Excerpt for Cómo superar la adicción al cannabis Las sombras de la marihuana by , available in its entirety at Smashwords

Lua Sáenz del Castillo



Cómo superar la
adicción al cannabis

Las sombras de la marihuana



Smashwords Octubre 2017

www.supera-adiccioncannabis-marihuana.com

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Cómo superar la adicción al cannabis. Las sombras de la Marihuana.”p

Lua Sáenz del Castillo

© 2017 Lua Sáenz del Castillo

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Lua Sáenz del Castillo

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Gracias por adquirir este libro. El copyright es propiedad exclusiva del autor y por lo tanto no se permite su reproducción, copiado ni distribución ya sea con fines comerciales o sin ánimos de lucro.


TABLA DE CONTENIDO

PRIMERA PARTE Entendiendo el problema

Capítulo 1 Luces y Sombras de la Marihuana.

Capítulo 2 ¿Tiene esto algo que ver contigo?

Capítulo 3 ¿Qué ha pasado aquí? ¿Por qué consumir marihuana ya no te genera lo que te generaba antes?

Capítulo 4 La falta de fuerza de voluntad, el lóbulo frontal y la dopamina.

Capítulo 5 ¿Cómo saber si realmente eres un adicto al cannabis? ¿Cuáles son los síntomas de la adicción? La negación como mecanismo de defensa. Los tipos de negación del adicto al cannabis.

Capítulo 6 Abrir los ojos a tu mecanismo de negación. La dejo o no la dejo. El poder personal.

Capítulo 7 El trabajo sobre la motivación.

Capítulo 8 Superar la adicción es más que superar el síndrome de abstinencia física y controlarse para no volver a consumir. La honestidad y la evitación.

Sobre las creencias

Capítulo 9 El sistema de creencias del adicto.

Capítulo 10 Las creencias de la adicción y la marihuana ¿Cómo ayuda la marihuana a contribuir a tu autoengaño y a que sigas sosteniendo tus creencias irreales y adictivas?

Capítulo 11 Libérate de las creencias que te llevan a la adicción. La transformación de tus creencias.

Capítulo 12 La gran mentira. Libérate de la creencia “yo no soy lo suficiente, yo no valgo lo suficiente”.

Capítulo 13 La personalidad adictiva y lo que el cannabis hace por ti.

SEGUNDA PARTE Superando el problema

Capítulo 14 Cómo transformar tus tendencias de personalidad adictiva sin necesidad de recurrir a la droga para que haga el trabajo por ti.

Capítulo 15 Más allá de las creencias. Habilidades para afrontar los conflictos de la vida. Interiorizar pensamientos que nos apoyen. La presión social y la necesidad de ser asertivo y aprender a decir que no.

Capítulo 16 La abstinencia. Dejar de consumir Marihuana. ¿Qué ocurre cuando dejas de consumir marihuana? Cómo equilibrar al cerebro de manera natural y aumentar los niveles de dopamina sin necesidad de drogas.

Capítulo 17 Entender el mono: la compulsión, las ansias por consumir.

Capítulo 18 Doce estrategias para superar el mono/las ansias por consumir.

Capítulo 19 Afrontar los problemas de tu vida.

Capítulo 20 Claves para afrontar tus sentimientos y emociones.

Capítulo 21 El auto sabotaje por sentirte bien, la profecía auto cumplida.

Epílogo

Apéndice

Agradecimientos

Referencias

Sobre la autora



PRIMERA PARTE

Entendiendo el problema



Capítulo 1
Luces y Sombras de la Marihuana

Cuando se habla del consumo de cannabis lo normal es posicionarse en los extremos. Se idealiza o se criminaliza. Ángel o demonio.

Aquellos que la ven como un ángel piensan que debería ser legalizada y consumida sin mayores miramientos. Al contrario, para los que la ven como un demonio, debería ser prohibida y sus consumidores condenados, independientemente de qué tipo de uso estén haciendo de la misma.

Pero, como todo en la vida, la marihuana tiene a la vez luces y sombras.

Este libro está orientado a las personas que conocen de primera mano lo que significa consumir marihuana.

Su objetivo es lidiar con las sombras de su consumo. Es decir, la dependencia y el deterioro a nivel físico, mental y emocional que implica su adicción.

No se hablará en este libro sobre sus luces. En otras palabras, no se hablará de la marihuana como planta maestra y medicinal, ni de los beneficios que puede aportar si es usada de forma responsable y consciente.

La marihuana ha sido utilizada durante miles de años en rituales de ampliación de la consciencia, conexión espiritual y sanación física. Pero también ha sido utilizada incorrectamente desde hace siglos para escapar de la realidad y de uno mismo. Como estrategia para no afrontar la realidad de la vida.

Este libro está destinado a personas que se encuentran perdidas y que se han hecho daño a sí mismas con el uso indiscriminado del cannabis.

El objetivo es que aprendan a superar su adicción y a afrontar la realidad de su vida y su mundo interno de sentimientos y sensaciones.

El cannabis es consumido tanto por mujeres como por hombres. Con la búsqueda de normalizar la igualdad de género a través del lenguaje, habrá momentos en los que este libro esté escrito en masculino y otros en femenino.

La razón por la que el primer libro que escribo acerca de la marihuana es sobre sus sombras no es casual.

La adicción al cannabis puede destrozarte la vida a ti y a las personas que te rodean. Consumir cannabis no es un juego. Conocer primero las sombras del cannabis y tus propias sombras es fundamental para evitar la adicción.

Capítulo 2
¿Tiene esto algo que ver contigo?

Hace años que fumas marihuana. Por desgracia, ya no es lo que era.

Durante mucho tiempo consumirla fue una de las mejores cosas de tu vida. Quizás alguna vez llegaste a pensar que era lo mejor que tenías.

Cuando nada tenía sentido, cuando te encontrabas triste, angustiado, enfadado o frustrado, bastaban unas caladas para que todo cambiara. De repente el mundo parecía ser un lugar en el que mereciera la pena vivir. Y para qué hablar de lo relajado que te quedabas…

Durante mucho tiempo la maría te dio tanto y te pidió tan poco que parecía la compañera perfecta. Gracias a ella tienes recuerdos maravillosos. Pasaste momentos inolvidables con tus amigos, con tu pareja y contigo mismo. Con ella podías romper la barrera de las sensaciones normales y ver más allá de la realidad de la rutina diaria.

¿Te acuerdas? Los colores eran intensos. La comida era exquisita. Te dejabas llevar por unos sonidos y una música que de repente eran hipnóticos. Hacer el amor era una experiencia indescriptible, las sensaciones físicas eran deslumbrantes. Te sentías totalmente unido a tu pareja, como si fuerais uno. Tu vida era emocionalmente plena. Te dabas cuenta de muchísimas cosas que antes te pasaban inadvertidas. A veces cuando consumías resolvías grandes misterios de la humanidad. Le dabas sentido al sinsentido. Los pensamientos que tenías eran dignos de escribir un libro.

Quizás te conectaste con tu propio espíritu. Lo perfecto, Dios, lo sagrado (o como quieras llamar a esta experiencia) era parte de ti y tú eras parte de ello. Estabas conectado al resto de las personas y sentías amor por la humanidad.

Te conectaste con la naturaleza y con el mundo de una forma muy especial. Tú eras uno, pensabas, todos somos uno. Tu pecho se abría y era invadido por una sensación de tranquilidad y amor que te hacía muy feliz.

Desarrollaste tu parte creativa. Quizás pintabas, escribías, bailabas o expresabas tu energía creativa de otras formas.

Estabas de acuerdo con que la marihuana se debía legalizar. “Cómo vamos a privar a las personas de descubrir tanto de sí mismas, de sentir tanta tranquilidad, tanto amor, tanto placer. Todo el mundo debería fumar marihuana. Así se acabarían las guerras, el odio, la falta de entendimiento y de amor. Habría risas, creatividad, el mundo sería un lugar mucho mejor”.

Al principio no fumabas todos los días. Te habían comentado que el consumo podía dañar el cerebro o tener algún otro efecto negativo, pero con el paso del tiempo o bien te lo dejaste de creer o te dio exactamente lo mismo. “Una hierba que te lleva a experimentar estos estados internos tan increíbles no puede ser mala. ¿Cómo puede ser malo abrir la mente, abrir el corazón, sentirse unido, sentir placer y relajación? La gente que tiene miedo a la marihuana no se da cuenta, vive en su pequeño mundo materialista y no se atreve a sentir lo que yo sí me atrevo a experimentar”. Así que empezaste a fumar todos los días sin gran control ni censura por tu parte. Durante un tiempo siguió pareciéndote una gran decisión.

Te sentías bien. Te gustaba más tu vida fumando marihuana.

Gracias a la marihuana eras capaz de resolver tus conflictos de una manera mucho más pacífica que antes. Gracias a la marihuana los momentos tediosos de la vida, el trabajo, las esperas, los tiempos sin saber qué hacer se llenaban de magia.

Te diste cuenta de que amabas la marihuana, de que te sentías profundamente agradecido por todo lo que la marihuana estaba aportando a tu vida. Ya no podías entender tu vida sin ella. Y tenías la certeza de que ibas a fumar marihuana hasta el final de tus días. No podía ser de otra manera.

Pero el tiempo fue pasando y empezaron a ocurrir cosas que no eran tan agradables.

Tu memoria fue empeorando. No te acordabas del nombre o incluso la cara de personas que habías conocido hace poco. “Tampoco me voy a acordar de toda la gente que me presentan, si ni siquiera me importan”.

Se te olvidaba para qué habías vuelto a casa o por qué habías entrado en la cocina. “Bueno, a la gente que tampoco fuma maría este tipo de cosas también le pasan, a mi abuela le pasan todo el tiempo y no ha fumado en su vida”.

Se te olvidaron las matemáticas básicas. ¿Cómo se multiplicaba, cómo se sumaba, cómo se restaba, cómo se dividía? “Bueno, tampoco pasa nada, tengo calculadora en el móvil. Y el cambio que me da el dependiente ni lo reviso, seguro que me lo ha dado bien”.

Dejaste de leer libros, o cada página la tenías que releer varias veces para captar más o menos el significado. “Bueno, igualmente leer tampoco es tan importante. Hay mucha gente que no lee y es muy feliz y muy interesante. Los intelectuales son unos aburridos. Yo prefiero la experiencia directa. Prefiero vivir la vida a leerla”.

Tuviste que abandonar tus estudios porque tu capacidad de concentración y tu capacidad para entender y retener el significado de lo que leías no era suficiente para aprobar los exámenes. “Bueno, sí que es una putada que no haya podido terminar la carrera. Pero si la cabeza no me da, pues no me da. Tengo que aceptar mis limitaciones. Y además hay mucha gente que ha terminado la carrera y no le ha servido de nada. No es el fin del mundo”.

Empezaste a dejar de disfrutar de hablar con la gente en las situaciones sociales. No podías seguir el hilo de la conversación. No entendías lo que te decían. Empezaste a preocuparte de que te juzgaran por estar fumado y no poder seguir bien la conversación con ellos. “Igualmente toda esa gente no me importa en realidad. Yo disfruto fumando y estando solo. No hace falta salir tanto”.

Empezaste a sentir que los demás te juzgaban, que hablaban de ti, que te querían hacer algún tipo de daño. Comenzaste a sentir paranoia y a sentirte muy incómodo en situaciones sociales. “Es que no sabes de quién te puedes fiar. Esta gente no me gusta y yo no les gusto a ellos. Creo que prefiero estar más tiempo solo”.

Empezaste a sentir la mente pesada y ya no sentías el impulso creativo del principio. “Prefiero estar tumbado en la cama escuchando música o viendo series y no pensando en nada. No me apetece hacer nada”.

Empezaste a sentir que tus estados de ánimo eran cada vez más negativos. Experimentabas angustia, ansiedad, rabia, frustración, depresión.

Fumar maría te hacía sentir un poco mejor durante periodos de tiempo cada vez más cortos. “Es que mi vida es una mierda. No tengo lo que quiero. Me siento insatisfecho. Nada me llena lo suficiente. Y no tengo realmente ganas de hacer nada al respecto. Prefiero fumar maría y vivir mi malestar solo en mi casa. Quizás si fumo más volveré a sentir un poco de paz”.

Tu pareja te ha dejado porque dice que no estás lo suficientemente presente “Igual mi pareja no me llenaba ya...”.

Con tus amigos la relación ha cambiado, ya no te sientes tan bien como antes con ellos. “Es que son distintos a mí, los siento ajenos, no conecto como antes con ellos. Me siento más tranquilo estando solo”.

Te empiezas a sentir muy solo y muy infeliz. “No me siento con fuerzas para afrontar mi vida. No puedo con tantos problemas. Lo único que quiero es quedarme en casa y fumar maría. Alguna vez me he sentido tan deprimido que me han dado ganas de morirme. He perdido mi energía y mi alegría”.

Si eres fumador crónico de marihuana es posible que te hayas sentido reflejado con algunas o muchas cosas escritas en este capítulo.

Durante mucho tiempo consumir marihuana fue una experiencia que enriquecía tu vida, pero ha ido pasando el tiempo y te das cuenta que tu vida ha empeorado. Y sin embargo no quieres, o no puedes, dejar de consumirla.

Capítulo 3
¿Qué ha pasado aquí?
¿Por qué consumir marihuana ya no
te genera lo que te generaba antes?

Hace poco vi la película Urge. En ella los protagonistas van a una especie de discoteca glamurosa donde están todos drogados con la misma sustancia y pasándolo en grande. Cuando los protagonistas van a comprar esta droga se les advierte de que solamente hay una regla que deben seguir: “solo se puede consumir una única vez”.

La prueban, tienen la noche de su vida y descubren que bajo sus efectos se permiten ser completamente ellos mismos. Se enamoran de la droga.

Por supuesto, y como era de esperar, al día siguiente la vuelven a consumir ansiosamente. Entonces la película nos puede llevar a interpretar que esta gente tenía muy reprimidos y poco integrados sus impulsos agresivos, porque al final, a consecuencia del consumo, terminan volviéndose locos y dando rienda suelta a su violencia. La mayoría terminan muertos. Si hubieran hecho caso a la única regla que se les había dado (“sólo se puede consumir esta droga una única vez”), habrían podido disfrutar de todos los aspectos positivos de esta droga sin sufrir ninguno de los negativos.

De alguna manera esto ocurre con la marihuana. Hay un efecto a corto plazo que ofrece esta planta maestra que puede ser muy beneficioso para superar inhibiciones, abrir la mente, la creatividad, el corazón y la espiritualidad. Pero si se consume de manera regular, crónica e indiscriminada, la marihuana deja de ser una planta maestra para convertirse en una droga común que genera adicción y que limita y perjudica la vida.

En este capítulo vamos a describir qué va ocurriendo dentro del consumidor de cannabis, es decir, las etapas desde que comienza su relación con la marihuana de una forma satisfactoria hasta que se siente totalmente atrapado y perdido en su relación con ella.

Las etapas de la relación con la marihuana

1. Te enamoras

A veces es un flechazo. La probaste y la experiencia fue tan reveladora y buena a nivel emocional, físico, mental o espiritual, que despertó en ti sentimientos parecidos a los que experimentas cuando te enamoras.

¿Qué es lo que suele ocurrir las primeras veces que se consume marihuana para que en algunas personas se produzca este enamoramiento?

A nivel físico: magnificación de la sensorialidad.

Es decir, miras y observas la realidad que te rodea con un nivel mayor de detalle e intensidad sensorial. Los colores se perciben más intensos, aprecias detalles, ángulos, líneas y formas en los objetos a los que antes no habías prestado atención y que ahora bajo los efectos de la marihuana te parecen fascinantes. Miras a las personas que te rodean y puedes llegar a tener la experiencia de que es como si tu amiga, novio etc., hubieran cambiado. Ves en ellos detalles faciales o corporales que nunca antes habías observado.

El sentido auditivo también aumenta. Escuchas más y con más detalle. Prestas atención a sonidos que antes te habían pasado inadvertidos. La música se convierte en una gran placer. Si eres músico quizás te lleve a terminar aquella composición musical con la que estabas bloqueado o a ejecutar y disfrutar alguna pieza musical.

El sentido olfativo se amplia. Percibes con más intensidad los olores. Tanto los que te gustan como los que no te gustan.

El sentido del gusto se intensifica. Comer es un placer que te genera sensaciones mucho más intensas que de costumbre.

El sentido táctil y propioceptivo también se amplia. Las sensaciones de contacto físico se vuelven más intensas. Se incrementan las sensaciones placenteras al hacer el amor. En relación al sentido propioceptivo hay incluso algunas personas que toman consciencia de cómo se sienten sus músculos, huesos, corazón, y otros órganos internos.

A nivel mental: puedes pensar sobre distintos temas de manera diferente y novedosa.

Comienzas a realizar asociaciones de pensamientos que jamás habías hecho antes. A pensar aspectos de tu realidad desde ángulos distintos. Si siempre habías pensado sobre un tema de una manera en particular, bajo los efectos de la marihuana tu mente se flexibiliza y puedes abrirte a entender ese mismo tema desde perspectivas distintas.

Resuelves conflictos mentales que quizás hacía tiempo traías contigo.

Eres capaz de encontrar soluciones creativas a problemas concretos y abstractos. Despierta tu pensamiento creativo.

A nivel emocional: relajación, alegría, euforia.

Tu corazón se abre. Tienes más amor y buenos sentimientos para recibir y para dar. Ves lo bueno de las personas que te rodean. Te sientes cómodo con ellos, hablas con ellos, te ríes con ellos, compartes con ellos, te sientes unido a ellos.

A nivel espiritual: puedes experimentar sensaciones y sentimientos espirituales.

Paz interna. Lo sagrado en tu interior. Sentirte conectada con todo y todos a un nivel profundo. Te sientes más conectado con tu ser verdadero, con tu verdad interna. Eres más tú mismo.

La percepción temporal se distorsiona: a veces un minuto se experimenta como eterno y otras veces como un segundo. Tu estado de consciencia está más conectado con el tiempo presente que con el tiempo pasado o futuro. Esta alteración temporal se suele experimentar como una experiencia reveladora.

También es posible que la persona que comienza a consumir marihuana jamás haya experimentado este tipo de cambios de estado de consciencia.

Es posible que ni siquiera supiera lo que es experimentar en sí mismo un estado de consciencia, o de las múltiples posibilidades perceptivas que se pueden experimentar a través del cerebro humano.

Asimismo, puede que esta persona estuviera viviendo un estado de ánimo desagradable, como las personas que viven su vida a través de un estado de ánimo distímico, depresivo, ansiógeno, etc.

Si llevaban un tiempo experimentando malestar emocional interno y el consumir marihuana implica una transformación radical de ese estado es probable que esto despierte una gratitud y un amor hacia esta sustancia, ya que les genera un cambio de estado de ánimo positivo.

Normalmente el tipo de persona en el que se genera este estado de enamoramiento hacia la marihuana es un tipo de persona que internamente está experimentando algún tipo de malestar o patología emocional, de vacío interno, de falta de sentido profundo de su vida o de inhibición social, generalmente de manera crónica.

Se puede empezar a consumir marihuana por muchas razones: Presión social: “Mis amigos lo hacen y quiero ser como ellos, no quiero que me vean como un aburrido, niño de mama etc., por no hacerlo”. O curiosidad “He escuchado que fumar marihuana es genial, tengo curiosidad, quiero saber lo que se siente”.

Existen tantos motivos como consumidores de cannabis.

Por otro lado, hay muchas personas que fuman marihuana y no se enamoran de ella; a los que no les hace sentirse del todo bien: experimentan náuseas, mareos, palpitaciones y paranoias. Se sienten incómodos con la alteración de sus percepciones, les genera una mayor inhibición social porque no saben manejar la alteración del pensamiento, no se pueden comunicar con normalidad, se sienten juzgados y se cierran al entorno.

Y, finalmente, hay otras personas que, aun sentándoles la marihuana estupendamente y siendo una gran revelación, tampoco se enamoran de ella. Ya están enamorados del estilo de vida que llevan, de sus amistades, de su familia. Se sienten bien consigo mismos. Se sienten bien con su vida. No necesitan amar a la marihuana porque a pesar de ser una gran experiencia no les está llenando la vida. Ellos ya la tienen llena.

Como el objetivo de este libro es aprender a superar la adicción a la marihuana nos centraremos en aquellas personas que sí que se enamoran de ella.

¿Qué ocurre cuando te enamoras?

2. La luna de miel

Al enamorarte, quieres pasar cada vez más tiempo e intimidad con tu amor. Comienza la luna de miel. Esta es la etapa de experimentación con la marihuana en la que disfrutas de todas las ventajas y ninguno de los inconvenientes que conlleva su consumo continuado.

Hay personas que se quedan en la etapa de luna de miel para siempre. Son las personas que han aprendido a consumir la planta cada bastante tiempo, nunca más de una vez cada seis semanas, tomándola como una ocasión especial. No usan la marihuana para cambiar un estado de ánimo negativo, sino para desarrollar otro tipo de aspectos (consciencia de uno mismo, aspectos espirituales, cambio de perspectiva, momento de risas e intimidad con amigos o pareja, etcétera). Aman lo que la marihuana tiene que enseñarles, pero no la necesitan. Se tienen a ellos mismos y sus recursos internos para sostenerse y afrontar los diferentes problemas y sentimientos negativos de su vida.

Sin embargo, para muchas otras personas la etapa de luna de miel es la antesala de la adicción.

Si eres una de estas personas, en esta etapa te queda claro que consumir marihuana te aleja mágicamente de los sentimientos y estados de ánimo negativos. Una vez que has aprendido esto, si no dispones de suficientes recursos internos para afrontar los problemas de tu vida, el paso a la adicción es muy sencillo.

Aprendiste que se puede escapar de los sentimientos negativos o conseguir placer a través de la marihuana, y quizás no lo sabes hacer de otra manera.

Esta solución para afrontar de manera instantánea tus sentimientos desagradables es tan fácil que, al cabo de poco tiempo, comienza a ser tu solución favorita, o incluso la única solución para resolver tus estados de ánimo.

En este momento de la luna de miel, cuando todavía no has comenzado a sentir en ti el deterioro por el consumo crónico, empiezas a permitirte consumirla de manera impulsiva y compulsiva.

La utilizas para borrar tus sentimientos dolorosos u obtener placer instantáneo sin graves consecuencias negativas.

Es posible que en esta etapa sientas que tú controlas y que consumir marihuana es inofensivo. Sientes que te la mereces. Has encontrado la forma de sentirte bien instantáneamente sin necesidad de mayores esfuerzos, cambio de actitudes ni crecimiento interno.

Ten en cuenta que las personas con baja tolerancia a la frustración, con pocos recursos psicológicos y emocionales para hacer frente a las adversidades de su vida, son los que más desean y tienden a buscar las soluciones mágicas y rápidas.

Son los más propensos a buscar el recurso químico que facilite el cambio interno, en vez de generar ese cambio a través de recursos internos psicológicos y emocionales y acciones en el mundo real.

3. El declive. Comienzan a evidenciarse los problemas

Si llevas un tiempo consumiendo marihuana de forma regular (por lo menos dos veces a la semana) es más que posible que ya estés experimentando los cambios de consciencia característicos del consumidor crónico.

Esto implica, entre otros síntomas, una mente más pasiva, con problemas de concentración y memoria.

Más específicamente, fíjate si te sientes identificado con alguno, no tiene que ser con todos ellos sino al menos con uno en cada categoría, de los siguientes síntomas:

Síntomas que puedo estar presentando en relación a mi capacidad de entender a los demás y expresarme verbalmente:

Me cuesta o no encuentro la palabra exacta para explicar lo que quiero decir.

A veces me pongo nervioso porque no me puedo explicar bien y los demás no entienden lo que quiero decir.

A veces no entiendo lo que me quieren decir. Me lo intentan explicar pero no entiendo el significado. Al final cambiamos de tema porque se me hace complicado y me empiezo a sentir incómodo.

Me cuesta poner en palabras cómo me siento.

Me cuesta participar en debates o discusiones en los que tenga que ser rápido mentalmente y dar argumentos y contraargumentos a favor o en contra de los puntos de vista de otras personas. Me faltan las palabras, se me olvidan algunas cosas que quería decir.

A veces me siento aislado y poco comprendido.

Síntomas en relación a mi capacidad de valorar lo que estoy haciendo, y elegir realizar el comportamiento que me traiga las mayores consecuencias positivas a medio y largo plazo:

Me cuesta valorar sobre la marcha si lo que estoy haciendo me va a traer consecuencias negativas y mayores problemas.

Parece que no aprendo de mis errores, porque no dejo de repetirlos.

Me cuesta dejar de cometer los mismos errores.

Ha llegado un momento en el que paso. Me da lo mismo equivocarme y hacerlo mal. Hay gente que dice que soy un pasota.

A veces siento que no valgo lo suficiente, que no soy lo suficiente, que no he conseguido lo suficiente.

A veces me siento vacío, impotente y triste.

Me siento desmotivado y sin ganas de hacer nada. Las cosas que antes me importaban y en las que invertía tiempo y energía ahora simplemente me dan lo mismo.

No tengo suficiente fuerza de voluntad.

No tengo suficiente autocontrol.

Me dejo llevar por mis impulsos y luego me siento culpable por ello.

Hago cosas que me hacen sentir bien a corto plazo y que después me traen problemas a medio y largo plazo.

Síntomas en relación a mi flexibilidad de pensamiento:

Me cuesta mantener el hilo de mi pensamiento cuando estoy en una conversación en la que se habla sobre un tema complejo.

Me he vuelto más rígido e inflexible en mi forma de pensar. Lo que yo pienso es lo correcto. Yo tengo la razón.

Tengo dificultades para concentrarme.

Tengo dificultades para prestar atención en general. Me dicen que ando volado.

Me cuesta prestar atención a lo realmente importante en un momento dado. Es como que a veces me voy por las ramas. Le presto atención a detalles que me parecen interesantes pero no a lo prioritario.

A veces me cuesta desplazar la atención. Es como si mi mente se quedara tildada con algo y luego me cuesta poner la atención en algo diferente.

A veces me cuesta entender el punto de vista de los demás. Ponerme en el lugar del otro.

A veces me da la sensación de que cuando hablo con mis amigos y todos vamos fumados en realidad hacemos monólogos en vez de diálogos. Cada uno cuenta su rollo y luego el otro le contesta otro rollo totalmente distinto que muchas veces no tiene nada que ver.

Síntomas en relación a mi memoria:

A veces me olvido de que he quedado con alguien, de algo que tenía que hacer, un compromiso de trabajo o cualquier otro tipo.

Me resulta difícil acordarme de cuándo he hecho algo determinado. Por ejemplo, no sé exactamente cuánto tiempo llevo saliendo con mi pareja, cuánto tiempo ha pasado del viaje que hice con mis amigos, etc.

Me resulta difícil imaginarme periodos de tiempo largos. Por ejemplo, no puedo imaginarme el futuro a largo plazo. No puedo acordarme de lo que era mi vida a rasgos generales hace 5 años.

Me cuesta leer libros largos, o ver películas.

Tengo dificultades para acordarme de muchas cosas de mi pasado. Por ejemplo, a veces alguien me dice: “¿te acuerdas de cuándo hicimos tal y cual cosa?”, y la verdad es que yo no me acuerdo, o me acuerdo muy vagamente.

Me cuesta visualizar. Si me dicen por ejemplo “visualiza un cochecito de bebe color naranja que está en la acera de enfrente de la iglesia más cercana a tu casa”, este ejercicio de visualización me cuesta mucho.

A veces me cuesta acordarme de la relación que tienen entre sí las personas. Por ejemplo, quién es pareja de quién, quién es familia de quién, quién es amigo de quién.

A veces no recuerdo cómo se llaman las personas. Por ejemplo, me he vuelto a encontrar hoy en esta fiesta a esta persona que he visto ya en muchas ocasiones y que tendría que saber cómo se llama, pero no logro acordarme.

Síntomas relacionados con falta de estructura y orden mental:

Me cuesta crear y mantener rutinas durante el día y la semana.

Me cuesta organizarme teniendo en cuenta el tiempo que tengo para hacer una determinada cosa.

A veces me siento un poco confundido y no sé diferenciar bien en qué momento del año o en qué momento del día estamos.

A veces me siento un poco confundido y no me doy bien cuenta de lo que está pasando a mi alrededor.

A veces pierdo la orientación espacial. Estoy en la calle y no sé cómo llegar a un lugar al que ya he ido otras veces.

Me resulta difícil estructurar mi vida diaria en base a un horario.

Síntomas de aislamiento con respecto a la realidad:

A veces siento que yo no pertenezco a esta realidad, a este mundo. Me siento totalmente fuera del sistema.

A veces siento que vivo en mi propio mundo.

A veces siento que soy único, diferente al resto, que nadie me puede entender.

A veces me siento alienado de mí mismo. No sé quién soy. Siento mi identidad muy difuminada.

Síntomas emocionales:

Me siento con frecuencia irritado.

Soy como una montaña rusa emocional. Cambio de estado emocional rápidamente. Soy muy impredecible emocionalmente.

Hay días que me siento muy triste sin ninguna razón en particular.

Tengo menos deseo sexual o demasiado deseo sexual.

Cada vez hay más días en los que me siento desanimado.

Muchas veces me siento desmotivado, sin ganas de hacer nada.

Cosas que antes me motivaban me han dejado de motivar.

Si te sientes identificado con algunos de estos síntomas, claramente ya no estás en la etapa de luna de miel con la marihuana.

Estás experimentando el declive característico de las personas que fuman marihuana con demasiada frecuencia.

Quizás todavía no te consideras a ti mismo como un adicto-dependiente y todavía crees que controlas totalmente el consumo de la marihuana y que quizás este libro que estás leyendo ahora mismo no está dirigido a ti, sino a personas que están mucho peor que tú. Si este es el caso es fácil comprobarlo.

¿Cómo comprobarlo? Simplemente no consumas nada de marihuana en los próximos 3 meses.

Si logras hacerlo, sin caer para compensar en el consumo de otra sustancia alteradora de la consciencia u otro tipo de adicción compensatoria, es probable que no necesites seguir leyendo este libro. Estás estupendo y eres un individuo independiente y sin tendencias adictivas.

Pero si no es así, y mañana vuelves a fumar, te pido que abras tu mente a esta posibilidad: podría ser que los síntomas de deterioro cognitivo que presentas tengan que ver con que has generado una relación de dependencia con la marihuana. Con tu decisión de seguir fumando no estás yendo a tu favor sino en tu contra.

Nadie con la mente totalmente clara y sin problemas emocionales elegiría seguir consumiendo de manera frecuente una sustancia que está generando un deterioro cognitivo.

La gente mental y emocionalmente sana se quiere lo suficiente como para elegir no dañarse el cerebro.

Si estás eligiendo seguir consumiendo a pesar de que estás evidenciando este declive a nivel cognitivo, es porque no estás usando la marihuana como planta maestra para ampliar la consciencia, sino que la estás usando como droga de evasión de la realidad de ti mismo.

No quieres, no puedes o estás teniendo problemas para afrontar tus problemas psicológicos, emocionales, sociales o laborales con verdadera inteligencia emocional. Y la mejor manera con la que has encontrado para afrontar los malestares de tu vida es a través de escudarte, distraerte, olvidarte, evadirte, desapegarte o desensibilizarte a través de la maría.

Lo lamento mucho, porque claramente esto no es lo mejor para ti, aunque ahora mismo es como te está saliendo hacerlo. Afortunadamente, en este libro aprenderás cómo afrontar los problemas de tu vida yendo a tu favor y no en tu contra.

4. Estás atrapado

Esta es la fase en la que solo te sientes normal si consumes marihuana. Cada vez tienes que fumar más para evitar tomar consciencia de tus sentimientos y estados de ánimo negativos y para tratar de obtener el alivio buscado, que cada vez es menor.

El placer ya desapareció hace tiempo. Tratas de sobrevivir a tu estado latente depresivo, de angustia, de rabia profunda o ansiedad a través del alivio de fumar cada vez con mayor frecuencia. Porque los efectos positivos que sentías cuando fumabas cada vez son menores.

Has desarrollado tolerancia. Fumas para evitar estos estados de ánimos negativos, para evitar conectarte con tus problemas personales y para evitar el malestar asociado al síndrome de abstinencia.

El síndrome de abstinencia son todos los síntomas desagradables físicos y psicológicos que se experimentan cuando se reduce o se suspende totalmente el consumo de marihuana.

La dependencia física creada químicamente por la acción de la marihuana sobre tu sistema nervioso te tiene apresado.

El síndrome de abstinencia físico de la marihuana es desagradable. Hay personas que no lo presentan, pero la mayoría sí. No es realista decir que la marihuana no genera dependencia física si se tienen en cuenta todas las personas que afirman que sí presentan los síntomas físicos del síndrome de abstinencia. La realidad es que hay multitud de testimonios de personas que afirman experimentar dichos síntomas de abstinencia física.

Hay varios síntomas físicos y es muy probable que no los experimentes todos sino solo algunos de ellos. Estos suelen ser:

Mareos

Náuseas

Vómitos

Diarrea

Inapetencia

Aumento de la tensión física

Nistagmus (movimiento involuntario de los ojos)

Sudoración

Escalofríos

Temblores

Dolor abdominal

Alteraciones del sueño: principalmente insomnio

Estos síntomas comienzan en el plazo de 1-3 días y se prolongan normalmente durante 10-14 días, algunas personas lo pueden experimentar durante más tiempo. No tengo registro de nadie que los haya experimentado por más de un mes y medio.

Los síntomas psicológicos-emocionales pueden durar más tiempo, incluso algunos meses. Se presentan mientras la persona está reorientando y afrontando los problemas más serios de su vida.

Pero afortunadamente la marihuana no produce modificaciones neuroquímicas a largo plazo. Y es mucho más que probable que si la persona resuelve sus conflictos emocionales más importantes y se orienta adecuadamente en la vida termine volviendo a experimentar una estabilidad psicológica y emocional.

Estos síntomas psicológico-emocionales suelen ser:

Nerviosismo

Ansiedad

Angustia

Inquietud

Rabia

Agresividad

Irritabilidad

Ánimo depresivo

Pesadillas y sueños extraños

En esta fase de estar atrapado básicamente te dedicas a evitar diferentes aspectos de tu vida (en los casos más extremos todos ellos) y el síndrome de abstinencia a través del consumo.

Si has llegado a este extremo, es posible que hayas o estés experimentando un estado de desesperación, comportándote cada vez de manera más impulsiva e incontrolada, totalmente atrapado en tu adicción. Has dejado de lado todo lo demás menos tu relación con la droga. La marihuana ahora ha pasado a ser una droga tóxica más y no la planta maestra que realmente es, porque ya nada te enseña. La has corrompido totalmente y ahora es una simple droga que cada día te aleja más de ti mismo.

En esta etapa de estar atrapado usas tu relación adictiva con la droga para tu destrucción personal.

Eres un esclavo de tu adicción y esto seguirá siendo así, a menos que suceda algo que te lleve a parar y salir de tu jaula de hierba.

La recuperación es posible, y afortunadamente leyendo este libro estás eligiendo caminar en esa dirección.

Razones de uso de cannabis. Tipos de consumidores.

Se puede consumir cannabis por diferentes razones:

  • Para lidiar con el estrés diario: el consumidor típico es una persona con unas responsabilidades en la vida que no sabe cómo afrontar sin estresarse. Al volver a casa del trabajo o al terminar con sus responsabilidades diarias trata de desestresarse consumiendo cannabis.

En muchas ocasiones no puede conciliar el sueño si no ha consumido porque su mente está demasiado activa, y el sistema nervioso central demasiado alterado por el estrés.

Este tipo de personas generan una dependencia al cannabis con mucha facilidad ya que fumar con el tiempo termina convirtiéndose en la estrategia elegida para lidiar con cualquier tipo de incomodidad emocional.

Para socializar: es cuando se usa el cannabis para compartir un tiempo y sentirse más relajado con otras personas que también consumen. La mayoría de los consumidores comienzan a fumar cannabis porque se les ofrece en una reunión social. Si es una experiencia agradable vuelven a repetir y con el tiempo termina convirtiéndose en una dinámica de socialización: quedo con mis amigos para fumar mientras hablamos o realizamos alguna actividad.

Para muchas personas con dificultades para socializar, el consumo de maría en grupo es la forma de disfrutar con los demás, relajar la ansiedad social, sentirse aceptados y sentir que pertenecen a un grupo de gente. Te das cuenta de que te has vuelto adicto cuando la perspectiva de pasar tiempo con otras personas si no hay marihuana de por medio la prejuzgas como aburrida y sin sentido.

Para superar dificultades psicológicas: tienes tendencia a la depresión, a la ansiedad, a la preocupación excesiva, etc. Consumiste maría y te diste cuenta de que aliviaba tus síntomas emocionales, te hacía sentir mejor. A partir de ahí, y cada vez con mayor frecuencia, cuando te sientes mal consumes. Comienza la adicción.

Para aliviar síntomas físicos: la marihuana es aquí utilizada como medicina para mejorar síntomas relacionados con la epilepsia, el cáncer, dolores osteomusculares, etc. Este tipo de uso de la marihuana como planta medicinal no será tratado en este libro.

Para desarrollar la dimensión espiritual de tu ser: la marihuana es aquí utilizada como ha sido utilizada por chamanes de diferentes culturas desde hace miles de años para ampliar la consciencia de uno mismo, y de uno mismo en relación con la dimensión espiritual.

Este tipo de uso de la marihuana como enteógeno, como planta maestra y de poder, tampoco será tratado en este libro.

En este libro nos centraremos en la adicción producida por el uso del cannabis para afrontar el estrés, para socializar y para lidiar con dificultades psicológicas.

En relación a lo aprendido en este capítulo te hago un par de preguntas:

¿Con qué tipo o tipos de consumo de cannabis te sientes identificado?


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