Excerpt for La línea del tiempo y las bases de la personalidad by , available in its entirety at Smashwords















La línea del tiempo

y las bases de

la personalidad




TAD JAMES Y WYATT WOODSMALL





Título original: Time Line Therapy and The Basis of Personality

Tad James y Wyatt Woodsmall



Traducción: Roberto. R. Bravo

Adaptación: Hernán Cerna Vergara

Edita:

Isora Solutions S.L.

C/ Luna 24, 1º derecha

28004 Madrid España

Tel. 910 847 958

e-mail: contacto@isorasolutions.com

website: www.isorasolutions.com

Ilustraciones: Marta Vidal Tamarit

Diseño del interior y la cubierta: Marta Vidal Tamarit



© 2009 Tad James y Wyatt Woodsmall

© 2009 de la versión española: Isora Neurociencia S.L.

© 2009 de la traducción: Roberto Bravo



ISBN:

Depósito legal:









Quedan reservados todos los derechos. Está rigurosamente prohibida, sin la autorización por escriro de los titulares del Copyright, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción parcial o total de esta obra, incluyendo el diseño de portada e ilustraciones del interior, por cualquier medio o procedimiento, incluidos la reprografía y el tratamiento informático, así como la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamo públicos.



contenido





Advertencia


Reconocimientos


Introducción


Primera parte:

LA LÍNEA DEL TIEMPO Y SU TERAPIA


CAPÍTULO 1. Introducción a la línea del tiempo

CAPÍTULO 2. Dos tipos de relación: en el tiempo,

o a través del tiempo

CAPÍTULO 3. Descubriendo la línea del tiempo

CAPÍTULO 4. Control de la memoria

CAPÍTULO 5. Lenguaje y tiempo, el significado

de las palabras

CAPÍTULO 6. La representación interna del tiempo

CAPÍTULO 7. El manejo del trauma

CAPÍTULO 8. El lenguaje temporal

CAPÍTULO 9. Terapia de la línea del tiempo:

una demostración

CAPÍTULO 10. Programando el futuro con la línea del tiempo

CAPÍTULO 11. Directrices de la terapia con

la línea del tiempo










Segunda parte:

METAPROGRAMAS


CAPÍTULO 12. Introducción a los metaprogramas

CAPÍTULO 13. Metaprogramas simples

CAPÍTULO 14. Metaprogramas complejos

CAPÍTULO 15. Cambiando metaprogramas


Tercera parte:

VALORES


CAPÍTULO 16. Introducción a los valores

CAPÍTULO 17. La formación de los valores

CAPÍTULO 18. La evolución de los valores

CAPÍTULO 19. Resolución de conflictos entre

creencias y valores

CAPÍTULO 20. Jerarquías de ideas

CAPÍTULO 21. Cambiando valores

CAPÍTULO 22. Utilización y cambio de valores


APÉNDICE 1

Cambiando las bases de la personalidad


APÉNDICE 2

Terapia: un caso de adicción a la cocaína


Bibliografía

Glosario























A Milton Erickson,

que lo supo mucho antes que nosotros.



A Richard Bandler,

que nos mostró dónde encontrarlo.



A Ardie James y Eileen James, por su asistencia editorial

y por su apoyo.











ADVERTENCIA


Las técnicas descritas en este libro son en extremo potentes, y tienen la posibilidad de cambiar o modificar comportamientos en un período de tiempo muy breve. Por lo tanto, es importante, para su propia seguridad y la de su cliente, que todo uso terapéutico de estas técnicas sea ejercido por un profesional entrenado en la metodología de la línea del tiempo ®. Para recibir entrenamiento en esta materia en su propia zona de trabajo, póngase en contacto con:


Isora Neurociencia S.L

C/ Luna 24, 1º derecha,

28004 Madrid, España910 847 958

contacto@isoraneurociencia.com

www.isoraneurociencia.com














Reconocimientos



















DESEO AGRADECER, en particular, a todos mis maestros, algunos de los cuales he llegado a conocer personalmente y otros no. Entre los más importantes mencionaré a Maharishi Mahesh Yogi, Swami Muktananda, John Garner, Leonard Orr, Werner Erhard, Stuart Novick, Trinidad Hunt, Dana Hall, Milton Erickson, Ernest Rossi, Richard Bandler®, John Grinder, Steve Andreas, Wyatt Woodsmall, Robert Klaus, Cathy Modrall, Robert Dilts, Tony Robbins, Richard Roop. Y, por supuesto, a todos mis alumnos, que me han enseñado tanto como ellos.

Todas estas personas son responsables por quien soy hoy, ya que me proporcionaron la información. Claro, que yo también la acepté, por lo que llevo al menos una cuota equivalente de responsabilidad. Les agradezco la parte que corresponde a cada uno de ellos.




Introducción




NOS HALLAMOS en los inicios de una nueva era de comprensión. A lo largo del tiempo, a medida que hemos ido trabajando con clientes ha resultado evidente que habíamos descubierto elementos componentes de la personalidad. Las pruebas efectuadas demostraron que al usar este mode lo del cambio podíamos originar modificaciones aparentemente milagrosas en los individuos, a los niveles más profundos de su personalidad.

Los modelos son interesantes instrumentos. Son descripciones o simulaciones del funcionamiento de algo en una cierta área. En esencia, son un diagrama o un mapa. Al igual que un mapa, un modelo no es necesariamente «verdadero», es simplemente una representación de la realidad.

De manera que no buscamos precisamente la verdad al hacer nuestro modelo; tan sólo intentamos describir la manera cómo funciona la personalidad. Como un mapa, no es más que una descripción. Su valor dependerá del resultado que se obtenga de su uso.

Nuestro modelo parece constituir un importante descubrimiento. Un descubrimiento que han estado buscando los psicólogos desde Freud y Jung a Isabel Briggs Myers. Este modelo tiene el potencial de cambiar definitivamente la comprensión humana, porque ahora entendemos y podemos modificar los elementos básicos que componen la personalidad. Ahora conocemos las bases de la personalidad, y cómo cambiarla.

El modelo que llamamos las bases de la personalidad se fundamenta en un modelo anterior acerca de cómo nos comunicamos con los demás y con nosotros mismos. Este modelo, esencialmente perteneciente a la psicología cognitiva, fue desarrollado por Richard Bandler® y John Grinder con el nombre de Programación Neuro-Lingüística (PNL), y explica la manera en la que procesamos la información que nos llega desde el mundo circundante.







Siguiendo el modelo de la PNL, el proceso se inicia con un acontecimiento externo que experimentamos a través de los sentidos. Nuestra cognición del hecho se produce al recibir la información que llega a nuestros canales receptores:



Visual, que comprende cuanto vemos y la manera en la que los demás nos ven.


Auditivo, que abarca los sonidos, las palabras que oímos y la manera en la que nos hablan.


Cinestésico o concerniente a nuestras sensaciones del entorno, incluyendo el tacto de cosas y personas, presión y textura.


Olfativo, o lo que olemos.







Después que el acontecimiento exterior entra por nuestros canales receptores, pero antes de que nos hagamos una representación interna (RI) del mismo, lo filtramos a través de nuestros filtros de procesamiento interno, que son con los que eliminamos, distorsionamos y generalizamos la información proveniente de los sentidos.


Eliminación


La eliminación es la operación por la cual prestamos atención selectivamente a ciertos aspectos de nuestra experiencia en detrimento de otros. Es decir, que pasamos por alto u omitimos cierta información sensorial. Si no lo hiciéramos, nuestra mente consciente tendría que manejar demasiada información.


Distorsión


Se produce cuando cambiamos datos de nuestra experiencia sensorial, alterando la representación que hacemos de la realidad. En la filosofía occidental se cuenta una conocida historia en relación a la distorsión: la historia de la cuerda y la serpiente. Un hombre que iba por un camino se encontró con lo que pensó que era una serpiente, y gritó advirtiendo a todos; pero al acercarse vio que en realidad se trataba de un trozo de cuerda. La distorsión es útil en el proceso de motivación. Nos motivamos a nosotros mismos alterando mediante alguno de nuestros sistemas de filtro la información recibida. También nos sirve para planificar, ya que la planificación se orienta a la construcción de un futuro imaginario.






Generalización


El tercer proceso es la generalización, mediante el cual formulamos conclusiones globales a partir de una, dos o más experiencias. En su mejor uso, la generalización es una de nuestras formas de aprendizaje, cuando, tomando la información de la que disponemos, elaboramos resultados de amplio alcance acerca del mundo basándonos en nuestra experiencia limitada a uno o dos casos. En su peor expresión, la generalización consiste en fundamentar en un solo hecho aislado toda una vida de experiencias.


Normalmente, la mente consciente sólo puede manejar siete, más o menos dos, elementos de información en cada instante dado. Aunque mucha gente no llega a manejar ni siquiera ese número. Y conozco personas que tienen problemas con la expresión «más o menos dos». Son los que no pueden caminar y masticar chicle al mismo tiempo. ¿Qué tal maneja usted eso? Haga la prueba: ¿Puede nombrar más de siete productos de una categoría determinada, por ejemplo, marcas de cigarrillos? La mayoría de las personas nombrarán dos, puede que tres productos de una categoría en la que no tengan mucho interés, y por lo general no más de nueve de una categoría en la que estén muy interesados. La razón de esto es que si no estuviéramos todo el tiempo eliminando información activamente, acabaríamos con una cantidad excesiva de datos en nuestras manos. Puede que haya oído que, según afirman los psicólogos, si tuviéramos consciencia simultáneamente de toda la información sensorial recibida, nos volveríamos locos. Por eso filtramos la información.

La pregunta a por qué dos personas no tienen la misma respuesta cuando reciben un mismo estímulo, es porque eliminan, distorsionan y generalizan la información que reciben del exterior de distinta manera.1


1 Respecto a cómo reconocer las maneras de eliminar, distorsionar y generalizar información, y restaurarla después, véase La estructura de la magia I, de Richard Bandler® y John Grinder, Meta Publications, 1975 (edición en español: Editorial Cuatro Vientos, Santiago de Chile, 1998).





Todos eliminamos, distorsionamos y generalizamos la información que nos llega a nuestros sentidos utilizando ciertos filtros de procesamiento interno, a saber: los metaprogramas, valores, creencias, actitudes, recuerdos y decisiones.


Metaprogramas


Los metaprogramas son los más inconscientes de nuestros filtros de procesamiento interno, y son de contenido vacío. Es decir, no poseen contenido en sí mismos, sino que funcionan filtrando el contenido de nuestra experiencia. Son filtros de eliminación y distorsión que añaden o restan a nuestras generalizaciones. Los metaprogramas son una de las maneras por las cuales mantenemos nuestra identidad, preservando o desglosando nuestras generalizaciones a lo largo del tiempo. Conocer los metaprogramas de una persona ayuda a predecir sus estados, por lo que pueden usarse como predictores de la conducta, es decir, de sus acciones. Por otra parte, es posible modificar la manera en que una persona filtra la información que recibe. La finalidad del conocimiento de los metaprogramas no es la de clasificar a las personas (lo que rechazamos), ni la de determinar lo correcto o incorrecto de sus actitudes. Los metaprogramas no son buenos ni malos. Son simplemente la manera en la que procesamos información.


Valores


El siguiente filtro, en escala ascendiente de consciencia, son nuestros valores. Son el primer filtro con contenido propio, constituyendo esencialmente un filtro de evaluación. Determinan si nuestras acciones son buenas o malas, correctas o incorrectas. Nuestros valores establecen lo que sentimos respecto a lo que hacemos, y proporcionan una primera motivación para nuestras acciones. Los valores están ordenados jerárquicamente, en orden de importancia.






Todos poseemos distintos modelos del mundo (nuestra representación interna del mundo), y nuestros valores se hallan interrelacionados con esos modelos. Cuando nos comunicamos con otra persona o con nosotros mismos, si nuestro modelo del mundo choca con sus valores o los nuestros, se generará conflicto. Richard Bandler® dice que «los valores son los estándares de comportamiento que no llegamos a cumplir». Son las ideas a las que estamos dispuestos a dedicarles nuestro tiempo, energía y recursos para alcanzarlos, o bien rechazarlos.

Los valores son, en efecto, aquellas ideas hacia las que las personas de acercan o de las que se alejan (ver metaprogramas). Son nuestro polo de atracción o de repulsión en la vida. Son generalizaciones de sistemas de creencias profundas, conscientes o inconscientes, que nos dicen lo que es importante y lo que estimamos como bueno o malo. Los valores pueden cambiar en función del contexto. Podemos tener ciertos valores respecto a lo que esperamos de una relación personal y lo que esperamos de una relación económica, que probablemente no sean los mismos. Nuestros valores en uno y otro contexto pueden ser muy distintos. (De hecho, de no ser así, seguramente tendremos problemas en las dos cosas.) Dado que los valores dependen del contexto, también pueden depender de nuestro estado, aunque en realidad dependen de nuestro estado mucho menos que las creencias.


Creencias


Son el siguiente nivel de nuestros filtros. Las creencias son nuestra convicción o aceptación acerca de la verdad o realidad de ciertas cosas. Son también generalizaciones acerca del mundo. Uno de los puntos más importantes del modelaje (el proceso de la PNL para re-crear la excelencia, véase el Glosario) es descubrir cuáles son las creencias de una persona con relación a la conducta específica que queremos modelar. Richard Bandler® dice que «las creencias son los supuestos que no podemos evitar».






Son nuestras presuposiciones respecto a ciertas cosas, que tienen la capacidad de otorgarnos un poder, o quitárnoslo. En cierto sentido, son interruptores de encendido y apagado que nos conectan o desconectan con nuestra capacidad de logro, porque si no nos creemos capaces de hacer algo probablemente nunca tendremos la oportunidad de comprobarlo. Al trabajar con las creencias de otra persona, es importante encontrar por qué esa persona cree que podrá hacer lo que hace. Y también es importante encontrar las creencias que la incapacitan, las que no le dejan hacer lo que quisiera hacer.


Actitudes


Las actitudes son conjuntos de valores y creencias respecto a algo. Generalmente tenemos conciencia de nuestras actitudes, y a veces explicamos las cosas por «la manera que sentimos respecto a esto o aquello». A menudo es más difícil inducir cambios a nivel de actitudes que a nivel de valores. (¿Ha tratado alguna vez de cambiar la actitud de alguien?) Modificar los valores es más fácil, debido al nivel de abstracción.


Recuerdos


El quinto filtro son nuestros recuerdos. Los recuerdos afectan profundamente nuestra percepción y nuestra personalidad. Somos lo que nos dicen nuestros recuerdos que somos. Algunos psicólogos opinan que a medida que envejecemos nuestras reacciones presentes son reacciones globales de nuestros recuerdos pasados (de conjuntos de memorias organizadas de determinada manera respecto a determinado asunto), y que el presente juega cada vez una parte menor en nuestro comportamiento.







Decisiones


Nuestro sexto filtro, también relacionado con la memoria, son las decisiones que hemos tomado en el pasado. Nuestras decisiones acerca de quién somos, y especialmente las decisiones limitantes, pueden afectar toda nuestra vida. Las decisiones pueden originar creencias, valores, actitudes y hasta temas vitales, y afectar nuestras percepciones futuras. El problema de muchas de nuestras decisiones es que fueron adoptadas de manera inconsciente o bien muy temprano en nuestra vida y, después, olvidamos que las tomamos. Puede suceder que adoptemos una decisión en un momento dado, y ésta nunca vuelva a ser reevaluada cuando pase el tiempo y nosotros o nuestros valores hayan cambiado. Esas decisiones que hemos reconsiderado nunca, en especial las limitantes, pueden afectar nuestra vida de una manera que no habíamos previsto ni deseado.

Las decisiones y los recuerdos ocupan una posición variable entre lo consciente y lo inconsciente. Determinadas decisiones y recuerdos pueden ser más o menos conscientes que algunos valores, creencias y actitudes.

Los seis filtros mencionados determinan cuál es la información que retenemos al representarnos internamente algún hecho en particular. Esta representación interna es la que nos induce un cierto «estado» y una cierta fisiología. El

«estado» es la condición interna emocional por la que decimos que estamos contentos, tristes, motivados, etc. Nuestra representación interna incluye nuestras imágenes y sonidos internos, nuestro diálogo interior, así como nuestros sentimientos relacionados (por ejemplo, si nos sentimos motivados, desafiados, complacidos, animados, etc). El estado en que nos hallamos determina nuestro comportamiento.




Así, pues, nuestra representación interna de un acontecimiento determinado, en combinación con nuestra fisiología, es lo que dictamina el estado en que estamos. Dicho de otro modo, nuestro estado es el resultado de nuestra representación interna en combinación con nuestra fisiología. Y todo comportamiento se relaciona con un estado determinado.

Por consiguiente, los filtros que acabamos de explicar determinan de alguna manera nuestras acciones, dado que lo que retenemos o eliminamos tiene un efecto importante en nuestra representación interna. ¿Por qué dos personas reaccionan de distinta manera ante un mismo acontecimiento? Porque sus respectivas representaciones internas dependen de cómo operan los filtros de cada una de ellas.

Recordemos, no obstante, que en este modelo, el mapa (en este caso, nuestra representación interna) no es el territorio. Nuestra experiencia cotidiana es lo que literalmente

«elaboramos» dentro de nosotros mismos. Nuestra experiencia de la realidad es indirecta, ya que continuamente estamos eliminando, distorsionando y generalizando. En esencia, nuestra experiencia es nuestra propia representación de la experiencia del territorio, y no el territorio en sí.

En un estudio de comunicación efectuado en 1970 en la Universidad de Pennsylvania,2 los investigadores encontraron que el 7 % de nuestra comunicación consiste en las palabras que pronunciamos, lo que es el contenido de la comunicación. El 38 % lo transmitimos como comportamiento verbal, es decir, el tono de la voz, timbre, cadencia y volumen. El 55 % de nuestra comunicación es resultado de la comunicación no verbal, o sea, la postura corporal, el ritmo de la respiración, la coloración de la tez y los movimientos. La congruencia de lo que expresamos consiste en la correspondencia entre nuestra comunicación verbal y no verbal.3




2 «Cinesia y comunicación», por R. Birdwhistle, Universidad de Pennsylvania, 1970.







Nuestro modelo de las bases de la personalidad incluye los siguientes elementos como componentes principales.


La línea del tiempo


¿Quién somos, si no nuestra memoria? Durante años, los psicólogos han estado de acuerdo en que la persona que somos y la manera en que nos comportamos vienen determinados por el conjunto de nuestras experiencias pasadas. (Si bien en fechas recientes el análisis de la memoria ha caído en desuso entre los psicólogos, al no saber qué hacer con ella o cómo manejarla.) Nuestra memoria se va grabando y almacenando a medida que envejecemos y, con el tiempo, adquiere cada vez más influencia. Llamaremos nuestra línea del tiempo a la codificación de nuestros recuerdos en el cerebro, al registro y almacenaje de nuestra memoria. De no existir esta línea del tiempo, ¿cómo sabríamos la diferencia entre un recuerdo de nuestro pasado y un sueño acerca de nuestro futuro? Con el descubrimiento de la línea del tiempo tenemos la posibilidad, por primera vez, de modificar un número significativo de recuerdos de una persona en un corto intervalo de tiempo. Es obvia la repercusión que tendrá modificar una cantidad sustancial de memoria sobre la personalidad de un individuo. Además, nuestra conducta está guiada por las decisiones que hemos tomado en el pasado. Ya fueran conscientes o inconscientes, esas decisiones afectan nuestro comportamiento presente. Nuestras decisiones están, pues, almacenadas en nuestra línea del tiempo, y mediante la línea del tiempo tenemos acceso a ellas.





3 Para una descripción completa, véase La estructura de la magia II, de Grinder y Bandler, Science and Behavior Books, 1976 (edición en español: Editorial Cuatro Vientos, Santiago de Chile, 1997).







Metaprogramas


Los metaprogramas son los programas de nivel más profundo, libres de contenido, que filtran nuestra percepción. Funcionan para eliminar y distorsionar, y mantienen o detienen nuestras generalizaciones. Hay cuatro filtros básicos de la percepción que constituyen nuestros metaprogramas más fundamentales, similares a la clasificación que hace Jung de la personalidad en su libro Tipos psicológicos.4

De la combinación de estos cuatro filtros simples se originan aproximadamente unos veinte filtros complejos. Quizás no se le haya ocurrido, pero la cuestión de si usted percibe el vaso «medio lleno o medio vacío» es resultado de la operación de uno de esos filtros. Los filtros de los metaprogramas funcionan independientemente de todo contenido, es decir, filtrando nuestra percepción al margen de cuál sea la materia a la que se apliquen.


Valores y creencias


La manera como codificamos nuestros valores, creencias y actitudes más apreciadas tiene también un profundo efecto en nuestra personalidad. Con suficiente información acerca de cómo se han formado los valores, las creencias y las actitudes de una persona, cómo las codifica su cerebro y cómo juzga acerca del bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, podemos predecir sus estados internos en reacción a ciertas situaciones y predecir, en consecuencia, su comportamiento. Con esta información podemos también modificar sus valores. Los valores son los responsables primarios de nuestra motivación, y determinan la manera como ocupamos el tiempo. De los valores dependen los sentimientos básicos que originan nuestra motivación y nuestras acciones. Los valores están detrás de nuestras decisiones y de la manera en la que evaluamos lo que hacemos.




4 Tipos psicológicos, de Carl G. Jung, Princeton University Press, 1971 (edición en español: Edhasa, Barcelona, 1994).






Por último, cada persona posee partes (sistemas de valores subsidiarios o aspectos menores de la personalidad, si queremos llamarlas así) que mantienen en operación las distintas facetas internas de la personalidad, relacionándolas entre sí como un todo. Creemos que muchos de los problemas de la personalidad se originan en conflictos internos entre estos distintos componentes, incluyendo desde simples incongruencias hasta problemas de salud y desórdenes de la personalidad.

Éstos son los elementos que componen la personalidad en un individuo sano y normal (e incluso en los que no lo son). Los incluiremos en nuestro estudio de las bases de la personalidad en el que trataremos los procedimientos encaminados a lograr cambios permanentes y duraderos en las personas.

Las ideas básicas de este libro fueron desarrolladas originalmente por el Dr. Richard Bandler®, con cuya penetración de pensamiento estamos en deuda. Dado que gran parte de este libro proviene de transcripciones de charlas que hemos dado en nuestros propios seminarios, puede parecerse en ocasiones a un discurso oral más que a un texto escrito. Nos costó mucho decidirnos a este respecto mientras lo componíamos, y finalmente consideramos que reescribir la totalidad del manuscrito habría supuesto demorar la transmisión de la información para quienes pueda serle útil. Así, pues, con esta premisa, ofrecemos nuestro modelo: La línea del tiempo y las bases de la personalidad.






CAP Í TULO

1




Introducción

a la «línea del tiempo»



LA LÍNEA del tiempo es el primer elemento de los que conforman las bases de la personalidad, y clave fundamental para su comprensión. Nuestros recuerdos, decisiones y experiencias, buenas o malas, se van registrando en nuestra línea temporal, y van determinando la manera como nos relacionamos con el mundo. El modo en que almacenamos nuestras memorias afecta al modo como experimentamos nuestra vida, y el modo en que experimentamos el tiempo.

Siempre me ha fascinado el tiempo. Hace mucho tuve una empresa en la que dirigía seminarios de administración del tiempo. Me fascinaba la idea de establecer metas y organizar el tiempo, y la manera en la que el tiempo parece jugar a favor de algunas personas y en contra de otras. Me preguntaba sobre la naturaleza del tiempo. Recuerdo haber leído en un diccionario que el tiempo es «una duración indefinida e ilimitada en la que se considera que suceden las cosas en el pasado, presente o futuro». Palabras que no aclaraban mucho: me daban una definición, pero no un porqué.

Me di cuenta de que algunas personas parecen tener todo el tiempo que necesitan, mientras que otras no. Observé también que algunas personas son organizadas y otras no lo son. Y observé que hay quienes logran las metas que se proponen, y hay quienes no.





Cada vez este tema del tiempo me parecía más fascinante. Entonces fue cuando supe de los metaprogramas, que me llevaron a descubrir que ¡yo mismo tenía una línea del tiempo! Y he aquí que los demás también tenían la suya. ¡Qué interesante idea! Las personas poseemos, en nuestro interior, modos de codificar el pasado, presente y futuro, de manera de saber cuál es nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro. Es así, ¿verdad? Si no, ¿cómo sabría usted que ya pagó sus impuestos y, por tanto, no tiene que volverlos a pagar? No saberlo sería terrible. Porque seguro que Hacienda encontraría la manera de volvernos a cobrar si no lo supiéramos. Por suerte, sabemos distinguir entre pasado, presente y futuro.


Su línea del tiempo


Si se para a pensarlo un momento, verá que tiene su pasado organizado de tal manera que puede distinguirlo perfectamente del futuro. De otro modo, no sabría dónde ubicar un hecho determinado. ¿Cómo sabría si está rememorando un hecho anterior o pensando en algo por venir? Pero esa diferencia está clara, ¿verdad? Y lo está por la manera en la que codifica esa información en su cerebro. Casi todo el mundo almacena la información temporal en forma lineal, estando la diferencia en cómo lo hace. Según Edward T. Hall, la simple habilidad de distinguir un hecho real, externo, de otro recordado o construido, es esencial para la supervivencia.


Patrones de comunicación


Muchos de los patrones de lenguaje que usamos en PNL, o que puede usar inconscientemente un comunicador que sea excelente, provienen del conocimiento (consciente o inconsciente) de la manera en que la gente organiza el tiempo en su mente.






He observado también que quienes captan la manera que tienen los demás de organizar el tiempo son mucho más hábiles en el uso de cambios temporales de lenguaje capaces de ocasionar cambios y modificaciones del comportamiento, en terapias y en situaciones de negocios. Quizás se haya dado cuenta de que la gente mientras habla proporciona una descripción de su actividad mental. ¿Podría ser que esa descripción no fuera metafórica, sino literal? ¿No ha oído a alguien decir: «ya dejarás eso atrás»? ¿O, «cuando lo veas después de un tiempo lo verás de otra manera», o acaso «el tiempo juega a mi favor»?

¿Qué significan esas expresiones? Actualmente creemos que la manera en la que la gente habla acerca de su experiencia interna del tiempo (incluyendo sus gestos) es en realidad una descripción literal (no metafórica) de la manera como organiza su experiencia. Su manera de hablar del tiempo es una representación de lo que hace mentalmente. Nuestro lenguaje temporal es una descripción de la manera como almacenamos el tiempo en nuestra mente.

Comenzaremos por describir la «línea del tiempo» y cómo funciona. Empecemos por un poco de teoría. Luego veremos su funcionamiento en la mente y practicaremos algunos ejercicios. Después, presentaremos una transcripción real de cómo operar algunos cambios. Veremos cómo funciona la línea del tiempo en nosotros y en los demás.


El almacenamiento temporal


El almacenamiento interno del tiempo es un tema fascinante. La idea de cómo la manera de almacenar el tiempo afecta la personalidad viene de una diversidad de fuentes, entre ellas el libro de Edward T. Hall, La danza de la vida.5 Hall distingue dos tipos de temporalidad.







El tiempo anglo-europeo


La noción anglo-europea del tiempo, tal como la describe Hall, parece haber surgido con la Revolución Industrial. En la época de las primeras fábricas, era importante que la gente llegara al trabajo a tiempo, ya que si las máquinas empezaban a funcionar a las 9:00, por ejemplo, y la mitad de los trabajadores no habían llegado todavía, los productos caerían al suelo o se amontonarían al final de la línea de producción. (¿Quién iba a meterlos en sus cajas?) Los dueños de las fábricas necesitaban un medio de hacer que la gente llegara a tiempo a sus puestos de trabajo. La línea de producción condujo a una noción del tiempo como algo linealmente estructurado, donde un evento sucedía ordenadamente a otro. La idea anglo-europea del tiempo parte de ahí, con un orden estructurado como una línea de producción: un acontecimiento sucede a otro en forma secuencial, como una serie de cosas que corre de izquierda a derecha (o viceversa). En la noción temporal anglo-europea, si por ejemplo tenemos una cita a las 9:00 y mi segunda cita es a las 10:00, significa que dispongo para la primera de una hora solamente. A las 10:00 habré terminado la reunión, tanto si hemos llegado a completar algo como si no; y saldré para mi siguiente cita. Es consecuencia de la concepción anglo-europea de la temporalidad.


El tiempo en la cultura arábiga


Los países árabes, islámicos y otros más situados al sur (en climas templados) tienen una noción del tiempo completamente distinta, como sucede en la India y en regiones del Pacífico Sur, el Caribe e incluso en las zonas sureñas de los Estados Unidos.


5 The Dance of Life, por Edward T. Hall, 1984.





Su noción es que el tiempo es lo que está sucediendo ahora. De modo que si tengo una cita a las 2:00 y la persona con la que voy a reunirme aparece a las 2:30, está bien; porque de todos modos yo estaba haciendo otras cosas, y no me doy cuenta si la otra persona viene tarde o no. Podemos empezar a las 2:30 y seguir todo el tiempo que haga falta. Si esperaba a alguien más a las 3:00, ¡bien! Cuando llegue, puede sentarse y acompañarnos mientras terminamos la primera reunión. México y las naciones del Caribe son célebres por su no-

ción del tiempo. Si uno dice: «¿Para cuándo va a estar esto listo?», le responderán: «Mañana». Cualquier cosa que pregunte, le responderán que es «para mañana». El que está acostumbrado a esto sabe que «mañana» significa cualquier momento entre la noche de hoy y dentro de unas tres semanas. Y si alguna vez ha estado en Hawai, sabrá que el tiempo hawaiano es como media hora después de lo que marca el reloj.

Cuando un occidental va por primera vez a un país árabe, si tiene una cita con un hombre de negocios, le sorprenderá encontrarlo reunido con unas nueve o diez personas al mismo tiempo que con él, tratando asuntos simultáneamente con todos ellos. Si se le ocurre decir que esperaba tener una reunión personal, le responderá que eso es lo que es esa reunión precisamente.


Las diferencias en

la concepción del tiempo


En la concepción arábiga del tiempo, en la que todo sucede a la vez y sucede ahora, no hay una verdadera noción de futuro. Es típica la idea árabe del futuro, que no pasa de más de dos semanas. La planificación del futuro no es posible cuando todo sucede ahora y cuando el tiempo no se extiende más allá de dos semanas.




Éstas son las dos maneras en las que las personas organizan el tiempo: la anglo-europea, compuesta de eventos secuenciales, en forma lineal y planificados, y la arábiga, en la que el tiempo es un eterno presente. Corresponden a dos maneras distintas de concebir el tiempo. En la noción angloeuropea, si tenemos una cita, normalmente esperamos encontrarnos solos con la otra persona; en el mundo árabe, lo normal es compartir la reunión simultáneamente con otras cuatro o cinco personas.


En Norteamérica


En los Estados Unidos coexisten ambas formas de concebir el tiempo. Según Edward Hall, el hombre o la mujer de negocios norteamericanos se desenvuelven con frecuencia bajo la noción anglo-europea del tiempo, mientras el ama de casa suele hacerlo bajo el modelo arábigo. Típicamente, se maneja a la vez con todos los miembros de la familia, en una concepción de un presente actual. Si el marido propone ir al teatro a las 7:00, es posible que ella esté a las 7:30 terminando de maquillarse porque acaba de meter a los niños en la cama y arreglar la cocina. Cuando termine de hacerlo todo (y no importa cuánto tarde, terminará cuando haya terminado), entonces podrán irse.

Lo interesante es que el uso que hagamos de uno u otro modelo temporal dependerá totalmente de nuestro sistema de codificación interno. Para descubrir cómo registra el tiempo una persona basta con una simple pregunta acerca de cómo almacena internamente los acontecimientos que componen su historia y su futuro.


¿Cómo registra usted el tiempo?


Voy a pedirle que se detenga por un momento a pensar dónde ubica usted su pasado y su futuro. Al pensarlo, atribúyale una dirección a sus recuerdos del pasado a medida que se acercan al momento presente. ¿En qué lugar se hallan, de manera que pueda distinguirlos de los eventos futuros? Me refiero a los acontecimientos de su futuro, que son distintos de los que ya se encuentran en su pasado porque usted los tiene organizados de distinta manera.







Ahora le pregunto: ¿Puede señalar esos acontecimientos de su pasado, y los de su futuro? ¿En qué dirección señalaría en referencia al pasado? ¿Y al futuro? ¿Va esa dirección de izquierda a derecha, o de delante para atrás? ¿O de arriba abajo? ¿O de algún otro modo?

La concepción anglo-europea es la llamada «a través del tiempo», representada por una línea temporal que se extiende de izquierda a derecha (o de derecha a izquierda) o de cualquier otra manera en la que todo el pasado, el presente y el futuro se encuentran frente a usted. La concepción arábiga, llamada «en el tiempo» se representa por una línea temporal desde el frente hacia detrás de usted en cualquier combinación de pasado, presente y futuro en la que una parte de la línea del tiempo pasa por su cuerpo, o por detrás del plano de los ojos.


Determinación de

la línea del tiempo


Hay varias preguntas que pueden hacerse para saber si alguien es del tipo de persona «a través del tiempo» o «en el tiempo». Para hacerlo rápido, podemos preguntar: «¿Dónde está el pasado y dónde el futuro para usted?», o «¿En qué dirección podría el pasado, y en cuál el futuro?» La mayoría de la gente responde de inmediato. Muchos no tienen problema en mostrar cómo se representan el tiempo, y le dirán:

«Mi futuro está al frente, y el pasado detrás», o señalarán a izquierda y derecha, o harán alguna otra descripción.

Habrá gente que identificará su futuro con un lugar geográfico, y le dirán: «Tal sitio». «Ahí está mi futuro». Y algunos nombrarán lugares que no serán tan ideales para usted. En tal caso, siga preguntándoles hasta que le den una línea donde ubicar su pasado.

En el caso en que alguien no le de una dirección que pueda entenderse como un patrón lineal, como respuesta a la pregunta «¿dónde ubicaría su pasado y su futuro?», sugiérale que piense en algún recuerdo de una edad pasada, cuando tenía 5, 7, 10, 13, 16 o 18 años, o de la semana pasada, dependiendo también de la edad de la persona.







Pregúntele después de qué dirección diría que le llega ese recuerdo. Luego propóngale que piense en algo que espere que le suceda en el futuro, dentro de seis meses o un año…

Y en qué dirección ubica ese futuro. Esa ubicación, del pasado o del futuro debe ser siempre en relación al presente, al momento actual en el que se encuentra la persona. Normalmente, obtendrá una de dos posibles respuestas.


A través del tiempo


La persona del tipo «a través del tiempo» (modelo anglo-europeo) presentará su línea del tiempo orientada de izquierda a derecha o de arriba abajo, o en V, o en algún otro patrón, pero (y éste es el punto fundamental) su pasado, presente y futuro aparecerán los tres frente a ella en todo momento, sin que tenga que girar la cabeza para ubicarlos. El pasado y el futuro estarán enfrente. Si, por ejemplo, coloca el pasado a su izquierda y el futuro a su derecha, pero ambos dentro de su visión periférica, la persona será del tipo

«a través». Para la persona que ve su pasado, presente y futuro «a través del tiem-po», éstos se despliegan por fuera de ella, no atravesando su cuerpo.


En el tiempo


En contraste, una persona del tipo «en el tiempo» tendrá su pasado o su futuro por detrás de ella, cualquiera que sea la distribución que haga de su línea temporal. Esa persona tendrá algunas o todas las características del modelo del tiempo arábigo. Para distinguir los dos tipos de orientación, «a través» y «en el tiempo», lo importante no es si la línea temporal de la persona va de arriba abajo, de delante hacia atrás o en alguna otra dirección, sino si alguna parte de esa línea, sea su pasado, su presente o su futuro, pasan por detrás de ella, de modo que tenga que girar la cabeza para «visualizarla», o si una parte de la línea del tiempo atraviesa su cuerpo. Si ella se ubica dentro de cualquier parte de su línea temporal, es del tipo «en el tiempo».





CAP Í TULO


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Dos tipos de relación: en el tiempo,

a través del tiempo



AL EXAMINAR las líneas del tiempo de distintas personas, encontrará que la organización de su respectiva línea temporal es muy diversa, ya que una persona puede ser del tipo «en el tiempo» o «a través del tiempo», o una combinación de ambas. He conocido quien tiene el futuro al frente, llegando a su presente donde se encuentra él y pasando después de izquierda a derecha, hasta un tiempo pasado no identificado, y el resto del pasado se encuentra detrás…, formando una combinación de las dos nociones.

Hay también disposiciones de la línea temporal en espiral y hasta haciendo lazos. Cada diseño, según como lo ve la persona, tiene un efecto sobre ella y sobre su percepción del tiempo. La manera como vemos nuestro pasado recordado y nuestro futuro tiene un efecto predecible sobre nuestra personalidad.

Recordemos que la distinción más importante es si la persona forma parte de su propia línea del tiempo, si se ve incluida en ella, si una parte de la misma le queda detrás. Si es así, su tipo es «en el tiempo»; si no, es «a través del tiempo».




A través del tiempo


Las personas que codifican su línea del tiempo en el modelo «a través» almacenan sus recuerdos de izquierda a derecha, o de derecha a izquierda, o en cualquier otra disposición siempre que toda su línea del tiempo se encuentre, para ellas, al frente. El tiempo se les aparece de una manera continua e ininterrumpida, quizás «alargado», con sensación de duración. Para estas personas, la memoria se les presenta usualmente disociada; es decir, viéndose a sí mismos en sus recuerdos del pasado. Esto es consecuencia de la manera como se los representan, externamente a ellos, ejerciendo una disociación entre sus recuerdos y ellos mismos. Su memoria es temporalmente secuencial, a través de un tiempo lineal. Las personas del tipo «a través del tiempo» tenderán, por ejemplo, a evaluar una terapia o un consultor en función del dinero que les cueste. Verán el valor del tiempo en función del dinero. Si uno les dedica algo más de una hora y media, querrán terminar las dos horas, porque para ellos el tiempo y el dinero son equivalentes. «Quiero que se me dedique todo el tiempo por el que he pagado.

Estas personas suelen ser puntuales, y muy conscientes de cuando se retrasan. Si tenemos una cita con una persona del tipo «a través del tiempo» a las 2:00 y llegamos a las 2:05, ¡habremos llegado tarde! Desde luego, las personas del tipo «en el tiempo» también perciben la puntualidad, y algunas llegan a sentirse muy mal cuando se retrasan, pero en su caso es consecuencia de su alta valoración del tiempo. El individuo del tipo «a través», en cambio, es porque tiene su tiempo cronometrado en sucesos continuos. Algunas personas «a través del tiempo» saben incluso qué hora es en todo momento sin mirar el reloj, sin equivocarse más que por escasos minutos. Mi esposa es ese tipo de persona, y sabe qué hora es las 24 horas del día.




La expresión «el tiempo corre a mi favor» es propia de estas personas. Ser del tipo «a través del tiempo» tiene sus ventajas. Si tenemos constantemente la línea del tiempo desplegada frente a nosotros, nos aporta una referencia. Ya que el pasado está ahí como referencia, es un apoyo si las experiencias pasadas fueron positivas. No obstante, una vez trabajamos con un individuo del tipo «a través del tiempo» que tenía problemas porque sus malas experiencias pasadas estaban ahí delante de él, como un recordatorio permanente, ocasionándole dificultades en su presente.

Pero la persona «a través del tiempo», como hemos dicho, suele almacenar sus recuerdos de manera disociada, como si se viera a sí misma en ellos, en lugar de recrearlos nuevamente. Y puede serle difícil fijar la atención en algún recuerdo específico, dado que comúnmente reúne varias experiencias pasadas en una sola (agrupando en un conjunto totalizador diversas experiencias similares). Si, por ejemplo, se le pide que recuerde algún momento concreto en el que se sitió verdaderamente feliz, quizás haya reunido sus diversas experiencias de felicidad en una sola.

Desde un punto de vista comercial, un contable del tipo «a través del tiempo» será muy bueno llevando las cuentas, y probablemente tendrá su trabajo siempre actualizado. Esto es importante para las operaciones contables. Tendrá sus tareas programadas para cada día, y seguramente las terminará a tiempo. Las personas «a través» son muy buenas para llevar registros y mantenerse al tanto de los acontecimientos. Aunque a veces les resulte más difícil enfocarse en el ahora y vivir el momento presente que a los individuos que son «en el tiempo». Al sujeto que es «a través del tiempo» puede hacérsele difícil concentrarse en un ambiente ajetreado. Comercialmente, lo hará peor si tiene que desenvolverse en un medio muy agitado.

La persona del tipo «a través» considera el tiempo de trabajo distinto del de recreo o entretenimiento. Ve el trabajo como una cosa seria, y tiene una existencia ordenada y planificada. Parece que pensara: «planifica tu trabajo, y trabaja según tus planes».





Generalmente fijan fechas límite para las cosas, se las toman muy seriamente y esperan que los demás hagan lo mismo. Tienen una gran necesidad de logros, una urgencia por tener las cosas terminadas. Hay una gran similitud entre este tipo de persona y la descripción de Jung de su modelo del tipo «juicioso».6
















En el tiempo


La persona del tipo «en el tiempo» codifica su línea temporal de delante hacia atrás, de arriba abajo, en forma de V o con cualquier otra distribución, pero siempre una parte de esa línea pasará por ella, o quedará por detrás de ella, en conformidad con la noción arábiga del tiempo que examinábamos anteriormente. Con frecuencia, parte de su línea del tiempo quedará fuera de su alcance, teniendo que girar la cabeza para abarcarla. Expresiones como «ya lo verás de otra manera cuando lo veas de lejos» o «tienes que dejar eso atrás» parecen las más apropiadas para esta concepción del tiempo, donde la persona aparece directamente involucrada en el flujo de acontecimientos.






Un individuo del tipo «a través del tiempo» no diría con espontaneidad que «deja un suceso atrás», ya que su representación de los hechos siempre está delante de él. En cambio, para la persona del tipo

«en el tiempo», el pasado queda literalmente detrás de ella en su representación.

Al rememorar acontecimientos anteriores, la persona situada «en el tiempo» se sitúa en el mismo hecho cuando lo recuerda, como si lo volviera a experimentar, sintiéndose nuevamente asociada a él. Por otra parte, dado que no posee un sentido tan agudo de la duración sucesiva como la persona del tipo «a través del tiempo» puede quedarse imbuida en el presente y no darse cuenta de que es hora de finalizar un encuentro o una reunión. Para la persona que vive «en el tiempo» puede ser difícil darse cuenta de que lleva cinco minutos de atraso. A veces, no se da cuenta siquiera de que ha transcurrido media hora. Si, por ejemplo, tenemos una cita con una persona del tipo «en el tiempo» a las 2:00 y llegamos a las 2:15, probablemente no considerará que hemos llegado tarde. A este respecto, la línea divisoria entre los tipos «en el tiempo» y «a través del tiempo» está entre los 5 y los 15 minutos. Para una persona «en el tiempo», 15 minutos más es una puntualidad razonable. Quizás hasta se haya olvidado de la cita, y no tenga idea de que debería estar esperando a alguien.

Una persona «en el tiempo» encontrará bastante fácil vivir el momento presente, a diferencia de la persona que se sitúa «a través del tiempo», para quien el pasado, el presente y el futuro están siempre frente a ella. «Estar aquí, ahora» es una noción propia del tipo de persona «en el tiempo», ya que el ahora es donde se sitúa normalmente. Por ello, para este tipo de persona es fácil concentrarse en el momento actual, y mantenerse enfocada aun en un entorno caótico, a diferencia del tipo «a través».

Las personas del tipo «en el tiempo» pueden parecer poco confiables en cuestión del cumplimiento de tareas. Generalmente prefieren plazos abiertos y mantener abiertas sus opciones.






A veces, pueden resistirse a tomar decisiones porque sienten que ello limita sus opciones futuras. Cuando llegan a tomar una decisión, por ejemplo, en una situación de venta, pueden sentir remordimiento al pensar que, de alguna manera, han limitado sus propias opciones. A veces necesitan que alguien les lleve el control, ya que les cuesta mantener la concentración en tareas duraderas y proyectos de largo plazo. Y se les dificulta organizar las tareas que tienen que hacer.



6 Jung, en Tipos psicológicos, anteriormente citado.










Sin embargo, estas personas pueden explorar el pasado y mantenerse allí más fácilmente, asociados a sus memorias. Pueden rememorar un acontecimiento anterior, sintiéndose más compenetradas con aquella situación. Como resultado, si no han cumplido algún acuerdo previsto, por ejemplo, pueden sentir que no fue por su culpa. Dirán: «No era yo, realmente». En la terapia, estas personas pueden presentar un problema distinto cada semana.

La persona del tipo «en el tiempo» no siente diferencia entre el trabajo y la recreación; suele hacer el trabajo como un entretenimiento. Su vida es menos ordenada, más espontánea y flexible, más abierta a alternativas. No suele planificar, tomando las cosas tal como se van presentando. Por lo general, le desagradan las fechas límite. Si los límites son inevitables, a veces pone artificialmente otros más cortos (volviendo locos a sus compañeros del tipo «a través»). Así mantienen abiertas sus opciones, evitando cierres definitivos. Este tipo de persona tiene mucha similitud con el modelo que Jung llama «perceptivo».7

























Sistemas


Almacenamos los recuerdos en un sistema, es decir, agrupados en conjuntos totalizadores, en función de su similitud (véase el Diagrama 2). Esos conjuntos suelen presentarse mediante determinadas experiencias típicas. La importancia de esto es que al tener acceso a un sistema de recuerdos obtenemos un modelo representativo que funciona como una síntesis de todos los recuerdos acerca de un cierto tema. Ello hace que a menudo sea difícil deslindar recuerdos específicos de otros que se encuentran asociados.



7 Jung, en Tipos psicológicos, anteriormente citado.





Para comprender la terapia de la línea del tiempo®, es importante tener en cuenta que tanto las personas del tipo

«en el tiempo» como «a través del tiempo», ambas organizan sus recuerdos en un sistemas. Los sujetos que son «a través» resultan más influenciados por esto, ya que todos sus recuerdos se hallan desplegados frente a ellos y el agrupamiento es más obvio. Debido a que estas personas generalmente acceden de una vez al sistema de memorias en vez de hacerlo a un recuerdo en particular, cuando se les pide que retrocedan en el tiempo para recordar un suceso específico, puede ser que respondan que han tenido momentos de felicidad o de motivación, o lo que sea, pero que no pueden recordar ninguno en concreto. Esto es porque todos sus recuerdos asociados se han fundido en uno solo. En otras palabras, han almacenado todos sus recuerdos de «motivación» o «felicidad» de manera conjunta, de modo que uno remite a otro y se confunden entre sí. Esta asociación se produce también en las personas del tipo «en el tiempo», aunque no es tan apreciable porque no tienen su línea del tiempo desplegada toda delante de ellas, sino dividida a un lado y otro de sí.

Si el sistema de recuerdos asociados dificulta el acceso de una persona del tipo «a través del tiempo» a algún recuerdo específico, podemos pedirle que «vaya pasando por su memoria como haría con las páginas de un libro, hacia atrás», y así, paso a paso podríamos facilitar su acceso. En el caso de una persona del tipo «en el tiempo», podemos pedirle que «retroceda paso a paso como si rebobinara una película de su vida». De ese modo, si la persona organiza sus recuerdos de izquierda a derecha, la analogía del libro puede ayudar; si lo hace de atrás hacia delante, la de la película lo haría mejor.

Una de las nociones más importantes que podemos aprender acerca del tiempo es, quizás, es la manera en que la gente lo organiza; así podremos establecer rapport con cada persona y ayudarla a efectuar los cambios oportunos.






Su línea del tiempo


Ahora quisiera que hiciera un alto por un momento, y se detuviera a pensar cómo organiza usted su tiempo. Considere sus recuerdos del pasado y del futuro. Y les llamo recuerdos a ambos; en un momento veremos porqué. Al pensar en ambos, usted sabe inmediatamente cuál es su pasado y cuál su futuro. El cerebro posee medios para distinguirlos. Así que, en realidad, estamos investigando el lenguaje del cerebro, en particular la manera en que el cerebro organiza el pasado y el futuro, de modo que sabemos cuál de nuestros recuerdos pertenece a uno u otro.

Piense, en primer lugar, en algo que le haya sucedido en el pasado y sienta de qué dirección le parece que proviene ese recuerdo. Luego, piense en algo que vaya a pasar o que usted crea que le va a pasar en el futuro, y perciba también de qué dirección proviene. Señale ahora en ambas direcciones, y note cómo tiene organizada su línea del tiempo.





















CAP Í TULO


3



Descubriendo

la «línea del tiempo»



TRANSCRIPCIÓN de una exploración de la línea del tiempo:


Tad: Dan, ¿puedes acordarte de cuando tenías cinco años?

Dan: … Sí.

Tad: ¿Y de qué dirección sientes que te viene ese recuerdo?

Dan: … De aquí.

Tad: ¿De detrás de ti?

Dan: No, de este lado (señala a su lado izquierdo).

Tad: De ese lado. Bien. Y si miras en esa dirección, ¿ves todos tus recuerdos del pasado?

Dan: (Sorprendido) … Sí.

Tad: Ves un montón de recuerdos por allí, a tu lado izquierdo?

Dan: Sí.

Tad: Bien. Entonces tu pasado está a tu izquierda. ¿Y dónde está situado tu futuro?

Dan: Por aquí, a la derecha.

Tad: ¿Ves imágenes de tu futuro allí?




Dan: Sí, así es.

Tad: Entonces tus recuerdos del pasado y tus ideas del futuro se despliegan a lo largo de una línea que va de izquierda a derecha, ¿no?

Dan: Sssí…

Tad: Pues ésa es tu línea del tiempo.


Ejercicio de grupo con la línea del tiempo


«Bueno, ahora vamos a divertirnos un poco. Piensen por un momento… Vamos a detenernos y flotar por encima de nuestra línea del tiempo, para poder ver todo el continuo desde el pasado hasta el futuro pasando por el presente, todo por debajo de nosotros, como si estuviera dispuesto a lo largo de una línea. Mientras lo piensan, sientan qué agradable es contemplar toda la línea del tiempo, completa, desde arriba. ¿Verdad que sí? ¡Excelente!

«Ahora quisiera que floten hacia atrás en el tiempo, manteniendo presente dónde está el ahora, hacia sus recuerdos pasados. Vayan hacia el pasado hasta un recuerdo de algo que los haya hecho sentir muy felices. Desciendan justo sobre ese recuerdo, penetrando en él y volviéndolo a experimentar… Siéntanlo como a través de su propio cuerpo, como lo sintieron entonces, ahora otra vez. Reviviendo cuanto vieron y oyeron en ese momento, sintiéndose otra vez allí. ¿Verdad que se sienten bien? …Bien, volvamos a retomar vuelo y dejemos ese recuerdo allí donde está, en su lugar de la memoria en la línea del tiempo. ¡Magnífico!

»Ahora, otra vez retomemos el vuelo por encima de la línea del tiempo. Miren toda la continuidad del pasado hacia el presente y el futuro. Elévense más, para poder contemplarlo todo. Ahora vamos a flotar hacia el futuro, justo hasta el final de la línea del tiempo, y en ese punto, justo antes de terminar la línea, nos volvemos para mirar atrás. Ahora pueden contemplar la totalidad de su línea del tiempo, desde el extremo futuro donde están situados, hasta el presente, pasando por encima del presente y hundiéndose hacia atrás en el pasado.





»Quiero que miren si el pasado, el presente y el futuro tienen todos el mismo brillo. Si es así, indíquenlo con un movimiento de cabeza. Si no es así, indiquen que no con un movimiento de cabeza… Ahora, si el futuro es más oscuro que el pasado, indiquen que sí otra vez.

»Vayamos ahora flotando hacia el pasado y escojamos un recuerdo que no sea muy importante. A veces hay quienes hacen lo contrario, y prefieren escoger un hecho muy importante de sus vidas. Pero eso no es lo que queremos ahora. Escojan un recuerdo trivial, algo que no haya tenido importancia. Saquen ese recuerdo de su línea del tiempo, y enciérrenlo en otro sitio bajo llave, bien cerrado, que no pueda salir. El recuerdo completo. Póngalo enfrente de ustedes y empújenlo lejos…, mucho, mucho más lejos. Y a medida que se aleja, que se haga más y más oscuro, alejándose cada vez más rápido, ten lejos que vaya a caer hacia el sol, dentro del sol, y se pierda allí. Ahora queda un espacio vacío en su línea del tiempo, donde estaba ese recuerdo. Y lo podemos llenar con un recuerdo nuevo, uno que nos haga felices; un recuerdo acerca de ustedes mismos que los haga sentirse bien, que los haga ser como quieren ser. Pongamos ese nuevo recuerdo en la línea del tiempo donde estaba el anterior. Excelente.

»Después de esto relájense y, con calma, vuelvan a ascender sobre la línea del tiempo. Sientan qué agradable es flotar sobre la línea del tiempo. Floten dirigiéndose hacia el ahora. Pasen por encima y vayan hacia el futuro, deteniéndose sobre algo que les gustaría que pasara. Algo que de verdad quieran, que deseen que pase. Sientan el placer que les proporcionará ese acontecimiento. Quizás tengan alguna expresión de agrado. Richard Bandler dice que «si no se relamen los labios, no lo desean de verdad». No importa, tampoco necesitamos algo especialísimo. Sólo algo que desearían que sucediera. Ya veremos cómo hacerlo aún más deseable. De momento basta con que sea algo deseado.

»Por cierto, ¿se han dado cuenta de que así como la línea del tiempo tiene acontecimientos pasados también tiene acontecimientos futuros? ¿Nos dice eso algo acerca de nuestra capacidad de lograr lo que queremos? Podría ser que los acontecimientos futuros ya estuvieran ahí, y lo único que hacemos es desplazarnos, desplazar el ahora por la línea del tiempo. ¿Y no podríamos poner en el futuro de nuestra línea del tiempo lo que queremos y simplemente mover el presente hacia allá?




»Acerquémonos ahora hacia ese evento futuro para entrar en él. Deslícense dentro de la línea del tiempo en ese momento, y siéntanlo como si estuvieran ya en él, con todo su cuerpo. Hagan lo que les parezca mejor para hacer ese momento aún más deseable. Háganlo aparecer más brillante… Hay quienes lo apagan para que se haga más deseable; otros lo hacen más brillante. Hagan lo que quieran para que sea más real para ustedes. Acérquenlo. Más cerca, para que sientan lo agradable que es. Véanlo más claro, mejor enfocado, más preciso… Excelente. Una vez más, vean qué agradable es lograr lo que se quiere.

»Dejen ahora ese acontecimiento en la línea del tiempo. Salgan de él y contémplenlo en su lugar en el futuro. Observen cómo lo que han hecho, al ocuparse de ese acontecimiento futuro, ha tenido el efecto de modificar todos los demás acontecimientos situados entre el momento presente y ese momento futuro. Mientras están sobre la línea del tiempo en el futuro, mirando hacia el presente, contemplen cómo todos los acontecimientos desde ese momento hasta ahora han cambiado precisamente para hacer ese momento más deseable. Y ha sido así automáticamente… ¡Perfecto!

»Lo que quisiera que hicieran ahora, cuando se sientan listos… No inmediatamente, sino cuando se sientan listos…, es regresar flotando hasta el ahora, y abrir los ojos cuando lleguen. Regresen cuando se sientan listos para regresar. ¿Se dieron cuenta de que reforzar el acontecimiento deseado ha cambiado su sistema de almacenamiento de todos los acontecimientos entre ése y el momento actual? ¡Bien! Porque, lo hayan notado o no cuando lo hacían, cualquier cambio que hagamos en un evento futuro cambiará la totalidad de los eventos.»

En un capítulo posterior veremos cómo profundizar en esa programación del futuro.






CAP Í TULO


4


Control

de la memoria



YA HEMOS tenido alguna experiencia con nuestra línea del tiempo. Hemos trabajado sobre un evento futuro deseado para hacerlo aún más deseable. También hemos aprendido a desechar eventos del pasado. Todo eso es lo que se conoce como manejo o control de la memoria.

¿Se le había ocurrido que sería estupendo poder eliminar un acontecimiento del pasado que lo haya hecho infeliz? Pues puede hacerlo. ¿Que sería magnífico poder cambiar totalmente su historia personal? También puede. Incluso

sería más rápido que mediante el uso de anclajes (véase el Glosario), teniendo que regresar al hecho en cuestión para cambiarlo. Y hasta puede generar importantes cambios de paradigma y de personalidad en otros individuos, si eso es

lo que desea.

Y se logra porque al cambiar un solo hecho, en realidad se producen alteraciones que producen cambios en los demás, así como cambió el sistema de recuerdos en el ejercicio que hicimos al cambiar un solo evento futuro. Cambiar un acontecimiento significativo del pasado tiene el mismo efecto general.




El modelo contra la fobia


Veamos su uso en el caso de un cliente que presentara una fobia. Podemos invitar a esa persona a flotar sobre su línea del tiempo. Desde allí, la inducimos a viajar al momento más antiguo que pueda recordar en el que experimentó la fobia; y luego utilizar el modelo contra la fobia.8 En esencia, el modelo opera de la siguiente manera:


En primer lugar, se reproduce el acontecimiento en la memoria, en blanco y negro, de manera disociada (es decir, viéndose el sujeto a sí mismo dentro de la imagen del acontecimiento), como si fuese una película que corriera ante sus ojos, de principio a fin.

Luego se congela la imagen, y se la hace desvanecer en blanco (aumentando el brillo) o en negro (bajando el brillo).

Seguidamente, se hace correr la película en color, al revés, hasta el comienzo, viéndola ahora el sujeto con sus propios ojos.

Ahora siga un patrón swish,9 utilizando la anterior reacción habitual de fobia como la imagen vieja, y la manera como desea actuar en el futuro como la imagen nueva.


El modelo contra la fobia se describe más detalladamente en el libro Use su cerebro para variar, y también en Magia en acción. Allí se encontrará una explicación completa, y es algo que se debe leer.





8 Para una descripción detallada del modelo contra la fobia, véase Magia en acción, por Richard Bandler (edición en español: Editorial Sirio, Málaga, 1997).

9 Ver Use su cerebro para variar, de Richard Bandler (editorial Cuatro Vientos, 1988).




El empleo del modelo contra la fobia dentro de la línea del tiempo permite hacer cambios importantes en un recuerdo dentro de un sistema, con lo que muchos otros recuerdos se cambiarán también. Lo descubrí al trabajar con una persona que tenía fobia a los ratones, mientras usaba la línea del tiempo como referencia. El resultado es que, en primer lugar, el cliente se disocia completamente y, en segundo lugar, permite hacer cambios en su sistema de recuerdos más fácilmente.


El sistema de recuerdos


Al contemplar el cliente desde arriba su línea del tiempo y hacer funcionar el modelo contra la fobia doblemente disociado mientras está observando el evento desde fuera, los cambios afectan a todo su sistema de recuerdos. Se modifican los eventos hacia atrás y hacia delante a partir del acontecimiento pasado, con sólo cambiar un solo hecho. Si este hecho que se cambia es importante, todos los eventos relacionados con él en el sistema del cliente cambiarán automáticamente. Podemos pensar en ello como una cadena, en la que un hecho principal conecta toda una secuencia de acontecimientos.


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