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Excerpt for El Sendero Iniciático: Disipando las Tinieblas by , available in its entirety at Smashwords




El Sendero Iniciático

Dispando las Tinieblas



Dainiyal Trinidad




Smashword Edition

Copyright © 2018 by Dainiyal Trinidad

Todos los derechos reservados.




Agradecimientos


A Dios, por haberme permitido escribir este libro, y darme la oportunidad de aportar mi grano de arena en su Obra.


A mi papá, quién cultivó en mí, con su ejemplo, el amor a la lectura y al ejercicio de las virtudes.


A mi mamá, quién me enseñó mis primeras letras, y despertó en mí el Amor a Dios.


A mi esposa, mi compañera de vida, la cual con su amor y confianza me inspiró a escribir este libro.


A mis hijas, quienes han sido siempre la fuerza que me ha motivado a luchar en la vida.


También a mis familiares presentes y ausentes, en especial a mis abuelos y tíos, quienes con su amor y dedicación, estuvieron allí en las distintas etapas de mi vida.


A mí desaparecido, pero siempre recordado suegro Ramón, quien siempre confió en que lograría escribir este libro.


Al maestro Wilmer Morales, por sus aportes en la revisión de esta obra.




Introducción



Me di a la Tarea de escribir este libro, inspirado por la fuerza de Dios. Con el deseo de poder ayudar a muchas personas que se encuentran hundidas en el lodo de sus malos pensamientos y poder disipar la oscuridad presente en la cueva de nuestra mente. Y sobre todo, para alertar a los jóvenes, quienes son el futuro de una nación, a mantener una mente sana y apartarse de las tinieblas. Este libro está escrito para personas de distintas creencias religiosas, ya que no se busca lograr convicción de una Verdad Absoluta, solo el examen exhaustivo de la magia de nuestros pensamientos y los resultados de un uso positivo o negativo de los mismos.

Los Maestros Espirituales en nuestras distintas culturas, nos han guiado hacia la Luz, por ese infinito amor a la humanidad. Valiéndose de las enseñanzas más prácticas y accesibles para el contexto histórico que les tocó vivir.

No pretendo aparentar ser un Maestro Espiritual, solo soy un hermano, que intenta compartir el viaje a través del sendero que se encuentra delante de nosotros, el cual ya muchos empezaron a transitar y que otros ya consolidaron, llegando a la cúspide de la montaña. Allí esos seres excepcionales, encontraron una visión distinta del paisaje, contemplando con alegría en sus ojos, lo maravilloso de la creación. Sin embargo, por su innegable amor a sus hermanos, estos seres decidieron voluntariamente bajar nuevamente por ese sendero, con la misión de ayudarnos a transitar este camino y a trabajar para que muchos de nosotros iniciemos ese viaje a la felicidad, es decir llegar a las alturas de nuestros pensamientos.

Este Libro, es una serie de experiencias e investigaciones, que nos llevan a poner en las manos del lector, la confirmación de que podemos transformar lo negativo de nuestras vidas en positivo y tomar las precauciones necesarias para no convertir lo hermoso de nuestra existencia, en una interminable pesadilla.

Si no transmutamos inmediatamente nuestra forma negativa de pensar, el mundo irremediablemente irá camino a su destrucción. Tenemos en nuestras manos el cambio, nadie lo puede hacer por nosotros, es nuestra decisión y debemos actuar. Te felicito, por haber llegado a la lectura de este libro, era tu tiempo de leerlo. Todo en la vida tiene su tiempo.

Recuerda que cada vez que nos llega una nueva enseñanza a nuestra vida, es nuestro Maestro Interno que desea despertarnos del sueño de la ignorancia y se cumple el viejo axioma: “Cuando el oído del discípulo está preparado aparece la voz del Maestro”.

La voz del Maestro a que hace referencia esa famosa cita, es la voz de nuestro Maestro Interno, que también se le conoce como el “Yo Superior” o la “Conciencia”; quién te irá hablando paulatinamente a medida que evolucionas espiritualmente, a través del lenguaje universal de la creación. Este lenguaje incluye a las personas y sus obras, es decir sus libros, sus pinturas, su música etc. También se expresará por medio de los animales, el agua, el cielo, la tierra, el viento, y todo lo que nos rodea.

En donde vibre la energía de la vida, habrá siempre un canal de expresión del Maestro Interno. Para ello es necesario estar despierto e interpretar este lenguaje universal. No olvidemos que todos tenemos algo de Dios en nuestro interior y que podemos conectarnos con él en cualquier momento; salir del sueño de la ignorancia y despertar a la vida espiritual.

No voy a quitarles tiempo explicando los antecedentes del escritor y el origen de la obra. Solo te puedo decir que al igual que tú, soy solo un hombre muy pequeño, comparado con este misterioso Universo, consciente de que formo parte del mismo. Y que mi existencia al igual que la tuya, son importantes para el futuro de la humanidad, ya sea para bien o para mal. Todas las personas son importantes a los ojos de Dios y todas dejan una enseñanza en el mundo. Por muy corta o desconocida que sea una existencia, siempre tendrá una influencia sobre alguien.

El hecho de que una persona durante su vida, no nos haya impactado directamente, no significa que no lo haya hecho en la vida de otros, y estos a su vez influyeron sobre otros, en una inmedible cascada de causales que terminaría vinculándose con nuestra existencia. Es una investigación que iniciarías pero que quizás nunca culminarías. Es como decir que una célula de los dedos de tus pies no se encuentra conectada a las células de tus ojos. ¿Acaso una célula cancerígena en un dedo del pie, no termina afectando el resto del cuerpo?

Estoy absolutamente convencido, de que todos nos encontramos relacionados y que somos partes de esta Gran Obra, la cual en algún momento una inteligencia incomprensible para nuestra limitada mente, decidió iniciar en este planeta, llamado por nosotros: Tierra. Formamos parte del juego, no fue nuestra elección estar aquí, en el ahora, en una existencia corporal que algunos calificarán como mágica y para otros muy terrible. Yo, escribiendo este libro y Usted, leyéndolo. Algunos tomando algo de estos escritos para bien o para mal y otros ignorando la existencia del mismo. Son las paradojas de la vida, el misterio de la existencia.

El libre albedrío que tenemos los hombres nos permite elegir el camino que deseamos transitar. Ser hombres de bien, o ser hombres de mal. Pero, ¿cómo podemos definir si soy un hombre de bien o mal? De manera personal creo que pudiéramos identificar a un hombre de bien, por su incuestionable capacidad de generar Paz y Felicidad. Y definir a un Hombre de mal, por su Terrible capacidad de generar Miedo y Dolor.

La mayoría de los hombres, pasan su vida alternando entre el bien y el mal. Algunos, muy pocos, se polarizan de manera total hacia alguna de estas fuerzas convirtiéndose en seres excepcionalmente muy buenos o muy malvados. La gran mayoría se encuentran bajo la lucha de estas dos fuerzas.

Pero permíteme decirte que estos es un proceso personal. Cada quien bajo ese libre albedrio, y de acuerdo como asimila las experiencias positivas y negativas de esta vida decide vibrar bajo la fuerza del bien o del mal. Es una decisión nuestra, un proceso, y como tal sucede poco a poco en nuestro interior.

La invitación es a que dejes que tu espíritu encuentre en estas líneas una luz, de las tantas que recibimos, para iniciar ese proceso de transformación, el cual nunca es tarde mientras estemos respirando. Se requiere valentía para reconocernuestra imperfección. Pero mucha más, para iniciar un proceso de transformación.

Esta lucha interna es una Batalla en la cual tu Alma es el premio mayor. Es la doncella que debes rescatar de las garras del dragón. Son dos fuerzas que se enfrentan y en donde tú eres al mismo tiempo el Héroe y el Villano. Es una Batalla que durante la vida muchos ganaron, pero también muchos perdieron al dejarse arrastrar por las fuerzas de la oscuridad.

No somos perfectos, pero si debemos tener presente que tenemos nuestros orígenes en la perfección de las leyes inmutables del Universo.

Espero dar respuesta a muchas de sus dudas con esta humilde obra. Y con una sola persona que este libro oriente para hacerlo más feliz, podré dar por cumplida la misión ante Dios Todopoderoso.




Contenido:



Introducción Primera parte: La Oscuridad

Capítulo 1: Los inicios.

Capítulo 2: El calabozo de la mente

Capítulo 3: El Monstruo a vencer: El ego.

Segunda parte: La llegada de la Luz

Capítulo 4: La Luz

Capítulo 5: Los Maestros de la Luz.

Capítulo 6: La Transformación




Primer Parte: La Oscuridad


Capítulo 1:

Los inicios.


La Oscuridad no existe, existe la ausencia de Luz”.

Einstein



Voy a iniciar este libro hablando de las fuerza de la oscuridad. No porque sea lo más importante o un deseo del autor de darle un carácter de superioridad. Lo hago debido a que en estos momentos, el lector, debe empezar a identificar la cantidad de fuerza oscura o negativa que alberga en su interior. Siendo este el mayor enemigo a combatir, es necesario conocerlo, es decir conocerte. Como es una batalla lo que vas a librar, es aplicable lo que menciona Sun Tzu en el libro “El Arte de la Guerra”: “Si conoces a tu enemigo y te conoces a ti mismo, en cien batallas nunca serás derrotado”.

En tal sentido, debemos obligadamente entrar en materia de nuestro enemigo: la oscuridad. Ya que si no lo conocemos, nos ganará la batalla .Y es lo que pasa con muchos, como dice Sun Tzu: “Si eres ignorante de tu enemigo y de ti mismo, puedes estar seguro de ser derrotado en todas las batallas”.

Antes de nacer o ver la Luz, nos encontramos inmersos en la oscuridad del vientre de nuestra Madre. Es decir que el proceso de la creación de la vida se forma en la oscuridad. Podemos afirmar que la creación del ser humano se da en oscuridad sin presencia de luz. Toda la formación de nuestra creación se realiza de manera silenciosa, en penumbras. Es por ello que es parte fundamental de la existencia, es decir la oscuridad es un hecho en el proceso de la creación de la naturaleza.

Podemos confirmarlo en la forma en que nuestras distintas religiones, poseen la simbología de la oscuridad presente en el proceso de creación de la vida por parte de Dios. En el judaísmo lo podemos ver en el Libro del Génesis: “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo” (Gen.1:2).

En el hinduismo se encuentra la oscuridad simbolizada, en ese proceso de creación, expresada como “La Noche de Brahma”, un periodo de tiempo de 12 millones de años, en donde todo se encuentra en lo Inmanifestado.

En el Zoroastrismo, la creación del mundo se fundamenta en la oposición entre los gemelos hijos del Dios Zurvan (el Tiempo): Ohrmazd (la Luz) y Ahriman (la Oscuridad), siendo este último quien bajo engaño se hizo pasar por su hermano, con la finalidad de nacer primero y usurpar el poder que Zurvan había prometido o su primogénito Ohrmazd.

Según el mito azteca conocido como «La leyenda del quinto sol», en el principio, todo era negro, sin vida, muerto. Los dioses se reunieron en Teotihuacán planteándose la cuestión de quién tendría la carga de crear al mundo, para lo cual uno de ellos se tendría que arrojar a una hoguera.

Estos dos principios: la Luz y la Oscuridad, se encuentran presentes en el día terrestre, el cual transcurre, una parte gobernada por el Sol y otro por la Luna. En cuyos periodos de tiempo el ser humano, se encuentra despierto para realizar ciertas actividades y otra parte destinada para dormir, con la finalidad de recuperar las energías pérdidas.

Las funciones metabólicas del organismo humano están previamente diseñadas para trabajar acorde a las distintas horas que conforman el día, repitiéndose ese proceso día tras días, al ritmo de alternancia entre Luz y Oscuridad. De esta misma manera transcurre nuestra existencia entre el bien y el mal.

La Oscuridad o Tinieblas ha sido a través de la historia representada con personajes que albergan en su ser, las más bajas pasiones humanos. Siendo un reflejo de los vicios más comunes en el hombre.

En la Biblia tenemos a Lucifer, quien en sus orígenes fue un ser de Luz, pero que por despertar la envidia y la ambición, se transformó en el Príncipe de la Tinieblas. Es la representación de la pérdida del estado angelical, el arquetipo del antihéroe, el cual al dejarse vencer por sus pasiones se convirtió en esclavo de ellas.

No está muy lejos de la realidad, cuando un ser humano que ha hecho un acto monstruoso dominado por sus bajas pasiones, se le denomine con términos: “Es un Diablo”. Analicemos el simbolismo de este personaje y encontraremos muchas verdades ocultas.

En los países cristianos al “Diablo” lo han personificado en distintas pinturas históricas, como un ser con cuernos, de piel roja, con una cola, y un tridente.

Los cuernos del “Diablo” simbolizan al Toro. Como todo símbolo, el Toro tiene un aspecto negativo y otro positivo. El aspecto positivo del Toro lo encontramos claramente definido en la simbología del Pesebre, en la figura del Buey.

El Buey es el Toro Castrado, el cual no está apto para la reproducción. Este animal se caracteriza por su noble servicio en las duras jornadas agrícolas, tirando con su fuerza el arado, para remover la Tierra en donde el agricultor sembrará las semillas.

La primera letra del alfabeto hebreo se denomina “Aleph”, y significa Buey. También la primera letra del alfabeto fenicio

“Alp” deriva de uno de los jeroglíficos egipcios cuyo símbolo es la cabeza de un Buey. La letra del alfabeto griego “Alpha”, deriva también de este símbolo fenicio.

La letra “Aleph” es símbolo de la energía vital o aliento de la vida. Es el Prana de los Sanscritos, el Espíritu del Latín, el Pneuma de los Griegos. Para los hebreos esta palabra simboliza al “aire”. Los griegos conocían a Dios como el Alfa y el Omega. Y en el Apocalipsis de San Juan el Señor dice: “Soy el Alfa y el Omega, el Principio y el fin” (Apocalipsis 1:11).

Pudiéramos interpretar que en su aspecto positivo más elevado el Buey representaría al Sacerdote, hombre célibe quien con constancia y fuerza, trabaja en sembrar la semilla de Dios (la palabra) en los corazones de sus hermanos, para verlos dar frutos. El Buey también representa al hombre trabajador, quien con fe, realiza su jornada diaria para beneficio de Dios y de su familia. El destino natural del Buey es el sacrificio, ya que su carne es muy exquisita.

Es el Buey la representación del control de la fuerza viril: El Don de la Continencia. En la Iglesia Católica, se le denomina viril al recinto de cristal que durante la misa encierra la hostia consagrada, conocido como el “Santísimo”, el lugar más sagrado dentro de cualquier Templo Católico.

El catolicismo encierra en sus más augustos misterios, al igual que todas las religiones, el culto a esa fuerza solar capaz de generar la vida, y que reconoce en el hombre lo sagrado de su energía viril. El apóstol San Pablo dijo “Pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando” (1 Co.7:9). El Don de Continencia quedó como un requisito indispensable para el que desee iniciarse en el sacerdocio.

En su aspecto negativo tenemos al Toro, como animal de gran fuerza vital y poder masculino. A diferencia del Buey es símbolo de alta capacidad de reproducción, de la fuerza viril. En distintas culturas se ha utilizado el símbolo del Toro, para indicarnos el trabajo que se debe hacer en vida, de la lucha contra las pasiones.

Tenemos en la Mitología Romana al Dios Solar Mitra, representado por un joven con gorro frigio, que se encuentra matando con una daga a un Toro. El culto a Mitra se organizó en sociedades secretas masculinas, de carácter esotérico e iniciático, estableciéndose principalmente en el alto mando militar. Es irónico que este Dios sea de origen Persa, los archienemigos de los Romanos. Y aún hoy son muchas las interrogantes de como este culto logró penetrar el imperio romano.

Casualmente la Mitra se le denomina también a la indumentaria con que cubren la cabeza en los actos litúrgicos, aquellas personas con cargos episcopales, incluyendo al Papa. ¿Podría ser el uso de esta indumentaria un simbolismo heredado de este culto romano, una clara alusión al hombre que ha asesinado al toro, es decir el hombre que asesinó todas sus pasiones?

El Toro ha sido utilizado por distintas culturas para simbolizar la bestialidad, la fuerza bruta, y las bajas pasiones. En la astrología se define a los nacidos bajo Tauro (signo de Tierra) como personas con tendencia al materialismo y al derroche de la fuerza vital.

El color rojo de la piel del “Diablo”, está relacionado con la sangre pero en su aspecto negativo, es decir, la sangre impura. El lado positivo de la sangre, su pureza, podríamos identificarlo con la Sangre de Cristo, cuyo inocente derramamiento, mediante el sacrificio, lava los pecados de la humanidad.

Si un aspecto positivo de la sangre es liberador, el aspecto negativo es esclavizador. Por ello, la mayoría de los vicios que adquieren los hombres, al consumir sustancias tóxicas, (cigarrillo, drogas, alcohol, etc.) ensucian el torrente sanguíneo, el cual termina alterando la funcionalidad normal del organismo, dejando una sensación momentánea de placer, que a la larga termina destruyendo al hombre, tanto en su cuerpo, mente y espíritu.

Podríamos decir que la Sangre es como un hermoso río que riega todas las tierras, dando fertilidad, generando vida. Caso contrario en su aspecto negativo, es una desagradable cloaca en donde no hay vida, y solo se respira hedor y muerte.

Existen también vicios ocultos en las mentes de los hombres, que termina alterando el flujo sanguíneo, y que están representados por ese color rojo de la piel del “Diablo”. Uno de ellos es: La ira.

La ira es una de los mayores males que tienen los hombres y es la causante de las más grandes tragedias de la humanidad. Por un ataque de ira un esposo asesina a su esposa, un hijo asesina a su padre, un pueblo destruye a otro pueblo. La ira abre la puerta a los instintos más bajos que pueden albergar en la mente de un ser humano, para posteriormente hundirlo en un fuerte sentimiento de Vergüenza. Benjamín Franklin lo dijo: “Todo lo que se inicia con ira termina en vergüenza”.

La ira está definida como uno de los siete pecados capitales por la Iglesia Católica. De acuerdo a Santo Tomás de Aquino (IIII:153:4): “Un vicio capital es aquel que tiene un fin excesivamente deseable, de manera tal que en su deseo, un hombre comete muchos pecados, todos los cuales se dice son originados en aquel vicio como su fuente principal. […] Los pecados o vicios capitales son aquellos a los que la naturaleza humana está principalmente inclinada.

No es un secreto para nadie, que la humanidad se encuentra, en los actuales momentos inclinada al vicio de la ira. Los fundamentalismos políticos y religiosos, se han encargado de sembrar odio entre la raza humana. Y se reflejan en las acciones llenas de violencia que realizan algunos grupos en contra de sus propios hermanos. Guerras genocidas que ponen en peligro a la especie humana. El caso más emblemático: el exterminio del pueblo Judío, por parte de Hitler.

El escritor Dante Alighieri, en su obra la Divina Comedia, nos dice que los iracundos, se encuentran en el séptimo círculo del infierno, vigilados por el Minotauro, un monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de Toro. El Minotauro es una simbología perfecta de la Bestialidad.

Cuando una persona desarrolla ira, inmediatamente su piel cambia de color y da un aspecto rojizo. Esto se debe a que la presión sanguínea aumenta. Las secuelas de esta predisposición a tener un carácter iracundo, se reflejan a la larga en un deterioro de los órganos internos, por su exposición a la fuerte corriente sanguínea. No es de extrañarnos que la patología de la alta presión sanguínea se le conozca universalmente como “el asesino silencioso”.

El Dalai Lama dice: “La ira es nuestro auténtico enemigo ya que se haya en nuestra mente. La ira no cambia nunca su naturaleza. Siempre hiere y destruye. Y lo que es peor, aniquila nuestras propias fuerzas y energías”.

El Color rojo ha sido universalmente símbolo de la fuerza del amor, en su aspecto positivo lo representa Venus la diosa del Amor. De ahí que se regalen rosas rojas y se pinten corazones rojos, flechados por cupido el hijo de Venus. En su aspecto negativo el color rojo simboliza la ira, la guerra y la lujuria; representado por Marte, “El Dios de la Guerra”. El color rojo en el simbolismo del comunismo, no es precisamente usado para expresar un sentimiento de amor, de hecho está expresando lo contrario: el odio y la guerra. Una característica incuestionable de los países comunista es su tendencia al conflicto bélico, al militarismo de la sociedad, con una fuerte propaganda divisionista de odio hacia otra clase social, con un alto derramamiento de sangre. ¿Casual que sea el rojo de Marte, el que simbolice al Comunismo?

Pero tenemos otro aspecto negativo del simbolismo del color rojo, el cual está relacionado a la pasión, el sexo, la lujuria y el libertinaje. La encontramos en la Biblia y el Corán, como la provocativa manzana roja, fruto del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, con que la serpiente tentó a comer a Eva, y que posteriormente ella dio de comer a Adán. Es el simbolismo del derramamiento de la sagrada fuerza viril. Esta errada dirección de las fuerzas sexuales se encuentra también representando en nuestro arquetipo de “Diablo” bajo el símbolo de: la cola caída.

Esta cola es referente a la del Dragón o de la Serpiente. En el Hinduismo a la fuerza viril, se le conoce como Kundalini, la cual se encuentra enroscada como una serpiente o un dragón dormido, en el primer vórtice energético (Chakra) llamado Muladhara, el cual está ubicado en la zona del perineo y que el yogui debe despertar para que ascienda por los otros seis Chakras, para alcanzar la iluminación. Es la sublimación de la energía sexual.

La cola caída del “Diablo” es el simbolismo del vicio de la lujuria. De aquel que ha degradado la energía sexual, usándola para fines egoístas, con descontrol y abuso de la misma. Convirtiéndose en esclavo de esta fuerza, dando origen a un vicio oculto en su mente, que termina reflejándose en la debilidad de su cuerpo, en la intranquilidad de sus pensamientos y en la tristeza de su espíritu.

La lujuria es también definida como uno de los siete pecados capitales. Dijo San Jerónimo: “La criatura lujuriosa, aún en vida ya está muerta, porque no manda en ello lo placeres racionales, sino los instintos brutales”.

Napoleón Hill escribió en su libro “Piense y Hágase Rico” lo siguiente con respecto al sexo: “Ese deseo no puede ni debe ser sumergido ni eliminado. Pero debe proporcionársele una vía de salida a través de formas de expresión que enriquezcan el cuerpo, la mente y el espíritu del hombre. Si no se le proporciona esa vía de salida, por medio de la transmutación, buscará vías de salida, mediante canales puramente físicos”.

Un hombre que tiene un exceso de desgaste de energía sexual, es un ser débil con poca capacidad creativa. El mismo Napoleón Hill nos dice: “Toda persona inteligente sabe que la estimulación en exceso a base de bebidas alcohólicas y narcóticos es una destructiva forma de intemperancia. Sin embargo, no todo el mundo sabe que el exceso en la expresión sexual puede convertirse en hábitos tan destructivos y negativos para el esfuerzo creativo como los narcóticos y el licor”.

El Hombre es fuerte o débil de acuerdo a su capacidad de tener pensamientos creativos. Un hombre aberrado a pensamientos sexuales bajos, se hunde en el fango de su propia destrucción, impidiendo a su mente poder vibrar en niveles de conciencia más elevados que le permitan canalizar pensamientos positivos, que vengan en beneficio de la humanidad.

Caso contrario, el descuido en darle rienda suelta a estos pensamientos lujuriosos, va llevando a los hombres a perder la vergüenza, y finalmente a cometer los más degradados actos con la finalidad de satisfacer su incontrolable apetencia sexual; en consecuencia la creatividad naciente de las virtudes desaparece, dando paso a un terrible vicio, el cual va degenerando más la raza humana.

Un ejemplo notorio de lo dicho, es la inocultable, carencia de producción artística que va sufriendo la música en las últimas décadas, con el surgimiento de géneros musicales donde se vulgariza la sexualidad, como es el caso del reggaetón. Los verdaderos artistas canalizan la fuerza del amor y el deseo, de una manera sublime en la letra y música de sus canciones.

Hoy día siguen existiendo artistas que canalizan su deseo, en expresiones altamente creativas, sin embargo las masas cada vez más degeneradas, entregadas a los vicios, no consumen este material. Y el romanticismo está siendo sustituido artísticamente por puro contenido sexual. Es una tendencia creciente en nuestros días y basta con encender nuestros televisores y radios para darnos cuentas de esta triste realidad.

Otra simbología incorporada en la figura de “El Diablo” es la referente a un cetro en forma de arpón, con tres dientes o puntas, llamado tridente. Este tridente, al igual que cualquier cetro significa poder, y está presente en algunas divinidades de otras culturas, como el dios Romano Neptuno y el dios Hindú Shiva.

En el caso de nuestro personaje de estudio “El Diablo”, el tridente simboliza la ambición, ese deseo ardiente de obtener poder, riqueza y fama. Pudieran ser estos tres deseos, el símbolo de los tres dientes de este arpón o tridente. Ya que con este arpón el “Diablo” hiere a sus víctimas, y en la realidad la ambición actúa de esa manera, llevando a un hombre a herir a sus hermanos, con tal de conseguir satisfacer ese deseo ardiente de poder, riqueza y fama. Miguel de Cervantes lo expresó de la siguiente manera: “Pocas o ninguna vez se cumple con la ambición que no sea con daños a terceros”

La historia está llena de personajes que cometieron los actos más crueles, para satisfacer el deseo de poder, riqueza y fama. Algunos disfrazando este vicio detrás de falsas ideologías políticas, sociales o religiosas. Otros detrás de talentos explotados en el mundo artísticos. Y una gran mayoría detrás del mundo de los negocios, tanto legales como ilegales.

La ambición es un mal que va creciendo dentro de la mente de los hombres, puede empezar con un deseo normal de superación, pero puede también obedecer a niveles muy bajos de autoestima, que se originaron por experiencias en la infancia.

Los países de América Latina están sufriendo un incremento desproporcionado de sus niveles de criminalidad, producto de la creciente incorporación a las filas de la delincuencia de muchos jóvenes, sobre todo de barriadas populares, que maltratados sicológicamente en su autoestima y con muchas carencias económicas, tratan de satisfacer ese ardiente deseo de poder, reconocimiento y riqueza.

La contraparte del Tridente, sería el Báculo, el cual es un Bastón de madera curvo. Lo encontramos en el catolicismo y otras vertientes del cristianismo, como el báculo pastoral que portan los obispos. En la Masonería lo encontramos bajo la figura del bastón que porta el Maestro de Ceremonia.

Moisés portaba una vara o báculo, la cual estaba dotada de un gran poder. Recordemos cuando Dios transformó esta vara en serpiente y que una vez Moisés la toma por la cola, se convierte nuevamente en bastón. Una alegoría muy clara a este pasaje bíblico, es el tema ya mencionado en este libro, de la “Cola Caída” del Diablo.

Moisés es la contraparte del Diablo, es aquel hombre que iniciado en los Misterios de la Tradición, convierte la serpiente o dragón en una energía recta, como una vara que se eleva a Dios. Es el Dominio de la energía sexual, que en el hinduismo es llamado kundalini. Existen misterios ocultos detrás de la simbología del báculo, sobre el cual es necesario reflexionar.

Tenemos en la biblia la figura de Aarón, el hermano mayor de Moisés, quién delante del mismo faraón, convierte su vara en una serpiente que devora las otras serpientes materializadas por los hechiceros de la corte faraónica. Es importante destacar que Aarón, fue el primer sacerdote del pueblo de Israel. Este episodio bíblico nos habla claramente, que los hechiceros del pueblo de Egipto, manejaban negativamente esta energía sexual. Y que este sacerdote de Dios, disciplinado en el arte del báculo, materializó una energía superior, que fue capaz de eliminar estas energías negativas.

En la cultura griega está la Vara de Asclepio, el hijo del Dios Apolo, quien con su noble espíritu de sanador, iba resucitando a los muertos. Zeus se molestó al observar como Asclepio alteraba el equilibrio natural del universo y lo mató con un rayo.

El Dios griego Hermes, recibe una Vara de manos del propio Dios Apolo, convirtiéndose en el mensajero de los Dioses. En una oportunidad Hermes separa con la vara a dos serpientes que se encontraban en contienda, la cuales al subir por la vara se quedan detenidas viéndose de frente. Esta varita mágica paso a ser símbolo de la neutralidad.

Báculo es también el nombre que recibe el hueso que la mayoría de los animales poseen en su pene, y con el que logran la erección. El Hombre no posee este hueso y su erección es a través de medios vasculares, es decir, de sangre que es bombeada a la zona del pene.

¿Nos quisieron decir los sabios de la antigüedad, que el sacerdote o iniciado, es aquel hombre que se encuentra consciente de su marcada diferencia con respecto a los animales, los cuales actúan instintivamente en su actividad sexual sin poder de dominio sobre la misma?

Con respecto al adecuado uso de esta energía creadora, cito lo dicho por el Maestro de la Fraternidad Blanca Universal, Omraam Mikaël Aïvanhov, en su obra “La energía sexual o el Dragón alado”:

“En las tradiciones judías y cristianas, el dragón se asimila al Diablo, y el Diablo, como se dice, huele a azufre. Todos los productos inflamables como la gasolina, el petróleo, la pólvora, las mezclas de gases que producen llamaradas y detonaciones, son, precisamente, el dragón que escupe fuego en la naturaleza. El dragón, el cual también existe en el hombre, es comparable a un combustible. Si el hombre sabe servirse de él, será propulsado hacia las alturas, pero si no sabe utilizarlo porque es ignorante, negligente o débil, será quemado, reducido a cenizas o precipitado al abismo.”

En tal sentido se hace necesario interiorizar la idea de que nuestra energía sexual es una bendición de Dios y que un adecuado uso de ella nos proporcionará la vitalidad necesaria para ser cada día más creativo. Hay que elevar esa llama del fuego del deseo, a una llama del fuego del amor. Es un trabajo de transmutación de pensamientos, es una visión distinta de las cosas, de lo contrario vamos a seguir cayendo en el abismo de la degeneración de la raza actual.




Capítulo 2:

El calabozo de la mente



Podemos perdonar fácilmente a un niño que le teme a la oscuridad; pero la real tragedia de la vida es cuando los adultos le temen a la luz”

Platón

Debemos conocer ampliamente el sitio en donde se produce esa batalla entre la luz y la oscuridad, y ese lugar no es otro que: nuestra mente. Pero ¿por qué debemos conocer el terreno donde se está librando esa batalla mortal, entre las fuerzas del bien y del mal?

Para responderte cito nuevamente a Sun Tzu, en su obra El Arte de la Guerra, quien dijo: “Conoce al enemigo, conócete a ti mismo y tu victoria nunca será amenazada. Conoce el terreno, conoce las condiciones meteorológica y tu victoria será total”

Nuestra mente es un sitio misterioso y desconocido, en donde se pueden estar ocultando los sonidos de los más terribles monstruos, o un paraíso en donde los ángeles hacen sonar su melodía celestial. El viejo refrán “Cada cabeza es un mundo”, es de una gran sabiduría ancestral, vemos rostros pero imposible ver los pensamientos que cruzan la mente de un hombre.

Sin embargo podemos conocer los pensamientos de un hombre a través de sus obras. Lo dijo Jesús de Nazareth: “Por su frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?”.

Una persona puede ocultar fácilmente sus vicios detrás de una engañosa sonrisa o una falsa modestia. Otros pueden aparentar ser insensibles ante ciertas situaciones y estar por dentro sufriendo un inmenso dolor. La mente es un terreno fértil donde se puede estar sembrando la cizaña o cultivando un árbol de gustosos frutos.

Por lo tanto es imprescindible conocer nuestra mente, identificar esos demonios que se han alojado en ella y proceder a su inmediata erradicación. Los sabios griegos simbolizaban la mente humana con una caverna, ya que consideraban que en ella se alojaba la oscuridad, y era el hogar de terribles criaturas.

Por lo tanto nos es preciso remontarnos al Mito de la Caverna descrita por Platón en su libro VII “Republica” para profundizar sobre estas enseñanzas:

Después de eso –proseguí– compara nuestra naturaleza respecto de su educación y de su falta de educación con una experiencia como ésta. Represéntate hombres en una morada subterránea en forma de caverna, que tiene la entrada abierta, en toda su extensión, a la luz. En ella están desde niños con las piernas y el cuello encadenados, de modo que deben permanecer allí y mirar sólo delante de ellos, porque las cadenas les impiden girar en derredor la cabeza. Más arriba y más lejos se halla la luz de un fuego que brilla detrás de ellos; y entre el fuego y los prisioneros hay un camino más alto, junto al cual imagínate un tabique construido de lado a lado, 1 como el biombo que los titiriteros levantan delante del público para mostrar, por encima del biombo, los muñecos. – Me lo imagino. – Imagínate ahora que, del otro lado del tabique, pasan hombres que llevan toda clase de utensilios y figurillas de hombres y otros animales, hechos en piedra y madera y de diversas clases; y entre los que pasan unos hablan y otros callan. – Extraña comparación haces, y extraños son esos prisioneros. – Pero son como nosotros. Pues en primer lugar, ¿crees que han visto de sí mismos, o unos de los otros, otra cosa que las sombras proyectadas por el fuego en la parte de la caverna que tienen frente a sí? – Claro que no, si toda su vida están forzados a no mover las cabezas. – ¿Y no sucede lo mismo con los objetos que llevan los que pasan del otro lado del tabique? – Indudablemente. – Pues entonces, si dialogaran entre sí, ¿no te parece que entenderían estar nombrando a los objetos que pasan y que ellos ven? – Necesariamente. – Y si la prisión contara con un eco desde la pared que tienen frente a sí, y alguno de los que pasan del otro lado del tabique hablara, ¿no piensas que creerían que lo que oyen proviene de la sombra que pasa delante de ellos? – ¡Por Zeus que sí! – ¿Y que los prisioneros no tendrían por real otra cosa que las sombras de los objetos artificiales transportados? – Es de toda necesidad. – Examina ahora el caso de una liberación de sus cadenas y de una curación de su ignorancia, qué pasaría si naturalmente les ocurriese esto: que uno de ellos fuera liberado y forzado a levantarse de repente, volver el cuello y marchar mirando a la luz, y al hacer todo esto, sufriera y a causa del encandilamiento fuera incapaz de percibir aquellas cosas cuyas sombras había visto antes. ¿Qué piensas que respondería si se le dijese que lo que había visto antes eran fruslerías y que ahora, en cambio está más próximo a lo real, vuelto hacia cosas más reales y que mira correctamente? Y si se le mostrara cada uno de los objetos que pasan del otro lado del tabique y se le obligara a contestar preguntas sobre lo que son, ¿no piensas que se sentirá en dificultades y que considerará que las cosas que antes veía eran más verdaderas que las que se le muestran ahora? – Mucho más verdaderas. – Y si se le forzara a mirar hacia la luz misma, ¿no le dolerían los ojos y trataría de eludirla, volviéndose hacia aquellas cosas que podía percibir, por considerar que éstas son realmente más claras que las que se le muestran? – Así es. 2 – Y si a la fuerza se lo arrastrara por una escarpada y empinada cuesta, sin soltarlo antes de llegar hasta la luz del sol, ¿no sufriría acaso y se irritaría por ser arrastrado y, tras llegar a la luz, tendría los ojos llenos de fulgores que le impedirían ver uno solo de los objetos que ahora decimos que son los verdaderos? – Por cierto, al menos inmediatamente. – Necesitaría acostumbrarse, para poder llegar a mirar las cosas de arriba. En primer lugar miraría con mayor facilidad las sombras, y después las figuras de los hombres y de los otros objetos reflejados en el agua, luego los hombres y los objetos mismos. A continuación contemplaría de noche lo que hay en el cielo y el cielo mismo, mirando la luz de los astros y la luna más fácilmente que, durante el día, el sol y la luz del sol. – Sin duda. – Finalmente, pienso, podría percibir el sol, no ya en imágenes en el agua o en otros lugares que le son extraños, sino contemplarlo como es en sí y por sí, en su propio ámbito. – Necesariamente. – Después de lo cual concluiría, con respecto al sol, que es lo que produce las estaciones y los años y que gobierna todo en el ámbito visible y que de algún modo es causa de las cosas que ellos habían visto. – Es evidente que, después de todo esto, arribaría a tales conclusiones. – Y si se acordara de su primera morada, del tipo de sabiduría existente allí y de sus entonces compañeros de cautiverio, ¿no piensas que se sentiría feliz del cambio y que los compadecería? – Por cierto. – Respecto de los honores y elogios que se tributaban unos a otros, y de las recompensas para aquel que con mayor agudeza divisara las sombras de los objetos que pasaban detrás del tabique, y para el que mejor se acordase de cuáles habían desfilado habitualmente antes y cuáles después, y para aquel de ellos que fuese capaz de adivinar lo que iba a pasar, ¿te parece que estaría deseoso de todo eso y envidiaría a los más honrados y poderosos entre aquéllos? ¿O más bien no le pasaría como al Aquiles de Homero, y «preferiría ser un labrador que fuera siervo de un hombre pobre» o soportar cualquier otra cosa, antes que volver a su anterior modo de opinar y a aquella vida? – Así creo también yo, que padecería cualquier cosa antes que soportar aquella vida. – Piensa ahora esto: si descendiera nuevamente y ocupara su propio asiento, ¿no tendría ofuscados los ojos por las tinieblas, al llegar repentinamente del sol? – Sin duda. – Y si tuviera que discriminar de nuevo aquellas sombras, en ardua competencia con aquellos que han conservado en todo momento las cadenas, y viera confusamente hasta que sus ojos se reacomodaran a ese estado y se acostumbraran en un tiempo nada breve, ¿no se expondría al ridículo y a que se dijera de él que, por haber subido hasta lo alto, se había estropeado los ojos, y que ni siquiera valdría la pena intentar marchar hacia arriba? Y si intentase desatarlos y conducirlos hacia la luz, ¿no lo matarían, si pudieran tenerlo en sus manos y matarlo? 3 – Seguramente. – Pues bien, querido Glaucón, debemos aplicar íntegra esta alegoría a lo que anteriormente ha sido dicho, comparando la región que se manifiesta por medio de la vista con la morada–prisión, y la luz del fuego que hay en ella con el poder del sol; compara, por otro lado, el ascenso y contemplación de las cosas de arriba con el camino del alma hacia el ámbito inteligible, y no te equivocarás en cuanto a lo que estoy esperando, y que es lo que deseas oír. Dios sabe si esto es realmente cierto; en todo caso, lo que a mí me parece es que lo que dentro de lo cognoscible se ve al final, y con dificultad, es la Idea del Bien. Una vez percibida, ha de concluirse que es la causa de todas las cosas rectas y bellas, que en el ámbito visible ha engendrado la luz y al señor de ésta, y que en el ámbito inteligible es señora y productora de la verdad y de la inteligencia, y que es necesario tenerla en vista para poder obrar con sabiduría tanto en lo privado como en lo público. – Comparto tu pensamiento, en la medida que me es posible.”


Platón nos deja una increíble enseñanza en esta Alegoría de la Caverna, exhortándonos a escapar de la visión errada que tenemos de la vida y entender que hay otra realidad; que el bien está detrás de todas las cosas, por muy distorsionadas o erradas que parezcan. La gran mayoría de los hombres nos encontramos inmerso en esa caverna, en la oscuridad de nuestra mente. Viviendo bajo el velo de la ignorancia, atados a nuestras propias creaciones, esclavos de nuestros propios vicios y miedos.

Es un calabozo subterráneo, creado por nuestra mente, con ladrillos de miedo y dolor. Un calabozo donde el carcelero somos nosotros mismos, y el miedo de elevar nuestros pensamientos a niveles puros, nos impide visualizar la salida que nos conducirá a un mundo lleno de luz. La Luz es la verdad, la oscuridad un gran mentira. Cuando vivimos de una mentira vivimos en la oscuridad.

El alcohólico o drogadicto, convierte su vida en una mentira, escapando de la realidad y ocultándose detrás de un vicio que le permite sentir un placer, que no consigue a su alrededor. Esa necesidad de placer se va haciendo cada vez más intensa, y surge el miedo a que pueda dejar de sentir dicha sensación. Entrando en cuadros de desequilibrio emocional que terminan alterando el normal funcionamiento de su sistema nervioso, llegando a niveles de locura.

Esta alteración de los niveles de toxicidad de la sangre, termina destruyendo los órganos del cuerpo hasta ocasionar enfermedades mortales. El consumidor lo sabe, sin embargo prefiere desgastar su cuerpo, que frenar este envenenamiento constante de la sangre. Es un suicidio silencioso, es una muerte lenta. Es una prisión creada por él, y donde su condena es la muerte.

Esto nos sucede por no conocer el Terreno, es decir ignorar que la mente es el más poderoso órgano de creación y llenar de estiércol ese hermoso jardín que recibimos apenas nacimos, Y no solo somos nosotros mismos los que lanzamos estiércol a nuestro jardín, sino que arrojamos estiércol sobre el jardín de los demás. Cuando en algún momento nos toca la responsabilidad de asumir el papel de Maestro, ya sea como padre de familia, guía religioso, social, político, etc. No hacemos más que arrojar nuestro estiércol en el jardín de otros. Y cuál es el trasfondo de esta situación, el hecho de que vivimos en las tinieblas de la ignorancia.

Es insólito, el ignorante guiando al sabio. Sí, los niños son más sabios que nosotros los adultos, ya que ven el mundo como realmente es: un Paraíso. Tal como lo describe Platón, son esos seres libres, que no se encuentran encadenados y que ven la luz. Somos nosotros los supuestos “Maestros” los que convertimos ese Paraíso en un Infierno, sembrando en la mente de los niños, nuestros miedos, odios y vicios. Este enlodamiento mental, no solo aplica en época de la niñez, cuando estamos siendo adoctrinados por otros; la vida es una constante asimilación de ideas, ya sea en nuestra vida escolar, universitaria, laboral, en la radio que escuchamos, en el programa de televisión que vemos. La interacción con otras formas de pensamiento nos lleva a la formación de nuevos conceptos mentales. Por eso se dice, que una persona puede tener muchas vidas durante su existencia, ya que a medida que va interiorizando en su mente nuevos conceptos, de la misma manera va desarrollando una nueva personalidad.

Esa es la respuesta a los cambios de personalidad positivos y negativos que vemos en la gente. Por citar algunos ejemplos, las personas que siendo muy calladas, y que al pasar el tiempo, desarrollan una gran habilidad comunicacional. O el joven tímido que dejamos de ver por un tiempo y luego lo conseguimos convertido en un azote de barrio. El caso del político de derecha que en su juventud militó en la izquierda. Y el muy común ateo, que termina transformado en un fanático religioso.

¿Qué sucedió, cómo una persona puede cambiar sus conceptos de un momento a otro? La respuesta la encontraremos al revisar la información que entró al cerebro de esta persona, la fuerza de la emoción generada y la repetitividad de la misma, la cual terminó modificando su mentalidad subconsciente.

Nuestros estados emocionales son el reflejo, de lo que en su momento fue alojado en nuestra región subconsciente. La mente subconsciente es una memoria reactiva, actúa de manera involuntaria. Es allí donde se encuentra el origen de los ataques de ira, del deseo de matar, de la compulsión a comer, de los miedos, de las repulsiones, etc. Es la caverna el lugar donde está el monstruo a vencer: El Ego. ¿Cuál es nuestro trabajo? La respuesta es: adentrarnos en lo profundo de la caverna, disipando a nuestro paso las tinieblas con la luz de nuestra antorcha, encontrando al monstruo, y matándolo.

Para adentrarnos en lo profundo de la caverna, es necesario conocer el terreno, Debemos estudiar nuestros pensamientos y emociones, por medio de una observación sincera, reconociendo lo malo que hay en nosotros. Pero viene la pregunta, ¿Cómo identifico lo malo que hay en mí? Por lo general nadie se percata de lo malo que hay en él, casi siempre partimos del hecho de que son los demás los que están equivocados. Pero te doy una pista para esta búsqueda: “Identifica los comportamientos que terminaron originando un sentimiento de dolor en otros”.

¡No será fácil el camino! ya que distintas voces nos hablarán dentro de la caverna para confundirnos y desorientarnos en la ruta que decidimos seguir. ¡No debemos escucharlas! .¡Debemos tener fortaleza, acallarlas y seguir adelante! El objetivo de esas voces, es desviarnos del rumbo que nos conducirá al lugar en donde se encuentra el monstruo, para terminar perdiéndonos en los laberintos de la caverna.

Me gusta como el Dr. Miguel Ruiz en su libro los “Cuatro Acuerdos”, nos explica en términos de la cultura tolteca, lo que significa la mente: “Toda nuestra mente es una bruma que los tolteca llamaron Mitote. Nuestra mente es un sueño en el que miles de personas hablan a la vez y nadie comprende a nadie.

Según el Dr. Miguel Ruiz, la mente es una neblina que nos impide ver con claridad, llena de caos, que no es real y la compara con un mercado en el que miles de personas hablan y hacen trueques a la vez. Esas voces son los acuerdos que hemos creado en nuestra mente.

Las personas tenemos diálogos internos, sobre distintas situaciones. Pero me dirás que un dialogo es una conversación entre dos o más personas. Y ciertamente, así ocurre en nuestra mente, muchas voces nos cuestionan ante distintas situaciones, como por ejemplo: “¿Vas a dejar que esta persona termine imponiendo su criterio?”, “Te están viendo la cara de tonto”, “Eres débil y vas a perder el respeto”, “Debes buscar la manera de vengarte”. El resultado es que esas voces activan nuestro subconsciente, y se despiertan emociones negativas, que pudieran llevarnos a reaccionar violentamente, ocasionando dolor a otros.

Pero ¿De quiénes son esas voces? Esas voces no son otras, que las de esos “Maestros” del pasado que sembraron su semilla en nuestro jardín y que hoy están dando su fruto. Por eso es que una persona por muy mala que sea, en su interior se aloja un Ser, que en su inocencia fue víctima de una mala orientación y hoy es el resultado de esos errores. Por eso lo importante de estar atento con las palabras que expresamos y los actos que realizamos ya que pudiéramos estar influyendo negativamente en los pensamientos de otras personas, especialmente en el de los más vulnerables: los niños.




Capítulo 3:

El monstruo a vencer: nuestro Ego.


El ego es simplemente una idea de quién eres que llevas

contigo.”

Wayne Dyer.



Cada uno de nosotros tenemos una imagen en nuestra cabeza de quienes somos, sin embargo son muy pocos los que se atreven a navegar en los mares de su mente y llegar a la orilla de la realidad absoluta y desnudar su verdadera personalidad. Sabemos más de los demás que de nosotros mismos, somos el libro que nunca hemos querido leer, la canción que no queremos escuchar. En consecuencia, por ser ignorantes de quienes somos en realidad, es que incurrimos en tantos errores y terminamos atrayendo el dolor a una vida, que debió ser un paraíso y por el contrario terminó convertida en un infierno.

Nos preguntamos ¿Por qué es tan difícil conocernos a nosotros mismos? La respuesta es debido a que hay un ser que ocupa nuestro Templo-Mente, y se llama el Ego. El Ego es nuestro hijo, nosotros somos su Padre, su creador. Empieza a formarse desde el mismo momento en que empezamos a percibir el mundo. Se va alimentando de nuestra percepción de la realidad, nutriéndose de nuestras emociones, tanto positivas como negativas. Este hijo, termina adueñándose de la casa de su Padre y grita tan fuerte, que no permite que se oiga la voz del Padre, quien sigue allí, sin embargo no puede ser oído. El Ego ha sido representado por los sabios griegos como un monstruo que tiene muchas cabezas, en donde cada una es un vicio que encadena al ser y no le permite ser libre.

Uno de los Mitos Griegos que mejor expresa la lucha del hombre con su Ego, es el de Hércúles, especialmente en el trabajo titulado “Destruyendo a la Hidra de Lerna”, el cual dice así:

El Gran Presidente, vestido de radiante calma, dijo solamente una palabra. El Maestro oyó la orden de oro, y convocó a Hércules, el hijo de Dios que era también el hijo del hombre. "La luz brilla ahora en el octavo Portal”, dijo el Maestro. "En el antiguo Argos hubo una sequía. Amimona suplicó la ayuda de Neptuno. Éste le ordenó que golpeara una roca, y cuando ella lo hizo, brotaron tres corrientes cristalinas; pero prontamente una hidra hizo allí su morada. "Junto al Río Amimona, está el infesto pantano de Lerna. Dentro de esta fétida ciénaga yace la monstruosa hidra, una calamidad en la comarca. Esta criatura tiene nueve cabezas, y una de ellas es inmortal. Prepárate a combatir con esta repugnante bestia. No pienses que pueden servirte, medios ordinarios; destruyes una cabeza, dos crecen aceleradamente". Hércules esperaba con expectación. “Yo sólo puedo dar una palabra de consejo”, dijo el Maestro. "Ascendemos arrodillándonos; vencemos cediendo; ganamos renunciando. Ve. ¡Oh, hijo de Dios e hijo del hombre, y vence!" Entonces, Hércules pasó a través del octavo Portal. El estancado pantano de Lerna era una mancha que desalentaba a todos los que llegaban a sus confines. Su hedor contaminaba toda la atmósfera en un espacio de siete millas. Cuando Hércules se aproximó, tuvo que detenerse, pues sólo el olor casi lo venció. La cenagosa arena movediza era un peligro, y más de una vez Hércules rápidamente retiró su pie temiendo que fuera succionado por la tierra floja. Finalmente encontró la guarida donde moraba la monstruosa bestia. Dentro de una caverna donde reinaba perpetua noche, la hidra estaba oculta. De día y de noche Hércules rondaba el traicionero pantano, esperando el momento propicio en que la bestia saliera. Vigilaba en vano. El monstruo permanecía dentro de su fétida ciénaga. Recurriendo a una estratagema, Hércules sumergió sus flechas en brea ardiendo y las hizo llover directamente dentro de la bostezante caverna donde moraba la horrible bestia. Una agitación y conmoción sobrevino al punto. La hidra emergió, con sus nueve encolerizadas cabezas exhalando llamaradas. Su escamosa cola azotaba furiosamente el agua y el barro salpicando a Hércules. A tres brazas de altura se levantó el monstruo, una cosa de tal fealdad que parecía como si hubiera sido hecha con los más impuros pensamientos concebidos desde que empezó el tiempo. La hidra se abalanzó sobre Hércules y buscó enrollarse alrededor de sus pies. El se apartó y le asestó un golpe tan demoledor que una de sus cabezas fue inmediatamente separada. Apenas había este horrible cabeza caído dentro del pantano, dos crecieron en su lugar. Una y otra vez Hércules atacó al furioso monstruo, pero con cada asalto se volvía más fuerte, no más débil. Entonces Hércules se acordó que su Maestro había dicho, “nos elevamos arrodillándonos”. Arrojando a un lado su garrote, Hércules se arrodilló, agarró a la hidra con sus manos desnudas y la levantó en el aire. Suspendida en medio del aire, su fuerza disminuyó. De rodillas entonces, él sostuvo a la hidra alto por encima suyo para que el aire y la luz purificadoras pudieran tener su esperado efecto. El monstruo, fuerte en la oscuridad y el pantanoso barro, pronto perdió su poder cuando los rayos del sol y el contacto del viento cayeron sobre él. Se esforzó convulsivamente, pasando un estremecimiento a través de su repugnante figura. Más y más desfallecida se hizo su lucha hasta que fue vencida. Las nueve cabezas se inclinaron, luego con jadeantes bocas y vidriosos ojos cayeron flojamente hacia adelante. Pero sólo cuando ellas yacían sin vida, Hércules percibió la mística cabeza que era inmortal. Entonces Hércules cortó la cabeza inmortal de la hidra y la enterró, silbando todavía ferozmente, debajo de una roca. Retornando, Hércules se paró delante de su Maestro. "La victoria ha sido lograda”, dijo el Maestro. "La luz que brilla en el octavo Portal está ahora mezclada con tu propia luz".


Francis Merchant


Hércules representa al hombre que está luchando por liberar su Ser de la esclavitud de la materia. Es el símbolo del Hombre que desea elevar sus niveles de conciencia sobre el común. La Hidra de Lerna es un monstruo con nueve cabezas, el cual representa al Ego. Cada cabeza de la Hidra, es una alegoría a los vicios que se han alojado en la mente del hombre y son los enemigos a combatir por el héroe. Este monstruo habita en un fétido pantano y se oculta en la perpetua oscuridad de una caverna. Una clara alusión a la mente oscura de los hombres, en donde se esconden las más sucias aberraciones.

El Ego es muy astuto y no sale a la luz con tanta facilidad, nuestro héroe tuvo que arrojar flechas encendidas al interior de la Caverna para que la Hidra saliera furiosa a su encuentro. Tuvo que llevar luz a la oscuridad para que se iniciara la lucha. Cuando empezamos a llenar nuestra mente de Luz, el monstruo que duerme en nuestro subconsciente se despierta y arremete con mucha fuerza contra el que intente sacarlo de sus penumbras.

Esta enseñanza en esencia es similar a la expresada por Platón en su “Mito de la Caverna”, donde nos dice que el que intente explicar a los hombres que han vivido por siempre encadenados en la oscuridad de la cueva sobre la existencia de un mundo de luz y color, sería tildado de loco y muy seguramente asesinado por estos.

Cuando a una persona se le señala un vicio notorio, por lo general la reacción es de incredulidad y de molestia, una vez la verdad llega a sus oídos, son como flechas encendidas que le queman dentro de su corazón. La mayoría de las personas no quieren reconocer sus problemas, son ciegos ante la inminente luz de la verdad. El alcohólico no reconoce su problema de bebida, el iracundo dice que son los demás los que tienen la culpa de sus actitudes, el envidioso alegando que todos lo envidian a él.

Siempre va existir un velo tras el cual ocultaremos nuestra amarga realidad. Y si alguien osa rasgar ese velo, la reacción al inicio será de rabia. Entonces la hidra saldrá dela caverna y verás uno de sus rostros más fuertes: La ira. Esta reacción violenta viene de la mente subconsciente, quien teme perder el poder que ejerce sobre su esclava, la mente consciente. La mente consciente está débil y entregada a la voluntad de la mente subconsciente.

La falta de voluntad para combatir nuestros vicios, es la causante de que este monstruo sea cada vez más fuerte. Puede que estemos conscientes de la existencia del vicio, pero preferimos ignorarlo, huyendo de la batalla que debemos librar contra este enemigo que se ha alojado en el interior de nuestra cabeza.

Este enemigo oculto también es conocido a nivel religioso como: Legión. Según la Biblia Jesús fue el más grande Maestro en el arte de la transmutación de los pensamientos, el mejor siquiatra que haya conocido la humanidad. Cuentan los evangelios que con su sola palabra esos demonios ocultos en la mente de los hombres eran puestos en evidencia y se retorcían ante la luz de Verdad. Con su gran sabiduría Jesús llevaba la luz a esas cavernas, disipando para siempre la oscuridad y rompiendo las cadenas que ataban a estos esclavos.

Este pasaje del evangelio de Mateo nos muestra esa gran verdad:

"Y llegaron a la orilla del mar, a la región de los gerasenos. Al salir de la barca, en seguida le salió al encuentro desde los sepulcros un hombre poseído por un espíritu inmundo, que vivía en los sepulcros y nadie podía tenerlo sujeto ni siquiera con cadenas; porque había estado muchas veces atado con grilletes y cadenas, y había roto las cadenas y deshecho los grilletes, y nadie podía dominarlo. Y se pasaba las noches enteras y los días por los sepulcros y por los montes, gritando e hiriéndose con piedras. Al ver a Jesús desde lejos, corrió y se postró ante Él; y, gritando con gran voz, dijo: ¿Qué tengo que ver contigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes. Porque le decía: Sal, espíritu inmundo, de este hombre. Y le preguntaba: ¿Cuál es tu nombre? Le contestó: Mi nombre es legión, porque somos muchos. Y le suplicaba con insistencia que no lo expulsara fuera de la región.

Los egipcios creían que existía una barca que transportaba a los difuntos al mundo de los muertos. La barca es el símbolo de la transición, del medio por el cual se cruza de una región a otra. Jesús transitó de la región de la mente consciente de este hombre endemoniado a su región subconsciente. Hércules también entró a esa región subconsciente representada en su tránsito por el pantano de Lerna. Son analogías idénticas del trabajo de ingresar a otros estados mentales.


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