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El Ángel Caído




Johnn A. Escobar









Copyright © 2015 Johnn A. Escobar

All rights reserved.





































Dedicatoria



A la memoria de Gustave Doré, Johann Wolfgang von Goethe, John Milton, y Anton Szandor LaVey, pues a través de sus obras aún después de muertos continúan infundiendo respeto y majestuosidad.















































ÍNDICE

I. El Reino de los Cielos

II. Jerarquía

III. Siete Montañas

IV. Sublevación y Exilio

V. Creación

VI. Tentación

VII. Sodoma y Gomorra

VIII. Crimen y Apuesta

IX. Luz de Conocimiento

X. Infierno

XI. Miedo en el Cielo

XII. Soberbia

XIII. La Catedral

XIV. Grito

XV. La esperanza de los cielos

XVI. La batalla

XVII. Apocalipsis

XVIII. Los Jinetes

XIX. Y el infierno llegará hacia los cielos





















Estimado lector:



Mi fuente de inspiracion más allá de los libros religiosos está en las magníficas pinturas de Gustave Doré, capaces de nublar el pensamiento bloqueando toda idea negativa, proporcionando una profunda inspiración; por ello recomiendo la apreciación de todos sus trabajos.

Así como la lectura de Faust por Goethe, The Satanic Bible por Anton LaVey, Paradise Lost por John Milton. Tres trabajos únicos dotados de capacidades incuestionables ayudando a comprender una filosofía compleja y repleta de cuestiones imprescindibles a la hora de formular un pensamiento coherente y sano".







































I

El Reino de los Cielos





En el principio las fuerzas de las tinieblas regían por sobre la faz del abismo, donde la absoluta nada dominaba; y de esa nada abismal surgió una tempestad tan aterradora, tan negra y tan desoladora que rugieron por primera vez los sordos oídos de aquel caos silencioso y eterno.

Mas ello no sería lo último que oyeron, pues la furia de aquella tormenta fue comprimida en si misma hasta dar origen a una masa de energía inconmensurable, un ser omnipotente, omnisciente, y todopoderoso; desde ese momento el único habitante de aquella faz negra vagó por los incontables pasillos de la penumbrosa noche inmemorial.

Mas aquel reino de obscuridad y paz silenciosa tendría un segundo quiebre, ya que entonces la masa de energía sufrió de un desprendimiento generando así un nuevo ser, igual de todopoderoso, igual de omnipotente, igual de omnisciente.

El origen de todo daría inicio, poco a poco, lentamente, el universo fue creado, las tinieblas fueron despejadas al crear la luz dando origen a su obra divina.



Él -pues ese pronombre había elegido como medio de autodenominación- en ese entonces creó la tierra donde no existían animales terrestres, ni acuáticos, no existían rastros de civilización alguna o que haya existido, pues aun no habían sido creados.

Utilizó sus poderes para arrancar un gran trozo de tierra elevándolo por los cielos y edificó en ella un gran reino de espléndida belleza, donde preparó los cimientos para albergar la estirpe de una nueva raza.

La faz de la tierra sería poblada de animales acuáticos y terrestres; las aves surcaron los cielos; y durante diez mil años todo permaneció en paz.



II

Jerarquía



Luego de 10.000 años, Él tomó la decisión de librar a los diez mil miembros de la nueva raza, junto con ellos aquel quien llamaría “Primero", quien fue denominado así por haber sido el primer miembro de estos seres, a quienes nombró Celestiales.

Algunos eran niños y niñas alados, seis eran serpientes de fuego quienes contaban con tres pares de alas, el resto eran figuras masculinas y femeninas de apariencia juvenil, al igual que el Primero quien era un hombre joven, cuyo aspecto físico era perfecto, pues, su hermosura sobrepasaba a todos los miembros de su raza, sus cabellos dorados como el sol y ondulados como la estela de los mares, mientras que sus ojos eran tan verdes que parecían esmeraldas pulidas.

Todos estos seres estaban provistos de alas, pero de diferentes colores, las de siete de ellos estaban hechas en oro y uno de estos siete era el Primero.

Entonces Él dio nombres a los siete, Miguel, Gabriel, Ragel, Sariel, Remiel, Rafael, quienes poseían la palabra Él al final de sus nombres en pos de ser hijos menores de Él; en cuanto al Primero fue bautizado con un nombre único “Portador de luz" significaba y fue conocido como Lucifer.

Entonces organizó las jerarquías, quienes lo acompañarían por toda la eternidad.

La primera jerarquía estaba compuesta por los Serafines las seis serpientes aladas cubiertas en fuego, los cuales eran los guardianes de Él. Les seguían los cien Querubines -los niños y niñas con alas, todos ellos con hermosas cabelleras rubias y de ojos de color azul profundo- los cuales ejercían como Consejeros de Él y guardianes de la luz. Por último estaban los doce Tronos quienes poseían alas multicolores y forma de humanos jóvenes, eran notarios y cargaban a Él paseándolo por el reino de los cielos, se les decían los Espíritus de las estrellas debido al resplandor de sus alas.

La segunda jerarquía estaba compuesta por Dominaciones quienes eran personas aladas, cuyos cabellos negros cubrían sus rostros, estos se encargaban de regular las tareas de los Ángeles y respondían a órdenes de Querubines y Serafines. Les seguían las Virtudes, los alados resplandecientes de luz, quienes ejercían como supervisores de la tierra. Por último estaban las Potestades quienes con sus cabellos de fuego y alas de agua cristalina asombraban por tal contraste, y ejercían como reguladores de vida y muerte.

La tercera jerarquía estaba compuesta por los Principados, las alas de estos eran obscuras de un negro abismal y cabellos de zafiro, estos eran los encargados de resguardar las naciones de la tierra que por entonces se encontraba poblada de animales. Les seguían los siete Arcángeles los cuales poseían un aspecto impecable, cuyas alas doradas impresionaban con su belleza, mientras su poder y fuerza eran incomparables por lo cual fueron nombrados como Lideres de los Seres Celestiales. Por último se hallaban los Ángeles seres con alas blancas, Mensajeros y Guerreros Celestiales.

De entre todos los Árcangeles, Lucifer fue elegido por Él para otorgarle los títulos Celestiales habilitándolo como, General de Ángeles, Lider de Arcángeles, Patrón de Principados, Barón de Potestades, Rey de Virtudes, Emperador de Dominaciones, Duque de Tronos, Méntor de Querubines, Jefe de Serafines y Mano derecha de Dios.

Los Arcángeles vestían relucientes armaduras demostrando su alto rango, los demás miembros de las jerarquías vestían túnicas a excepción de los Ángeles los cuales vestían armaduras denotando su estatuto de soldados.

En materia de números, los Celestiales estaban conformados por seis Serafines, cien Querubines, doce Tronos, veintidós Dominaciones, cincuenta y cinco Virtudes, dieciséis Potestades, seis Principados, siete Arcángeles y 9777 Ángeles.





III

Siete Montañas



Por ser el Primer Celestial, Lucifer fue congregado en presencia del Altísimo, donde éste le encargaría la siguiente tarea diciendo: “Tendrás que preparar la tierra, por ser Rey de Virtudes y Barón de Potestades, deberás derribar siete montañas de la tierra para preparar la llegada de nuestra mayor creación y así evitar la tentación de alcanzarnos".

Lucifer abrió sus alas doradas y despegó del Reino de los Cielos dirigiéndose hacia las montañas. Volando por sobre la punta de la primer montaña, una vez allí Lucifer juntó sus manos cerrándolas en un puño y con todas sus fuerzas golpeó la cima provocando el inmediato desmoronamiento de la imponente montaña, sólo quedando rocas pequeñas; Así lo hizo con las otras y regresó al reino en donde Él lo felicitó por su trabajo y le dijo: “Por tu gran trabajo, te he de otorgar un premio aún más grande que todos tus Títulos Celestiales, ya obtenidos; te entrego La Sin Nombre".

Y desde los suelos brotó frente a Lucifer, un arma, el arma más poderosa de todas, puesto podría asesinar a cualquier Celestial, y ninguna otra arma podría hacerlo siendo la única poseedora de una parte de la energía divina en su máximo esplendor. Al poseerla incrementaría sus poderes y su fuerza a un nivel incomparable, así lo explicaría Él.

Lucifer admiraba el arma tan gloriosa, resplandeciente y poderosa. Tomó el arma sintiendo un poder inimaginable aún más grande del que ya poseía invadiendo todo su ser. El arma se plasmó en su armadura como símbolo, evitando cargarla como un báculo, cuando la necesitara esta surgiría hacia sus manos.

Luego Él le encargó preparar un área sobre la tierra, el cual sería un sector con todo tipo de animales, con ríos de agua dulce y fresca, con árboles frutales, con vegetales y en donde siempre brillaría el sol, y ninguno de sus habitantes podría morir. Una vez acabada esta tarea la cual realizó en seis días, regresó al reino donde Él diría: “Ahora diré, que el lugar que has creado es un Jardín y su nombre será Edén. Y te diré por qué lo creaste; Cuando todo esté listo crearé un ser masculino a mi imagen y semejanza, mas despojado de poderes celestiales. El mismo será colocado allí y luego le daremos una compañera; en algún momento ellos romperan la regla implantada y serán expulsados para que así todos sus descendientes pueblen la tierra".

«Si sólo crearas un ser masculino, ¿Quién será la compañera?» -cuestionaría Lucifer-

Y el Altísimo respondería: “Le daremos una Celestial".

«¿Quién?» -preguntaría Lucifer-

«La Querubín, Lilith -continuaría el ser divino- ella ha de ser sumisa a sus órdenes»

«Ella al igual que todos los Querubines son hijos tuyos, ¿permitirás que sea ultrajada?»

«No, cuando llegue el momento será la mujer que mi creación necesita. Pero mientras tanto, como Méntor de Querubines, deberás adiestrar su voluntad para que obedezca a la “Creación" como a su amo»

«Mi mejor alumna, una de tus consejeros, un ser puro y alegre, y tu recompensa por su lealtad incondicional constituirá convertirla en esclava»

«No importará lo que ella quiera, cumplirá con mi voluntad»

Y con aquellas palabras el Altísimo puso fin a la conversación, mas ello no logró refrenar a Lucifer quien no estaba dispuesto a doblegar la voluntad de quien fuera su mejor alumna, tomando la decisión de brindarle fortaleza hasta que Lilith encumbrara un poderoso carácter, haciendo que prometiera que por nada del mundo debía hacer algo que no quisiera hacer; Lilith, comprendió y juró cumplir con sus enseñanzas.

(La creación)

El hombre muy pronto sería creado y Lucifer temiendo la cercanía de dicho acontecimiento trataba constantemente de convencer al Altísimo de no esclavizar a Lilith por toda la eternidad a un terrible destino, mas no importaba cuánto tratara, Él no oía su súplica y perpetuaba su eterna obstinación sembrando en Lucifer un descubierto sentimiento de odio y exaltación; ante tanta maldad quien fuera el Primero replantearía su propia lealtad abrigando una duda recurrente, ¿y si el rey celestial fuera otro?.

Mas Él tenía un secreto, había creado tres criaturas dotadas con una capacidad única devorar a los Celestiales de menor rango, es decir a los Ángeles, estas criaturas fueron creadas por temor a un alzamiento en su contra, las criaturas fueron nombradas, Leviatán, El Rey Acuático, una serpiente gigantesca. Ziz, El Rey de las Aves, un pájaro gigantesco con gran fuerza. Behemot, Rey Terrestre, un ser mezcla de hipopótamo, cocodrilo, elefante y búfalo. Los tres fueron ocultos en la tierra.



IV

Sublevación y Exilio



El tiempo pasó; alrededor de mil años después, Lucifer estaba decidido en derrocar a Él, para así salvar a Lilith y a todos los Celestiales de la suprema esclavitud por mano del Santo Padre.

Lucifer diría a Lilith: “Nunca estarás sola, recuerda siempre que yo intentaré Libertar a los Celestiales de la tiranía de Él. Mas si fallo, entonces quiero que sientas respeto por ti misma y haz de prometer seguirás tus propios deseos".

«Lo prometo -respondería Lilith sintiendo una profunda tristeza, y mientras lo abrazó con fuerza diría desde lo más hondo de su ser- te amo mucho»

Lucifer besó la frente de la pequeña Querubín diciendo: “Yo también, ahora me he de despedir".

(Revolución)

Lucifer empleó su Título Celestial como General de Ángeles, para así ordenar a los mismos juraran fidelidad a su ser, y así lo hicieron, y los 9777 al igual que Miguel estuvieron de acuerdo en que debían derrocar a Él.

Conmovido por la lealtad de sus tropas Lucifer asentiría en señal de triunfo para inmediatamente dirigirse a Miguel comunicándole: “Tú Miguel, permanecerás junto a los Arcángeles hasta que todo concluya, pues has de aguardar por mi llegada".

Miguel marchó a su puesto sin levantar sospechas.

Lucifer y los 9777 Ángeles atacaron a los Arcángeles los cuales al verse superados en número y siendo atacados por Miguel cedieron ante Lucifer jurando lealtad a este último; desde allí los Ángeles avanzaron hacia el centro del reino donde en vista de su inmenso ejército solicitarían la rendición de Él, ya que el poder conjunto de los Ángeles podría retirar el cargo divino anulando los poderes del Juez Supremo, y a su paso los demás Celestiales se habían rendido ante Lucifer.

Mas cuando los Ángeles ingresaron al Centro del Reino, fueron sorprendidos por las tres Bestias, mismas se enfrentaron a Lucifer y el mismo utilizó su arma contra ellos, pero estos seres al no ser de naturaleza Celestial no podrían morir por “La Sin Nombre", por consecuencia Lucifer fue derrotado, y seguido a esto los ángeles fueron devorados.

Las jerarquías juraron fidelidad hacia Él, y Miguel fue reconocido ante todos como aquel quien traicionó a los ángeles, ya que hacía mucho confabulaba en secreto junto al Juez Supremo.

Luego de seis días, Lucifer fue llevado al Centro del Reino donde sería sometido a juicio, por el Sagrado Tribunal. Frente a todos, Lucifer expresaría sus deseos: “Acepto la culpa de mis actos, por lo cual los ángeles no deben pagar por mi crimen, yo soy quien cometió abuso de poder".

«Siendo así y en vista de tu aceptación como culpable, los ángeles serán regurgitados y sus mentes borradas; pero tu condena será feroz»

«Lo acepto y resigno mis facultades ante el tribunal»

Luego de ello los ángeles fueron devueltos a sus puestos, durante este proceso el juicio fue dejado en suspenso por seis días. Tras este período el proceso fue retomado, y Él dictaminó: “Lucifer, tu condena será impartida en tres partes.

Primer Condena: Serás separado de tus cargos y los mismos serán descentralizados, Metatrón el menor de los Serafines será el nuevo Jefe de Serafines y mi mano derecha. Remiel continuará siendo Arcángel y ejercerá como Méntor de Querubines. Belial el onceavo Trono, será el nuevo Duque de Tronos. Rafael ha de ser el nuevo Emperador de Dominaciones, ya que él es un Arcángel Fiel. Mefistófeles será el nuevo Rey de Virtudes ya que él es una Virtud. Gabriel el Arcángel, será el nuevo Barón de Potestades. Sariel, un Arcángel será el Patrón de Principados. Miguel, el Arcángel será el nuevo Lider de los Arcángeles. Por último los Arcángeles los 7 y no uno, serán Generales de Ángeles.

Segunda Condena: No serás un Arcángel y tu armadura será destruida. Tu lugar será ocupado por un Ángel, Uriel el nuevo portador de luz o Guardián de Luz. Tu arma “La Sin Nombre", será dividida en siete armas diferentes; La Espada de Fuego para Miguel “El Defensor", La Guadaña para Gabriel “El Vencedor", La Luz para Uriel “El Destructor", El Fuego para Ragel “El Controlador de Deseos", El Escudo y La Vara Guía para Sariel “El Vigilante de los Pecadores", El Rayo para Remiel “El Visionario", y la Lanza para Rafael “El Curador".

Así se hizo y Lucifer despojado de su armadura siendo vestido con una túnica. Y la última condena sería dictada: “La Tercera y última condena, será la Expulsión del Reino del Cielo, tus alas ennegrecerán y te permitirán salvarte, pero luego de tu caída se volverán cenizas para que no vuelvas aquí. La Tierra será tu cárcel y habitarás en soledad allí hasta fallecer, ¿Qué tienes que decir?".

«Acepto mi condena con solemne resignación, pero tengo un deseo, estrechar la mano de los siete Arcángeles en señal de respeto por su triunfo»

«Se te concederá tu último deseo, y luego serás exiliado»

Los Arcángeles uno a uno estrecharon su mano y una vez concluida tal cortesía, Miguel condujo a Lucifer hacia el centro del tribunal donde los suelos se contrajeron en si mismos formando un agujero enorme permitiendo ver debajo las nubes tormentosas, y pausadamente Miguel dijo: “Será un honor para mí realizar esto".

«Mis felicitaciones, -diría Lucifer- los has condenado a todos»

Miguel desenvainó su espada de fuego e hizo a Lucifer acercarse al borde del abismo, empujándolo desde los cielos.

(La caída)

Lucifer cayó atravesando los cielos, luchando contra la gravedad aprisionante, y la terrible fricción que consumía dolorosamente sus hermosas alas, arrancando de sus labios un grito desesperado de dolor y agonía, dejando en su espalda sólo dos muñones disolviéndose y penetrando en esta. Al fin el dolor adormeció sus sentidos, mientras la combustión irresistible y devoradora lo envolvía en un manto de fuego, cerrando sus ojos y falleciendo mientras continuaba cayendo.

Su cuerpo sin vida continuó cayendo convertido en una inmensa llama roja cuya insuperable brillantez y abrasante calor no tenían comparación alguna; luego de una eternidad el cuerpo llameante rompió las aguas del mar, abriéndose y elevándose las olas por miles de kilómetros dejando ver el fondo marino por breves instantes, antes de caer nuevamente donde yació el cuerpo bajo las tumultuosas aguas saladas.



V

Creación



El Altísimo encargó a Metatrón bajara hacia el Edén y efectuara la creación ya que actuaría por medio de su acción, pues ya habían transcurrido 12.000.000 de años desde “La Caída de Lucifer", al cual ya daban por sentado había muerto y ni sus restos quedaban.

(El encargo)

Metatrón, por medio de una de sus alas tomó tierra y polvo, sopló sobre estas y formó un hombre de rasgos fuertes, cabello duro y negro, con ojos de color marrón y piel tostada. Pero contrario a su apariencia tosca era una criatura obediente y se le encargó la tarea de nombrar a los animales, luego fue dejado a disposición del Edén. Metatrón había cumplido con su deber y regresó al “Reino del Cielo", no sin antes nombrar al hombre Adán y dejando en claro que Metatrón ejercería como mediador entre Adán y el Altísimo.

(Preparación)

Lilith fue llamada de entre los Querubines, para estar frente al tribunal de Arcángeles y el Juez Divino. Miguel entonces hablaría: “Tú pequeña Querubín, serás honrada como la primer mujer y se te encargará tener hijos con la creación, Adán".

Una luz iluminó a Lilith, ella fue convertida de una niña de cabellos dorados y ojos azules a ser una joven mujer de cabellos negros y ojos azul aguamarina. Ella, tras contemplar su propia forma, otorgó su respuesta: “Pueden cambiar mi apariencia, pero jamás he de considerar un honor, el ser esclava de una creación".

«Deberás obedecerlo y respetarlo -proseguría Miguel- haz de cumplir nuestro mandato o serás expulsada por siempre del Edén»

«Si he de elegir, -respondería Lilith- moriré en la tierra»

Miguel se puso en pie pues reposaba en su asiento de plata, volando hacia Lilith diciendo: “Es tu Mandato Divino". Luego paso su mano por la frente de quien hubiera sido una Querubín y ésta cayó inconsciente en los suelos.

Lilith despertaría en el Edén donde se hallaba a punto de ser ultrajada por Adán, la joven lejos se sumirse a los deseos del hombre reaccionó violentamente golpeando al mismo con una roca hasta dejarlo inconsciente; luego Lilith buscó la salida de aquellas tierras, para al final escapar.

(Los Celestiales se enteran de lo sucedido)

Gabriel halló a Lilith cerca de un río, e intentó convencerla por la fuerza de regresar, mas ella se negó y Gabriel dijo: “Entonces, en nombre de todos los Celestiales quedas exiliada a tu suerte y jamás serás perdonada".

Los Celestiales se vieron obligados a borrar el recuerdo de Lilith de la mente de Adan y antes que despertara de su letargo, Él tomó una costilla de su creación dando origen a una mujer; esta misma era sumisa a las órdenes Celestiales y por lo tanto obedeció sin medidas a Adán quien por ser huesos de sus huesos y carne de su carne decidió llamarla Varona porque del varón fue tomada.

(Lilith en su exilio)

Luego de ser expulsada, Lilith vagó por la tierra sin descanso, hasta que un amanecer estando sentada encima de una gran roca en la playa, lloraba desconsolada por su terrible destino, entonces desde su espalda oyó una voz que dijo: “No llores niña, pues jamás estarás sola". Lilith volteó y viendo un hombre joven, de cabellos largos y dorados, vestido con una túnica y llevando otra en su mano. Ella al verlo dejó de llorar, ya que él era Lucifer y este se acercó a ella cubriendo su desnudez con la túnica que traía.

Lilith llena de alegría abrazó a su méntor, pues creyó estaba muerto, y al fin dijo: “Creí en tu muerte, y que yo moriría en soledad".

Mas Lucifer en total serenidad argumentaría: “Una vez prometí que nunca estarías sola, he cumplido mi promesa".

Hablaron de todos los acontecimientos en el cielo, al final Lilith preguntó: “Ahora que he sido expulsada, ¿moriré?".

«En algún momento ocurrirá»

Y Lilith en total desesperación clamaría: “No quiero morir, quiero vivir para ayudarte; por favor ayúdame".

A lo que Lucifer diría: “Contesta una sola pregunta, ¿En realidad quieres vivir?".

«Si, quiero vivir»

«Entonces extiende tus manos y cierra tus ojos, inspira profundo, ahora exhala y abre tus ojos. Ya esta hecho».

Mas en cuanto Lilith abrió sus ojos Lucifer ya no se hallaba allí, sólo quedaba una tenue brisa que lentamente acarició su rostro.

(En el Edén)

Por orden de Él, Metatrón viajó al Edén donde ocultando sus alas y apagando su fuego adquirió la forma de una serpiente ordinaria, acto seguido subió al árbol del conocimiento y tentó a Varona a probarla la cual a su vez incitó a Adán hacerlo, ambos lo probaron y Él se manifestó ante ellos ordenando su expulsión y condenando a la mujer a parir, y a Adán a labrar la tierra, y antes de marchar Adán dio un nuevo nombre a su compañera, siendo Eva su nuevo nombre. Al finalizar este acto procedieron a marchar, siendo escoltados por el arcángel Miguel quien con su espada de fuego custodiaría la entrada al Edén.

(La destrucción del Edén)

Uriel fue encargado de destruir el Edén y liberar a los animales, y el Edén dejó de existir y los Celestiales partieron al Reino del Cielo, pues su obra estaba hecha.



VI

Tentación



Luego del exilio, Adán y Eva, comenzaron a engendrar hasta encumbrar 24 hijos, doce niños y doce niñas, los cuales al llegar a la edad adulta cometieron incesto para satisfacer sus deseos y cumplir el mandato, aumentando la población. De entre todas las hijas de los hermanos las de Caín fueron las más hermosas, y las más atractivas de entre las mujeres.


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