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Operación Sodoma

Caída del Mono Jojoy, símbolo del narcoterrorismo comunista contra Colombia



© Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

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Primera Edición: 2.000 ejemplares, abril de 2011

Publicado en formato electrónico: abril de 2011

ISBN 9781370400416

Publisher: Smashwords Inc.



Todos los derechos reservados. Esta obra no se puede reproducir ni total ni parcialmente, por ningún medio magnético, electrónico, reprográfico, químico, físico, facsimilar, fotocopiado o escrito, sin la autorización escrita del autor.

Solo se autoriza utilizar como referencia bibliográfica en trabajos de índole académica, o en la elaboración de estudios investigativos.





Índice

Breve Biografía del Autor

Introducción

¿Quién era el Mono Jojoy?

De Casa Verde al Narcoterrorismo

Zona de distensión y Primavera del Plan Estratégico de las Farc

Persecución Implacable

El golpe final

Bibliografía

Otras Obras del Autor




BREVE BIOGRAFÍA DEL AUTOR

Luis Alberto Villamarín Pulido, natural de Fusagasugá-Cundinamarca, coronel de la reserva activa del Ejército colombiano, con 25 años de experiencia militar, más de la mitad de ellos dedica do a las operaciones de combate contra grupos narcoterroristas en el país.

Distinguido entre sus compañeros de armas en quehaceres operacionales y académicos castren ses, pues, además de ser un brillante comandante de tropas en el campo de batalla, ha plasmado su visión investigativa en 33 libros y más de 1000 artículos de su autoría, relacionados con el complejo conflicto colombiano, el terrorismo internacional, la geopolítica, la defensa nacional y la historia patria.

Miembro de la Sociedad Bolivariana de Colombia, la Academia de Historia del Huila y la Academia Colombiana de Historia Militar; este oficial lancero, paracaidista y contraguerrillero rural ha recibido los galardones "Latino Literary Awards 2003" por el libro La Silla Vacía en Los Ángeles-California; "Verdadero Orgullo Hispano 2006" por la obra Delirio del Libertador, en Elizabeth New Jersey; y "Premio Internacional de Literatura, Jairo Hoyos Salcedo 2009" en Washington D.C, por el texto Complot contra Colombia.

Algunas de sus obras han sido traducidas a idiomas inglés, portugués, alemán, francés y polaco. Su libro titulado En el Infierno es base para una película en Hollywood-California, y los demás textos son utilizados como material de estudio en prestigiosas universidades del mundo, tales como Harvard en Estados Unidos, Complutense en España, Autónoma de México y Los Andes de Colombia, para la elaboración de tesis de pregrado, postgrado, maestrías o doctorados en temas afines a sus escritos.

Ha sido entrevistado como analista especializado para programas de opinión en estaciones de radio y televisión de diversos países, de manera individual o como participante en paneles de expertos internacionales en asuntos estratégicos atinentes al terrorismo, los conflictos armados, la guerra de guerrillas, la geopolítica, la defensa nacional y la seguridad hemisférica.

El Instituto Colombiano de Ciencia y Tecnología de Colombia (Colciencias) avaló su registro en el CVLAC en las especialidades de Ciencias Militares, Ciencias Políticas y Ciencias Sociales, en la base de datos que agrupa a los investigadores científicos de Latinoamérica y el Caribe.



Introducción

Mono Jojoy: Producto de la combinación de las formas de lucha del Partido Comunista Colombiano

Desde su incursión en el escenario político, el Partido Comunista Colombiano inició a instigar el odio de clases, la violencia terrorista contra el bipartidismo liberal-conservador y la organización de células obreras o campesinas, convertidas en la vanguardia del proletariado para proyectarlas a largo plazo hacia la toma del poder político, en forma sincronizada con las luchas agrarias conducidas por agitadores, que desde 1935 indujeron a diferentes grupos campesinos, a invadir haciendas y apropiarse por la fuerza de los terrenos.

En aras de legitimar tales acciones, el dirigente comunista manizaleño Erasmo Valencia, quien se había asentado en el Páramo de Sumapaz al suroriente de Bogotá creó el Partido Agrario Nacional, mediante el cual aglutinó la mayor parte de movimientos campesinos instigados por sus correligionarios, para conducir la colonización de facto con redistribución de tierras, en diversas regiones del país.

Para fortalecer su proyecto político, Erasmo Valencia se alió con Jorge Eliécer Gaitán a quien lanzó como candidato presidencial en el Corregimiento de Nazaret al suroriente de Bogotá. A partir de 1946, Valencia hizo campaña con la Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria (UNIR), movimiento político dirigido por Gaitán.

En torno a este tema, en entrevista con el periodista y propagandista de izquierda Alfredo Molano, el terrorista Israel Morales conocido en las Farc con los alias de Carreras y Malicia relató:

—Estaba yo muy pequeño en la escuela de Peñas Blancas cuando bajó Erasmo Valencia del Sumapaz. Yo tenía 8 añitos y lo recibimos cantando el himno nacional: ¡Que viva el compañero Valencia!, (sic) (con él) iba Juan de la Cruz Varela. La maestra salió y puso el estandarte de Colombia. Erasmo venía en un pedazo de caballo (sic) y debajo de un encauchado—

Al morir Erasmo Valencia en Bogotá en 1949, fue reemplazado por el campesino boyacense y guerrillero comunista Juan de la Cruz Varela, en la dirección de los movimientos agrarios en el Sumapaz, la región del Tequendama en Cundinamarca y el Oriente del Tolima.

—Con don Juan— agregó su guardaespaldas Carreras— anduvimos mucho. En La Violencia (1948-1964) él iba como estratega y yo como su guardaespaldas. Él era el que dirigía todo: Era secretario político, era jefe de finanzas, era comandante, secretario de autodefensa. Trabajábamos juntos. A donde él iba, iba yo—

El testimonio de José Castellanos, labriego oriundo de la Vereda La Mercadilla ubicada en Villarrica al oriente del Tolima, en límites con las estribaciones occidentales del Páramo de Sumapaz, refleja pormenores de la forma como se realizó aquel proceso subversivo de expropiaciones:

—Mi padre era un campesino laborioso. Teníamos una hacienda cafetera y ganadera muy próspera. A comienzos de los años cincuenta llegaron a Villarrica campesinos venidos de diferentes partes del país, acompañados por directivos del Partido Comunista, que a su vez eran dirigidos por Juan de la Cruz Varela, quien acababa de apoderarse de unos terrenos baldíos de la Hacienda La Esperanza de El Duda, que por herencia y con documentos pertenecían al terrateniente Antonio Vargas—

—Los comunistas comenzaron a organizar comités de vigilancia revolucionaria y células de partido, con el argumento que la tierra es para quien la trabaja y no propiedad de unos pocos, como ya hacían en Guatimbol-Icononzo—

—Según ellos, todas esas tierras eran propiedad colectiva del pueblo y todos los campesinos deberíamos organizar células del Partido Comunista, renunciar a la propiedad privada y todos los vicios capitalistas, para vincularnos a una milicia o autodefensa, porque la reacción de los ricos sería feroz contra los que cambiaríamos el destino de obreros y campesinos colombianos—

—Así, nuestras vidas estarían sujetas a lo que ordenaran los camaradas desde Bogotá, para defender a muerte las conquistas revolucionarias de los pobres, es decir el robo de las tierras a sus legítimos propietarios. Esta conducta, no fue un trabajo aislado o circunstancial. Fue algo planeado y ejecutado con metodología progresiva en diferentes lugares del país—

—Así siguieron con la propaganda permanente, hasta que se apropiaron de algunas haciendas y las parcelaron por la fuerza. La reacción de los agredidos dueños fue fuerte. Hubo enfrentamientos con armas de fuego, machete, puñal y hasta armas artesanales—

—Los comunistas ya tenían bandoleros regados por la Cordillera Oriental a lo largo de Pasca, San Bernardo, Pandi y Cabrera en Cundinamarca; Dolores, Villarrica, Prado, Icononzo y Cunday en el Tolima, la cual, años más tarde se prolongó a Uribe y Mesetas en el Meta, y el Yarí en Caquetá—

Esa organización armada era denominada La Cortina o la autodefensa popular, con el detonante que la Dirección Liberal auspiciaba guerrillas que combatían contra el régimen conservador, pero que luego terminaron enfrentadas con los comunistas en la guerra entre limpios y comunes. La época de La Violencia (1948-1964) fue muy compleja.

NA 1 Según el Mono Jojoy “La Cortina estaba hecha con hombres guapos para no dejar pasar adentro al Ejército”. Cfr: Molano Alfredo, Trochas y Fusiles, El Áncora Editores, página 87, Primera Edición, Bogotá-Colombia, 1994.

NA 2 “Se dice y es cierto, que en aquellos tiempos, el Dr. Eduardo Santos a la sazón director-propietario de El Tiempo, entregó dos y medio millones de pesos para financiar guerrillas” Cfr. Arenas Jacobo, Cese al Fuego, Editorial Oveja Negra, Bogotá-Colombia, Primera Edición 1984

—Hombres y mujeres mayores de 15 años recibían instrucción militar y orientación política marxista-leninista, andaban armados por la región y prestaban guardia en sitios predominantes del terreno, para contrarrestar los ataques de los grupos liberales y conservadores organizados por los hacendados, que habían perdido sus fincas y hasta a algunos de sus peones que se pasaron al lado de los revolucionarios—

—Había guerra en el campo pero la presencia militar era muy escasa, porque el Ejército era insuficiente para estar en todo el país, y la policía que estaba politizada por los conservadores tampoco salía de las áreas urbanas de los pueblos. Así comenzó un conflicto armado que no termina sesenta y cinco años después, porque ahora le sumaron el negocio de la coca y de las armas—

Jacobo Arenas ideólogo-fundador de las Farc anotó al respecto:

—Un pleno ampliado del Comité Central del Partido Comunista Colombiano realizado en los finales de 1947, diseñó como tarea inmediata pasar a la organización de la Autodefensa Popular para responder a la violencia oficial con la violencia organizada y serena de las masas—

—Fue una organización campesina armada y (sic) bajo la dirección del Partido Comunista en las regiones agrarias bajo su influencia, creció y se hizo fuerte allí donde las circunstancias lo exigieron—

—En algunas ciudades y poblaciones importantes, la Autodefensa fue organizada y jugó papel de gran significación en el enfrentamiento con los pájaros, organización paramilitar al servicio del gobierno y los gamonales del pueblo, de los latifundistas y reaccionarios, dirigida a matar a los opositores que hallaran en su funesto camino—

—La autodefensa inició en el Tequendama, Viotá, y 10 municipios circunvecinos, para luego expandirse a Montevideo y El Pato en Santander, la línea del ferrocarril de Puerto Wilches, a San Juan de Rioseco en Cundinamarca, a Chaparral en el sur del Tolima, a la Concepción en Santander del Norte, a las zonas de la Tropical Oil Company, a la Shell y la Socony Vacunyn en los territorios petroleros, a la región del Ariari en los Llanos Orientales y a otros lugares del país—

—Pero para que un movimiento de autodefensa pueda dar a luz una guerrilla, se requiere que sea un núcleo disponga de una estructura orgánica y de mando, de un plan militar, de un conocimiento de la táctica, lo operacional y lo estratégico; cuyos integrantes ya no luchan por la defensa de sus intereses particulares, no luchan por la tierra, sino por el triunfo de la revolución, es decir, combatientes de nuevo tipo, profesionales de la causa, que combaten ante todo por el poder—

Entre los invasores agraristas, dirigidos por Juan de la Cruz Varela para colonizar el Oriente del Tolima y el Páramo del Sumapaz por medio de la violencia y las células marxistas-leninistas, estaba la familia Suárez Rojas, procedente de Boavita-Boyacá.

Igual que todos los adultos de aquella comunidad, la pareja integrada por Noé Suárez y Romelia Rojas se enroló a la autodefensa y luego las guerrillas indoctrinadas por Juan de la Cruz Varela y Eusebio Prada alias el Mono Mejías, quienes habían iniciado desde 1935 a preparar la colonización armada del Páramo del Sumapaz, el Oriente del Tolima y la olla del río Duda, con proyección hacia los Llanos Orientales, Huila y Caquetá, para construir en esos enclaves, focos de rebelión político-armada contra el Estado colombiano.

NA 3 En algunas regiones de Colombia, las personas rubias, o de piel blanca y color castaño claro, son llamadas mono o mona.

Noé Rojas alias de El abuelito era el cabecilla de un grupo de bandoleros, entre quienes estaba Luis Noé, su hijo mayor. Y su esposa Romelia fue cocinera de Varela, Mejías y Jacobo Arenas.

Los demás hijos de esta pareja eran muy pequeños, pero años más tarde casi todos ingresaron a las Farc. En síntesis, la familia Suárez Rojas estuvo vinculada con el Partido Comunista y las Farc desde la creación del grupo terrorista en cada una de sus etapas:

1. Bandolerismo crónico (1964-1970) 2. Barbarie comunista (1970-1982) 3. Narcoterrorismo (1982 en adelante) 4. Internacionalización del conflicto, narcoterrorismo y búsqueda de estatus de beligerancia (1998 en adelante).

Por ser antiguos militantes marxistas-leninistas, los Suárez Rojas han integrado las cuatro generaciones de las Farc: 1. Marquetalianos y antiguos combatientes comunistas. 2. Autodefensa Popular y Miembros del Partido Comunista 3. Terroristas cualificados en técnicas de guerra revolucionaria comunista 4. Narcoterroristas y propagandistas internacionales.

NA 4 Marquetalianos: Terroristas que convivieron en Marquetalia con Tirofijo.


Capítulo I

¿Quién era el Mono Jojoy?

Por sus actitudes displicentes, agresividad verbal y conducta sanguinaria, el Mono Jojoy se convirtió en la imagen y el símbolo del narcoterrorismo comunista de las Farc contra Colombia.

Personalidad del Mono Jojoy

La Zona de distensión fue un área de 42.000 kilómetros cuadrados sin presencia militar o policial, cedidos a las Farc durante casi cuatro años (1998-2002) por la debilidad de carácter del presidente Andrés Pastrana y la inoperancia de otras autoridades que dejaron sin protección estatal a los habitantes de San Vicente del Caguán en el Departamento del Caquetá, y, Mesetas, Lejanías, Uribe y La Macarena en el Departamento del Meta.

El periodista colombiano Gonzalo Guillén relató un episodio sucedido en la Zona de Distensión, que sintetiza quién era y cómo actuaba Víctor Julio Suárez Rojas alias el Mono Jojoy:

Una tarde de agosto de 2001, en medio de los improductivos diálogos del gobierno de Andrés Pastrana con las Farc, un destartalado vehículo marca Mazda arribó a una finca ubicada cerca de San Vicente del Caguán. Protegido por 300 terroristas, Jojoy esperaba a una pareja de campesinos, ambos mayores de 50 años.

Con ayuda del conductor, los dos ancianos sacaron del baúl del vehículo, una caja de cartón que contenía 650 millones de pesos en efectivo, equivalentes a 325.000 dólares, como parte de un millón de dólares exigido por la liberación del hijo de los dos ancianos, quien por orden de Jojoy estaba secuestrado desde hacía un año.

Sin responder al saludo, Jojoy verificó la cantidad de dinero que le entregaban las dos víctimas, pero cuando evidenció que no traían la cantidad exigida, gritó enfurecido:

—¡La plata se queda aquí y ustedes regresan a conseguir el resto!—

—Nunca conseguiremos esa suma. No nos vamos de aquí hasta cuando suelten a nuestro hijo— dijo la anciana bañada en lágrimas.

Conmovido, el conductor del vehículo suplicó a Jojoy:

—Comandante: ¡Hágales una rebajita (descuento)!—

Sin inmutarse ante los ruegos, Jojoy desenfundó la pistola Pietro Beretta calibre 9mm y con sendos disparos a quemarropa asesinó a la pareja.

—Y usted, aprenda a no ser sapo. ¡Váyase! ¡No me joda más porque tengo dolor de cabeza!— dijo Jojoy al chofer. Luego enfundó el arma y regresó a la casa.

Enseguida varios escoltas de Jojoy, tomaron los dos cadáveres por los brazos y los arrastraron para sepultarlos, como sucedió con otras personas asesinadas por las Farc durante la época de la Zona de Distensión. Días después, Jojoy ordenó asesinar al conductor e incinerar el vehículo Mazda. Producto de ese crimen, cinco huérfanos y una viuda se asilaron en París.

Similares a este, abundan relatos y documentos judiciales de testigos que presenciaron o padecieron atrocidades cometidas por Jojoy, como las purgas en las que fusiló a algunos de sus escoltas, porque podrían ser infiltrados del gobierno.

En los cuadernos incautados en la Serranía de La Macarena en una de sus guaridas, existen pruebas documentales que Jojoy ordenó en dos años más de 400 fusilamientos o duros castigos contra miembros del Bloque Oriental, luego de juicios revolucionarios por “escuchar radio sin permiso", "hablar en la formación", "dejar escapar un tiro de fusil limpiando el arma", "comprar dulces sin permiso" o "usar una ebilla (sic) plateada que puede ser vista por el enemigo"

Jojoy era desconfiado en grado sumo. Vivía obsesionado con el fantasma de la traición que le enseñaron en su niñez y juventud los ideólogos comunistas. Así se infiere de este email de su autoría:

—Sobre amigo (de) Panamá es bueno conocer bien (los) antecedentes, no sea trabaje CIA y capturen cuando vayan sacar plata. Los caleteros deben permanecer sitio donde el comandante tenga absoluto control sobre ellos—

Su temperamento variable y brusco. Pocas veces fue cordial o jovial con quienes lo rodeaban. Era estricto, directo y drástico. Sus órdenes eran inflexibles. Caminaba erguido, siempre con una mano o las dos en la cintura, se cuidaba en su aseo personal, y, hablaba con acento campesino y tono autoritario. A menudo, vociferaba palabras soeces con desparpajo.

Su vida era el reflejo del pensamiento colectivo y la mentalidad sanguinaria de los cabecillas del Secretariado de las Farc. Jojoy, no era el único que tomaba las atroces decisiones que lo convirtieron en uno de los narcoterroristas más buscados de Colombia.

Su conducta traducía el sentir de Tirofijo, Alfonso Cano, Iván Márquez, Raúl Reyes, Iván Ríos, Pablo Catatumbo y Timochenco. Se diferenciaba de ellos, en que Jojoy expresaba y reconocía con arrogancia, lo que otros cabecillas de las Farc ocultan con cinismo.

Perfil de un criminal sicópata, cínico, despiadado y arrogante

Aunque no volvió a combatir desde 1995, El Mono Jojoy era eufórico y ansioso mientras sus subalternos ejecutaban acciones terroristas o enfrentaban a la Fuerza Pública. Mientras esto sucedía, gritaba, caminaba y era rígido con sus escoltas. Hablaba por radio y de inmediato cambiaba de lugar por temor a ser ubicado y morir en un bombardeo.

NA 5 Tras la muerte de Raúl Reyes, los miembros del Secretariado de las Farc, optaron por utilizar radio-operadoras para transmitir mensajes, lo que facilitó al Ejército Nacional infiltrar las comunicaciones del Bloque Oriental de las Farc y concretar la Operación Jaque.

Durante sus largas exposiciones dentro de los campamentos o en las marchas al lado de la guerrillerada, Jojoy era muy hablador, exageraba su participación o la de Tirofijo en combates y no permitía interrupciones. Sin parar, relataba historias acerca de sus inicios en la guerrilla. Pocas veces hablaba de otros temas, pero permanecía informado del acontecer político nacional e internacional por televisión, radio, o internet.

Si Jojoy tenía resultados favorables en algún combate contra las Fuerzas Militares o la Policía, autorizaba fiestas con mucho baile y poco trago. En contraste a este gesto de aparente bonhomía, su crueldad generó resentimientos y deserciones de muchos terroristas, debido a la frialdad con que ordenaba fusilar a quienes cometían errores en combate, incumplían tareas asignadas, o faltaban al reglamento fariano.

Después de entrevistarlo en El Caguán, la periodista Alejandra Villamizar lo definió como un campesino inteligente, disciplinado, alegre, familiar, amable, terco, desconfiado, derrochador, descarado, arrogante, secuestrador, asesino, inhumano, enviciado con la guerra y estafador de la paz, exponente de una organización narcoterrorista que mata al pueblo que dice defender:

Transcurrían los primeros meses de 1999. Jojoy vestía camiseta blanca y pantalón camuflado, boina negra y botas militares de cuero.

—Mucho gusto, comandante— dijo y repitió la frase cuatro veces.

Escuchó el nombre de cada uno, miró la credencial que nos identificaba y comentó:

—¡Ah! ¿Ustedes son de CM&?... ¡Yo soy de las Farc!...Estoy ocupado puliendo una parada militar. Esto del proceso (de paz 1998-2002) me ha puesto mucho trabajo. De entrevistas nada. Ni prendan las cámaras porque no estoy para poner la cara—

Con el escenario bajo su control, Jojoy mostró a los guerrilleros y elogió sus uniformes nuevos y su armamento. Irónico, alardeó de su imagen de malvado. Estaba encantado de hacerlo. Hizo preguntas sobre su pasado militara los hombres de mi equipo:

—¿Usted, no será militar, o sí?, ¿Prestó servicio? Tiene peluqueado de chulo; y usted: tiene cuerpo como para que sea guardia del Secretariado (de las Farc). Venga a ver, se puede ir quedando aquí…¡Tráiganle un uniforme!—

NA 6 Chulo: palabra despectiva de las Farc para denominar a los soldados y policía originada en los desmanes de la policía chulavita conservadora de los años cuarenta y cincuenta.

Luego, Jojoy detalló las características del fusil, de la munición que usaba y se refirió a dos radios de comunicación que tenía colgados del arnés.

—Por aquí doy una orden de volar las cárceles, y por aquí otra de coger a los políticos—

Ante el silencio de los periodistas, agregó:

—Mi vida son las Farc. Tengo 46 años y calculé que me mataban antes de los 42. Así que estoy viviendo de más. De aquí pa'lante (sic) todo es ganancia. Preferimos una tumba en Colombia que una cárcel en Estados Unidos. Sí. En este caso, coincidimos con los carteles del narcotráfico—

NA 7 Tiempo después un video demostró, que Jojoy se había reunido con un médico que intentó canjear cocaína por armas con el cartel de Tijuana en México.

Al días siguiente ante la inoperancia del presidente Andrés Pastrana, Jojoy exhibió su poder. Cientos de terroristas marcharon en San Vicente del Caguán, disfrazados con uniformes militares, armas modernas y bandas con el tricolor nacional sobre el pecho. Luego los formó frente a las de cámaras de televisión y pidió reporte militar a Romaña, Marco Aurelio Buendía y Jairo Martínez.

—Sobre Jojoy— agregó Alejandra Villamizar— la historia dirá que fue uno de los peores y más sanguinarios terroristas que tuvieron las Farc, que era un narcotraficante y un secuestrador despiadado—

—Otra será la versión de la misma historia monte adentro. Dirán que además del estratega militar que llevó a las Farc a desafiar al Estado, fue un comandante cálido, preocupado por sus hombres, que les daba licencia en caso de enfermedad y encargaba en la remesa moñitos para el pelo y esmalte para las uñas de las mujeres—

—Las dos versiones no son contradictorias, sino ciertas. Y compartirán un final común: Jojoy nunca tuvo otro destino. Él lo dijo siempre, su vida fueron las Farc… y también su muerte—

Dentro de esa tónica, en conversación con otros periodistas Jojoy exteriorizó su visión personal, respecto a la concepción estratégica del mando militar y de los secuestrados en su poder:

—Los generales se han equivocado al decir que en este país no hay guerrilleros sino bandoleros—

—Felicito a los secuestrados por haberse rendido. Les digo que les escriban a sus familias y que tienen plena garantía de la vida con nosotros—

En contraste con esta afirmación, a Jojoy le importó poco la vida del capitán Julián Guevara muerto en cautiverio luego de padecer una penosa enfermedad terminal, e inclusive, ordenó fusilar a los secuestrados, si las Fuerzas Militares intentaban rescatarlos.

En esos días la periodista Cristina Uribe de Noticias Uno le preguntó:

—¿Qué hará cuando no tenga fusil?—

—Eso jamás pasará. Sería un pobre pendejo. Sería la paz de los muertos, porque nos bajarían de una vez. Si estamos vivos es porque tenemos fusil— contestó Jojoy.

Años después, diez cuadernos con mensajes enviados y recibidos por la radio-operadora de Jojoy, dejaron al descubierto otros perfiles de su mentalidad criminal. Por ejemplo, el 8 de julio de 2002, el mocho César informó a Jojoy:

—Tengo una escuadra de sospechosos. Sugiero meterlos trabajar trocha Las Gafas-El Venado para definirles situación—

Jojoy le respondió en tres mensajes diferentes:

—Ajusticie (asesine) ladrones y ponen (sic) cada uno sitio diferente. Investigar detenidos e irlos ajusticiando uno por uno e irlos dejando visibles (…) Investigue bien niños informantes y ajustícielos. (…) Fusilamiento es únicamente a los que se realiza consejo de guerra—

NA 8 César cabecilla de la cuadrilla 15 de las Farc apodado el mocho porque le faltaba un dedo. Participó en el asalto a Las Delicias, la masacre de El Billar, y el secuestro de Ingrid Betancur.

Tres meses después de este intercambio epistolar con Jojoy, el mocho César fue abatido en combate por el Ejército. Este suceso afectó al cabecilla del Bloque Oriental, pero una vez más evitó exteriorizar pesadumbre.

El 25 de octubre de 2002, en mensaje dirigido al médico Mauricio, Jojoy refrendó otra típica conducta criminal de las Farc:

—Junto con nuevos y correo viene mujer (de) Robinson, (tiene) 6 meses embarazo, (debe) probocarle (sic) aborto y por otro lado, pueden donde usted provocar aborto 6 meses de embarazo?—

El 19 de noviembre de 2002, el médico Mauricio reportó a Jojoy:

—Preñadas (compañera de) Nariño y mujer (de) Patamala ya están listas. No hubo problema—

En respuesta el 21 de noviembre Jojoy respondió:

—Las ex preñadas que sigan estado de recuperación. ¿Cuánto es el plazo?—

—Plazo recuperación preñadas 40 días. Hasta hoy llevan 15 días— contestó el médico el 27 de noviembre.

El ex parlamentario Oscar Tulio Lizcano liberado por Isaza un terrorista que lo ayudó escapar del cautiverio, relató que durante la época de la Zona de Distensión su hijo Fardey fue a hablar con Jojoy, para pedir que por acción humanitaria liberara a su padre, pero el sanguinario cabecilla le contestó:

—Ayúdeme a conseguir información para echarle mano a Vargas Lleras y yo ordeno que liberen a Oscar Tulio—

Nacimiento y niñez del Mono Jojoy

En medio de la violencia política derivada por la invasión de tierras en el Páramo del Sumapaz por parte de los agraristas, una de las cuadrillas de Juan de la Cruz Varela dirigida por el Mono Mejías, construyó un campamento guerrillero en la Vereda La Esperanza en límites de Cabrera-Cundinamarca y Uribe-Meta.

Con el paso del tiempo, la comunidad asentada en ese campamento, dirigida en asuntos políticos por el Mono Mejías y en la estructura armada de autodefensa popular por El Abuelito, se convirtió en el epicentro de la retaguardia estratégica de las guerrillas comunistas diseminadas en el Tolima, Huila, Cauca y Cundinamarca.

Hasta allá se replegaban los guerrilleros comunistas del sur del Tolima o llevaban los heridos a curación, y todos, convivían en un sistema colectivo administrado al estilo soviético, con cultivos de fríjol, papa, frutas, gallinas, cerdos y ganado vacuno.

En esa guarida vino al mundo en 1952, Víctor Julio Suárez Rojas hijo de Noé y Romelia, quien años más tarde representaría el símbolo del narcoterrorismo comunista contra Colombia y sería identificado con los alias de Mono Jojoy o Jorge Briceño Suárez. Por esta razón Jojoy afirmaba que él nació en un morral guerrillero.

Víctor Julio fue bautizado en la parroquia católica de Cabrera y registrado ante las autoridades civiles de ese municipio, pero con fecha diferente, como si hubiera nacido el 5 de febrero de 1953, como aparecía en su cédula de ciudadanía.

Al asumir el poder el 13 de junio de 1953, el general Gustavo Rojas Pinilla, invitó las guerrillas liberales y comunistas a deponer las armas, pero el llamado solo fue atendido por una parte de ellas. Por ejemplo, Marcos Jiménez alias Tominejo abandonó las guerrillas comunistas de Varela y a comienzos de 1954 guió a soldados del Batallón Colombia, para capturar en Villarrica a Isauro Yosa alias mayor Líster, uno de los bandoleros comunistas más buscados de la época.

En respuesta, el Partido Comunista distribuyó en la región 27.000 volantes y escribió grafitis en las paredes de las casas cercanas, con mensajes desafiantes e invitaciones a la resistencia armada contra el gobierno militar. Ante la persistencia comunista de continuar en pie de guerra contra Colombia, el gobierno nacional ordenó combatir sus cuadrillas del Oriente del Tolima.

El Puesto de Mando del Ejército fue alternado entre el área urbana de Villarrica y la vereda Mercadillas. Al mismo tiempo, Tominejo se alió con expropietarios de fincas, que adoloridos por la pérdida de sus propiedades y semovientes, se convirtieron en guías de los soldados en el terreno, como refiere José Castellanos:

—Mi tío Félix Gutiérrez y mi primo José María organizaron un grupo de siete campesinos anticomunistas financiados por ellos mismos. No como decían los camaradas que había cientos de pájaros amangualados con el gobierno—

Como consecuencia de la labor de los siete guías, en menos de dos meses, el Ejército dio de baja en combate a 33 bandoleros comunistas, pero en 1955 tras la incursión militar dispuesta por el gobierno colombiano al Corregimiento La Colonia de Villarrica, por indicación de Varela la Autodefensa Popular de La Cortina convirtió sus estructuras en guerrillas móviles, una de ellas encabezada por Noé Suárez, progenitor de Jojoy.

Al final de las operaciones tácticas, los reductos armados de Galilea y La Mercadilla en Villarrica, se replegaron hacia el Páramo del Sumapaz, El Duda, y el Ariari. Dentro del masivo desplazamiento iba Víctor Julio con algunos de sus familiares más cercanos, quienes años antes habían salido desde La Esperanza a invadir el Oriente del Tolima.

Al mismo tiempo, Víctor Julio inició a escuchar historias desfiguradas por fantasiosas narraciones del Mono Mejías, en las que a pesar de las constantes pérdidas, los guerrilleros comunistas eran héroes invencibles y sus familiares no eran gestores de la violencia, sino “víctimas de la agresión oficial contra el campesinado”.

Para complicar más el asunto, al poco tiempo Noé Suárez y su hijo mayor fueron asesinados por pistoleros de Antonio Vargas, situación que quedó grabada como referencia para insaciable desquite en la mente de Víctor Julio y sus hermanos.

—Los agraristas de Varela —agrega José Castellanos—se enteraron que mis parientes fueron quienes guiaron a los soldados en la zona. Entonces, cuando el Ejército se retiró del área, los bandidos comunistas asesinaron a mi primo. Los seis sobrevivientes liberales vengaron su muerte y mataron a Campo Elías Varela—

El testimonio de Israel Morales alias Carreras es un ejemplo del entorno político, social y armado de las zonas colonizadas con grupos armados comunistas de los años cincuenta:

—He vivido harto en la guerra. Me moví por todo el Sumapaz, por Marquetalia, por el Duda, recorrí el Huila. Todo eso lo anduve con Vencedor y con Barbagecha, y con toda esa gente guerrera que conocía de monte. Al camarada Jacobo yo fui el primero que lo entré al Sumapaz. Arrastré hasta Uribe a Ramón López que era el Secretario Nacional de Autodefensa. Con Isauro Yosa, estuve en Viotá en un congreso del Partido Comunista—

—En 1946 pusimos retenes en las entradas de Cabrera y no dejamos entrar a ningún conservador para que votara en las elecciones de Mariano Ospina Pérez. Se me atravesó uno y lo cogí por la oreja hasta que la sangre me hizo resbalar los dedos y se me escapó. Ahí me principié a cuajar y a sentirme bueno para la acción. Había un comerciante rico que vendía la sal que necesitábamos para el ganado cada vez más cara, le saqueamos el almacén y nos llevamos todo—

El campamento de La Esperanza fue insuficiente para abastecer a los guerrilleros comunistas y sus familiares. Para no encarar el problema, cobarde y ajeno a los combates como fue hasta su muerte, el instigador Jacobo Arenas, huyó de la zona, y regresó al sur del Tolima para continuar la construcción de la república independiente.

Antes de partir, Jacobo dejó a los jefes del campamento de La Esperanza, unos documentos con instrucciones para continuar el adoctrinamiento político de los campesinos, para enseguida vincularlos a la guerrilla.

La febril actividad del Mono Mejías a la cabeza de algunos de los campesinos comunistas desalojados del Oriente del Tolima y reasentados en Cabrera, Mesetas y Uribe-Meta, sumadas a las aumentadas crónicas de heroísmo cómo Mejías asistió a la reunión nacional del Partido Comunista en la vereda Brasil de Viotá-Cundinamarca, tras eludir imaginarios cercos militares y soportar mil penalidades; incidieron en la mentalidad belicosa de Víctor Julio, quien con la marcha desde Galilea en Villarrica hasta El Duda, aprendió que el principal soporte del guerrillero está en los pies y la capacidad que tenga para caminar largas distancias.

NA 9 Las Farc crecieron y se asentaron en esta zona, donde funcionó Casa Verde, la sede del Bloque Oriental y fue parte de la Zona de Distensión. La razón: muchos habitantes de esta región son descendientes de las guerrillas comunistas de Varela e identifican como propio el proyecto narcoterrorista de las Farc.

Ante el fracaso de las guerrillas en Villarrica y alrededores, el Comité Central del Partido Comunista replanteó la estrategia de lucha. Con la premeditada desmovilización de Varela para integrarse al Movimiento Revolucionario Liberal que dirigía Alfonso López Michelsen, el gobierno colombiano cayó en la trampa y retiró las tropas del Sumapaz, sin verificar que todos los bandoleros hubieran depuesto las armas, ni hubieran renunciado a la organización de Estado paralelo dentro del territorio colombiano.

Treinta años después el Mono Jojoy comentó a Alfredo Molano:

—La marcha al Duda (dirigida por el Mono Mejías), no fue una comisión. El camino era un corredor vigilado por destacamentos y avanzadas de las autodefensas comunistas. No eran guerrillas móviles como las que protegían la columna del Guayabero—

—El Duda y todos esos cañones venían siendo fundados (colonizados) desde el comienzo de La Violencia. La gente llevaba gente y así se avanzaba, andando y fundando—

—En Francia y Ucrania había puestos de control montados por las autodefensas para vigilar el Duda, y en Pasca y Uribe también, para manejar al entrada y salida al Sumapaz—

—El Duda se volvió un bolsón donde se podía vivir y trabajar. La persecución del Ejército no llegó hasta allá. El Oriente del Tolima se perdió pero sobrevivió la gente, que era lo importante—

—Con la amnistía del año 59, todo ese personal que habían tenido represado se soltó montaña abajo y fundó un círculo al pie de la cordillera, desde el Ariari hasta el Guayabero y desde allí hasta el Caguán—

Años después, muchas veces Víctor Julio transitó a pie, la inhóspita geografía de la zona. Primero con sus familiares y luego solo, en cumplimiento de tareas clandestinas de apoyo a los revolucionarios agrarios del Sumapaz, El Duda y El Ariari.

A partir de su experiencia personal, José Castellanos complementó en su testimonio:

—Los comunistas desterraron de Villarrica a toda mi familia. Perdimos la finca porque al dejar de pagar impuestos el gobierno la repartió a los invasores. En Villavicencio, aprendí a confeccionar pantalones de dril y me fui a trabajar a la región del Ariari, pero una noche escapé de allá, porque iban a matarme varios guerrilleros comunistas que me conocían—

Desde otra vertiente del mismo problema, la historia personal de Magdalena, víctima de las agresiones sexuales de Epifanio el propietario de una hacienda en el Tolima, completa los perfiles del origen de la masa humana de apoyo al terrorismo comunista, en el territorio que se convirtió en el corazón de las Farc.

Magdalena hizo parte de la columna del Mono Mejías hacia El Duda y después hacia El Guayabero. Su relato escrito por Jacobo Arenas en Cese al Fuego, complementa la información acerca del proceso evolutivo de arraigo político de las bases campesinas de apoyo a las Farc:

—Mi papá y mi mamá se reunían de noche a escondidas con otros señores que venían cada 15 días. Hablaban de la importancia de la célula comunista conductora de las luchas de los campesinos por la tierra—

—De la necesidad de crear un partido de masas, de organizar a los campesinos, en sindicatos, ligas campesinas y uniones de lucha para enfrentar a los latifundistas y capitalistas. Hablaban de la Unión Soviética donde la clase obrera había llegado al poder—

—Además el hijo de don Epifanio, se había encaprichado de mí. Iba dos veces por semana a casa y me hacía propuestas concretas; me decía que si yo era de él, se casaría conmigo y yo sería rica como él—

—Para evitar problemas a los trece años resolví casarme con Andrés. Como usted puede ver, ya los chinos (muchachos) militan en la Juco (Juventud Comunista). Todos están todavía en casa y dicen que ahí se quedan hasta cuando crezca la lucha. He sido militante del partido—

Juan de la Cruz Varela se dedicó a la política abierta, pero sin renunciar a utilizar los campesinos de Cabrera, Uribe y Ariari, para construir la retaguardia estratégica de las guerrillas del Sur del Tolima, para conspirar contra el orden legítimo en Colombia.

Pese a las reyertas con el guerrillero liberal Dumar Aljure por el control de zonas agrícolas en el Meta, los sobrevivientes comunistas del Oriente del Tolima y el Sumapaz, constituyeron la base del reclutamiento para las Farc, su retaguardia estratégica y logística, su centro de recepción de apoyo y educación política de los cuadros y el corredor de seguridad, que ha permitido la existencia del grupo terrorista durante varias décadas en esa región.

En ese convulso y conflictivo entorno sociopolítico, nació, creció y murió el Mono Jojoy, quien a los siete años de edad, inició estudios primarios en una escuela pública rural, financiada por el gobierno nacional pero regentada por militantes del Partido Comunista, requisito implícito para laborar como docentes en la zona.

Apenas aprendió a leer y escribir, Víctor Julio Rojas fue expulsado del centro educativo porque afirmó que la hostia tendría mejor sabor si se impregnaba con jalea de guayaba. Pese a ser una medida drástica, la dirigencia del Partido Comunista respaldó la decisión de la docente. Así, Víctor Julio quedó expuesto a los violentos atractivos que ofrecía esa comarca, donde los jóvenes de 15 años de edad en adelante, se convertían en miembros de la autodefensa popular, como paso anterior para integrarse a las guerrillas comunistas del sur del Tolima y el Norte del Huila.


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