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4659 km de Cartagena a Lima en Bus

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Copyright 2017 Carlos Corbella













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TABLA DE CONTENIDOS

Prólogo

Salida de Argentina

Cartagena de Indias/Colombia

Taganga/Santa Marta

Parque Nacional Tayrona

Manizales

Tulcán – Otavalo - Ecuador

Atacames

Puerto López

Máncora – Perú

Trujillo

Lima

Llegada al país

Movimientos

Notas

Sugerencias

Acerca del autor



4659 km de Cartagena a Lima en Bus

Prólogo

Fueron 34 días y 34 noches, fueron 4659 km recorridos en colectivos y 8825 en avión. Pasamos por 17 ciudades y pueblos y visitamos 12 de ellas; dormimos en 10 camas diferentes y comimos en incontables lugares. Pagamos con pesos colombianos, dólares, soles y con tarjetas; pasamos más de 100 horas en colectivos de día y de noche, con aire acondicionado y sin aire acondicionado, con video y sin video, con asiento reclinable y en asientos rotos.

Toda esta información dependiendo de la persona que lo lea puede significar un viaje increíble o una equivocación importante.

Los viajes y los datos no son nada si no están en contexto, si no se le agregan las vivencias, las sensaciones, las alegrías, los enojos, lo divertido, los errores y fundamentalmente el contacto con la gente, sus costumbres, modismos, tonadas, idiosincrasia, actitudes y todo el intercambio que se produce al subir a un colectivo público, a un mercado, al caminar por sus calles. Eso es lo que da significado a la experiencia, lo que nos hace crecer, madurar, ser mejores personas y tener una mejor perspectiva de lo que somos.

Los viajes tienen 3 etapas, la planificación, la búsqueda de información, los pasajes, la época, etc. Más tarde el viaje en sí donde se calman las ansiedades, se comprueba si lo planificado se condice con la realidad y la emoción del inicio. Finalmente al regreso comienza la canalización de ese proceso, de esa búsqueda. Encontrar las respuesta a las preguntas con las que volviste, qué ave fue la que vimos, cómo se llamaba la isla que visitamos, a quienes les escribimos un mail para agradecer la atención que nos brindaron y cómo organizamos la información para que sea útil a otras personas.



Salida de Argentina

El 3 de enero salimos desde el centro de Buenos Aires en colectivo de Manuel Tienda León hacia Ezeiza ($ 380 c/u). El tiempo estaba feo, lloviznas y viento presagiaban un despegue nervioso para quienes no tenemos demasiada experiencia en vuelos.

A lo largo de las horas de espera el clima mejoró y despegamos en Trans American Airlines (Acuerdos de Avianca con otras empresas) en horario con destino a Lima, primera escala del viaje. La tormenta se había desplazado hacia el norte y por esa razón no hicimos la ruta normal que supone cruzar Córdoba, Santiago del Estero Salta y Jujuy, cruzando la cordillera en ésta última provincia sino que cruzamos por el norte de Mendoza y desde allí sobre el mar hasta la capital peruana. Fue un viaje de muy buena atención y sin sobresaltos.

Al llegar realizamos los trámites de rigor en materia de seguridad y mientras estábamos en los baños escuché que me llamaban por los parlantes. Nos encontramos con mi pareja y fuimos a ver qué sucedía y en el camino me di cuenta que había olvidado mi cinturón y mi riñonera con documentos, dinero, etc.etc. Por suerte fue un trámite rápido, me preguntaron que traía dentro y tuvimos que llenar un acta donde asentaba que no faltaba nada. Repuesto de mi imperdonable olvido nos instalamos a descansar las casi 7 horas de espera. Hizo un exagerado frío en las salas, tuvimos que ponernos buzo y descubrimos a varias personas en diferentes salas que habían comprado frazadas idénticas en el free shop a causa de la temperatura. El área de tránsito en los aeropuertos es un espacio donde rigen otros parámetros, estés donde estés en cualquier punto del planeta es lo mismo, es un mundo globalizado sin identidad.

Puntualmente embarcamos y despegamos a las 3,58 hs. hacia Bogotá en Avianca y llegamos luego de un viaje muy tranquilo y, también, bien atendidos a Bogotá a las 7 de la mañana. Allí hicimos los trámites de migración ya que nuestro destino final, Cartagena de Indias, era dentro del país. Luego de un desayuno y cambio de dinero nos fuimos a visitar lo más cercano al aeropuerto para ganar tiempo en otra escala de 6 horas.

Subimos a una buseta (combi que hace las veces de pequeño colectivo de transporte público) y recorrimos una avenida hasta un parque y un shopping a no más de 15 minutos para caminar y ver vidrieras mientras tratábamos de conectar wi fi para avisar donde estábamos.

Regresamos a esperar nuestro vuelo y almorzamos liviano. El aeropuerto tiene un movimiento muy intenso y, como todos, tiene una atmósfera interna que puede ubicarte en cualquier lugar del mundo ya que responden a similares características.

Cartagena de Indias/Colombia

Despegamos a las 13,30 hs. y en una hora y media aterrizamos en Cartagena de Indias; todas las escalas habíamos descendido mediante mangas pero a ser éste aeropuerto mucho más chico lo hicimos por escaleras recibiendo a asomarnos un golpe de calor y humedad que nos acompañaría durante nuestra estadía en esta hermosa ciudad.

La moneda de Colombia es el peso colombiano y se denomina cop. La conversión a nuestros pesos argentinos no era demasiado fácil y lo simplificamos quitándole dos ceros al precio en cop y dividiendo el resto por dos; eso nos da un monto bastante aproximado. Ej. $ 15.000 cop es parecido a $ 75 o algo más de pesos argentinos. El sistema de taxis en el aeropuerto evita el aprovechamiento al turista ya que uno debe pasar por una ventanilla donde informa el lugar hacia donde se dirige y le entregan un ticket con el precio que debe abonar sea cual sea el camino que tome o el tiempo que demore. En nuestro caso el chofer nos dijo que algunas calles estaban cortadas y no podía llegar sin dar una vuelta grande y nos dejó a una cuadra, pero nos acompañó hasta 15 metros del hotel verificando lo que nos había anticipado.

El hotel Villa El Colonial es una casa antigua, con patio central y muchas plantas lo que le da una atmósfera muy grata. La habitación tenía aire acondicionado y ventilador de techo y como casi todos los hoteles (salvo los top supongo) no tiene agua caliente porque realmente no hace falta. Nos atendieron de manera muy atenta y con muy buena onda tanto Martha como Leiniz en la recepción y la señora que nos preparaba cada mañana un desayuno exquisito en la terraza.

Estábamos cerca de todo y caminamos mucho ya que de esa manera escuchamos a la gente, sus tonadas, expresiones y términos. Recorrimos la parte céntrica propia y la turística, plazas y callecitas muy bonitas cuando las plantas unen los edificios de ambos lados de la calle.

En la parte céntrica las veredas están llenas de vendedores que ofrecían desde una crema para quemaduras y hemorroides (al mismo tiempo) hasta tramperos para ratas y para demostrar su eficiencia tenían una muerta en la mesa… También vimos muchos predicadores con pequeños equipos de sonido que reunían gente y hacían sus típicas demostraciones de fe. Otros, en cambio, ofrecían reparación de calzado y de relojes en plena calle generalmente saturada de personas.

Hicimos un city tour muy necesario para conocer los aspectos más importantes de la historia y ubicarse en la ciudad a través de los planos. Nos llamó la atención el contraste entre la historia que se respira en Cartagena y el desarrollo inevitable viendo un castillo espectacular con enormes carteles de las grandes marcas.

En casi todos los parques y plazas vimos un ave de color negro (macho) y marrón (hembra) que cantaba con unos tonos muy llamativos; es la llamada María Mulata, ave exótica, llegada con los esclavos que se adaptó al lugar y actúa con gran confianza en todos los ambientes de la ciudad (plazas, terrazas y playas).

La noche era muy agradable ya que bajaba la temperatura y el centro se llenaba de gente. Había muchos bares y restaurantes que comenzaban a trabajar a partir de las 19 hs. o antes ya que atardece a las 18 hs. Mucha gente cena temprano y luego sale a recorrer la ciudad o al revés. La comida era bastante barata y abundante; si te toca una mesa sobre la calle recibirás cientos de ofertas de artesanías de todo tipo. Muchas colombianas lucían sus polleras largas y sus cuerpos ya sean jóvenes o mayores y de 60 kg. o 95 kg. muy desinhibidas y gritonas, finalmente agradables.

En casi todos los medios de transporte se escucha música típica rumba o salsa. Casi todas las personas con las que tuvimos contacto fueron muy atentas y serviciales colaborando y aconsejando sobre lo que buscábamos o queríamos visitar. También son bastante informales con horarios, especialmente en transportes ya que a veces esperan un poco más tratando de llenar el vehículo antes que cumplir con el horario. En vacaciones no es tan grave.

Taganga/Santa Marta

Desde Cartagena viajamos a Taganga, pequeño caserío situado a 2,5 km. de Santa Marta, ciudad más antigua de Colombia. Lo hicimos con la empresa Marzol quienes demoraron 5,30 horas un viaje de supuestas 4 horas. El chofer cometió todas las infracciones que se pueden hacer durante ese tiempo. Pasó autos por la derecha, hizo que vehículos en dirección opuesta tuvieran que tirarse a la banquina, pasó con doble línea amarilla, etc. Al llegar a Santa Marta subió otra persona de la empresa que lo guiaba a las direcciones en las que debían bajar los pasajeros. En un momento nos dijeron que como el camino a Taganga estaba muy transitado (es una subida y bajada en montaña) nos dejarían en el comienzo del camino y nosotros debíamos tomar un taxi. Ante la pregunta de quién pagaría el taxi nos respondieron “Uds.”. Ante eso tuvimos un fuerte intercambio de opiniones (allí nos enteramos que éramos 6 argentinos los que teníamos pasajes) y aceptaron a pagar el taxi. Hicimos el viaje en dos taxis y nos dejó donde el chofer quiso ya que ninguno conocía el lugar; a nosotros nos tocó caminar anocheciendo casi 9 cuadras hasta llegar al alojamiento.

Allí nos encontramos con otro inconveniente ya que el dueño del hostal nos dijo que “Booking” había sobrevendido sus habitaciones y no tenía posibilidad de alojarnos. El detalle era que yo había acordado con el dueño directamente a través de whasapp y que el mismo me dijo en un mensaje que no hacía falta adelantar pagos. Otra discusión para que solucionara el problema y luego de 20’ de recorridas y llamadas telefónicas nos avisó que había encontrado otro hospedaje; el mismo era de menor categoría y no tenía desayuno ante lo cual le avisé al dueño original que iría a desayunar a su hostal. Por suerte la calidad humana del dueño del hospedaje fue muy superior al chanta original (nos enteramos de varias actitudes similares en otras oportunidades) y nos alojó en una habitación para 6 personas, al día siguiente nos cambió a otra más cómoda con cocina y finalmente nos acompañó a comprar pescado a la playa y nos preparó y cocinó el pescado comprado que, finalmente, lo cenamos con su familia.


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