucede en planos inconscientes. Primero suceden las cosas allá, y después percibimos los efectos aquí.

Rebajando la actividad cerebral, meditando, comenzamos a volar hacia nuestra parte profunda, y podemos comenzar a experimentar de verdad todo lo que nos rodea, su mensaje, lo que nos quiere decir, siempre a través de símbolos. El gato que se acerca, o el gato que no se acerca y te mira de lejos, y la aguja del reloj marca las 3, un número que no puedes dejar de ver. Cuando relajamos el cerebro e intentamos interactuar con el entorno, empezamos a desarrollar lo que se conoce como Conciencia Mágica. Yo le llamaría supra-conciencia.


Capítulo 5: Conciencia Mágica

Ya se ha podido demostrar que los seres humanos percibimos el 8% de la realidad existente (lo que se sabe de ella), que el 92% por ciento restante sucede en planos inconscientes para nosotros. Ya he sugerido, en otros medios, que esta teoría me resulta bastante optimista, como lo son los primeros estudios en casi cualquier dirección virgen, realmente creo que percibimos mucho menos que el ocho por ciento de la realidad, pero en este caso poco importa. La pregunta del millón es porqué la gente sigue ofreciendo gran crédito a una manera de ver la vida tan pequeña y desordenada, ya que nuestro raciocinio no es mas que una serie de creencias insertas, prejuicios y temores que no obedecen a ninguna clase de verdad. La verdad está escondida en la mente que desconocemos, en el Inconsciente.

Entonces podemos entender el porqué del eterno caos reinante en el mundo. Nos han hecho creer que sólo a través del raciocinio debemos decidir cada uno de nuestros pasos, mientras al mismo tiempo los mismos que fomentan esto, la elite financiera, nos manipula el Inconsciente con sus símbolos corporativos y demás depravaciones emocionales. Ni nos enteramos de esto.

Nunca nos han dicho que para tomar buenas decisiones debemos aprender a percibir un mayor porcentaje de realidad (es súper lógico), debemos involucrarnos en el trabajo de búsqueda de información proveniente de nuestra parte inconsciente, y no por superstición ahora, sino porque allí esta el 92% de la realidad perceptible, por lo menos.

Es como aprender a mirar los problemas desde arriba y con infinita información complementaria.

Estamos participando activamente en un mundo que nos ha brindado mejores armas, pero nuestros políticos y demás jeques corporativos nos las esconden y niegan su existencia, con toda clase de ingeniera persuasiva para cumplir la labor satisfactoriamente. No hay más que esto realmente. Quienes lo hacen suelen alegar que la civilización no está preparada, en su conjunto, para absorber determinados conocimientos. Que como a los niños, es mejor inventarnos historias y mantenernos lejos de aquella desconocida realidad de las cosas. En algún punto es dolorosamente cierto, pero por el otro lado no ha habido ser que pueda gestionar dicho poder equilibradamente, y quienes gobiernan la civilización tienden a abusar mucho de este desconocimiento generalizado.

La Magia mental se involucra en esta búsqueda, e intenta traer los tesoros que allí habitan a este pequeño plano de conciencia, o al menos inmaduro plano de conciencia.

Es extremadamente lógico que así sea, y mas ahora con los avances científicos sobre la materia.

En muy poco tiempo este conocimiento será masivo y aceptado. Porque lo que realmente hace falta para romper este prejuicio es práctica, así se demuestra la veracidad de los hechos, cualquier otra manera de sostener una creencia es mentirosa y perjudicial. Y no conozco practicantes de magia que al cabo de cinco años de aprendizaje hayan pensado siquiera la posibilidad de estafa por parte de esta corriente, sin embargo, sí conozco y he conocido, a innumerables personas que se han arrepentido de estudiar psicología o cualquier otra farsa convenientemente institucionalizada.

Por lo cual, la búsqueda de la profunda comprensión de las cosas es lo más conveniente, hasta desde un punto de vista práctico.

Cuando tienes un problema, debes entender que sólo estás percibiendo, como máximo, el ocho por ciento del mismo, estás simplemente contemplando el color de sus pantalones. Veremos cómo desde arriba, desde el silencio, podemos modificar eventos, arrancar problemas de raíz, hasta adivinar los números de una lotería, si nos mantenemos firmes en ciertos hábitos.


Capítulo 6: Niveles de conciencia

Este mapa de estudio me parece apropiado, aunque su arbitrariedad lo aleja de cualquier forma de verdad.

De todos modos entiendo que ayudará a la comprensión del curso, ya que, curiosamente, el mapa de la neurociencia es muy similar a cualquier esquema ocultista sobre el mismo tema.

Para el ocultismo, en general, existen entre siete u once planos mentales. Los principales son:

a- Plano físico (este mismo). Aquí estamos en la tercera dimensión, para algunos.

b- Plano Astral o emocional (el plano donde estamos cuando “dormimos”). Este plano es un plano idóneo para insertar nuestros propósitos en la vida, cualquier tipo de deseo que tengamos. Cuando estamos aquí, se supone, estamos en la cuarta dimensión.

Cuando logremos ser concientes, durante un sueño o un pequeño desdoblamiento astral, fijarse que los objetos pueden verse desde cualquier ángulo, y que no son objetos materiales simplemente. Todo lo que ves esconde algo profundamente emocional con nosotros. Allí todo es un símbolo claro, es el mundo del deseo.

c-Plano mental. En este plano estamos en fases muy profundas de sueño (lo llamo “sueño” porque será más fácil el entendimiento, pero en verdad “soñar” simplemente es otra manera de percibir la existencia, una manera más amplia). Aquí los símbolos son más cifrados aún, la comprensión es más dificultosa; si nos cuesta entender un simple sueño o suceso astral, aclarar que, la comprensión aquí, ya es cuestión de sabios. En este plano estamos en la quinta dimensión. Es posible ser concientes aquí, aunque es más dificultoso que en el plano astral. Desde éste último podemos acceder al plano mental, en un desdoblamiento, simplemente deseándolo y fijando la voluntad hacia eso.

d- Plano espiritual o causal.

Se entiende que este es el plano “divino”, donde está Dios y donde también estamos todos nosotros como espíritus que somos, soñando. Las guerras y demás sucesos que nos parecen terribles aquí en la tierra, en verdad son ilusiones de allí, como cuando niños pensábamos que nuestros padres no nos querían más porque un día nos negaron un juguete o se enfadaron con nosotros. Cuando pensamos que no nos amaban. Se supone que aquí vivimos nuestros miedos espirituales. Como cuando soñamos que nos caemos de terribles precipicios; en este plano lo que sucede es que nos caemos de la cama simplemente.

De este plano, el “espiritual”, no se sabe nada decible, a pesar del atrevimiento filosófico anterior (que no es verdad necesariamente, es una creencia, nada más, que me sirve para vivir), y es muy probable que lo visitemos a diario también, pero necesitaríamos “dormir” ocho horas de seguido, mínimo, según la teoría, claro.

La neurociencia descubrió algo intrigante.

En estas profundísimas fases de “sueño”, de descanso, si pudiéramos estar concientes, percibiríamos sólo colores y formas. Y esto me recuerda, inevitablemente, a los conceptos esotéricos de la geometría sagrada, de la gran matriz donde sólo a través de formas y colores se va creando toda esta ilusión que nosotros llamamos vida conciente.

Estar concientes en el plano causal ya es cosa de grandes magos. Ciertos monjes no necesitan dormir para acceder aquí, lo hacen meditando (“Estado Nirvana” o superior), y mientras el vulgo piensa que se pasan el día sin hacer nada, ellos, desde los planos causales, guían a esta confundida civilización a evitar continuamente su auto destrucción. Se ha podido comprobar que estos monjes, en los estados citados, en este plano físico, “levitan”, tal es un alta vibración.

Sin ellos ya no estaríamos. Son nuestros hermanos mayores, supuestamente “los buenos”.

Paralelamente a estos puntos de vista, comentar el esquema de la neurociencia. Ellos le llaman niveles de conciencia o niveles mentales.

Según la neurociencia, estos son nuestros niveles mentales. Recuerdo al lector, que al cerebro se lo empezó a estudiar con cierto rigor en los años 80, por lo cual todo es muy novedoso y torpe en este ámbito.

Beta- Estamos en este estado, cuando las ondas cerebrales que emitimos (que ahora pueden medirse, al menos en su aspecto más “material”) tienen una frecuencia que oscila entre los 15 y 40 ciclos por segundo, aproximadamente. Es en este estado donde pasamos buena parte del día de manera conciente. Estamos aquí cuando trabajamos, cuando discutimos, cuando nos lavamos los dientes. Este es el plano físico del ocultismo. La tercera dimensión.

Alfa - Estamos en este estado, cuando las ondas cerebrales que emitimos tienen una frecuencia que oscila entre los 9 y 14 ciclos por segundo. Son ondas más amplias y también más lentas que las emitidas en beta.

Estamos en este estado cuando estamos meditando medianamente. Dicen los expertos, que es el umbral del inconsciente.

Otros dicen que cuando dormimos ya estamos en estado Alfa. En fin, son opiniones. Es un buen estado para introducir voluntades mágicas.

Entre este nivel y el siguiente, podríamos decir que estamos en el plano astral, no se si el mental también, del ocultismo.

Theta- 5 y 8 ciclos por segundo. Las ondas cerebrales emitidas son más amplias y lentas que en estado alfa. Estamos aquí cuando meditamos profundamente o antes de cruzar el umbral del sueño, o mucho después, según opiniones; en el fondo es muy relativo establecer arbitrariedad con esto, pero lo hago para darle un marco más didáctico al asunto.

Es un estado muy apropiado, tal vez el mejor conocido, para insertar, mediante inducción emocional, todas nuestras intenciones, que veremos luego manifestadas en estado beta de conciencia, según la magia del caos.

Después tenemos el estado delta y el recientemente descubierto, estado gamma. Pero en otro momento dedicaré tiempo a estos últimos.

Se seguirán descubriendo más estados de conciencia.

Estos estados o planos mentales coexisten todos al mismo “tiempo”, como comenté, es uno quien los divide para entenderlos y estudiarlos, pero en verdad, la conciencia va ascendiendo al plano de las causas conforme “baja” la actividad cerebral que rige el estado beta o plano físico. Conforme nos vamos relajando nos vamos adentrando en estas esferas de conciencia. La meditación es muy útil, fundamental para el buen vivir. Pero alcanzar estos estados de manera consciente, a través de simple meditación, es más difícil.

Capítulo 7: Nuestra mente no descansa nunca

El hombre moderno tiene a un gran amigo y adversario dentro de su mente. Últimamente se lo esta denominando como ''sensor psíquico'', termino que creo lo insertó el mago y escritor Peter Carroll. Este sensor trabaja incansablemente para conseguir el absoluto olvido de las experiencias mentales en otros estados de conciencia.

El sensor psíquico nos protege de la continua y feroz avalancha de ataques psíquicos y demás intrusiones multidimensionales. Provoca que olvidemos nuestros sueños bonitos, pero también nos protege de cosas que ni pensamos. Cumple su trabajo. Si no tuviéramos este sensor nos volveríamos locos rápidamente.

El problema lo tenemos aquí cuando queremos alcanzar el umbral mental que permite la magia, ya que nuestro sensor hará todo lo posible para destruir el intento, porque es su trabajo.

Pero la solución ya fue encontrada.


Capítulo 8: Energía

Del mismo modo que el sol no percibe los rayos que emite y que lo envuelven, que los peces no perciben el agua que los envuelve y donde viven, nosotros tampoco percibimos la energía que nos envuelve y nos rodea. En este caso se le puede llamar “Éter”, o como más convenga. Se le llama “Kia”, “Chí”, “Energía vital”, “Espíritu santo”, etc.… cada religión y filosofía le ha puesto un nombre distinto, pero todos hablan de esta misma energía que es la que produce los cambios en nuestro mundo físico. Es la energía que permite la magia. Es nuestra parte inconsciente, del mismo modo que el agua es la parte inconciente de los habitantes marinos. Toda la comunicación “telepática” que se ha demostrado entre distintos tipos de peces, obedece a la comprensión cerebral de los mismos a determinadas vibraciones que sus pensamientos-emociones emiten sobre el agua, que conductora y almacenadora de esta energía, constituye toda la información sub-consciente de los habitantes marinos, siendo el agua para los peces lo que el inconsciente es para nosotros, lo que el “Éter” es para nosotros.

Nosotros emitimos energía al “Éter” o “inconsciente colectivo” todo el tiempo, del mismo modo que los peces producen vibraciones en el agua que los conecta entre ellos.

No lo vemos, pero sucede, se ha podido demostrar, también hasta el cansancio también, los efectos de esta energía a través de distintos experimentos. A través del conocimiento de los efectos de algo, se deduce que “algo existe”, aunque no se pueda ver ni detectar de ninguna otra forma, por ahora. Lo mismo sucedería con la electricidad hace miles de años. Ahora mismo la ciencia entiende que el universo está constituido en un 98% por energía o materia oscura, pero ésta es indemostrable por el momento, sólo se puede deducir su existencia a través de los efectos que produce, lo mismo con los campos gravitatorios y los agujeros negros. Nadie vio uno, pero se entiende que existen por los efectos suficientemente significativos que lo rodean.

Dadas estas comparaciones a modo didáctico, se puede agregar que el trabajo del mago consiste en saber precipitar esta energía y en saber conducirla hacia un objetivo concreto. Y que, como sabemos que obedece al plano inconsciente y que no habla nuestro idioma, el mago ha tenido que aprender a manipularla para su uso y conveniencia. Siguiente paso

Capítulo 9: Naturaleza de esta energía

¿Esta energía es buena o mala? Al igual que la electricidad y absolutamente todo, esta energía no comparte el mismo credo moral, convenientemente alimentado, de nuestra civilización. No. Parece ser que uno la puede utilizar de la manera que crea conveniente, sin limitaciones en lo que a la moral humana concierne. De todos modos, sabemos que la utilización de esta energía para una cosa o la otra tiene como consecuencia el atraer más de lo mismo, y toda clase de cuestiones que vienen ligadas al tipo de acciones que se pretende manipular en el inconsciente colectivo. En otras palabras, que si te dedicas a molestar al prójimo con estas artes, sucederá irremediablemente que atraerás personajes de la misma calaña que tú (cabrones como tú), y que, triste y consecuentemente, con determinación, nocturnidad y alevosía, querrán joderte la vida como tú haces con los demás. Por esto es menester el equilibrio y el saber alejarse de las tentaciones que intentan romperlo todo el tiempo.

¿Cómo funciona esta energía? Parece ser, según lo efectos vistos, que nosotros inyectamos esta energía todo el tiempo, como ya lo dijimos, y lo hacemos a través de la simple atención sobre una cosa u otra. Esto lo hacemos todo el tiempo, y por eso nuestra vida es exactamente igual a aquello a lo que le prestamos más atención. Si nunca has jugado al golf y no conoces nada de este deporte, difícilmente tendrás a un golfista de vecino o de amigo, ni siquiera amigo de tus hijos. Somos lo que nos rodea porque es a lo que le prestamos atención, es para lo que hemos estado utilizando esta “Energía vital”. También podrán notar fácilmente que esto se modifica comenzando a prestar atención a otras cosas. Tu entorno cambiará poco a poco, tú mismo tendrás otras creencias, tu vida tendrá otro parecer. Estarás usando el “Éter”, “la energía que produce magia”, para otras cuestiones, y ésta te traerá su correspondencia. Así de fácil. Supongo que cuando un pez tiene mucho miedo y empieza a sentir que va a morir, el agua le envía un tiburón.


Capítulo 10: Sobre una supuesta moral del creador o jugador del juego.

“Supongo que cuando un pez tiene mucho miedo y empieza a sentir que va a morir, el agua le envía un tiburón”.

Así parece ser dios en verdad.

No empatiza con la debilidad de sus creaciones. Parece ser que siempre le parece correcto premiar al fuerte. En pocas palabras, que de cristiano no tiene nada, como lo demuestra la tranquila comprobación de la historia. Parece ser que dios es el jugador que quiere ganar el juego (como todos cuando jugamos a cualquier cosa) y nosotros su personaje del juego que jugó durante unos pocos minutos o segundos de su vida, hace billones y billones de años.

Hace mucho tiempo acabó el juego para su consciencia, pero aún nos llega esa energía inconsciente, un ínfimo hilito de su atención inconsciente que nos mantiene con vida, un granito de arena de recuerdo en su mente profunda. Pero suficiente para que terminemos el juego en miles o millones de años más para nosotros, y luego volvamos a unirnos con el jugador del juego. Del mismo modo que pasa cuando desterramos de nuestra mente profunda cualquier recuerdo, creencia, ese mismo recuerdo que ocupaba “un lugar” y que estaba constituido, al igual que todo, de esta misma energía de nuestro “jugador” o “dios”, o gran arquitecto para los masones, nos vuelve a nosotros y nosotros volvemos a utilizarla.

Pero en todo caso, es menester comprender el conocimiento milenario que reza que el bien y el mal es una invención humana. Que la vida no es así, que dios no quiere que veamos el mundo así, que los obstinados somos nosotros que parece que queremos seguir sufriendo, valorando las distintas etapas del juego como buenas o malas.

Todos recordamos las proezas del gran super Mario bross, las hazañas y las aventuras que tuvo que experimentar hasta llegar a liberar a la princesa del dragón. El jugador que ganaba el juego tenía toda la experiencia de los miles de jugadores que habían fracasado en el camino, débiles ante una etapa no feliz del juego (a todos nos gustaba comer las fresas y estar a salvo, pero el juego no consistía en eso). En todo caso el jugador quiere ganar, y quiere que utilicemos su energía (similar a la conexión del joystick con la pantalla de televisión) para conseguir los objetivos que vinimos a conquistar, y no para estar llorando por los rincones.


Capítulo 11: Práctica, demostrando los métodos a través de los juegos de azar

En un principio, siempre en un principio, para comunicarnos con nuestra mente profunda, con “el jugador”, lo más rápido y eficaz, nunca fue rezar, sino crear símbolos, metáforas, porque nuestra parte profunda, inconsciente, entiende así, no habla nuestro idioma. Entonces, para asegúranos que cumplimos cualquier objetivo de la mejor manera posible, debemos grabar, primero y antes que nada, su feliz existencia en nuestras profundidades mentales, en nuestro “Inconsciente” (niveles superiores o planos de existencia, es lo mismo), para lo cual creamos un sigilo (un símbolo), de la siguiente manera. Es sólo una forma, en las siguientes páginas y libros mostraré otras.

Este método de sigilos es una adaptación al usuario principiante en estas artes, del famoso método de sigilos, redescubierto por Austin Osman Spare, a principios del siglo XX.

Este método se puede realizar en media hora. Al principio costará más, pero con un poco de práctica se irán acortando los tiempos de ejecución.

Principalmente con este ejercicio debemos conseguir que nuestra voluntad se enfoque con fuerza y determinación en la visualización de un símbolo, para que, de esa manera, dicho símbolo, que será la versión codificada de nuestro propósito o deseo, llegue al plano astral o Inconsciente, o “Éter” y que allí quede hasta que se pueda materializar en este plano físico. Para esto, además de cargar el símbolo, debemos olvidarlo, junto al deseo, así lo alejamos de la conciencia y permitimos que germine, que sea orgánico, con naturalidad. Este es el proceso de casi cualquier tipo de magia. Quiero decir que debemos convencer al inconsciente colectivo de que es cierto, por esta razón es menester olvidar, porque cuando no olvidamos, al minuto estamos dando la orden contraria, con miedos y prejuicios. Por lo cual, el inconsciente colectivo lo desechará, por débil.

Elegiremos cinco sorteos importantes de tu ciudad o País, por poner un ejemplo seductor y materialista, ya que en verdad se puede modificar cualquier creencia que tengamos con este método, pero yo sé que si funciona con la lotería la gente se volcará más a él. Volvamos a los sorteos.

21 días antes de la realización de estos sorteos, en un lugar tranquilo, donde nadie nos pueda molestar, y siempre y cuando estemos bien, serenos, comenzamos a meditar, a silenciar la mente, a ponerla en punto muerto. Visualizamos un circulo de protección alrededor nuestro, de color violeta hasta estar seguros de su confiable constitución etérea.

Llegado un momento, comenzamos a visualizar el objetivo cumplido, el objetivo de ganar estos sorteos, los cinco; cada vez las imágenes más nítidas, la alegría y el placer, algún aroma, la siempre afable sensación de victoria y cualquier detalle que deje certificado astral del propósito a dirigir. Visualizar compras, muchas compras. Compras caras, como mansiones inmejorables, gigantes casas con piscina, y sentir que uno ya lo tiene, de manera sostenida… Aquí hay que apuntar a la luna para darle al águila, si apuntamos al águila le daremos a la piedra, por lo cual sentir que compramos todo lo que se puede vender en este mundo, y que Dios (o el poder en el que creáis) quiere que sea así.

El astral es el reino del sentimiento, por lo cual aquí el idioma es la emoción desmesurada. Nos lo tenemos que creer sostenidamente y así lo creerá el astral o inconsciente colectivo.

Después de visualizar y recrear con la mente y el corazón el objetivo cumplido, de habernos regocijado con la escena, escribimos en un papel blanco, con lápiz negro, nuestro propósito (podéis probar con cualquier otro propósito, pero siempre es bueno poner una fecha de realización):

“GANO LOS CINCO SORTEOS QUE SE REALIZARÁN TAL DÍA…”.

Ahora quitamos las letras repetidas, y las vocales. Nos queda “GN LS C RT Q Z D”. Ahora debemos crear un símbolo (sigilo) con estas letras y las formas de hacerlo son casi infinitas. Recomiendo este método gráfico y artístico porque entiendo que crea un vínculo con nuestra parte profunda de manera más eficiente. Se trata de jugar con las letras e ir creando un símbolo, un código gráfico de nuestro propósito. Debe ser nuestro doble quien juegue con las letras y quien nos indique el proceder necesario; no debemos pensar aquí, sino dejarnos llevar por la intuición. Este mecanismo se llama “Sigilizar”. El sigilo quedaría así, por ejemplo. A cada quien debe quedarle distinto:

Después de concluido, codificarlo aún más. Luego, hacer una codificación más, que termine siendo un sigilo muy fácil de visualizar. Quedaría algo así.

Al principio es recomendable dedicar bastante tiempo en la familiarización del sistema. Al sigilo lo podemos hacer de un color determinado, el que más se relacione con el propósito. Se puede constituir un mantra con las letras y repetirlo mientras se está construyendo y cuando se visualiza. Todo lo que sea exceso, funciona mejor. O en otras palabras, cualquier forma de exceso artístico en la magia mental-emocional está muy bien gratificada.

Cuando ya concluimos el símbolo, comenzará un trabajo que al comienzo prefiero estipularlo en una semana. Si comenzamos el ejercicio ritual durante la fase creciente de la luna, tendrá mayor energía y será más fuerte. Cualquier persona de campo o un pescador sabrá a lo que me refiero.

Antes de dormir, visualizar el símbolo durante siete minutos. Es recomendable, si tenemos la posibilidad, y sino procurar tenerla, realizar la visualización oyendo música con auriculares, música de ondas alfa, en You Tube existen decenas de videos. Este sonido ayuda a elevar el nivel mental al estado alfa, que nos llevará al estado theta, estado que debemos alcanzar durante la observación del sigilo, ya que mientras mantengamos atención sobre él estaremos enviando “energía vital de ondas largas”, cargándolo con información de ondas theta. Observarlo fijamente, sin dejar que la imagen se distorsione. Observar el símbolo pero no relacionarlo con el deseo. Observar felizmente, pero con máxima serenidad. Concientemente tenemos que pensar que da lo mismo mirar eso que otra cosa, que da lo mismo lo que signifique, que da lo mismo morir o vivir, que mañana lo peor puede pasar y que en el fondo es lo mismo. Que nada importa mucho, que siempre estaremos “vivos” de alguna manera, infinitamente, por lo cual qué puede importar algo de este mundo material. De este modo neutralizamos el miedo a que no se cumpla, y funciona a la perfección. La energía enviada es mil veces más potente que si lo miramos con obsesión, porque estamos trabajando con energías que como todas en el universo (la electricidad, magnetismo…), no tiene moral humana, por lo cual la obsesión sería algo así como estar regando una planta de manera muy nerviosa, de tal modo que con el temblor de las manos la mayor parte del agua se perderá fuera de la maceta.

Si no podemos evitar pensar, será mejor pensar en el desinterés que cualquier tragedia pueda provocarnos. Insisto en este tema porque es muy importante, y ha tenido siempre nula difusión.

La última noche, durante los últimos dos minutos, visualizarlo con los ojos cerrados, con los ojos mentales (tercer ojo), mantenerlo durante el mayor tiempo posible en nuestra mente, hasta que lo despedimos, imaginando que sale volando a máxima velocidad como una nave extraterrestre, logrando la independencia de su creador. Estar seguros de que el deseo se cumplirá. Acto seguido, reír, reír y reír, a carcajadas, de cualquier cosa, así tocamos tierra, desterramos, que se dice (Cerramos el envío y recepción de energía). Acto seguido, olvidar el símbolo y el deseo. Dormirse feliz.

Cualquier intento de la mente para que pensemos en el símbolo o en el deseo, debe ser evitado, con voluntad, fijándonos en cualquier otra cosa que nos pueda evadir. No es mala idea hacer deporte o empezar alguna nueva actividad.

El hecho de olvidar es la parte más difícil, al principio, después la mente cede.

Si sentimos la ansiedad del resultado, es buena idea realizar un sigilo casi inverso, que rece: “No me importa el fracaso de mis métodos”. Y proceder como indiqué. De este modo relajamos la cuerda y buscamos el equilibrio, lugar donde siempre debemos estar. Aceptando el fracaso como lejana posibilidad, éste desaparece, es una pequeña trampa a nuestra conciencia, al menos hasta que aprendamos a dominarla. Desear casi lo inverso, hace orgánico al deseo y se puede convertir en carne con mayor rapidez.

La utilización de estos ejercicios se debe relativizar durante el resto del día, la vida debe ser vivida con total tranquilidad, la magia mental-emocional nos ayuda a crear las condiciones idóneas para el correcto cumplir de nuestros propósitos y ello ya debería darnos una tranquilidad casi espiritual.

Algunos sacerdotes católicos dicen que uno debe despreocuparse después de rezar, porque Dios ya está trabajando en ello. Si os fijáis, la mecánica del cumplimiento del deseo es la misma, al menos en esquema.

Nosotros debemos aprender a ser dioses y es lo único que tiene que ocuparnos. Llegar a ser el centro de nuestras vidas, la luz que irradia otras esferas menores y las mantiene bailando alrededor nuestro, como en una fiesta sin fin, como el sol hace con nosotros, y los protones igual, con unos invitados siempre fantásticos pero que nunca nos deslumbrarán lo suficiente como para olvidarnos de nuestros propósitos, de nuestro centro. En la lejanía del centro es donde empiezan los problemas.

La esencia del sistema reza que para materializar en este plano, debemos simbolizar lo que queremos, darle energía (la energía es información, en este caso empaquetada en frecuencias Theta) durante un tiempo (depende las variables involucradas) y dejarlo ir. Todo lo que tiene energía arriba, desciende y se materializa. La energía se envía prestándole atención a algo, sintiendo emoción por algo, ya que estamos enviando información sobre tal cosa. Por lo cual, dejad de prestarle atención a las cosas que no os gustan, hacerlo sólo con aquello que se desee multiplicar.

La orden profunda fue dada, y de este modo el resto se resuelve casi automáticamente para nuestra parte consciente. Este mecanismo es el resumen de miles de años de ciencia oculta.

Todos los deportistas de elite tienen sus métodos para tatuarse propósitos, por ello son los campeones. De todos modos, creo que éste método es más eficiente, al menos en su versión más pura y madura.

Nuestros propósitos no deben estar del lado consciente, empaquetados en ondas beta, porque así se contaminan rápidamente con las contradicciones del ego y se evapora su utilidad.

Hasta que nuestro yo autentico no tome el comando de la embarcación, habrá muchos marineros que circunstancialmente querrán tomar el mando, y todos son distintos. Esto nos genera la obsesión por el resultado y engulle nuestro sano propósito, e impide que germine con eficacia en los planos superiores. Porque por un lado le damos energía, y luego al pensar en el deseo, le enviamos temor a que no suceda. Meditar sobre el temor y encontrarán una llave maestra para toda la vida.

Es por esto que los propósitos deben ser sigilizados o simbolizados de otra manera, deben ser escondidos de la conciencia, e insertados en nuestra parte oculta, donde reinan las frecuencias más amplias. Solo así son perfectos. Si os fijáis, los símbolos que hacemos, con cada codificación, lo vamos “empujando” más al fondo y lo vamos escondiendo de este lado, del consciente.

He realizado este ejercicio cientos de veces, para cualquier tipo de deseo adecuado para esta fórmula, y siempre funciona. Sólo falla cuando una parte del yo no cree, o cuando anulamos con temor el ejercicio. A razón de esto, es menester empezar probando con deseos que no nos importan, que podemos olvidar después de decretarlo, verán muy rápido los resultados.

FIN DE LA PRIMERA PARTE

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