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EL COLOR DE LA FELICIDAD.

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ACERCA DEL AUTOR:

 "La felicidad es cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces están en armonía." 

      —Mahatma Gandhi.




EL COLOR DE LA FELICIDAD.


Don Nieve.

























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¿Cuántas definiciones de felicidad hay? Si es un concepto tan ambiguo, ¿qué es la felicidad? De entre todos las personas pensantes, preocupadas por la psicología, o simplemente de aquellos que somos gente de a pie, ¿cuál sería el concepto que mejor englobe ese sentimiento de bienestar más o menos perpetuo que llamamos felicidad?

Bien…, intentaré contestarme a mí mismo de la forma más simple, roma, y contundente posible (sin temor a equívoco), qué es esa cosa llamada felicidad, y por qué debería prestarle atención.


Según el diccionario…

Felicidad:
1.Estado de ánimo de la persona que se siente plenamente satisfecha por gozar de lo que desea o por disfrutar de algo bueno.
2.Cosa, circunstancia o suceso que produce ese estado.

Hummm…, parece que tiene algo que ver con aquello que tenemos fuera, y aquello que tenemos dentro. O sea, ¿con todo?, ¿con la interacción de ambos? De acuerdo, nada más empezar ya hay lío con esto…
Observando en términos generales, se puede apreciar que cada escuela filosófica y cada psicólogo o religión, tienen conceptos distintos. Pero si supuestamente es algo universalmente humano, algo debe de tener en común todas ellas… Alegría, disfrute, sensación de llenado, plenitud.

Más o menos, todos hablan de un esfuerzo por conseguirla; ya sea fuera de ti mismo o en el medio. Es decir, cambiar tu actitud o cambiar tu entorno… ¿u ambos?

No sé… No me queda claro. ¿Por qué no echar un vistazo a la máquina que se supone genera esta cosa, esta energía, esta disposición del alma, este color del espíritu?
En términos neuronales, primero voy a ir directamente a la raíz de lo que produce el gustillo, el bienestar, el placer: el núcleo accumbes.
Este pequeño órgano parece regir los circuitos del placer. De modo que, ¿aquí podría estar la esquiva felicidad? Hombre…, no sé…, alguien que está todo el día drogado bien puede tener cara de felicidad y él sentirse como tal. Pero de alguna manera, intuitivamente no me cuadra. Desde un punto de vista exterior esto no es visto como felicidad…, al menos de la que dura. Drogas, sexo, subidones de adrenalina por el riesgo o el juego no parecen ser las respuestas más acertadas…

Es cierto que alterar los circuitos neuronales de los neurotrasmisores es hacer trampa. Y más o menos se propone seguir el ciclo de forma natural: deseo (dopamina), acción (adrenalina), satisfacción (serotonina).
No obstante, parece que las endorfinas son las moléculas neurotranmisoras por excelencia del placer. Éstas se obtienen como resultado a la excitación, el dolor, con alimentos picantes y el chocolate, el enamoramiento y el orgasmo. Tienen un efecto analgésico…, y de sensación de bienestar…
Ajá…, ¡vamos que es como tomarse una caña! Y digo yo, ¿para qué tanto esfuerzo en el gimnasio, en la cama, y comer esas cosas… si solo tienes que acercarte a la barra de un bar? De nuevo se vuelve a la idea de las adicciones…
Está bien, de acuerdo, es un poco macarra el ejemplo, ¿pero acaso no existiría una píldora de la felicidad que te la tomases y ya está? Bien, para aquellas personas un poco paranoicas y desconfiadas que creen que ya las hay, y solo se las toman los ricos, o que son la punta de lanza para la dominación del mundo por parte de los malvados, no hay más discusión. Para ellos la felicidad es algo químico y punto. Lo tendré en cuenta…
No obstante, de todos es bien sabido, que los profesionales encargados de las drogas encargadas de controlar y normalizar estados de ánimo o formas de ser patológicas, no poseen valores o medidas determinadas. Cada caso es distinto y se tiene que ir ajustando. De modo que, para un desarrollo y funcionamiento de la persona más o menos normal, adquirir el complejo concepto de la felicidad no parece ser algo únicamente químico. Debe haber algo más.

De modo que voy a observar que sucede a grandes rasgos en un nivel superior, más integrador para con estos distintos estímulos neuronales. Este nivel son las emociones. Las emociones tienen dos funciones principalmente: informativa, adaptativa (desde mi punto de vista es información más simplificada, más rápida, y menos fina que la racional, propia de los animales), y volitiva; es decir, motivacional.
La amígdala, y el sistema límbico, son las estructuras principales en generarlas, integrando distintos tipos de mensajes que les llegan desde otras estructuras. Debido a que estamos hablando de que la felicidad es algo positivo, producto de sentirnos bien, tendríamos que fijarnos más específicamente en la alegría. Las emociones se dividen en dos tipos: primarias y secundarias. Las emociones primarias son: miedo, ira, tristeza, y por supuesto alegría. Las emociones secundarias, las que tienen su génesis en un contexto sociocultural son: aversión, vergüenza, sorpresa, amor, culpa, orgullo… y felicidad. En fin…, más o menos, y dependiendo del manual. Al fin y al cabo muy pocas cosas se dan por seguras en esta extraña ciencia.
Aun con todo, el sentimiento como tal, sería la integración de estas emociones, del color que cada una de ellas aporta. En este sentido, Goleman y su integración emocional serían la felicidad; es decir, la capacidad de manejar y reconocer emociones propias y comunicarse apropiadamente en un entorno social…

Humm… No me convence demasiado.
Yo puedo estar tomando, mientras hago cola en un sitio, un fabuloso helado de cucurucho de menta con chocolate… Me queda el dinero justo para comprar lo que tengo que comprar en esa tienda. Yo disfruto, y soy feliz mientras lo lamo. ¡Vaya si soy feliz! Y de pronto, el tipo que está en frente mío, un orangután desmandado y torpe, me empuja al dar un paso atrás; porque en el fondo es un buen tipo y ha dejado pasar delante de él a una mujer realmente atractiva… en shorts. Tan mala fortuna ha tenido el desinteresado movimiento pro-social del grandullón, que justo cuando yo iba a ir a lamer, mi helado ha impactado directamente en la punta de mi nariz, y rodado por mi camiseta favorita hasta el infame suelo…
Pues bien, según el señor Goleman, hago muy bien en retener mi impulso de arrancar la cabeza al caballero de enfrente. Y me percato de cómo me pongo como un mono loco al ver que mi helado está por todos los lados, menos donde debe estar: en mi boca.
Integro perfectamente cómo me siento, y paso a la fase de comunicarme con mi hermano de distinta madre: “Ejem…, disculpe caballero…” El otro se vuelve con mirada bobina, me mira de arriba abajo y se sonríe mientras dice: “Oh, es mi prima.” La otra le devuelve la sonrisa haciendo un pícaro mohín con los labios. El tipo se vuelve, a seguir con el ligoteo claro. Yo me quedo allí parado como un pasmarote, tras realizar la fase comunicativa de mis emociones, y ponerlas en conocimiento del colectivo social que me rodea… Pero no, no me siento feliz… Cierto, podría abalanzarme como una ardilla posesa sobre él, si llego a la conclusión, pensada en frío, de que esa es la mejor acción en ese preciso momento. Pero aun con todo, en la vorágine de nuestros cuerpos volando de un sitio a otro, no sentiría eso que llaman felicidad… Yo solo pensaría en lo que me hacía feliz; en mi helado, y lo chula que llevaba la camisa.
Soy muy cortico de miras…, esto del nuevo humanismo…, ¡no me vale su modelo señor Goleman!
Es cierto, es una cosa puntual. Pero todo aquel que tenga experiencias vitales suficientes para considerarse adulto, sabe que la vida está llena de estas puntualidades. Y si no manejas una, no manejas el resto.

El caso de la pirámide de Maslow, parece haber más sentido lógico-intuitivo-práctico al incluir niveles que también necesitarían los animales tales como necesidades fisiológicas, de seguridad, de afiliación y de reconocimiento (en animales sociales como primates y lobos o leones…). El último nivel, el de la capacidad creativa y la autorrealización, el que parece exclusivamente humano, lo deja para el término de felicidad. Es el nivel de plena satisfacción y armonía que tiene las personas que han encontrado sentido a su vida.

Hummm… A mí me parece que el orangután de antes no tiene la necesidad de llegar a algún tipo de nivel superior que no sea el de hij… Y por el contrario parece muy feliz y despreocupado. Al mismo tiempo, si yo decido atacarlo, desdeñando cualquier instinto de supervivencia, en aras de algo que creo mejor que yo (mi maldito helado), me estoy saltando bastantes niveles, o me paso dos pueblos sin saber si quiera si aún estoy dentro de la pirámide…
En cualquiera de los casos, este señor me gusta más. Mi pequeña cabeza lo digiere mejor.


“No hay un camino a la felicidad: la felicidad es el camino.” Buda Gautama. Bueno bueno…, y qué se supone que voy a disfrutar: ¿el camino de vuelta a la heladería? En fin, supongo que se refiere a que al menos me paseo y debo apreciar otras cosas no enfocándome EN MI HELADO. Pero es que entonces, cualquier problema es solo una broma…; y al final por tanto reírte de ti mismo, pasas de reírte con la gente a que se rían de ti. Quita quita, al que viva en el Tíbet igual le vale…


“El hombre que hace que todo lo que lleve a la felicidad dependa de él mismo, ya no de los demás, ha adoptado el mejor plan para vivir feliz”. Platón.
¿Qué no dependa de los demás? Pero si hay que vivir en sociedad y aguantarnos los unos a los otros, ¿no? En fin, no dudo que este hombre habrá sido un gran sabio, y dicho un montón de grandes cosas mejores que ésta…, pero de momento me niego a irme a vivir a una cueva.


“Si estás deprimido, estás viviendo en el pasado. Si estás ansioso, estás viviendo en el futuro. Si estás en paz, estás viviendo el presente”. Lao Tzu.
Pues no veas la angustia y depresión que me da solo de pensar que tengo que ir a currar en un futuro. Y me alegro cuando pienso lo bien que lo he pasado otras veces… Además, mientras escribo esto ya es pasado; ¿señor Tzu, podría usted definirme qué es el presente?


“La felicidad; más que un deseo, alegría o elección, es un deber”. Immanuel Kant. ¡Madre mía! No se anda por las ramas. Con la de cosas complejas que ha dicho este sabio, aquí viene a decir que la felicidad es como las lentejas: si quieres las comes, y si no quieres… pues te las comes también. Menudo tío…


“Es el sentimiento de que el poder crece, de que una resistencia ha sido superada”. Friedrich Nietzsche. Otro alemán…, ¡pero que bruticos son! A éste señor le das una maza de las grandes y una pared y es más feliz que unas castañuelas. Digo yo, que habrá más cosas que puedan hacerte feliz a parte del cumplimiento de la fuerza de voluntad…


“La felicidad es como una mariposa, cuanto más la persigues, más te eludirá. Pero si vuelves tu atención a otras cosas, vendrá y suavemente se posará en tu hombro”. Henry David Thoreau. Bueno, pues sí…, o viene o no viene, pero forzar algo que ni siquiera se sabe bien qué es…


“Felicidad es la vida dedicada a ocupaciones para las cuales cada hombre tiene singular vocación”. José Ortega y Gasset.
Pues sí, esto se aproxima más a lo que ando buscando. Pero eso de la vocación…, hay gente que no necesita de ninguna epifanía o revelación vital de orden superior de la que disfrutar. A algunos con tener birra y fútbol les basta.


“La acción no siempre puede traer la felicidad; pero no hay felicidad sin acción”. William James. Hombre, con lo a gusto que se está a veces sin hacer nada.


“La felicidad no es resultado de lo que tenemos, sino de lo que damos”. Ben Carson. Hombre eso sí, ¿ves? Que un par de ost… bien dadas…, en sentido figurado, a veces son mano de Santo; tanto darlas, como que nos las den. Porque a ver, para dar, mucho hay que tener. Y yo por donar… pues como no done mis órganos no sé el qué.


“Para muchos hombres, la adquisición de la riqueza no termina con sus problemas, sólo las cambia”. Seneca. ¡Ajá! Ésta es una de mis favoritas… Es como la que dice:


“EL DINERO NO DA LA FELICIDAD”.
¡Hombre pero que yo sepa, en el peor de los casos, tampoco la quita! ¿No es así? Yo creo que este es el consuelo de los pobres. O lo que dicen los ricos a los pobres para que se sientan consolados. En cualquiera de los casos, que vayan a decirle esto a los que hacen cola en las administraciones de lotería… O a la pobre gente que pase penurias de solución tan sencilla como la compra de bienes básicos. Incluso desde un punto de vista psicológico se admite que la carencia de éste puede ser una gran fuente de estrés. Vamos, que el dinero no te asegura la felicidad, cierto, pero disipa una ingente cantidad de problemas. Dependiendo de los casos, imagino que te acerca a la felicidad entorno a un 10% en términos generales.
Supongo que en realidad, con el desarrollo y tecnologías actuales, tendría que haber para todos si los de arriba tuviesen algún tipo de mesura, pero no es así. A la especie humana le gusta socializar para competir entre sí. Las personas suelen sentirse perdidas, desamparadas, desubicadas, si no tienen a alguien al que ellos consideren en un nivel inferior con el que compararse. No hay excusa ni posible redención de este hecho. Éste es el capitalismo, y todos (o casi todos), lo hemos aceptado en mayor o menor medida.
Es en este punto donde me remito de nuevo a aquellos que creían en una pastilla mágica que te hiciese feliz en ese sentido de totalidad y armonía espiritual… Tendrían que dársela a la gente a la fuerza. Y si es a la fuerza, el resultado sería algo distinto a felicidad.
Personas que deben medicarse por tener problemas mentales o enfermedad de algún tipo, y que altere su personalidad, aun cuando esta medicación les deje en esa relajada y narcotizada paz, suelen rehusar la toma de ésta. Se quejan de no ser ellos mismo, y prefieren ese dolor y esa lucha (aquí sí que habría que dar un punto positivo a los alemanes bruticos de antes…).

¡En fin! Supongo que tendré que dejar por imposible el tener poder esclarecer el verdadero color de la felicidad. Lo único sacado en claro hasta ahora es que la felicidad está asociada a la emoción de la alegría, mayoritariamente. Pero bueno, estos filósofos alemanes tan serios parecen basarla en la seriedad… Me rindo porque esto no hay por dond…
Un momento. Aquí he encontrado a otro gran sabio que parece decir algo interesante, o cuando menos, llamativo...

“Sabes lo que eres, lo que llevas dentro; llevas la guerra en la sangre. Cuando te empujan, matar es tan fácil como respirar.” John Rambo.
Ejem, haber…, tampoco es para matar al pobre tipo que me ha zampado el helado encima. Pero vamos, creo interpretar que la sabiduría y espiritualidad que se destilan de esta reflexión (mientras golpea con furia un hierro candente para convertirlo en un muy bien avenido machete artesanal), es la siguiente:

La felicidad es la aceptación de uno mismo; ya sea como persona, o como elemento del que se forme parte en cualquier clase de sistema (laboral, de pareja, social, mundial o universal).

¡Ojo! No he dicho amarse a sí mismo. Es distinto. Amarse suena, aparte de un poco narcisista, a que todo te lo pasas a ti mismo, a que te pones la engañosa lente de que eres una persona supermaravillosa de la muerte. No… Aceptarse es comprenderte, y tragarte las cosas malas o desadaptativas que puedas tener. No es una actitud pasiva, indolente, de indiferencia. Aceptarte es comprender de modo realista dónde empieza y acaba tu persona en cada uno de los sistemas en los que interactúas. Es el saber cuándo debes empujar o ceder dentro de ti mismo. Aceptarte es ser tu mejor amigo y comportarte como tal contigo mismo.
En la aceptación de uno mismo, intervienen elementos tan importantes como tus habilidades y los gustos.
Es evidente que cada uno tenemos habilidades distintas, y que éstas determinan nuestra personalidad, nuestro vector de movimiento ya sea interno o externo.
Los gustos, serían como la orientación de ese vector de voluntad si así se quiere llamar. Y los gustos…, bueno, aquí me parafraseo a mí mismo, en un ensayejo que he escrito “El abismo del yo. ¿Cómo sobrevivir al Nihilismo más profundo?”:

“Al que diga que la vida está ahí, y que es necesario esforzarse para vivirla al máximo, y ser feliz, que se meta esas palabras donde le quepan. Son individuos zafios, que creen que solo soplando una flauta, se va a escuchar una fabulosa melodía. Tal vez a ellos les baste ese doloroso y molesto sonido. Pero a un idealista, alguien que sabe exactamente lo que quiere comprar en una tienda, y no quiere otra cosa, alguien que está diseñado, muy a pesar suyo, para escuchar una fluida melodía, le va a parecer estúpido tocar algo, si no sabe. Además, para ello hay que tener los recursos necesarios para hacerse con la flauta…

Si algo no te gusta, no te gusta, y punto. Esforzarse, luchar por conseguir que algo te guste, es inútil. Da igual patalear, llorar o cabrearse pero, la realidad es que no escogemos lo que nos gusta. Los gustos pueden cambiar, pero por sí mismos, como un proceso natural.” Don Nieve.

¡Uff!... Igual me pasé tres pueblos, pero creo que queda claro el concepto que tengo de los gustos. Además era más joven y temperamental…
¡Y sí!, acepto a ese estúpido macarra que llevo dentro, y cargo con él…, ¿qué remedio me queda…?
En fin, por este concepto de aceptación como forma más general, adaptativa y realista de felicidad es que me remito a la primera cita que he puesto nada más empezar:

“La felicidad es cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces están en armonía.” Mahatma Gandhi.
Así sí. Imagino que el señor Rambo estaría de acuerdo. Y probablemente el resto también ya que en cada una de las citas había una armonía distinta. Los que son felices siendo alegres, los que son felices realizándose, los que lo son ayudando, los que lo son luchando…

Sí, es cierto, no he dicho gran cosa. Pero es que como soy un poco puntilloso y cascarrabias, el concepto de armonía no me resulta apropiado. Existen personas, o elementos, para los que el estar en desarmonía es precisamente su armonía… ¡¿Entonces no pueden ser felices?! Seguramente lo sean aunque no lo saben. Y tan solo es una excusa que se ponen para sentir esas emociones negativas que en el fondo les impulsan y agradan. ¿Son negativas por malas? No tiene por qué… No he visto a ningún animal feliz que sobreviva, con la idea de felicidad que tenemos, claro.
¡¿Entonces todo el mundo es feliz pero no lo sabe?! No.

Ser feliz es la aceptación de tus incongruencias, si existen.

Puedes estar o bien en armonía o desarmonizado y no aceptar ninguno de los dos estados. Y puedes aceptar ambos. Sin aceptación existe más dolor. Y ese dolor, si existe, lo que quiere es aceptación. Si no se resuelve no es que tenga que ser malo, pero sí dificulta la tarea de cargar contigo mismo y subir la montaña de lo que es la vida.

Aquí le doy la mano al señor Goleman en cuanto a que es necesaria una correcta gestión de las emociones para llevar a cabo este entendimiento y aceptación. Pero en contra de lo que él plantea, no creo que no se pueda ser feliz sobrellevando una disonancia que se entienda como necesaria, ya sea por deber o disfrute.
Nuestro cerebro evolucionó lateralizándose para crear distintos “yos”, disonancia, distintas interpretaciones de la realidad interna o externa. Cada hemisferio sería como alguien distinto, que aunque integrado en la experiencia de sentir nuestro ser, siguen siendo alguien distinto. Conectar esta información con todas las partes internas que tenemos, conectarlo con todo lo externo, y conectarlo a su vez con el universo y toda existencia, eso es la aceptación; aunque lleve al desequilibrio, a la entropía que hace que las cosas sean lo que son y evolucionen…
Cuando se esté conectado con todo, hay que ser capaz de entender que también hay desconexión; mueren personas para que nazcan bebes, el olvido te ayuda a meter nuevas personas y sentimientos en tu vida, el avanzar dejando unas cosas te ayuda a coger otras e ir siendo capaz de completar todas las etapas de tu vida con el sentimiento de que viviste más de lo que quisiste vivir, con la plenitud de saber que las cosas que intentaste y no pudieron ser fueron así para que tuvieses las que tienes. Porque mientras se está vivo, todo lo que ha pasado anteriormente era bueno y maravilloso. Hay que entender que la luz es un guiño de la oscuridad, que esa oscuridad o torpeza dentro de ti es necesaria para que se cree el tapiz del todo, y que cambiarla, si no se puede, no es tan importante… Porque el todo a nadie espera, y a todos abraza al final…
Y el todo no es la oscuridad solo… El todo es todo: todos los que han muerto, todos los que vendrán, todas las cosas buenas y malas que te han pasado, toda la luz… todo.
Todo es en el fondo lo mismo. La paz y la lucha, las caras de la misma moneda que al girar en su infinito devenir, conforman el mosaico del que está imbricada toda realidad, y también tú. Eso es aceptación; comprensión, paz y lucha, tú como elemento… felicidad.

LA FELICIDAD TIENE EL COLOR QUE TÚ TENGAS; SOLO ENCUENTRALO.

¿Cómo es feliz es el Sol? Supongo que dando luz…
¿Cómo es feliz un Agujero negro? Supongo que tragándolo todo…
¿Cómo es feliz un coche? Andando por la carretera…
¿Cómo es feliz la gacela? Corriendo y comiendo hierva…
¿Cómo es feliz el león? Corriendo y comiendo gacelas…
¿Cómo es feliz el ser humano? … … … Hay distintos animales dentro de la especie humana; e incluso dentro de uno mismo…
¿Cómo eres feliz tú?...
Puedes emplear un ejercicio chorras de asociación. Piensa rápido en elementos sencillo y que función les corresponde. Ejemplo: tijeras-cortar, gato-maullar, libro-leer, coche-correr, YO-…
Así igual engañas a tu consciente, y te la sale la respuesta de para qué está hecha tu persona.

Y bueno, como coletilla final, solo decir lo rico que está el café, y es amargo. Vale, se le echa azúcar… ¡Pues la cerveza!,… a quien le guste. A la gente le gustan las pelis de miedo, para sentir temor y repugnancia… Van a los gimnasios a trabajar, esforzarse y experimentar dolor, de gratis… Se meten en líos de amores o profesionales, o se gastan las perras yéndose a sabe Dios dónde, para que no les atrape el tedio y la rutina…
Lo amargo a veces sienta bien siendo lo que es: amargo.

En fin, ¡qué el que se aburre es porque quiere!

FIN



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ACERCA DEL AUTOR:


Don Nieve es un gato que ha estudiado hasta tercero del Grado de Psicología. Lo abandonó, cansado de un estúpido, caro, y cambiante sistema educativo, entre otras cosas... Pero el motivo principal que le llevó al desquicie, fue el hecho de que su mente rechazase el estudiar un montón de incoherencias y... gilipoll..., vamos... Claro, cuando la cosa empezaba: "Psicología es la ciencia..." Llámenlo loco, damas y caballeros, pero él había entendido por ciencia, a las Matemáticas, Física, Química..., no sé. Supongo que el pobre gato no es más que un romántico y un idealista...

Imagino que Psicoanalizar es lo que le habría gustado de veras...


Los logros y experiencias profesionales de Don Nieve van desde las obras, las fábricas (fundición y refrigeradas), almacenes y cuidados. Es un gato duro. Casi siempre ha centrado sus energías en sobrevivir..., de modo legal y moralmente aceptado..., por supuesto.


Es un animal autodidacta, introspectivo, crítico, cínico, y confiado solo de sus habilidades mientras las tenga... ¡Es todo un caballero! Enamorado de quién realmente pueda amar.


Entre las influencias literarias, muy recientemente, guiado por la temática de su pensamiento y escritura, Don Nieve ha descubierto a Charles Bukowski y Herman Hesse. Este gatito, muy a su pesar, sería como una mezcla de los dos. Y digo muy a su pesar, porque no imaginó convertirse en algo que intuía llegaría a ser, pero desagradaba en su más tierna juventud. Parece que la realidad y la vida cincelan más que los deseos...

Ha saciado su curiosidad más o menos superficialmente con los filósofos de siempre. También ha disfrutado de escritores como Marguerite Yourcenar, Reverte, Isabel Allende, Milan Kundera, Céline..., etc. Le han hecho reír y llorar a menudo; siendo en muchos momentos esta compañía mucho más real y gratificante que la de fuera.


Su forma de escribir es directa, que no deje indiferente... Intenta escribir como le habría gustado que le contasen a él las cosas. En realidad no le importa de qué época es una determinada pistola, o un coche y el funcionamiento de su motor o el paisaje... Dice que si le interesase saber eso buscaría en una enciclopedia o dónde fuera. Vamos, que la documentación, es para escribir para aquellos que les interese el documento. Mejor ser breve, y no desconectar en ningún momento...



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