Excerpt for El gran libro de la vida. Aprende el arte de "estar en corazón". Del estrés hacia la paz interior, paso a paso. by , available in its entirety at Smashwords

EL GRAN LIBRO DE LA VIDA

Aprende el arte de estar en corazón


Del estrés hacia la paz interior

-Paso a paso-


Luz Boscani

www.luzboscaniygaelrodriguez.com


Copyright © 2018 por Luz Boscani

Derechos reservados.


Smashwords Edition

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Primera edición publicada en 2018 por Luz Boscani.

Autor-editor. Madrid, España.

Libro de edición española.

Diseño: Luz Boscani


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A la conciencia divina
que vive en cada partícula de creación.


ÍNDICE


INTRODUCCIÓN


EL COMIENZO


Estar en mi corazón

El apego y el descanso

El salto cuántico


LA PREGUNTA


EL MAESTRO


El guía

La sabiduría como rescate emocional

Ver detrás de lo aparente

Enemigos


SOLTAR, DEJAR IR


Ser alguien

El trabajo

La búsqueda de tu leyenda

Lo que pide tu corazón

Meditación: rescate emocional

Amigos

Irradiando luz

Nuevas relaciones

La verdad

Entorno

Calma en la ciudad

Relaciones amorosas

Ir de la mano

Amarme es amarte

Personalidad

¿Cuánto tiempo?

Neru

Emociones y comportamientos

Ideas

Antes y después

Sentidos y hábitos

Viviendo a través de los sentidos

Honrar la vida

Meditación del agua

Mímate

Agarrados de la mano


REDEFINIENDO


Constitución individual

Cuentos

La riqueza no se encuentra en los bienes materiales

Diálogo zen


EQUILIBRIO


Desapasionamiento

Los caballos del destino

Desapego

El apego como bloqueador del cambio

Piedras mentales - Cuento zen

Dimensiones del apego

Apego a una forma de ser

Apego emocional

Apego a tus pertenencias y tu rutina

Apego a las leyes sociales de actuación

El apego al cuerpo físico

El miedo provocado por el apego


TODO ES ENERGÍA


La energía de nuestro cuerpo

Fuentes de energía

Reiki

El misterio

Conexiones divinas


PRIORIDADES


Cuento: Padre e hijo


AMARSE


Confía en ti

Tú puedes

Disipa tus miedos

Arriesga

En la práctica

Conócete

La intuición

Sé genuino

Dos estrofas libres

Ámate

Mímate

Meditación “me amo infinitamente”

Cuídate y selecciona

Perdona y perdónate

Perdónate

Perdona

Conviértete en tu mejor amigo

Da siempre lo mejor de ti

Haz lo que te apasiona

El reencuentro con tus virtudes


COMER CON CONCIENCIA


El agua

Los zumos

Los alimentos y la energía

La naranja

Elección de vida, ser vegetariano

Comer lentamente

Beneficios de comer lentamente

Despacito

Agradeciendo

Comer con conciencia

Raciones

Al cien por ciento

En silencio

Cocinando con amor

El secreto


EL PODER DE LA MENTE


Relación mente-sentidos

Un antes y un después

Conviértete en el observador

Enfócate

Lo bueno y lo malo

Tu actitud

El poder transformador de las afirmaciones

El método

El resultado

Visualizar

Mecanismos de la mente

Mirar innecesariamente al pasado

Aferrarse a lo negativo

Sacar de proporción

Generalizar

La flor y el desespero


TOMAR RESPONSABILIDAD


El cambio

Transformando emociones

Todo está bien en mi mundo

Hazlo por ti

En la práctica


EL COSTO DE EMPRENDER EL GRAN CAMINO


Los prejuicios

Aprende a relacionarte

Ala de mariposa

El lenguaje del ego versus el lenguaje del corazón

Aplica el desapego emocional

Problemas de personalidad. Dualidad

Simplemente eres

Incomodidades

La ilusión y el equilibrio

El sufrimiento del buscador


SÍNTOMAS DEL DESPERTAR


Bendiciones del camino


SEVA


Solidario contigo mismo

¿Qué puedo hacer por ti?

Ayudando

Lo que puedes entregar

Pequeños gestos

Con tus padres

Con tu pareja

Con tus hijos

Con tus compañeros de trabajo

Con personas que piden en la calle

Por el medio ambiente, el planeta

Por refugiados, desamparados y ONG´S

El gran dador

Verdadera generosidad, verdadera alegría

Eleva tu serotonina

Practicando seva


TOCAR TU MÚSICA


Libre

Mi pluma

Canalizar

Olvida el resultado

El dinero que no llega

La desaprobación ajena


SER DIFERENTE


Buscando soledad

Identidad


ENTREGA


Contemplarte

La no interferencia

Quemar los miedos

¿Qué es el bien y qué es el mal?

Evitar la resistencia

El porqué se desvanece

El silencio y la entrega


AQUÍ Y AHORA


Vivir el presente

El sabio y el rey. Cuento zen

Abandona el pasado y perdona

Sanar las heridas “aquí y ahora”

Actuar desde un espacio de luz

Nuevas emociones y mayor energía


INCERTIDUMBRE


Amigarse con la incertidumbre

Vivir en asombro

Lo que el poeta siente...

Regalos divinos


GRATITUD


Pedacito de cielo

Agradece

Círculos de queja

Observa la belleza en todo lo que te rodea

La caída

Esto también pasará

¿Qué haces diariamente para cambiar tu realidad?

La sabiduría de la naturaleza

Viviendo en completa gratitud

Practicando la gratitud

Meditación: me siento agradecido


SENCILLEZ


Sin deseos

Cambio de comportamiento

Ejemplos de una vida en sencillez

Tomando el camino virtuoso

En la práctica


ACEPTACIÓN


Dejar ir

Abrazando la paciencia

Equilibrio bendito


CONTEMPLAR


El pasar de la vida

Comprendiendo la vida

Observando los comportamientos del ego

La naturaleza y el comienzo

Transformando tu vida. Captando mensajes.

¿Cómo conectarse?

Contemplando: la flor y la tierra seca

Reflexión: traspasando dificultades

Contemplando: la montaña

Reflexión: arraigarse al ser

Contemplando: juncos

Reflexión: ser flexible

¿Cómo es posible?

Ritmos

Los cambios de nuestro cuerpo


HUMOR


Relativizando

El sentido del humor

La perfecta alegría

La belleza

Siempre algo bueno nos espera

Sonríe

Ríete de ti mismo

Relaciones y réplicas

Terapia de la sonrisa


SILENCIO


El verdadero silencio

Estoy a salvo

Prácticas espirituales

El mejor recurso

La verdad del poeta


AUTOSANACIÓN


Sanar tu vida

Meditación: sanación divina

Sanación física


CELEBRAR LA VIDA


Celebra. Canta. Sonríe

Bhajans

Apoyar el entusiasmo

Rodeado de abundancia


VOLAR SOLO


Tú eres el maestro

Llevar luz a otras vidas


ILUMINACIÓN


Niveles de conciencia

Nirvana

El sueño de la mariposa

Y camina y avanza mi espíritu

Meditación: “yo soy, yo sé”


ACERCA DE LUZ BOSCANI Y GAEL RODRÍGUEZ



Recuerdo aquel momento como si fuera hoy. Puedo sentir el aroma del café recién molido y su mirada profunda, mansa y cálida. Estábamos sentados en un antiguo bar de Buenos Aires cuando nuestro querido amigo, Miguel, nos escribió en una pequeña servilleta un hermoso verso que describe, en pocas palabras, el milagro y el misterio de la vida:


Soy el paisaje y la mirada.

Soy el ojo y la luz que lo alumbra”.


Aprender el arte de “estar en corazón” es transitar el camino de la Vida, del despertar espiritual, es ir en busca de un sentido, es regresar a casa. Es darnos cuenta que dentro de nosotros tenemos vida, que no somos solo una mente y un cuerpo. Podemos llamarlo espíritu, Ser de luz, alma, Dios, Fuente Infinita de Amor o Energía Creadora. Es dejar de sentirnos anestesiados, dejar de experimentar esa extraña sensación de haber estado viendo una película diferente, de ver pasar la vida delante de nuestros ojos. En otras palabras, es eliminar el estrés de nuestras vidas. Actuar desde un espacio de verdad que nos permitirá viajar hacia la paz interior y el sentido.

Hablamos, pues, de El gran libro de la vida porque viajaremos desde nuestra mente o ego a un espacio Divino; un lugar donde viven todas las respuestas a nuestras preguntas, donde encontraremos todas las soluciones que buscamos a diario y la cura para nuestras enfermedades. En aquel lugar es donde alcanzaremos la dicha. Es un espacio impregnado de magia porque somos materia, pero también somos vacío.

El misterio inunda el Universo entero.

Cuando nos hacemos Uno con nuestra Fuente Infinita de Amor despertamos nuestra farmacia interior, la que nos ofrecerá múltiples y variadas herramientas para que sanemos nuestra vida. No hablo específicamente de sanar una enfermedad física, que también es posible, hablo de sanar nuestra vida, nuestra mente y nuestras emociones. Esto es magia.

Afirmamos, pues, que el despertar espiritual es abrir ese tesoro lleno de instrumentos que nos hará inmensamente felices. Nuestra alma es proveedora por excelencia de herramientas de autoayuda, autoconocimiento y autorrealización que nos ayudarán a lidiar con los problemas de la vida y a poder transitarla livianos, agradecidos, inspirados y felices. Es un proveedor que hasta ahora no hemos tenido en cuenta y que es infinito. Su potencial y creatividad jamás se agotan.

Tú caminas creyendo que vas solo y yo te digo que existe un asombroso y misterioso Ser de luz que jamás te abandona, solo que no has aprendido a comunicarte con él de una manera intuitiva y verdadera. Tu corazón está sediento de ti. Es por ello que te invito a “estar en corazón”, a convertirte en un buscador espiritual que abraza la verdad.

Cuando nacemos nuestra luz interior brilla fuerte, solo sabe de milagros, de sonrisas, de paz interior, de amor, de amor puro y verdadero. Pero al cabo de un tiempo comenzamos a alejarnos de ese espacio sagrado adquiriendo ciertos conocimientos, a los que podríamos llamar mundanos o terrenales y perdemos la conexión divina que nos ha sido otorgada, perdemos el sentido.

Ciertos aprendizajes como, por ejemplo, no tocar el fuego porque quema o aprender a caminar, los guardamos en nuestra memoria y son fundamentales para poder desarrollar nuestras vidas armoniosamente. Pero también existen otros, los que nos cubren de polvo el corazón, los que más tarde, de adultos, son cadenas para nuestra alma, los que nos aprisionan y nos estrujan causando desdicha, confusión y agobio.

Llega un momento en la vida que sentimos que tocamos fondo, que ya no podemos más, que los problemas que llegaron a nosotros superan nuestra capacidad de sobrellevarlos. Un instante en que el corazón late fuerte y desea decirnos algo. Dichos minutos de quiebre profundo son llamados saltos cuánticos.

A partir de allí, surgirán preguntas tales como:

¿Quién soy? ¿Dónde estoy? ¿Qué voy a hacer el tiempo que me queda? ¿Cuándo termina mi vida? ¿Qué sucede después de la muerte?”.

En las próximas páginas encontrarás, seguramente, las respuestas a dichas incógnitas.

Después de un salto cuántico, de un redescubrir la vida, de querer ir en busca de la felicidad de forma verdadera y sincera es cuando debemos poner orden en nuestra mente. Limpiar, eliminar, reciclar pensamientos para luego generar nuevas y sanas ideas es optar por El Gran Camino de la Vida, es transitar por el sendero cósmico que nos conduce a ese espacio de amor donde se encuentra todo lo que necesitamos para vivir en plenitud y bienestar. Nos dejaremos llevar por la corriente de Energía Sutil Universal que impregna nuestras vidas.

Hemos llegado a esta vida con todo lo que necesitamos. Esto es lo más cierto y sabio que he aprendido, todo lo demás son aditivos innecesarios que agrega el hombre en su ímpetu de querer crecer, en sus ganas de ambicionar, de tener, de ganar, de ser.

Recorreremos juntos cada una de las etapas que llegan junto con el despertar. Cada paso que daremos lo haremos con conciencia divina y en busca de un sentido, anhelando ser verdaderamente felices. Todo surgirá desde la verdad que reside en nuestro interior, surgirá de nuestro Ser, y por ello es que no podremos retroceder. Nada que provenga de allí, ningún conocimiento de sabiduría universal adquirido podremos desaprenderlo, solo avanzaremos disfrutando de cada segundo, cada minuto, experimentando el presente, el “aquí y ahora”.

El gozo es tan profundo cuando somos Uno con nuestra Fuente Infinita de Amor que querremos permanecer allí por siempre.


Despertar es como si un viento intrépido nos trasportara
a un estado de belleza profundo, nos depositara en un cuenco de amor
y pureza del cual ya no podremos escapar
y a partir de allí, construiremos nuestra vida
siendo prisioneros de la belleza para siempre”.

Sin embargo, el camino espiritual no es todo alegría. Abordaremos momentos de confusión, de miedo, de dolor, pero lo haremos con fortaleza porque tendremos las herramientas necesarias para llevar a cabo cada cambio, cada transformación.

Cuando has trascendido tu propio karma, cuando sientes que la luz que brilla en tu interior es más fuerte que el resplandor de tu mente, cuando es más grande el gozo que el pesar y sientes que tienes una respuesta para todo, notas que puedes volar solo, que es hora de convertirte en tu propio Maestro.

Yo he despertado, sé lo que es sufrir, lo que es sentirse perdido y, también, lo que es sentir la presencia, sentir el gozo de la Divinidad en mi corazón. Con este libro deseo compartir el conocimiento que he adquirido en todos estos años, la sabiduría que me ha sido revelada y tenderte mi mano, con amor, para que no te sientas solo.

En el trascurso de la lectura podrás disfrutar de magníficas y profundas meditaciones guiadas. Te invito a que las grabes con tu propia voz para que cuando las escuches produzcan en ti mejores resultados que si las oyes con la voz de otra persona. He descubierto que es un proceso poderoso, reconfortante y sanador.

También repetiré, cual mantras, sabiduría que considero fundamental para un buscador espiritual. Insisto en determinados conceptos porque he comprobado que es a través de la repetición como la sabiduría se adquiere de forma natural y fluida. No te resistas, pues, si algo que has aprendido en un capitulo se repite con otra música en páginas más adelante. Es solo en casos puntuales. Comprende que es adrede y es un proceso mágico que deseo que experimentes. Entrégate, déjate llevar sin interferencia. Al finalizar, notarás cómo la lectura ha sido reconfortante y placentera.

Ojalá pueda ofrecerte con mis palabras una cálida compañía en este apasionante viaje; y si aún no has emprendido este asombroso camino, una dulce invitación a celebrar la vida.

Te deseo un camino lleno de amor e inspiración.


Luz


Cuando nacemos somos seres perfectos y divinos, pequeñas chispas de luz universal. A medida que crecemos comenzamos un viaje desde el centro de nuestra existencia, desde ese espacio sagrado a nuestro ego, nuestra mente.

¿Qué es el ego? Es lo que nos separa de los demás.

Lo que somos realmente es energía, es conciencia divina, es vacío. En ese punto microscópico en el vientre de nuestras madres, se sabía todo lo que iba a suceder. Cómo sería nuestro físico, nuestra personalidad, cuáles serían nuestros sueños y todo se ha desarrollado durante nueve meses sin nuestra interferencia. No teníamos que preocuparnos por cómo crecería nuestro cerebro o a partir de cuándo latiría nuestro corazón. Nos rendíamos ante ello. Todo se dio sin nuestra interferencia. La energía responsable de nuestra existencia sabía cómo y cuándo hacerlo todo. Ese es nuestro yo auténtico.

El ego es nuestro falso yo. Hemos adoptado una forma de conciencia donde la prioridad es la ambición y no la rendición. Si no hubiera sido así, seguiríamos en ese estado puro en el que llegamos a este mundo cuando nacemos y conectados a esa Fuente de energía divina, a nuestro origen.

El ego es, pues, el que nos separa de nuestro Ser, pero también es el responsable de que nos sintamos separados de los demás y separados de Dios, del Tao, de la Energía Creadora.

El ego es el que nos genera infelicidad y desasosiego.

Como me gusta decir, dejamos de “estar en corazón” para “estar en mente”. Ese viaje es posible gracias a los aprendizajes que asimilamos y recopilamos de nuestra familia, de la sociedad, de nuestros amigos, de nuestros compañeros de trabajo y de nuestro entorno en general.

Todas son ideas, impresiones, conceptos que se aferran a nuestra mente y nos hacen formar una determinada personalidad, una forma de pensar, de ver la vida y una red de emociones directamente relacionada con ello. La vida terrenal es como bien expresa el Libro del Tao: “El mundo de las diez mil cosas“.

Alguna vez has pensado: “¿Quién dijo que llorar es sentirse mal y que reír es ser feliz?” Todo es energía, llorar y reír es una emoción, es energía moviéndose dentro de nuestro cuerpo, es una manifestación que si no la etiquetáramos, como solemos hacer en nuestra vida mundana con cada cosa que vislumbramos, quedaría solo en una emoción y no nos produciría el dolor que nos conlleva pensar que somos desdichados por haber llorado. ¿Acaso no lloras de amor y muchas otras veces has sonreído como una manifestación nerviosa? Todo es lo mismo, todo es energía, los opuestos son complementarios.

Al mismo tiempo que adquirimos dichas ideas como grandes verdades y que etiquetamos cada evento, cosa, persona y emoción, generamos un deseo tras otro. La naturaleza del ego es embarcarse en un viaje de deseos que jamás termina. Nada satisface a la mente y sus estrategias.

Sentimos que cuando nos hayamos recibido y obtengamos un título universitario seremos inmensamente felices, luego cuando lo hemos conseguido creemos que la felicidad radica en tener un buen puesto de trabajo en una compañía reconocida, más tarde eso no nos produce felicidad porque nos sentimos solos, entonces buscamos una persona a quien amar para formar una familia, claro que sin hijos no es familia. Pero todavía no somos felices porque deseamos que nuestros hijos estudien y se reciban, cuando lo hacen y atraviesan su etapa de rebeldía deseamos que se independicen de nosotros, una vez que ya no están sentimos que nos gustaría ser abuelos y así podría seguir exponiendo miles de ejemplos.


El apego y el descanso

Vivimos en un mar de apegos. Nos sentimos apegados a las personas que nos rodean, a nuestras posesiones, a nuestra casa, a nuestro trabajo, a nuestras emociones y pensamientos; estamos fuertemente aferrados a todo, sin darnos cuenta que nada nos pertenece y que partiremos de aquí igual que como hemos llegado: sin nada.

Me pregunto cuándo descansaremos. Hazte esta pregunta: “¿Cuándo descanso?, ¿cuándo me siento en paz y armonía sin ningún deseo? ¿Cuándo estoy de vacaciones experimento plenitud y siento que no necesito nada, que lo tengo todo?” No, ¿verdad? Me atrevo a decir que solemos tener una especie de impulso que nos lleva por una corriente de deseos imparable. Que no sabemos lo que se siente cuando hay gozo y dicha en el corazón. Que no conocemos cómo frenar el torrente toxico de pensamientos que no nos dejan ni siquiera un segundo de quietud en nuestra mente.

Es fundamental que te hagas esta segunda pregunta: “¿Me amo, realmente, con todo mi ser y me acepto tal cual soy?”. La rutina y vorágine diaria no generan, casi nunca, el momento adecuado para hacernos esta pregunta. Peor aún, no generan en nosotros la vital emoción de sentirnos amados, no por alguien más sino por nosotros mismos. No dedicamos tiempo a amarnos y valorarnos y este es el gran problema del ser humano y el gran disparador hacia la infelicidad.

Cuando no tienes un espacio donde poder reposar las vivencias y los sentimientos que has experimentado durante el día y tampoco sientes amor ni te valoras a ti mismo es cuando el vacío se apodera de ti y te conviertes en prisionero de tu mente y sus mecanismos.

Si no conectas con la luz radiante que reside en tu interior, con el espacio de amor divino que te pertenece y que te mantiene vivo, si no logras trascender la mente, la vida se convertirá en una carga y la Tierra en un lugar muy desalentador donde vivir.


El salto cuántico

El comienzo del despertar espiritual, el camino hacia la verdad o la búsqueda de sentido suele ocurrir, en la mayoría de los casos, cuando una persona experimenta la sensación de no poder cargar con las situaciones que la vida le entrega. En otras palabras cuando “toca fondo”. Esta es una expresión muy común que solemos utilizar para expresar que ya no podemos más, que nuestra mente está colapsada, nuestro corazón herido y nuestro cuerpo enfermo. Cuando algo nos sobrepasa, las emociones negativas que resultan de aquel evento se manifiestan como enfermedades en nuestro cuerpo.

Sintiéndonos enfermos, deprimidos, desolados y con una fuerte sensación de ira e impotencia, experimentamos un salto cuántico.

Un salto cuántico consiste en una experiencia cumbre que precede el atardecer de la vida o el despertar. Tiene como característica que es muy intenso, que llega de sorpresa, que es benevolente; es decir que siempre sienta bien y es perdurable, ya que dura para siempre.

Cuando nos encontramos en una etapa diferente de nuestras vidas, nos pasa exactamente lo que nos tiene que pasar y no depende de la suerte. Muchas veces los peores momentos de la vida actúan como disparadores para un salto cuántico. Puede que no sean grandes sucesos, muchas veces hasta es una simple palabra y esto te salva la vida para siempre.

En el momento en que te recuperas del golpe, te relajas, te rindes hacia un poder superior y dejas entrar al Ser en tu vida, a Dios, a la divinidad.

Cuando vivimos una experiencia cumbre, cuando sentimos que estamos lo suficientemente golpeados como para bajar la guardia, nos rendimos ante un poder superior, ante la Creación misma, nos entregamos a la energía sutil y misteriosa que orienta todos nuestros pasos.

Notarás que algo ha cambiado, que existe algo dentro de ti, que no es tu mente, que tiene fuerzas para cargar con cualquier situación o dificultad.


Cuando despiertas surge en ti una pregunta que jamás te habías planteado con anterioridad: “¿Quién soy?”

Al principio surgirán respuestas como por ejemplo: “Soy Pedro, tengo cuarenta y cinco años, soy contador, padre de dos hijos, trabajo en la compañía tal”. Unos minutos más tarde, si continúas preguntándote quién eres, vendrán a ti respuestas tales como: “Soy bueno, sencillo, me gusta jugar al fútbol, soy extrovertido, compañero, un poco egoísta, etcétera”. Traspasada la descripción de tu personalidad comenzarás a describir objetos que sientes que te pertenecen: “Soy mi palo de golf, mi móvil, mi coche, mi casa, mi colección de estampillas”. También puede ser que describas a tus amigos y relaciones para, más tarde, sentirte identificado con todo aquello que se aleja de lo mundano: “Soy un ave que vuela alto, soy el mar, el fuego”.

Te invito a que hagas la prueba, si lo deseas con un amigo o alguien que te repita la pregunta muchas veces hasta que exteriorices todo de ti.

El mundo que antes creíamos que era plano y físico se convierte en multidimensional. Aparecen ante nosotros miles de eventos sutiles que antes jamás habíamos notado.

Es asombroso advertir que no somos solo una mente y un cuerpo. Esta pregunta tan simple logra despertar en nosotros el conocimiento dormido, bloqueado por tantos años, nos lleva hacia la verdad, a darnos cuenta de quienes somos realmente.

Somos un espíritu, un campo de energía cósmica, somos un alma. Somos vacío.

Resulta muy curioso cómo navegamos por la vida aletargados, dormidos, sin notar el gran potencial que tenemos, sin experimentar la energía sutil que conduce todos nuestros pasos. Esto es muy normal. Son muy pocas las personas que viven con conciencia divina y experimentan el infinito en este cuerpo finito; como por ejemplo los gurús, los Maestros.

No debes sentirte mal, todos estamos atravesando el mismo dolor por la gran distancia que mantenemos con nuestra Fuente, todos estamos experimentando el dolor físico y mental y caminando hacia la verdad para, finalmente, librarnos del sufrimiento. Por el contrario, debes sentirte agradecido si te has hecho “la gran pregunta“, porque el camino espiritual es un camino solo de ida y todo lo que experimentes desde un nivel de mayor conciencia te hará plenamente dichoso.

Para sentir la presencia, para experimentar quién eres realmente solo debes cerrar los ojos y mantenerte en silencio por unos minutos. Inténtalo. Cierra tus ojos y date cuenta quién es el que está mirando. ¿Quién observa?, ¿tus ojos? No, ¿verdad? Con tus ojos cerrados igualmente puedes ver, si lo deseas, incluso tu espalda, ¿no es así?

Vivimos una vida limitada por nuestros sentidos. Permanecemos apegados a todo y a todos porque tenemos nuestros ojos demasiado tiempo abiertos. Actúan como un foco y cada cosa que apuntan la desean. Pero si un día, de pronto, los cerramos, sentiremos la presencia, sentiremos qué es lo que nos está manteniendo con vida y advertiremos cómo, repentinamente, todo cambia. Notamos que hemos estado viviendo al revés, que no es así como obtendremos felicidad, que la verdadera alegría no proviene de nuestra mente o de algo externo.

Un mundo completamente nuevo y conmovedor se abre ante ti cuando sientes que hay algo más, algo que no puedes ver ni tocar, pero que es más importante, más grande que todo lo que conocías hasta el momento. Comienzas, pues, a buscar respuestas, alguien que te explique de qué se trata este descubrimiento. Quizás algún amigo, un curso de meditación, de yoga, prácticas de reiki, algo que te ayude a ir más allá.

Después de preguntarte quién eres, seguramente llegarán a ti otros enigmas igualmente emocionantes: “¿Dónde estoy? ¿Qué voy a hacer el tiempo que me queda? ¿Cuándo termina mi vida? ¿Qué sucede después de la muerte?”.

La energía de todo tu cuerpo se estará moviendo para desbloquear los campos energéticos que has tenido obstruidos por largos años.

Afirmas: “Quiero ser verdaderamente feliz” y a partir de esta declaración de intenciones tan poderosa una nueva vida se abre ante ti. Vives un redescubrir, un renacer.


Con tantas preguntas acerca del misterio de la vida y con tanta incertidumbre es muy complejo continuar solos. Necesitamos alguien que nos quite todas nuestras dudas y nos guíe por El Gran Camino, un gurú, un Maestro espiritual.

Yo he tenido la suerte de conocer un guía dulce y amoroso, Sri Sri Ravi Shankar, un Maestro hindú. Sin él hubiera sido imposible transitar el gran cambio de vida, de una vida vacía a una llena de significado.

El Maestro es quien lleva luz a donde tú solo ves oscuridad, quien pone fe donde hay miedo, alegría donde hay desasosiego y amor donde hay odio. Es quien nos explicará cómo comenzar de cero, cómo transitar por esta vida terrenal sin sufrimiento. Nos enseñará a celebrar la vida con los ojos del corazón.

El gurú está centrado en su Ser y eso le proporciona la claridad necesaria para ver los eventos de forma objetiva y amplia. Dicha claridad, que se materializa en un estado de mente feliz sin estrés, le permite tomar decisiones acertadas, le permite distinguir la mentira, el maya, de la verdad.

Cuando tú te sientes prisionero de un estado emocional negativo, cuando el sufrimiento no te permite decidir con tranquilidad, él está allí para darte las respuestas a tus preguntas, para mostrarte las soluciones a tus problemas. Siendo objetivo y observando la situación desde afuera es mucho más fácil accionar de forma acertada y alcanzar el bienestar. Bajo el cuerpo del dolor nunca podrás tomar decisiones que te beneficien a ti y a tus seres queridos. Es por ello que debes recurrir a una tercera persona.

Definamos “cuerpo del dolor”:

El cuerpo del dolor es un espacio que crece en tu interior cuando las emociones que experimentas no son benevolentes. Cualquier pensamiento o emoción negativa lo impulsa y lo expande. Como si una nube negra se posara en nuestro corazón y en nuestra mente. Al estar activo, todas las acciones que llevemos a cabo emergerán de ese rincón, de esa nube de pesar. En consecuencia, nada saldrá como esperamos.


El guía

Insisto, pues, que si no tenemos claridad y nos sentimos abrumados debemos recurrir a alguien que pueda ver con objetividad y luminosidad qué es lo que ocurre y cómo solucionarlo.

No necesariamente tiene que ser un Maestro hindú, cualquier persona que se cruza en nuestro camino y cuenta con las herramientas y la sabiduría necesaria puede ayudarnos a “despertar“. Mi primer guía fue mi profesora de reiki, ella me introdujo en el mundo espiritual impartiéndome sabiduría que desconocía por completo. A partir de ese momento, me he cruzado en diferentes ocasiones con distintas personas que me han servido de guía hacia la verdad que vive en mi corazón.

Un padre puede convertirse en un Maestro espiritual, una madre, un hermano, un amigo, un profesor de yoga, un coach también. Cualquier persona que se sienta centrada en su Fuente de Luz, que experimente la presencia divina y que se sienta inspirado, feliz y agradecido puede convertirse en el guía de otra persona.

Los libros de sabiduría, también te resultarán maravillosas herramientas de rescate emocional. Podrás acudir a ellos en momentos de agobio y te ofrecerán claridad y tranquilidad cuando las necesites. Muchas veces, tan solo una frase puede conducirte a la alegría y a la paz interior.


La sabiduría como rescate emocional

La sabiduría, el conocimiento, desbloquea canales energéticos, emociones que tenemos obstruidas por la cantidad de pensamientos nocivos que construyen nuestra realidad diaria.

Kinesiólogos de todo el mundo estudian cómo el estado físico de los individuos se encuentra íntimamente ligado a su estado emocional. Dichas investigaciones han demostrado que cuando una persona experimenta emociones negativas o pensamientos que no tienen que ver con su propia naturaleza, pierde fuerza, todo su cuerpo se debilita.

Cuando has alimentado durante muchos años determinadas ideas dañinas pierdes grandes cantidades de energía. Pero si te ocupas de seleccionar detenidamente tus ideas y convicciones sobre la vida recuperarás la vitalidad y el entusiasmo que tenías cuando eras pequeño. Si desarrollas tus virtudes y tienes pensamientos positivos tu vida se verá transformada.

Presta atención a los niños, notarás cómo estos siempre están sonrientes, vitales y felices. Ellos no tienen la carga emocional y psíquica que tenemos los adultos.

La magia, pues, ocurre cuando eliminas aquellos patrones mentales que te hacen daño. Una reflexión que hable sobre sabiduría y conocimiento universal, que hable del amor y la verdad, hará que la energía vuelva a fluir por tu cuerpo de forma natural y armónica.

Suponte que un día te despiertas enojado y lees algo que te hace cambiar la forma en la que observas las cosas, las personas, la vida; si antes pensabas que era imposible que cumplieras tus sueños y ahora sientes que eres capaz de todo, seguramente te sentirás más feliz, entusiasmado y, por sobre todas las cosas, aliviado. Has quitado de tu espalda una gran carga negativa.

Haz el intento, lee sabiduría, trascurre algunos minutos en silencio, dedica tiempo al estudio y cultivo de tu persona y verás cómo el bienestar llegará a tu vida.


Ver detrás de lo aparente

Presta atención a quienes te rodean porque seguramente encontrarás seres que desean transmitirte sabiduría para que camines hacia tu corazón. Incluso, existen individuos que llegan a ti para volcar su experiencia en tan solo una frase y luego marcharse. Quizás, unas acertadas y elocuentes palabras escuchadas en el momento previo a comenzar un nuevo proyecto hacen que cambies las coordenadas de tu viaje.

Dichas personas son elegidas por el Universo, son personajes que la Divinidad utiliza para llegar a ti. Debes estar atento a las señales, debes estar atento a lo que otras personas desean contarte.

Es muy fácil caer en la tentación del prejuicio y de etiquetar un evento mientras los demás hablan. No es tan sencillo oír detrás de las palabras, advertir mensajes detrás de quien habla y decodificarlos para nuestro propio beneficio. Para ello debes notar la ausencia del estrés en tu mente.

Puedo asegurarte con total certeza que cuando comiences el camino hacia la verdad que vive en ti, aparecerán personas con mensajes de sabiduría que te ayudarán a continuar erguido. Solo debes abrir tu mente a nuevas posibilidades no aprendidas. Mantente en estado de alerta, observa los movimientos sutiles, la energía que se esconde detrás de cada persona, de cada suceso. Nunca cuestiones las herramientas, las personas o los eventos que Dios elige para acercarte al bienestar total y la estabilidad emocional.


Enemigos

En algunas ocasiones personas que consideras tus enemigos son las que llegan con una misión que producirá en ti un “darse cuenta“, un comprender. No te cierres a un solo campo de posibilidades. En un mundo cuántico de continuo movimiento debes entregarte y agradecer todo lo que llega a ti porque forma parte de la perfección de Dios, del Universo.

Si abres tu mente y tu corazón, te sorprenderá ver todas las piezas del puzzle perfectamente colocadas para que cumplas tu karma, tu dharma. Todo lo que vives, tus emociones, tus apegos, tus experiencias cobrarán sentido. Pasarás de sentir enojo porque alguien te lastimó a sentirte agradecido porque te ha enseñado algo, te ha acercado un poquito más a la verdad, a la dicha.


Un buscador espiritual elige a sus enemigos,
aquellos que lo ayudarán a transitar su karma
y le impartirán a través del dolor
las más grandes enseñanzas de la vida”.

Este maravilloso y asombroso proceso que vives cuando ves tus emociones transformarse es lo que te proporcionará madurez y estabilidad emocional. Es todo una aventura. Una aventura mágica con un final milagroso, reencontrarte contigo mismo.

Podemos afirmar, pues, que cualquier persona puede ser nuestro guía en un momento determinado de nuestras vidas aunque el encuentro dure apenas unos minutos y no volvamos a verla. Extrae de las personas, cualquiera sea su condición, lo más jugoso y beneficioso para alcanzar tu propio bienestar. Sé inteligente, sé ágil y práctico. Brinda amor y mientras lo haces atesora en tu corazón aquellas palabras que te ayudarán a ver el siguiente escalón.


El camino espiritual es pasar
de ser alguien a no ser nadie
y de no ser nadie a serlo todo”.

A medida que crecemos añadimos a nuestra vida objetos, personas, emociones, metas, prejuicios, deseos, ideales, parámetros, comportamientos y muchas otras cosas más que forman parte de la maravillosa vida terrenal a la que fuimos invitados.

Cuando notas que el camino que has tomado no es el que tu corazón realmente desea, el que necesita, el que le hace bien y anhelas producir un cambio debes renunciar a las verdades que construyeron tu vida hasta ese momento. Porque quieres dejar de llorar sin motivo un día cualquiera, sueñas con crear una nueva ruta, abrir una puerta a una vida de sabiduría, estabilidad emocional y alegría perdurable. Para ello, debes buscar nuevas experiencias, nuevos objetos, nuevas personas y nuevas ideas.

El cambio de vida es un renacer, un empezar de nuevo. Te dispones, pues, a hacer una declaración de propósitos, de intenciones, que nada tiene que ver con la antigua, con los objetivos con los que te identificabas en el pasado.

Esta apasionante experiencia que vive el buscador espiritual se llama renuncia. Para poder avanzar debes soltar, debes renunciar a tu viejo yo y darle la bienvenida al nuevo. Dejarás atrás amigos, relaciones, trabajos, actividades, rutinas y emociones. Se trata de que te sientas bien y de buscar cuáles son aquellas cosas que te generan sosiego. El cambio es clave para alcanzar la verdadera felicidad.

Analicemos detenidamente de qué se trata dejar atrás una vieja vida, una vieja forma de ser y de pensar.


Ser alguien

Desde que tenemos conciencia sentimos la necesidad de “ser alguien en la vida”. Nuestros padres, nuestros maestros, nuestros amigos y la sociedad, o como me gusta decir las leyes sociales de actuación, nos lo han recordado en reiteradas oportunidades. Esta idea se fija en nuestro inconsciente y emprendemos un viaje hacia la ambición por un camino donde la idea principal es conformar a todo el mundo menos a nuestro corazón. Nos esforzamos para conseguir un trabajo que nos ofrezca dinero, aunque este no nos proporcione alegría, y nos perdemos a nosotros mismos.

Dejamos de ser un ser divino para convertirnos en lo que tenemos, lo que logramos y lo que los demás piensan de nosotros. Nuestro entorno y nuestro trabajo definen nuestra valía y nuestra personalidad. Este peligroso proceso nos llevará más tarde a perder el sentido de la vida y a sentirnos realmente desorientados y agobiados. Al haber ahogado lo que nuestro corazón nos pedía, nos sentimos tristes, notamos que algo anda mal y no vislumbramos salida alguna.

Nos hacemos la pregunta: “Si hoy fuera mi último día, ¿haría lo que voy a hacer hoy?” y la respuesta es un NO rotundo. Este es un momento de quiebre en el que el mundo que hasta ahora conocíamos comienza a quedársenos pequeño, donde estamos sedientos de nuevas respuestas, de ir más allá de lo conocido, de encontrar nuevos caminos.

¿Por qué debemos ser alguien? ¿A quién debemos conformar? Quizás consideramos muy importante cumplir con las expectativas que nuestros padres tienen sobre nosotros y nuestro futuro y no deseamos defraudarlos. ¿Acaso llegamos a este mundo para ser una oveja más del rebaño? ¿Debemos cumplir con un modelo estándar? ¿Debemos dejar de hacer lo que realmente nos apasiona para poder ganar dinero y formar una familia aun sin desearlo?

¿Y si realmente lo que queremos es solamente ser felices, sentirnos agradecidos, inspirados y enamorados? ¿Cómo hacemos para afrontar este cambio tan profundo que a ojos de los demás es tan extraño y peligroso?

La respuestas a todas estas preguntas emergerán en ti a medida que transites este proceso de cambio y transformación personal que implica superarte a ti mismo y traspasar todas tus limitaciones y barreras.

Reflexionemos y llevemos luz a alguna de esas preguntas:

En principio, nosotros, los hijos, no defraudamos a nuestros padres por una simple razón, y es que no somos los responsables de las decisiones e ideas que nuestros padres formaron en su mente respecto a lo que deseaban para nuestro futuro. Podemos aceptar que sueñen con que tengamos bienestar y estabilidad, pero no que hagamos lo que, de acuerdo con sus experiencias, sus prejuicios y sus emociones, ellos pretenden. Cada uno debe ser responsable de sus pensamientos y de su vida.

Yo he vivido esta etapa en primera persona. He sufrido esta especie de trasmutación a una nueva vida y mentiría si digo que fue fácil. Puedo afirmar que cuando debe darse, en ese momento justo y misterioso todo comienza a fluir con gran suavidad, sin embargo, la rugosidad y aspereza de las situaciones que debemos afrontar se nota, se percibe. Es un guante de seda con pequeñas costuras que molestan, lastiman. Pero cuando lo emprendes notas que no hay retorno. Esto ocurre porque sabes que avanzas hacia tu propio bienestar y al experimentar hermosas y sanadoras emociones no deseas volver al estado anterior.

A pesar, pues, de las piedras que aparecerán en tu camino existe en ti un gran ímpetu de avanzar. No has abandonado la idea de ser alguien por completo, solo que ahora la visión es diferente, sí anhelas ser alguien, pero ese alguien es convertirte en un corazón alegre andante, en un libre pensador, en una persona estable emocionalmente y anclado a su verdad para siempre.

Pretendes que cuando alguien más deba definirte o ponerte una “etiqueta” no sea a través de tu puesto en la compañía o tu oficio, sino que lo haga con palabras como: “Es un soñador, una persona muy inspirada, un líder, un enamorado de la vida, tiene un corazón enorme, una persona muy positiva y alegre, alguien con una luz muy intensa y que siempre me transmite paz”, etcétera.

Lo que brillará en ti dejará de ser tu cuenta bancaria para pasar a ser tus maravillosas virtudes divinas y tu alegría interior innata.


El trabajo

Recuerdo un texto de uno de mis primeros libros:

Lo que realmente un padre debería decir a su hijo adolescente es: “Hija/o estoy aquí para ayudarte a decidir tu futuro con todo mi amor. Si no estás seguro de lo que te gusta, lo cual es lógico por tu corta edad, tienes toda la libertad para probar diferentes experiencias y luego decidir cuál te gustó más, cuál sientes que haces con todo tu corazón. No te preocupes si es una profesión que no está bien vista, porque a tu familia lo único que le importa es que tú seas feliz, con mucho o poco dinero, pero que seas feliz haciendo lo que te gusta. En la vida, además de trabajar, debes aprender a desarrollar tus valores como persona, porque primero eres una persona y luego un trabajador. Debes aprender a amarte y superarte, debes elegir siempre el camino que le haga bien a tu corazón. Tienes todo nuestro apoyo para lo que quieras hacer”.

Tristemente esta no es la típica conversación familiar.

Afirmamos, pues, que hay dos opciones a la hora de elegir qué hacer en la vida. Una es, buscar un trabajo que cumpla con los estándares que nuestra familia ha impuesto cumpliendo así con sus expectativas y otra es hacer lo que realmente nos apasiona independientemente de que no nos ingrese una gran suma de dinero, de que no sea un empleo valorado por la sociedad, de que no esté bien visto o de que no conforme a nuestro padres.

A la hora de tomar la gran decisión, me animo a decir que los individuos de casi todo el mundo entran en conflicto. Elegimos, mayoritariamente, la de conseguir un empleo que nos brinde los ingresos necesarios y dejamos a un lado nuestros sueños, nuestras pasiones, nuestras ganas de disfrutar de la vida en todo su esplendor. Esto ocurre en todos los sectores y mercados. Por ejemplo, si eres un empresario independiente y has abierto tu propio negocio o empresa se supone que ser exitoso vendría a ser que la misma crezca exponencialmente y esto suponga un alto ingreso; si eres un trabajador en relación de dependencia deberás ser ascendido cada cierto tiempo para afirmar que eres exitoso y si eres deportista, hasta que no consigas el puesto número uno no podrás decir que eres un triunfador.

Así es como pasamos de vivir una vida completa a vivir una vida vacía de significado corriendo tras la ambición y la obtención de logros. Esta es la manera más fácil de perdernos a nosotros mismos; conformamos a todo el mundo menos a nuestro corazón.


¿Lo que estás haciendo ahora te acerca
a donde quieres estar mañana?
Si no es así, entonces cambia de actitud”.

Cumplir tu leyenda personal no es, necesariamente, no estudiar o revelarse contra la sociedad. Lo realmente importante es que la actividad que elijas satisfaga a tu propia vida, a ti mismo y no a las personas que te rodean. Por ejemplo, existen muchos casos en los que los hijos deben continuar con la tradición de la familia y ser médicos como sus padres en vez de desarrollarse en otra profesión como puede ser la de Arquitecto o Licenciado en Relaciones Públicas, por decir algunas de las más conocidas. Porque quizás te guste estudiar una carrera y no pretendas ser paseador de perros, pero tú deseas elegir la que a ti te resulta placentera, no la que te ha impuesto la familia por mandato.

Reflexionemos. Supongamos que no escuchamos nuestra voz interior y hacemos lo que nos han dicho. Si hicimos esto una vez, si optamos por hacer lo que las leyes sociales de actuación y nuestra familia imponen y avanzamos, por qué no volveríamos a hacerlo nuevamente. Y así será, tomaremos decisiones, una tras otra que nada tengan que ver con sentirnos libres, inspirados y agradecidos. Entraremos en un círculo negativo donde la vida solo se trata de hacer esfuerzo para conseguir todo lo que nos contaron que había que conseguir.

Romper este círculo tóxico es el comienzo del despertar espiritual. Y cuando lo hacemos sentimos un fuerte cimbronazo. Es absolutamente normal tener miedo al cambio y sentir vértigo sobre qué ocurrirá cuando demos el gran paso hacia una vida en verdad y sabiduría. Pero la fortaleza emerge de nuestra alma y es invencible. Debemos avanzar con la confianza total de que el próximo escalón aparecerá.


La búsqueda de tu leyenda

Si la actividad que hemos realizado toda la vida no es la que nuestro corazón nos ha pedido, renunciaremos a ella y buscaremos nuevos rumbos, otros más benevolentes e inspiradores. Somos responsables de nuestra vida. Debemos asumir esta responsabilidad, coger las riendas y dirigirla hacia dónde más nos guste, hacia la verdad, la pureza y la belleza.

Debes comprender que renunciar a un trabajo que no te hace bien es un punto de quiebre. A partir de allí podrás construir una nueva vida. Jamás podrás avanzar hacia tu propio amor, reconstruir tu autoestima, sentirte bendecido y feliz si no dejas atrás las actividades que no son congruentes con tu dharma, con tu propia naturaleza, con tu misión en este mundo.

Lo que debes hacer es ser dulce contigo mismo, tratarte bien, mimarte, conectarte a ese espacio de amor que vive en tu interior y escoger una nueva profesión, actividad u oficio que te inspire.

Si lo que deseas es ser exitoso, deberás, pues, ir tras tu leyenda personal. Cuando la encuentres, cuando sepas que es lo que te hacer verdaderamente feliz, tu propia música, podrás, pues, alcanzar el éxito a nivel personal y profesional. También llegarán a ti los bienes materiales y el dinero que deseas porque estarás conectado a tu Fuente Infinita de Amor y el Universo proveerá todo lo que está predestinado para ti. Todo llegará en el momento en que te conectes.

Tú verdadera prioridad debe ser la búsqueda del sentido.


Los bosquimanos del desierto del Kalahari
hablan de dos “hambres”.
Existe el Hambre Grande y el Hambre Pequeña,
El hambre Pequeña quiere alimento
Para el estómago;
pero el Hambre Grande,
el hambre más importante de todas,
es el hambre de significado…
Al final solo hay una cosa que provoca
en los seres humanos una amargura profunda
e intensa, y es haberse sumido
en una vida sin significado…

No hay nada malo en buscar la felicidad…
Pero para un mayor placer del alma…
hay algo más importante que la felicidad
o la infelicidad, y es el significado.

Porque el significado lo transfigura todo…
Si lo que estás haciendo tiene significado para ti,
es irrelevante si eres feliz
o desgraciado. Estás satisfecho,
tu espíritu no está solo…
Pertenece.

(Sir Laurens van der Post en Hasten Slowly,
una película de Mickey Lemle)

Lo que pide tu corazón

Si has renunciado a todo y todavía no sabes qué hacer, debes tener paciencia. Nota cómo el paso del tiempo y tu propia superación personal te van formando, te van moldeando y conduciendo a lo que será tu misión en esta vida. Tendrás que hacerte amigo de la incertidumbre, tendrás que tener paciencia y dejar que el tiempo transcurra, siempre enfocado en desarrollar actividades que llamen poderosamente tu atención, la atención de tu corazón. Ten la certeza de que aunque no sean exactamente tu leyenda personal te acercarán, sin duda, a ella.

Apunta en una hoja todas aquellas cosas que soñabas hacer cuando alcanzaras tu libertad. Todas aquellas que, independientemente, de que sean aprobadas por las personas que te rodean, cuando piensas en ellas tu corazón late fuerte diciéndote que el camino es por allí. Un día, sin apenas notarlo, estarás embarcado en una actividad que te completa y te inspira. Estarás tocando tú música, la música de tu yo íntimo. Recuerda que nada ocurre en la víspera. ¡Arriesga! Confía en el sincrodestino, en el perfecto orden Divino.


Meditación: Rescate emocional

Esta bella meditación es para aquellos momentos del día en que te encuentras agotado psíquica y físicamente y no tienes energía para continuar trabajando o para los momentos de conflicto que nos producen un alto grado de estrés. También puedes recurrir a ella si no te sientes inspirado o simplemente porque te gusta mimarse mientras te encuentras en el receso laboral del mediodía.

La respiración controla nuestras emociones y gracias a tomar conciencia de ella podremos equilibrar nuestros centros de energía llamados chakras. Logrando, de este modo, sentir un bienestar profundo para trabajar con eficiencia.

Tan solo nos tomará cinco minutos, pero es un excelente rescate emocional, como me gusta llamarlo.


Comenzamos sentándonos en el lugar donde nos encontremos cómodos. Puede ser en nuestra propia oficina o en algún parque con naturaleza. Si no encuentras el momento de estar solo, también puedes hacerlo en el baño donde nadie te ve. No hay lugares ideales cuando uno necesita ayuda; cualquiera de ellos nos sirve.

Practicaremos la respiración que equilibra ambos hemisferios del cerebro, el derecho y el izquierdo. Para ello utilizaremos nuestra mano. Mientras mantenemos los ojos cerrados, colocaremos uno de los dedos de nuestra mano tapando el orificio derecho de nuestra nariz. Inhalamos por el orificio izquierdo (que es el que se encuentra abierto). Luego tapamos el orificio izquierdo y abrimos el derecho, que es por donde exhalaremos el aire que tomamos anteriormente.

Volvemos a repetir lo mismo, pero intercalando los orificios. Es decir, inhalo por uno y exhalo por el otro; luego, por el mismo que acabo de exhalar, tomo una inhalación profunda.

Haciendo diez de estas respiraciones lograremos sentirnos más tranquilos y relajados. Al finalizar nos dispondremos a realizar una meditación cortita. Entonces, mantenemos nuestros ojos cerrados, colocamos las palmas de las manos en nuestro regazo mirando hacia arriba y respiramos por la nariz con la boca cerrada.


Mientras nos encontramos meditando tomamos conciencia de nuestra respiración. Del aire frío que entra en nuestro cuerpo para más tarde salir cálido. De lo importante que es el aire para el ser humano. Gracias a él estamos con vida.

Experimentamos el agradecimiento por poder respirar y purificar nuestros pulmones. Visualizamos el resto del día que queda tal cual como queremos que se dé. Imaginamos cada uno de los buenos momentos que vamos a vivir y todos ellos con una sonrisa. Nos visualizamos conversando con nuestro equipo de trabajo de forma amable y sincera, y resolviendo cada situación que acontezca de forma rápida y fácil.

Para finalizar ofrecemos al cielo nuestra mejor sonrisa y agradecemos por un día más en este bello mundo.


Estos cinco minutos que te tomas para ti, para conectarte con algo más sutil y profundo, modificará el resto de tu día ofreciéndote felicidad y armonía. Todo estará teñido de otro color.


Amigos

Como introducción me gustaría recordar estas hermosas palabras que un día recibí por e-mail:

No puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida ni tengo respuesta para tus dudas o temores, pero puedo escucharte y compartirlo contigo.

No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro. Pero cuando me necesites, estaré junto a ti.

No puedo evitar que tropieces. Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas.

Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos. Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.

No juzgo las decisiones que tomes en la vida. Me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo pides.

No puedo trazarte límites dentro de los cuales debes actuar, pero sí te ofrezco ese espacio necesario para crecer.

No puedo evitar tu sufrimiento cuando alguna pena te parta el corazón, pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.

No puedo decirte quién eres ni quién deberías ser. Solamente puedo amarte como eres y ser tu amigo.

Dormir feliz. Emanar vibraciones de amor. Saber que estamos aquí de paso. Mejorar las relaciones. Aprovechar las oportunidades. Escuchar al corazón. Acreditar la vida.

En estos días pensé en mis amigos y no estabas arriba, ni abajo, ni en el medio. No encabezabas ni concluías la lista. No eras el número uno ni el número final. Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero, el segundo o el tercero de tu lista. Basta que me quieras como amigo. Gracias por serlo”.


Producir un cambio en nuestra vida y emprender un camino de profundidad, amor y pureza no es nada sencillo y si no contamos con el apoyo de las personas que nos quieren empeoraríamos el panorama. Si la cuesta es empinada, ¿por qué cargar en nuestras espaldas con una mochila de cientos de kilos que nos echen hacia atrás?

Las relaciones del pasado que no apoyan nuestro entusiasmo funcionan como un bloqueador de energía. Bloquean el fluir de la energía cuando estamos intentando moverla positivamente y resultan ser personas muy tóxicas.

Para evolucionar debemos soltar todo lo que no nos eleva, lo que no nos inspira ni produce bienestar. Hemos llegado a esta vida para evolucionar, para traspasar nuestro karma y partir más livianos. Aquellas personas que no deseen hacerlo o no permitan que los demás lo hagan no deben formar parte de nuestro círculo de amistad.

Cuando decidí amarme y aceptarme, cuando me propuse coger el mando de mi vida y cambiar el rumbo hacia nuevos destinos que me ofrecían felicidad y me hacían sentir bendecida perdí muchos, pero muchos amigos. Aquellos que parecían serlo de verdad, dejaron de participar en mi vida rápidamente. Me he preguntado en reiteradas oportunidades por qué ocurrió esto si yo siempre tuve sentimientos verdaderos hacia esas personas.

La respuesta no tardó en llegar. Las relaciones que desarrollamos son normalmente por conveniencia, por participar conjuntamente de un entorno, de un ambiente, por ejemplo, laboral, deportivo, político, familiar, universitario, etcétera, pero cuando ya no pertenecemos a ese ambiente, cuando elegimos tomar otros rumbos, esa amistad se desvanece, se cae la identificación que la construía y el amor desaparece como por arte de magia.

Yo no he modificado mi comportamiento de una forma negativa, sino todo lo contrario. Sin embargo, las personas que me rodeaban seguían estando “en mente”, como me gusta decir. Agobiadas en su ego y viviendo un mundo mundano resultaba muy difícil que comprendieran el nuevo lenguaje que yo hablaba, el del corazón.


Cuando un corazón habla
y una mente escucha, se produce el conflicto”

Para mí fue una etapa muy triste el perder a mis amistades y el darme cuenta que todo estaba lleno de nada, reconocer que al fin y al cabo, eran relaciones superficiales. Que yo había entregado mi amor sincero, pero que no era recíproco.

Siempre pensaba: “¿Por qué les molesta mi cambio de vida si les cuento que soy más feliz que antes y que este proceso me hace bien? ¿Por qué les molesta que sea espiritual si no le hago daño a nadie? ¿Por qué nadie me apoya en este momento tan importante en mi vida?


Irradiando luz

No le hacía daño a nadie, no de manera consciente. Pero más tarde comprendí que cuando una persona irradia una luz muy fuerte, cuando se siente feliz, dichosa, abundante, enamorada y libre, resulta ser una energía que no es agradable ante los ojos de alguien estresado, agobiado, desagradecido y perdido. Cuando existe mucho estrés en tu vida, normalmente, no te gusta ver personas que son realmente felices, porque te recuerdan que tú no lo eres. Así es como funciona la mente. Debes sentir compasión por aquellos individuos que sienten estrés. Tú estás abrazando a tu niño interior y eso es extremadamente valioso. Todos tenemos un niño dentro que necesita que lo amen, lo cuiden y lo respeten, pero no todos lo abrazamos y nos esforzamos por ser plenos y felices. Es por ello que debes sentir compasión. Nunca el camino de un buscador espiritual es el odio o el rencor. Recuerda que ellos también son tus Maestros, ellos son los que te impulsan a crecer gracias a su conducta y su desprecio. Envía amor y luz a su camino y avanza.


Nuevas relaciones

En contraposición a dichas personas que no celebran tu entusiasmo, también existen aquellas que por karma deben despertar y más allá del estrés que sientan cuando ven a alguien feliz desean llegar a ese estado y rodearse de un entorno sano que los conduzca a esa hermosa sensación de libertad y amor.

Comprendemos, pues, que cuando emprendas este apasionante camino perderás muchas amistades, pero nuevas personas aparecerán en tu vida. Nuevas y sanas relaciones emergerán porque las energías que vibran en el mismo plano se unen para tocar juntas una sinfonía universal. Descubrirás que existen millones de personas en todo el mundo que han emprendido el camino hacia su propio amor y hacia la verdad divina y te entusiasmará saber que podrás compartir con ellas todos tus sentimientos de una forma profunda y verdadera.


La verdad

Crecer duele, claro que duele, lo sé. Pero es tan grande la fortaleza de tu corazón que podrás avanzar erguido. La recompensa es enorme y vale la pena arriesgar. Te propusiste reencontrarte con tu Ser, contigo mismo, con tu tesoro interior. Y ese es el trabajo más importante que harás en tu vida.


Nunca nada será tan grande
como lo que llevas dentro”.

Cuando lo hagas notarás que no es tan importante buscar un amigo, sino que la verdad reside en que tú te conviertas en tu mejor amigo. Cuando te acercas a tu Fuente notas cómo es fundamental invertir la mirada, girar el foco puesto en lo externo, en los demás, para mirarte a ti mismo, a tu riqueza interior.


Entorno

¿El entorno en el que trascurres tus días es hostil? ¿Te agrada el lugar donde vives, tus vecinos, el ambiente, la energía que llega a ti?

Cuando “despiertas”, cuando has decidido que lo que quieres es amarte y cuidarte, cuando tu prioridad es sentirte bien y vivir inspirado el resto de los años que te quedan, eliges un entorno que colabore con ello.

Seguramente, al igual que yo cuando comencé mi camino espiritual, vives en un piso o en una casa de ciudad. Esto no tiene nada de malo, pero no es el mejor escenario para que profundices en conocimiento y sabiduría. Las ciudades generalmente están repletas de impresiones tóxicas, de ruido, de contaminación visual, de impactos para tu mente que son perjudiciales, de estrés, etcétera.

Si no tienes la posibilidad de mudarte, debes procurar, de vez en cuando, acercarte a un parque, alejarte de la ciudad, visitar el campo y contemplar la naturaleza. La naturaleza será a partir de ahora tu mejor compañera de viaje. La sabiduría ingresará en tu inconsciente de una manera suave y placentera mientras observas un pajarillo posado en un árbol. Crecerás y aprenderás mucho más rápido si contemplas la montaña que si miras un edificio.


La naturaleza es tu gran aliada. Su estado puro
de “no mente“ es lo que te conduce a tu corazón
sin que lo notes. Observa el poder creador que está detrás
de cada movimiento, de cada paso. Contempla la naturaleza,
apenas unos minutos por día, para asimilar el conocimiento
que desea impartirte. Cuando emprendes el camino
de la verdad y te conviertes en un buscador, la naturaleza
se convierte en tu gran Maestro”.

Medita sobre este conocimiento. Posiblemente te encuentres muy agobiado y no sepas porqué. La vorágine de las ciudades, de tus rutinas, de tus circuitos de pensamiento son los que te quitan la energía que necesitas para desarrollar tu vida con normalidad y alegría. Si vibras al ritmo de los tiempos de la naturaleza, si te unes a su sincronía, te sentirás mucho mejor y experimentarás, sin duda, un gran alivio. Pero si te encuentras las veinticuatro horas del día todos los días del año bajo el ritmo de la ciudad y sus pulsos, será muy complicado eliminar el estrés que hoy opaca tus días y del que tanto deseas librarte.


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