Excerpt for Metáforas en el aire by , available in its entirety at Smashwords

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Remembranzas

Rastro de otros limbos

Incertidumbre

Cenizas del testimonio inmutable

Preso

Recluso en lo infinito

Obituario

Breve historia de un conquistador

Criatura híbrida

Contra los Кαnɰrios

Falsa alarma

Moscas en la miel

Mutismo de la gran ciudad









































© Copyright 2017

Sobre el autor

Chuck Machà es el seudónimo de Carlos Manuel Madrigal Toledo (1995), joven creador literario interesado en presentar a los lectores historias que invitan al aprendizaje, a través de la ironía, códigos y símbolos entre la realidad y la fantasía, rescatando la intención de futuridad con el flujo de sus significaciones de hálito de progresión humana. De imaginación proyectada al plano cognitivo, las situaciones de sus obras revelan el índice enajenado del individuo, expandiendo su carga alienante desde el preludio.

Informado del mito, la historia y las profecías; ha canalizado su ánimo poético en microrrelatos como La tupla, Puerilidad, Ilusión, Cocuyo esquizofrénico y De qué vocablo adoleces, saboteando lo vetusto para configurarlo en un oleaje de nomenclaturas de la lengua, pudiendo causar la extrañeza en algunos lectores por su extravagancia y carácter excéntrico.













Por qué elegir Metáforas en el aire



La reflexión de apreciaciones filosóficas en las reyertas mundanas hacen de Metáforas en el aire una creación inocua; pero obsesiva por derribar los muros que segmentan el pensamiento de los hombres y las mujeres en la actualidad, convocando a los “miopes” intelectuales a abrirse hacia una visión totalizadora de la cultura, en su sentido histórico y moral. El múltiple grado de exposición lírica, lejos de las clásicas figuras retóricas, irrumpe en la emoción con un claro volumen narrativo que encarna una indeleble rebeldía escritural.

Así pues, Metáforas en el aire es germen de un espacio de luz liberadora, con técnicas de disposición antropomorfa para los lectores que buscan salirse, por un instante, de su karma y sentirse dueños de sí mismo. La función de las importaciones históricas se erige para regresar a los caminos que viven en los genes de hombres y mujeres modernos, albergando en ellos la claridad de actitudes frente a las problemáticas de su comportamiento.

La pasión del autor en esta obra, de sensibilidad inagotable por la intensidad que trasmite la fusión vida-muerte, proyecta un hilo incandescente de erotismo, antesala de la confesión interna del espectador. Y no se piense nadie que, este polinomio lo conducirá a pasadizos laberínticos, sino a descubrir sensaciones por objeto de la sustancia de sus páginas, que llegará a ser invasora en algunos casos.

En algunas estrofas, Chuck Machà yuxtapone los detalles a la gemación del poemario, sin buscar un paradigma fijo al cual asirse, mientras que en otras alude a la acción política como mecanismo de imperfección. Enemigo de las reiteraciones en la cosmovisión de la vida; tanto el autor como su obra son partícipes de una omnipresencia recíproca, que despuebla la mente del dogmatismo contemporáneo.









Amor ingenii neminem unquam divitem fecit.1

Petronius





Nun, o Unsterblichkeit, bist du ganz mein.2

Hienrich von Kleist



























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No hay tablero sin casillas

No hay poeta sin un verso

¿De qué sirve un carnicero?

Si no hay carne unida al hueso

Y un médico si no hay pastillas.



No hay novela sin lectores

Ni mujeres deshonradas

Si no hay violadores.

No hay nacido sin sus padres

Ni escuela sin profesores.



No hay palabras que no expresen

No hay cárceles sin los jueces,

Policía sin ladrones

Y dinero sin intereses.

No hay conocidos sin extranjeros

No existe Cristo sin antes Dios

No hubiera rubios sin los morenos

No existe el euro sin marco alemán

Ni la alcancía sin el dinero

Y Mongolia sin Gengis Kan.

No hay Temístocles, sin los trescientos

No hay sultanato sin un sultán

No hay naranja sin el rojo

Ni Momo3 sin Peter Pan.



No hay balas que no tengan nombre

Ni cristianos sin rosario

No hay papa sin cardenales

No hay primavera sin mayo.



No hay putas si no hay idiotas

No hay casas sin caracoles

No hay pescado sin las redes

No hay tatuajes sin pintores.



No hay carretera sin autos

No hay urbe sin habitantes

No hay mago sin brujería

No hay dioses sin seguidores,

No hay noche que no tenga día,

Ni teatro sin Celestina.



No hay puente si no hay abismos,

No hay flores sin los amores.

No hay ríos sin manantiales

No hay internet sin regiones.



No hay Diotima4 sin Platón

No hay amor, no hay obsesión.

No hay caperucita sin lobo

Ni lobo sin Charles Perrault.

No hay condones sin ITS,

Sin la rueda no hay timón.



No hay realidad sin los sueños

No hay ilusión sin los ojos.

No hay tiempo si no hay espacio,

Sin fumador no hay cigarro.



No hay milenio sin centenario

No hay Medea sin un macho

Sin Calipso, Ulises no se hubiera enamorado

Y los progenitores de los hijos

No son los días sin Galeano5.

No hay tuyo sin antes mío

No hay limpieza sin suciedad

Nos sentamos en los parques

Para algo más que descansar.



No hay despertar sin dormir

No hay ciento veinte sin antes diez,

Tampoco hay piezas sin el tablero

Ni partida sin ajedrez.

































Remembranzas



Imágenes veladas

Del redentor inocente

Que queda mirando la estela,

El brillo del mar por las Pléyades.



Tiembla la gran ciudad

Van cayendo los jardines.

Se estrena novela en vulgo

Sobre temas pastoriles.



La Arcadia

Que en compañía de los primeros tragos

De mi conciencia ausente

Voló en los lienzos,

De algunos cuadros,

Siendo el show cabaretero

De los paladines solariegos.



A ti se deben los sacristanes desertores,

Los jinetes que cabalgan a contrabrisa

Y las jocundas visiones.

Por ti la venus capitolina,

De sensualidad ardorosa,

Ha sido acosada por matarifes clandestinos,

Siendo su experiencia

La utopía

De tus confidencias femeninas;

Mas la raíz del rosedal

Dará fuerza a los caídos.



Aunque brille solo una Pléyade;

Aunque Mirina6 reine el mar Negro,

Y las babosas

Dejen su albura rebelde en cada pétalo;

Aunque un tropel de trinos

Exija patronímicos dignos.

Allí permanece la espina:

Sonámbula

Junto a los corimbos,

Se aprecia su epilepsia afectiva.











Rastro de otros limbos



Andando por galerías

Admiro artistas con brío

Maquillando un mar tranquilo,

Una gaviota sin gobierno.

Así encuentro a Paul Gauguin

Y a su extraña perspectiva

En las Mujeres Tahitianas

Donde no cruje la arena,

Ni brilla como planchas de acero

Empero,

Reconozco su ingenio

Pues me gustan sus colores

Para mi naif de flores y palafrenes.



En un extremo del salón


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