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Excerpt for El paradigma psicópata. Un ensayo sobre ética y capacidad intelectual by , available in its entirety at Smashwords



EL PARADIGMA PSICÓPATA


Un ensayo sobre ética y capacidad intelectual


Vann Fjernthav


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Copyright Vann Fjernthav, 2018

Smashwords Edition.


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Chapter 1, Índice, Prólogo, Introducción


Índice


Prólogo


Introducción


1. Paradigmas de la inteligencia


2. Psicopatía


3. Psicopatocracia


4. Evolución histórica de la tendencia


5. Aceleración exponencial del proceso


6. El paradigma psicópata y sus instrumentos


7. Modelos de futuro para la humanidad


8. El callejón sin salida


9. ¿Es posible otro paradigma?


10. Por qué la inteligencia completa


11. Una clave olvidada y maldita


12. Obstáculos


13. Salidas falsas


14. Única vía de salida


15. Una mirada realista



Glosario


Bibliografía


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PRÓLOGO


Este libro se deriva de Superdotados, la clave olvidada de la supervivencia humana. Esta vez, en lugar del enfoque centrado en los superdotados, se muestra por qué es tan necesario para toda la humanidad un cambio de paradigma sobre la inteligencia, y por qué para ello es tan necesario justo el tipo de superdotados más ignorado.


Sólo la forma de inteligencia de estos superdotados puede salvar a la humanidad de sí misma. Ignorarla y despreciarla ha puesto al mundo bajo el dominio de un paradigma psicopático cuyo poder aumenta, en lugar de disminuir, con las ideas y actitudes que surgen como reacción a él. Además, el enorme progreso tecnológico que se ha dado en los últimos tiempos (y cuya aceleración continúa) ha aumentado exponencialmente el poder en manos de psicópatas, y muy pronto, si nada lo frena, será absoluto.


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Introducción


Es un error creer que la ética no depende de la inteligencia. Pero es igualmente un error creer, como se hizo antiguamente, que la maldad se debe a la falta de lo que se llama racionalidad (ésta, en realidad, incluye mucho más de lo que se suele creer), o de conocimiento. No se debe a su falta ni tampoco a su exceso, sino a la falta de sensibilidad empática, la cual, por alta que sea, tampoco resuelve nada por sí sola. Hasta ahora, la empatía ha sido vista meramente como un instinto o una emoción, algo que impide el pensamiento "objetivo". Por ello no se ha considerado parte de la inteligencia.

e incluso se ha visto como su peor enemiga, pero es una parte de ella tan imprescindible como la racional, sin la que tampoco funciona.


Hay personas con gran capacidad de raciocinio y muchos conocimentos, que carecen totalmente de sensibilidad empática. Y también las hay justo al revés, con gran sensibilidad empática pero con escasa capacidad de razonamiento y aprendizaje. Otras muchas tienen bajas tanto la razón como la empatía, y sólo unas pocas tienen ambas muy altas.


Este último tipo es el gran desconocido del género humano: no son unos privilegiados con gran éxito en la vida, sino la basura del mundo. La inmensa mayoría de esta ínfima minoría desconoce sus capacidades, generalmente confundidas con defectos, y su entorno les induce a pensar que son mentalmente inferiores a la mayoría o que están locos o maldecidos; se les induce a odiarse a sí mismos, a desaparecer del mundo. Sin embargo, en ellos está la clave que podría salvar a la especie humana de los males que la amenazan: la inteligencia completa o bilateral.


Todas las formas de inteligencia humana incompleta o dividida favorecen, de un modo u otro, a la peor de ellas: la racionalidad carente de sensibilidad empática y exenta de todo escrúpulo moral, que así, en toda época y lugar, alcanza fácilmente el poder. El progreso científico y tecnológico puesto a su alcance está aumentando este poder a una velocidad terrible.


Sólo una elevada inteligencia completa, bilateral, con la sensibilidad emocional y empática al mismo nivel que la razón y fundida con ella puede alejar a la humanidad del poder psicópata. Pero es una forma de inteligencia que muy pocos tienen y apenas nadie comprende, normalmente despreciada por la mayoría y odiada por los sujetos de alta racionalidad y baja empatía, a cuyo juego criminal no se presta. Si la humanidad adoptara como paradigma e ideal creador de valores la inteligencia completa o bilateral, lo cual es sumamente improbable, no sucumbiría al poder psicópata.


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Chapter 2. Paradigmas de la inteligencia


1. Paradigmas de la inteligencia



Múltiples conceptos de inteligencia

A lo largo de la historia, ha habido distintos conceptos o definiciones de la inteligencia, según los cuales ésta consiste en un mayor o menor número de capacidades y funciones mentales. Incluso hay un concepto de la inteligencia que la ve como una sola capacidad, de la que derivan todas las habilidades, y otro según el cual consiste sólo en una capacidad (la "razón"), con exclusión de las otras, que al no consistir exclusivamente en lógica, "no son inteligencia". Cada definición de la inteligencia crea un paradigma, es decir, un modelo y un conjunto de creencias, actitudes y valores que rigen la conducta de individuos y sociedades.


Hoy en día los especialistas están de acuerdo en que la inteligencia implica muchas capacidades distintas —ya se deriven todas de una sola función o no—, y en que cada capacidad depende principalmente de la actividad de una zona concreta del cerebro, aunque siempre en mayor o menor interacción con otras partes del mismo.


A pesar de ello, en la práctica, siguen imperando en la sociedad los paradigmas obsoletos. Éstos implican un concepto reducido de la inteligencia, que no considera parte de la misma a aquellas capacidades a las que no se da importancia o valor, a pesar de que su falta provoca graves problemas.


Consecuencias éticas del paradigma intelectual

La incompletud de la inteligencia crea, como se verá, un ambiente psicopatógeno, inductor de psicopatía y tendente a la psicopatocracia. Y es que tener como ideal el máximo desarrollo de todas las capacidades de la inteligencia nunca dará el mismo resultado que renunciar a la mitad de ellas o que restringir el uso de todas.


Cada civilización, cada cultura, cada ideología y cada élite ha favorecido el desarrollo de unas capacidades más que el de otras, que han sido despreciadas o perseguidas. En algunos casos se ha restringido el desarrollo de casi todas.


Pero nunca ha habido, hasta ahora, ningún grupo humano grande que las haya apreciado todas, sin considerar ninguna como defecto. El ideal de inteligencia que, de forma consciente o inconsciente, tenga un grupo humano, determina su visión del mundo, su actitud y su comportamiento.


Hasta hoy nunca ha existido * una civilización, raza, etnia, cultura, religión o ideología política libre de guerras y tiranías; todas las han tenido, con sus correspondientes opresores, torturadores, violadores y asesinos sistemáticos en masa, además de los esporádicos psicópatas individuales. Ninguna época de la historia ha estado enteramente libre de todo eso, y ninguna nación está exenta de ello.


Otra cosa es lo que cada grupo afirme, predique o tenga como ley formal, pero incluso los grupúsculos pacifistas a ultranza, como ciertas sectas cristianas o algunos grupos antisistema tienen en sus fundamentos a grupos guerreros como la antigua nación israelita o el comunismo y el anarquismo.


Todo ese mal se ha hecho unas veces en nombre del cristianismo, otras del islam u otras religiones, y otras del ateísmo como imposición política. Dictaduras de derecha y de izquierda han actuado así llamándose democráticas. Para que haya tal conducta no importan las ideas, ni las creencias, ni el saber, ni las estructuras sociopolíticas, ni los genes : no hay época en la que el horror no haya ocurrido en algún lugar, ni tampoco lugar donde no haya ocurrido nunca, ni grupo humano grande que no haya practicado todo lo peor.


¿Por qué esto es así? ¿Se trata acaso de la naturaleza humana? ¿Por qué, entonces, hay personas de naturaleza contraria a ésa?

La respuesta está en la incompletud de la inteligencia que se adopta como paradigma, es decir, en el hecho de tener como ideal el máximo desarrollo de unas capacidades intelectuales despreciando u odiando otras. Ningún grupo humano numeroso ha apreciado realmente al grado necesario todas las

capacidades requeridas para que haya una conducta equilibrada. La inteligencia mutilada y dividida contra sí misma tiene, pues, la culpa de las peores lacras de la humanidad.


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Chapter 3. Psicopatía


2. Psicopatía



Qué es la psicopatía

Desde la catalogación de las enfermedades mentales en psicosis y neurosis, el término psicopatía quedó reservado a la ausencia de sensibilidad empática, antes llamada idiocia moral, pues implica la falta de capacidad ética.


La psicopatía no es sólo un fenómeno individual, aislado y marginal. Puede haber psicopatía en grupo, como en ciertas bandas callejeras, grupos sectarios y mafias, e incluso en masa: los secuaces de Hitler, Stalin, Pol Pot o Pinochet son sólo unos pocos ejemplos modernos de los que hay muchos más —no cesa de haberlos— y ha habido muchos otros a lo largo de la historia.


La psicopatía no es siempre innata, genética, accidental, o producto de una enfermedad. Puede ser inducida por el ambiente en sujetos más o menos predispuestos, y también se puede adquirir de forma progresiva y voluntaria, es decir, porque el sujeto se endurece a sí mismo y se desensibiliza; para ello basta con dar rienda suelta al egoísmo y dejar que domine la conducta cada vez más hasta haber eliminado todo escrúpulo.


Hay factores en el ambiente social que fomentan la psicopatía.No sólo los más obvios, como la violencia, la inestabilidad, la anarquía o la tiranía, sino también determinados conjuntos de ideas y actitudes respecto a la inteligencia, que llevan a despreciar, infrautilizar o incluso combatir una parte realmente vital de ésta, ya sea la razón, la empatía o ambas.



Psicopatía social e inteligencia

Usar sólo la "razón", desechando la sensibilidad empática y con ella la capacidad ética, es una actitud psicopática en sí misma, que incluso consagra precisamente a la psicopatía como ideal de inteligencia.


Por otra parte, querer regirse por la sensibilidad emocional, empática y ética renunciando a una parte importante del pensamiento racional —creyéndola pecaminosa, producto de la soberbia y origen de la maldad— es ofrecerse a los dientes del poder psicópata tratando de huir de él.


Un hedonismo sensual que quiere pensar lo menos posible y sentir la menor compasión posible —para tratar de "sacar el jugo a la vida" ante lo inevitable— parece la mejor opción a la mayoría, pero así se olvida que esto también aumenta la manejabilidad de la gente como rebaño. Y los rebaños, hay que recordarlo, no sólo se esquilan y ordeñan: también se degüellan. Da igual que sean humanos; los rebaños se tienen para eso —así piensa el poder psicópata—, y quien no lo crea, que lea libros de historia de cualquier época y vea las noticias de hoy; es cierto que los libros y las noticias pueden negar algunos hechos, pasarlos por alto, deformarlos o mentir en cuanto a quién es el culpable, pero aun así no logran ocultar la horrenda realidad de nuestra especie.


Sólo hay una forma de inteligencia realmente contraria a la psicopatía: la combinación, en el mismo sujeto, de una alta racionalidad con una alta sensibilidad empática, que actúan a la vez reforzándose mutuamente en lugar de combatirse. Llamaremos aquí, a las personas este tipo de inteligencia, superdotados completos o bilaterales, para diferenciarlos de los superdotados parciales izquierdos (sujetos de alto CI, pero normales o subnormales en el resto de capacidades), y de los superdotados parciales derechos (sujetos creativos, intuitivos, altamente sensibles emocionalmente, pero normales o subnormales en CI).


La alta inteligencia completa o bilateral existe De hecho, hasta ahora los especialistas han afirmado que sólo esta forma de inteligencia es la verdadera superdotación, debiéndose llamar "talento" a las formas parciales, ya consistan en una sola capacidad elevada (musical, verbal, etc.) o en varias, como el CI. , pero la posee un reducidísimo número de seres humanos, casi siempre despreciados cuando no aborrecidos. Si tal forma de inteligencia no llega a crear un conjunto de ideas y actitudes que sea adoptado por la mayoría como fuente de ideales y valores, la psicopatocracia total y perpetua es la única posibilidad fuera de la extinción accidental de la especie.


Ya no hay tiempo: el proceso de totalización del poder psicópata ha aumentado monstruosamente al ritmo del progreso tecnológico, y sigue aumentando en progresión geométrica. Para hacerse una idea, basta comparar la primitiva informática hitleriana con la actual, sabiendo que mentes como la de Hitler siguen activas, en busca del poder o ya en él.


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Chapter 4. Psicopatocracia



3. Psicopatocracia



Poder psicópata

Si llamamos psicópatas a los sujetos carentes de sensibilidad empática y capacidad ética, no podemos limitarnos a individuos aislados y marginales, aunque los haya de este tipo y no sean pocos. La historia y la actualidad están llenas de ejemplos de psicopatía colectiva a gran escala y de gobierno por psicópatas, que, sin una psicopatía colectiva de base, nunca habrían llegado a los extremos de horror masivo alcanzados, imposibles de explicar sólo por la obediencia a la autoridad y el miedo, y con sobradas pruebas de que, en muchos casos, se trató de la conveniencia y del placer de quienes vieron en la guerra, dictadura, etc., una ocasión de impunidad para sus deseos más egoístas, crueles y perversos (lo cual, a su vez, acrecentó el miedo de otros y el poder psicópata).


"Psicopatocracia" es un término cacofónico, es verdad, pero el significado merece que sea malsonante, pues se refiere a la causa de los peores males del mundo. No se refiere a un grupo concreto de personas ni a una estructura sociopolítica, sino al dominio de la mentalidad psicópata en todos los ámbitos, que facilita el ascenso de psicópatas al poder y la psicopatía colectiva en cualquier sociedad, sea cual sea su raza, cultura, religión, ideología, nivel de riqueza y forma de gobierno.



Causas del poder psicópata

La mentalidad psicopática difusa en el ambiente social da lugar a un proceso de "selección natural" social que hace que triunfen los individuos más egoístas y crueles, y que los de mayor empatía sean unas veces despreciados, otras manipulados y otras veces convertidos en víctimas. Dicha mentalidad psicopática nace, como se demostrará en los capítulos siguientes, de la incompletud de la inteligencia humana, o, más exactamente, de su mutilación, unas veces intencional y otras inconsciente, que pone como ideal algunas capacidades intelectuales despreciando o hasta combatiendo otras igualmente importantes.


A nivel individual, que un sujeto sea más o menos racional dependerá principalmente de uno de sus hemisferios cerebrales, generalmente el izquierdo, y el que sea más o menos sensible, empático y con capacidad ética dependerá sobre todo del otro hemisferio, normalmente el derecho. La psicopatía es, pues, el subdesarrollo de una parte de la inteligencia, igual que la deficiencia en las capacidades que mide el CI lo es de otra.


A nivel colectivo, el triunfo de los sujetos psicópatas crea un paradigma, es decir, un modelo y un conjunto de creencias, actitudes y valores que forma un círculo vicioso. El paradigma favorece el éxito de los psicópatas, de sus inclinaciones y conductas, y tal éxito fortalece cada vez más el paradigma, de manera que la población normal o mayoría se aproxima cada vez más a la psicopatía en mentalidad y comportamiento, tanto por desensibilización y egoísmo como por imitación de lo que tiene éxito. Todo ello conduce a la psicopatocracia o poder psicópata.


Aunque el poder psicópata no excluye las conspiraciones (y es lo que más las favorece), no se precisa ninguna conspiración para que exista, puesto que es una tendecia natural de la sociedad tal y como es .*[Es decir, siendo el caso que su mayoría no consista en superdotados bilaterales (no en sujetos con niveles medios o "normales" de racionalidad y sensibilidad empática] Si un objeto cae sin que nada lo frene, no se necesita una intención de que caiga para que llegue al suelo: basta la gravedad. Del mismo modo, no se necesita que nadie seleccione a los psicópatas para darles el poder, ni que conspire para que lo obtengan, puesto que ellos siempre desean tomarlo, y el ambiente psicopatógeno creado por los paradigmas de la inteligencia incompleta les favorece, de un extremo a otro de la sociedad, en todas las épocas y en todo el mundo.


La capacidad empática y ética del ser humano no ha evolucionado a la par que su capacidad tecnológica, y ello es debido a que la humanidad no ha tenido un paradigma de inteligencia completa: siempre ha despreciado capacidades sin las cuales la inteligencia no funciona eficazmente o lo hace sólo con finalidades egoístas. Dicho a grosso modo, una mitad de la inteligencia escoge los fines, y otra busca los medios, pero la humanidad siempre ha favorecido a una mitad despreciando la otra, sin tener jamás como ideal la inteligencia completa.


Cuando se desprecia la razón o el conocimiento empírico (por la fe, los ideales, la superstición), y se ponen trabas al pensamiento racional en vez de combatir las ideas erróneas con la razón y el conocimiento (o incluso con razones éticas), la inteligencia no puede funcionar adecuadamente, lo cual, además, puede ser aprovechado por quienes sí usan la razón y la experiencia con finalidades egoístas. Pero cuando se aprecia sólo la parte racional

y se la ve desligada del resto de la inteligencia —que en ese caso ni siquiera se considera tal— el resultado es que la sociedad tiende a la psicopatía y el poder cae también de forma natural en manos de psicópatas (que además lo buscan), ya que entonces tan sólo existen finalidades egoístas.


Lo único que puede combatir las tendencias psicopáticas de la sociedad -que amenazan con destruirla, o, peor aún, transformarla totalmente en algo horrendo- es cultivar a gran escala la inteligencia completa, lo cual sólo es posible teniéndola como ideal. Dicho ideal sólo puede ser provisto por los máximos ejemplos de inteligencia completa. Éstos se hallan entre los superdotados, pero no se trata de lo que la mayoría tiene por tales, sino de un tipo de superdotados generalmente ignorado, despreciado, e incluso perseguido a lo largo de toda la historia de la humanidad, precisamente por su naturaleza contraria al poder psicópata.


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Chapter 5. Evolución histórica de la tendencia


4. Evolución histórica de la tendencia


Existe desde siempre y aumenta

Las actitudes que pueden conducir a la autodestrucción de la humanidad, o convertirla en un infierno que haga deseable la extinción [*una psicopatocracia de alcance universal e infinito poder, que supere los horrores del nazismo] siempre han existido, ya sea de forma latente o manifiesta. Unas veces se han mostrado más y otras menos, pero nunca han sido eliminadas. Siempre ha habido una tendencia al poder psicópata, circunstancias favorables a éste, y un gran número de psicópatas de apariencia normal con ansias de poder.


La evolución de la tecnología, rapidísima en los últimos tiempos, ha ido aumentando el poder, la capacidad de dominio y destrucción. Es cierto que también ha aumentado las capacidades beneficiosas, pero éstas siempre están supeditadas al poder, y éste, de un modo u otro, acaba siempre en manos de psicópatas calculadores. Éstos pueden servirse de líderes aparentes, incluso muy carismáticos, manipulados por ellos.


La manipulación de los líderes nominales por el poder efectivo psicópata puede ser mediante la seducción engañosa y el lavado de cerebro, o por el miedo y el chantaje, aunque el arma más empleada en este caso, desde siempre y más hoy en dia, es la económica. La muerte económica es la muerte social e incluso física. Es fácil, para quienes tienen el poder económico efectivo, estrangular cualquier proyecto contrario a sus intereses, o incluso favorable, si hay otros más favorables. Ni siquiera hace falta cometer crímenes [*aunque también se cometen, por este motivo, incluso en serie y en masa.]: basta con asignar para ciertas cosas pocos recursos, para otras ninguno, para otras muchos y contra otras todos: así se moldea externamente, desde el poder económico, cualquier programa político o de acción social.


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