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EL JARDÍN DE LAS VIVENCIAS

Tito Loor


© Tito Loor V.


Primera Edición


Santo Domingo, Ecuador


Reservados todos los derechos. No se permite la reproducción total o parcial de esta obra, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio (electrónico, mecánico, fotocopia, grabación u otros) sin autorización previa y por escrito de los titulares del copywright. La infracción de dichos derechos puede constituir un delito contra la propiedad intelectual.


www.titoloor.com



TABLA DE CONTENIDOS


Presentación

El No Nacido

El Anémico

El Zombie

Escape

Con los Condones No Se Juega

Cazando Conejos

Hincha a Muerte

Ultratumba

Por el Amor de Dios

Ballenita

Precavido y Con Suerte

Bronca

Juan Sin Miedo

Mi Auto Pateado

Trauma

Macabro

El Justiciero

Vete al Cairo

El Loco

Fractura Grave

La Calavera es Ñata

Pinocho

Exaltado

Caminata Infernal

El Exorcista

Olvido

Ambulancia Fantasma

Vida, Muerte y Formolización

Volver a Vivir

¡Si Se Puede!

Sin Reservas y Cómo Vivir Intensamente

Acerca del Autor

DEDICATORIA


A ti…que vibras, y que eres lo más importante del universo.

PRESENTACIÓN


Este libro pretende salir del común denominador, y desea no ser comparado con otros, de tal manera que no se asombren de leer o descubrir algo que salga del protocolo habitual “establecido”.

Comprender las palabras y expresiones manifestadas sin tapujos, eso es importante, que sea entendible y que ayude a cambiar el rumbo de su vida a alguien que lo necesite.

Todo lo aquí relatado es real, las historias son inéditas y veraces.

Hay muchas facetas en la vida de todos los que pasamos por este planeta, aquí quedan plasmadas para la historia algunas de ellas, podrían ser muchas más, pero creo que por ahora son suficientes, llevando cada cual un mensaje y una ilustración.

Gran variación de temas y anécdotas compartidas con unos cuantos amigos donde destaca el Dr. Vinicio Borja en mayor proporción. El quiere ser un ejemplo de fortaleza, animo, lealtad y sabiduría en estas páginas, y lo consigue a lo largo de su gran trajinar por la vida……deja huellas.

Si espera usted unas ilustraciones académicas, cultas, técnicas y muy gramaticales, este no es su libro.

Por el contrario, si busca respuestas, ganas de vivir, novedad, alegría, optimismo, deseos de triunfar, cambio de mentalidad y sacar a flote su propio jardín…distes en el blanco.

Mientras aun respires, tienes mucho por hacer, esto se valora muy bien en las anécdotas como; Vida muerte y formolización, también en la forma positiva de como toma su suerte el señor que le amputan un dedo en la vivencia “Trauma”.

La naturaleza es muy apreciada en el tema; “Caminata infernal” y la vida se la toma en serio en “Vete al Cairo”, donde se resalta el gran valor de la historia y el análisis de circunstancias impredecibles.


EL NO NACIDO


Vinicio tenía un compadre campesino que vivía en una zona boscosa de Esmeraldas, cerca del kanendé un río que está a 2 horas y media de Quinindé en carro y 10 kilómetros a pie.

En el año 96 era consejero provincial y tenía que hacer una investigación ecológica en esta área montañosa y de espesa vegetación, por lo que atinó a pasar cerca de la casita de caña y zinc de su compadre de años atrás, y encontró a la mujer de éste en pleno proceso de parto en etapa final, el grito de dolor de la señora y el nerviosismo de la familia era evidente y lógicamente tuvo que atenderla a la forma antigua con algunas complicaciones, no hubo mucho tiempo a nada, solo a lavarse las manos porque al poco rato el bebé nació, estaba muy raquítico y prematuro, con disnea respiratoria, movimientos casi nulos y débiles latidos cardiacos, con el tono grisáceo (cianosis). En fin, el niño estaba en los umbrales de la muerte; Vinicio valoró entonces la situación y la gran distancia a la ciudad en que se encontraba que ni la comadrona había llegado, entonces manifestó que el nene no resistiría muchos minutos y que tenían que dejarlo morir que lamentablemente dada la gravedad del caso no había nada que hacer.

El compa bastante sereno, ya que tenía 5 hijos más, dijo que quería enterrarle con todos los honores, como un humano y salieron al pueblito más cercano a comprar una cajita blanca y pequeña, para depositar ahí el cuerpecito…. Se despidió Vinicio obsequiándole aquella caja, se fue enseguida de esos distantes lugares.

Pasaron unos 28 días y Vinicio acertó a pasar por la casucha del compadre porque iban a colocar cerca de ahí un puente colgante y al llegar se sorprendió mucho al ver en primera instancia a un par de niños de 6 y 7 años que cargaban la cajita blanca amarrada por un extremo con una soga a manera de un carrito arrastrándole, y casi se desmaya cuando al acercarse observó que en su interior se encontraba él bebe que él pensó que había fallecido 4 semanas atrás y estaba vivito y coleando. El asombro se disipó lentamente, Luego le explicaron que había nacido “ojeado” y que después de ponerlo frente al caldero, pasarle tres huevos criollos un poco de alcanfor y dándole leche de burra, más los cuidados maternos el bebé se curó y se puso bonito, hasta se engordó.

Lógico que el Doctor fue después el padrino de bautizo de esta criatura.

Está demás decir que Vinicio “cree en el ojo” a partir de entonces.

Nadie puede ofender a la sabiduría popular; peor aún a las leyes de la naturaleza la cual por si sola es ya un milagro inexplicable.


EL ANÉMICO



En mayo del año 2000 me llegó a la consulta un niño de 11 años de nombres Andrés Burbano Navarro que venía desde el recinto Soledad en la provincia del Guayas a 30 minutos de Guayaquil, el traía el diagnóstico de anemia, a primera vista se lo notaba desnutrido, con bajo peso y poca talla, además tenía cianosis (color violáceo de la piel) se notaba muy triste y tenía los dedos en “palillo de tambor” en ambas manos y un estado totalmente debilitado. Supe inmediatamente por estas claras características que su problema era cardiaco. La tía política que lo traía por vez primera de nombres Inés Catalina Carrillo Ortiz, me contó que lo habían atendido un par de médicos antes en esa zona y le daban solo vitaminas “para la anemia”. Me asombré sobre manera, ya que hasta mi enfermera Karen Esmeraldas, solo al ver al chico, habría podido saber que el caso era crítico.

Al auscultarlo presentaba soplo cardiaco grado cuatro, había un problema con sus válvulas. Sin dudarlo envié a hacer varios exámenes y radiografías, estas demostraron poliglobulia (aumento exagerado de glóbulos rojos) y también cardiomegalia (aumento del tamaño del corazón) había una comunicación interventricular más valvulopatía tricuspidea vista en una ecocardiografía. En otras palabras, el caso era demasiado grave ya que el niño no podía caminar ni siquiera 30 metros porque se ahogaba (disnea).

Son estas situaciones que hacen sentir al médico con impotencia y limitaciones, además de la nostalgia de observar a un pequeño mal diagnosticado que estaba en tan lamentable estado; es aquí que uno preferiría no haber estudiado, para por ignorancia desconocer el desenlace del cuadro.


Me contaron que la mamá estaba en Italia desde hacía 1 año y que trabajaba allá de “niñera”. Le dije a la tía que había que intentar contactar con alguna fundación en EEUU o que tenga convenio con médicos extranjeros para que lo operaran si es que resistía claro está, para que se salve el chico. Por lo pronto lo envié al hospital de niños Alejandro Mann de Guayaquil, aunque en primera instancia les comunicaron que no había mucho por hacer, que necesitaría probablemente un trasplante cardiaco, aunque lo atendieron de buena voluntad por cuatro ocasiones allí.

Pero la casualidad y el destino hicieron su parte, y la madre me llamó de Italia diciéndome que su jefe era médico y que quería de alguna forma ayudarla y que yo le envíe los exámenes por correo y fax, y así se hizo. Luego de pocos días llamaron para decir que ellos allá correrían con todos los gastos en un hospital de Palermo y que pagarían el traslado por ambulancia aérea, claro está con el niño controlado hasta con oxígeno, para que soportara tantas horas de viaje, después mientras el paciente se debilitaba cada vez más y cuando se estaban haciendo todos los tramites sucedió lo impensable, el padre de la criatura que de paso era un tipo que tomaba mucho licor, no quería firmar el permiso de salida del menor fuera del país; tanto se insistió con este prototipo de hombre que pretendía irse con el chico a Italia, entonces dada la gravedad del caso, inclusive tuvo que venir de Italia la tía legitima a buscarlo y poder llevarlo, ya que la propia madre no tenía los papeles en regla. Aquí el papá hizo un drama terrible y “lloraba mucho” y decía que quería irse a ver morir a su hijo a Europa, porque lo “quería” mucho. Pero al parecer según los familiares era solo por celos que tenía de su mujer que se había ido sin el al extranjero por muy obvias razones, seguro estaba que quería aprovechar la ocasión.

Me comuniqué por teléfono en éste lapso de tiempo 3 veces con un tal Dr. Bellini, pero en ingles ya que de italiano no se decir más que espagueti.

Las cosas finalmente se dieron y por fin con 40 días de retraso la tía logro llevarse al chico de viaje solo con ella, aunque el avión que salió de Ecuador tuvo que hacer escala de emergencia en Caracas porque el niño estaba mal y no podía tolerar ni el oxígeno, esto debido a la altura a la que viajaba y el cuadro crítico obligó a que sea atendido en el mismo aeropuerto de urgencia antes de seguir la marcha hacia Palermo donde finalmente llegó.

Allá en Italia lo esperaban los médicos cardiólogos y previos algunos chequeos rápidos, lo terminaron operando por tres ocasiones diferentes, pero me alegré mucho cuando me enteré que todo había salido bien y que el chico estaba mejorando en forma continua gracias a su corta edad.

El niño siempre reclamaba a su padre porque a pesar de todo se había encariñado con el debido a la ausencia de la madre en el último año y los doctores pensando en su pronta recuperación mandaron a pedir al padre y hasta le pagaron su posterior viaje.

Pasó el tiempo inexorablemente y al cabo de 6 años recibí la visita en mi consultorio de un chico bien alto y delgado pero lleno de salud al cual no reconocí y que me traía un reloj de metal a regalar; era el joven Andrés Burbano, al verlo me enseñó las cicatrices quirúrgicas pectorales y me dijo que hasta practicaba fútbol y básquet, y que estaba muy sano.

Me sentí muy contento y me despedí con un abraso del joven no sin antes manifestarme que su padre, ya tenía otro compromiso en Italia con otra mujer ecuatoriana que poseía buena condición económica y que le iba muy bien, cumpliéndose el conocido adagio popular de (Dios da barba a quién no tiene quijada), mientras tanto su madre seguía trabajando en casa del Doctor Bellini.

En muchas ocasiones veo personas pesimistas que dan las cosas por perdidas y no tienen agallas para luchar y creen que con los brazos cruzados van a cambiar su vida…….” ESO NUNCA”

Ponte en acción, siempre hay algo por hacer. Hasta para dar vuelta a un difícil destino.


EL ZOMBIE


Una mañana de abril a fines de la década de los 80`s el Dr. Vinicio tenía que hacer como parte de su trabajo una autopsia a un tipo atropellado por un tráiler que lo había arrastrado muchos metros, ya se imaginaran pues que el cadáver estaba hecho trizas.

Vinicio tenía su ambulancia con un desperfecto mecánico y los tres familiares posteriormente pidieron de favor al Doctor que los lleve de Santo Domingo a Puerto Limón en una camioneta Ford de su propiedad. Vinicio aceptó, la familia vestía de luto y estaba muy afligida por el suceso.

Colocaron pues en una gran funda negra doblemente reforzada los restos y después la subieron en el balde de la camioneta en un sitio en el cual no se notaba su contenido humano en un solo bulto que se disimulaba bajo un asiento de madera.

Embarcaron un señor atrás y dos personas adelante y partieron con la condición que en el centro retirasen un ataúd que ya los esperaba y tenían pagado.

Recogieron la caja fúnebre tal lo pactado, la pusieron atrás y salieron de la ciudad para cumplir su viaje de aproximadamente 35 minutos, y se desató al comienzo una lluvia típica de ésta región.

Más adelante 5 personas hicieron dedo a la camioneta para que les den un aventón y como el viaje era corto aceptó Vinicio llevarlos. Después de 15 minutos salió el sol y ya la lluvia había cesado, entonces faltando muy poco para llegar al sitio acordado el Doctor se asombra al escuchar los gritos desesperados y golpes de los pasajeros de atrás de la camioneta…pare-pare-pare- e incluso dos de ellos ya se habían lanzado del vehículo en marcha, frenó el Doctor y los otros 3 también bajaron corriendo del carro.

Al parquear Vinicio se percató de lo ocurrido: El señor que inicialmente iba en el balde que de paso estaba borracho al sentir la lluvia se metió en el ataúd que era de una sola tapa, y luego cuando salió el sol abrió bruscamente la caja diciendo…” Buenas tardes” ante el estupor de los pasajeros que se asustaron reaccionando de tal forma que dos de los cuales resultaron con contusiones graves y sangraban mucho. De más está por decir que Vinicio tuvo que pagar las curaciones y daños a terceros. Por lo que él dice siempre que esté muerto le salió caro.

Cuando el terror es momentáneo no da tiempo de gritar. Peor de razonar.

ESCAPE


Vinicio tiene una clínica que se llama Urgemed. En el año 96 estuvo ahí ingresada una señora llamada Anastasia de 65 Años de edad oriunda de Manabí que tenía pié diabético (ulceración muy difícil de curar y que muchas veces termina en amputación) debido a un cuadro de diabetes descompensada.

Tenía ya varios días ingresada y no había cancelado algunas curaciones que se le habían practicado, además utilizaba una muleta para poder ir al baño a hacer sus necesidades.

Una tarde el Doctor regresaba tranquilamente a la clínica manejando su carro y ve con asombro como doña Anastasia escapaba velozmente con su muleta y ya había cruzado hasta la calle. Vinicio se baja del coche en ese instante e intenta arruinarle la “fuga” y corre tras ella alcanzándole y diciéndole, oiga señora ¿porque se va sin pagar?

Doña Anastasia toda asustada le respondió al Doctor. ¿Como?..¿No sentiría usted el temblor???

Cabe decir que Vinicio no se había dado cuenta del tremendo remesón que sucedió segundos antes y solo atinó a reír bastante al comprender que lo único que pretendía la humilde señora era ponerse a buen recaudo para salvar su vida.

Lógicamente que la señora regresó a la clínica cuando se dio cuenta que ya no se le movía el piso.

La primera impresión es la que hacemos valer, pero todo depende del análisis de lo que miras…apariencias son siempre apariencias…

CON LOS CONDONES NO SE JUEGA


Cuando estudiaba el sexto año de secundaria en Portoviejo en el colegio Cristo Rey el cual era muy estricto y religioso me sucedió algo que dejaría huellas en mi trajinar por la vida, el sitió tenía de todo, mucha naturaleza y aire natural, pues estaba rodeado de una colina y tenía muchas palmeras gigantes que aún conserva en la actualidad. Yo era de esos estudiantes activos, presto a la broma, buen deportista, curioso, tímido en el amor y práctico para soluciones rápidas, jamás fui abanderado ni chico 20 sobre 20, excepto en religión y educación física y tampoco perdí nunca un año.

En uno de los recreos me encontraba jugando indoor, mi juego preferido, entonces, cuando tocó el timbre me dirigí a mi aula de clases, el sexto B. En el salón estaban varios compañeros en la parte de atrás aun deleitándose en un juego que consistía en no dejar caer un preservativo inflado al suelo, este juego venia repitiéndose ya por varias semanas y muchos hacían verdaderos malabares, cascaritas y cabecitas con el singular objeto, sin embargo, no era algo que me agradara mucho, por eso solo los había observado de lejos.

Al entrar en pleno jolgorio me pasaron un “globo” bien proporcionado que por temor a que me vea el “profe” lo puse bajo el asiento. Mi compañero de al lado Carlos García de no muy grato recuerdo me lo pidió y lo lanzó por aire hacia la parte delantera de clases justo en el momento que hacía su aparición el profesor Ganchala de la materia de historia; es en ese preciso instante en que el condón agarra una trayectoria especial gracias a una ventisca, puesto que el salón daba esas facilidades y va a caer sobre las “delicadas” piernas de una señorita de apellido Mendoza quién estaba sentada y al cogerlo se le reventó en las manos. Como es lógico estallaron las risas y al notar que hasta el “profe” la había visto y se sonreía, ella rompió en un llanto frenético, y a pesar de que no era una mansa paloma, ya que todos sabían que había tenido incontables enamorados, y además había hasta gozado de ese juego días atrás, se fue corriendo con el chisme y contó su “desgracia” que había pasado al rector. Al rato el Padre José Ignacio Mendoza quién era el que dirigía el colegio fue al curso nuestro y pidió de la manera más candorosa y dulce que el o los culpables fueran a confesarse ante él, ya que era un sacerdote, y que si no lo hacían iba a tomar represalias con todo el curso.

Carlos García en la actualidad médico y que vive en Portoviejo me dijo lo siguiente: “Tito tu eres conocido y muy querido del padre porque sabes mucho de religión, además tu hermano Kléber es profesor en Guayaquil y entrañable amigo del cura, anda y preséntate al Padre y dile que el condón solo lo pasaste de manos una sola vez y no des nombres y veras que él no te dirá nada y te felicitará por tu valentía y honradez acrisolada y todo quedará en santa paz”. Yo pensé y dije seguro, Carlos aleas “fosforito” tiene mucha razón aquí no hay problema así será, y acepté ir.

Fui y hablé solo con el sacerdote y verdad que sí, me felicitó por mi valentía para afrontar la verdad y dijo que iba a estudiar el caso.

Otro estudiante Lawando Janz un compañero que si había llevado varias veces preservativos y había siempre jugado también fue al confesionario.

Al otro día sucedió lo inaudito, mi hermano mayor Kléber loor que en la actualidad es funcionario del gobierno de Rafael Correa atinó a pasar por el colegio exclusivamente a saludar al rector, debido a que los unía una vieja amistad por los campamentos de jóvenes que dirigían entre ellos en aquel tiempo. Yo evidentemente no supe nada ya que mi hermano residía en Guayaquil y llegó de improviso.

El padre preguntó así a Kléber ¿Si tú trabajaras de profesor en éste plantel Jesuita y sucediera en tu aula éste caso, tu qué harías con el infractor?

Fácil respondió mi brother yo lo dejaría suspenso en una materia para abril….

¿Y si el infractor fuera tu hermano?

Kléber respondió sin titubear “entonces lo dejaría en dos materias para abril”.

Y así fue como me quedé suspenso en dos materias junto a Lawando y no pude graduarme con mis compañeros como bachiller en enero, a pesar de sacar 20 en mi tesis de grado, me dejaron en Literatura e historia con el “profe” Ganchala, es decir no me tomaron el examen final sino hasta abril.

Aún resuenan en mis oídos las risas de Carlos García alias “fosforito” que se burlaba del desenlace, y también recuerdo a mi hermano diciéndome que era un Gil por no haberle avisado yo del caso, antes de hablar con el padre Mendoza.

Desde entonces he practicado en un par de ocasiones el lema:

Mejor que digan; aquí vive un discreto que aquí murió un valiente.


CAZANDO CONEJOS


Al cumplir los 10 años Vinicio vivía en un páramo de la serranía ecuatoriana cerca de Guaranda y su espíritu aventurero y curiosidad propia de la infancia lo hizo pensar que él podía hacer todo lo que observaba.

Había muchos trabajadores de las fincas que regresaban a casa con un par de conejos a cuesta y la escopeta de chimenea en el hombro.

Una buena tarde Vinicio agarro su arma, su gorra y el caballo preferido de su padre y fue en busca de tan deliciosa presa. Atravesó varios riachuelos y tras una loma verdusca divisó una partida de bellos ejemplares orejones que estaban en una pequeña quebrada. Era un sitio propicio y empezó a cargar su escopeta de chimenea la cual ya había disparado un par de veces para espantar los pajarracos del maizal. No se bajó siquiera del brioso corcel y al más puro estilo del oeste apuntó al blanco con el cañón del arma y con algo de temor, alegría y nerviosismo porque temblaban ligeramente sus manos, sus latidos cardiacos se aceleraron, sentía un frío helado correr por su cuerpo, quiso arrepentirse, pero ya no había vuelta atrás tenía que regresar con su objetivo, de lo contrario se mofarían de él. Al fin después de varios segundos interminables se escuchó el ruido estruendoso al halar el gatillo. En ese instante Vinicio solo empieza a divisar las nubes, y siente como si el cielo se le viene encima y cae lentamente con caballo y todo al suelo; ahí es recién que se da cuenta que de la cabeza del caballo mana abundante sangre… el cuadrúpedo murió en el acto sin saber que le pasó, porque su amo sin experiencia de caza cerró los ojos al disparar, haciéndolo en el preciso instante que el corcel alzó la cabeza.

Ya se imaginarán la paliza que recibiría el futuro Doctor al llegar a la casa sin rabo ni orejas.

Es por lo anteriormente expuesto que el trauma sufrido por Vinicio lo motivaría a estudiar mejor la medicina para salvar vidas humanas, antes que meterse a la veterinaria.


Ejemplo típico de que el inexperto va por lana y regresa chamuscado.


HINCHA A MUERTE


Cuando cursaba el segundo año en la facultad estatal de Guayaquil sucedió algo inaudito. Un sábado en la tarde del año 89 me encontré con mi amigo Gonzalo Andrade también en ese tiempo estudiante de medicina, y decidimos asistir al estadio monumental a espectar un partido de fútbol entre Argentina y Ecuador ya que era un encuentro amistoso que había desatado gran expectativa y nosotros teníamos algo de tiempo. Recuerdo que el marcador de ese encuentro fue 2 -2.

Vivía yo en Alcedo y la 19 al otro lado del estero salado y para llegar al estadio se cruzaba el puente de la 17 y se caminaban unas 10 cuadras. Como buenos hinchas del deporte nos dirigimos al monumental cuando aún faltaban dos horas para el match que estaba pactado para las 19: 00 p.m. Al llegar nos paramos en la cola para comprar entradas para la general, era aún algo temprano y no queríamos gastar mucho, ni tampoco en revendedores. Es en ésta instancia cuando nos percatamos que al costado derecho del escenario había una gran loma y en lo alto, ya existían ahí muchas personas. Nos preguntamos entonces ¿qué tal si experimentamos ver el partido desde esa parte superior y sin gasto? Tenía sus ventajas y desventajas, pero a ésa edad éramos bien valentones para rechazar ese desafío y además comeríamos mucha comida chatarra y helados ya que al parecer teníamos solo intestino grueso que nunca se llenaba, peor enfermaba.

Ascendimos y como es natural escuchábamos el léxico hablar del vulgo que aquí se encontraba reunido, tremendas palabras soeces y alguna riña, nos dimos cuenta al final ya estando sentados lo peligroso de esa misión cuando a nuestro alrededor se tomaba alcohol, se fumaba tabacos y marihuana.


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