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Excerpt for Seduce a tu chica. Descubre cómo, comienza hoy. by , available in its entirety at Smashwords

SEDUCE A TU CHICA

Descubre cómo, comienza hoy



F.J. Bravo

Derechos de Autor

Obra registrada el 04-dic-2017 5:27 UTC con código 1712045009229, en el Registro de Propiedad Intelectual de Safe Creative

Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0



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Dedicatoria

A María José, la mujer de mi vida, y a Ángela… esa pequeña ladronzuela que nos robó el corazón.

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“Alcanza tu Objetivo”

Índice.

Introducción.

Parte I. Consideraciones previas.

¿Tan difícil es entender a una mujer?

Algunos consejos.

La seducción. Para solteros y casados.

Por qué son distintas las mujeres.

¿Son iguales todas las mujeres?

Las mujeres y el drama.

Cómo juegan las mujeres al juego de la seducción.

Parte II. Prepárate mentalmente.

El miedo al rechazo.

Adquiere el conocimiento adecuado.

Actitud mental positiva.

Cambia tus creencias.

Parte III. Factores y estrategia de seducción.

Monta tu estrategia.

Factores que influyen en la atracción femenina.

Disponibilidad

Contradicciones y misterio

Inseguridad y necesidad

El lugar

Aspecto físico

Personalidad

Parte IV. Comunicación en la seducción y la pareja.

Importancia de la comunicación.

Errores más comunes de comunicación al seducir… y en la pareja.

Rapport, asertividad y empatía.

Creando el ambiente para comunicar… y seducir.

Comunica y seduce con la mirada.

Parte V. Consideraciones finales.

Teoría de espacios personales.

¿Merece la pena luchar por recuperar a tu pareja si ésta te deja o traiciona?

Por qué llegaste a esta situación

Qué no deberías hacer

Qué deberíamos tener en cuenta

Las segundas oportunidades

Introducción.

Puede que un día te levantes de la cama, vayas al baño, te mires al espejo y no te sientas a gusto con ese tipo que ves reflejado. Un tipo que cada sábado noche se choca con un muro infranqueable cada vez que intenta ligar con mujeres, ve como alguno de sus colegas termina la noche con una chica mientras él se va a casa solo con cara de resignación y fracaso. Un tipo que se pregunta qué ocurre para tener tan mala suerte con las mujeres cuando, en realidad, se ve un buen chico, ni más feo ni más guapo que su amigo, que ha estudiado en el mismo colegio, vive en el mismo barrio e incluso gana hasta el mismo dinero que él… Pero hay algo que le diferencia de cara a las mujeres que no logra comprender. Algo que, a uno le hace ser un triunfador y a otro un perdedor.

Puede que, al tipo que veas en tu espejo, le resulte fácil ligar con una chica pero luego no sea capaz de mantener una relación duradera. Un tipo que ve cómo, intento tras intento, el maravilloso castillo que intenta construir se derrumba en la arena. Un tipo que se pregunta qué ocurre para tener tan mala suerte en sus relaciones con las mujeres cuando se ve un hombre normal, agradable, inteligente, trabajador… pero siempre hay una misma piedra que le hace tropezar propinándole un terrible daño a un corazón que no termina de cicatrizar la herida anterior. Una maldita piedra que nunca ve venir o no sabe cómo evitarla cuando aparece.

He de decirte que, sea cual fuere el tipo que ves reflejado en tu espejo cada mañana, yo he visto, a lo largo de mis años, a estos mismos tipos reflejados en el mío. Sé perfectamente lo que se siente.

No soy un gurú del amor, el “latin lover” de turno ni ningún genio que todo lo sabe. Soy un hombre normal igual que tú. Un hombre que, en su época de instituto, le dio calabazas su novia de más de año y medio dejando maltrecha su autoestima sin poder olvidar a su “primer amor”. Un hombre al que le costaba poder llegar a seducir a una mujer un sábado noche cualquiera… y que cuando lo conseguía, tropezaba una y otra vez en la misma piedra que todo lo estropea. Un hombre que cuando creía que se alejaron los fantasmas, que creía haber aprendido de los fracasos y desengaños, cuando se veía en una idílica relación de casi cuatro años… ve cómo se desmorona, cual castillo de arena, su relación. Cómo tuvo que anular su boda, finiquitar un negocio a medias con ella y otro socio, solucionar un piso comprado en común… Un hombre que, en un momento determinado de su vida, se vio solo, sin amigos y demolido interiormente… Un hombre que tuvo que empezar de cero.

Por ello, sé lo que es caer al barro… Y quizá me digas que tú has caído desde más alto, mucho más alto... ¡por supuesto! Pero, sin duda, puedo decirte que te comprendo. Sin duda, puedo decirte que todo se supera y que de todo se aprende, hasta de lo más malo que pueda pasarte en tu vida. Que tu vida amorosa puede rehacerse, que tus relaciones con las mujeres pueden tomar otro color, puedes acercarte a comprenderlas un poco mejor, saber llegar a ese rinconcito de sus corazoncitos y aprender a seducirlas.

Yo tuve que hacerlo, tuve que aprender, fui autodidacta… La experiencia fue mi mejor maestra, leí sobre mujeres, las observé, observé a los que triunfan con ellas, y experimenté… Tracé mi objetivo, le imprimí toda mi voluntad y salté a la acción sacudiéndome todos mis miedos y prejuicios… Al final, como el estudiante que aprende a estudiar cuando termina su carrera, yo aprendí lo que tuve que aprender y lo practiqué hasta que encontré a la mujer de mi vida, con la que llevo más de diez años, juntos y felices, de relación… Y, actualmente, tras todo este tiempo… aún sigo aprendiendo y ¡practicando! Huye de aquel que te diga que lo sabe todo sobre las mujeres… ¡miente como un bellaco!

Por tanto, lo que pretendo con este libro es transmitirte todas las ideas, conceptos y consejos que me trajeron hasta aquí, y que considero que son totalmente útiles y válidos para cualquier hombre, sea cual fuere el tipo que ves reflejado en tu espejo por la mañana.

No voy a venderte la idea de que en 30 días vas a poder ligar con la chica que te propongas o que en 10 días volverás con tu ex. Eso depende de ti, de tu voluntad, de tu implicación en aprender de tus errores, aprender de nuevas ideas. Va a depender, fundamentalmente, del coraje y valentía que tengas para cambiar... cambiar tu vida con respecto a las mujeres. No hay receta mágica, no la esperes de mí. Sólo voy a transmitirte lo que se, sólo voy a indicarte la dirección correcta… el resto depende de ti. Pero te aseguro que, si sigues las indicaciones y albergas una voluntad inquebrantable a cambiar, llegarás allá donde desees llegar.

Sinceramente, te deseo lo mejor en tu nuevo camino… ¿Empezamos?

Parte I. Consideraciones previas.

¿Tan difícil es entender a una mujer?

Desde los albores de la humanidad, desde que el ser humano apareció en la Tierra, el hombre ha sentido el deseo irrefrenable de averiguar cómo piensa la mujer.

Dicho deseo, originado por el misterio y la incomprensión del género femenino, ha impulsado al hombre a una búsqueda eterna e insaciable, a teorizar al respecto, a entrar en un bucle de ensayo error y no sacar conclusiones claras que definan una ley exacta que dé respuesta a su pregunta.

Innumerables escritores, psicólogos o grandes seductores y conocedores del mundo femenino han intentado recopilar en libros sus intentos de comprender el porqué del comportamiento de la mujer, obviamente, a los ojos de un hombre. El resultado final más sincero y creíble es el que refleja la siguiente frase de uno de los mejores psicoanalistas de la historia:

“La gran pregunta que nunca ha sido contestada y a la cual todavía no he podido responder, a pesar de mis treinta años de investigación del alma femenina, es: ¿qué quiere una mujer? “

Sigmund Freud.

Por tanto, esta gran pregunta a la que hizo referencia el señor Freud toma el calado y la complejidad de la resolución del siguiente problema:

“Si tengo 5 manzanas y me como 2 peras… ¿cuántas naranjas me quedan?”

Pero no todo es desconocimiento. Si hay alguien que pueda acercarse a entender a una mujer, es otra mujer. Y son muchas las que intentan explicarnos los entresijos de la psique femenina, con la mejor intención, por supuesto, de arrojarnos un rayo de luz en la comprensión de su mundo interior.

Hace poco pude leer un artículo de una veterana psicóloga en el que daba una serie de consejos hacia el hombre a la hora de tratar con ellas. Todos ellos muy válidos, coherentes y aceptados por todos. Pero carentes de pragmatismo, a mi parecer, a la hora de la verdad en el momento clave. Un ejemplo, sobre dichos consejos, era el de sustituir la famosa pregunta cuando notamos algo raro en ellas de: ¿qué te pasa?… por otras como: ¿en qué estás pensando?, ¿necesitas algo?, ¿te encuentras bien?… o ¿te puedo ayudar?

Os garantizo que, por muy comprensivo y cercano que os mostréis a la hora de formular estas preguntas sustitutivas, el resultado y las respuestas van a ser muy parecidas:

¿En qué estás pensando?... En nada.

¿Necesitas algo?... No.

¿Te encuentras bien?... Si.

¿Te puedo ayudar?... No.

Así que, no se trata de una cuestión de forma sino de fondo. Y llegados a este punto, cabría enunciar la pregunta del millón: ¿Por qué no entendemos a las mujeres?

La inequívoca e inmediata respuesta es: porque piensan distinto a los hombres. Y me dirás que hasta ahí llegas. Lo sé. Pero te voy a dar un matiz muy importante para tener en cuenta: hombres y mujeres jugamos a un mismo juego, en un mismo tablero… pero ¡con reglas distintas!

No pierdas tu tiempo y esfuerzo en comprender por qué la mujer hace determinado movimiento en el tablero de juego cuando, en tu manual del juego (tu lógica), no figura nada que permita hacerlo. De igual forma, aunque sigamos honrada y estrictamente nuestro reglamento de juego, cualquier movimiento nuestro será incomprendido por la compañera de juegos.

Por tanto, lo inteligente, si queremos “sobrevivir” en el juego y no abandonar la partida, es conocer cuáles son las reglas por las que se rige el oponente, y así, poder adelantarnos en sus movimientos o saber reaccionar ante ellos. Conocer las reglas del juego del contrincante nos pondría en una clara ventaja a la hora de diseñar nuestra estrategia.

Tómese en cuenta, que este juego (el de las relaciones entre hombre y mujer) al que me refiero, no es el tipo de juego competitivo en el que el objetivo es doblegar, vencer o aniquilar al enemigo, sino un juego en el que el objetivo es pasarlo bien, sentirse a gusto con tu pareja, superar conflictos y, en definitiva, ser felices mientras dura el juego a lo largo de todas sus fases. El gran secreto y el éxito de este juego son, por tanto, conocer las reglas del juego del otro contendiente.

Por ello, he aquí la verdadera clave criptográfica que desvela el misterio para entender a las mujeres.

Algunos consejos.

Una vez que ya tenemos claro que la mujer piensa y se comporta de modo distinto a nosotros cuando interactuamos con ellas y que nuestra lógica no cuadra con su lógica, el siguiente paso es descubrir por qué.

¿Qué hace a una mujer pensar y actuar de manera diferente a la de un hombre? Créeme cuando te digo que esta pregunta me ha acompañado durante muchos años.

Pero, antes de responder a esta pregunta, me gustaría darte algunos consejos previos.

Está claro que cuando uno se topa una y otra vez con distintas piedras en el camino (el de las relaciones con las mujeres), e incluso se da cuenta que repite piedra en numerosas ocasiones, hay algo dentro de ti que te impulsa a descubrir por qué tropiezas con esas piedras, te preguntas si caminas por el lado correcto del camino, si necesitas gafas o una linterna para verlas… o incluso te planteas si estás o no estás preparado para andar por ese camino.

Ese impulso de querer saber ha hecho que dedicara mucho tiempo en indagar, investigar sobre las experiencias de otros hombres que se preguntaban lo mismo que yo, he leído artículos y libros de psicología sobre el tema, he puesto mi atención al observarlas hablar entre ellas, cuando hablan con nosotros… y sobre todo, me he centrado en observar y analizar el modo de pensar y actuar de aquellos hombres que realmente tienen éxito con las mujeres.

A lo largo de mi vida me ha gustado siempre escuchar los consejos de los demás, sobre todo, si resuenan y hacen tocar una campanita dentro de ti. Aquí te pongo dos:

Si alguien quiere enseñarte algo, mírale la vida!

Si quieres triunfar en algo no innoves, copia a la Bestia!

Ambos consejos, aplicándolos al asunto que tenemos entre manos, vienen como anillo al dedo.

Te cuento esto porque, a lo largo y ancho de tu andanza en el camino de conocer más y mejor al mundo femenino, saldrán muchos a aconsejarte sobre qué debes hacer. Por ello, si te quieren dar consejos de cómo tener éxito en una relación, mírales la vida. Observa si a esa persona le va fabulosamente bien en su relación. Si es así, escucha detenidamente: algo provechoso tiene que contarte. En caso contrario, huye!

Con el segundo consejo lo que quiero decirte es que no pierdas el tiempo montándote tus propias teorías e innovando sobre cómo solucionar tus problemas con las mujeres. Lo que te pido es que dediques el tiempo que necesites en buscar y localizar a ese hombre que es un crack con las mujeres, a ese hombre que es tremendamente feliz en su relación y sabe manejar perfectamente las situaciones con su compañera, a ese hombre que irradia un aura especial e irresistible que las atrae como una hermosa flor atrae a las abejitas del campo, a ese hombre que es un seductor nato y triunfa sin escrúpulos con las mujeres… Lo que te pido es que busques y localices a “La Bestia”. Puede que sea un amigo o conocido, un familiar, un compañero de trabajo, o incluso puede que sea un famoso al que le tengas mucha estima… Una vez que tengas localizada a La Bestia, ¡cópiala! Obsérvala, estúdiala, síguela… analiza sus movimientos, su comportamiento, se su sombra… conviértete en él.

¡Ojo! con lo que acabo de decirte: conviértete en él. No finjas ser él. Te lo digo porque si caes en la tentación, quizá por dejadez, flaqueza, comodidad o sencillamente por la impaciencia en ver los resultados pronto, el fingir que ya lo conoces todo simplemente por haberte leído un libro y te crees ser el Rey del Mambo con las chicas… te auguro un estrepitoso y doloroso choque de trenes entre tu realidad y tu ego.

Este es un camino de acopio de conocimientos nuevos, de eliminar de nuestro disco duro conceptos equivocados, de hacer cambios en tu modo de pensar, de introducirte a un nuevo paradigma en tu vida… y para ello se necesita hacer un enorme esfuerzo de voluntad de cambio, reducir al mínimo tus niveles de arrogancia, prepotencia y orgullo y aumentar al máximo tus niveles de humildad, autoanálisis y comprensión.

Hay una verdad inquebrantable que siempre se da en nuestras vidas, tanto si la conoces y la comprendes como si no, y es:

Todo aquello que experimentas en tu realidad es el reflejo de todo aquello que crees y sientes en tu interior.

Te pondré un ejemplo en donde lo verás más claro: Tanto si conoces y comprendes qué es la Gravedad como si no, ésta va a actuar en ti, quieras o no, invariable e ininterrumpidamente allá donde te encuentres en el planeta Tierra. Si das un saltito vuelves a caer por la Gravedad, si estás pegado al suelo, la silla o la cama es por la Gravedad… en fin, qué te voy a contar más de la Gravedad que todos experimentamos…

Aunque este es un tema en el que hablaré más detenidamente en otros libros, vuelvo a repetirte que: todo aquello que experimentas en tu realidad es el reflejo de todo aquello que crees y sientes en tu interior.

Un millonario es millonario porque se cree y se siente así. Nadie tiene que venir a convencerle de que tiene millones en su cuenta, empresas importantes y propiedades de lujo a su nombre… él ya se sabe y se siente así. Igualmente, un hombre que alberga sentimientos de no merecimiento, cobija la idea de ruina en los negocios y se abraza al miedo de fracasar… si intenta emprender algo nuevo es imposible que experimente en su realidad el éxito, la abundancia y la riqueza.

Si quieres comprobar la veracidad de esto te propongo lo siguiente: Cuando escuches a alguien que conoces bien opinar sobre algún tema en concreto, pongamos el dinero para seguir con el mismo ejemplo, presta atención e identifica las verdades de las que está completamente convencido y que suelta por su boca, luego… mírale su vida.

Por tanto, la idea que quiero expresarte amigo mío, es que si tienes en tu realidad problemas de cualquier índole con las mujeres es porque albergas en tu interior ciertas ideas y creencias sobre ellas.

Grábate esto a fuego:

Jamás podrás seducir a una mujer si no te sabes y sientes como un seductor.

Fingir ser un seductor es comprar un billete de ida directo, más tarde o más temprano, al fracaso. ¿Por qué? Porque cuando finges una idea no eliminas la opuesta en tus archivos de ideas creídas, y como no está eliminada, ésta sigue reflejándose en tu realidad. Puedes fingir la idea de que eres el mejor seductor del mundo, y quizá tengas el espejismo momentáneo de que lo eres, pero por mucho que la tapes, tarde o temprano, saldrá a la luz de tu realidad la idea creída de: “no soy un seductor” … y todo el espejismo de ese maravilloso oasis en el horizonte se desmoronará cuando tus sentidos físicos, cuando tu realidad te grite que: ¡¡no eres un seductor!!… porque en tu interior piensas, crees y sientes que: “Yo no soy un seductor”.

La única manera de cambiar una idea creída es creer en la opuesta. No puedes creer una idea y su opuesta a la misma vez. No puedes creer que tienes una manzana en la mano y, a la misma vez, creer que no tienes una manzana en la mano.

No finjas ser La Bestia… ¡Se La Bestia!

La seducción. Para solteros y casados.

Escribir sobre los problemas de los hombres con las mujeres y no mencionar la seducción, es como escribir una guía turística sobre París y no mencionar la Torre Eiffel.

Según el diccionario de la lengua española, se define seducción como:

1. Persuadir a alguien con argucias o halagos para algo, frecuentemente malo.

2. Atraer físicamente a alguien con el propósito de obtener de él una relación sexual.

3. Embargar o cautivar el ánimo a alguien.

Es importante que tengáis en cuenta que, para mí, y es la idea que quiero exponerles, la seducción es una herramienta positiva. Hacer un buen uso de ella puede reportarte éxito en la consecución de tus objetivos, y por tanto, felicidad. Pero, como todo, también puede usarse de manera poco honrosa para embaucar y engañar. Por ello os insto a un uso ético y honorable, ya que el engaño nunca va a traer nada bueno a tu vida… y aquí, el primero que se engañaría serías tú. Considerad que, a no ser que seas un experto manipulador, una mujer suele darse cuenta de ello antes ni siquiera de que empieces a hablar… Vuelvo a lo de antes: fingir conduce al fracaso directa e inexorablemente.

Algunos creen que la seducción, aplicada a las relaciones entre hombres y mujeres, es un tema únicamente para solteros, para aquellos que buscan ser un Don Juan, tener relaciones sexuales con mujeres o, simplemente, porque desean buscar una pareja estable… Pero ¿qué pasa con los casados, o con aquellos que llevan años de relación con su pareja? Pues, para ellos, tengo algo que decirles.

Quizá haya un grupo de estos hombres que piensen y digan que la seducción es algo que ya no va con ellos, que tienen a su pareja, viven juntos, tienen hijos, que eso son cosas para los jóvenes o solteros… Pero quizá haya un número de estos señores que no cuenten que su vida amorosa se tornó gris, que el fuego abrasador ya no calienta tanto, que la magia se esfumó, que los malos rollos y los reproches se instalaron en su relación, que ya no existe comunicación a penas y que en la cama son ya casi como dos hermanitos. A estos señores tengo que decirles que sus problemas con sus mujeres empezaron en el momento en que dejaron de seducirlas, en el momento en que sus mujeres dejaron de sentirse seducidas.

Ten por seguro que una mujer enamorada es una mujer feliz… y con una mujer feliz… ¡vida feliz!

Por qué son distintas las mujeres.

Que el hombre y la mujer sean distintos no significa que sean desiguales.

Hombre y mujer tienen grado distinto, son opuestos, tienen distinta polaridad, pero son de igual naturaleza, de lo contrario no podrían oponerse. Y lo son en cada uno de sus principales capas o cuerpos: cuerpo físico, cuerpo emocional, cuerpo mental y cuerpo espiritual.

El cuerpo físico de la mujer tiene unas características distintas al del hombre a nivel fisiológico, tiene una química distinta, hormonas distintas para funciones biológicas distintas a las del hombre como ser vivo. Hombre y mujer tienen dos roles distintos para una misma función primordial: la reproducción y continuidad de la especie. Esto hace, a la vez, que cometidos como el cortejo, apareamiento, cría de los hijos, captación de alimentos o protección de la familia, desarrollen de forma innata una serie de instintos naturales que dan forma a un cuerpo emocional distinto en cada uno de ellos.

Además de un condicionamiento genético por razones biológicas, el ser humano es un ser social, vive en comunidades, adopta reglas de convivencia en sociedad, toman un conjunto de conocimientos, ideas, tradiciones y costumbres que dan forma a una determinada cultura, adquiriendo así, hombres y mujeres, distintos cuerpos mentales. A su vez, las creencias religiosas, principios morales y actitudes en relación con el más allá y lo divino, proveen al hombre y la mujer de un cuerpo espiritual determinado.

Nuestros deseos, prioridades, fortalezas y debilidades, nuestra personalidad, carisma, estilo o roles en nuestras vidas están marcados por factores genéticos, biológicos, sociales, culturales y espirituales.

Por tanto, y partiendo desde el instinto sexual animal más básico que caracteriza a un hombre o mujer, este es el origen más profundo de por qué pensamos y actuamos con distintos patrones cuando nos relacionamos entre sí.

¿Son iguales todas las mujeres?


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