Excerpt for 1 de Corintios by , available in its entirety at Smashwords

1 de CORINTIOS

Una Mirada Devocional a la Primera Carta de Pablo a los Corintios

F. WAYNE MAC LEOD



Ministerio de Distribución Literaria “Lumbrera A Mi Camino”
Sydney Mines, Nuevo Escocia, CANADA

1 de Corintios

Copyright © 2018 por F. Wayne Mac Leod

Publicado anteriormente por Authentic Media, 129 Mobilization Drive, Waynesboro, GA 30830 USA and 9 Holdom Avenue, Bletchley, Milton Keynes, Bucks, MK1 1QR, UK

Todos los derechos están reservados. No se puede reproducir o transmitir ninguna parte de este libro por ninguna forma o por ningún medio sin el permiso escrito del autor.

Edición Smashwords, Notas de la Licencia

Se autoriza este libro electrónico solamente para el disfrute personal. No se puede revender este libro electrónico ni regalárselo a otra persona. Si usted deseara compartir este libro con otra persona, por favor compre una copia personal para cada destinatario. Si está leyendo este libro y no lo compró o no lo compró solamente para su uso, entonces por favor, regrese a su vendedor favorito de libros y compre su propia copia. Gracias por respetar el arduo trabajo de este autor.

Todas las citas de la Escritura, a menos que se indique lo contrario, se toman de la Nueva Versión Internacional de la Biblia (Copyright © 1973, 1978, 1984 Sociedad Bíblica Internacional. Usada con permiso de Publicadores Biblia Zondervan, Todos los derechos están reservados.

Las citas de la Escritura marcadas RV son tomadas de la Versión Reina Valera Copyright © 1960. Usada con permiso. Todos los derechos están reservados

Con especial agradecimiento a los lectores de prueba y revisores sin cuya ayuda habría sido mucho más difícil leer este libro.

Traducido por: Danilo Adrián Rodríguez Pérez.



Índice

Prefacio

Introducción a 1 de Corintios

1 Introducción

2 Pablo, Apolos, Cefas y Cristo

3 La Sabiduría Humana y la Cruz

4 Conocer a Cristo Crucificado

5 La Sabiduría del Espíritu

6 División en la Iglesia de Corinto

7 Ser Cuestionados

8 Cristianismo Cómodo

9 La Vieja Levadura

10 Procesos Legales entre los Creyentes

11 Inmoralidad Sexual

12 Casarse o No Casarse

13 Santificados

14 ¿Celibato Feliz?

15 Carne de Sacrificio

16 Un Ejemplo Personal

17 Una Advertencia de la Historia

18 Los Límites de la Libertad

19 El Cubrirse las Mujeres la Cabeza

20 La Cena del Señor

21 Dones Espirituales

22 Un Cuerpo

23 El Amor es Paciente y Bondadoso

24 El Amor no Tiene Envidia, No es Jactancioso

25 El Amor no es Orgulloso, Brusco ni Busca lo Suyo

26 Irritarse y Guardar Rencor

27 El Amor no se Goze en la Injusticia Mas Se Goza de la Verdad

28 El Amor Protege, Confía y Espera

29 El Amor Siempre Persevera y Nunca Falla

30 Lenguas y la Profecía

31 Servicio con Orden

32 Él Ha Resucitó

33 Lo que Pasa con los Muertos

34 Comentarios Finales

Distribución de Libros Lumbrera a Mi Camino

Prefacio

La carta de 1 Corintios fue escrita a una iglesia con muchas luchas. Estaba plagada por la división. Los creyentes se ponían del lado de sus líderes favoritos, cuestionando el ministerio del apóstol Pablo. Había unos que dependían mucho de la sabiduría humana y no estaban buscando el corazón de Dios. Otros estaban llevando a los tribunales a los hermanos creyentes. Uno cayó en inmoralidad sexual y el asunto nunca había sido tratado por los líderes. Los creyentes estaban viniendo a la Mesa del Señor y se estaban emborrachando. Otros ponían en duda si Cristo realmente había resucitado de entre los muertos. Además de esto, tenían un montón de preguntas sobre del matrimonio, ídolos, dones espirituales, el papel de las mujeres en el ministerio y la resurrección. Necesitaban ser instruidos en estos asuntos de la fe.

Pablo escribió 1 Corintios para ayudar a los creyentes en Corinto a contestar preguntas que tenían acerca de Dios y de Su propósito. Él también ofrece su consejo en relación a la forma de ocuparse de algunos asuntos de comportamiento importantes en la iglesia. Él les dio normas para una correcta adoración y vida cristiana, contestó sus preguntas y los retó a amarse mutuamente.

Al igual que con todos los comentarios de esta serie, la meta es caminar sistemáticamente a través del libro de 1 Corintios. Lo he escrito de tal manera que pueda ser usado en su tiempo tranquilo personal con El Señor. Le aliento a tomarse el tiempo para ir a través de 1 Corintios utilizando este libro como una guía. La meta de este comentario no es reemplazar la Biblia, sino complementarla y hacerla más fácil de entender. Por favor lea el pasaje de la Biblia al que se hace referencia en cada capítulo. Tómese el tiempo para considerar las preguntas al final de cada capítulo.

Los comentarios en esta serie están siendo enviados a pastores necesitados y otros trabajadores cristianos alrededor del mundo. He sido alentado por cartas que me han llegado por siervos de Dios en África, Asia y Latinoamérica diciéndome cómo han utilizado los comentarios en sus ministerios. ¿Se tomaría usted un momento para orar al Señor que usara específicamente este libro para alentar y bendecir a un pastor o a un trabajador cristiano que lo está recibiendo a través del ministerio Distribución de Light To My Path?

Que agrade a Dios acercarle más a Él por medio de este estudio.



F. Wayne Mac Leod

Introducción a 1 de Corintios

Escritor:

No hay dudas que el escritor de la epístola de 1 Corintios fue el apóstol Pablo. Esto es evidente de 1 Corintios 1:1 donde él se presenta como el escritor.

Trasfondo:

La ciudad de Corinto era una ciudad rica en la época de Pablo. La iglesia era una mezcla de convertidos judíos y gentiles que había sido influenciada por la riqueza e inmoralidad de la cultura corintia. Como nuevos creyentes, luchaban por superar su pasado pecaminoso y esto era realmente obvio en la vida de la iglesia.

Una rápida mirada al libro de 1 Corintios revela algunas de las necesidades reales en la iglesia de Corinto. Era una iglesia dividida con creyentes dándoles su lealtad a diferentes líderes (1:10-17). Algunos de los creyentes en Corinto rechazaban a Pablo. Pablo defendió su ministerio ante estos individuos en 1 Corintios 4:15. La conducta pecaminosa se había pasado por alto en la iglesia, procesos judiciales habían surgido entre creyentes y algunos estaban viviendo en inmoralidad sexual.

Pablo se ve también forzado a ocuparse de diversos asuntos relacionados con los servicios de adoración. En 1 Corintios 11:21 parece que la Cena del Señor estaba siendo víctima de abusos con personas que estaban comiendo y bebiendo en exceso. Los dones espirituales estaban siendo objeto de abusos en sus servicios de adoración en los que parecía que no había orden. Algunos en la iglesia habían incluso también caído en falsas enseñanzas y afirmaban que no había resurrección.

Parece, según 1 de Corintios 16:8, que el apóstol Pablo escribió esta carta desde Éfeso. Al haber escuchado acerca de los problemas en la iglesia de Corinto, Pablo se sintió obligado a escribirles para alentarles hacia una mayor unidad. El pasaje más famoso en esta carta es 1 de Corintios 13 que se adentra detalladamente en lo que significa amarse mutuamente.

La importancia del Libro para Hoy:

No cabe dudas que la carta de 1 Corintios tiene mucho que decirle a la iglesia de nuestra época acerca de la unidad y la sinceridad de la fe. La iglesia de la actualidad moderna lucha con las prácticas inmorales de nuestra sociedad, diferencias de opinión con respecto a doctrinas espirituales y con las relaciones entre creyentes en el cuerpo de Cristo. Pablo no sólo se ocupó de estos asuntos en la carta de 1 Corintios, sino que también comparte principios importantes y eternos para andar de modo armónico con nuestros hermanos en Cristo.

1 Introducción

Leer 1 Corintios 1:1-9

Esta carta fue escrita por el apóstol Pablo a los corintios. En la época de Pablo, Corinto era una ciudad comercial importante y sede de la diosa pagana Afrodita, diosa del amor. Pablo pasó casi un año y medio ministrando en Corinto.

Cuando él empezó su carta a los corintios, Pablo les recordó que él fue llamado a ser apóstol por la voluntad de Dios. Él puso sus credenciales delante de ellos. Él les recordó de su posición porque era importante que supieran que él les estaba escribiendo desde una posición de autoridad. Él enfatizó su autoridad divina aquí debido a la naturaleza de los asuntos que habían surgido en la iglesia. Él escribió como alguien que ha sido llamado y autorizado por Dios. Él tenía una palabra del Señor para ellos. Ellos tenían que tomar con toda seriedad lo que él tenía que decirles.

La carta también procedía de Sostenes. No estamos seguros de la identidad de Sostenes (versículo 1). Muchos creen que él fue un gobernante de la sinagoga en Corinto que se convirtió bajo el ministerio de Pablo (ver Hechos 18:17). Sostenes habría sido bien conocido en Corinto y no necesitaría ninguna presentación.

La carta es dirigida a “la iglesia de Dios en Corinto (versículo 2). Fíjese primero que esta iglesia le pertenecía a Dios. La iglesia no pertenecía a los corintios. No era invención de ellos. Los que pertenecían a esta iglesia le pertenecían a Dios. En segundo lugar, la iglesia estaba compuesta por los que habían sido santificados en Jesucristo. Santificados significa apartados tanto en carácter como en estilo de vida para el Señor Jesús y Sus propósitos. Los que pertenecían a esta iglesia de Dios habían sido apartados para Él y Él los estaba moldeando a Su carácter. Tercero esta iglesia estaba llamada a ser santa. Ésta era su obligación. Tenían que vivir como lo exigía Dios. Ellos tenían que apartarse de sus viejos caminos para servir y vivir enteramente para el Señor Jesús. Fíjese que Pablo les dijo a los corintios que esto era lo que Dios esperaba de Su pueblo en todas partes y no sólo en la ciudad de Corinto. Esto nos trae a la cuarta característica de esta iglesia. No era simplemente una pequeña congregación situada en una determinada calle en Corinto. La iglesia de Dios es mucho más grande que eso. Todo el que ha sido apartado por Dios a través de la muerte sacrificial de Cristo y llamado por Él a ser santo, es parte de esta iglesia. Los corintios pertenecían a un cuerpo universal de personas que se extendería por todo el planeta a lo largo del globo y a lo largo del tiempo.

En el versículo 3, Pablo ofreció a los corintios su bendición: “Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.” La gracia se refiere al favor inmerecido que el Señor Jesús ofreció a pecadores indignos. La paz no es la ausencia de problemas, sino una relación correcta con Dios y un conocimiento de Su provisión y cuidado soberano. Éste era el deseo de Pablo para los corintios. Él quería que ellos experimentaran el favor inmerecido de Dios y la seguridad profunda de que estaban en una relación correcta con Él.

Pablo tenía un corazón compasivo muy grande. Él nunca había conocido a muchos de estos creyentes de Corinto. Algunos de ellos habían caído en pecado (una cierta cantidad incluso en pecado muy profundo). Él todavía le daba a Dios gracias por ellos. De hecho, su corazón fue lleno hasta desbordarse en acción de gracias (versículo 4). A pesar de su pecado, Pablo sabía que eran hijos de Dios, y él les amaba como tal. Hay indicación en este libro de que a algunas personas en Corinto, Pablo no les importaba mucho. Esto no tenía importancia. Les pertenecían a Dios y porque Dios los amaba, Pablo los amaba también.

¿Tenemos la misma actitud de Pablo? Seamos honestos con nosotros mismos. Algunos cristianos son muy difíciles de amar. Sin embargo, Pablo tuvo la capacidad de ver a estos individuos como Dios los veía. ¿Hay creyentes por los que usted no le puede dar gracias a Dios hoy? Pablo pudo haber mantenido resentimientos o rencor en su corazón hacia algunos de estos corintios, pero él se rehusó a caer en esta trampa. Que Dios nos pueda dar gracia para seguir el ejemplo de Pablo.

Pablo empezó esta carta considerando las características positivas de los creyentes corintios. Examinemos cada una de estas características individualmente.

En todas las cosas fuisteis enriquecidos en Él (versículo 5)

Los creyentes corintios habían sido enriquecidos por Cristo en todos los aspectos. Este enriquecimiento estaba en dos áreas particulares. Primero, fueron enriquecidos en sus palabras (“hablando”). En 2 Corintios 8:7 Pablo dijo que los corintios sobresalían en palabra y en ciencia. Muy claramente, no se estaban guardado el mensaje del evangelio. Estaban difundiendo este mensaje de Cristo a los que les rodeaban. Hablaban la Palabra de Dios con intrepidez. Esto era una señal de la bendición de Dios en sus vidas. Dios los había dotado con valentía para compartir Su Palabra.

En segundo lugar, los creyentes corintios fueron enriquecidos en ciencia. No compartían a Cristo por ignorancia. Habían recibido las Sagradas Escrituras y habían comprendido la verdad de Dios. Ellos tenían respuestas para los que les pidieran razón de la esperanza que tenían (1 Pedro 3:15). Dios había dotado a esta iglesia con abundancia de comprensión y fervor evangelista de las Escrituras.

Así como el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado en vosotros (versículo 6)

Cuando Pablo miró la manera en que la obra de Dios estaba progresando alrededor de Corinto, él se consoló grandemente en ello. Lo que él compartió con ellos acerca de la persona y obra de Cristo cuando él vivió entre ellos se estaba demostrando en sus vidas. Estaban experimentando el poder del Señor resucitado en su vida diaria. Si bien Pablo entendía que ellos todavía tenían ciertos problemas, nadie podría negar que Jesús estaba haciendo una poderosa obra a través de ellos. Eran un testimonio del Cristo viviente y omnipotente.

De tal manera que no les falta ningún don (versículo 7)

El poder del Cristo vivo era también evidente en la manera en que los corintios experimentaban y usaban sus dones espirituales. A menudo tenemos que alentar a las personas a usar los dones que Dios les ha dado. Este no era el caso en Corinto. Los corintios eran conocidos por sus dones espirituales. Los usaban y experimentaban el poder de Dios en medio de ellos.

Esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo (versículo 7)

Otra característica importante de la iglesia corintia era su ansioso anhelo por el regreso del Señor. Pablo pasó tiempo en esta carta contestando preguntas que los corintios tenían acerca del regreso del Señor. Ésta era una preocupación para ellos en su ministerio. Ellos anhelaban el día cuando el Señor regresaría a tomarlos para estar con Él por siempre.

Pablo les recordó a los corintios en el versículo 8 que Dios los mantendría firmes hasta el final, incluso hasta el día del regreso de Cristo. Él estaba seguro de que Dios podía perfeccionar a esta iglesia y hacerla todo lo que Él quería que ella fuera. Aunque estos creyentes actualmente estuvieran experimentando muchas pruebas y dificultades, Pablo estaba seguro de que el Señor que los llamó no los abandonaría (versículo 9). Dios había llamado a los corintios a salir del pecado y a venir a Él. Aun cuando cayeron en infidelidad y error, Dios permanecería fiel para con ellos.

Para Considerar:

¿Hay alguien con quien usted tiene problemas para amar y por quien a usted le cuesta trabajo darle gracias a Dios? Pídale a Dios la gracia necesaria para agradecerle hoy por esta persona.

Considere las características positivas de la iglesia en Corinto. ¿Cómo juzga a su iglesia en comparación con esta iglesia? ¿Cómo se juzga usted personalmente?

¿Está usted enfrentando una prueba en su vida hoy? ¿Qué ánimo recibe usted de este pasaje?



Para Orar:

Pídale a Dios que le ayude a demostrar los rasgos del carácter positivo de la iglesia en Corinto.

Agradezca al Señor que Él le ha prometido completar la obra que Él comenzó en usted. Pídale que le muestre las áreas de su vida en la que Él está trabajando hoy.

Tome un momento para considerar a la gente que Dios ha puesto en su vida. Agradezca al Señor por cada una de ellas.



2 Pablo, Apolos, Cefas y Cristo

Leer Corintios 1:10-17

Vimos en la última meditación que la iglesia en Corinto si tenía muchas características positivas. Sin embargo estaban lejos de ser perfectos. Aquí en esta siguiente sección, vemos que la iglesia padecía diversas divisiones.

Pablo comenzó llamando a la unidad. Él apremió a los corintios a ponerse de acuerdo entre ellos para que no hubiera división. Fíjese en el versículo 10 que él apeló a ellos como hermanos. Él no se colocó a sí mismo por encima de ellos. Al tratarlos de hermanos, él mostró afecto tierno hacia ellos. Fíjese que él hizo eso en nombre de “nuestro Señor Jesús.” Él les habló en nombre del Señor y con Su autoridad. Él habló como un hermano, pero con las facultades de un apóstol.

El deseo de Pablo para los creyentes en Corinto era que estuvieran de acuerdo entre ellos y estuvieran perfectamente unidos en mente y parecer (versículo 10). Esta declaración podría inducirnos a preguntarnos si Pablo realmente comprendía la naturaleza humana. ¿Existe tal cosa como una iglesia donde todo el mundo está de acuerdo y todos están perfectamente unidos en mente y parecer? ¿Espera Pablo algo de estos creyentes que simplemente no es posible? ¿Qué quería decir él con esta declaración?

En Romanos 14, Pablo les habló a los romanos acerca de aceptar a los que eran débiles en la fe (versículo 1). Él les recordó que algunas personas consideraban que un día era más importante o sagrado que otro (versículo 5). Él alentó a cada creyente a aceptar las diferencias que existían por medio de ser sensibles a cualquier cosa que indujera a un hermano a tropezar en su fe (versículos 19-20). De esto deducimos que Pablo comprendió que incluso en las iglesias más sanas, habría desacuerdos en conceptos y costumbres.

Es importante que veamos que Pablo se estaba ocupando de un asunto muy particular en 1 Corintios 1. Del versículo 11 entendemos que una información le había llegado concerniente a la iglesia en Corinto. Él había oído que había disputas entre creyentes en la iglesia. Parece por el versículo 12 que las personas estaban divididas por asuntos de personalidades. Los corintios estaban formando grupos que se identificaban con el estilo de ministerio y la personalidad de determinados líderes. Algunos miraban a Pablo, otros a Apolos o Cefas (el apóstol Pedro) y todavía otros a Cristo.

Cada uno de estos líderes humanos tenía ministerios y dones diferentes. Pablo, por ejemplo, era un líder misionero muy fuerte. Hechos 18:24 nos dice que Apolos era un varón elocuente, poderoso en las Sagradas Escrituras. Pedro era apóstol para los judíos. Mientras estos diversos ministerios estaban dirigidos a dar al cuerpo un ministerio más completo, los creyentes en Corinto estaban riñendo por ellos. Satanás tuvo éxito en usar las fuerzas de estos líderes para dividir la iglesia. Necesitamos ver qué tan sutil es el enemigo en sus ataques. Él puede usar nuestras fuerzas para lograr sus malvados propósitos.

Algunos creyentes sienten la necesidad de un esfuerzo de gran alcance en el evangelismo local. Otros ven la necesidad de tener mayor alcance en misiones. Algunos prefieren un énfasis fuerte en la enseñanza de la Palabra a la vez que escogen enfocarse en el culto o la camaradería. Las personas comienzan a asociarse con los que se encuentran más a gusto. Estas diversas tradiciones ministeriales pueden comenzar a dividirnos. Podemos llegar a un punto donde creemos que tenemos el método correcto y los que no vean las cosas como las vemos nosotros, están equivocados. La iglesia en Corinto no fue la única iglesia que tuvo que luchar contra problemas de esta clase. Son muy reales también en nuestra actualidad.

Pablo estaba ocupándose de esta situación cuando le dijo a la iglesia en Corinto que necesitaba ser de un mismo pensar y sentir y estar de acuerdo entre ellos. Necesitaban no seguir permitiendo que estos asuntos los dividieran. Necesitaban poner a un lado sus preferencias y unirse en los asuntos que realmente tenían importancia. Necesitaban darse cuenta de que cada don en el cuerpo era importante. “¿Está Cristo dividido?” preguntó Pablo (versículo 13). ¿Murió Pablo en la cruz por sus pecados? ¿Fuiste bautizado en el nombre de Pablo? Los corintios no podían no entender el argumento de Pablo. Era blasfemo pensar que Pablo fue crucificado por ellos. Su adoración y su devoción eran únicamente para el Señor. El enemigo había tenido éxito en desviar su atención de Cristo hacia sus líderes y los diferentes tipos de estilo de liderazgo en la iglesia de aquella época.

Pablo les recordó a los corintios que él no había bautizado a ninguno de ellos (excepto Crispo, Gayo y Estéfanas). Los corintios no debían ser seguidores de Pablo, sino del Señor Jesús. Cuán fácil es como líderes buscar seguidores. Nosotros que estamos en el liderazgo conocemos la tentación de buscar la adoración y la alabanza de aquellos entre los que trabajamos. Pablo se negó a caer en esta trampa. Él no estaba interesado en la alabanza y la adoración de las personas. Su deseo era que el Señor Jesús fuera exaltado. Dios no lo había enviado a bautizar y ganar un grupo de creyentes seguidores para sí mismo. Él no vino a predicar su propia sabiduría y ganar apoyo para sus propios puntos de vista teológicos. No había poder en este tipo de fe (versículo 17). Él quería que solamente Cristo fuera exaltado.

Pablo les dio una fuerte exhortación hacia la unidad advirtiendo a los corintios a no convertirse en seguidores de líderes humanos, sino de Dios. He visto iglesias que han perdido su visión de Cristo porque colocaron demasiado énfasis en sus diferencias confesionales. Pueden tener una declaración doctrinal muy buena y pueden predicar la verdad de la Palabra de Dios, pero han perdido su primer amor. Este fue esencialmente el problema con la iglesia en Corinto. Comenzaron a enfocarse demasiado en sus programas, líderes y ministerios y perdieron de vista su objetivo principal – el Señor Jesús. Pablo los retó a que colocaran a Cristo en el trono de su iglesia. Estaban en peligro de vaciar la cruz de su poder. Su enfoque en el liderazgo humano y la sabiduría humana sólo los dejaba huecos e impotentes al final. A menos que Cristo fuera el foco de su adoración y servicio, no tendrían nada sustancial que compartir con un mundo moribundo a su alrededor. Serían impotentes.

Para Considerar:

¿Qué cosas tienden a dividir a los creyentes en la iglesia hoy?

¿Estaremos de acuerdo siempre entre nosotros en asuntos de fe y práctica? ¿Podremos todavía ser uno con un hermano aunque no estemos de acuerdo con todo lo que cree? ¿Qué es lo que nos hace uno?

¿Puede pensar usted acerca de un ejemplo de una iglesia que hoy ha perdido su enfoque en Cristo? ¿Cuál ha sido el resultado?

Lo que es cierto para una iglesia es también cierto en nuestras vidas personales. ¿Qué cosas pueden quitar nuestro enfoque del Señor?



Para Orar:

Pídale a Dios que le ayude a mantener su enfoque personal en el Señor Jesús.

Tome un momento para orar por una iglesia que ha perdido su enfoque en la centralidad de Cristo.

Tome un momento para darle a Dios las gracias por sus líderes espirituales. Pídale a Dios que los mantenga libres de un deseo de ganar un grupo de seguidores para ellos mismos.



3 La Sabiduría Humana y la Cruz

Leer 1 de Corintios 1:18-31

Uno de los problemas en la iglesia de Corinto fue que se convirtieron en seguidores de sus líderes humanos y no de Dios. Algunos apreciaban el ministerio y el énfasis doctrinal de Pablo mientras que otros preferían a Apolos o Cefas. Por esto los corintios estaban vaciando la cruz de su poder. Estaban predicando las formas y los métodos de sus líderes y su enfoque no estaba en Cristo y Su Palabra inspirada. Pablo les recordó que el poder que necesitaban no vendría de ser seguidores de la sabiduría de sus líderes, sino de enfocar su atención en la cruz de Cristo.

El apóstol empieza esta sección recordándole a los corintios que la predicación de la cruz es “insensatez” para la gente de este mundo (versículo 18). Para los que no conocían al Señor Jesús, la muerte representaba muerte y derrota. La cruz era un lugar de rotunda humillación. La cruz, en esta época de la historia, no era algo de lo cual nadie se jactaría. Era el lugar donde los criminales recibían una recompensa justa por sus horrendos crímenes contra la humanidad. Es realmente fácil de entender, desde la perspectiva del mundo de la época de Pablo, que la predicación de las glorias de la cruz no habría sido comprendida.

Por otra parte, desde la perspectiva de los creyentes, la cruz era una cosa verdaderamente diferente. La cruz no representaba derrota y muerte. Representaba vida, victoria y esperanza. Fue allí en la cruz que sus pecados fueron perdonados. La cruz no fue la rotunda humillación de Jesús, sino Su suprema victoria. La cruz representaba poder sobre la muerte, el pecado y Satanás.

Según Pablo, la sabiduría de este mundo no podría compararse al poder de la cruz. Por nuestra sabiduría terrenal, podemos obtener todo lo que este mundo tiene que ofrecer. Por medio de la sabiduría terrenal, podemos acumular riqueza, prestigio, e influencia. Sin embargo ninguna cantidad de sabiduría terrenal puede perdonar nuestros pecados. Ninguna cantidad de sabiduría terrenal puede librar a un pecador de una eternidad en el infierno. Solamente la cruz nos puede rescatar de las mandíbulas de Satanás y nos puede liberar.

Pablo les dijo a los corintios que Dios destruiría la sabiduría de los sabios (versículo 19). “¿Dónde está el sabio?” preguntaba Pablo en el versículo 20. ¿Adónde nos ha conducido toda esta sabiduría terrenal? Mediante la sabiduría terrenal hemos hecho nuestras vidas más convenientes. Hemos logrado prolongar la vida por nuestros adelantos médicos y hemos encontrado curas para enfermedades que una vez se pensó que serían incurables. Hemos hecho más fácil las comunicaciones y podemos ahora viajar fácilmente de un lugar a otro de este planeta. ¿Todos estos adelantos nos han acercado más a Dios? ¿Nos han preparado para enfrentar a Dios en el día del juicio? ¿Qué ganamos nosotros realmente si tenemos todas las comodidades y los lujos de esta vida, pero pasamos una eternidad separados de Dios?

Los judíos de la época de Pablo andaban buscando una señal milagrosa (versículo 22). Los griegos andaban buscando gran sabiduría. Lo que Pablo tenía que ofrecer era el simple mensaje de Cristo crucificado (versículo 23). Los judíos desecharon la cruz. Era una piedra de tropiezo para ellos. Para la mente judía, la cruz no podía ofrecer esperanza. Un Mesías crucificado era el final de la esperanza. La cruz era una ofensa para ellos. Los Gentiles no aceptaban el mensaje de la cruz porque no era racional. La cruz no tenía sentido para la mentalidad griega y por lo tanto la rechazaban. Sin embargo, para los que creyeron y aceptaron la cruz, encontraron que es el poder y la sabiduría de Dios para salvación (versículo 24).

Incluso en nuestra época, las personas caen en una de estas categorías. Hemos conocido personas que no podían aceptar el mensaje de la cruz porque estaban esperando un rayo del cielo. A menos que estas personas tengan una experiencia “Camino a Damasco” como Pablo (ver Hechos 9), no pueden aceptar el mensaje del evangelio. Al igual que los judíos de la época de Jesús, andan buscando una gran señal del cielo antes de volverse a Dios. No pueden aceptar la sencilla verdad.

Por otra parte, están los que no pueden aceptar el mensaje de la cruz porque no es lo suficientemente racional para ellos. No pueden comprender cómo podría la muerte de Cristo dar vida eterna. No van a aceptarlo hasta que comprendan esto. Descartan el mensaje de la cruz como insensatez. Lo ven como que es únicamente para las personas supersticiosas o de mentalidad débil. Fracasan en entender que la insensatez de Dios es mucho más sabia que la más grande sabiduría humana (versículo 25). La sabiduría de Dios no se conforma a nuestro concepto de sabiduría. Sin embargo cuando Dios llama a los judíos y los gentiles a la salvación, ellos llegan a entender que Cristo y Su obra en la cruz son la suprema sabiduría y supremo poder.

Pablo giró su atención hacia los corintios en el versículo 26. En su mayoría, ellos eran personas muy sencillas. No había muchos en la iglesia de Corinto que fueran considerados sabios e influyentes por los estándares del mundo. Eran insignificantes a los ojos del mundo. Sin embargo, Dios tomó a estas sencillas personas e hizo algo tremendo en ellos. Él les hizo Sus hijos y Sus herederos de Su gran reino a través del simple mensaje de la cruz. No había nada en ellos que hubiera llamado la atención de Dios, pero Su poder se reveló en ellos.

Fue en sus debilidades que el Señor Jesús llegó a ellos. Por causa de la cruz, estos creyentes corintios avergüenzan a las personas más sabias en la tierra. El Espíritu del Hijo de Dios vivía en ellas. Eran justos ante Dios (versículo 30). Eran personas santas, separadas para Dios. Habían sido rescatados del infierno al precio de la vida de Jesús en la cruz. Ninguna sabiduría humana los podía haber traído hasta este punto. Solamente la cruz de Cristo trajo esta victoria.

Pablo desafió a los corintios a abandonar sus diferencias y que se unieran bajo el tema central de la cruz de Cristo. Era aquí donde ellos eran poderosos. Era aquí que estaban unidos. Aunque fueran insignificantes a los ojos del mundo, unidos bajo la cruz eran poderosos. Al verlo desde este punto de vista, su jactancia de ser de Pablo, o Apolos, o Cefas era estúpida. Nadie podía afirmar ser mejor que otro simplemente por seguir a cierto líder espiritual. Cualquier jactancia que hicieran no podía ser en métodos o sabiduría humana. Sólo podrían jactarse en la persona y obra del Señor Jesús en la cruz. La cruz los ponía a todos al mismo nivel.

Sospecho que este principio se aplica a nosotros igualmente hoy. ¿Podemos considerarnos mejor que nuestro hermano en Cristo porque pertenecemos a una determinada iglesia o tenemos determinada doctrina y práctica? ¿Acaso no somos al igual que nuestros hermanos, completamente dependientes de la cruz para todo? Toda jactancia debe ser en la cruz.



Para Considerar:

¿Qué es lo que mantiene alejados del Señor a tus amigos inconversos? ¿Según este capítulo, qué andan buscando las personas?

¿Piensa usted que hay momentos en los que los creyentes se avergüenzan de la cruz porque no está a la altura de la sabiduría de este mundo?

¿De qué nos jactamos como creyentes? ¿Son algunas de estas cosas verdaderamente legítimas? ¿Cuál debería ser nuestra única jactancia?

¿Según el apóstol Pablo, cuál es la fuente de nuestra unidad como creyentes?



Para Orar:

Tome un momento para pedirle a Dios que alcance a sus amigos inconversos y les muestre el poder de la cruz.

¿Ha sido culpable usted de criticar o mirar por encima del hombro a otros creyentes porque no hacen las cosas como usted? Pídale a Dios que le perdone por esto.

Pídale a Dios que le dé un amor más profundo por Su pueblo, independientemente de su sabor doctrinal o religioso. Agradézcale que en la cruz todos somos iguales.



4 Conocer a Cristo Crucificado

Leer 1 Corintios 2:1-5

En el capítulo 1, Pablo habló a los corintios acerca de los peligros de depender de la sabiduría humana. Él les recordó que no era por su riqueza e inteligencia que habían sido salvados de la ira venidera. Eran un pueblo sencillo con un mensaje sencillo. Su poder no estaba en sus capacidades, sino en la cruz de Cristo. Luego el apóstol les muestra cómo se resolvió este principio a sí mismo en su propio ministerio personal entre ellos.

En el versículo 1, Pablo les recordó a los corintios que cuando él vino a pastorear entre ellos, él no vino con gran elocuencia y sabiduría humana. Debemos entender que de todos los apóstoles, el apóstol Pablo era probablemente el mejor educado y más elocuente. Una mirada al Nuevo Testamento le mostrará que él escribió la inmensa mayoría de los libros. Pablo tenía una mente brillante, pero él se dio cuenta que su gran aprendizaje no era lo que se necesitaba para el ministerio en Corinto. Cuando él fue a Corinto, él sabía que si el mensaje del evangelio iba a ser efectivo, no sería por su sabiduría y su capacidad de comunicación. Él sabía que él fallaría si su ministerio se fundamentaba en la elocuencia y la sabiduría humana. En vez de eso, él resolvió que, en su ministerio en Corinto, él sabría y predicaría sólo una cosa – Cristo crucificado (versículo 2). Esta declaración merece cuidadosa consideración.

Para Pablo, conocer a Cristo crucificado quería decir dos cosas. Primero, quería decir que la cruz de Cristo era el foco central de su predicación y enseñanza. Si había una cosa que él quería que los corintios escucharan de él, era el mensaje del evangelio de Cristo. Él les recordó a los corintios en el versículo 4 que su mensaje no estaba lleno de sabiduría humana y palabras persuasivas. Su predicación enfocaba la atención en una cosa y una única cosa – la cruz de Cristo y su poder para transformar.

En segundo lugar, conocer a Cristo crucificado quería decir que Pablo elegía depender del poder de la cruz para ministrar a los corintios en vez de depender de su propia destreza y sabiduría humana. Esto es lo que él les dijo a los corintios en el versículo 4. Él les recordó que su mensaje no consistía en sabiduría humana, sino en el Espíritu y poder. La cruz de Cristo representaba poder para Pablo. En el capítulo 1 leemos que el mensaje de la cruz es poder de Dios para salvación (1:18).

¿Cuán frecuentemente nos hemos distraído de esta verdad vital? ¿Qué va a convencer al mundo de su necesidad de Cristo? Tomamos cursos de cómo predicar el evangelio y cómo contestar cualquier pregunta que haga el incrédulo. Aprendemos técnicas diversas en el evangelismo. ¿Estamos dependiendo de técnicas y entrenamiento para ganar el mundo para Cristo? Pablo nos dice aquí que el poder para ganar el mundo para Cristo es la cruz. La simple presentación solo de la cruz es suficiente como para economizar. No tenemos que ser bien cultos. No tenemos que tener una respuesta para cada objeción. Simplemente tenemos que presentar el mensaje poderoso de Cristo crucificado. Esto es lo que Dios utilizará para conquistar almas para Sí Mismo. Hasta el creyente más sencillo puede ser un testigo poderoso para el Señor, porque el poder no está en nosotros y nuestra capacidad, sino en la cruz. La cruz tiene el poder de salvar.

Pablo les dijo a los corintios que él deliberadamente eligió ministrarles de esta manera a fin de que su fe no descansara en sabiduría humana, sino en el poder de Dios (versículo 5). Habría sido fácil para Pablo ganar adeptos para sí mismo. Sin embargo era más importante para él, que las personas presenciaran el poder de Cristo antes que presenciar su conocimiento y su elocuencia. Él quería que su vida y mensaje estuvieran llenos de Cristo y Su poder a fin de que las personas no tuvieran más alternativa que reconocer que el Cristo crucificado estaba vivo y obrando por medio de él. El resultado sería que serían atraídos a Cristo y no a Pablo. ¿Qué ven las personas en su vida?

Hay una cosa más que necesitamos mencionar de este pasaje. Fíjese que en el versículo 3 Pablo les dijo a los corintios que él vino a ellos en debilidad, con temor y temblor. Es difícil imaginarse al gran apóstol Pablo temblando cuando fue a Corinto a ministrar. A menudo imaginamos al apóstol como un hombre de tremenda confianza y capacidad espiritual. Sin embargo, la confianza de Pablo, no estaba en él mismo, sino en el Señor.

Cuando él era incrédulo, Pablo tenía gran confianza en su capacidad natural. Él no mostró falta de confianza cuando él fue al Sumo Sacerdote a pedirle permiso para conducir un asalto en contra de la iglesia. Sin embargo, ahora que él era creyente, toda confianza en su capacidad natural había desaparecido. Él sabía que mientras él ministraba en Corinto, el camino seguro para fracasar era apoyarse en este talento natural y esta capacidad. Él temblaba porque él conocía su incapacidad para alcanzar la ciudad de Corinto en su propia fuerza y su propia elocuencia. Él fue a Corinto vaciado de orgullo humano, pero confiando en el poder del Señor. Esa puede ser una cosa atemorizante. Es relativamente fácil vivir en nuestra propia fuerza y planificación. No es tan fácil vivir sin saber dónde Dios va a conducirnos o lo que necesitamos decir. Pablo sabía que su fuerza era insuficiente para la tarea. Él no tenía confianza en sí mismo. Aquí es donde cada uno de nosotros realmente deberíamos estar en nuestro ministerio. Dios demostraría ser fiel a Pablo y le usaría poderosamente en Corinto. Él puede hacer lo mismo con usted si usted confía en Él y el poder de Su cruz.



Para Considerar:

Tome un momento para considerar la última vez que usted le habló a alguien del Señor. ¿Dependió usted del Señor o de su propia capacidad para convencerlos?

¿Cuánto de Cristo ven las personas en su servicio y vida hoy?

¿Qué ánimo recibe de esta sección? ¿Qué clase de personas utiliza Dios para ministrar en Su nombre?

¿Cuáles son sus temores en el ministerio? ¿Qué le hace reprimirse en el servicio para el Señor? ¿Qué ánimo recibe usted del hecho de que Pablo tembló cuando fue a Corinto?

Para Orar:

¿Se ha encontrado usted dependiendo de su propia capacidad cuando usted le presenta a Cristo a las personas alrededor suyo? Pídale a Dios que le perdone y le ayude a andar en Su poder.

Pídale al Señor que nos perdone por creer que el mensaje de la cruz ya no es suficiente. Pídale al Señor que le muestre de nuevo el poder de este mensaje.

Ore para que el poder y la vida de Cristo se vean en usted.

Ore a Dios para que le capacite para ser audaz en el ministerio a pesar de sus temores y temblor.





5 La Sabiduría del Espíritu

Leer 1 Cor 2:6-16

Pablo les recordó a los corintios que el mensaje que él les predicó no era con palabras de sabiduría humana. Eso no es decir que el apóstol les estuviera predicando insensatez. Al contrario, él estaba predicando gran sabiduría. Sin embargo, esta sabiduría, no era la sabiduría de este mundo, que eventualmente no llega a nada.

Pablo no estaba interesado en predicar sabiduría terrenal. La sabiduría que Pablo predicó era una sabiduría “secreta” o misteriosa. Esta sabiduría existía antes de que el tiempo comenzara, pero había estado escondida del mundo (versículo 7). Los gobernantes de la época de Pablo no comprendían esta sabiduría. Si la hubieran comprendido, no habrían crucificado al Señor Jesús. Esto nos conduce a entender que la sabiduría de la que Pablo hablaba aquí se encontraba en la persona y obra del Señor Jesús.

El apóstol Juan habló de Jesús como el “Verbo” o la sabiduría de Dios (Juan 1:14). Jesús representaba el plan de Dios para la salvación de la humanidad. En Él encontramos la razón para nuestra existencia. ¿Cuántas personas sabias han tratado de comprender el propósito y significado de la vida? Sólo en Cristo podemos conocer las respuestas. En Él y Su obra se encuentra la gran sabiduría de Dios y Su propósito para nosotros como Su creación.

Hay una tremenda promesa para aquéllos a los que sea revelada esta sabiduría. Pablo nos recuerda que ningún ojo jamás ha visto las cosas que Dios ha planificado para los que le aman (versículo 9). Ningún oído jamás ha oído las glorias que Dios tiene guardadas para los que aceptan esta sabiduría. Nuestras mentes no son lo suficientemente grandes para comprender el gran propósito de Dios en la persona de Cristo. Los hombres en su experiencia de la vida han hecho la vida más cómoda y agradable. La esperanza de vida ha sido alargada. Hemos curado enfermedades que se creían mortales. Sin embargo, estos logros palidecen en importancia cuándo se les compara con lo que Dios tiene guardado para los que le aman. Allí en Su presencia no habrá enfermedad, muerte ni ningún dolor.

El versículo 10 nos dice que es el ministerio del Espíritu Santo revelarles la sabiduría profunda de Dios a los creyentes. De la misma manera que necesitamos que nuestro propio espíritu humano comprenda la sabiduría terrenal, del mismo modo necesitamos el Espíritu de Dios para comprender la sabiduría espiritual. Sin el Espíritu de Dios en nosotros, nunca podríamos comprender la obra de redención de Cristo (versículo 13). A los incrédulos que les falta la vida sobrenatural y la sabiduría del Espíritu Santo no pueden recibir las cosas de Dios porque estas verdades son espirituales y carecen de sentido para una mente mundana (versículo 14).

Quizás usted pueda identificarse con esto personalmente. ¿Cuántas veces escuchó la predicación del evangelio? ¿Cuántas veces usted oyó que el Señor Jesús murió por sus pecados y que si usted le aceptara, usted podría convertirse en hijo de Dios? Usted oyó las palabras, pero no tenían sentido para usted. Usted estaba tratando de entender sin tener la capacidad de procesar el pensamiento espiritual.

Esto es lo que Pablo les estaba diciendo a los corintios en el versículo 14. Él hizo constar que las personas sin el Espíritu no aceptan las cosas que vienen del Espíritu; las cosas espirituales son locura para ellas. Sólo los que tienen el Espíritu de Dios pueden comprender la sabiduría de Dios. El mensaje que Pablo habló era un mensaje espiritual. Su sabiduría no podría encontrarse en libros escritos por las personas sabias terrenales de su época. Su mensaje era del Espíritu de Dios. Él les comunicó la sabiduría espiritual en palabras dadas a él por el Espíritu Santo y sólo a los que el Espíritu dio a conocer esta verdad la podrían comprender.

Mientras que un hombre o una mujer sin el Espíritu no podrían comprender las cosas que Pablo hablaba, una persona espiritual (que tiene el Espíritu de Dios) podría juzgar acerca de estos asuntos espirituales (versículo 15). En otras palabras, las personas espirituales pueden analizar y considerar las cosas de Dios porque el Espíritu Santo, que está viviendo en ellas, les da entendimiento.

Pablo procedió a decir que la persona espiritual no está sometida al juicio de ningún hombre” (versículo 15). Los caminos de Dios son muy diferentes de los humanos. ¿Cómo puede alguien que no entiende los caminos del Espíritu juzgar al creyente? Los creyentes serán incomprendidos por el mundo, pero no necesitan temer los juicios de los hombres, son responsables solamente ante Dios y ante el Espíritu que les revela los pensamientos, los caminos y los propósitos del Señor (versículo 16).

La verdad que los incrédulos necesitan saber es una verdad espiritual que sólo el Espíritu de Dios les puede permitir comprender. Esto nos debería conducir a nuestras rodillas a buscar a Dios en favor de ellos. Nos estamos comunicando con personas que no tienen la capacidad de comprender lo que les estamos presentando. Qué importante es que trabajemos en colaboración con el Espíritu de Dios. Mientras Él nos utiliza en la presentación del evangelio, definitivamente Él debe dar la comprensión. Qué privilegio tenemos de ser colaboradores con el Espíritu en alcanzar a este mundo. Qué privilegio es tener nuestras mentes abiertas por el Espíritu a las verdades profundas de Dios. Los corintios estaban entre aquéllos cuyas mentes habían sido abiertas por el Espíritu de Dios a la verdad de Cristo y el propósito de Dios en Él.



Para Considerar:

¿Puede recordar usted el día que usted llegó a entender el mensaje del evangelio por primera vez? ¿Puede usted relacionarse con lo que Pablo está diciendo en este pasaje acerca de recibir la mente de Dios?

¿Qué papel jugamos en la conversión de un alma a Cristo? ¿Qué papel juega el Espíritu de Dios? ¿Hasta qué punto somos dependientes de la obra del Espíritu de Dios mientras compartimos la verdad?

¿Tiene usted la mente de Cristo? ¿Cuál es la diferencia entre la mente de Cristo y la sabiduría de este mundo?

Para Orar:

Tome un momento para orar por un incrédulo en su vecindario. Pídale a Dios que le dé a esta persona una comprensión del evangelio.

¿Se ha encontrado usted alguna vez corriendo delante de Dios en la presentación del evangelio, creyendo que usted podría ganar a los perdidos para Cristo por medio de sus propias palabras persuasivas? Pídale a Dios que le perdone y le ayude a reconocer el papel de Su Espíritu en ganar a los perdidos y darles vida y entender la verdad.

Agradezca al Señor por la manera en que ha abierto su mente a las verdades espirituales.



6 División en la Iglesia de Corinto

Leer 1 Corintios 3

En la última meditación, Pablo hizo una diferenciación entre la persona espiritual que tiene el Espíritu de Dios y la persona mundana que no lo tiene. Aquí en este capítulo, él les recuerda a los corintios que la diferenciación entre la persona espiritual y la persona natural no es siempre tan clara como debería ser. Aunque las personas espirituales tengan la capacidad de vivir según la sabiduría de Dios, no siempre hacen eso. A menudo viven y piensan como las personas mundanas.

Fíjese en el versículo 1 que Pablo les habló a los corintios como a “hermanos.” El término indicaría que él creía que ellos eran hijos de Dios. Habían aceptado al Señor y eran parte de la familia de Dios. Sin embargo fíjese que aunque eran sus hermanos en la fe, Pablo no se pudo dirigir a ellos como “espirituales.” Si bien les pertenecían al Señor Jesús, habían elegido vivir según los estándares y sabiduría del mundo. Qué tragedia era esto. Eran simplemente bebés en Cristo. Nunca habían madurado en su fe.

Pablo no les podía dar comida sólida – las verdades más profundas de Dios (versículo 2). Como bebés necesitaban todavía leche en su andar con el Señor. Habían sido cristianos durante suficiente tiempo como para haber demostrado cambios reales en sus vidas, pero esto no había ocurrido. Pablo les dijo a los corintios que todavía eran carnales en su comprensión y sus maneras de ser (versículo 3).

Es importante que notemos que Pablo estaba esperando progreso en su andar con el Señor. ¿Ha habido progreso en su vida espiritual? ¿Está usted más cerca del Señor este año de lo que lo estaba el año pasado? Este crecimiento debería verse en cada nivel de su experiencia cristiana. A veces vemos tremendo crecimiento en los primeros años de nuestra relación con el Señor y entonces parece desvanecerse. Hasta el creyente que ha conocido al Señor durante cincuenta años necesita continuar madurando en vivir piadosamente. Nunca agotaremos nuestra comprensión de Dios y de Su gracia. Siempre habrá pecados que vencer, nuevas alturas de capacitación en nuestro servicio e intimidad más profunda con Cristo. El crecimiento debe ser la experiencia normal para nosotros en cada etapa de nuestro caminar espiritual.

Los corintios nunca realmente habían progresado en su relación con el Señor. Una de las pruebas de esto podía verse en sus celos y contiendas. Como iglesia, quedaron atrapados en diferencias insignificantes. Algunas personas seguían a Pablo; otras preferían a Apolo. Estas diferencias estaban causando división en la iglesia. El solo hecho de que tuvieran esta fragmentación demostraba que no estaban creciendo en su fe. En lugar de eso, estaban pensando y comportándose como “meros hombres” (versículo 3). Es decir, estaban viviendo como incrédulos.

Pablo les mostró en los versículos 5-6 que tanto él como Apolo eran ministros conjuntamente en la causa de Cristo. Dios había dado a Pablo y a Apolo funciones diferentes en el cuerpo de Cristo. Pablo plantó la semilla de verdad y Apolo la regó. Estos dos hombres dependían de Dios para hacer que la semilla creciera y produjera fruto en las vidas de los Corintios. Ambos Pablo y Apolo tenían una meta: querían ver el fruto de Cristo en las vidas de los corintios. Pablo estaba demostrando que era inmaduro pensar que un ministerio era más importante que otro.

Pablo reconocía su papel en la vida de la iglesia corintia. En el versículo 10 él usó la ilustración de un edificio. Él había colocado el fundamento de la iglesia en Corinto. Dios había utilizado a Pablo para evangelizar y establecer una nueva iglesia (ver Romanos 15:20), pero era la responsabilidad de otra persona construir el resto del edificio sobre este fundamento. Apolo había hecho esto al enseñar la Palabra de Dios entre ellos.

Pablo les recordó a los corintios que cada uno de ellos tenía la responsabilidad de edificar sobre el fundamento de Cristo y Su obra (versículo 11). Cada creyente tenía que jugar un papel en la construcción de la iglesia de Cristo. Como hijos de Dios, podían elegir que materiales usar. Podrían construir sabiamente usando los mejores materiales –oro, plata, piedras preciosas– o ellos podrían construir imprudentemente usando madera, heno y paja (versículo 12). A través de un ministerio fiel y obediente podrían construir una iglesia sólida que resistiría la prueba del tiempo (versículo 13). Por otra parte, podrían ser infieles y podrían construir con técnicas mundanas y motivaciones impuras (comparados aquí con madera, heno y la paja). Esta mala construcción no soportaría la prueba del fuego. El día del juicio sacaría a luz todas estas cosas (ver 2 Corintios 5:10). En ese día la calidad del trabajo de cada persona sería revelada. Dios revelaría las motivaciones de su corazón.

Pablo les recordó a los corintios en el versículo 15 que él no estaba hablando de su salvación cuando él habló de edificar sobre el fundamento. Su salvación estaba segura desde el momento en que aceptaron al Señor como su Salvador. Pablo habla aquí de lo que hicieron con la salvación que experimentaron en Cristo. La persona que construyó con madera, heno y paja sufriría tremenda pérdida en el día del juicio, pero todavía sería salva “aunque así como por fuego” (versículo 15).

La manera en que vivimos nuestras vidas será sacada a luz en el día del juicio. La Biblia habla de recompensas por el servicio terrenal (Mateo 5:12; 6:1). Hay creyentes que le sirven al Señor con madera, heno y paja. Estos creyentes viven y piensan como incrédulos. Sus motivaciones y sus actitudes no son lo que desea Dios. Quizás sean orgullosas y egoístas. Quizás nunca han aprendido a caminar en la conducción de Dios y según los principios de Su Palabra. Pablo les recordó a los corintios que este tipo de creyente sufriría la pérdida de recompensas en el cielo. Dios todavía los amaría y los aceptaría como Sus hijos, pero no recibirían el elogio de su Padre Celestial por sus esfuerzos.

Como creyentes, somos templos de Dios. El Espíritu de Dios vive en nosotros (ver versículo 16). Como templos sagrados de Dios, nuestras vidas son sagradas. Necesitamos cuidarnos de no permitir que entre a estos templos ninguna cosa que traiga deshonra al Señor Dios que vive en nuestros corazones. Es una cosa seria profanar el templo de Dios. Pablo les advirtió a los corintios que si profanaban sus templos, Dios los destruiría (versículo 17). La bendición y la intimidad con Dios sólo podrían florecer cuando estuvieran caminando en obediencia y fidelidad. Los corintios habían sido culpables de permitir que celos, disputas y divisiones entraran en sus templos. Su iglesia estaba destruyéndose por esta madera, heno y rastrojo.

Pablo retó a los corintios a no se engañarse (versículo 18). Creían que eran sabios. Creían que las cosas estaban bien entre ellos y Dios, pero solamente ellos mismos se estaban induciendo al error. Las cosas no estaban bien. Los creyentes necesitaban despertarse a la realidad de lo que estaba sucediendo en sus vidas. Estaban tratando de funcionar con sabiduría terrenal. Estaban siendo atrapados en las maneras mundanas. Se estaban gloriando en hombres (versículo 21). Estaban exaltando estilos de ministerio y rasgos de personalidad cuando tenían cosas mucho más grandes de las que gloriarse.

Pablo les recordó en el versículo 22 de la bendición que tenían en Cristo. Tenían siervos maravillosos que habían compartido el amor de Dios con ellos. El mundo mismo era un regalo de Dios para ellos. Sus vidas estaban siendo sostenidas por Él. Sus bendiciones actuales y su esperanza futura eran todos regalos para ellos de un Dios misericordioso. Ellos pertenecían a Cristo. Él los había escogido y los había salvado de una eternidad de infierno y sufrimiento. Como resultado de las maravillosas bendiciones de Dios, sus divisiones insignificantes eran irrelevantes.

Como creyentes, todavía podemos vivir vidas mundanas. Esto es lo que estaba ocurriendo en la iglesia de Corinto. Los creyentes allí estaban siendo atrapados en divisiones insignificantes. El enemigo había tenido éxito en desviar su atención de Cristo y ponerla en ellos mismos. El resultado fue que ya no estaban creciendo en su fe. En lugar de eso, comenzaron a colocar bloques de celos y división en la sólida base de la iglesia de Cristo.

¡Qué reto es este capítulo para nosotros hoy como creyentes! Cuando usted mira a su templo, ¿qué tipo de bloques encuentra? Quizás esparcidos entre los bloques de oro, plata y piedra preciosa se pueden ver bloques de madera, heno y paja. Estos bloques inferiores necesitan ser arrancados y reemplazados con bloques que dan honor al nombre del Señor Jesús.



Para Considerar:

¿Esta meditación ha llamado su atención hacia algunos bloques en su vida con los que hay que tratar?

¿Le está guiando el Espíritu en lo que usted hace o está usted siendo influenciado por las cosas de este mundo?

¿Qué prueba de desarrollo espiritual encuentra usted en su vida? ¿Cómo el Señor Jesús ha estado cambiándole?



Para Orar:

Pídale a Dios que le ayude a tratar con bloques en su vida que no dan honor a Él.

¿Usted conoce a hermanos creyentes que no han podido crecer en su vida espiritual a causa de ciertas barreras en sus vidas? Tome un momento para orar por ellos ahora.

Dele a Dios las gracias por el seguro fundamento que Él nos ha dado en Cristo. Agradezca a Dios que este fundamento nunca fallará.

Pídale a Dios que le ayude a edificar sobre este fundamento de Cristo con actitudes y obras que verdaderamente traigan gloria a Su nombre.



7 Ser Cuestionados

Leer 1 Cor 4:1-5

¿Ha tenido usted alguna vez a alguien que ha cuestionado su ministerio? Esto es lo que estaba ocurriendo en la iglesia de Corinto. Había personas en Corinto a las que no les gustaba el apóstol o su ministerio. Incluso hasta el Señor Jesús no fue siempre apreciado. Las personas cuestionaron Su autoridad. Si usted es un siervo del Señor, tarde o temprano, usted también tendrá que enfrentar estos mismos asuntos.

¿Cómo tratamos la oposición a nuestros ministerios? Una mirada a la manera en que el apóstol Pablo trató con esto nos debería ayudar en nuestros momentos de prueba.

Él Tuvo una Comprensión Clara de Su Llamado (versículo 1)

Probablemente una de las cosas más importantes que podemos hacer cuando enfrentamos oposición y cuestionamiento de nuestro ministerio es estar seguros de nuestro llamado. Si yo dependiera de lo que los otros pensaran de mi ministerio, habría habido muchas veces cuando hubiera renunciado. Si bien ha habido muchas dificultades, nunca he podido sobrepasar el hecho de que el Señor Jesús un día dejó claro que Él me quería en el ministerio a tiempo completo. Ha habido momentos en mi vida cuando consideré otro tipo de trabajo, pero cada vez el Señor me trajo de regreso a Su llamado original. Ese sentido del llamado me ha sustentado a través de muchas dificultades.

El apóstol Pablo tenía una comprensión clara de su llamado. Él se veía a sí mismo como un siervo al que Cristo había comisionado los “misterios de Dios” (versículo 1). La palabra comisionar es importante. Dios le dio a Pablo una responsabilidad. Él le comisionó con un mensaje para Su pueblo y Pablo entendía que él tenía la obligación de compartir ese mensaje. El apóstol estaba convencido de que él tenía que ser fiel sin importar lo que otros dijeran de él. Pablo pudo enfrentar a los que le cuestionaban a él y su ministerio porque él tenía una clara comprensión del llamado de Dios en su vida.

Él Se Comprometió a Permanecer Fiel a Su Llamado (versículo 2)

Al haber confirmado en su mente que el llamado de Dios era de por vida, Pablo entonces se comprometió a obedecer ese llamado. El Señor le había dado una confianza y él sabía que él tenía que permanecer fiel a esa confianza.

Podemos tener la seguridad de que el enemigo se esmerará en impedirnos ser fieles a la confianza que Dios nos ha dado. Probablemente he experimentado más frustración en el área de mis dones que en cualquier otra área del ministerio. Satanás ha usado las reacciones de personas para desalentarme. A veces he tenido objeciones acerca de mis dones. A veces he vuelto al Señor para preguntarle si debería continuar.


Continue reading this ebook at Smashwords.
Purchase this book or download sample versions for your ebook reader.
(Pages 1-26 show above.)