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El Sendero Iniciático

Dispando las Tinieblas



Dainiyal Trinidad




Smashword Edition

Copyright © 2018 by Dainiyal Trinidad

Todos los derechos reservados.




Agradecimientos


A Dios, por haberme permitido escribir este libro, y darme la oportunidad de aportar mi grano de arena en su Obra.


A mi papá, quién cultivó en mí, con su ejemplo, el amor a la lectura y al ejercicio de las virtudes.


A mi mamá, quién me enseñó mis primeras letras, y despertó en mí el Amor a Dios.


A mi esposa, mi compañera de vida, la cual con su amor y confianza me inspiró a escribir este libro.


A mis hijas, quienes han sido siempre la fuerza que me ha motivado a luchar en la vida.


También a mis familiares presentes y ausentes, en especial a mis abuelos y tíos, quienes con su amor y dedicación, estuvieron allí en las distintas etapas de mi vida.


A mí desaparecido, pero siempre recordado suegro Ramón, quien siempre confió en que lograría escribir este libro.


Al maestro Wilmer Morales, por sus aportes en la revisión de esta obra.




Introducción



Me di a la Tarea de escribir este libro, inspirado por la fuerza de Dios. Con el deseo de poder ayudar a muchas personas que se encuentran hundidas en el lodo de sus malos pensamientos y poder disipar la oscuridad presente en la cueva de nuestra mente. Y sobre todo, para alertar a los jóvenes, quienes son el futuro de una nación, a mantener una mente sana y apartarse de las tinieblas. Este libro está escrito para personas de distintas creencias religiosas, ya que no se busca lograr convicción de una Verdad Absoluta, solo el examen exhaustivo de la magia de nuestros pensamientos y los resultados de un uso positivo o negativo de los mismos.

Los Maestros Espirituales en nuestras distintas culturas, nos han guiado hacia la Luz, por ese infinito amor a la humanidad. Valiéndose de las enseñanzas más prácticas y accesibles para el contexto histórico que les tocó vivir.

No pretendo aparentar ser un Maestro Espiritual, solo soy un hermano, que intenta compartir el viaje a través del sendero que se encuentra delante de nosotros, el cual ya muchos empezaron a transitar y que otros ya consolidaron, llegando a la cúspide de la montaña. Allí esos seres excepcionales, encontraron una visión distinta del paisaje, contemplando con alegría en sus ojos, lo maravilloso de la creación. Sin embargo, por su innegable amor a sus hermanos, estos seres decidieron voluntariamente bajar nuevamente por ese sendero, con la misión de ayudarnos a transitar este camino y a trabajar para que muchos de nosotros iniciemos ese viaje a la felicidad, es decir llegar a las alturas de nuestros pensamientos.

Este Libro, es una serie de experiencias e investigaciones, que nos llevan a poner en las manos del lector, la confirmación de que podemos transformar lo negativo de nuestras vidas en positivo y tomar las precauciones necesarias para no convertir lo hermoso de nuestra existencia, en una interminable pesadilla.

Si no transmutamos inmediatamente nuestra forma negativa de pensar, el mundo irremediablemente irá camino a su destrucción. Tenemos en nuestras manos el cambio, nadie lo puede hacer por nosotros, es nuestra decisión y debemos actuar. Te felicito, por haber llegado a la lectura de este libro, era tu tiempo de leerlo. Todo en la vida tiene su tiempo.

Recuerda que cada vez que nos llega una nueva enseñanza a nuestra vida, es nuestro Maestro Interno que desea despertarnos del sueño de la ignorancia y se cumple el viejo axioma: “Cuando el oído del discípulo está preparado aparece la voz del Maestro”.

La voz del Maestro a que hace referencia esa famosa cita, es la voz de nuestro Maestro Interno, que también se le conoce como el “Yo Superior” o la “Conciencia”; quién te irá hablando paulatinamente a medida que evolucionas espiritualmente, a través del lenguaje universal de la creación. Este lenguaje incluye a las personas y sus obras, es decir sus libros, sus pinturas, su música etc. También se expresará por medio de los animales, el agua, el cielo, la tierra, el viento, y todo lo que nos rodea.

En donde vibre la energía de la vida, habrá siempre un canal de expresión del Maestro Interno. Para ello es necesario estar despierto e interpretar este lenguaje universal. No olvidemos que todos tenemos algo de Dios en nuestro interior y que podemos conectarnos con él en cualquier momento; salir del sueño de la ignorancia y despertar a la vida espiritual.

No voy a quitarles tiempo explicando los antecedentes del escritor y el origen de la obra. Solo te puedo decir que al igual que tú, soy solo un hombre muy pequeño, comparado con este misterioso Universo, consciente de que formo parte del mismo. Y que mi existencia al igual que la tuya, son importantes para el futuro de la humanidad, ya sea para bien o para mal. Todas las personas son importantes a los ojos de Dios y todas dejan una enseñanza en el mundo. Por muy corta o desconocida que sea una existencia, siempre tendrá una influencia sobre alguien.

El hecho de que una persona durante su vida, no nos haya impactado directamente, no significa que no lo haya hecho en la vida de otros, y estos a su vez influyeron sobre otros, en una inmedible cascada de causales que terminaría vinculándose con nuestra existencia. Es una investigación que iniciarías pero que quizás nunca culminarías. Es como decir que una célula de los dedos de tus pies no se encuentra conectada a las células de tus ojos. ¿Acaso una célula cancerígena en un dedo del pie, no termina afectando el resto del cuerpo?

Estoy absolutamente convencido, de que todos nos encontramos relacionados y que somos partes de esta Gran Obra, la cual en algún momento una inteligencia incomprensible para nuestra limitada mente, decidió iniciar en este planeta, llamado por nosotros: Tierra. Formamos parte del juego, no fue nuestra elección estar aquí, en el ahora, en una existencia corporal que algunos calificarán como mágica y para otros muy terrible. Yo, escribiendo este libro y Usted, leyéndolo. Algunos tomando algo de estos escritos para bien o para mal y otros ignorando la existencia del mismo. Son las paradojas de la vida, el misterio de la existencia.

El libre albedrío que tenemos los hombres nos permite elegir el camino que deseamos transitar. Ser hombres de bien, o ser hombres de mal. Pero, ¿cómo podemos definir si soy un hombre de bien o mal? De manera personal creo que pudiéramos identificar a un hombre de bien, por su incuestionable capacidad de generar Paz y Felicidad. Y definir a un Hombre de mal, por su Terrible capacidad de generar Miedo y Dolor.

La mayoría de los hombres, pasan su vida alternando entre el bien y el mal. Algunos, muy pocos, se polarizan de manera total hacia alguna de estas fuerzas convirtiéndose en seres excepcionalmente muy buenos o muy malvados. La gran mayoría se encuentran bajo la lucha de estas dos fuerzas.

Pero permíteme decirte que estos es un proceso personal. Cada quien bajo ese libre albedrio, y de acuerdo como asimila las experiencias positivas y negativas de esta vida decide vibrar bajo la fuerza del bien o del mal. Es una decisión nuestra, un proceso, y como tal sucede poco a poco en nuestro interior.

La invitación es a que dejes que tu espíritu encuentre en estas líneas una luz, de las tantas que recibimos, para iniciar ese proceso de transformación, el cual nunca es tarde mientras estemos respirando. Se requiere valentía para reconocernuestra imperfección. Pero mucha más, para iniciar un proceso de transformación.

Esta lucha interna es una Batalla en la cual tu Alma es el premio mayor. Es la doncella que debes rescatar de las garras del dragón. Son dos fuerzas que se enfrentan y en donde tú eres al mismo tiempo el Héroe y el Villano. Es una Batalla que durante la vida muchos ganaron, pero también muchos perdieron al dejarse arrastrar por las fuerzas de la oscuridad.

No somos perfectos, pero si debemos tener presente que tenemos nuestros orígenes en la perfección de las leyes inmutables del Universo.

Espero dar respuesta a muchas de sus dudas con esta humilde obra. Y con una sola persona que este libro oriente para hacerlo más feliz, podré dar por cumplida la misión ante Dios Todopoderoso.




Contenido:



Introducción Primera parte: La Oscuridad

Capítulo 1: Los inicios.

Capítulo 2: El calabozo de la mente

Capítulo 3: El Monstruo a vencer: El ego.

Segunda parte: La llegada de la Luz

Capítulo 4: La Luz

Capítulo 5: Los Maestros de la Luz.

Capítulo 6: La Transformación




Primer Parte: La Oscuridad


Capítulo 1:

Los inicios.


La Oscuridad no existe, existe la ausencia de Luz”.

Einstein



Voy a iniciar este libro hablando de las fuerza de la oscuridad. No porque sea lo más importante o un deseo del autor de darle un carácter de superioridad. Lo hago debido a que en estos momentos, el lector, debe empezar a identificar la cantidad de fuerza oscura o negativa que alberga en su interior. Siendo este el mayor enemigo a combatir, es necesario conocerlo, es decir conocerte. Como es una batalla lo que vas a librar, es aplicable lo que menciona Sun Tzu en el libro “El Arte de la Guerra”: “Si conoces a tu enemigo y te conoces a ti mismo, en cien batallas nunca serás derrotado”.

En tal sentido, debemos obligadamente entrar en materia de nuestro enemigo: la oscuridad. Ya que si no lo conocemos, nos ganará la batalla .Y es lo que pasa con muchos, como dice Sun Tzu: “Si eres ignorante de tu enemigo y de ti mismo, puedes estar seguro de ser derrotado en todas las batallas”.

Antes de nacer o ver la Luz, nos encontramos inmersos en la oscuridad del vientre de nuestra Madre. Es decir que el proceso de la creación de la vida se forma en la oscuridad. Podemos afirmar que la creación del ser humano se da en oscuridad sin presencia de luz. Toda la formación de nuestra creación se realiza de manera silenciosa, en penumbras. Es por ello que es parte fundamental de la existencia, es decir la oscuridad es un hecho en el proceso de la creación de la naturaleza.

Podemos confirmarlo en la forma en que nuestras distintas religiones, poseen la simbología de la oscuridad presente en el proceso de creación de la vida por parte de Dios. En el judaísmo lo podemos ver en el Libro del Génesis: “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo” (Gen.1:2).

En el hinduismo se encuentra la oscuridad simbolizada, en ese proceso de creación, expresada como “La Noche de Brahma”, un periodo de tiempo de 12 millones de años, en donde todo se encuentra en lo Inmanifestado.

En el Zoroastrismo, la creación del mundo se fundamenta en la oposición entre los gemelos hijos del Dios Zurvan (el Tiempo): Ohrmazd (la Luz) y Ahriman (la Oscuridad), siendo este último quien bajo engaño se hizo pasar por su hermano, con la finalidad de nacer primero y usurpar el poder que Zurvan había prometido o su primogénito Ohrmazd.

Según el mito azteca conocido como «La leyenda del quinto sol», en el principio, todo era negro, sin vida, muerto. Los dioses se reunieron en Teotihuacán planteándose la cuestión de quién tendría la carga de crear al mundo, para lo cual uno de ellos se tendría que arrojar a una hoguera.

Estos dos principios: la Luz y la Oscuridad, se encuentran presentes en el día terrestre, el cual transcurre, una parte gobernada por el Sol y otro por la Luna. En cuyos periodos de tiempo el ser humano, se encuentra despierto para realizar ciertas actividades y otra parte destinada para dormir, con la finalidad de recuperar las energías pérdidas.

Las funciones metabólicas del organismo humano están previamente diseñadas para trabajar acorde a las distintas horas que conforman el día, repitiéndose ese proceso día tras días, al ritmo de alternancia entre Luz y Oscuridad. De esta misma manera transcurre nuestra existencia entre el bien y el mal.

La Oscuridad o Tinieblas ha sido a través de la historia representada con personajes que albergan en su ser, las más bajas pasiones humanos. Siendo un reflejo de los vicios más comunes en el hombre.

En la Biblia tenemos a Lucifer, quien en sus orígenes fue un ser de Luz, pero que por despertar la envidia y la ambición, se transformó en el Príncipe de la Tinieblas. Es la representación de la pérdida del estado angelical, el arquetipo del antihéroe, el cual al dejarse vencer por sus pasiones se convirtió en esclavo de ellas.

No está muy lejos de la realidad, cuando un ser humano que ha hecho un acto monstruoso dominado por sus bajas pasiones, se le denomine con términos: “Es un Diablo”. Analicemos el simbolismo de este personaje y encontraremos muchas verdades ocultas.

En los países cristianos al “Diablo” lo han personificado en distintas pinturas históricas, como un ser con cuernos, de piel roja, con una cola, y un tridente.

Los cuernos del “Diablo” simbolizan al Toro. Como todo símbolo, el Toro tiene un aspecto negativo y otro positivo. El aspecto positivo del Toro lo encontramos claramente definido en la simbología del Pesebre, en la figura del Buey.

El Buey es el Toro Castrado, el cual no está apto para la reproducción. Este animal se caracteriza por su noble servicio en las duras jornadas agrícolas, tirando con su fuerza el arado, para remover la Tierra en donde el agricultor sembrará las semillas.

La primera letra del alfabeto hebreo se denomina “Aleph”, y significa Buey. También la primera letra del alfabeto fenicio

“Alp” deriva de uno de los jeroglíficos egipcios cuyo símbolo es la cabeza de un Buey. La letra del alfabeto griego “Alpha”, deriva también de este símbolo fenicio.

La letra “Aleph” es símbolo de la energía vital o aliento de la vida. Es el Prana de los Sanscritos, el Espíritu del Latín, el Pneuma de los Griegos. Para los hebreos esta palabra simboliza al “aire”. Los griegos conocían a Dios como el Alfa y el Omega. Y en el Apocalipsis de San Juan el Señor dice: “Soy el Alfa y el Omega, el Principio y el fin” (Apocalipsis 1:11).

Pudiéramos interpretar que en su aspecto positivo más elevado el Buey representaría al Sacerdote, hombre célibe quien con constancia y fuerza, trabaja en sembrar la semilla de Dios (la palabra) en los corazones de sus hermanos, para verlos dar frutos. El Buey también representa al hombre trabajador, quien con fe, realiza su jornada diaria para beneficio de Dios y de su familia. El destino natural del Buey es el sacrificio, ya que su carne es muy exquisita.

Es el Buey la representación del control de la fuerza viril: El Don de la Continencia. En la Iglesia Católica, se le denomina viril al recinto de cristal que durante la misa encierra la hostia consagrada, conocido como el “Santísimo”, el lugar más sagrado dentro de cualquier Templo Católico.

El catolicismo encierra en sus más augustos misterios, al igual que todas las religiones, el culto a esa fuerza solar capaz de generar la vida, y que reconoce en el hombre lo sagrado de su energía viril. El apóstol San Pablo dijo “Pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando” (1 Co.7:9). El Don de Continencia quedó como un requisito indispensable para el que desee iniciarse en el sacerdocio.

En su aspecto negativo tenemos al Toro, como animal de gran fuerza vital y poder masculino. A diferencia del Buey es símbolo de alta capacidad de reproducción, de la fuerza viril. En distintas culturas se ha utilizado el símbolo del Toro, para indicarnos el trabajo que se debe hacer en vida, de la lucha contra las pasiones.

Tenemos en la Mitología Romana al Dios Solar Mitra, representado por un joven con gorro frigio, que se encuentra matando con una daga a un Toro. El culto a Mitra se organizó en sociedades secretas masculinas, de carácter esotérico e iniciático, estableciéndose principalmente en el alto mando militar. Es irónico que este Dios sea de origen Persa, los archienemigos de los Romanos. Y aún hoy son muchas las interrogantes de como este culto logró penetrar el imperio romano.

Casualmente la Mitra se le denomina también a la indumentaria con que cubren la cabeza en los actos litúrgicos, aquellas personas con cargos episcopales, incluyendo al Papa. ¿Podría ser el uso de esta indumentaria un simbolismo heredado de este culto romano, una clara alusión al hombre que ha asesinado al toro, es decir el hombre que asesinó todas sus pasiones?

El Toro ha sido utilizado por distintas culturas para simbolizar la bestialidad, la fuerza bruta, y las bajas pasiones. En la astrología se define a los nacidos bajo Tauro (signo de Tierra) como personas con tendencia al materialismo y al derroche de la fuerza vital.

El color rojo de la piel del “Diablo”, está relacionado con la sangre pero en su aspecto negativo, es decir, la sangre impura. El lado positivo de la sangre, su pureza, podríamos identificarlo con la Sangre de Cristo, cuyo inocente derramamiento, mediante el sacrificio, lava los pecados de la humanidad.

Si un aspecto positivo de la sangre es liberador, el aspecto negativo es esclavizador. Por ello, la mayoría de los vicios que adquieren los hombres, al consumir sustancias tóxicas, (cigarrillo, drogas, alcohol, etc.) ensucian el torrente sanguíneo, el cual termina alterando la funcionalidad normal del organismo, dejando una sensación momentánea de placer, que a la larga termina destruyendo al hombre, tanto en su cuerpo, mente y espíritu.

Podríamos decir que la Sangre es como un hermoso río que riega todas las tierras, dando fertilidad, generando vida. Caso contrario en su aspecto negativo, es una desagradable cloaca en donde no hay vida, y solo se respira hedor y muerte.

Existen también vicios ocultos en las mentes de los hombres, que termina alterando el flujo sanguíneo, y que están representados por ese color rojo de la piel del “Diablo”. Uno de ellos es: La ira.

La ira es una de los mayores males que tienen los hombres y es la causante de las más grandes tragedias de la humanidad. Por un ataque de ira un esposo asesina a su esposa, un hijo asesina a su padre, un pueblo destruye a otro pueblo. La ira abre la puerta a los instintos más bajos que pueden albergar en la mente de un ser humano, para posteriormente hundirlo en un fuerte sentimiento de Vergüenza. Benjamín Franklin lo dijo: “Todo lo que se inicia con ira termina en vergüenza”.

La ira está definida como uno de los siete pecados capitales por la Iglesia Católica. De acuerdo a Santo Tomás de Aquino (IIII:153:4): “Un vicio capital es aquel que tiene un fin excesivamente deseable, de manera tal que en su deseo, un hombre comete muchos pecados, todos los cuales se dice son originados en aquel vicio como su fuente principal. […] Los pecados o vicios capitales son aquellos a los que la naturaleza humana está principalmente inclinada.

No es un secreto para nadie, que la humanidad se encuentra, en los actuales momentos inclinada al vicio de la ira. Los fundamentalismos políticos y religiosos, se han encargado de sembrar odio entre la raza humana. Y se reflejan en las acciones llenas de violencia que realizan algunos grupos en contra de sus propios hermanos. Guerras genocidas que ponen en peligro a la especie humana. El caso más emblemático: el exterminio del pueblo Judío, por parte de Hitler.

El escritor Dante Alighieri, en su obra la Divina Comedia, nos dice que los iracundos, se encuentran en el séptimo círculo del infierno, vigilados por el Minotauro, un monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de Toro. El Minotauro es una simbología perfecta de la Bestialidad.

Cuando una persona desarrolla ira, inmediatamente su piel cambia de color y da un aspecto rojizo. Esto se debe a que la presión sanguínea aumenta. Las secuelas de esta predisposición a tener un carácter iracundo, se reflejan a la larga en un deterioro de los órganos internos, por su exposición a la fuerte corriente sanguínea. No es de extrañarnos que la patología de la alta presión sanguínea se le conozca universalmente como “el asesino silencioso”.

El Dalai Lama dice: “La ira es nuestro auténtico enemigo ya que se haya en nuestra mente. La ira no cambia nunca su naturaleza. Siempre hiere y destruye. Y lo que es peor, aniquila nuestras propias fuerzas y energías”.

El Color rojo ha sido universalmente símbolo de la fuerza del amor, en su aspecto positivo lo representa Venus la diosa del Amor. De ahí que se regalen rosas rojas y se pinten corazones rojos, flechados por cupido el hijo de Venus. En su aspecto negativo el color rojo simboliza la ira, la guerra y la lujuria; representado por Marte, “El Dios de la Guerra”. El color rojo en el simbolismo del comunismo, no es precisamente usado para expresar un sentimiento de amor, de hecho está expresando lo contrario: el odio y la guerra. Una característica incuestionable de los países comunista es su tendencia al conflicto bélico, al militarismo de la sociedad, con una fuerte propaganda divisionista de odio hacia otra clase social, con un alto derramamiento de sangre. ¿Casual que sea el rojo de Marte, el que simbolice al Comunismo?

Pero tenemos otro aspecto negativo del simbolismo del color rojo, el cual está relacionado a la pasión, el sexo, la lujuria y el libertinaje. La encontramos en la Biblia y el Corán, como la provocativa manzana roja, fruto del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, con que la serpiente tentó a comer a Eva, y que posteriormente ella dio de comer a Adán. Es el simbolismo del derramamiento de la sagrada fuerza viril. Esta errada dirección de las fuerzas sexuales se encuentra también representando en nuestro arquetipo de “Diablo” bajo el símbolo de: la cola caída.

Esta cola es referente a la del Dragón o de la Serpiente. En el Hinduismo a la fuerza viril, se le conoce como Kundalini, la cual se encuentra enroscada como una serpiente o un dragón dormido, en el primer vórtice energético (Chakra) llamado Muladhara, el cual está ubicado en la zona del perineo y que el yogui debe despertar para que ascienda por los otros seis Chakras, para alcanzar la iluminación. Es la sublimación de la energía sexual.

La cola caída del “Diablo” es el simbolismo del vicio de la lujuria. De aquel que ha degradado la energía sexual, usándola para fines egoístas, con descontrol y abuso de la misma. Convirtiéndose en esclavo de esta fuerza, dando origen a un vicio oculto en su mente, que termina reflejándose en la debilidad de su cuerpo, en la intranquilidad de sus pensamientos y en la tristeza de su espíritu.

La lujuria es también definida como uno de los siete pecados capitales. Dijo San Jerónimo: “La criatura lujuriosa, aún en vida ya está muerta, porque no manda en ello lo placeres racionales, sino los instintos brutales”.

Napoleón Hill escribió en su libro “Piense y Hágase Rico” lo siguiente con respecto al sexo: “Ese deseo no puede ni debe ser sumergido ni eliminado. Pero debe proporcionársele una vía de salida a través de formas de expresión que enriquezcan el cuerpo, la mente y el espíritu del hombre. Si no se le proporciona esa vía de salida, por medio de la transmutación, buscará vías de salida, mediante canales puramente físicos”.

Un hombre que tiene un exceso de desgaste de energía sexual, es un ser débil con poca capacidad creativa. El mismo Napoleón Hill nos dice: “Toda persona inteligente sabe que la estimulación en exceso a base de bebidas alcohólicas y narcóticos es una destructiva forma de intemperancia. Sin embargo, no todo el mundo sabe que el exceso en la expresión sexual puede convertirse en hábitos tan destructivos y negativos para el esfuerzo creativo como los narcóticos y el licor”.

El Hombre es fuerte o débil de acuerdo a su capacidad de tener pensamientos creativos. Un hombre aberrado a pensamientos sexuales bajos, se hunde en el fango de su propia destrucción, impidiendo a su mente poder vibrar en niveles de conciencia más elevados que le permitan canalizar pensamientos positivos, que vengan en beneficio de la humanidad.

Caso contrario, el descuido en darle rienda suelta a estos pensamientos lujuriosos, va llevando a los hombres a perder la vergüenza, y finalmente a cometer los más degradados actos con la finalidad de satisfacer su incontrolable apetencia sexual; en consecuencia la creatividad naciente de las virtudes desaparece, dando paso a un terrible vicio, el cual va degenerando más la raza humana.

Un ejemplo notorio de lo dicho, es la inocultable, carencia de producción artística que va sufriendo la música en las últimas décadas, con el surgimiento de géneros musicales donde se vulgariza la sexualidad, como es el caso del reggaetón. Los verdaderos artistas canalizan la fuerza del amor y el deseo, de una manera sublime en la letra y música de sus canciones.


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