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Primavera Árabe

Radiografía Geopolítica del Medio Oriente


Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido


Ediciones Luis Alberto Villamarín P.

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Primavera Árabe

Radiografía Geopolítica del Medio Oriente

© Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

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Estados Unidos de América

Publisher: Smashwords Inc.

ISBN 9781370628001


Sin autorización escrita del autor, no se podrá reproducir ni total ni parcialmente este libro, en medios impresos, electrónicos, de audio, de video, o en cualquier otra forma de difusión. Hecho el depósito de ley en Colombia.



Índice

Breve biografía del autor

Introducción

Antecedentes de la Primavera Árabe

Conceptualización de la Primavera Árabe

Túnez: génesis de la Primavera Árabe

Primavera Árabe en Egipto

Primavera Árabe en Marruecos

Primavera Árabe en Bahrein

Primavera Árabe en Yemen

Primavera Árabe en Libia

Primavera Árabe en Siria

Irak y la Primavera Árabe

Rol de irán frente a la Primavera Árabe

La Unión Europea y la Primavera Árabe

Turquía y la Primavera Árabe

Bibliografía

Otras obras del autor



BREVE BIOGRAFÍA DEL AUTOR

Luis Alberto Villamarín Pulido, natural de Fusagasugá-Cundinamarca, coronel de la reserva activa del Ejército colombiano, con 25 años de experiencia militar, más de la mitad de ellos dedicado a las operaciones de combate contra grupos narcoterroristas en el país.

Distinguido entre sus compañeros de armas en quehaceres operacionales y académicos castren ses, pues, además de ser un brillante comandante de tropas en el campo de batalla, ha plasmado su visión investigativa en 33 libros y más de 1000 artículos de su autoría, relacionados con el complejo conflicto colombiano, el terrorismo internacional, la geopolítica, la defensa nacional y la historia patria.

Miembro de la Sociedad Bolivariana de Colombia, la Academia de Historia del Huila y la Academia Colombiana de Historia Militar; este oficial lancero, paracaidista y contra guerrillero rural ha recibido los galardones "Latino Literary Awards 2003" por el libro La Silla Vacía en Los Ángeles-California; "Verdadero Orgullo Hispano 2006" por la obra Delirio del Libertador, en Elizabeth New Jersey; y "Premio Internacional de Literatura, Jairo Hoyos Salcedo 2009" en Washington D.C, por el texto Complot contra Colombia.

Algunas de sus obras han sido traducidas a idiomas inglés, portugués, alemán, francés y polaco. Su libro titulado En el Infierno es base para una película en Hollywood-California, y los demás textos son utilizados como material de estudio en prestigiosas universidades del mundo, tales como Harvard en Estados Unidos, London School Economics de Londres, Complutense en España, Autónoma de México y Los Andes de Colombia, para la elaboración de tesis de pregrado, post grado, maestrías o doctorados en temas afines a sus escritos.

Ha sido entrevistado como analista especializado para programas de opinión en estaciones de radio y televisión de diversos países, de manera individual o como participante en paneles de expertos internacionales en asuntos estratégicos atinentes al terrorismo, los conflictos armados, la guerra de guerrillas, la geopolítica, la defensa nacional y la seguridad hemisférica.

El Instituto Colombiano de Ciencia y Tecnología de Colombia (Colciencias) avaló su registro en el CVLAC en las especialidades de Ciencias Militares, Ciencias Políticas y Ciencias Sociales, en la base de datos que agrupa a los investigadores científicos de Latinoamérica y el Caribe.




INTRODUCCIÓN

Los actuales problemas políticos, religiosos, ideológicos y de creciente mentalidad antioccidental, incubados en la comunidad musulmana del Medio Oriente, se iniciaron a configurar durante la etapa final de la Primera Guerra Mundial, debido a la caída del Imperio Otomano, la expoliación de los recursos petroleros de la región por parte de Reino Unido, Francia, Holanda y Estados Unidos, en contubernio con algunos dirigentes árabes, y en particular, por la arbitraria división geográfica impuesta a partir de 1918.

A estos factores, se sumaron las promesas incumplidas a Palestina, Israel y los kurdos, hechas por los vencedores, producto de la mala fe inserta en el acuerdo secreto firmado el 16 de mayo de 1916, por Mark Sykes de Gran Bretaña y François Georges-Picot de Francia, en asocio con representantes de Rusia e Italia, para repartirse los territorios del Medio Oriente, en caso de obtener la victoria, como en efecto ocurrió, en la guerra contra los denominados imperios centrales, dentro de los cuales estaba el Otomano liderado por Turquía.

Para completar el infortunio del Medio Oriente, el Tratado de Versalles que avasalló a Alemania y se complementó con una serie de tratados anexos, dividió de manera irregular e inconveniente, los territorios que crearon nuevos países y por las connotaciones internas, edificaron la estructura de complejos problemas, que un siglo después, ponen en vilo la estabilidad internacional y detienen la posibilidad de desarrollo integral de la rica región.

Como si esto fuera poco, el millonario armenio Calouste Gulbenkian a quien se le conoció con el mote del Señor del 5%, era un importante accionista del antiguo National Bank of Turkey, que obligó a los accionistas de Turkish Petroleum Company a concederle una participación del 5% sin derecho a voto, para facilitar la reorganización accionaria en el mercado bursátil, que en ese momento dio entrada a Anglo-Persian Oil Company, empresa europea, que en la práctica sustituiría al National Bank of Turkey y más tarde se convertiría la British Petroleum Company.

Esta componenda, que legitimó la expoliación de recursos petroleros de los países del Medio Oriente y sembró las semillas del terrorismo nacido en la convulsa región cinco décadas más tarde, fue clave para satisfacer el deseo del gobierno británico de asegurar el control de eventuales descubrimientos de petróleo en toda la zona, y en contraste con el mal causado en Eurasia, financió actividades filantrópicas de la Fundación Gulbenkian en Portugal.

  1. ¿Qué es el Medio Oriente?

No existe consenso internacional para delimitar el área geográfica del Medio Oriente. En términos generales, la Organización de Naciones Unidas (ONU), los gobiernos latinoamericanos y el Ministerio de Asuntos Exteriores de España, definen como Medio Oriente a la región situada al suroccidente de Asia. Este concepto incluye a Arabia Saudita, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Israel, Jordania, Kuwait, El Líbano, Libia, Omán, Qatar, Siria, Sudán, Yemen, los territorios palestinos de la Franja de Gaza y parte de Cisjordania, Turquía, Chipre, Egipto e Irán.

En los ámbitos de geopolítica y relaciones internacionales se popularizó la delimitación del Medio Oriente derivada de la definición inglesa Middle East, utilizada por las fuerzas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial, que incluyó bajo esa denominación a Egipto y Libia.

Con el paso del tiempo se volvió común incluir como Medio Oriente, además de los países mencionados, a los territorios que conforman el Norte de África, a Sudán y Somalia, razón por la cual el Departamento de Estado de Estados Unidos optó por denominar toda esa zona con el nombre de Gran Medio Oriente, e incorporó en ella a Irán y Afganistán, a su vez considerados en España como parte del Oriente Próximo.

Debido a la expansión del islam en la región y los cambios surgidos de las revoluciones que articularon la Primavera Árabe, este libro asimila el concepto de Medio Oriente, al área geográfica compartida por el Norte del África, el Asia Menor y el Golfo Pérsico.

  1. Importancia geopolítica y geoestratégica del Medio Oriente

Producto de la fascinación que causó el rápido crecimiento del poder soviético, el geógrafo inglés Sir Halford John Mckinder (1861-1947), formuló en 1919 la Teoría del Heartland, también conocida como "Teoría de la Región Cardial", "Teoría del Corazón Continental", "Área Pivote" o "Isla Mundial”, la cual sugiere que la nación que logre el dominio político, militar, económico, social y cultural del territorio integrado por Asia Central y Europa Oriental, será la potencia que dominará el mundo.

Según Mckinder, esa área pivote o región cardial tendría mayor opción de dominar el mundo, debido a la inaccesibilidad por vía marítima, el aprovechamiento de los medios de comunicación terrestres y la explotación de los recursos naturales regionales. Dentro de la concepción de Mckinder, la superficie de la Tierra se divide en:

(1) La Isla-Mundial, que comprende los continentes de Europa, Asia, y África. El sector más grande, más poblado, y más rico, de todas las combinaciones posibles en el planeta.

(2) Creciente interior o marginal, incluyen las Islas Británicas y las islas de Japón.

(3) Tierras del creciente exterior o insular, conformadas por América del Norte, América Central, América del Sur y Australia.

A partir de ese criterio, el Heartland o Área Pivote se encuentra ubicado en el centro de la Isla-Mundial, y se extiende desde el río Volga hasta el río Yangtzé y desde el Himalaya hasta el Océano Ártico.

En 1919 Mckinder resumió su teoría con esta frase:

─Quien gobierne en Europa del Este dominará el Heartland; quien gobierne el Heartland dominará la Isla-Mundial; quien gobierne la Isla-Mundial controlará el mundo─

En síntesis, la potencia que controle la vida geopolítica de la Isla-Mundial controlará más del 50% de los recursos naturales del mundo. Por lo tanto, el tamaño del Heartland y su posición central, lo convierten en la clave para controlar la Isla-Mundial.

Años después, otros geopolitólogos denominaron a ese pivote, la Eurasia que por extensión afecta al Medio Oriente como se infiere del concepto de Adolfo Koutoudjian, catedrático de la Escuela de Defensa Nacional de la Universidad de Buenos Aires-Argentina:

─Eurasia representa una zona rica en recursos petrolíferos y gasíferos. 64% de las reservas mundiales de petróleo están en el Medio Oriente y 38 % de ellas en Asia Central. El control del abastecimiento regular de esos hidrocarburos asiáticos y de los países que atraviesen sus ductos así como los mares circundantes estructuran la llave estratégica del dominio de la Isla Mundial─

─Por medio de esos hidrocarburos se puede llegar a regular el ritmo de crecimiento económico de Europa Occidental y Asia Oriental, principales bloques económicos y políticos que disputan la hegemonía durante el presente siglo─

A lo largo de la historia de la humanidad, el Medio Oriente ha sido la zona más conflictiva del planeta, debido a su privilegiada posición geoestratégica, la riqueza de sus recursos naturales, el poder regional de algunos de sus Estados, e influyentes intereses de potencias mundiales, que lo convirtieron en una zona volátil, donde cualquier demostración de fuerza o intento de desarrollo con fines bélicos, produce una crisis, en la que por efecto espejo, intervienen todos quienes tienen intereses geopolíticos o económicos en esa región.

Además de ser la cuna de las tres grandes religiones monoteístas, el Medio Oriente es el corazón del mundo musulmán y de los pueblos árabes, kurdos y persas. Dadas las anteriores consideraciones, desde la perspectiva académica española en esta convulsa región, coexisten tres conjuntos geopolíticos específicos:

(1). Creciente Fértil: Integrado por la Autonomía Palestina, Irak, Israel, Jordania, Líbano y Siria.

(2). La Península Arábiga (Golfo Pérsico) integrada por Arabia Saudita, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán, Qatar y Yemen.

(3). Próximo Oriente integrado por Afganistán, Irán y Pakistán.

a. Factores geopolíticos

En los tres conjuntos geopolíticos enunciados coexisten la riqueza gasífera y petrolera, que en conjunto constituye la mitad de las reservas de hidrocarburos del planeta; los símbolos político-religiosos divisionistas, la escasa densidad de población, y la atracción que produce la posesión del agua, en especial a lo largo del río Indo en Pakistán; y, el Tigris y Éufrates en Turquía, Siria e Irak. Además, en el Medio Oriente hay grandes ciudades como Teherán que alberga nueve millones de habitantes y Karachi en Pakistán con trece millones. Al mismo tiempo, incluye ciudades antiguas como Alepo, El Cairo, Damasco o Bagdad que es la remembranza de la antigua Babilonia.

Otras ciudades del Medio Oriente concentran simbolismo religioso, como Jerusalén donde están el Muro de las Lamentaciones para los judíos, el Santo Sepulcro para los cristianos, y el Domo de la Roca y la Mezquita de Al-Aqsa para los musulmanes. También está ubicada en esta región, La Meca en Arabia Saudita, ciudad natal de Mahoma, y la más importante de los lugares santos del islam, que la cataloga la "casa de Dios", donde lo divino se une con lo terrenal.

  1. Situación general de los países del Medio Oriente

Aunque la ubicación geográfica de estos países parecería ser homogénea, hay significativas diferencias entre ellos, en torno al tamaño, cantidad de pobladores y densidad demográfica por kilómetro cuadrado, Índice de Desarrollo Humano, Producto Interno Bruto, Ingreso bruto per cápita, Sistemas de gobierno, Etnias y ramas del islam.

En cuanto al tamaño del territorio se evidencia que mientras Bahréin y El Líbano apenas poseen 760 y 10.400 km2 respectivamente, Arabia Saudita ocupa más de dos millones de km2 e Irán abarca 1.648.195 km2.

En términos de cantidad de pobladores, hay más de un millón de habitantes en Bahréin en comparación con 173 millones en Pakistán. Y los extremos de densidad poblacional presentan a Bahréin con 1.600 habitantes por km2, y a Omán con solo 9,78 habitantes por km2.

Otra variable diferenciadora es el Índice de Desarrollo Humano (IDH) que mide salud, educación y riqueza. Afganistán Pakistán y Yemen cuyas poblaciones totalizan más de 230 millones de habitantes, se ubican entre los Estados con más bajo IDH entre 193 países reconocidos por la ONU, en contraste con Israel, Emiratos Árabes Unidos y Qatar habitados por menos de 17 millones de seres humanos, que están a la cabeza de la misma medición internacional.

En forma controversial, estas diferencias no se relacionan con el nivel de riqueza de los países. Mientras Pakistán posee un importante Producto Interno Bruto en el entorno mundial, su índice de desarrollo lo sitúa en los niveles más bajos, entre otras razones, porque la alfabetización de su población es cercana al 50%, que equivale a decir, que más de 90 millones de pakistaníes son analfabetos.

El ingreso bruto per cápita en la región, es otra variable con amplios extremos, por lo tanto, excluyente o disociadora. Qatar y los Emiratos Árabes tienen un ingreso per cápita de 73.000 y 58.999 dólares respectivamente, mientras Afganistán y Yemen poseen un ingreso de 909 y 2.500 dólares respectivamente.

La forma de gobierno es otra característica divergente complementada por diferentes etnias y ramas del islam. En esta área hay estados monárquicos, sistemas presidencialistas y parlamentaristas, teocracias y repúblicas islamistas. El papel unificador del islam, las lenguas y culturas árabes al occidente de la extensa región, así como las persas al oriente demuestran la heterogeneidad etnolingüística y religiosa del Medio Oriente.

El islam sunita practicado en Pakistán o Iraq difiere del wahabismo de Arabia Saudita. Los chiitas son numerosos en El Líbano, mayoritarios en Iraq, Bahréin y el norte de Arabia, y además constituyen el 89% de la población de Irán. La coincidente llegada al poder de la mayoría chiita en Iraq después de la caída de Saddam Husein en 2003, el refuerzo político y militar de los chiitas de Hizbolá en el Líbano y la alianza entre Siria alauita con la República Islámica de Irán, se percibe en el entorno sunita, que lo ha denominado el arco chiita, como un factor político nuevo y perturbador.

Esta conflictiva diversidad religiosa, es evidente en Jerusalén, y en las peregrinaciones sunitas a La Meca, ciudad que atrae a cinco millones de musulmanes durante el Ramadán, o las peregrinaciones chiitas a Nayaf y a Mashhad con cerca de 15 millones de visitantes cada año.

Los conflictos político-religiosos en el área se reflejan en la disputa territorial palestino-israelí, o en el ascenso del islam político con la victoria de la revolución islámica de Irán de 1979, y en el refuerzo del islam radical sunita, cuya notoriedad ha superado a la de los Hermanos Musulmanes de Egipto.

Las poblaciones árabe, persa y urdú son predominantes en el campo político-organizativo, mientras gobiernan en esos Estados y marginan a otros grupos etnolingüísticos que con frecuencia son transfronterizos, como los kurdos, los pashtunes, los azeríes o los palestinos Sin embargo, las divisiones étnicas han evolucionado demográficamente y en el futuro podrían influir en la paulatina unificación del Medio Oriente.

b. Petróleo y gas

A principios del siglo XIX fue descubierto en Irán el primer yacimiento de petróleo, pero solamente siete décadas después, la región comenzó a beneficiarse de la producción y demanda mundial, producto de la crisis petrolera de 1974, ocasionada por el apoyo de Estados Unidos a Israel en la guerra del Yom Kippur, lanzada por algunos países árabes contra Israel.

Dubái, capital de los Emiratos Árabes, es la ciudad que más se ha beneficiado de esa bonanza, en un área geográfica que es foco de atención geopolítica mundial y epicentro de rivalidades internacionales, que traspasan las relaciones comerciales e industriales a partir de la producción de petróleo o de gas.

Los intereses nacionales, regionales y mundiales, convierten al Me-dio Oriente en una región crítica, máxime que en las últimas cuatro décadas, es la zona del planeta donde han sucedido el mayor número de guerras, con la circunstancia agravante, que estos conflictos afectan los intereses geoestratégicos de las grandes potencias, verbigracia la disputa Israel-Palestina, las ambiciones nucleares de Irán, o el ansia de predominio regional por parte de Irán, Arabia Saudita y Turquía.

Para complicar más el asunto, Afganistán se convirtió en el primer productor mundial de opio, y el narcotráfico emergió como el segundo renglón del flujo económico regional.

c. Israel epicentro de tensiones regionales

Desde su nacimiento como Estado soberano en 1948 en territorio árabe de la Palestina, Israel ha sido el foco de las tensiones del mundo islámico contra Occidente, máxime que Israel es el principal aliado estadounidense en el Medio Oriente. Por su parte, Alemania, Reino Unido e India son los aliados del gobierno judío.

Durante el lapso 1979-1999, Egipto, Jordania y Mauritania, tres Estados miembros de la Liga Árabe establecieron relaciones con Israel. Entre tanto, las relaciones de Israel con Marruecos han mejorado en forma pausada, pero hay escasos avances para intercambios diplomáticos, culturales y comerciales con El Líbano, Siria, Arabia Saudita, Irak y Yemen.

NA 1 Liga Árabe: Organización que agrupa a los Estados árabes del Medio Oriente y el Magreb, fundada el 22 de marzo de 1945, con el objetivo de servir al bien común, asegurar mejores condiciones de vida a los Estados asociados, garantizar el futuro y cumplir los deseos y expectativas de todos los países árabes.

Las relaciones de Israel con Irán son tensas desde 1979, cuando la revolución de los ayatolás derrocó el gobierno del sha Mohammed Reza Pahlevi. En la actualidad, el gobierno israelí de Benjamín Netanyahu sostiene la continuidad diplomática, que se soporta en un proceso de contención y negociación con los palestinos y de enfriamiento prolongado de las relaciones con Turquía, debido a la injerencia de ese país en el asunto palestino, situación que hizo metástasis, cuando murieron nueve ciudadanos turcos en un barco que llevaba apoyo humanitario a la Franja de Gaza.

Producto de las fulminantes transformaciones en Egipto, la incertidumbre se apropió de las relaciones diplomáticas de Israel con los egipcios. La caída de Mubarak obligó a Israel a expresar deseos de paz en el vecindario, a sabiendas de la vulnerabilidad que significa para su seguridad nacional que los Hermanos Musulmanes se fortalezcan en Egipto, o que los militares egipcios no puedan gobernar a su país, y opten por desatar una guerra contra Israel, con el fin de desviar la conflictiva atención interna.

Consecuencia obvia del inestable contexto regional y de la evidente inseguridad, Israel reforzó su capacidad defensiva con la creación del sistema antimisiles "Cúpula de hierro", que permite interceptar cohetes que tienen entre 5 y 70 kilómetros de alcance, lanzados por terroristas de Hamás. La prueba de fuego de este dispositivo para la defensa, fue la operación Plomo Fundido, con especial énfasis en el incremento de operaciones aeroterrestres en la Franja de Gaza a finales de marzo del 2011.

La ambición iraní de ser potencia nuclear ha centrado la atención en sus relaciones internacionales, razón por la cual en 2009, no aceptó la imposición de enriquecer su uranio en Rusia y Francia para alimentar su reactor de Teherán, al argumentar que Irán no dependería de reservas de uranio de otros países. En respuesta, los países occidentales endurecieron sus puntos de vista ante el peligro del desarrollo nuclear de Irán, mediante sanciones económicas y presiones políticas o diplomáticas de la Unión Europea y Estados Unidos.

El círculo de las tensiones se estrechó y las mutuas agresiones verbales entre Irán e Israel, amenazaron con la inminencia de otra guerra en la región. Sin embargo, en una reunión en Estambul, el 14 de abril 2012 el Consejo de Seguridad de la ONU y Alemania, acordaron con Irán la reanudación de las conversaciones. No obstante, la situación interna en Irán es compleja. El Movimiento Verde se presenta como una fuerza alternativa que además promueve masivas manifestaciones contra el gobierno teocrático, en el preciso momento en no son armoniosas las relaciones tripartitas entre el parlamento, el presidente y el líder espiritual Ali Jamenei.

d. Áreas y puntos críticos de alto valor estratégico

La geopolítica, la táctica y la estrategia definen como punto o zona crítica, a aquella parte del terreno que ofrece ventajas significativas a quien la posea. Dentro de esa concepción, estos lugares reúnen tales condiciones en el Medio Oriente: (1) Costa oriental del Mar Mediterráneo entre Adana (Turquía) y Puerto Said (Egipto). (2) Golfos de Aqaba y Suez. (3) Estrecho de Bab el-Mandeb o Bandim y Golfo de Adén. (4) Estrecho de Hormuz y Golfo de Omán. (5) Golfo Pérsico, (6) Mar Caspio. (7) Canal de Suez (8) Golfo de Omán

La costa oriental del mar Mediterráneo entre de Adana (Turquía) y Said (Egipto) incluye diversos puertos de importancia comercial, militar y turística en Egipto, La Franja de Gaza, Israel, El Líbano, Siria y Turquía, verbigracia Puerto Saíd, Gaza, Haifa, Jaffa, Ashdod, Netanya, Beirut, Jounieh Trípoli, Latakia y Tartus en Siria, donde funciona una base militar de Rusia, construida por la Unión Soviética durante la Guerra Fría y que sirve como punto de abastecimiento para los buques de la flota del Mar Negro y otras unidades rusas que realicen travesías por el Mar Mediterráneo. A la importancia geopolítica y estratégica de estos puertos sobre el mar Mediterráneo, se agrega la base Aérea de la OTAN de Incirlik en Turquía, que se encuentra en la ciudad del mismo nombre, a 12 kilómetros al oriente de Adana.

El Golfo de Aqaba separa la península del Sinaí de la península arábiga, y sus aguas comunican con el Mar Rojo. Sus costas pertenecen a Israel, Egipto, Arabia Saudita y Jordania, y los puertos principales son Taba de Egipto, Eilat de Israel y Aqaba en Jordania. El Golfo de Suez conforma el otro brazo del Mar Rojo sobre la margen occidental de la Península de Sinaí, que a la vez la separa del continente africano. El Golfo de Aqaba recorre 175 millas hasta la ciudad egipcia de Suez, en la entrada del Canal de Suez, donde hay ricos yacimientos de hidrocarburos.

El Canal de Suez, mide 163 kilómetros de longitud y facilita el paso de embarcaciones de hasta 20 metros de calado o 240.000 toneladas de peso y altura máxima de 68 metros por encima del nivel del agua. Une el Mar Mediterráneo con el Mar Rojo, entre África y Asia en territorio de Egipto y facilita la entrada de embarcaciones provenientes del oriente de Asia o del sur del África hacia Europa, con lo cual les ayuda a ganar tiempo sin tener que rodear el continente africano.

El Estrecho de Mandeb o Bab el-Mandeb que mide 115 km de longitud, une el Mar Rojo con el Golfo de Adén en el océano Índico. Separa el área denominada Cuerno de África, ubicada al occidente de la península arábiga. La margen africana pertenece a Eritrea y Yibuti y la costa asiática a Yemen. Es una vía importante por su ubicación estratégica cerca de grandes pozos petroleros, y es en una de las rutas marítimas más transitadas.

Por allí transitan cada día, 4 millones de barriles de petróleo, equivalentes a más o menos el 10% de los 43 millones de barriles que a diario circulan por el planeta. Cruzar este estrecho, permite llegar al Golfo de Adén, cuya importancia radica en el tránsito del petróleo embarcado en los puertos de Adén en Yemen y Berbera en Somalia.

Hormuz es un estrecho angosto ubicado entre el Golfo de Omán, y el Golfo Pérsico. En la costa norte se localiza Irán y en la costa sur el enclave omaní de Musandam o Sultanato de Omán. Se calcula que el 40% de la producción petrolífera mundial es exportada por las aguas de este estrecho. Su anchura oscila entre 60 y 100 kilómetros, razón por lo que se le considera un punto clave para la economía del planeta.

El Golfo de Omán está localizado entre Emiratos Árabes Unidos, Omán, Irán y Pakistán. Sus aguas sobrepasan profundidades de tres mil metros y en sus costas se ubican los puertos de Sohar, Mascate en la costa de Omán, y los de Jask y Chahbahar, en la costa de Irán.

El Golfo Pérsico o Golfo de Arabia está situado entre Irán y la península arábiga. Su longitud es de 990 km. Su profundidad promedio es de 50 metros. El Golfo Pérsico conecta el delta del río Shatt al-Arab (Irán-Irak) el cual transporta agua de los ríos Éufrates y Tigris hacia el estrecho de Ormuz y el golfo de Omán. Es rico en vida marina, pero su fauna y flora corren peligro de extinción, dados los continuos derramamientos de petróleo y las guerras.

El Golfo Pérsico tiene alta importancia estratégica debido a que por sus aguas circulan los buques que transportan hidrocarburos provenientes de Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudita, Bahréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y el enclave Musandam de Omán.

Ubicado entre Europa y Asia, con una superficie de 371.000 km², y como receptor de las aguas de los ríos Volga, Ural, Emba y Kura el lago más extenso del mundo es denominado el Mar Caspio. Por su privilegiada posición geográfica, el Mar Caspio sirve como frontera natural de Rusia, Azerbaiyán, Irán Turkmenistán y Kazajistán, con las estepas de Asia Central. Su profundidad media es de 170 metros, la máxima es de 995 metros.

Además de constituir un espacio de convergencia de las comunicaciones, para varias ciudades de diferentes países, la importancia estratégica del Mar Caspio reside en que la zona es rica en yacimientos petrolíferos y reservas de gas natural aún sin cuantificar.

La región todavía no ha llegado al máximo nivel de su productividad de petróleo, que se estima en más de dos millones de barriles diarios en una zona, en la cual las reservas superan los 150 mil millones de barriles.

e. Objetivos geopolíticos predominantes

En términos generales, los objetivos geopolíticos predominantes para los países del Medio Oriente y para las grandes potencias con intereses en la región, son:

(1) acceso al petróleo, gas y derivados; (2) libre acceso a las vías de tráfico y comercio mundiales; (3) integración interna y consolidación de espacios nacionales; y (4) convergencia del esfuerzo internacional hacia la unidad regional.

En razón al alto consumo mundial de hidrocarburos, la importancia geopolítica del Medio Oriente, región que posee dos terceras partes de las reservas mundiales de petróleo, hace que esta área del mundo, situada en la confluencia de Asia, Europa y África, sea un objetivo geopolítico esencial para la subsistencia del planeta.

Arabia Saudita es el mayor productor de petróleo del mundo; seguido por Irán en el cuarto lugar, Emiratos Árabes Unidos en el noveno puesto y Kuwait en el décimo lugar. Algo similar sucede con el gas. Irán y Arabia Saudita están ubicadas entre los diez mayores productores de gas natural en el planeta.

Por ende, los flujos petroleros y de gas que gravitan en los cinco continentes aportan alto valor geopolítico a cada una de las áreas estratégicas descritas.

  1. Trascendencia geopolítica de la Primavera Árabe

En ninguna otra región como en el Medio Oriente, se ha idealizado con tanta esperanza la posibilidad de eliminar las fronteras nacionales, para fundar una unidad geopolítica que sea monolítica, grande y auténtica.

A diferencia del sueño de la Unión Europea, materializado como respuesta geopolítica a los perfiles de un continente dividido por dos grandes guerras mundiales, y las ambiciones geoestratégicas acordes con el momento histórico; el proyecto de unidad panárabe surgió como racional reacción nacionalista, frente a la centenaria dominación colonial europea y a la imposición de fronteras arbitrarias.

En ese escenario geopolítico regional, se plasmó la efímera República Árabe Unida, que articuló a Egipto y Siria desde 1958 hasta 1961 bajo la dirección de Gamal Abdel Nasser, y se reprodujo en fracasados intentos de emulación, abanderados por el coronel libio Muammar Gaddafi, que a partir de las teorías consignadas en el Libro Verde de su autoría, intentó articular islam, marxismo y nacionalismo en un solo bloque de acción política, religiosa y cultural, contra el poder geopolítico y económico de Occidente.

Sin embargo, las idealizaciones en ambientes de intereses particulares excluyentes, contrastan con duras realidades sociopolíticas y geopolíticas: Pocas regiones del mundo como el Medio Oriente, están tan desintegradas en el campo económico y tan fisuradas en el ámbito político.

Un examen puntual sobre la región demuestra que además de la disputa territorial entre israelíes y palestinos, entre el Mediterráneo y el Jordán, se cultivan odios e injerencias ambiciosas sin ningún asomo de unidad, debido a la existencia de divisiones de todo tipo, controles mutuos, muros y bloqueos.

En la subregión denominada el Magreb, Marruecos y Argelia se desarrollan cada uno por su lado con las fronteras cerradas, por intereses mutuos, para sacar ventajas geopolíticas, geoestratégicas y geoeconómicas del conflicto por la independencia del Sáhara Occidental.

Sin embargo, la capacidad de contagio de las revueltas internas en diferentes países desatadas con el advenimiento de la Primavera Árabe, revivió afinidades culturales y sentimientos político-religiosos compartidos por los ciudadanos del entorno geopolítico árabe.

Han surgido rasgos políticos en la región, que vislumbran las primeras posibilidades de construir el panarabismo, implícito y ajeno a anteriores proyectos ya derrotados, alentadas por las redes sociales, y los medios de comunicación con cadenas de televisión transmitidas vía satélite, encabezadas por Al Jazzira.

Con defectos y virtudes, con aciertos y desaciertos, la Primavera Árabe estimuló la acción política internacional, que a pesar de obvios intereses de todo tipo sobre la rica e importante región, pretende recuperar la normalidad sociopolítica y económica de vida interior de los países en transición.

Antes de la Primavera Árabe, a duras penas estos países se relacionaban entre sí y preferían coexistir divididos. Su interacción era individualista y de mutua protección, mediante vergonzosas cesiones de las soberanías nacionales a potencias occidentales, situaciones de las que los autócratas extrajeron beneficios personales a costa del sacrificio de sus pueblos, causa y razón de las revueltas del despertar árabe, iniciadas en 2011.

La Primavera Árabe, indicó a los pueblos del Medio Oriente que si quieren progresar, deben hablar entre ellos, concretar pactos y acuerdos diplomáticos, comerciales militares y culturales; y aprender a actuar juntos con base en objetivos comunes, algo que nunca antes han hecho, como demuestran sus guerras perdidas contra Israel.

Entonces, la crisis política desencadenada por las revueltas estimuló la acción multilateral y dio luces para reavivar instituciones y proyectos de cooperación e integración regional, aunque no todos en la dirección más conveniente, como demuestra la intervención militar en Bahréin de los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), encabezados por Arabia Saudita, para acallar las protestas populares contra la dinastía Al Khalifa.

NA 2 El Consejo de Cooperación del Golfo fue creado a comienzos de la década de 1980, por insinuación del rey de Arabia Saudita, con el fin de detener el crecimiento geopolítico de la revolución iraní.

En ese caso, las monarquías petroleras encabezadas por la casa Al Saud de Riad, actuaron en marzo del 2011 de manera similar a los soviéticos en la época de la guerra fría, a partir del Pacto de Varsovia, al incursionar en la limitada soberanía de los países bajo la sombra de su seguridad, que en este caso, es una extensión de los intereses geoestratégicos de Estados Unidos en la región.

Tal línea de conducta aducida como respuesta a la amenaza nuclear iraní, era exigida por las bases militares estadounidenses asentadas en la región, incluido Bahréin, con la característica agravante de la negación de derechos civiles a la mayoría chiita en este pequeño Estado.

Las sangrientas guerras civiles en Libia y Siria, posteriores al complejo conflicto iraquí, proporcionaron las mayores oportunidades para la acción coordinada de los intereses geopolíticos en el Medio Oriente. En Libia, la Liga Árabe patrocinó activar una zona de prohibición de vuelos para proteger a los rebeldes de los ataques de Gaddafi, aunque por claros intereses económicos de Italia, Francia e Inglaterra, este control, muy pronto pasó a manos europeas.

En Siria, la Liga Árabe ha conducido los esfuerzos de la búsqueda para solucionar la crisis. Para el efecto, promueve la activación de una fuerza de Naciones Unidas que detenga la carnicería de Bashar El Assad contra su propio pueblo. En contraste político, los principales impulsores de esta iniciativa son petroleras monarquías contrarrevolucionarias, que apoyan la revolución siria como parte de su guerra fría contra Irán, con el fin primordial de bloquear la unión chiita Irak-Irán.

Sin proponérselo esta acción estimula la lucha independentista kurda, ayuda a Israel a combatir a los extremistas sunitas y coadyuva a la intención geopolítica de Estados Unidos y la Unión Europea sobre el Medio Oriente, pero pone a Turquía que es aliado de Occidente a actuar como un obstáculo a esta intención geopolítica y estratégica.

Entretanto, el Magreb parece estar empeñado en un multilateralismo constructivo, estimulado por Túnez, cuyo presidente saliente, Moncef Marzuki realizó una gira por Marruecos, Mauritania y Argelia, para promover la Cumbre de la Unión del Magreb Árabe, con el fin de resucitar esta organización nacida en 1988, pero sin efectividad hasta ahora. El objetivo inmediato es construir un espacio magrebí con cinco libertades: de circulación de personas, residencia, trabajo, inversión y participación electoral en los municipios.

  1. Israel y la Primavera Árabe

Con lo sucedido en la Primavera Árabe, Israel encara la mayor erosión política ocurrida en su entorno estratégico desde 1948. Se le complicaron las relaciones con Turquía que era su antiguo aliado, en el mismo momento que su archienemigo Irán desarrolla una bomba nuclear. Siria y Egipto, los dos Estados más fuertes en las fronteras israelíes están convulsionados por revoluciones, mientras que Gaza y Líbano los más débiles en su frontera, son controlados por los grupos terroristas Hamas y Hizbolá.

En este contexto, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, afirmó ante el Knesset (Parlamento israelí) que el mundo árabe se mueve "hacia atrás" y se convierte en un "ola islámica, anti-occidental, anti-liberal, anti-israelí y antidemocrática", por lo tanto para conveniencia de su nación, sería equivocado ceder territorio a los palestinos, porque:

─No podemos saber quién va a terminar con cualquier pedazo de territorio, en que nos demos por vencidos. Cuando millones de egipcios se agolpaban a las calles de El Cairo, analistas políticos y muchos opositores israelíes dijeron que nos enfrentamos a una nueva era de liberalismo y progreso…Dijeron que yo estaba tratando de asustar al público y estaba en el lado equivocado de la historia, por no ver hacia donde se dirigen las cosas. Pero los acontecimientos demostraron que yo estaba en lo correcto─

El análisis de Netanyahu acerca de los peligros que enfrenta Israel es válido para los intereses judíos, pues la situación podría empeorar. En el año 2010 Mubarak convocó a amañadas elecciones en Egipto. Su partido ganó 209 de 211 escaños. Por esa sola razón, es increíble que la Primavera Árabe no hubiera ocurrido antes en Egipto.

El temor de Israel de que los islamistas tomen el poder a su alrededor es acertado, luego de 50 años de dictaduras árabes, en que sólo se permitió asistir a las mezquitas para tratar asuntos religiosos, pues tenían prohibido crear partidos independientes, o seculares democráticos para desarrollarse en el ámbito político.

En este sentido, los dictadores árabes eran convenientes para Israel y para la justificación moralista de los islamistas, pero a la vez, mortales para el desarrollo y la educación de los pueblos árabes. Sin embargo, ahora los islamistas tendrán que competir con los partidos seculares legítimos y con jóvenes cercanos a la tecnología, que buscan salidas amplias a la vida normal de los árabes, alejados del conservadurismo religioso, que los ha separado de otras culturas.

La propuesta de Netanyahu es no ceder territorio a un movimiento palestino dividido. Durante este periodo de incertidumbre, en que Israel no puede quedarse con los brazos cruzados, pues la Primavera Árabe está en su propio patio, con la alta influencia política del ex primer ministro Salam Fayyad de la Autoridad Nacional Palestina, catalogado como el líder árabe más radical de todos los que han tenido los palestinos.

Por ejemplo, Fayyad fue el primero en afirmar:

─Que se juzgue mi rendimiento en el mejoramiento de la vida de mis pueblos, no en mi retórica─

Su atención se centró en la creación en Palestina de instituciones, incluyendo la que los israelíes admiten, es una fuerza de seguridad que ha ayudado a mantener a Israel en paz, en aras de que los palestinos estén listos para iniciar una solución entre dos Estados. Pero en lugar de estimular esa idea, Israel retuvo 100 millones de dólares correspondientes a ingresos fiscales palestinos que necesitaba Fayyad. Ese fue el castigo a los palestinos que presionan ante la ONU, la creación de un Estado, pero que si quieren sobrevivir como embrión de Estado, deben pagar salarios a las fuerzas de seguridad palestinas, que como ya se anotó, con su trabajo en Gaza y Cisjordania, ayudan a proteger a Israel.

La mejor defensa para Israel sería fortalecer el Fayyadismo, incluida la dotación controlada de armas y equipo a los servicios de seguridad palestinos en más áreas de responsabilidad, con el fin de incrementar su legitimidad, pero a la vez, dejar claro que no son custodios permanentes de Israel en sus territorios. Esto ayudaría a estabilizar el patio trasero de Israel, prevenir otro levantamiento como el que se extendió como un reguero de pólvora en el mundo árabe sin los viejos dictadores, y sentaría las bases para una solución de dos Estados y mejoraría las relaciones con los pueblos árabes. En ese contexto, Israel estará mejor si se fortalecen líderes palestinos responsables y democráticos.

Es un momento muy delicado. El despertar árabe coincide con las esperanzas de una solución de dos Estados entre israelíes y palestinos. Los derechistas israelíes tendrán la tentación de no hacer nada, para insistir que no es adecuado el momento histórico para asumir riesgos, por que Israel necesita ocupar a Cisjordania para garantizar su propia seguridad. En contraste, ese podría ser un contrasentido para Israel, pues al responder de esa manera al desordenado y turbulento despertar democrático árabe, el Estado judío sacrificaría su propio carácter democrático.

5. El esplendor de Dubai

Según Thomas Friedman, analista político internacional y columnista de The New York Times, desde cuando inició la Primavera Árabe, Estados Unidos ha ido como péndulo de una respuesta política a otra. Falló al intentar derrocar al régimen libio sin complementar los bombardeos con una invasión terrestre. Falló al promover la abdicación de Bashar Al Assad en Siria. Falló cuando trató de democratizar a Egipto, con la elección de los Hermanos Musulmanes. Falló al invadir, ocupar, salir, buscar la abdicación y luego volver a intervenir en Irak.

A juicio de este analista norteamericano:

─Tal vez el principio de la sabiduría es admitir que no sabemos lo que estamos haciendo en el Medio Oriente, pero lo más importante es que no tenemos la voluntad de invertir en una fuerza abrumadora, debido al tiempo que tomaría remodelar alguno de estos países, pero lo que es peor, si lo hiciéramos, no está claro si funcionaría─

Una posible solución, según Friedman sería:

─En Irak, Siria, Yemen y Libia, donde hay desorden, colaborar con las fuerzas regionales para contenerlo, que es básicamente lo que estamos haciendo hoy. En Egipto, Argelia donde no se impone orden, hacer trabajo silencioso con el gobierno para tratar de que sea más digno, justo, incluyente y legítimo. En Marruecos, Jordania, El Líbano, Kurdistán y Emiratos Árabes Unido, donde ya hay orden y decencia, hacer todo lo posible para que se vuelva más consensuado y sostenible. Y en Túnez donde hay orden y democracia, darle apoyo financiero─

─En todos los casos, es mejor amplificar lo bueno que hagan esos gobiernos en pro de la democracia. El cambio no es auto-sostenible si se inicia o depende de nuestra capacidad de resistencia, considerado el valor más importante en las relaciones internacionales. Cuando el cambio empieza dentro de los mismos países puede ser auto-sostenible. El mejor ejemplo de ello es lo que ocurre en los siete Emiratos Árabes Unidos, en especial en Dubai su joya de la corona. Por eso es importante determinar si Dubai fue la causa de la Primavera Árabe─

Es cierto que Emiratos Árabes y Dubai como parte de ellos, son monarquías absolutas que no toleran ni oposición política ni libertad de la prensa. Más allá de la ostentación, auges y edificios de vidrio y de bienes raíces, Dubai se convirtió en el Manhattan del mundo árabe, es decir, un lugar donde los jóvenes musulmanes de toda la región llegan a desarrollar su potencial en las artes, los negocios, los medios de comunicación, la educación y la nuevas empresas tecnológicas de importancia mundial, en su propia cultura, su idioma, su propio medio religioso, y sus preferencias de comida, música y ropa.

Es probable, que en la medida que lleguen a Dubai más jóvenes árabes, o desde lejos miren en la televisión el asombroso desarrollo integral de Dubai, se preguntarán con mayor frecuencia: "¿Por qué no tenemos esto en mi país que también es árabe como ellos?"

El ex primer ministro palestino, Salam Fayyad, aseguró al respecto:

─La gente sabe lo que ahora significa ser ciudadano en todas partes. Jóvenes egipcios que observaron el éxito de Singapur o Brasil y lo compararon con su propio país, lo veían como un ejemplo muy lejano de imitar, pero cuando Dubai mostró que los árabes podían construir un Singapur, Dubai se convirtió en políticamente subversivo. En toda la región, comenzó a sonar el estribillo: Si no podemos tener democracia, ¿por qué por lo menos, no podemos tener un Dubai?─

─Dubai es la capital de la Primavera Árabe. La verdadera revolución comenzó aquí─, argumentó Mazen Nahawi, palestino de 39 años, fundador del Grupo de Noticias International, una compañía de monitoreo de medios de comunicación, y agregó:

─La Primavera Árabe no se inició porque los jóvenes querían libertad y democracia. Se inició en la mente de los periodistas árabes que frente a la evidencia de que en Dubai se podrían hacer cosas que son difíciles, y podríamos hacerlas con alto nivel de rendimiento en los sectores empresariales y gubernamentales... y con mucha tolerancia. ... Y la compararon con la realidad y la retórica de los regímenes militares árabes─

─Hay una institución en los Emiratos Árabes Unidos financiada por el gobierno, denominada 24/54, dirigida a impulsar una industria de los medios y entretenimiento árabes. En 2008 impulsó a 15 empresas. Hoy, tiene 311, con cineastas y artistas procedentes de todos los países árabes y de Asia del Sur─

─Al Jazzira entregó a los árabes una ventana abierta al mundo, y Dubai demostró lo que se podría hacer aquí. Cuando ves a alguien como tú teniendo éxito al lado, mientras que la sociedad no lo tiene, el problema se hace político─

La tercera encuesta entre jóvenes árabes realizada en abril de 2014 por ASDA'A Burson-Marsteller, encontró que por tercer año consecutivo Emiratos Árabes Unidos es el país más popular para vivir, y que la juventud árabe lo considera el país para emular. Emiratos Árabes Unidos consiguió el 39% de popularidad en este aspecto. Estados Unidos alcanzó el 21%.

6. Wahabismo y salafismo

Una delgada línea de interpretación, diferencia el wahabismo del salafismo en torno a la concepción exclusivista del islam, como única religión valedera, pues lo demás es corrupción occidental. No obstante, en el seno del mundo musulmán modernista, el movimiento salafista contemporáneo es blanco de constantes críticas. Se le reprocha la inmersión en el terrorismo derivada de la estricta comprensión del Corán y la Suna, mediante un enfoque literal, que desconoce el contexto de la escritura y el espíritu de esos textos en sus aspectos teológicos y jurídicos.

Estos son algunos rasgos distintivos diferenciadores del wahabismo y el salafismo:

  1. Wahabismo

El wahabismo es una corriente religiosa musulmana de la rama mayoritaria sunita, en particular la escuela Hanbalí, que pregona la tesis "Salaf as-Salih", que significa la forma correcta de actuar en función a las enseñanzas de piadosos predecesores.

El wahabismo fue ideado en el siglo XVIII en la actual Arabia Saudita, por el reformador religioso sunita Sheikh al Islaam Muhammad ibn Abd al-Wahhab Kirgiz. Su auge se debe a la relación con la dinastía Al-Saud y al apoyo mutuo que se brindaron, por ende es la línea ideológica religiosa más influyente en ese país, a la vez el más importante del mundo islámico.

NA 3 Hanbalí Escuela jurídico-religiosa islámica que resuelve problemas surgidos en el contexto de la Ley Coránica.

El wahabismo se caracteriza por el rigor en la aplicación de la Sharia y por un constante deseo de expansión en el planeta. Para tal fin, sus seguidores utilizan las madrasas o escuelas de formación coránica, a las que acuden estudiantes sunitas de todos los países donde hay musulmanes, financiados por la corona saudita, que también aporta recursos monetarios para el funcionamiento de diversas mezquitas en el mundo.

El wahabismo afirma que interpreta directamente las palabras del profeta Mahoma, por ende solo acepta como textos básicos del islam, el Corán que es el equivalente la biblia para los cristianos y el Hadiz que resume las tradiciones relacionadas con las enseñanzas y los actos del profeta Mahoma y sus discípulos.

En ese orden de ideas, la teología wahabí es puritana y legalista en materias de fe y prácticas religiosas. Por lo tanto, sus seguidores creen ser los defensores del islam, obligados por destino providencial a restaurar la pureza confesional, que desde su óptica extremista, está contaminado por innovaciones, supersticiones, desviaciones, herejías e idolatría.

A partir de esos criterios, los wahabistas conceptúan que hay prácticas que van en contra de la tradición islámica, tales como:

(1) Invocar el nombre del profeta, o de un santo o de un ángel, en los rezos. Solamente el nombre de Alá puede ser invocado.

(2) Suplicar ante las tumbas de santos o profetas.

(3) Celebrar fiestas anuales por santos muertos.

(4) Usar cualquier forma de talismán y creer en sus poderes de curación.

(5) Practicar la magia o buscar en magos o en brujería las fuentes de curación.

(6) Hacer innovaciones en la religión.

(7) Erigir monumentos en tumbas.

(8) Asistir a cine

(9) Tomar fotografías.

En 1924 la dinastía wahabí Al-Saud conquistó La Meca y Medina, coyuntura histórica que les permitió establecer controles migratorios y económicos sobre el peregrinaje anual de los musulmanes a los lugares sagrados y de paso les proporcionó la oportunidad de predicar el wahabismo entre los peregrinos. De esa forma, el wahabismo que hasta entonces era una corriente menor en el islam, se fortaleció cuando se descubrieron los yacimientos de petróleo en la zona.

Los ingentes ingresos provenientes de la nueva riqueza impulsaron la expansión ideológica del wahabismo. Su primer efecto fue la creación y auspicio permanente de la escuela sunita de la Hermandad Musulmana en Egipto. Dese entonces, el reino saudita ha donado millones de dólares para crear escuelas, mezquitas, periódicos y otros órganos divulgativos del wa-habismo entre la población musulmana en todo el planeta, actividad que desde luego genera resquemores y tensiones en el entorno musulmán con los chiitas, con las salafistas pro terroristas y con los laicos nacionalistas.

  1. Salafismo

El salafismo es un movimiento sunita correlacionado con el wahabismo, que reivindica el retorno de los creyentes musulmanes a los orígenes del islam, con base en la interpretación rigurosa del Corán y la suna. Inclusive muchos wahabistas rechazan este calificativo y prefieren ser llamados salafistas, dentro de un marco moderado ajeno a la violencia y el terrorismo. Salafismo proviene del término árabe salaf, que traduce predecesor o ancestro, y que en este caso, designa a los compañeros del profeta Mahoma y las tres primeras generaciones de califas que lo sucedieron.

Por la manera de concebir el comportamiento religioso del ser humano, el salafismo se divide en dos líneas: la predicación y el yihadismo.

  1. Salafismo de predicación

El salafismo de predicación es la tendencia confesional desarrollada por los imanes wahabistas cercanos al régimen saudita. Esta línea religiosa rechaza y considera condenada al fracaso la vía yihadista, que pretende imponer un régimen musulmán mediante la acción violenta y revolucionaria.

Los salafistas predicadores consideran que la acción política más eficaz pasa por la predicación de la fe regenerada y la re-islamización de las sociedades musulmanas.

Los líderes espirituales e ideólogos del salafismo de predicación, consideran que es necesario seguir una estrategia para purificar la educación: Por un lado, regenerar la fe, depurándola de "innovaciones" teológicas que la alejan del auténtico credo, derivado de los orígenes. Y por otro lado, educar a los musulmanes en esta fe regenerada, de manera que abandonen prácticas religiosas “corruptas”.

Los salafistas moderados o predicadores critican a los yihadistas, percibidos como un grave peligro para la estabilidad política y cultural del régimen de la familia real saudita.

A su vez, se oponen a la tendencia de los Hermanos Musulmanes egipcios, acusados de no seguir una práctica rigurosa del islam, de olvidar el principio del y de pretender obtener el poder político en Egipto, en lugar de salvar las almas de los musulmanes.

NA 4 Tawhid: Concepto central en el islam, que significa proclamación que Dios es único.

(b) Salafismo yihadista" o Qutbismo

También denominado seudo-salafismo, el salafismo yihadista nació en la década de 1980, durante la guerra de Afganistán contra la ocupación soviética. Esta corriente rechaza limitar la acción religiosa a la predicación y prioriza la yihad o guerra santa, como el centro de su actividad. Se relaciona con el Qutbismo, doctrina revolucionaria que se basa en las ideas del sufista Sayyid Qutb.

NA 5 Conjunto de diversas formas de espiritualidad dentro del islam. Incluye formas de ascetismo (zuhd), de fervor religioso (ubbād), ciertos movimientos de caballería espiritual (futuwa) o militares como las rábitas (ribāt), gnosis ('irfan), veneración por los santos o morabitismo, o como espiritualidad sin ninguna manifestación externa (malamiyya)

Su línea ideológica propugna por el combate armado para liberar los países musulmanes de toda ocupación extranjera y se relaciona con otros exponentes del islam, seguidores de la estrategia revolucionaria, que pretende derrocar a los gobiernos laicos y nacionalistas de los países musulmanes, para instaurar estados islámicos.

Durante el periodo inicial de expansión, los salafistas llegados a en 1980 a Afganistán desde Arabia Saudita, Marruecos, Sudán, Yemen y Palestina se encontraron con delegados de los Hermanos Musulmanes. La concertación de ideas, los condujo a adoptar el discurso político de los Hermanos Musulmanes e integrar la predicación literal y tradicional salafista, basada en la piedad y la moralidad.

Desde el punto de vista del yihadismo, los salafistas tradicionales inclinados por la predicación no violenta y en particular, los predicadores próximos a las autoridades sauditas como Ibn Baz y Ibn Uthaymin, son traidores al islam porque trabajan al servicio de Estados Unidos. Por otro lado, después de sucedida la Primavera Árabe, los salafistas yihadistas rechazan a los Hermanos Musulmanes por su fe laxa y participación en asuntos políticos, pese a que hay indicios que este grupo creó a Al Qaeda.

En resumen, el salafismo es una escuela ideológica del islam derivada del wahabismo, que interpreta de manera estricta la Sharia o ley islámica. Salaf fue la denominación dada a las tres primeras generaciones de fieles musulmanes, todos súbditos del Califato Rashidun, que según su visión fundamentalista fue el estado islámico ideal, más puro y prolijo en su expansión.

Por lo tanto, la misión terrenal de los salafistas radicales, es imponer por medio de la violencia terrorista, la concepción del islam como un orden idealizado para todos los musulmanes.

Además, el salafismo yihadista se caracteriza por ser una corriente “plebeya” que rechaza a la élite islámica tradicional, vista como corrupta y en cierta forma apóstata. Esta concepción del islam infiere que la interpretación religiosa no sea dictada por ulemas y expertos en la Sharia, sino por los propios combatientes, quienes por su limitación académica ignoran la jurisprudencia islámica, dan otra interpretación al Corán, la Sharia y la sunna, lo cual los convierte en radicales enceguecidos.

NA 6 Sunna significa "conducta". Es el conjunto de dichos y hechos de Mahoma y su manera de proceder. Tradición entendida como categoría teológica, no como simple costumbre o testimonio histórico. La palabra suna deriva el nombre de los musulmanes sunitas, que representan el 90% de los practicantes de esta religión.

Con base en estos criterios, los salafistas acusan de apostasía o herejía (takfir) a otros musulmanes en especial a los chiitas, concepción que de paso, les permite justificar ataques y atrocidades en su contra. Con ese mismo argumento el Estado Islámico (ISIS) justifica los ataques terroristas en Siria, contra todo aquel que no jure lealtad a su califa y a la interpretación estricta de las enseñanzas del profeta Mahoma.

7. Salafismo yihadista: Al Qaeda e ISIS

El salafismo yihadista que se asentó con fuerza en Marruecos después de la guerra de Afganistán contra la Unión Soviética y se convirtió en fuente nutriente de Al Qaeda, se opone al nacionalismo por dos razones:

En primer lugar, porque la comunidad idealizada de los salafistas es la Umma, o comunidad única de todos los fieles musulmanes. Y, aunque el islam convencional no ve contradicción entre nación y Umma, para los salafistas las dos comunidades son incompatibles. En segundo lugar, porque el nacionalismo que surgió en la década de 1950 en el Medio Oriente fue secular no religioso.

Según la óptica extremista del salafismo, Mustafá Kamel Atatürk en Turquía, Gamal Abdel Nasser en Egipto, Hafez Al Assad en Siria y Mohamed Reza Pahlevi en Irán, querían “desislamizar” sus sociedades y quitarle poder al clero, razón por la que surgió una reacción clerical y conservadora, entre la que se cuenta al salafismo promovido desde Arabia Saudita contra las repúblicas nacionalistas árabes, que con el paso del tiempo dio espacio al peligroso e irracional salafismo yihadista.

Por preconcepción político-estratégica con objetivos a largo plazo para universalizar una dictadura teocrática con procedimientos político-militares similares a los utilizados por el comunismo durante la guerra fría, Al Qaeda e ISIS, que son de origen wahabista y concepción político-religiosa salafista, fueron más lejos al rechazar el nacionalismo con el argumento de la transnacionalización de la yihad o guerra santa, como resultado de un proceso histórico destinado a universalizar el islam .

En 1979 llegaron a Afganistán milicianos islámicos de todo el mundo con la misión combatir la invasión soviética, junto a los afganos que por principio desarrollaban una guerra de liberación nacional. Tras la retirada soviética, la guerra degeneró en una lucha de facciones, y los salafistas —aliados de los talibanes— se enfrentaron a milicianos de otras sectas: chiitas e ismaelitas, además de grupos seculares, que habían acudido al llamado de solidaridad islámica contra el comunismo internacional.

El régimen talibán permitió a los salafistas instalar campos de entrenamiento para más de 150.00 células terroristas integradas por milicianos extranjeros, que pasaron de la lógica nacionalista del islam político, a la concepción transnacionalista de construir un gran califato configurado por todos los países musulmanes, a partir de la guerra que desarrollaría Al Qaeda (La base) contra los infieles y apóstatas hasta convertirlos al islam extremista.

Aunque la invasión estadounidense a Afganistán después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Washington y Nueva

York, implicó un fuerte golpe para el movimiento yihadista, ya las células salafistas en las que había muchos marroquíes se dispersaron por el planeta para cumplir la misión de multiplicar las células terroristas y la construcción de nuevas estructuras político-religiosas yihadistas.

De paso, como Estados Unidos invadió a Irak para deponer a Saddam Hussein, Al Qaeda encontró adeptos entre las comunidades sunitas iraquíes y creó un nuevo espacio de lucha salafista, en un territorio ideal para iniciar la construcción del soñado califato islámico.

Así, en el teatro de operaciones iraquí, entre 2003 y 2011, la célula de Al Qaeda se inscribió en la lógica de lucha nacional entre sunitas integrados por exfuncionarios y exmilitares del régimen del Baath de Saddam Hussein contra chiitas y kurdos, pero cuando terminó la guerra civil iraquí y se desató la Primavera Árabe, el brazo iraquí de Al Qaeda sirvió de multiplicador a los islamistas internacionales que se unieron en la conformación del autodenominado Estado Islámico (ISIS), que propugna por asentar las bases del califato mundial desde Irak y Siria.


ANTECEDENTES DE LA PRIMAVERA ÁRABE

La historia universal con todos los aspectos tangenciales de la humanidad ─incluida la política exterior de cada Estado─ es inseparable de la geografía, de la concepción geopolítica, de la importancia geoestratégica y de la producción geoeconómica de cada nación.

En ese orden de ideas, combinar la geografía con otras disciplinas sociopolíticas, esclarece patrones que estimulan flujos migratorios, culturales, financieros, militares, sociales, políticos, industriales, mineros y agrícolas. Por ende, la geografía, dicta las pautas del comercio y establece bases para la seguridad y defensa nacionales, así como las alianzas estratégicas regionales o globales.

De ahí la importancia de la política exterior e interior de cada uno de los países musulmanes del Medio Oriente, durante el episodio histórico denominado la Primavera Árabe. Para comprender mejor este fenómeno geopolítico en la convulsiva región petrolera y sociopolítico interno de cada uno de los países implicados, este capítulo examina algunos antecedentes que por su dimensión y trascendencia geoestratégica, incidieron en el estallido del fenómeno y con el paso del tiempo serán determinantes en el desenlace en cada uno de los casos.

  1. Revolución de los ayatolas en Irán en 1979

La revolución iraní, también conocida como la revolución de los ayatolas, la revolución islámica o la revolución de 1979, fue el corolario de un proceso de movilizaciones populares, que se materializó en el derroca-miento del sha (rey de reyes) Muhammad Reza Pahlevi y la subsiguiente instauración de la república islámica que desde entonces rige a Irán, al transformar un movimiento amplio y heterogéneo en una teocracia, hegemonizada por el clero chiita bajo el liderazgo del ayatolá Jomeini. Así nació el islam político en el moderno Medio Oriente.

El proceso revolucionario se originó en 1953, como consecuencia de la Operación Ajax orquestada por la Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos y la corona británica, cuando el primer ministro iraní Mohammad Mosaddeq fue derrocado, porque intentaba nacionalizar los recursos petrolíferos y con esta decisión afectaba la avaricia de las potencias occidentales, sobre la riqueza petrolera y gasífera de la región.


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