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Excerpt for Dinero, Bitcoin, Criptomonedas y la Blockchain. ¿Qué está sucediendo?. Una guía para No tecnólogos by , available in its entirety at Smashwords

DINERO, BITCOIN, CRIPTOMONEDAS

Y LA “BLOCKCHAIN”


¿QUÉ ESTÁ SUCEDIENDO?. UNA GUÍA PARA NO TECNÓLOGOS




J.M.Lacarte



SMASHWORDS EDITION

Digital edition

ISBN: 9780463994436


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PUBLISHED IN THE USA BY:

J.M. Lacarte

August 2018







TABLE OF CONTENTS


1-¿Que se entiende por dinero, moneda o divisa?

-El dinero tradicional, breve descripción de su racional y características

¿Sería todo más fácil si el dinero volviese a ser algo físico?

-El dinero virtual


2-Aparición de las “Criptos” en 2009

-El pionero y más importante: BITCOIN. Nacimiento, características y funcionamiento

-El segundo va más allá: ETHEREUM. Nacimiento, características y funcionamiento

-Reflexiones sobre el proceso de adopción del BITCOIN


3-La cadena de Bloques (Blockchain): La tecnología que soporta todo el fenómeno

-¿Qué es y por qué surge Blockchain?

-¿En qué se basa y cómo está construida?

-¿Por qué cada vez más entidades bancarias, y no bancarias, la usan?


4-Una visión más panorámica del mundo de las “criptos”

-Criptomonedas como medio de pago

-Criptomonedas como reserva de valor

-El concepto de “token”, ¿Qué es una ICO?

-Cómo obtener criptomonedas

-Los monederos de criptomonedas (wallets)

-Los “Exchange” o intermediarios /depositarios

-Más productos financieros derivados: CFDs y otros


5-Las criptomonedas vs. El dinero tradicional (FIAT)

-Ventajas e inconvenientes

-Atención a los riesgos más relevantes de las “criptos”

-La postura de los principales Bancos Centrales y autoridades regulatorias


6-Evolución de los mercados de las “Criptos”

-Proliferación

-Evolución del valor

-Fraudes


7-Elementos de carácter legal y fiscal de las “criptos”

-Desprotección del inversor

-Cuestiones fiscales


8-Perspectivas de futuro

-La cadena de Bloques (Blockchain)

-Las criptomonedas y resto de tokens (ICOs)


1

¿Qué se entiende por dinero, moneda o divisa?


1.1- El dinero tradicional, breve descripción de su racional y características


¿Es el dinero algo real?

Probablemente a muchos les parece si.


Podemos tocarlo, entendemos que nos conviene tenerlo, y su falta nos causa problemas reales. Cualquier persona es capaz de decir si tiene dinero o no, y cuanto tiene. Pensamos que un billete, una moneda, o una tarjeta, es dinero. Tenemos grabado en nuestra experiencia vital que el oro también lo es… o casi.


Pero también hemos visto cosas que nos parecen extrañas, como ciudadanos de países que ven que su dinero no vale para nada, a veces casi de un día para otro, o grandes cambios en lo que vale nuestro dinero al cambiarlo por el de otro país, o “corralitos” que impiden a los ciudadanos de algún estado, considerado fiable, sacar dinero para sus necesidades del día en un cajero automático o ATM.


De modo que, si reflexionamos sobre el asunto, nos damos cuenta de que el dinero es algo más conceptual que real, valga la expresión.


Pero es algo tan importante en las sociedades actuales -es el motor que mueve absolutamente todo, piensan algunos y no sin razón- que merece una atención preferente por parte de todos. Sobre todo en estos tiempos en los que han surgido con gran fuerza unos posibles sustitutivos del dinero tradicional -las criptomonedas- basadas en un sistema diferente:

-que cuestionan algunos principios de legitimidad que parecían inmutables

-que parece ser que van funcionando…

-que han hecho millonarios a algunos de un día para otro

-pero también han dejado cadáveres -y muchos insisten en que tienen gran peligro-

-y que para la mayoría parecen todavía más difíciles de entender que el dinero tradicional.


Veamos si es posible aclarar algo sobre todo esto, sin enredarnos demasiado en los detalles.


El dinero debe cumplir tres funciones básicas:

-Ser medida de valor (unidad de cuenta)

-Servir como instrumento de intercambio y medio de pago

-Ser Reserva de riqueza


La plata y el oro cumplen estas funciones porque tienen unas propiedades muy concretas: son bienes escasos, consistentes, de gran calidad y resistentes a la corrosión. Se entiende porqué estos metales, sobre todo el oro, han sido protagonistas siempre tratándose de dinero.


Reseña histórica

Desde que la aparición del dinero comenzó a sustituir al trueque de bienes y servicios, impulsando así el comercio de un modo radical, la naturaleza del dinero ha venido evolucionando a lo largo de la historia.


El oro y la plata fueron los metales sobre los que se acuñaron las monedas en la antigüedad. Pero el oro y la plata no eran muy manejables para grandes cantidades. De modo que a partir de la Edad Media se empezó a utilizar el dinero de papel, para facilitar estos grandes pagos. Ese papel estaba respaldado por cantidades concretas del metal precioso, es decir, respetaba un patrón oro. Es el llamado “dinero representativo”


El patrón oro es un sistema monetario respaldado por el oro. Con este sistema de “dinero representativo” el valor de cada unidad monetaria se establece en relación de una cantidad de oro concreta. Pueden ser monedas representativas de aleaciones baratas (un valor insignificante respecto a la cantidad de oro que representaban), o bien pueden ser billetes o algo similar (el coste del papel también es, obviamente, insignificante). De este modo quien emite la moneda garantiza que los billetes y monedas emitidos están respaldados por oro.


La equivalencia dinero-oro ha sido la base del sistema financiero internacional y la garantía del mismo desde el siglo XIX. Pero en la Primera Guerra Mundial algunos de los países participantes en la contienda imprimieron más dinero para financiar el esfuerzo bélico sin contar con el respaldo del metal precioso.


El 22 de de Junio de 1944, con las naciones europeas todavía en plena Segunda Guerra Mundial, y con absoluta primacía económica de los Estados Unidos, se acordó la adopción del dólar como moneda global. Fue en Bretton Woods (USA) en la conferencia monetaria y financiera de las Naciones Unidas al mismo tiempo que se acordaba la creación del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. Hasta ese momento la moneda estadounidense era convertible legalmente en oro, a razón de 35 dólares la onza.


En Bretton Woods Se creó un sistema basado en el dólar. El dólar era la “divisa de reserva”. Equivalía al oro en una paridad determinada.


Al dinero de papel se le llamó fiduciario, del latín “fidare”, que significa “fiar” o “confiar”. Obviamente estamos hablando del citado “dinero representativo”. No eran monedas físicas de algún metal noble, pero el papel prometía la entrega de dichas monedas.


El patrón oro se mantuvo vigente en Estados Unidos hasta su abolición, en 1971. Desde ese momento, al dólar le sostuvo únicamente la confianza que hubiera depositada en él y en la economía estadounidense.


El dinero en la actualidad

Hoy por hoy ya no existe ni el "patrón oro” ni el “patrón dólar”. Ahora los billetes y monedas en circulación de cada país están respaldadas por divisas y títulos en poder del Banco Central y también por los créditos que los Bancos Centrales conceden al Sistema Bancario.


Ya no existe el dinero fiduciario en el sentido original. No podemos ir al Banco Central Europeo (BCE) y pedir que nos entregue una moneda o fracción de oro o plata a cambio de unos billetes de euros. El BCE no tiene un metal precioso para respaldar el dinero que ha impreso y puesto en circulación.


Ese dinero fiduciario fue sustituido hace 47 años por dinero FIAT, del latín “fiat”, que significa “que así sea”. Se le llama así porque existe por decreto, por orden de la autoridad que gobierna.


Cada país tiene su propia moneda FIAT, y su valor es proporcionado por el Gobierno o la regulación específica de cada país. En lugar de estar respaldado por algún activo tangible, como el oro, su respaldo es legal.


Por tanto, en la actualidad el valor de un billete o moneda es el valor que le da un determinado Gobierno. Si el Gobierno decidiese hacer circular un papel que tuviese estampado la cifra de 1.000 euros, ese sería su valor y, por tanto, podríamos adquirir bienes que tuviesen un valor de 1.000 euros o menos.


En realidad, no solo de trata de que confiemos en esa moneda como medio de intercambio, sino que todos estamos obligados a utilizarla. En bastantes países se impone el uso de una sola moneda, la moneda de “curso forzoso”, ya que no es posible utilizar otra o su uso está muy restringido. En otros países existen leyes de “curso legal”, que permiten el uso de esa moneda pero sin imposición como tal.


De hecho, aunque no hubiese leyes de curso forzoso, todos los ciudadanos estarían interesados en utilizar la moneda de curso legal en cada país. De este modo las monedas de curso legal acaban siendo utilizadas, de forma generalizada, como medio de pago, aunque no se imponga formalmente. Si los bancos centrales fracasaran en esta tarea, este dinero FIAT perdería su aceptación general como medio de pago y su atractivo como depósito de valor.


El dinero FIAT actual se basa, por tanto, en la legalidad. Pero su valor respecto de otras divisas (dinero FIAT de otros países) depende de la confianza en la economía del país que lo emite, o grupo de países, como en el caso del Euro.


Solamente los gobiernos, a través de sus bancos centrales, pueden emitir dinero FIAT, pero los bancos lo pueden crear a través de préstamos. Si alguien quiere pedir un préstamo, por ejemplo, de 1.000 euros, el banco los puede crear “de la nada”, en determinadas condiciones. Los bancos también crean dinero haciendo préstamos respaldados por activos como una casa. Crean el dinero y lo prestan, cobrando intereses.


El dinero FIAT vale como moneda de intercambio en el comercio. El dinero actual es una medida de valor, un instrumento de intercambio y un medio de pago, pero no sirve como reserva de riqueza, o lo hace sometida a riesgos, dada la fluctuación del valor al que están sometidas la mayoría de las divisas.


Puesto que su respaldo es legal, los gobiernos y bancos centrales ponen en marcha políticas y actuaciones concretas destinadas a preservar la estabilidad de sus monedas y a garantizar su aceptación generalizada como medio de pago. Son quienes las emiten y quienes “las imponen” de alguna manera, así que deben gobernar su legitimidad y la eficacia de su pretendido valor como dinero en sí. A veces tienen éxito en su tarea. Pero a veces no tanto, dando lugar a crisis y desequilibrios que afectan a la moneda de un país, o de un grupo de países.


Cuando los agentes económicos no confían en la moneda de su país y las expectativas son de un deterioro acelerado de la situación se puede producir un proceso de fuga. En estos procesos las empresas e individuos pretenden liquidar lo más rápido posible sus tenencias en moneda local para protegerse de la pérdida de valor de las mismas. Esto puede suceder por muchas causas, en las que no entraremos demasiado en este trabajo, que son motivo de controversia entre diferentes escuelas de economía y también entre todo tipo de “opinadores”.


“La máquina de hacer billetes” es como se denomina coloquialmente a las actuaciones de los bancos centrales que consisten en emitir grandes sumas de dinero para financiar el gasto público. Estas políticas son muy controvertidas pues cuando los bienes producidos son los que son y el dinero en circulación aumenta bruscamente, esté en manos de quien esté, lo normal es que los precios se disparen, es decir, se genere inflación (en algunos casos tremenda). En teoría, el gasto público debe financiarse básicamente con las contribuciones de los agentes económicos, es decir, con los impuestos, que serán más importantes y estables cuanto más robusta y dinámica sea la economía del país. Financiar el gasto público “emitiendo billetes”, sin más no suele ser buena idea (hay matizaciones sobre este particular que exceden del propósito de este libro).


Se puede entrar en una espiral destructiva si además las expectativas negativas y la falta de confianza se mezclan con un proceso inflacionario formando un círculo vicioso. En estas situaciones, el impacto sobre los niveles de precios es difícil de predecir o controlar. Una vez que la confianza está rota recuperarla suele demandar modificaciones en el marco institucional y político de un país, además de esfuerzos económicos de gran magnitud.


De modo que la cuestión de gobernar el valor de una moneda, o divisa, no es tan sencillo. La moneda puede perder valor muy fácilmente si el Gobierno no lleva a cabo las políticas adecuadas para mantenerlo.


La destrucción total del valor de una divisa con procesos hiperinflacionarios, con todo el desastre que ello supone para quienes viven en torno a esa divisa, ha sucedido bastantes veces en algunos países (Argentina, Venezuela, Nicaragua, Bolivia , Zimbabwe, Sudán del Sur, República del Congo, Libia, Burundi, o también Alemania a principios de los años 20 tras la primera guerra mundial (hiperinflación de Weimar), o Hungría tras la segunda guerra mundial, o Yugoslavia en 1992 antes de su escisión.



1.2- ¿Sería todo más fácil si el dinero volviese a ser algo físico?


Se ha cuestionado la naturaleza inmaterial del dinero por no tener nada físico como respaldo. En contraposición al “fiat money”, han inventado el concepto de "commodity money" (bienes físicos que se usan como dinero). Pero en verdad estamos ante algo que nos da la falsa ilusión de que ese dinero teórico, el “commodity money”, es dinero real.


Algunos llevan esta idea al extremo utilitarista apartando su interés de los tradicionales oro y plata, y centrándose en materias primas útiles para algo. Estos argumentan que si usamos por ejemplo trigo, o granos de café, o de cacao, como dinero, en caso de que estas materias pierdan su valor como dinero, aún tendrán el valor como materia prima, para hacer pan, café o chocolate. Entonces eso nos da la idea de que estas materias primas se convierten en un valor que sirve de refugio frente a una eventual crisis, de modo que la idea de tener “commodity money” nos asegura un valor mínimo, el valor de esas materias primas. No es preciso comentar que estos planteamientos nos devuelven al sistema de trueque de la antigüedad.


Otros teóricos más moderados sostienen la idea del oro como “commodity money”. Aseguran que el oro es "seguro" como "valor refugio". El oro tiene la ventaja de que no se oxida, es poco reactivo frente a otros materiales, no se descompone ni se degrada como sucede con otras materias primas, y no es fácil de producir. Parece el material ideal. Nos da la idea de que con dinero “commodity money”, basado en el oro, quizá no habría crisis, porque no se puede "imprimir dinero", ni se puede acudir a la deuda… Sin embargo los defensores del oro como valor refugio seguro olvidan que la humanidad también ha pasado por eso.


El oro ya se usaba como “commodity money” hace algún tiempo. Por ejemplo en la España del siglo XVI, con el rey Felipe II. El país afrontó en la segunda mitad del siglo un derroche sin precedentes debido, fundamentalmente, a un gran número de contiendas bélicas. Y la urgencia en afrontar esos ingentes gastos no permitía esperar a que llegaran los galeones del nuevo mundo cargados de oro y plata. Así que se recurrió a la deuda. Para 1575 la situación fue insostenible y se llegó a un acuerdo con los acreedores para cambiar las devoluciones de deuda por rentas, o fuentes de ingreso, por periodos de hasta 70 años. De esta manera, aunque llegaban enormes cantidades de dinero (oro y plata) a España, había crisis y el país parecía pobre.


Fue tal la cantidad de dinero que se extrajo de las minas de América (el equivalente actual a imprimir dinero) para comprar la misma cantidad de bienes, que lo único que ocurrió fue que todo subió de precio (inflación), o dicho de otra forma, el oro se devaluó.


España comenzó a tener los precios más altos de Europa gracias a la inflación y había que comprar los bienes en el exterior. De ese modo, el dinero (oro y plata) que venía de América terminó en manos de extranjeros, casi siempre prestamistas alemanes, pero también productores de bienes.


Es que se creía que el oro (hoy llamado dinero), era sinónimo de riqueza. La riqueza ni es oro ni es dinero, pues el dinero se usa para comprar riqueza, y si la riqueza no se produce al mismo ritmo que el dinero, el dinero pierde valor.


En 1575 se pensaba que el oro era seguro. En 1929 las acciones eran seguras. En 2008 las casas eran seguras. Y hoy hay quienes piensan que el oro es seguro. El oro tampoco es dinero "real" porque el dinero es un concepto, y el oro es tan buen "portador" como el papel.



1.3- El dinero virtual


El dinero digital es, en general, cualquier medio de intercambio monetario que se haga por un medio electrónico. Cuando se hace una transferencia de dinero desde una cuenta de un banco a otra o cuando se paga con tarjeta de crédito en un restaurante, se está usando dinero digital.


Es decir, siempre que se realice un pago o envío de dinero sin intercambiar físicamente monedas o billetes, se está usando dinero digital. Prácticamente todo el dinero del mundo es digital, ya que el efectivo solo representa aproximadamente el 8% del dinero en circulación.


Por tanto cuando alguien se refiere a dinero digital debería estar hablando, simplemente, de dinero. El dinero del día a día es digital. Pagamos el suministro eléctrico, o el agua, o el colegio de los niños con dinero digital. La gran mayoría de los asalariados del mundo cobra y paga en dinero digital. El dinero digital es dinero.


El hecho de que un billete o moneda tenga un valor facial nos da la idea engañosa de que tiene un valor fijo. En realidad ese billete es un portador. De nuevo el carácter físico de monedas y billetes nos da la idea engañosa de que se trata de "dinero real". Una tarjeta de crédito tampoco es dinero, sino otro portador. Basta que te llegues al tope de la tarjeta, o que desactiven la tarjeta, para que no puedas usar la tarjeta para comprar.


Con la llegada del dinero electrónico, que los economistas han llamado "cuasidinero", el carácter conceptual del dinero se pone de relieve. ¿Qué es el dinero? ¿Acaso unos bits en una base de datos de un disco duro del banco?.

¿Y si alguien roba el disco duro del banco está robando el dinero de las cuentas? No. ¿Será entonces el dinero un número en una pantalla? Tampoco.

¿Será una variación de voltaje en un cable? En realidad toda la red del entramado bancario es otra gran billetera, llena de dinero imaginario, dinero digital.


Ahora bien, a veces se habla de moneda virtual. El dinero virtual es aquel que no existe más que en su formato digital. Por ejemplo, en muchos videojuegos existe internamente una divisa con la que se pueden comprar objetos. Este dinero que se usa dentro del juego es virtual.


Por definición, las monedas virtuales son todas digitales. Como no existen físicamente, no hay papel moneda de las mismas, tienen que ser 100% digitales. Por tanto todas las monedas virtuales son digitales, pero no todas las digitales son virtuales (un ejemplo es una cuenta bancaria en euros, es digital pero no virtual).


Una moneda virtual o dinero virtual ha sido definido en 2012 por el Banco Central Europeo como "un tipo de dinero digital no regulado, el cual es emitido y generalmente controlado por sus desarrolladores, y usado y aceptado entre los miembros de una determinada comunidad virtual."


El dinero digital y virtual llevan décadas entre nosotros, pero las criptomonedas son más recientes. Las criptomonedas, como Bitcoin, son un tipo de moneda virtual que no tienen un emisor concreto, no tienen un control centralizado, sino que está distribuido y basado en criptografía para evitar la manipulación de alguno de sus miembros.

2

Aparición de las “criptos” en 2009


Las criptomonedas son monedas virtuales. Pueden ser intercambiadas y operadas como cualquier otra divisa tradicional, pero están fuera del control de los gobiernos e instituciones financieras.


Existe un gran número de criptodivisas disponibles, más de 1.500 a Julio de 2018, todas con sus propias características y aplicaciones. Cada semana se crea alguna nueva divisa virtual en un proceso que se denomina ICO y que más adelante resumiremos.


Las que tienen mayor capitalización de mercado son, al menos por ahora, una minoría. Entre estas pocas a la cabeza de la capitalización (las que más valen según el mercado) pueden citarse: bitcoin, ether, bitcoin cash, litecoin, ripple, y dash.


Comenzaremos, a continuación, por exponer las principales características de BITCOIN y ETHEREUM, las más importantes. Una vez entendidos los fundamentos de estas dos, sobre todo de la primera, puede comprenderse la mayoría del resto puesto que existen muchas similitudes.



2.1-El pionero y más importante: BITCOIN. Nacimiento, características y funcionamiento


Comenzaremos con la pregunta más básica:


¿Qué es el Bitcoin?

Bitcoin es una red consensuada que permite un nuevo sistema de pago y una moneda completamente digital.


Es la primera red entre pares (directamente entre “usuarios” de la red) de pago descentralizado promovido y fomentado por sus usuarios sin una autoridad central o intermediarios. Desde un punto de vista de los usuarios, Bitcoin es como dinero para Internet.


El Sistema incluye un proceso de creación de unidades monetarias (bitcoins) que pueden adquirirse, guardarse o venderse, y también pagar, y ser pagado por la compra de bienes y servicios con ellas. Más adelante volveremos sobre este proceso de creación de las “monedas”. Bitcoin es, en efecto, una moneda virtual e intangible. Es una criptodivisa.


Toda la red bitcoin funciona basándose en la llamada “La cadena de bloques” o "blockchain", que es una contabilidad pública compartida. Todas las transacciones confirmadas se incluyen en la cadena de bloques. De esta manera los monederos Bitcoin pueden calcular su saldo gastable y las nuevas transacciones pueden ser verificadas, asegurando a quien realiza el pago que el cobro se esta haciendo. La integridad y el orden cronológico de la cadena de bloques se hacen cumplir con criptografía.


Una transacción es una transferencia de valores entre monederos Bitcoin que será incluida en la cadena de bloques. Los monederos Bitcoin disponen de un fragmento secreto llamado clave privada, utilizada para firmar las operaciones, proporcionando una prueba matemática de que la transacción está hecha por el propietario del monedero. La firma también evita que la transacción no sea alterada por alguien una vez ésta ha sido emitida. Todas las transacciones son difundidas entre los usuarios y por lo general empiezan a ser confirmadas por la red en los 10 minutos siguientes, o menos, a través de un proceso llamado minería.



Por tanto: todo sucede de forma descentralizada y no existe una autoridad central. Más adelante abundaremos sobre estos conceptos clave.


¿Quién creó Bitcoin?

La primera puesta en marcha, mediante la especificación del protocolo Bitcoin y la prueba del concepto la publicó Satoshi Nakamoto en el 2009. Satoshi abandonó el proyecto a finales de 2010 en el anonimato, pues el citado nombre es un seudónimo. Desde entonces, la comunidad ha crecido de forma exponencial y cuenta con numerosos desarrolladores que trabajan en el protocolo Bitcoin.


Satoshi Nakamoto sigue en el anonimato. Pero dejó diseñado el código abierto en el que se basa Bitcoin. El protocolo Bitcoin y su software se publican abiertamente y cualquier programador en cualquier lugar del mundo puede revisarlo o crear su propia versión modificada del software. Al igual que los programadores actuales, la influencia de Satoshi se ha limitado a que los cambios que hizo los adoptaran los demás, y por tanto él no controlaba Bitcoin. Así, conocer la identidad del inventor del Bitcoin es igual de relevante que saber quién inventó el papel.


Satoshi diseñó un sistema de certificación de la posesión y de las transacciones de una nueva moneda. Pensó que, al igual que ahora hacen el Sistema Financiero y los gobiernos, se podía hacer esto mismo basándose en la seguridad que permiten las matemáticas y la criptografía basada en éstas.


El Sistema que ideó proponía unas reglas de juego concretas para su funcionamiento. Partió de que el valor primigenio de un sistema monetario es la seguridad en certificar la posesión y las transacciones. De este modo ideó un sistema de recompensa para quien aportara solidez en certificar esto de forma segura. Estos que aportan la seguridad deben ir resolviendo complejos cálculos continuamente, dotando así de solidez al proceso. Reciben una recompensa por su trabajo y se les llama “mineros”, en analogía con quienes extraen oro en las minas.


Quién controla la red Bitcoin?

De la misma manera que nadie controla la tecnología detrás del correo electrónico, Bitcoin tampoco tiene propietarios. Bitcoin lo controlan todos los usuarios de Bitcoin del mundo. Aunque los programadores mejoran el software, no pueden forzar un cambio en el protocolo de Bitcoin porque todos los demás usuarios son libres de elegir el software y la versión que quieran. Para que sigan siendo compatibles entre sí, todos los usuarios necesitan utilizar software que cumpla con las mismas reglas. Bitcoin sólo puede funcionar correctamente si hay consenso entre todos los usuarios. Por lo tanto, todos los usuarios y programadores tienen un gran aliciente en lograr y proteger dicho consenso. Este proceso se coordina, a través de la fundación Bitcoin, pero son los programadores (y mineros) quienes deciden el estándar y las mejoras a incorporar. Todas las criptomonedas tienen un sistema de consenso u otro, dado el gran aliciente que supone la existencia de un estándar de compatibilidad.


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