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De la violencia a la paz Eficiencia militar y sociopolítica del Plan Lazo contra Colombia





OCTAVA BRIGADA


Ediciones LAVP






















De la violencia a la paz

Octava Brigada

Primera Edición 1965

Imprenta Departamental de Caldas

Reimpresión, 2017

© Ediciones LAVP

Tel 9082624010

New York USA

ISBN: 9781370386628

Smashwords Inc.




Sin autorización escrita del editor, se podrá reproducir parcial o totalmente este libro por ningún medio magnético, electrónico, reprográfico, fotostático, fílmico de video, de audio, o gráfico. Hecho el depósito de ley en Colombia. Todos los derechos reservados.





INDICE

Prólogo

Estudio general del área de responsabilidad de la Octava Brigada

Organización de las fuerzas destinadas a ocupar el área

La cación cívico militar único precio de la pacificación

La experiencia enseña

Caso N° 1

Caso N° 2

Caso N° 3

Caso N° 4:

Caso N° 5

Caso N° 6

Caso N° 7

Caso N° 8:

Caso N° 9

Caso N° 10

Caso N° 11

Caso N° 12

Caso N° 13

Caso N° 14

Caso N° 15

Caso N° 16

Caso N° 17

Caso N° 18

Caso N° 19

Caso N° 20:

Estadísticas de la acción represiva de la violencia

Resurgimiento económico del Quindío

Bibliografía General:













EXPERIENCIAS DE LA OCTAVA BRIGADA EN LA LUCHA

CONTRA GUERRILLAS


"La materia, conceptos y procedimientos contenidos en el presente trabajo, no constituyen la doctrina del Ejército ni de la Octava Brigada, en la lucha contra guerrillas. Son un aporte a la recopilación de material base para la elaboración de manuales y reglamentos que emitan los comandos superiores


La obra de pacificación en los departamentos de Caldas y Valle bajo control de la Octava Brigada es el fruto de una labor decidida de las fuerzas de Ejército, Aviación, Policía y DAS.; de la colaboración, coordinación y mutuo entendimiento con las autoridades civiles y eclesiásticas así como de la vinculación de todas las fuerzas vivas del área de la unidad operativa que mediante un esfuerzo conjunto lograron erradicar la violencia y dar paso al progreso y la tranquilidad.




PRÓLOGO

La VIII Brigada ha querido recopilar las experiencias logradas en las acciones de orden público, al cabo de dos años de existencia. El propósito de esta publicación ha sido colaborar con el Ejército en la erradicación de la violencia, indicando los errores y los aciertos obtenidos, y avanzando cada vez más, en la empresa en que se hallan empeñadas, con notorios avances, las Fuerzas Armadas.

La importancia que tiene la publicación radica en que la mayor parte de las recomendaciones que se recopilan, corresponden a experiencias vividas por aquellos que las relatan con escueta sinceridad, a fin de que quienes en el futuro se vean en condiciones similares a las de los autores, apliquen los métodos acertados y eviten nuevas equivocaciones.

El presente trabajo se originó en circular enviada por el comando de la Brigada a las unidades tácticas, ordenándoles recopilar, mediante una labor de conjunto, las experiencias vividas en la lucha contra guerrillas dentro de la jurisdicción. Han tomado parte el señor coronel Manuel Rodríguez Rodríguez, Jefe de Estado Mayor del cuartel general, los oficiales del Cuartel General de la Brigada, el señor teniente coronel Rafael Muñoz Mora y oficiales del Batallón de Ingenieros N° 4 "Cisneros"; el señor teniente coronel Carlos Rueda Larrota y oficiales del Batallón de Infantería N° 23 "Vencedores"; el señor teniente coronel Jorge Fajardo Chaves y oficiales del Batallón de Infantería N° 24 "Voltígeros"; el señor teniente coronel Armando Orejuela Escobar y oficiales del Batallón de Artillería N° 4 "San Mateo" y el señor teniente coronel Emiro Correa Hoyos y oficiales del Batallón de Infantería N° 27 "Rifles".

La redacción y armada de la obra estuvieron a cargo del señor capitán Gabriel Oviedo G., ayudante de la Sección Tercera del Cuartel General y señor capitán Héctor Medina Plazas, ayudante de la Sección Segunda de la Brigada. La Unidad Operativa al culminar su iniciativa, espera haber aportado su óbolo en beneficio de la reglamentación que sobre el particular se proyecta elaborar.

El comando de la Brigada cree oportuno y justo consagrar su agradecimiento para todos aquellos que con su esfuerzo, entusiasmo y dedicación permitieron la presente publicación, cuya edición se debe a la valiosa colaboración del señor gobernador de Caldas, doctor Ramón Marín V.; del señor Secretario de Gobierno Departamental, doctor Rafael Marulanda V. y al señor Miguel A. Capacho, director de la Imprenta Departamental.

Como homenaje de compañerismo, la actual publicación está dedicada a quienes en el cumplimiento sacrosanto del deber, rindieron prontamente la jornada, sin haber podido apreciar la utilidad de su sacrificio.

La Brigada orgullosamente cita los nombres de aquellos que con la sangre de su inmolación, regaron el altar de la patria:


CUARTEL GENERAL DE LA BRIGADA

N° Grado Nombres y apellidos Fecha

1) Capitán Orlando Sierra Celín 23—FEB—64

2) Soldado Adelmiro Aguilar Luna 7—SEP—63

3) Soldado Miguel Niño Alfonso 27—NOV—62

4) Soldado Rafael Rodríguez Mercado 27—NOV—62

5) Soldado Eduardo Arroyave B amentos 27—NOV—63

6) Soldado Julio Chavarría Tapias 7—SEP—63

7) Soldado Manuel Puertas Castrillón 7—SEP—63

8) Soldado Carlos Acosta 7—SEP—63

9) Soldado Jorge Mosquera Valencia 5—OCT—63


BATALLÓN DE INFANTERÍA N° 23 "VENCEDORES"

N° Grado Nombres y apellidos Fecha

10) Sargento VP Héctor Guillermo Vargas Ch. 3—ENE—64

11) Cabo 2° Roberto Madrid Morales 3—ENE—64

12) Soldado Fernando Eliseo Timaná Alvarez 17—JUN—63


BATALLÓN DE INFANTERÍA N° 24 "VOLTIGEROS"

N° Grado Nombres y apellidos Fecha

13) Sargento 2° Pedro Nel Mesa Rodríguez 10—ENE—64

14) Soldado Tapias Colimba Perengüez 11—MAR—63

15) Soldado José Nelson Bermúdez 26—NOV—63

16) Soldado Félix Ortega Toscano 21—OCT—64


BATALLÓN DE INFANTERÍA N° 27 "RIFLES"

N° Grado Nombres y apellidos Fecha

17) Mayor Daniel Corredor Alvarado 31—JUL—64

18) Sargento 2° Álvaro Delgado Delgado 22—MAY-63

19) Sargento 2° Pablo Enrique Navarro Hoyos 27—JUL—64

20) Soldado Santos Arias Arias 5—FEB—63

21) Soldado Octavio Montenegro Olmos 5—FEB—63

22) Soldado Alberto Jaimes Sánchez 27—FEB—63

23) Soldado Aníbal Parra Cifuentes 2—JUN—63


BATALLÓN DE ARTILLERÍA N° 4 "SAN MATEO"

N° Grado Nombres y apellidos Fecha

24) Soldado Jesús Antonio Cardona 10—MAR—63






Coronel ARMANDO VANEGAS MALDONADO

Comandante de la VIII Brigada.








CAPITULO I

ESTUDIO GENERAL DEL ÁREA DE RESPONSABILIDAD DE LA VIII BRIGADA

1. — Generalidades.

Ante el más terrible de los flagelos, "La Violencia", a que puede enfrentarse un país civilizado, ha sido sometida Colombia durante los últimos 16 años, circunstancia esta que ha traído consecuencias funestas para el desarrollo del país en todos los órdenes, ya que una gran parte del conglomerado humano nacional, movido equivocadamente por intereses políticos, sociales, morales, económicos, etc., tuvo que soportar sobre sus hombros, largos años de lucha fratricida que conmovió horrorizados, no solamente a nuestros hermanos de la comunidad americana sino también a todo el mundo.

El pueblo colombiano, dotado por la Divina Providencia con las riquezas naturales más ambicionadas por cualquier nación, apenas ahora empieza a reponerse de ese terrible huracán que casi la absorbe y la destruye completamente. Ante esta situación, sus Fuerzas Militares han tenido que enfrentarse por todos los medios y con el más acerado sentido patriótico, a los miles de bandoleros y violentos que bañaron con sangre de inocentes las más ricas y promisorias comarcas colombianas.

Los hombres a quienes la república ha confiado el poder de sus armas para la defensa de la soberanía nacional, han tenido, pues, que combatir y aniquilar afortunadamente con gran éxito, a los enemigos de la Patria, y hoy se respira, a pesar de las múltiples dificultades que aún subsisten, un ambiente de paz, progreso y esperanza.

La violencia a todo lo largo y ancho del territorio nacional, causó sus terribles y funestas consecuencias y aprovechándose de circunstancias especiales tales como condiciones topográficas, económicas, culturales y otras, se apoderó de inmensas regiones promisorias, por ejemplo el Quindío, al cual nos vamos a referir con especial interés en el presente trabajo.

En este rincón de la patria las Fuerzas Militares y principalmente el Ejército, aplicó diferentes métodos de lucha contra las cuadrillas de criminales que lograron sembrar el terror entre sus habitantes por mucho tiempo y en el afán de lograr la paz, los mandos militares de la nación, decidieron crear una Unidad Operativa que restableciera el imperio de la Ley y la Constitución, donde fuera quebrantada por los violentos.

Fue así como se creó la Octava Brigada, y en el mes de septiembre de 1962 ésta nueva Unidad Operativa del Ejército, inició sus operaciones que vendrían en un lapso de dos años a redimir con verdadero éxito, a una de las regiones más importantes del país.

En el deseo de que todos los miembros del Ejército conozcan las causas y consecuencias de la violencia en el sector de responsabilidad de esta Unidad Operativa, se analizan a continuación algunos aspectos que incidieron poderosamente en el problema.

2. - Aspectos Políticos

Los países subdesarrollados especialmente en América Latina y más concretamente en el caso colombiano, amantes del dominio del poder para unos y de la esclavitud para otros, han incurrido en tremendos errores que han incidido notablemente en las pésimas condiciones de vida y retraso de sus respectivos pueblos.

La última era de violencia de la que actualmente apenas empieza a reponerse el país, hizo su aparición en el año de 1948, cuando reunida la Novena Conferencia Panamericana en la capital colombiana, fue ultimado un prestante dirigente político, motivo por el cual Colombia se vio envuelta en una sangrienta lucha, que trajo consigo innumerables pérdidas a la nación y nos colocó ante el concierto de las naciones como un pueblo sencillamente retrasado y tremendamente incivilizado.

Los poderes del estado no contaron con los suficientes medios represivos y a todas las comarcas colombianas se hizo llegar la denominada violencia que enfrentó a hermanos entre sí, hasta colocar a la nación al borde de la catástrofe y de una guerra civil. El largo, penoso y cruento desangre nacional a través de variadas, complejas y múltiples luchas partidistas, contribuyó en un gran porcentaje a que todo el territorio patrio se habituara a los más variados tipos de violencia, típicos de los estados en una lucha armada y cruenta.

A las anteriores circunstancias, han contribuido poderosamente nuestros deficientes sistemas penal y carcelario, los cuales dadas las múltiples circunstancias en la comisión de los delitos y la pérdida casi absoluta de los valores morales en una gran parte de la comunidad nacional, no llenan las necesidades de una legislación penal acorde con el complejo problema de la violencia colombiana.

Pero examinando más a fondo el aspecto político que incidió en la iniciación de la violencia por fortuna hoy dominada en un 90% en jurisdicción de la Unidad Operativa y en casi todo el país, hay que aceptar con vergüenza y al mismo tiempo con profundo dolor y arrepentimiento ante el altar de la patria, que las causas políticas primordiales fueron las siguientes:

a) Enfrentados los dos partidos políticos tradicionales de la nación, y aprovechado por algunos jefes de ambos partidos el marcado fervor que muestran las gentes hacia determinado credo, los llevó a distanciarse a tal extremo entre hermanos de la misma patria, hasta materializar esa separación, geográficamente, circunstancia que obligó a pueblos y aldeas de una determinada ideología, a atacar y exterminar a sus adversarios, nada más que por profesar y ejercer derechos consagrados en la carta fundamental.

b) La violencia se extendió con vertiginosa rapidez a todo lo largo del territorio patrio y la gente campesina muy especialmente, sin comprender aún lo que significa la profesión a los partidos o credos políticos, acogió sin la menor duda, las tesis y argumentos de los abanderados intelectuales de las luchas partidistas, hasta llegar a la persecución y muerte de sus adversarios.

c) En esta forma las consignas impartidas desde las ciudades y centros más poblados, tuvieron sus funestos frutos en los campos y aldeas y bien pronto surgieron los tristemente célebres jefes y capataces de cuadrilla, quienes bajo el imperio del miedo y el terror, lograron unas veces por simpatía y otras por temor, la adhesión y apoyo moral y material de los campesinos y moradores de las respectivas regiones.

d) Los matones y jefes de cuadrillas se dividieron proporcionalmente los "municipios" y cuando los jefes políticos comprendieron lo inmenso de las heridas causadas a la patria con el apoyo a los criminales, en sendos manifiestos, publicaron y desautorizaron los actos delictivos de los bandoleros. Todo parecía indicar que esta actitud aunque un poco tardía, traería la paz al pueblo colombiano, pero no fue así.

Doctrinas foráneas y muy especialmente el comunismo internacional, iniciaron su apoyo a los jefes bandoleros; y por el contrario aumenta-ron los crímenes y genocidios, las gentes en gran proporción ante tan terrible presagio, ante la amenaza en su vida, honra y bienes, resolvieron desplazarse hacia los centros más poblados para buscar paz y trabajo, más el flagelo se siguió extendiendo y no solamente el país sino gentes de otras naciones contemplaban aterrorizadas el avance del imperio del crimen en nuestra patria. Ante tal amenaza, el Ejército cambió de sistemas de lucha contra los violentos y bien pronto se hicieron sentir los primeros benéficos resultados. El cambio de lucha de guerra regular a irregular era el método apropiado para acabar con los violentos.

e) El Ejército tomó la iniciativa en la lucha por la paz, y en el caso que nos ocupa, "en las promisorias tierras del Quindío" las gentes de bien y poseedoras de un verdadero propósito nacional, vieron con beneplácito cómo el 21 de enero de 1963, las tropas del Batallón "Cisneros" daban de baja en la región de la Albania a uno de los criminales más grandes que recuerde la historia colombiana: Teófilo Rojas Varón, alias "Chispas".

f) Surgió en este hecho la iniciación de un nuevo procedimiento en la exterminación de la violencia, las gentes de bien comprendieron que sólo con la estrecha colaboración y mutuo entendimiento entre los hombres de armas de la Nación por una parte y de la población civil por otra, se lograría nuevamente volver al trabajo honrado y a que la paz y el progreso pudiera retornar con todo su esplendor.

Los violentos empezaron a sentir en sus propias personas el castigo que merecían por sus terribles crímenes, las gentes acudieron con decisión a todos los puestos militares para denunciar la presencia de los bandoleros e inmediatamente los requerimientos de la población civil fueron, son y serán atendidos, manteniendo una absoluta reserva respecto a las informaciones suministradas, en defensa de la vida de los mismos informantes.

g) En esta forma, pueblo y ejército unidos, están librando la más grande de sus batallas. Con éxito casi total, hoy nuevamente el respeto por la vida, honra y bienes de todas las personas ha vuelto a renacer, y las fuerzas del orden abrigan la esperanza de que en un futuro no lejano se pueda rendir el parte de una victoria total en la lucha contra la violencia. Es aún largo el camino por recorrer.

En este aspecto político, dadas las diferentes corrientes en que se encuentran divididos los dos partidos tradicionales de la nación y especialmente a las tesis revolucionarias enarboladas por los grupos de extrema de los dos partidos, que tratan por todos los medios, afortunadamente sin resultados satisfactorios, de seguir creando un clima de intranquilidad y de zozobra.

h) Mas el pueblo especialmente el campesino, fatigado ya de la cruenta y sangrienta lucha, ha comprendido que la batalla necesaria a la salud de la patria en las actuales circunstancias, no es propiamente la de las bajas pasiones banderizas, sino por el contrario, conviene al pueblo colombiano, vivir pacíficamente entre hermanos, teniendo como meta el trabajo honesto, el respeto hacia sus semejantes y el cumplimiento de los preceptos constitucionales y las leyes que rigen los destinos de la nación.

Si los organismos del Estado con todo su poder y la colaboración de las gentes de bien, logran extirpar con éxito las doctrinas foráneas llevadas maliciosamente hasta la mente de las gentes especialmente de las zonas rurales, tendientes a crear el caos y la disolución de los sistemas democráticos que nos rigen, bien pronto las regiones que ayer en una hora desafortunada dieron y prestaron su apoyo a los violentos, se habrán recuperado espiritual y materialmente para la patria y Colombia emprenderá definitivamente el camino del progreso y engrandecimiento nacional, recuperando así el puesto de honor a que está llamada a ocupar en América y en el Mundo.

3. -Aspectos Económicos

Analizada someramente la incidencia política en el desarrollo de la violencia en el Quindío y demás sectores de responsabilidad de la Octava Brigada, corresponde ahora ver cómo el aspecto económico también ha influido poderosamente en el tema que estamos tratando.

Si fuéramos a analizar la economía colombiana desde la época colonial, llegaríamos a la conclusión que en ella no había todavía una auténtica economía nacional.

Existía sí, un conjunto de economías cerradas y parciales, mientras que en el litoral atlántico no existían productos como el trigo y otros, en el interior de la nueva nación se perdían cuantiosas cosechas de ese cereal; influían además en dicha época factores desfavorables como por ejemplo entre otros, la falta de vías de comunicación, así como la falta de un mercado exterior organizado, con excepción del oro y la plata, extraídos de nuestras minas y los cuales eran enviados a la península española para pagar las reducidas exportaciones que nos enviaban.

Por el año de 1867, los colonos comprenden que es necesario no so-lamente cultivar las partes altas de las montañas, sino también las vertientes y es así como en el año de 1.868, ya se hacían las primeras exportaciones de café.

Los pueblos especialmente de Antioquia y Caldas, se familiarizan con el cultivo del café, producto que a principios del presente siglo ya empieza a constituir la principal vértebra de la economía colombiana. Desde finales del siglo pasado se afianzaba la colonización del feraz Quindío.

En esta rica región de la patria se levantan más tarde en forma majestuosa las ciudades de: Pereira, Armenia y Calarcá, centros que hoy ofrecen un desarrollo impresionante y operan un modo de vida que no conocieron las viejas ciudades coloniales.

Merece también especial mención en el Departamento del Valle del Cauca, la ciudad de Sevilla, la cual simboliza el poder de una raza que no es otra cosa que progreso y que con sobrada razón es la llamada por sus dilectos hijos, la ciudad cafetera de Colombia.

Estas circunstancias brevemente analizadas, ofrecen un detalle sobre el predominio del café en la economía colombiana y principalmente en el Quindío, región que ha aportado gran cantidad de divisas al país, en razón de la exportación del grano, tanto a los Estados Unidos de Norte América como a países europeos.

El hecho de presentar la rica región del Quindío una importancia capital en la economía nacional, trajo como consecuencia de la ola de violencia política, una situación económica angustiosa, que bien pudiera denominarse también violencia de tipo económico, cuyo desenvolvimiento y desarrollo tuvo las siguientes características:

a) Suprimido públicamente el apoyo de los partidos políticos a los bandoleros, estos se apoderaron de las regiones y llegaron a fijarse límites geográficos y políticos entre una cuadrilla y otra, con el fin de enriquecerse ilícitamente por medio del crimen, la extorsión, el robo y el chantaje.

b) Los jefes de cuadrillas emplearon diferentes sistemas para mantener dominadas las regiones.

Por medio del sistema llamado y conocido generalmente con el nombre de "boleteo", se exigía a los dueños de fincas y haciendas, la entrega de grandes cantidades de dinero en un plazo determinado so pena de perder sus vidas y sus bienes.

Varios dueños de fincas y haciendas ante la pérdida de la fe y confianza en las autoridades y por temor a las represalias de los antisociales, preferían entregar las fuertes sumas de dinero y callar y encubrir la acción punitiva de los criminales.

c) Si los propietarios de las tierras se negaban a entregar el fruto de su trabajo honrado, eran notificados que los administradores de las fincas, en adelante, no serían otros si no los que los jefes de cuadrilla les asigna-an.

Conseguido es te objetivo por los antisociales, el administrador debía proceder a informar a su respectivo patrono, que el jefe bandolero de la región, le prohibía además la visita a sus fincas y en consecuencia debía esperar en la ciudad o poblado el producto de sus frutos y cosechas.

En esta forma el administrador debía repartir el producto de la respectiva finca en tres partes: Una para el jefe bandolero, otra para él, y una mínima parte para el dueño, generalmente asignada por acuerdo entre los dos primeros.

d) Cuando la región no agrupaba grandes capitales, los dueños aún de los minifundios, para poder trabajar sus pequeñas propiedades, debían pagar al criminal y matón de turno, una determinada cantidad de dinero mensual o trimestral estableciéndose un régimen de impuestos y tributos por parte de los antisociales, dizque con el fin de amparar la vida y bienes de los moradores de la región. Quien se negase a compartir cualquiera de los métodos anteriores, era sometido a la pena de muerte.

Debe advertirse que aún existen regiones y poblaciones que amparan estos tipos de delincuencia, y en consecuencia se niegan a colaborar con las autoridades y fuerzas del orden, así la exterminación total del mal se hace difícil. Por fortuna y para suerte del país, son muy pocos los casos de esta índole que se están presentando en los últimos tiempos.

e) Otro método empleado por los bandoleros era el de hacer creer a las gentes del campo, que las fuerzas militares no les prestaban ninguna protección y que por tanto cuando las tropas hicieran acto de presencia en fundos y veredas, debían negárseles toda información sobre los sitios y guaridas donde se ocultaban los bandidos y por el contrario, se obligaba a los campesinos a colaborar con los criminales en la preparación de las emboscadas y asaltos a las tropas, que muchas veces causaron pérdidas de numerosas vidas en las filas del Ejército.

En el éxito de las operaciones militares y el trabajo de equipo entre el elemento militar y civil, surgió con buenos resultados otro aspecto de tipo económico: las recompensas ofrecidas por las gobernaciones de Caldas, Valle y Tolima a las gentes que informaran a las autoridades militares, sobre la presencia y sitios donde se encontraban los bandoleros.

Las gentes de las zonas rurales, pobres y ricos, resolvieron no amparar más a los delincuentes, en forma oportuna y reservada acudieron al comando de la Octava Brigada así como a los comandos de las unidades tácticas y bases de patrullaje con el objeto de denunciar la presencia y exigencias ominosas de los criminales; las tropas en su deseo de recuperar la paz total para la nación, iniciaron operaciones y bien pronto los Chispas, Desquites, Sangrenegras y otros asesinos de ingrata recordación para la historia de Colombia y muy especialmente para las martirizadas regiones del Quindío, Valle y Tolima, en cumplimiento del principio de "Quien a hierro mata a hierro muere" cayeron vencidos recibiendo su merecido castigo. Es por este motivo y debido a esta nueva forma de operar el Ejército y el pueblo, que la paz está retornando a pasos gigantescos a todas las comarcas colombianas.

Aunque en capítulo aparte se hará especial referencia, cabe anotar aquí someramente que un factor también de gran preponderancia en la exterminación de la violencia, ha sido el espíritu y materialización de la Acción Cívico-Militar. Las gentes más necesitadas han recibido sus inmensos beneficios, convenciéndose de que este plan de acción cívico-militar, sólo es un medio para disfrutar mejor la paz y la convivencia entre los colombianos.

4. — Aspectos sociales.

La violencia política y económica, trajo consigo una descomposición social que llegó casi en forma total al resquebrajamiento de los valores morales de la comunidad.

La violencia en los campos y zonas rurales, especialmente causó gran impacto a las gentes que se apartaban de la forma de proceder de los criminales y en consecuencia dichos ciudadanos preferían vender sus propiedades a menor precio, a dejarlas a capricho de los administradores y mayordomos impuestos por los asesinos y trasladarse con sus familias hacia los centros y ciudades más poblados, en busca de tranquilidad y seguridad para su integridad física.

Debe analizarse también el factor desfavorable de la violencia política y económica, en el sentido de que el progreso y bienestar que debe ser acción del Estado, tal como salud, educación, vivienda etc., hacia las clases menos favorecidas, se vio frenado y casi suprimido por completo, ya que la acción oficial debía dirigirse principalmente a dotar la fuerza pública de los medios necesarios para combatir a los violentos.

El temor a perder la vida y la falta de los medios anteriormente enunciados, constituyen las causas principales, para que los centros urbanos, rápidamente se vieran sorprendidos por el crecimiento de una población de inmensas proporciones. Este fenómeno no solamente abarcó las pequeñas poblaciones, sino que se hizo sentir con todo su rigor y dificultad hasta en la misma capital de la república.

Las principales consecuencias funestas de este fenómeno fueron las siguientes:

—Aumento del desempleo.

—Aumento del costo de la vida.

—Falta de vivienda para los desplazados.

—Aumento de la delincuencia.

—Disminución de la producción agrícola.

Emprendido por el Ejército un nuevo tipo de lucha contra las guerrillas debidamente organizadas, y visto los primeros resultados de la Acción Cívico-Militar, los propietarios de fincas, nuevamente pusieran sus esperanzas en su Ejército, recobraron la fe en las autoridades y puede decirse que en un 90%, hoy se respira un ambiente de confianza, paz y trabajo, los verdaderos dueños volvieron a ocupar sus propiedades bajo el amparo y vigilancia de los soldados de la república, y en la mente de las gentes de buena voluntad en la jurisdicción de la Octava Brigada, sólo existe el propósito de la consolidación de la paz total.

Es necesario para mayor ilustración consignar aquí como en la jurisdicción de la Octava Brigada se encuentran bien marcadas las siguientes clases sociales:

a) Un primer grupo poseedor de inmensas riquezas representadas en grandes latifundios aptos para el cultivo de café, caña de azúcar, plátano etc., y también para la cría de ganado. Por el aspecto anterior representan un importante renglón dentro de la economía nacional.

Debe anotarse que un buen porcentaje de ese primer grupo socio-económico, reside en los principales centros de la jurisdicción y otros, han decidido instalarse en áreas fuera del control de la Unidad Operativa, ya sea por motivos personales, u otros, pero fundamentalmente por temor a ser víctimas de la violencia.

b) En el segundo grupo se puede enumerar una clase media económica, localizada particularmente en las áreas rurales y formada por propietarios de finca raíz pero en menor extensión y productividad que los anteriores. Esta clase media económica, localizada en las zonas rurales, posee en general un nivel económico, superior a cualquier otra región del país en su clase, pero sus condiciones de vida cuotidianas son inferiores ya que carecen a veces de las más elementales comodidades, necesarias en la actualidad para subsistir modestamente.

En esta clase económica hizo más énfasis el hecho de que los dueños de propiedades, se prestaran para cumplir exigencias de las cuadrillas de bandoleros en el sentido de ejercer presión sobre sus vecinos con el objeto de que les vendieran sus propiedades a menos precio.

Esta clase de acción iba dirigida especialmente contra las personas que no prestaban toda su colaboración a los violentos. Cuando los dueños de fincas no accedían a venderlas por un precio inferior, preferían dejarlas al arbitrio de los administradores, en la esperanza de que un nuevo día la paz regresara a la región y pudieran nuevamente ejercer sus derechos, como en efecto ha sucedido.

c) Los administradores de fincas y haciendas quienes mediante los contratos con sus respectivos patronos se hacen cargo de la explotación de los fundos, vienen a constituir una tercera clase social.

d) Estos individuos que en su inmensa mayoría no poseen una cultura ni preparación superior, sí son expertos y hábiles en el manejo de personal de trabajadores y también conocedores del laboreo de las tierras y principalmente del proceso a seguir en el cultivo del café, fuente mayor de ingresos no solamente de la región del Quindío, sino de todo el país.

e) Esta clase social por residir en forma permanente en el teatro de los acontecimientos en el cual se libró la tremenda violencia, fueron las personas que tuvieron mayor contacto con las cuadrillas de criminales, a quienes unas veces negaron su apoyo, pero en otra prestaron toda su colaboración, con cuya conducta perseguían alejar definitivamente a los legítimos propietarios de sus fincas, y se llegó el caso que de simples administradores pasaron a ser "legítimos dueños", pues su conducta reprochable, obligaba a los dueños a vendérselas a precios que causaban una lesión enorme.

f) A continuación puede apreciarse una cuarta clase social, constituida en su mayoría por el simple mayordomo o agregado y los jornaleros a sueldo, carentes de recursos económicos que les permitan un nivel de vida medianamente aceptable.

Estas gentes, que no tenían nada que perder desde el punto de vista económico, sí padecieron la enfermedad de la violencia en todo su rigor y por todos sus aspectos. La tranquilidad en sus hogares fue turbada, la única fuente de ingreso, su trabajo honrado, fue amenazado si no se prestaban a auxiliar a los violentos y muchos de ellos pagaron con su vida el precio del trabajo honesto y de la libertad.

En el presente, esta clase social menos favorecida con la fortuna está recibiendo algunos recursos del Estado como la acción cívico-militar y otros, las entidades oficiales y semioficiales también han comprendido la urgente necesidad de acudir en su ayuda. Así por ejemplo la "Federación Nacional de Cafeteros", ha desarrollado una labor encomiable, tendiente a solucionar el grave problema de la falta de escuelas urbanas y rurales; con verdadero espíritu patriótico ha contribuido con un buen número de centros de enseñanza elemental.

g) Existe finalmente una quinta clase social que puede denominarse "Flotante". Este conglomerado heterogéneo agrupa un sin número de personas sin oficio ni profesión, otros han sido desplazados especialmente de los departamentos del Valle y del Tolima. Muchos de ellos, se encuentran en las zonas urbanas, con el objeto de dedicarse a la extorsión y al robo. Otros tratan de trabajar durante la recolección de la cosecha de café, pero bien pronto se cansan y se dedican nuevamente a la extorsión, robo y chantaje. En esta forma de vida, constituyen un peligro permanente para los asociados.

Algunos de ellos en épocas pasadas y afortunadamente ya superadas, eran contratados por gamonales y caciques políticos para que mediante una ínfima remuneración, hicieran el papel de autores materiales en la supresión de la vida de los adversarios de dichos individuos, llegando a asesinar a muchas gentes sin que hasta ahora el peso de la justicia haya caído con todo su rigor sobre los responsables, pues muchos crímenes se han quedado en la impunidad.

5. — Diferentes tipos de violencia

Las Fuerzas Militares y muy particularmente el Ejército, en su deseo de aplicar sistemas de combate en la lucha contra la violencia, hizo un estudio de las causas que la originaron en jurisdicción de la Octava Brigada, teniendo en cuenta los asaltos en masa llevados a cabo por los bandoleros en la región del Quindío y Norte del Valle, así como las muertes aisladas causadas en la persona de campesinos indefensos.

Del estudio hecho en busca de métodos que ofrecieran el dominio sobre los criminales, se pudo concluir que la violencia tenía también orígenes económicos, disfrazados con móviles políticos y que los bandoleros podían localizarse en varios de los 52 municipios que comprenden la jurisdicción de la Unidad Operativa perfectamente demarcados.

a) Cuadrillas organizadas.

Hacia el mes de septiembre de 1.962 cuando la Unidad Operativa inicia sus acciones, existen en el área de responsabilidad de la Brigada, 29 cuadrillas con un número aproximado de 359 bandoleros.

Encontramos en primer lugar los municipios de Calarcá, Pijao, Génova e inclusive Armenia, dominados casi en su totalidad por la banda del más grande criminal denominado Teófilo Rojas Varón (a. Chispas), a quien la justicia acusaba de la muerte de no menos de 600 personas.

b) Antisociales aislados en zonas rurales

En segundo lugar se apreció el dominio de las regiones del Norte del Valle, compuestas por los municipios de Sevilla, Calcedonia, Obando, Cartago y Zarzal. Los jefes que capitaneaban el resto de criminales en esta zona eran los siguientes: Melquisedec Camacho (a. Melco), Alfonso Llanos (a. Puente Roto), Manuel Alvarez Torres (a. Arturo), Conrado Salazar (a. Zarpazo), antisocial este último quien emprendió actualmente la nueva modalidad delictiva del SECUESTRO.

c) Antisociales que operan en zona urbana-rural

Se apreció en tercer lugar un tipo de violencia combinado entre las zonas rurales y urbanas en los municipios de Circasia, Montenegro, Quimbaya, Finlandia, Alcalá y otros municipios, cuyos autores principales con sus respectivas cuadrillas fueron los siguientes: Conrado Salazar (a. Zarpazo), Jesús Eliécer Sepúlveda (a. La Gata), José María Osorio (a. Joselito), Alfonso Llanos (a. Puente Roto), Pedro Luis Molina (a. Pepe), Alfonso López (a. Despiste) y Víctor julio Ardila (a. La Hiena).

De los jefes de banda enunciados en el punto c), sólo quedan operando las cuadrillas comandadas por Conrado Salazar (a. Zarpazo) y Pedro Luis Molina Alarcón (a. Pepe). Quedan también algunos antisociales aislados que pertenecieron a las distintas cuadrillas que operaban cuando la Unidad Operativa asumió la responsabilidad de restablecer el orden, estos aunque no tienen una organización definida pero sí poseen armamento, están siendo perseguidos por las tropas en el empeño de capturarlos o eliminarlos con lo cual se aspira a restablecer la paz y la tranquilidad en toda el área.

Los demás jefes y sus integrantes, fueron eliminados por las tropas mereciendo especial mención, la acción llevada a cabo por el Grupo Móvil de Inteligencia de la Brigada el día 27 de febrero de 1965, en el Corregimiento de San Isidro, municipio de Obando (Valle), la que permitió la exterminación total de la cuadrilla del temible criminal Jesús Eliecer Sepúlveda Estrada (A. La Gata), así como la recuperación de gran cantidad de material de guerra.

La operación en referencia merece destacarse ya que por su acertado planeamiento, así como el perfecto desarrollo de la misma, permite apreciar el alto sentido combativo de las tropas, a la vez que un análisis de los beneficios obtenidos con la baja de una de las cuadrillas que más fuerte ejerció la violencia, especialmente en las ricas regiones del Quindío, en poblaciones como Montenegro, Circasia, Quimbaya, Alcalá y Finlandia.

En el Capítulo Cuarto, en el caso N° 16, puede apreciarse la forma cómo se llevó a cabo la acción que bien merece destacarse como una de las más exitosas, desarrolladas por el Ejército en la lucha de guerra de guerrillas.

Se hace énfasis en la baja de esta cuadrilla, la cual asumió mayores caracteres en su acción punitiva, a principios del año de 1963, llegando a constituir grave amenaza para la vida, honra y bienes de las gentes residentes en las áreas enunciadas anteriormente. Es por las circunstancias anotadas, que su eliminación representa un paso decisivo en la lucha por la total pacificación del Departamento de Caldas y Norte del Valle, lograda gracias al esfuerzo de los hombres de armas empeñados en tan delicada misión.

d) Habitantes exaltados en regiones contrarias políticamente.

Finalmente puede apreciarse un cuarto método de violencia ejercido por unos pocos habitantes de algunas veredas que en la mayoría de los casos, no actuaron como miembros de una cuadrilla, sino que por el contrario, actuaban en forma independiente, impulsados por venganzas políticas, asesinaban a personas pertenecientes a directorios políticos especialmente.

En este tipo de violencia que se acentuó con mayor ímpetu en los municipios de Quimbaya, Belén de Umbría, Guática, Santuario, Apía, La Celia, Belalcázar y Balboa, también demostró que al lado de las venganzas políticas conllevaban intereses de carácter económico.

De los anteriores sistemas y métodos de violencia y de las técnicas de combate puestas en práctica por las propias tropas, redundaron los siguientes hechos:

—Las cuadrillas de bandoleros se vieron imposibilitadas para cometer masacres en número mayor.

—Optaron por dispersarse en grupos de 2 o 3 bandoleros, e intimidar a la población civil, y explotarlos en las modalidades de chantaje y extorsión.

—Los antisociales no volvieron a usar uniformes del Ejército ni de la Policía, y optaron por evitar el empleo de armas de largo alcance.

—Finalmente, los bandoleros no volvieron a llevar acciones contra las propias tropas, e intensificaron al máximo una violencia de tipo económico, la que se ha traducido en constantes secuestros a personas poseedoras de alguna fortuna. Esta nueva modalidad empieza a ser combatida con éxito por las tropas, pero requiere aún mayor esfuerzo e información oportuna y reservada de parte de la población civil.

Es de advertir que antes de dedicarse los bandoleros a la fabulosa Industria del secuestro y en su afán desesperado por eludir la acción de las tropas, de la justicia ordinaria, y procurando asimismo un enriquecimiento ilícito, intentaron especialmente en las ricas regiones del Norte del Valle, implantar un nuevo tipo delictivo que puede sintetizarse así:

—Los criminales comandados por el bandolero Conrado Salazar (a. Zarpazo), en número aproximado de 15 hombres, se repartieron la región de Riveralta y sectores aledaños, imponiéndose cada bandolero como ad-ministrador de finca e intimidando bajo amenazas de muerte a los respectivos propietarios.

—Alcanzado este objetivo, los nuevos "administradores-bandoleros" se convertían en dueños y amos de vidas y haciendas, hasta lograr que la totalidad de los trabajadores que laboraban en la región, fueran de su completo agrado y confianza.

—El "bandolero jefe" de toda la región, pasaba revista a sus dominios y sus secuaces le daban parte sin novedad y le entregaban el fruto de su abominable sistema de chantaje, imponiendo al mismo tiempo a los dueños, la ley del silencio, pues de lo contrario pagaban con sus vidas cualquier delación.

—Sin embargo, algunos propietarios ante semejante amenaza contra sus más elementales derechos, se revistieron de valor civil y en forma oportuna informaron a las tropas. Estas en el menor tiempo posible lograron eliminar este nuevo tipo delictivo, inclusive dando de baja a algunos de los famosos "administradores-bandoleros".

Es de advertir que estos últimos con el fin de sustraerse al castigo que merecían por sus numerosos delitos, llegaron inclusive a presentarse con nombres distintos a los verdaderos, y en algunos casos a procurar cambios en sus rasgos físicos; a pesar de todo, su coartada, fue descubierta con la valiosa colaboración de las gentes honradas.

Más los criminales al ver fracasadas sus esperanzas y defraudados en su intento de hacerse a grandes cantidades de dinero emprendieron, ojalá como último tipo de violencia, el delito del secuestro.

Sobre esta nueva modalidad de hacerse rico en el menor tiempo posible, existen varias hipótesis, entre ellas:

a) Ante la constante acción de las tropas por una parte y la fatiga a que fueron sometidas las gentes de bien, suspendiéndoles por esto su colaboración, los criminales aspiran a hacer grandes capitales en dinero efectivo, buscando una posible salida a un país extranjero, eludiendo definitivamente la acción de la justicia colombiana.

b) Existe la posibilidad dadas algunas versiones de gentes donde se han sucedido algunos secuestros, que los antisociales estén en permanente conexión y desde luego, dirigidos por jefes políticos de extrema, persiguiendo como finalidad y con el producto de los secuestros, la compra de material bélico y sostenimiento de guerrillas con el fin de crear una grave situación que haga difícil la marcha del gobierno y de las instituciones.


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