Excerpt for Operación Odiseo- Final de Alfonso Cano, Filósofo del Narcoterrorismo Comunista contra Colombia by , available in its entirety at Smashwords








Operación Odiseo

Caída de Alfonso Cano filósofo del narcoterrorismo comunista contra Colombia


























A la memoria de los soldados que perecieron, y al heroísmo de quienes perdieron sus piernas u otros órganos vitales, durante la persecución contra el narcoterrorista Alfonso Cano máximo cabecilla de las Farc, abatido por el Ejército colombiano en la vereda El Chirriadero de Suárez-Cauca.













Operación Odiseo

© Luis Alberto Villamarín Pulido

© Ediciones Luis Alberto Villamarín Pulido

Bogotá Colombia

www.luisvillamarin.com

Email: info@luisvillamarin.com, lualvipu@hotmail.com

Diagramación e Impresión:

© Ediciones Luis Alberto Villamarín Pulido

Celular 9082624010

New York City

www.luisvillamarin.com

Primera Edición, 10.000 ejemplares.

Marzo de 2012

Edición electrónica actualizada, marzo 2017

ISBN 9781370716104

Publisher: Smashwords


Sin autorización escrita firmada por el autor, no se podrá reproducir este libro ni parcial ni totalmente, ni en ninguna de las formas impresas o electrónicas, químicas, físicas, gráficas, reprográficas, de audio, de video o fílmicas. Todos los derechos reservados. Hecho el depósito de ley en Colombia.








Índice

Breve Biografía del Autor

Nota del Autor

¿Quién era Alfonso Cano?

Alfonso Cano y el Plan Estratégico de las Farc

Ajustes políticos, operativos y propagandísticos al Plan Estratégico de las Farc

Manipulación para liberar secuestrados

Operación Odiseo

Bibliografía

Otras obras del autor



Breve biografía del Autor

Luis Alberto Villamarín Pulido, natural de Fusagasugá-Cundinamarca, coronel de la reserva activa del Ejército colombiano, con 25 años de experiencia militar, más de la mitad de ellos dedica do a las operaciones de combate contra grupos narcoterroristas en el país.

Distinguido entre sus compañeros de armas en quehaceres operacionales y académicos castren ses, pues, además de ser un brillante comandante de tropas en el campo de batalla, ha plasmado su visión investigativa en 33 libros y más de 1000 artículos de su autoría, relacionados con el complejo conflicto colombiano, el terrorismo internacional, la geopolítica, la defensa nacional y la historia patria.

Miembro de la Sociedad Bolivariana de Colombia, la Academia de Historia del Huila y la Academia Colombiana de Historia Militar; este oficial lancero, paracaidista y contraguerrillero rural ha recibido los galardones "Latino Literary Awards 2003" por el libro La Silla Vacía en Los Ángeles-California; "Verdadero Orgullo Hispano 2006" por la obra Delirio del Libertador, en Elizabeth New Jersey; y "Premio Internacional de Literatura, Jairo Hoyos Salcedo 2009" en Washington D.C, por el texto Complot contra Colombia.

Algunas de sus obras han sido traducidas a idiomas inglés, portugués, alemán, francés y polaco. Su libro titulado En el Infierno es base para una película en Hollywood-California, y los demás textos son utilizados como material de estudio en prestigiosas universidades del mundo, tales como Harvard en Estados Unidos, Complutense en España, Autónoma de México y Los Andes de Colombia, para la elaboración de tesis de pregrado, postgrado, maestrías o doctorados en temas afines a sus escritos.

Ha sido entrevistado como analista especializado para programas de opinión en estaciones de radio y televisión de diversos países, de manera individual o como participante en paneles de expertos internacionales en asuntos estratégicos atinentes al terrorismo, los conflictos armados, la guerra de guerrillas, la geopolítica, la defensa nacional y la seguridad hemisférica.

El Instituto Colombiano de Ciencia y Tecnología de Colombia (Colciencias) avaló su registro en el CVLAC en las especialidades de Ciencias Militares, Ciencias Políticas y Ciencias Sociales, en la base de datos que agrupa a los investigadores científicos de Latinoamérica y el Caribe.





Nota del Autor

Alfonso Cano: Prueba reina que las Farc son el brazo armado del Partido Comunista Colombiano

Mediante la Operación Odiseo, realizada el 4 de noviembre de 2011 en la vereda El Chirriadero de Suárez-Cauca, el Ejército Nacional propinó a las Farc el más contundente golpe táctico con connotaciones político-estratégicas, durante la prolongada historia de la guerra del narcoterrorismo comunista contra Colombia.

Como consecuencia de la sorpresiva incursión aeroterrestre, murió en combate Guillermo León Sáenz Vargas alias Alfonso Cano, ortodoxo ideólogo marxista-leninista y uno de los 10 terroristas más buscados del planeta.

Fue el final del llamado filósofo del narcoterrorismo, con más de 43 años continuos de militancia en el Partido Comunista Colombiano y accionar terrorista en las Farc, agrupación extremista de la cual llegó a ser cabecilla principal.

La milimétrica Operación Odiseo sincronizó una maniobra de Fuerzas Especiales en ambientes de contraterrorismo rural, con sofisticados métodos de inteligencia militar y tecnología de punta, como epílogo de más de diez años de perseverante persecución contra Alfonso Cano, en la intrincada topografía de las cordilleras Central y Oriental, del sistema andino colombiano.

Durante más de cuatro décadas de trasiego delincuencial, Cano acumuló un extenso prontuario criminal, con 165 órdenes de captura proferidas en su contra por la justicia colombiana; condenas acumuladas por más de 200 años; varias circulares rojas de la Interpol y la oferta de una recompensa de cinco millones de dólares, de varias Cortes Federales y del Departamento de Estado de Estados Unidos, que lo buscaban por secuestro, narcotráfico, terrorismo y otros crímenes de lesa humanidad.

Igual que el también abatido Mono Jojoy, desde 1968 Alfonso Cano estuvo relacionado con el crecimiento cualitativo y cuantitativo del narcoterrorismo previsto en el Plan Estratégico de las Farc y la tesis guía del Partido Comunista, para combinar todas las formas de lucha en la búsqueda de la toma violenta del poder político en el país.

La vinculación de Alfonso Cano a las Farc acumuló motivaciones ideológicas concretas. Primero, en la revolución armada que instauró la dictadura comunista cubana desde 1959, seguida de un intenso plan de agitación y propaganda marxista-leninista en todo el continente.

Y segundo, en la audacia del Partido Comunista Colombiano de reclutar estudiantes universitarios como complemento estratégico, para estructurar la educación político-organizativa de comunidades agrarias con “ejército marxista-leninista particular”, iniciado dos décadas antes por Erasmo Valencia y Juan de la Cruz Varela en el Páramo del Sumapaz, occidente de Cundinamarca, Pato, Riochiquito, Guayabero, Ariari, Valle del Cauca y Santander.

En desarrollo del plan de universalizar la dictadura del proletariado diseñado desde la década de los años veinte por el Kremlin en Moscú, en 1959 el Partido Comunista Colombiano infiltró células beligerantes de la Juventud Comunista (Juco) en las universidades públicas, con miras a construir las bases ideológicas de la revolución socialista armada.

La primera etapa de la militancia terrorista de Jaime Bateman Cayón ex integrante de las Farc y luego fundador del M-19, coincide y sintetiza, el proceso político-ideológico y propagandístico proterrorista del Partido Comunista en las ciudades, con la consecuente búsqueda de presencia urbana de las Farc, paralelo con el crecimiento inicial de las guerrillas rurales encabezadas por Tirofijo.

Expulsado en Santa Marta de un colegio por participar en actos revoltosos, Jaime Bateman se trasladó a Bogotá en 1959, para vivir al lado de su hermana, casada con Carlos Romero dirigente de la Juventud Comunista, quien de inmediato lo incorporó al grupo político extremista.

A esta coyuntura se sumó otro ingrediente negativo, reflejo de la sempiterna irresponsabilidad de los dirigentes políticos colombianos:

Egocéntrico, oportunista y demagogo, con afán de llegar a la presidencia de la república, Alfonso López Michelsen creó en 1963 el Movimiento Revolucionario Liberal (MRL), una disidencia liberal, en apariencia opuesta a los acuerdos políticos alternativos del Frente Nacional (1958-1974). Para el efecto, se alió con el Partido Comunista, alianza política de la cual también hacía parte Jaime Bateman Cayón.

Por su fogosidad, beligerancia, actitud contestaría en las huelgas y manifestaciones públicas, habilidades histriónicas, y por intrigas de su cuñado Carlos Romero, la Juco envió en 1962 a Jaime Bateman y a Iván Marino Ospina a la Universidad Patricio Lumumba en Moscú, donde fueron entrenados como terroristas urbanos, ideólogos de guerrillas comunistas y agitadores de masas.

De regreso en Colombia, entre 1964 y 1965, Bateman encabezó los grupos de Resistencia de la Juventud Comunista, que activaron bombas, cocteles molotov y otros artefactos explosivos en Bogotá, Cali y Medellín, en solidaridad con los bandoleros dirigidos por el Partido Comunista, que combatían contra el Ejército en Marquetalia.

Tras analizar la experiencia acumulada por Jacobo Arenas y Hernando González Acosta, como miembros urbanos del Partido Comunista dentro del complejo esquema campesino de las Farc en Marquetalia y Riochiquito; Gilberto Vieira aprobó el envío de Jaime Bateman Cayón como “educador político” de la cuadrilla de Tirofijo en el Huila y de Iván Marino Ospina, con similar misión, en la cuadrilla de Ciro Trujillo en el Quindío.

Inclusive cuando Jacobo Arenas iba de paso para la vereda La Escalera de La Macarena-Meta, sitio escogido para la realización de la conferencia constitutiva de las Farc, Jaime Bateman ofició como su secretario personal durante el Décimo Congreso del Partido Comunista realizado en Bogotá.

En el discurso de instalación, Jacobo Arenas expresó en nombre del Comité Ejecutivo del Partido Comunista:

—Los destacamentos guerrilleros esperan del congreso de los comunistas, que es su congreso, nuevas formulaciones sobre la lucha armada que permitan la elaboración de una estrategia y una táctica militar de guerrillas, que los conduzca a nuevos éxitos y al crecimiento de su prestigio, que es en suma el prestigio del partido, el prestigio de las ideas marxistas-leninistas, de la revolución y el comunismo—

—El movimiento guerrillero que crece tiene su carácter definido, porque tiene un claro contenido revolucionario y anti-imperialista, y se plantea como objetivo final la toma del poder—

El Décimo Congreso Comunista formuló por primera vez para el partico, la tesis de la combinación de las distintas formas de acción de masas y el papel fundamental de la vía armada en la lucha por un nuevo poder en Colombia.

A partir de ese momento, ni Jacobo Arenas ni el Partido Comunista se apartarían de esa línea de conducta, y desde la cual impulsarían la lucha ideológica contra las tendencias internas que han tratado de bloquear la vocación de poder de todo partido marxista-leninista.

Dos años después, durante la Tercera Conferencia de las Farc realizada en 1968, los cabecillas del grupo terrorista revisaron las causas del fracaso en el Quindío, la muerte de Ciro Trujillo en Boyacá donde se encontraba dedicado a conformar un nuevo frente guerrillero, y replantearon las normas de disciplina revolucionaria, para evitar la “liberalización de las guerrillas comunistas”.

Enfático, Tirofijo afirmó que la guerra del Partido Comunista y las Farc contra Colombia, debería llevarse a los centros neurálgicos de la producción, postura que fue refrendada por los demás cabecillas.

Así habló Tirofijo:

—Para tomarse el poder hay que ganar la guerra. Y para ganar la guerra hay que llevarla donde más le duela a la oligarquía—

—El reclutamiento directo de nuevos integrantes al movimiento será promovido por el organismo ejecutivo del Estado Mayor de las Farc. Esta tarea debe promoverse siempre por intermedio de la organización del Partido Comunista, y debe estar encaminada a evitar las infiltraciones que pretende (hacer) el enemigo—

—Los organismos de partido que funcionan dentro de todas las comisiones o guerrillas, deben contribuir a la defensa del desarrollo del Partido Comunista que funciona dentro de las masas. La educación política en los organismos base de células, debe desarrollarse y elevarse—

Respecto a este tema, trece años después en entrevista clandestina, realizada en 1981 con la periodista Patricia Lara Jaime Bateman precisó que después del Décimo Congreso del Partido Comunista y la Tercera Conferencia de las Farc, cambió la visión de guerrilla agraria local, por un grupo cohesionado con visión a largo plazo, con aspiraciones de ejército regular preparado para la toma violenta del poder político en Colombia, ideologizado alrededor del dogmatismo marxista-leninista.

NA 1 Ver Lara Patricia, Siembra Vientos y Recogerás Tempestades, Bogotá-Colombia, Planeta, Sexta Edición, Noviembre de 1986, páginas 1-116.

Según Bateman, como tarea primordial emprendida por las Farc en búsqueda de ese objetivo, activó grupos urbanos encargados de desarrollar la nueva concepción de guerra revolucionaria:

—Marulanda y Jacobo Arenas estuvieron de acuerdo en que para llevar la guerra a los centros neurálgicos de producción, deberíamos crear un aparato militar en la ciudad que combinara las acciones de la guerrilla rural con la guerrilla urbana—

—Comencé a vincular mucha gente a las Farc. Algunos compañeros permanecían en la ciudad y otros se iban para el monte. En 1970 ese proyecto tomó fuerza. Marulanda y Jacobo lo estimularon, porque ellos eran y siguen siendo miembros del Partido Comunista Colombiano—

Corrobora la afirmación de Bateman, que el Pleno Ampliado del Estado Mayor de las Farc, reunido en El Guayabero entre el 16 y el 20 de febrero de 1970, decidió continuar el trabajo mancomunado de los comisarios políticos legales amparados en las bondades de la democracia, con los terroristas en el área rural.

Allí, los cabecillas refinaron las directrices para reclutar cuadros urbanos, destinados a la “educación política” de las cuadrillas rurales:

—En cuanto al funcionamiento de organismos celulares del Partido Comunista dentro de las Farc, cada regional del partido debe continuar enviando un alumno a los cursos. Los jóvenes que vengan por 8 meses a un año serán tomados como refuerzos para los cursos de comandantes—

—El pleno considera de vital importancia el envío de los cuadros organizadores lo más pronto posible para que desarrollen esta tarea antes que el enemigo influya en ellos—

—Nosotros somos los que debemos influir en las masas organizándolas y orientándolas, para que luchen por sus reivindicaciones y salgan a votar por nuestros candidatos del Partido Comunista—

—La guerra campesina de guerrillas, es cada día más importante porque se consolida y amplía en regiones campesinas, pero la mayoría del pueblo sigue utilizando la acción de masas en huelgas, movilizaciones y paros cívicos—

—La combinación adecuada de todas las formas de lucha, seguirá siendo la esencia de nuestra táctica. La lucha armada popular se convertirá en la forma principal como factor decisivo para la toma del poder para el pueblo—

—La lucha armada toma en cuenta sus intereses y se guía por los principios del marxismo-leninismo. La acción guerrillera ayuda a crear algunos de los factores indispensables para que una situación revolucionaria pueda resultar triunfante—

—El pleno acoge con entusiasmo y se adhiere a las tareas del Partido Comunista en la realización de la campaña electoral a fin de llevar a las corporaciones públicas a una buena cantidad de concejales, diputados, representantes y senadores—

—Las Farc haremos lo posible por realizar esta tarea en nuestras zonas de influencia, teniendo en cuenta que es la táctica de uno de los tantos métodos de la combinación de las formas de lucha en nuestro país—

Para obligar a los campesinos a sufragar por los candidatos del Partido Comunista en los comicios electorales de 1970, se impartieron instrucciones a todas las cuadrillas, tendientes a eliminar cualquier interferencia:

—Teniendo en cuenta que contra los sapos (Delatores) no puede haber ningún tipo de contemplaciones, y que en esto hay que aplicar la justicia revolucionaria. Lo mismo, hay que tener cuidado en la recogida de las informaciones para la publicidad—

Como resultado de esa labor de agitación, propaganda, reclutamiento de militantes y construcción de células comunistas pro terroristas, en pleno reverbero político juvenil por la muerte de Camilo Torres, el che Guevara y las noticias acerca de mayo de 1968 en París, estimulado por Jaime Bateman Cayón, Guillermo León Sáenz estudiante de Antropología de la Universidad Nacional, ingresó a la Juco, organización en la que demostró disciplina de militante y fervor revolucionario.

Desde los primeros días de militancia comunista, Alfonso Cano se destacó por su férrea disciplina para estudiar y por el tiempo que dedicaba al trabajo político, entre los jóvenes comunistas que apoyaban a las Farc desde la Universidad Nacional.

Su asidua participación en los debates universitarios, las huelgas estudiantiles y las manifestaciones sindicales, complementaba su habilidad para organizar núcleos de apoyo a todas las actividades legales e ilegales del Partido Comunista Colombiano:

—Cano era capaz de aglutinar a la gente alrededor de la Juventud Comunista. Era muy comprometido— recuerda Carlos Romero, quien fue su jefe en la Juco, y quien lo indujo para que se vinculara al grupo terrorista, igual que había hecho nueve años antes, con su cuñado Jaime Bateman Cayón.

Ya vinculado a las Farc, Alfonso Cano alternó la asistencia a clases como estudiante de la Facultad de Antropología, con la militancia en la Juco, miembro del comité estudiantil de la Universidad Nacional, enlace estudiantil con los sindicalistas de izquierda y terrorista urbano.

En todos los escenarios públicos en los que intervino entre 1968 y 1981, Cano fue activo propagandista del terrorismo marxismo-leninista, merced a su facilidad para promover protestas estudiantiles, perpetrar actos terroristas urbanos de solidaridad con las Farc, organizar bases de apoyo estudiantil a las Farc y difundir la línea política del Partido Comunista y su brazo armado.

Su empatía con Jacobo Arenas fue total desde el día en que se conocieron en Bogotá en una reunión clandestina. Por instrucciones del ideólogo fundador de las Farc, a finales de 1970, Cano utilizó el periodo vacacional universitario, para ir hasta los campamentos del grupo terrorista, ubicados en El Pato, El Guayabero, El Coreguaje, y los enclaves comunistas armados ubicados en el Tolima, el Páramo de Sumapaz y el Alto Ariari, con la misión de dictar clases de economía política o filosofía marxista, con énfasis en la organización de masas, y a la vez recibir instrucción básica como guerrillero.

Así, el entonces estudiante universitario Guillermo León Sáenz se enroló a las Farc con el alias de Alfonso Cano, en ese entorno de agitación propagandística política, encarnada por la carismática facilidad de expresión de Jaime Bateman, la aceptación que le brindó Jacobo Arenas y la invitación publicitaria de la izquierda proterrorista continental, a seguir los ejemplos de Fidel Castro en la Sierra Maestra y del cura Camilo Torres con el Eln.

También influyó en la decisión de Cano para reafirmar su decisión de ingresar a las Farc, el inconformismo nacional por el probable fraude electoral de 1970, consumado para sacar del camino al movimiento independiente Alianza Nacional Popular (Anapo) y posesionar al Partido Conservador, que atornilló el bipartidismo en el poder y justificó el argumento de los promotores de las guerrillas comunistas, según el cual, solo la revolución violenta podría cambiar el viejo modo de vivir en Colombia.

Dado su nivel intelectual, inteligencia, capacidad organizativa y sumisión a los cabecillas campesinos de las Farc, con el paso del tiempo Alfonso Cano, se convirtió en el multiplicador del legado de Jacobo Arenas, y en uno de los principales artífices de la evolución metodológica del grupo terrorista, por ser partícipe directo en cada una de las etapas de la existencia político-estratégica del brazo armado del Partido Comunista Colombiano hasta 2011:

1. Bandolerismo crónico (1964-1970)

2. Barbarie comunista (1970-1982)

3. Narcoterrorismo y farsa de fingidas intenciones de paz (1982 en adelante)

4. Internacionalización del conflicto, narcoterrorismo y búsqueda de estatus de beligerancia (1998 en adelante)

Aunque Cano no estuvo presente ni en Marquetalia (1964), ni en las tres primeras conferencias de las Farc (1965, 1966 y 1968); si conoció y ayudó a moldear la línea política posterior a la delineada por los guerrilleros marquetalianos.

Producto de su relación con Jacobo Arenas, Cano diseñó la orientación filosófica de las llamadas autodefensas revolucionarias de la década de los 80, redactó las directrices políticas de la Unión Patriótica y las milicias bolivarianas, promovió el secuestro y la extorsión como formas válidas de lucha y se transformó en el inspirador de la estratagema de la “paz democrática”.

En ese orden de ideas, Cano participó en la decisión de aceptar la inmersión en el narcoterrorismo, los artilugios políticos para buscar la legitimación de las Farc mediante sucesivas e insulsas conversaciones de paz, en la internacionalización del conflicto, y en el replanteamiento general del Plan Estratégico de las Farc con el Plan Renacer, formulado desde el sur del Tolima, tras la muerte de Tirofijo en marzo de 2008, cuando por consenso el Secretariado de las Farc lo designó como cabecilla principal.





CAPITULO I

¿QUIÉN ERA ALFONSO CANO?

Por su ortodoxia marxista-leninista, su formación académica como antropólogo sin título profesional, su habilidad político-organizativa y su visión estratégica de la guerra revolucionaria marxista-leninista, Alfonso Cano se convirtió en el “filósofo del narcoterrorismo comunista contra Colombia”.

Dogmático ideólogo comunista, maquiavélico negociador político y narcoterrorista despiadado

El preconcertado montaje periodístico presentado como entrevista titulada Las Farc ante el nuevo gobierno, embuchado a mediados de 2002 por Jorge Enrique Botero en la sección de Lecturas Dominicales del Diario El Tiempo de Bogotá, con el inocultado propósito de lavar la imagen de las Farc, refleja la inclinación criminal y manipuladora de la personalidad de Alfonso Cano.

El reportaje publicitario-propagandístico fue urdido por Cano, para desviar la atención nacional y mundial, debido a la masacre a sangre fría de 157 humildes campesinos dentro de la iglesia de Bojayá-Chocó perpetrada en mayo de 2002 por el Frente 58 de las Farc; los secuestros de militares y de 12 diputados del Valle en abril del mismo año.

Para lograr el propósito, Jorge Enrique Botero preguntó a Cano:

—¿Lo de Bojayá no fue una acción terrorista? ¿El secuestro de 12 diputados del Valle no es terrorismo? ¿Tener a una candidata presidencial, secuestrar un avión y tomar como rehén a un senador no es terrorismo?—

—Fue una equivocación derivada de la confrontación. Se puede hablar de terrorismo cuando se parte del presupuesto de querer generar el terror en la población y conscientemente se desarrolla una práctica en función de provocar el pánico. Pero esa no es la política de las Farc, ni lo estamos haciendo. Lo que sí sucede es que la guerra, en la medida en que se va generalizando, va produciendo escenarios que ninguno de nosotros deliberadamente quisiera— respondió Cano.

—Pero deliberadamente sí secuestraron a los diputados...— interpeló Botero.

La respuesta de Cano resarció que la dirigencia política y la opinión pública en general ignoran el Plan Estratégico de las Farc; demostró que la corrupción de los funcionarios públicos les da la razón para desarrollar el narcoterrorismo comunista, y, resaltó el cinismo y la ambiciosa intención de las Farc para conseguir estatus de beligerancia, con base en la audaz farsa del canje humanitario de terroristas presos por militares, policías y dirigentes políticos secuestrados:

—Hay un tema que debemos discutir lo más pronto: quiénes son realmente los que llaman "actores del conflicto". Por ejemplo, los políticos de este país, quienes han ejercido la administración, quienes han aprobado leyes, quienes dirigen las instituciones armadas, tengan uniforme o no lo tengan, ¿son o no son parte en esta guerra?—

—Quienes roban los dineros públicos, ¿son o no son parte directa? Y ahí está el caso de los diputados: ¡Claro que están en el centro de la confrontación! Porque con su actividad, con sus aprobaciones, con sus acciones u omisiones, muchos de ellos han afectado no solamente el orden público en el Valle, sino el tesoro y la cosa pública. La acción para tomarlos como objetos del canje que estamos proponiendo es un hecho legítimo, que no tiene nada que ver con terrorismo—

—Familiares de los secuestrados, así como organismos nacionales e internacionales, están abogando por un acuerdo que devuelva a sus hogares a centenares de personas que hoy están en su poder—

—¿Qué tan viable ve un acuerdo?— inquirió Botero.

—Creo conveniente es insistir en el canje. Asuma la forma que asuma, se le dé la interpretación legal que se le quiera dar. No sé si durante lo poco que queda de este gobierno (Pastrana 1998-2002) sea posible un acuerdo, pero nosotros vamos a insistir—

En contraste con su actitud cínica y sarcástica, Cano era furibundo hincha del equipo de fútbol capitalino Millonarios, fan del corredor Juan Pablo Montoya, lector consumado de las revistas y periódicos de circulación nacional, aficionado por actualizarse en el empleo de la tecnología de punta y muy amable en el trato con la “guerrillerada”, sin que esa gentileza le impidiera ordenar fusilamientos de sus compinches.

Además de tener estudios de antropología, Alfonso Cano poseía amplios conocimientos de historia de Colombia, sociología, materialismo dialéctico, socialismo científico, filosofía y economía marxista-leninista.

Por ende, era el cabecilla con mayor nivel académico e intelectual del Secretariado de las Farc, y al mismo tiempo, el más ortodoxo, dogmático y tozudo manipulador de la inflexibilidad de los terroristas, en lo referente a la entrega de las armas y la desaparición de las cuadrillas.

Sus audaces planteamientos cargados de doble moral leninista, fueron acogidos como norma de conducta de las Farc, durante las farsas de diálogos de paz con el gobierno nacional desde 1984 hasta 2002.

Había otra faceta en su siniestra conducta. Cano era el cabecilla más cínico del Secretariado de las Farc. Para ello utilizaba la consuetudinaria actitud comunista de mentir con desparpajo, así lo contradijeran cientos de pruebas contundentes.

Los computadores incautados en marzo de 2008 a Raúl Reyes en la selva ecuatoriana, sacaron a la luz pública la mentalidad criminal de Cano, reflejada en la manera como desfiguró la realidad de la masacre perpetrada por orden suya, el 18 de junio de 2007 contra 11 de los 12 diputados del Valle de Cauca.

Los dirigentes políticos regionales llevaban cinco años en cautiverio. Torturados por sus captores, estaban en total estado de indefensión, desde cuando fueron secuestrados a plena luz del día, el 11 de abril de 2002, tras una incursión armada a la sede de la Asamblea Departamental en la ciudad de Cali.

Al enterarse que en cumplimiento de una orden suya, los diputados secuestrados en Cali fueron asesinados a sangre fría por una cuadrilla de las Farc, Alfonso Cano notificó a los demás cabecillas del Secretariado:

—Por una grave confusión con otra unidad de las Farc que los confundió (sic) con elenos (integrantes del Eln) y los atacó, la guardia ejecutó a 11 de los 12 rehenes, porque pensaban que el Ejército (sic) los atacaba. Grave equivocación que nos creará muchos problemas. Si hay Ejército cerca en el lugar donde ocurrieron los hechos y podemos arrastrarlos para ese lugar, le podemos echar la culpa de lo ocurrido al enemigo—

Con base en la mordaz sugerencia de Cano, Tirofijo corroboró la perversidad comunista compartida y le ordenó:

—Si usted planifica bien, antes de la entrada de comisiones humanitarias a recibir los restos de los diputados, saldremos bien librados—

En contraste con la instrucción inicial para manipular la situación, el 22 de junio, Tirofijo planteó otras opciones más perversas que la anterior:

—Con motivo de lo ocurrido, para ver si entre todos logramos encontrar una salida más comprensible para el público y familiares, en la cual murieron todos ellos y si el secreto se mantiene hasta el momento, me surgen dos propuestas: la primera, aplazar el comunicado por largo tiempo hasta cuando las dos partes estén sentadas en la mesa hablando del tema del intercambio—

—Segundo, informar que la custodia de los prisioneros junto con ellos desertó y en su persecución por una compañía en medio del combate cayeron todos, cuyos cadáveres estamos dispuestos a entregar a los familiares—

El 26 de junio de 2007, Cano envió una nueva comunicación a Tirofijo y los demás integrantes del Secretariado, en la cual suministró más detalles acerca de la masacre:

—Tanto el jefe de la guardia de los retenidos, que es el jefe del frente 60, como el jefe del 29 frente atribuyen el hecho a la intensa tensión en que se debaten nuestras unidades por la confrontación permanente con el Ejército. Sobrevivió un diputado (Sigifredo López) que estaba sancionado en otro sitio… El diputado sobreviviente no vio nada, sólo escuchó—

El testimonio de Sigifredo López, liberado por orden de Cano un año después de la masacre, con la instrucción de regresar a la contienda política, para promover desde el Congreso de la República la ley del canje humanitario permanente, corroboró la morbosa criminalidad de las Farc:

—El 17 de junio de 2007, yo estaba hablando con Ramiro Echeverri, uno de los diputados secuestrados, sobre (sic) compartir un plástico para la lluvia, cuando un guerrillero nos dijo:

—¡h.p., dejen la bulla!—

—Y yo le respondí: mire señor, no nos hable así—

—Pocillo, el segundo al mando del Frente 30 de las Farc, me llevó a unos 30 metros del campamento. Le pregunté que qué me iban a hacer. Él me dijo: es que usted es muy rebotado, un insubordinado. Luego me puso una cadena de eslabones gruesos en la mano y me ató a una palma. Este castigo me salvó la vida—

—A las 11 de la mañana del 18 de junio de 2007, los diputados hacían fila para el almuerzo, pero yo y mi guardia comimos al lado de la palma. Desde allí no podíamos ver a los demás. Hacia las 11:30 escuchamos dos disparos, y luego dos más—

—Me tiré al piso, pensé en el rescate, y lo único que recuerdo es que pedí a Dios que me protegiera. Después de unos tres minutos empezaron unas ráfagas. Oí a Pocillo cuando dijo: ¡No los dejen ir. No los dejen ir!—

—Cuando los secuestradores escucharon los disparos, alguien dijo se entraron los chulos (sic), entonces El Pocillo ordenó: mátenlos y vámonos—

—Esperé 10 minutos, inmóvil en el piso. Un guerrillero llegó hasta donde yo estaba, revisó la cadena y en silencio, se sentó en un tronco cercano. Al rato llegó otro guerrillero. Le dijo que se quedara aquí, que iba a preguntar qué hacer con este señor, o sea yo—

—Empaqué lo poco que tenía y empecé a caminar con ellos. Pregunté por mi maletín, y el guerrillero gritó:

—Usted siempre jodiendo, ¿no ve que los chulos se metieron? ¡Agradezca que está vivo!—

—Pero yo sabía que algo estaba mal y que el Ejército no había entrado. No hubo combates, ni helicópteros. Si hubiera habido combates, no habríamos dormido esa noche a solo 10 minutos de distancia, ni tampoco durante los días siguientes—

—Al preguntar por mis compañeros, contestaron que ya los habían sacado. Luego un guerrillero me contó que quienes habían entrado sin avisar fueron seis guerrilleros del frente 29—

El 28 de junio de 2007, las Farc emitieron el comunicado público redactado por Alfonso Cano, cargado con mentiras y cinismo:

—Los 11 diputados murieron en medio del fuego cruzado cuando un grupo militar sin identificar hasta el momento, atacó el campamento donde se encontraban. Agencias de espionaje intentan bloquear nuestros servidores de Internet, para evitar la denuncia de estos trágicos hechos—

—En el área de los acontecimientos se desarrollan desde hace varias semanas amplias operaciones militares, lo que ha generado innumerables combates y creciente presencia de fuerzas oficiales—

La masacre de los diputados fue apenas uno de los casos concretos de típica falacia comunista por parte de Alfonso Cano. Mientras ante los medios de comunicación hablaba de proteger a las comunidades indígenas, al interior de las Farc, Cano diseñaba planes y emitía órdenes para manipularlas, en consonancia con las conveniencias de opinión, derivadas de la guerra.

Sus decisiones respecto a los indígenas abarcaron desde el reclutamiento hasta el asesinato, por simple sospecha de que fueran colaboradores de la Fuerza Pública.

Así relató Cano a los demás terroristas del Secretariado, el 12 de febrero de 2009, un ejemplo de esa perversión contra las etnias nativas, sucedido con la comunidad Awá del departamento de Nariño:

—La columna Mariscal Sucre ajustició (asesinó) a ocho bandidos indígenas, repudiados por la comunidad, sapos (sic) confesos, capturados cuando exploraban (el terreno) para el Ejército—

Otro caso concreto de su siniestra mentalidad sucedió cuando las Fuerzas Militares incrementaron las operaciones en el sur del Tolima y Nororiente del Huila para localizarlo. Con criminal frialdad, Cano ordenó a sus cuadrillas que aumentaran el uso de minas antipersona y trampas vietnamitas con excrementos humanos para intensificar el sufrimiento de los soldados que cayeran en ellas:

—Ya conocemos que es el único factor que los detiene e intimida (a los militares)—

Respecto a ese tema, el 21 de mayo de 2011, un periodista del Diario Público de España, le preguntó:

—Las Farc hacen uso de minas antipersona, entre otras cosas contra operaciones de erradicación manual de cultivos de hoja de coca. ¿Por qué continúan usando un arma prohibida por el derecho humanitario y que todo el mundo acordó en 1998 erradicar en el Tratado de Ottawa o la Convención sobre la prohibición de minas antipersonales?—

Cínico, audaz y con agudeza dialéctica leninista, Cano hizo caso omiso de la gravedad del asunto, de la esencia de la pregunta y de la objetividad que requería su respuesta. Contestó con argumentos similares a los utilizados por Tirofijo, Raúl Reyes, Iván Márquez, o los presidentes Rafael Correa y Hugo Chávez, orientados a responsabilizar a la contraparte por la conducta criminal propia:

—Acerca del armamento utilizado por la guerrilla en su lucha de resistencia, en la irregularidad de su táctica y como consecuencia de la asimetría que caracteriza una confrontación como la colombiana, será necesario que en un escenario internacional, con la presencia de la guerrilla revolucionaria, nos ocupemos de abordar este tema con objetividad, buscando unas conclusiones realistas que todos podamos acatar rigurosamente, incluyendo a los gobiernos—

—Es ridículo, por calificarlo de alguna manera, que cuando el Estado colombiano lanza operativos contra insurgentes en una proporción de 100 militares por cada guerrillero, con bombardeos de ablandamiento ejecutados con miles de toneladas de pentolita , realizados por una aviación dotada de cohetes de todo tipo, ametrallamientos desde sus centenares de helicópteros gringos y rusos de última tecnología, fuego de artillería con morteros de 120 mm, salgan luego los altos mandos militares a quejarse y a denunciar, porque muchas de sus unidades cayeron en campos minados en tan desigual teatro de operaciones—

—La norma sobre el uso de armas no convencionales, es una reglamentación para la guerra entre naciones que no puede abarcar a movimientos populares como el nuestro. Equivale a recriminar al bíblico David porque utilizó piedras para defenderse de la agresión del coloso Goliat—

Además de eludir la intención a largo plazo de las Farc para implantar una dictadura comunista similar a la de Cuba, Cano agregó a su extensa explicación otro argumento no solicitado por el periodista español, para justificar los constantes asesinatos de campesinos o las presiones armadas que les hacen las Farc, al despojarlos de sus tierras o desplazados, debido a que no pagan cuotas extorsivas, o porque no se enrolan al Partido Comunista Clandestino, a las milicias bolivarianas, al Movimiento Bolivariano, o a las cuadrillas de las Farc:

—Sin duda, nadie puede escatimar esfuerzos por separar a la población civil del conflicto. Pero cómo entender esto en el caso de Colombia, donde el gobierno nacional desató una campaña para reclutar civiles como informantes a cambio de dinero, integrándolos a un aparato llamado Red de Cooperantes—

—¿Se estarán ciñendo a las normas del DIH?. ¿O existe una contradicción entre su discurso maniqueo frente a la normatividad internacional y las políticas que desarrolla—

Por otra parte, en los computadores de Raúl Reyes, también quedó evidenciado que Cano estaba informado de las relaciones entre las Farc y el grupo terrorista español Eta, por lo tanto, instruyó a sus sicarios para cometer crímenes fuera del territorio colombiano, según consta en mensaje dirigido a Raúl Reyes el 13 de marzo de 2004:

—Propongo que elabores el proyecto que orienta el camarada (Tirofijo) sobre el atentado en Madrid (contra Andrés Pastrana). El próximo martes yo te estaría pasando el proyecto de respuesta al 'Caleño'. Espero tu opinión hoy mismo—

En otra ocasión, Cano instruyó a la cuadrilla Teófilo Forero para perpetrar atentados terroristas en la capital de la república:

—Valdría la pena intentar algunas acciones militares como saludo bolivariano al señor (presidente de Estados Unidos, George) Bush cuando visite nuestro país—

Entre los miles de asesinatos y crímenes ordenados por Cano, la Fiscalía General de la Nación le tenía abierta una investigación penal por el asesinato de 40 integrantes de las cuadrillas que delinquen en Tolima, Huila, Valle, Cauca y Nariño, sindicados de cometer “faltas contra la disciplina fariana”, según documentos electrónicos hallados en operaciones anteriores a Odiseo, y, testimonios de desertores de los autodenominados Comando Conjunto Central y Occidental de las Farc.

Pese a que miles de documentos incautados a las Farc, a testimonios de desertores, a que las zonas cocaleras son controladas por las Farc y otras pruebas demuestran que este grupo terrorista constituye un cartel de traficantes de alucinógenos, igual que Tirofijo que decía “eso hay que negarlo así vusté (sic) tenga a su mamá al frente con la prueba en la mano”, Cano ratificó que el cinismo y la mendacidad son ejes conductuales de la Farc, cuando el periodista del Diario Público de España le preguntó:

—Al margen del narcotráfico ¿cómo se financian las Farc?—

—Las Farc tenemos tres fuentes básicas de financiación: aportes de amigos y simpatizantes que creen sinceramente en nuestro compromiso revolucionario; impuestos que cobramos a los ricos, a través de la ley 002 y rentas generadas de inversiones que mantenemos— contestó Cano.

Niñez, adolescencia, inclinaciones académicas e ingreso de Alfonso Cano a las Farc

Nacido el 22 de julio de 1948, en el seno de una familia bogotana, conservadora y católica, de aquellas que van a misa cada ocho días; Guillermo León Sáenz Vargas alias Alfonso Cano, fue el quinto de siete hermanos, bautizado con ese nombre en honor a Guillermo León Valencia, dirigente del Partido Conservador que llegó a ser presidente de Colombia (1962-1966).

Hijo de un agrónomo y una educadora en planteles de clase media alta, Cano pasó la niñez con su familia en el mismo sector donde residían los generales Rafael Navas, Deogracias Fonseca, Gabriel París, el contralmirante Rubén Piedrahíta y Luis Ernesto Ordóñez, integrantes de la junta militar que remplazó al general Gustavo Rojas Pinilla, el 10 de mayo de 1957.

Es probable, que en ese círculo social, Cano hubiera conocido a los hermanos Pizarro Leongómez, hijos del Almirante Juan Antonio Pizarro, quienes en su adolescencia también ingresaron a las Farc.

Por la posición económica y nivel sociopolítico de su familia, Alfonso Cano estudió secundaria en el colegio católico Fray Cristóbal Torres del Alto Chapinero, donde se destacó entre sus compañeros de aulas, en todas las asignaturas del área de humanidades, con especial inclinación por la historia de Colombia y la geografía.

Prueba de su origen “burgués” es que compañeros de estudios de Cano en la Universidad Nacional, recuerdan que a menudo vestía traje de paño con corbata, llevaba la barba arreglada con pulcritud, usaba gafas finas y portaba un maletín de cuero, dentro del cual guardaba los textos de estudio, y la propaganda de la Juco y de las Farc.

Cano compartió aulas universitarias con Jaime Caicedo Turriago, el cineasta Lisandro Duque, los periodistas de izquierda, Carlos Lozano Guillén, Alfredo Molano y Jorge Enrique Botero, así como los futuros terroristas León Valencia del Eln, Carlos Pizarro y Álvaro Fayad del M-19 y el industrial caleño de origen judío Moris Ackerman.

Apodado Mindo, Cano gustaba de las fiestas en las casas, tenía ascendencia entre las mujeres de su edad, era carismático conversador, empedernido fumador y obsesionado con temas políticos, históricos y económicos. También exteriorizaba gustos por la geografía, las culturas indígenas colombianas y la música del cantautor catalán Joan Manuel Serrat.

Lisandro Duque director de la película Los Actores del Conflicto, reconstruyó algunos episodios de su vida al lado de Cano, cuando ambos fueron estudiantes universitarios:

—Éramos comunistas, y conocíamos las teorías sociales al derecho y al revés, pero tampoco es que estuviéramos obsesionados por la política; cantábamos, bailábamos, nos enamorábamos y mamábamos gallo—

—Cano era el secretario político de la célula de la Juco en nuestra carrera. Era muy riguroso en el ordenamiento de la discusión, y a veces se ponía exigente en cuanto a la profundidad de las propuestas, pero debo suponer que casi todos éramos así, teníamos veintipico (sic) de años—

—Pertenecíamos a la célula comunista Bertold Brecht. Nos reuníamos en el salón de Ciencias Humanas, al cual le escribimos en la puerta, un letrero que decía: Agitación y Dogma—

—Era un lujo oír sus exposiciones sobre las teorías de Claude Levy Strauss, Morgan y demás clásicos de la antropología. Cano no era locuaz pero sí elocuente. Hablaba lo concreto para sentar su posición o aclarar dudas. No estaba hablando siempre—

—El sitio de reunión era al frente de la universidad, en la casa de Jaime Caicedo Turriago —hoy Secretario General del Partido Comunista—y éramos excluyentes, no por comunistas sino por antropólogos. Era un grupo reducido. Nos encantaba el fenómeno de la Revolución Cubana—

—Cano era buen bailarín de salsa, pero también escuchábamos la nueva trova cubana, a Atahualpa Yupanqui y a Silvio Rodríguez, y oíamos cantar tangos lunfardos a Jaime, que es un gran cantante. Los de la línea Moscú estábamos obligados a tomar vodka: lo hacíamos con adhesión militante—

—Una noche, en medio de los rones, le dije "pequeño burgués chapineruno". Creí que se enfadaría por un insulto propio de los bolcheviques de los 70, pero Cano respondió sereno, que él no era de Chapinero sino de Usaquén—

—A Cano lo tuvieron preso en la cárcel Distrital, durante seis meses, en 1970, por actividades de agitación junto a Leonardo Posada y Moris Ackerman (activista y hoy empresario). Los domingos los visitábamos y armábamos una tertulia en la cárcel muy agradable. A todos nos hubiera gustado estar presos—

Entre las personas de distintas carreras que compartían con Cano ideas políticas, acciones armadas clandestinas, visitas a las guaridas de las Farc y vivencias universitarias estaba María Eugenia, más conocida como Mariú, madre biológica de su hijo, Federico quien ahora es miembro del Frente Internacional de las Farc, y en la actualidad reside en Europa.

—En 1972, saliendo del apartamento— agrega el cineasta Duque— me percaté de que una camioneta del DAS me estaba siguiendo. Me les logré perder montándome en un bus y me fui al apartamento de Cano, en el cuarto piso de un edificio en la Carrera 5 con Calle 23, en el centro de la ciudad—

—Él me escondió allí durante dos o tres días. Me tiró una colchoneta en la sala y listo. Él vivía entonces con su esposa y su pequeño hijo. Todavía paso por ahí y me acuerdo. Nunca había contado esto antes y creo que muy poca gente sabe que Cano vivió ahí—

Alfonso Cano continuó en las Farc, mientras otros terroristas urbanos fundaron el M-19

Debido a la férrea subordinación de las Farc a las directrices políticas nacionales del Partido Comunista, a comienzos de la década de los setenta el grupo terrorista experimentó un cisma entre los combatientes campesinos marquetalianos y los intelectuales urbanos incorporados por la Juco, que desertaron de las Farc para fundar el M-19.

El testimonio de Iván Marino Ospina confirma la crisis interna, derivada de la cantidad de intrigas, traiciones y deslealtades consuetudinarias al interior de las Farc y el Partido Comunista, situación que no difiere en nada de las componendas de los dirigentes políticos de los dos partidos tradicionales, a quienes las guerrillas marxistas aspiran suplantar:

—Estaba en un campamento de las Farc en el Huila. Recibimos una carta del Estado Mayor de las Farc, en la que disponían mi traslado para Urabá con la finalidad de fundar allá un nuevo frente de combate. Viajé a Montería. Encontré a los guerrilleros en estado lamentable. Se morían de hambre. Estaban aislados de la población civil—

—Regresé a Bogotá y fui hasta donde se encontraba Jacobo Arenas. Le informé la situación. Pablo (Bateman) estaba con él. Había ido a organizar la escuela de comandantes. Jacobo me pidió que le ayudara a preparar los cursos de economía política y filosofía. En esas llegó un comunista y le dijo:

—Jacobo, usted tiene al lado dos espías del enemigo, dos agentes de inteligencia militar, dos agentes de la CIA—

—Yo le iba a dar en la jeta (sic) a ese tipo, pero Jacobo no me dejó. Pablo se puso a echar madrazos. Los miembros del Estado Mayor de las Farc ahí presentes (Jacobo, Ezequiel Gallo, Ciro Trujillo y otros), discutieron si nos sometían a consejo de guerra—

—El Partido Comunista quería más a Pablo que a mí. En esa época él era el secretario personal de Jacobo. Pablo siguió en las Farc. A mí me expulsaron. Ciro Trujillo fue quien me salvó la vida:

—Yo conozco el comportamiento de Iván— insistió.

Entonces Jacobo me llamó aparte y dijo:

—Iván, usted no pasó el cedazo del Partido Comunista. Váyase, llegue a una zona donde no haya partido y póngase a construirlo—

—Fue muy duro. Veía a Fanny cada seis meses por andar metido en la guerrilla. Me casé con ella cuando apenas tenía 14 años de edad. Por mi culpa aguantaba hambre. En ese momento era una jovencita de 17 años que salía sola adelante con mi hijo enfermo de los pulmones. Y Jacobo me salió con esa historia (…)—

—De verdad que nunca nos planteamos hacer antipartido. Sencillamente veíamos que como iban las cosas, la revolución estaba muy lejana. Éramos partidarios de llevar la lucha a la ciudad—

—Pero la gente mejor acomodada del Partido Comunista se oponía a la lucha urbana, para vivir tranquilos hablando de revolución, sin untarse las manos. Decían que eso les perjudicaba la actividad legal. Entonces comenzamos a chocar con el grupo de Gustavo Castro, Juan Viana, Mario Laffon y Carlos Romero—

No obstante la realidad palpable de la traición de las Farc a Iván Marino Ospina, Jaime Bateman militó varios años más en ese grupo terrorista, dedicado al trabajo político en las ciudades, la asesoría a Jacobo Arenas y el reclutamiento de estudiantes universitarios.

El relato de Álvaro Fayad otro terrorista del M-19, que también perteneció primero a las Farc, proporciona más luces respecto a la vinculación a las guerrillas comunistas de estudiantes de la Universidad Nacional:

—Era la época del auge del movimiento estudiantil. Había dos vertientes importantes: La del Ejército de Liberación Nacional (Eln) y la de la Juventud Comunista (Juco). Yo concurría a todas las reuniones. Al final ingresé a la Juco—

—Conocí en Bogotá a Jaime Bateman alias Pablo García. Estaba parado al lado de un teléfono público. Dijo que el paquete que tenía al lado, estaba lleno de boletines clandestinos del Estado Mayor de las Farc. Que él los escribía. Que picaba (sic) los esténcils. Que los imprimía. Que él los distribuía en Bogotá—

—Me convenció e ingresé a las Farc, primero como difusor de la revista Resistencia en Bogotá y luego como guerrillero de base y miembro de la comisión de educación política del grupo de Ciro Trujillo—

—Allí en las Farc encontré niños estafetas, hijos de los combatientes de Marquetalia. Niños cuyos padres a su vez eran hijos de los guerrilleros de la época de la violencia. En el Pato y El Guayabero estaban Joselo, Abanico y Nariño (Efraín Guzmán). También estaba la gente que había combatido al lado de Marulanda y de Ciro: colonos caqueteños unos, indios paeces los otros y campesinos los otros más (sic)—

En contraste con la fidelidad de Jaime Bateman hacia las Farc, la franqueza de sus puntos de vista le granjeó problemas con los dirigentes del Partido Comunista y por razones obvias con las Farc, subordinadas hasta la médula a lo que dijeran los directivos del partido.

Este es su testimonio, publicado años después por Patricia Lara:

—Es absurdo tener la guerrilla en el campo y el movimiento legal en la ciudad como ha ocurrido en Colombia. Si se tiene una concepción militar hay que ser consecuente con ella y desarrollarla hasta las últimas consecuencias. No puede sacársele el cuerpo a atacar la estructura político-militar del Estado… ¿No es eso marxismo? ¿Quién ha dicho? ¡Eso es más viejo que el carajo!—

—Vimos que si no nos introducíamos en la forma de lucha, jamás se produciría el triunfo. Comenzamos a preguntarnos: Entonces ¿para qué tantos sufrimientos?... Entonces, ¿para qué padecemos tantas penalidades?—

—Cuándo quisimos resolver esas preguntas, de inmediato entramos en contradicción con el Partido Comunista—

Al ser expulsado de las Farc y del Partido Comunista Colombiano, Iván Marino Ospina se enroló a la guerrilla venezolana, pero ese grupo armado se desmovilizó pronto. Luego, trabajó como tornero en Caracas, pero regresó a Colombia para trabajar en una fábrica, sin perder contacto con Jaime Bateman.

Así narró Ospina este episodio, en entrevista con Patricia Lara:

—Yo ya estaba fuera de las Farc. Pablo viajaba a Bogotá con frecuencia. Insistía en organizar la lucha en la ciudad. Se reunía con nosotros. Un día nos encontramos con un comunista. Uno de esos acomodados—

—De inmediato fue a decirles a las directivas del Partido Comunista, que había visto a Pablo hablando con el tira (detective) Ospina dentro de un bus. Expulsaron a Pablo del partido. Eso ocurrió a mediados de 1972. Expidieron una resolución en ese sentido. La hicieron pública. Pablo se quedó en Bogotá. Nunca regresó a las Farc—

El recuento del propio Bateman fue categórico:

—Se me acusaba de desarrollar una labor divisionista y de enviar por mi cuenta gente a la guerrilla. Respondí que yo no tenía un túnel para que la gente se fuera a escondidas para allá. Les devolví todo lo suyo. Los papeles y una pistola quizás—

—El mayor error que he cometido en mi vida ha sido ingresar al Partido Comunista y permanecer tantos años en él. Doce o trece tal vez. Entonces, con algunos compañeros que salieron de las Farc y otros que compartían nuestros ideales fundamos el M-19—

Desde la óptica de las Farc, Jacobo resumió el mismo proceso así:

—El M-19 surgió de una organización urbana de las Farc. Nosotros pusimos los hombres, pusimos la plata y pusimos el pensamiento. Otra cosa es que no supiéramos manejar las contradicciones internas con los muchachos comenzando por el propio Bateman—

—Aquí en Colombia hay muchachos que piensan que la revolución en este país se ha retardado veinte años y entonces piensan (sic) que hay que hacerla ya. Proceden de inmediato y esto nos genera problemas. Porque nosotros creemos que la revolución es un proceso histórico prolongado y difícil—

En el Cuarto Pleno Ampliado, realizado entre el 2 y el 9 de enero de 1973, los cabecillas de las Farc y los delegados del Comité Central del Partido Comunista, entre ellos Alfonso Cano, concluyeron en un documento conjunto que refleja el primer paso e interés de participar en la vida política nacional mediante una fachada populista y de apariencia social:

—El Partido Comunista se está tornando en factor aglutinante del descontento popular, en catalizador de todas las fuerzas y tendencias de izquierda, que ya comienzan a expresarse en organizaciones políticas como la Unión Nacional de Oposición (UNO)—

—Los comunistas debemos volcar todas nuestras fuerzas si queremos transformar el partido en la real y efectiva vanguardia de la lucha revolucionaria—

—Combinando adecuadamente todas las formas de lucha que va desde la acción más legal y pacifica hasta la lucha armada de guerrillas, lograremos encarnar en la práctica la táctica trazada por el 11° congreso del partido. La tarea es intensificar labores hacia construir en toda el área de operaciones de las Farc un potente Partido Comunista—

En 1973, Colombia vivió un tenso clima político. Se acercaba el final del Frente Nacional bipartidista (1958-1974), acordado por los dirigentes nacionales conservadores y liberales como fórmula pragmática de alternación gubernamental, para superar las prolongadas guerras civiles entre las dos colectividades.

El M-19 irrumpió en el escenario político nacional con fuerza publicitaria y desplazó a las Farc de la preeminencia informativa periodística acerca del terrorismo comunista en campos y ciudades.

La Alianza Nacional Popular (Anapo), encabezada por María Eugenia Rojas, apareció ante masivos sectores de opinión, como la concreción del anhelo de cambio significativo en el quehacer político, y el viejo modo de vivir en Colombia, como consecuencia del flagrante fraude gubernamental en las elecciones presidenciales de 1970 contra el general Gustavo Rojas Pinilla.

En respuesta a algunas decisiones populistas del joven e inexperto ministro de Educación Luis Carlos Galán Sarmiento (1970-1972), la Federación Colombiana de Educadores (Fecode) realizó la más prolongada huelga de profesores oficiales de en la historia del país. El Eln, fue derrotado en Anorí. Las Farc intensificaron los secuestros, como principal método de financiación. El Epl que también nació de divergencias internas del Partido Comunista, adquirió fuerza en el Urabá Antioqueño y parte del Departamento de Córdoba.

Dentro de todas las universidades oficiales fluía una idealista corriente de transformación política hacia el comunismo, inspirada en los exagerados dones del che Guevara, la auto propaganda de la dictadura cubana y el triunfo electoral de Salvador Allende en Chile.

Pese a que Cano ya casi completaba diez semestres cursados de su carrera en la Universidad Nacional, fue expulsado en 1973 por impulsar conformación de un grupo anarquista llamado el “Frente de Reforma Universitaria a Escala Nacional” , que pretendía modificar las políticas de educación pública al estilo marxista-leninista y acorde con los intereses de las Farc y el Partido Comunista.

Con todos esos elementos políticos y sociales a la vista, Cano asistió a la Cuarta Conferencia de las Farc, la cual marcó un hito dentro de los esquemas del proceso subversivo-terrorista en el país.

A partir de ese momento adquirió mayor fuerza la idea de vincular a la lucha armada a los estudiantes y a los obreros, mediante la construcción de milicias comunistas en la periferia de las ciudades, en contexto con la violencia terrorista que vivía el mundo en la década de los setenta.

Para cumplir tales objetivos, los asistentes a la Cuarta Conferencia acordaron exigir a todos los integrantes de las Farc:

— La asimilación y estudio de todos los documentos aprobados para ser llevados a la organización clandestina del Partido Comunista, para constituir nuevos frentes de las Farc—

—Nuestro partido sostiene que las guerrillas son otra forma de lucha de las masas, de acuerdo con lo expresado por Gilberto Vieira en el libro titulado Las libertades y la unidad popular—

NA 2. Gilberto Vieira fue un veterano dirigente del Partido Comunista. Su retiro como dirigente del Partido equivale a la pérdida de Jacobo Arenas en el movimiento armado.

—De esta manera, nuestro partido practica su táctica de combinación de todas las formas de lucha de masas, poniendo el acento principal en aquella que mejor corresponda a las condiciones concretas de la situación política—

—La revolución la hacen los pueblos bajo la conducción de los partidos revolucionarios y concretamente bajo la dirección de la clase obrera, a cuya cabeza marcha el Partido Comunista—

—Nuestro partido dispone de una estrategia política que está plasmada en el programa de la revolución, o sea el programa del Partido Comunista Colombiano, y en la táctica política que es el modo de conducir la lucha de las masas populares. A esta política la conocemos como la combinación de todas las formas de lucha—

—El movimiento guerrillero debe esforzarse permanentemente por la creación y organización de células de partido. La guerrilla por su propia cuenta o de común acuerdo con el partido conformará la organización clandestina del Partido Comunista y dirigirá la actividad hasta tanto se cree el organismo de dirección respectivo, el cual pasará al Comité Central del Partido Comunista—

—Se propenderá por la vinculación inmediata del partido formado por la guerrilla con las organizaciones de masas—

—Se han presentado incomprensiones entre el movimiento guerrillero y algunas regionales, la conferencia señala que estos problemas sólo se podrán resolver por medio de la discusión franca y fraternal, guiada por los principios del marxismo-leninismo. Se recomienda la creación de una comisión coordinadora compuesta por miembros de las Farc y del Comité Central del Partido Comunista—

En cumplimiento de esas directrices y en condición de integrante de las redes urbanas de las Farc, fiel a los férreos dogmas leninistas, además sin estar de acuerdo con los fundadores del M-19, que la guerrilla comunista debería trasladar el centro de gravedad a la ciudad, entre 1973 y 1974, Alfonso Cano participó en la campaña política a favor del candidato Hernando Echeverri de la Unión Nacional de Oposición (UNO).

NA 3 Movimiento político organizado por el Partido Comunista en asocio con la disidencia de la Anapo denominada Movimiento Amplio Colombiano (MAC), y el grupo maoísta Movimiento Obrero Independiente Revolucionario (MOIR), con el calculado fin de esconder los nexos Farc-PCC y aparentar amplia convergencia democrática.

Por orden de Tirofijo, a comienzos de 1975, Alfonso Cano viajó a las selvas del río Coreguaje para dictar un curso de filosofía marxista con énfasis en el materialismo histórico. Entre sus alumnos estuvo el Mono Jojoy, cuyo testimonio al respecto, fue publicado por Alfredo Molano en su libro titulado Trochas y Fusiles:

—Jacobo Arenas me mandó (sic) a un curso de filosofía dictado por Alfonso Cano, que subía esporádicamente al monte. Alfonso tenía una voz gruesa que lo hacía sentir muy serio hasta cuando soltaba la risa por cualquier pendejada—

—Pero él tomaba todo a pecho y a conciencia. Éramos seis alumnos además de Joselo, comandante del Segundo Frente y yo. Alfonso trataba de explicarnos que al mico se le cayó la cola durante su evolución. Joselo lo interrumpió para decirle que no se le había caído sino que se le había pasado para adelante—

—La cosa fue para risas y Alfonso terminó riéndose. Pero, de todas maneras echaron a Joselo del curso, lo que no impidió que comandara la toma a Colombia-Huila en 1975—

A comienzos de 1977, Alfonso Cano presidió en Barranquilla un congreso proterrorista de la Juco, previsto para preparar acciones vandálicas sincronizadas en todo el país, complementarias a la combinación de formas de lucha y encaminadas a consolidar un gran paro nacional.

En aquel evento delictivo preparatorio, participaron Daniel García, Leonardo Posada, Yesid Arteta, y delegados del Partido Comunista provenientes de diferentes regiones del país, que años más tarde se enrolaron a las cuadrillas de las Farc.

Por esa misma razón, como miembro activo de las Farc, Alfonso Cano dedicó todas sus energías a la conspiratividad y a la clandestinidad, condiciones que demostró durante la violenta jornada del Paro Cívico del 14 de septiembre de 1977.

En la autocrítica de la sangrienta jornada de protestas y revueltas que pretendía reeditar un caos similar al del 9 de abril de 1948 en Bogotá, Cano coincidió con Jacobo Arenas, que esta experiencia fue desperdiciada por las “fuerzas revolucionarias auténticas” para incentivar una insurrección popular. Así quedó escrito en un documento redactado a cuatro manos:

—Los frentes de las Farc, todas las misiones y comisiones del movimiento armado están en la obligación de contribuir en la medida de sus posibilidades al éxito de la UNO en las elecciones. El paro cívico del 14 de septiembre de 1977, pone en claro la posibilidad de la unidad—

—Los preparativos, las consignas, la orientación, la organización, corrieron por cuenta del Partido Comunista. 1977 nos dejó valiosas experiencias. 1978, será un año de grandes luchas. Los comunistas estamos obligados a transformarnos en la verdadera vanguardia revolucionaria—

Para esta época, por instrucción de los dirigentes nacionales del Partido Comunista, Cano se vinculó de lleno con todas las actividades de solidaridad con el Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua (FSLN), que entró en la etapa final de la guerra contra el gobierno de Anastasio Somoza. Ese fue el primer contacto de Alfonso Cano con el terrorismo internacional.

Su actividad era ajetreada. A las acciones clandestinas urbanas, Cano sumaba frecuentes visitas a los campamentos de Jacobo Arenas y Tirofijo en zona rural de Huila y Meta, así como la asesoría política a las organizaciones agrarias armadas de autodefensa en el Sumapaz, dirigidas por Miguel Macana.

Por su ferviente lealtad con las Farc y el Partido Comunista, Tirofijo designó a Cano jefe nacional de las finanzas urbanas de las Farc, habida cuenta que ya Cano recibía pagos en efectivo a familiares de secuestrados, apoyaba la actividad de invasiones a terrenos urbanos promovidos por la Central Nacional Provivienda (Cenaprov), y entregaba recursos de las Farc a organismos de fachada.


Continue reading this ebook at Smashwords.
Purchase this book or download sample versions for your ebook reader.
(Pages 1-39 show above.)