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Daniel Rivera

















APRENDE A CONSTRUIR UNA APASIONANTE VIDA DE MANERA CONSISTENTE



























Entrenamos la mente para1 transformar a la gente

Daniel Rivera



La Escalera de la Vida




















































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Daniel Rivera

















APRENDE A CONSTRUIR UNA APASIONANTE VIDA DE MANERA CONSISTENTE



























Entrenamos la mente para3 transformar a la gente

La Escalera de la Vida



Rivera, Daniel


La escalera de la vida; un energizante para tu vida, un paso hacia el éxito / Daniel Rivera. --Cali : Daniel Rivera, 2013


240 p. ; 22 cm


ISBN 978-958-46-3423-8


1. Autorealización (Psicología) 2. Autoayuda y superación 3.


Éxito 4. Técnicas de autoayuda I. Tit.


158.1 cd 21 ed.


A1429822


CEP-Banco de la República - Biblioteca Luis Ángel Arango




















La escalera de la vida


© Daniel Rivera


2017


ISBN: 978-958-46-3423-8


Contacto: kpacitarte@gmail.com


Diagramación:


Luis H. Mesa Ch. / Vive el Arte



Prohibida la reproducción total o parcial de la presente obra, en cual-quiera de sus formas: gráfica, audiovisual, electrónica, mecánica, magnetofónica o digital, sin la autorización previa y escrita del autor.


Impreso en Colombia


Printed in Colombia





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Daniel Rivera






Contenido






Prólogo 7


El hijo rebelde 9


La madre soltera 12


La escalera de la vida 14


El árbol protagonista 21


Inicia el viaje 27


Construir la escalera 32


¿Quién soy yo? 36


Una sola oportunidad 45


Te regalo una sonrisa 50


Rescatando el niño interior 53


La máquina más poderosa del universo 59


El bruto en diamante 69


El pibe de oro golfi 73


El ángel negro 76


Pensar correcto, en el lugar correcto, en el momento correcto 80


Eliminar la imaginación 86


El atleta y la mochila 91


Eres lo que piensas 95


Creer que se puede 101


Cómo manejar el fracaso 106


Programándome para ganar 112


¿Hasta cuándo, pues? 117


El conocimiento es infinito 123


La historia de un simple granjero 127


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La Escalera de la Vida



Suerte, si piensas en la suerte 131


Un momento de oscuridad 141


Sigamos escalando 148


Piensa – planea – prepárate y participa de una vida exitosa 152


Nuestras metas tienen gripe 156


¿Qué les falta? 164


Marca la diferencia 169


La niña de las patas abiertas 174


Miremos nuestro interior 179


Cambios dolorosos 183


Todo al carajo 187


¿Cuáles son tus herramientas? 192


Una herida que duele 199


Un final del camino y el inicio de una nueva historia 203
































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Daniel Rivera



Prólogo


Hay tres tipos de personas en el mundo: los inamovibles, los movibles y los que se mueven. Las personas inscritas en la primera categoría sólo tienen áni-mo como para sobrevivir biológicamente. Los sujetos anotados en la segunda


condición afortunadamente están dispuestos, dado el caso, a moverse, si encuentran un aliciente para hacerlo. Y las personas que se mueven son las soñadoras; las que actúan; y de igual manera, cumplen los objetivos que se plantean. El libro La Escalera de la Vida, de Daniel Alejandro Rivera, está precisamente concebido con un propósito: cursarles invitación a los tres tipos de personas arriba indicados para que tengan en cuenta que la vida es una sola; y que por tanto, es necesario vivirla a plenitud. Como dijo Viktor Frankl:


“La vida por ser transitoria, debe ser activista”.


Pues bien, el libro de Daniel Alejandro, La Escalera de la Vida, nos exhorta a aprovechar todos los momentos que hacemos que sucedan, y disfrutar plenamente la vida; pero con ética.


A los inamovibles, el libro La Escalera de la Vida los lleva de la mano para que despierten, se sacudan de una vez por todas, y dejen ya de ser simples extras en la maravillosa película de la vida. Que dejen el agobio y la tristeza a un lado. Que dejen de mirar al pasado como si tuvieran los ojos en la nuca. El libro incita a la creatividad y a que los inamovibles dejen de jugar a las escondidas por temor de que alguien pueda reprocharles esa osadía de existir en vano. El libro invita a potencializar fortalezas. Además, es claro y contundente cuando manifiesta que hay que poseer convicciones claras, sueños concretos y deseos firmes. El libro convida a los inamovibles a tomar la decisión de iniciar, inmediatamente, a cambiar de mentalidad. ¿Por qué? Como bien lo explica Daniel Alejandro Rivera: por la sencilla razón de que todo ser humano puede lograr lo que pretende alcanzar.


De otro lado, las circunstancias establecidas por los movibles no exteriorizan una situación tan caótica como la que perciben los inamovibles. Esta segunda cofradía está dispuesta a aceptar que definitivamente la vida es una escalera. Y son conscientes de que tienen que trasegar un camino largo y arduo. Y están dispuestos, con cierta asistencia, a avanzar día a día en pro de alcanzar sus metas y sus objetivos. Saben que los peldaños son altos; que hay que subir escalón por escalón, pero también son conscientes de que deben asumir la responsabilidad. Y una virtud en ellos es que alcanzan a vislumbrar el final de la escalera. El libro les recuerda a los movibles lo que dijo el escritor francés Gustave Flaubert:


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La Escalera de la Vida



Creo que si miramos siempre al cielo, acabaremos por tener alas”.


A los que se mueven, el libro La Escalera de la Vida los elogia. Se congratula de saber que ellos existen. Porque no son Sancho Panza, sino Don Quijote. Que gozan soñando, actuando y amando. El libro está en consonancia con ellos porque sabe que su mente es poderosa. Porque son constantes. Y el libro, de igual manera como a los dos primeros tipos de personas que hay en el mundo, les habla y les recomienda que sigan por el sendero de las luces, así Daniel Alejandro sea consciente de que la personalidad de ellos brilla. Así comprenda que ellos detestan la rutina. A los que se mueven, se les reconoce de inmediato. Los que se mueven tienen claro que pensar es vivir. Los que se mueven, todo lo que emprenden lo concluyen. Ellos nunca se mueven por el vil interés.


Los que se mueven, en la adversidad, no flaquean; por el contrario, redoblan su pujanza. El que se mueve sabe que los sueños ya no son fantasía sino posibilidades. Y el bello y oportuno libro de Daniel Alejandro Rivera: La Escalera de la Vida, a manera de diálogo, nos habla a todos. Nos convoca a una aventura literaria pletórica de men-sajes, reflexiones, aspectos que debemos tener en cuenta para un mejor vivir, un mejor disfrute. Nos recuerda una y otra vez que la vida es una sola, y que por consiguiente, si soñamos y actuamos, conquistaremos todos nuestros sueños. En algún lugar mara-villoso del libro nos dice: “La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito”.


Óscar Hernán Correa.

























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Dos historias reales de lectores de La Escalera de la vida.


El hijo rebelde






Luego de una ponencia que desarrollé sobre Programación Neurolingüística, me dispuse a realizar una venta y firma de libros. Al parecer ese día mis palabras impactaron a las personas porque masivamente me abordaron para


adquirir hasta ese entonces mi único libro, La Escalera de la Vida. En su mayoría a las personas se les veía alegres, sus ojos brillaban de entusiasmo, algunos me regalaban unas lindas palabras y otros cuantos se arrojaban a abrazarme con mucho cariño.


Dos semanas después de dicho evento recibí una llamada en mi celular, era una persona que había participado de la ponencia y quería reunirse conmigo para contarme algo. En ese momento la llamada se me hizo muy extraña y por mis compromisos no vi muy viable el encuentro, pero fue tal su insistencia y entusiasmo que accedí a encontrarme con ella en un centro comercial; yo le dije que disponía de pocos minutos así que debía ser corto el encuentro.


Fue así entonces que llegó la hora de la cita, me organicé y salí al encuentro de esta persona, en el camino mi mente comenzaba a plantearse algunas preguntas sobre mi seguridad y el motivo del evento: pero era uno de esos momentos en los que sientes algo en tu interior que te impulsa a continuar, así que llegué en punto a la hora acordada, pasaron unos cuantos minutos y comenzaba a impacientarme, hasta que llegó una mujer rubia, de ojos verdes, quien me dio un fuerte abrazo, de inmediato la recordé y sentí un poco de tranquilidad, pero aun no comprendía de qué se trataba todo esto, ella amablemente me invito a tomarme un café y procedió a narrarme esta historia:


Liliana y su esposo tienen un hijo adolescente, hace poco descubrieron que su hijo estaba consumiendo marihuana, en el colegio iba muy mal académicamente, se había vuelto grosero, perezoso y mantenía en su habitación encerrado, la situación en su hogar se estaba volviendo insostenible, aunque ella y su esposo habían intentado pagarle psicólogo, hablar con el joven con amor, con cariño, con rabia, sus esfuer-zos eran infructuosos y por el contrario el asunto se estaba volviendo cada vez más complicado y más hostil. Ella comenzó a narrar la última pelea en donde su esposo y su hijo casi se van a los golpes, Liliana empezó a llorar y me dijo: “Daniel, se estaba


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La Escalera de la Vida



destruyendo mi familia y no sabía qué hacer, cuando fui a tu conferencia me gustó mucho el tema que trataste, y cuando vi tu libro lo compré de manera desesperada, la verdad ya no sabía qué hacer para ayudar a mi hijo, para salvar mi familia. La Escalera de la Vida fue un grito desesperado de ayuda.

Ese día luego de tu ponencia fui a mi casa y le regalé el libro a mi hijo, no te ima-ginas con el asco y desprecio que lo miró, me dijo casi gritándome “Mamá, por qué me compras libros si tú sabes que no me gusta leer”, luego dijo un par de groserías y lo aventó, yo muy triste le dije: “Ya te lo compré, tú decides si lo botas o lo lees, es un regalo de mi parte con mucho cariño”. Abandoné el cuarto llorando, la verdad no veía salida, no sé en qué momento nuestro hijo se nos salió de las manos, tengo que reconocer que mi esposo y yo en los últimos años le hemos dedicado poco tiempo, pues nos la pasamos trabajando todo el día.


Ese día era domingo, yo estaba tan desesperada que hice algo que en años no había hecho, fui a una iglesia, para mí fue muy reconfortante volver a encontrarme con Dios y ese día en mis oraciones pedí por mi hijo y por mi familia, pero la verdad había perdido la fe, y veía muy difícil que sucediera un milagro que cambiara la situación que estábamos viviendo en casa.

Los dos días siguientes fueron críticos, mi hijo seguía grosero, rebelde. Esa noche la luz de su habitación estaba encendida a las dos de la mañana, yo la abrí rápidamente para sorprenderlo fumando, pero para mi sorpresa estaba leyendo La Escalera de la Vida. Al preguntarle sobre lo que estaba haciendo él me respondió: “Estaba hojeando el libro y vi algo que me llamó la atención”. Me puse feliz, le di un beso y salí de su cuarto.


La noche siguiente sucedió lo mismo y durante toda la semana lo encontré leyendo hasta altas horas de la noche, recuerdo una de aquellas cuando abrí su cuarto y con una sonrisa y el libro en la mano, mi hijo me dijo: “Mamá, este libro me está abriendo los ojos, me he dado cuenta que yo nací para grandes cosas, ya casi lo voy a terminar”. Esas palabras alegraron mi corazón, pero aún seguía con duda.

A la semana siguiente sucedió el milagro, las oraciones fueron escuchadas, al llegar a casa con mi esposo luego de una jornada laboral, encontramos en la sala a nuestro hijo sentado, con una carta en la mano, con lágrimas nos dio un abrazo y nos pidió perdón, esa carta fue hermosa, era el compromiso de cambio y la renuncia a los vicios, tenía escritos todos los sueños por los cuales él iba a trabajar, luego de muchos meses, los tres pudimos abrazarnos entre lágrimas, fue un perdón sincero y verdadero”.


La señora concluyó entre lágrimas diciéndome: “Gracias, Daniel, mil mil gracias por tu libro, mil gracias por salvar a mi familia”. Yo me encontraba con los ojos aguados y muy contento, siempre he sabido que una palabra en el momento oportuno


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puede cambiar tu decisión y guiar tus acciones por el camino correcto, una palabra precisa en un momento de la vida puede cambiar para siempre la historia, yo sólo le dije: “Liliana las gracias son para Dios, Él escuchó tus oraciones y mi libro fue sólo el vehículo de transformación”.

Meses después del encuentro volví a contactarme con ella y me contó que las cosas habían cambiado de manera definitiva, su hijo dejó de consumir marihuana, sus notas en el colegio mejoraron notablemente, se había vuelto respetuoso y ahora estaba obsesionado con volverse un gran empresario, estaba listo para recorrer su


Escalera de la Vida.










































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La Escalera de la Vida





La madre soltera


Lina me abordó al finalizar una clase en búsqueda de un consejo, ella luego de cinco años de casada se acababa de separar, nunca había trabajado, apenas estaba iniciando su etapa educativa y no sabía qué iba a hacer para revertir esta situación


y sacar adelante a su hija de cuatro años de edad. Muy nerviosa y angustiada me contó su situación en búsqueda de alguna respuesta que le diera un poco de claridad a su vida.

Era evidente que uno de los primeros pasos era conseguir trabajo, pero para eso debía empezar a prepararse intelectualmente, comenzar a desarrollar habilidades básicas, por tanto le recomendé algunos cursos cortos presenciales y en línea que podrían hacer su hoja de vida un poco más atractiva y también le sugerí el inicio de un plan agresivo de lectura, pues tenía muchas dificultades para expresarse.

Al pie de la letra fue siguiendo uno a uno los consejos y de manera rápida me fui maravillando con su cambio, la situación en la que estaba no le daba permiso para demoras o procesos lentos, así que ella tenía la decisión y el enfoque de poder salir adelante con su hija. El primer libro que ella leyó fue El Secreto, quedó encantada, enamorada de la lectura; el segundo fue La Escalera de la Vida. Lina era una mujer talentosa que había permanecido por años en su zona de confort, alejada del conoci-miento, pero con el paso de los días me fui maravillando con cada análisis que hacía de los capítulos. Fue como aquella flor que se abre y florece, recuerdo aquel día cuando comenzó a construir su Escalera de la Vida, con mucha seguridad me decía que iba a trabajar en una buena empresa.


Recordemos que ella no tenía experiencia laboral, apenas estaba estudiando, había muchos aspectos en su contra, pero por dentro tenía una certeza que le daba un brillo mágico a su rostro. Fue así, entonces, que ella procedió a mandar hojas de vida, a asistir a entrevistas y a realizar pruebas. Había una vacante en un banco que la tenía muy ilusionada, el salario era muy bueno, excelentes prestaciones y la posibilidad de hacer carrera en la organización y crecer profesionalmente.

De la entrevista final con el que podría ser su jefe, esto fue lo que me contó:


“Estaba muy asustada, en la sala de espera vi a las otras dos candidatas y se veían muy seguras, muy bien vestidas y comencé a ponerme nerviosa, se notaba que habían estudiado mucho, yo empecé a sentirme inferior y a desanimarme, pero fue ahí donde recordé lo que he aprendido, pasaron los minutos y llegó mi turno. Ese día iba con el libro La Escalera de la Vida en la mano, entré en la oficina, me senté y lo puse sobre la mesa, el señor comenzó a hacerme preguntas y yo iba respondiendo pero seguía un poco


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nerviosa, casi al finalizar la entrevista él me preguntó sobre el libro que estaba leyendo y me dijo: “Ese es un buen libro yo ya me lo leí, cuéntame que has aprendido de él”. En ese momento algo cambió en mi interior, me acordé de mi hija, de mis sueños, de mi deseo de superarme, y hablé con el corazón, comencé a sonreír y también la cara del entrevistador cambió por completo, no recuerdo muy bien qué dije, solo sé que lloré, reí y hablé desde lo profundo de mi ser, la persona que estaba entrevistándome se puso de pie, me dio un abrazo y me dijo “Esto es lo que estamos buscando: personas con sentimientos, con deseos de superación, personas que tengan claro lo que quieren en la vida, lleva a tu hija a comer helado para que celebren tu nuevo empleo”.


“Cuando salí de esa oficina no me lo creía, no podía parar de llorar, sentía que todo era una fantasía, la mujer ama de casa estaba lista para iniciar una nueva vida, me fui de inmediato a casa y abracé a mi hija”.

Fue una transformación maravillosa. Con el paso de los meses aquella mujer humilde, tímida, de sencillo vestir, de léxico limitado, se convirtió en una ejecutiva segura, im-ponente, decidida. Lina aprovechó su oportunidad, terminó sus estudios y aun continúa capacitándose, su calidad de vida mejoró notablemente, ella me dijo que el mejor regalo que le hizo La Escalera de la Vida fue despertar su creencia en ella misma, “mientras más leía más me confrontaba en mi vida, de una extraña manera comenzó a brotar en mí un deseo de superación, miles de ideas para salir adelante, cambié la desesperanza por una escalera sólida repleta de sueños, este libro cambió mi vida y la de mi hija para siempre, mil gracias Daniel”.




Hay muchas personas talentosas que sólo necesitan un empujón, una sacudida, una voz amigable y sincera, espero que estés listo para disfru-tar este viaje, y aprender de este libro que he escrito con mucho amor.

















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La Escalera de la Vida



La escalera de la vida























Los barcos no se hunden por el imponente mar, o por el agua que los rodea. Los barcos naufragan por el agua que entra en su interior. Eso mismo pasa con las personas, no es lo que te rodea, no son las imponentes dificultades las que


te hacen naufragar, no es lo que la gente dice o cree de ti lo que te hunde en la vida. Es todo aquello que tú permites entrar en tu interior y que transforma tu ser, tú debes saber que tienes el mando de tu barco y eres quien decide cuándo girar a estribor, sólo podrás estar a flote cuando encuentres la paz, cuando descubras el equilibro entre el ser y el hacer, cuando no dejes permear la buena persona que eres, cuando establezcas tus principios y valores. La felicidad la encontrarás cuando navegues por los mares, liviano y con la conciencia tranquila por tus actos bondadosos.


En este momento hay veinte millones de personas en el mundo compartiendo con sus familias, en este preciso instante hay más de quinientas mil personas besándose, aproximadamente ochocientas mil abrazándose, ¿Y tú por qué sigues aún con esa cara? ¿Acaso no estás disfrutando la vida?


Hay estudios científicos muy contundentes que revelan que las personas que no ejer-citan su cuerpo, que no entrenan su mente y que no leen, tienen un cerebro más pequeño en comparación con quienes sí lo hacen; también presentan síntomas de envejecimiento prematuro, se estresan con mayor facilidad, pero sobre todo no disfrutan de la vida.


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En nuestro planeta Tierra habitan más de siete mil millones de personas, ¿y adivina qué? La gran mayoría de estas personas tienen vidas monótonas, aburridas, llenas de carencias, conflictos, con estrés, dolencias y muchas deudas que pagar.


Ya lo decía Anthony Robbins, para mí tal vez el coach más grande que existe en el momento: “La clave del éxito y la felicidad es Avanzar”, todos los días mejorar, dar el siguiente paso, sentir que mis acciones me llevan a otro nivel y esa es una de las razo-


nes por las cuales las personas se estancan, arruinan sus vidas, porque dejan de avanzar, porque olvidan el camino de sus sueños, porque no supervisan ni miden su progreso. Te pregunto ¿Cuándo fue la última vez que dedicaste al menos una hora del día para revisar tus acciones, para evaluar tu avance? ¿Ya ves lo que te quiero dar a entender?

El primer paso que debes dar es encontrar tu Misión, que te preguntes ¿Qué te gusta hacer? ¿Qué te apasiona? ¿Cómo puedes poner tus dones, tus talentos, a disposición de los demás?


¿A qué viniste a este mundo? ¿Cuál es el legado que vas a dejar? ¿Por qué diablos haces parte de las personas que no están disfrutando la vida?


Tómate un segundo para que observes lo que está pasando en nuestra sociedad, las personas no madrugan todos los días a cumplir sus sueños, salen a cumplir horarios, se levantan temprano aburridos, renegando de sus vidas, de sus trabajos, salen estresados de sus casas en búsqueda de dinero para sobrevivir, salen a crear conflictos a la calle, a sus empresas, en las redes sociales ¿y sabes por qué? Porque ese conflicto es el mismo que tienen en su corazón, saben que se perdieron en la escalera de la vida.


Y fue una tarde, hace muchos años, mientras me encontraba en una oficina, con cientos


de papeles, haciendo una tarea repetitiva, ganándome un salario que no me alcanzaba para nada, que me di cuenta que esa era la vida que no quería, que estaba levantándome


todos los días con desgano, aburrimiento, pereza, a cumplir un compromiso que había adquirido con mis deudas, no con mis sueños, y me pregunté: ¿Daniel, tú crees que Dios te mandó a esto? ¿Esta es la historia que tú quieres para tu vida? ¿Todos estos días aburridos se repetirán y se multiplicarán por los años que vivas, ¿eso es lo que quieres? ¿Daniel, eres feliz? ¿Daniel estás explotando tu potencial? ¿Daniel, quieres hacer algo al respecto? ¿Daniel, tienes el valor de salir a buscar tus sueños? Y luego de ese diálogo, amigos míos, retomé el camino de mi Escalera de la Vida, renuncié a ser parte de esa gran estadística de personas que no están disfrutando.


Las preguntas trajeron respuestas y esas respuestas me hicieron tomar decisiones, pero ahora seguía lo más importante: aprender a crear un proyecto de vida. Siempre he sabido que son muy pocas las personas exitosas, felices, que hacen lo que les apasiona. La gran mayoría viven, como lo dijimos anteriormente, aburridos y en conflicto, así que me di a la tarea de comenzar a leer, a buscar información referente al éxito y la felicidad.


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En los libros empecé a encontrar cosas valiosas, mi mente procedió a crecer, mis sueños se fortalecieron, y mi cerebro comenzó a generar muchas y muchas preguntas. A mí me encanta el fútbol, y un día, mientras veía un partido, mi cerebro que ya sabía lo que quería, que estaba recibiendo la información precisa, inició a procesar, evaluar rutas y alternativas de manera inconsciente (esa es la razón por la cual a veces decimos que se nos iluminó el foco, o que se nos vino una idea a la mente, porque tu cerebro siempre está trabajando y procesando información), entonces me pregunté:


¿Por qué será que muchos de los grandes jugadores de fútbol de la historia provienen de familias humildes?


Este es el caso de Pelé, Maradona, Ronaldinho, Messi, Zidane, entre muchos más. Estos personajes lograron sobreponerse a múltiples adversidades, jugaron en canchas polvorientas, barrios peligrosos, con balones de trapo, guayos rotos, padecieron algunas enfermedades físicas, carencia de recursos económicos, violencia, desnutrición. Comencé a leer sus biografías, a buscar videos, a recibir inspiración, a devolverme unos años antes de la gloria y darme cuenta ¿Cómo lo lograron? ¿Qué decían, qué pensaban?, ¿Cuál era su forma de ver la vida?


Y continué preguntándome: ¿Qué habrá marcado la diferencia entre ellos que lo lograron y alcanzaron el éxito y los millones de personas que lo intentaron y fracasaron? Y encontré algunas cosas en común, su filosofía de la vida era similar, estos jugadores exitosos, desde temprana edad tuvieron hambre de victoria, lucharon de manera incansable, motiva-dos por mejorar la calidad de vida de sus familias y su sueño de ser grandes exponentes de este deporte. Alcanzaron con mucho sacrificio y valor sus objetivos y se convirtieron en protagonistas del balompié mundial admirados por millones de personas y recordados para siempre como leyendas de este deporte, estos ídolos del fútbol supieron eludir las adversidades y anotarle un golazo a la vida.


Recuerdo una entrevista que le hicieron a Carlos Tévez jugador de fútbol argentino, en la final de la Champions League (uno de los torneos futbolísticos más importantes de Europa que reúne los principales clubes del mundo), donde el periodista luego que su equipo quedara campeón por definición de tiros desde el punto de pena máxima, le preguntó lo siguiente:


“¿No sentiste miedo a la hora de pararte en frente del arco con la responsabilidad que tenías ante los millones de espectadores de todo el mundo, de meter el balón al fondo de la red?”


Con una sonrisa, respondió:


“Miedo me daba cuando era joven y jugaba en la cancha del barrio, porque muchos de los partidos terminaban en riñas y peleas con armas, era común ver cómo pasaban balas cerca de ti”.


Este jugador se crió en uno de los barrios más peligrosos de la provincia de Buenos Aires, conocido como el Fuerte Apache. En otra entrevista confesó que de no ser por

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su amor y pasión por el fútbol de seguro hubiera terminado muerto o en una cárcel, destino que siguieron desafortunadamente algunos de sus hermanos.


Estas historias comenzaron a inspirarme, yo que vengo de una familia humilde y trabajadora comprendí que el éxito está a disposición de todos nosotros, que las con-diciones económicas no son una limitante para alcanzar el éxito, que podemos utilizar la adversidad para motivarnos, para emprender una acción que cambie todo aquello que nos incomoda, así que empecé a tomar decisiones y aplicar lo que había aprendido.


1- Valor, renuncié a mi empleo, para someterme a las difíciles pruebas que la vida me puso los primeros diez años, sí, leíste muy bien, diez años muy difíciles con pruebas de todo tipo, tuve que tener valor para llevarle la contraria a todo el mun-do, para dejar de escuchar los comentarios de las personas y sólo dejarme guiar


por el deseo de mi corazón, valor para enfrentar crisis económicas, rechazos, y continuar de pie.


2- Sacrificios, modifiqué mis hábitos, detecté que perdía y malgastaba mucho tiempo


viendo la televisión y jugando en la computadora, cambié estas actividades por lecturas y educación, aprendí a elegir, me di cuenta que hay que sacrificar el


placer por el deber, renuncié a la comodidad y el confort, tracé un plan de acción y procedí a ejecutarlo, decidí iniciar la marcha, escogí avanzar.


3- Motivación, tuve que ganar seguridad en mí mismo, cambiar mis diálogos in-ternos y reemplazar la voz pesimista por una que me alentara a continuar, que


me repitiera todos los días que era el mejor y que lo iba a lograr, aprendí esta frase: “Del tamaño de tu motivación será el tamaño de tu determinación y de tu persistencia”, recuérdalo muy bien: del tamaño de tu motivación, será el


tamaño de tu determinación y de tu persistencia. Es aquí donde te das cuenta que sin amor a lo que se hace, sin pasión, sin misión, jamás serás feliz. Hay personas que me dicen: “Daniel, es que yo no soy bueno para nada” “Es que yo no sé cuál es mi misión”. Si ese es tu caso, déjame decirte que tienes que acallar esas voces exteriores y aprender a conocerte a ti mismo, en tu ser habitan deseos tan maravillosos y extraordinarios que es sólo cuestión de aprender a escucharlos, porque son estos los que te van a impulsar en el día a día y en la adversidad.


4- Lucha incansable, fueron tantas pruebas, tantas adversidades, tantos obstáculos que me hicieron contemplar el retiro y abandonar mi camino, pero fue ahí donde apareció Dios en mi historia, Él tomó mis manos y me dijo: “Continúa, que yo estoy a tu lado”. Este es el paso tal vez más crítico, porque las personas tienen un límite y créeme que la vida te llevará a que lo enfrentes y lo veas cara a cara, es ahí donde tu mente te va a decir que ya no más, tus finanzas te dirán que ya no más, la gente te dirá que ya no más, sentirás fatiga espiritual, emocional, física. Cuando ya estés a punto de caer y abandonar, sorprende a la vida dando un paso


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La Escalera de la Vida



hacia adelante, saca tu fuerza interior y avanza, esto es súper poderoso, porque estás demostrando que eres diferente, que estás decidido a alcanzar tus sueños, y en recompensa la vida te va a otorgar cosas maravillosas.


5- Hambre de victoria, uno de mis maestros me enseñó este consejo valioso que quiero compartirlo contigo:


Cierra los ojos, piensa en lo que te gusta, en tu Misión, imagina muchas personas dándote su amor y cariño como muestra de agradecimiento por tu trabajo, imagínate siendo admirado porque has desarrollado un talento luego de muchos años de prepa-ración y ahora lo ejecutas con Maestría, ahora abre los ojos y dime si no sientes una fuerza mágica que se apodera de tu cuerpo, que quiere salir a la calle a querer iniciar ese sueño, que quiere leer, que quiere informarse, que quiere crecer mental y espiritualmente.


Cuando yo lo hice, amigos, sentí felicidad y emoción porque imaginé la vida soñada, sentí una energía maravillosa, Dios me susurró al oído y me dijo: “Eso que acabas de visualizar es lo que yo he creado para ti”; y en ese momento lloré de la felicidad, pues tenía la seguridad que Él estaba conmigo. Haz el ejercicio, date la oportunidad de cerrar tus ojos, conecta tus sueños con Dios y si logras emocionarte, si lloras, si sonríes, si te energizas, esa es la señal de que ya estás listo para iniciar el viaje, que has encontrado el camino de La Escalera de la Vida.


(Cuando sientas pereza, sueño o quieras saltarte los ejercicios, échale la culpa a la iguana, a tu cerebro reptil que es perezoso pero poderoso, debes hacerle resistencia y hacer que tu deseo de superación sea mayor a la comodidad que pide a gritos tu interior).


¿Te acuerdas que cuando éramos niños, teníamos la firme creencia que seríamos los grandes protagonistas de este cuento de héroes, que se llama nuestra propia vida? ¿Recuerdas cuando te creías Supermán, Batman, la Mujer Maravilla, en estos tiem-pos Capitán América, los Hombres X, el Hombre Araña, el Hombre de Acero, Los Increíbles? Tal vez te ponías una capa y soñabas con volar, que saltabas de asiento en asiento y sentías el poder de sortear cualquier obstáculo, ¿te acuerdas de aquella época cuando teníamos la energía y la vitalidad de hacer muchas cosas al mismo tiempo, cuando nuestros sueños eran ilimitados?, de niños éramos ambiciosos, soñadores, activos pero sobre todo Ejecutores, esta palabra es muy importante, y quiero que la tengas en cuenta, cuando éramos niños lo que queríamos lo teníamos, hacíamos lo que fuera necesario para alcanzar nuestros deseos. El ejecutor es aquel que cumple lo que quiere, y esa era otra frase que debía grabar en mi mente, y tú lo debes hacer. Repite, con convicción, estas palabras:


“Yo soy un ejecutor, lo que pienso, lo digo y lo hago”.


¿Se acuerdan las miles de estrategias que empleábamos para lograr que nos com-praran algo? De mi infancia recuerdo la manera en que escondía algunos juguetes

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en medio del mercado (vegetales, carne, productos de aseo, frutas, mecato), ahí, en medio de todo eso, refundía y de manera estratégica sin que nadie lo notara, escondía carritos, muñequitos, animalitos de juguete, para que a la hora de llegar a la caja registradora a pagar, no hubiera más alternativa que comprar el juguete o de lo contrario tal vez hasta una lloradita uno se pegaba, lo que fuera necesario por el muñequito. Los invito a que por un momento piensen en las cosas que ustedes hacían de niño para conseguir sus objetivos, ¿Cuántas pilatunas hiciste? ¿Qué tan inquieto fuiste en tu infancia?


Un estudiante, hace algunos días me compartió una experiencia con su hija de cuatro años, quien durante todo un mes le insistió para que le comprara un nuevo disfraz de princesa. Todos los días le decía:


“Papá, quiero mi disfraz”.


La niña, cuando él llegaba a casa le traía las chanclas, le daba un fuerte abrazo, le daba mil besos, le mostraba buenas calificaciones, le decía que se había portado juicio-sa, lo miraba con su carita tierna e inocente y cuando ya lo tenía doblegado le decía:


“Papá, quiero mi disfraz”.


Él no tuvo más alternativa que realizar la compra y en sus palabras me dijo: “Era tanta su insistencia que en mi mente se repetían una y otra vez las palabras, “Papá, quiero mi disfraz, quiero mi disfraz, quiero mi disfraz”.


Recapitulemos aquellos momentos de nuestra infancia cuando hacíamos pataletas, utilizábamos el poder del llanto, podíamos manipular con una sonrisa o unos ojitos de ternura, éramos creativos para comer dulces sin que mamá nos sorprendiera, inventá-bamos cualquier excusa para ir al parque o vernos con nuestros amigos, era sencillo, si lo queríamos lo obteníamos. Desafortunadamente con el paso de los años cambiamos nuestra manera de actuar y de pensar, nos damos cuenta que no somos los héroes y que esta película es puro cuento, nos resignamos a vivir una vida que jamás deseamos, le aseguro que si de niño lo hubiéramos entrevistado, nos hubiera contado una vida fantástica, feliz, amorosa, llena de grandes sueños y logros.


La vida de la gran mayoría de esas siete mil millones de personas que viven en este planeta, se parece más a las pesadillas del niño, entonces pregúntate:


¿Qué será lo que ha pasado en todo este proceso de nuestra vida?


¿No te parece que es hora de ser el protagonista de la vida que tú quieras? La pro-puesta es que a partir de este momento, “YA”, comencemos a escribir y vivir nuestra propia historia en la cual Tú, sí, Tú, serás el gran protagonista, con tus acciones irás escribiendo el inicio, nudo y desenlace de esta que es la más valiosa vida, porque si no lo sabías tú eres la persona más importante y espectacular que vive en este mundo, y llegó el momento de que protagonices la película que se llama: “TU PROPIA VIDA


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La Escalera de la Vida



donde podrás escoger el personaje que desees interpretar y tomarás las decisiones que marcarán el camino hacia el éxito y cumplimiento de todas tus metas.


Recuérdalo bien: tú decidirás, tú escogerás el rumbo, tú protagonizarás a partir de hoy la historia más fascinante de todos los tiempos. Tu propia vida.


Abraham Lincoln decía:


Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años”.


Es decir, sea la edad que tengas, nunca es tarde para empezar. Roberto Gómez Bo-laños, más conocido como Chespirito, trabajó arduamente toda su vida como escritor y guionista, pero no fue sino hasta haber cumplido sus 41 años de edad, cuando creó el personaje del Chapulín Colorado, y un año más tarde El Chavo del Ocho. Esto le permitió ser reconocido, y con el paso de los años se convirtió en un gran protagonista no sólo de su propia historia, sino que marcó la infancia y adolescencia de millones de personas.


Así que, de ti dependerá aprovechar cada capítulo de esta historia, decide qué deseas: ¿éxito o fracaso? , es hora de que cambies tu forma de actuar y pensar, de que te prepares para llegar al cielo a través de La Escalera de la Vida. Estoy seguro que al terminar el libro contarás al mundo la historia más taquillera del momento, llena de valores, sentimientos, situaciones buenas, malas, pero sobre todo con un final feliz. Vamos a protagonizar la historia que siempre hemos soñado, vamos a dejar atrás situaciones y pensamientos negativos, vamos a enfocarnos en darle vida a nuestra vida, ponte el traje del triunfo y a partir de este momento comienza a sentirte y a actuar como esa persona exitosa que siempre has soñado ser.


Gregorio Marañón, nos advierte:


“Vivir no es sólo existir, sino existir y crear, saber gozar y sufrir, y no dormir sin soñar, descansar es empezar a morir”.


No descanses hasta no ver tu sueños hechos realidad, es hora de crear e imaginar un futuro mejor. Así como Arnol Schwarzenegger, Bruce Willis, Will Smith, Jean Claude Van Damme, Sylvester Stallone, Dwayne Johnson, Steven Seagal, Vin Diesel y el legendario Chuck Norris, espero que estés listo porque comenzará la Acción.


Amigo, quiero invitarte a que me visites en mi página de Facebook: www.facebook.com/DanielRiveraCoach/ y me compartas tu foto con el libro y nos cuentes tus conclusiones, emociones y sensaciones, luego de este capítulo. Recuerda que Dios te ama y te acompaña en este camino.


También me puedes escribir a mi correo: danielriveracoach@gmail.


com, yo personalmente te responderé.





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Daniel Rivera



El árbol protagonista























País: Colombia, ciudad: Santiago de Cali, lugar: Teatro Central de Occidente. Héctor Brecht, famoso dramaturgo y director, prepara el gran montaje de su nueva obra de teatro “La máscara de la tragedia”, por lo cual ha hecho


extensa una gran convocatoria a través de los medios de comunicación y redes so-ciales para encontrar los personajes que darán vida a su historia. Se busca un rey, una reina, el príncipe, la princesa, los villanos de la historia, los antagonistas, los soldados, la corte del rey, los consejeros y muchos extras con pequeñas apariciones poco importantes.


Ésta prometía ser una gran oportunidad para Simón, un joven alegre que veía en esta obra su posibilidad de ser famoso y reconocido, al menos en su ciudad. Por tanto fue a las audiciones con el objetivo de salir del anonimato y cumplir su sueño de ser un gran actor, él se encontraba leyendo un libro llamado La Escalera de la Vida, y estaba decidido a protagonizar la vida que él deseaba. Llegó al lugar donde se realizarían las convocatorias. Se encontró así, con una fila interminable de personas que iban en búsqueda de ser escogidos para protagonizar el papel del Rey. Todos se veían seguros, personas apuestas, preparadas, experimentadas, con grandes habilidades, hicieron que Simoncito dudara por unos segundos en participar, pero esto no fue para él un impedimento, ya que en su interior había muchos deseos y seguridad en sus capacidades.


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La Escalera de la Vida



Luego del paso de las horas y una extensa fila, llegó su turno, le pasaron un pequeño cuestionario el cual debía diligenciar antes de la audición, con el fin de evaluar sus competencias para el personaje principal.


  • Sea usted bienvenido a esta convocatoria, a continuación procederemos a realizar un cuestionario, el cual debe diligenciar bajo juramento. Para el papel del Rey necesi-tamos que usted cumpla con el siguiente perfil:


¿Goza usted de un cuerpo atlético?, ¿Posee habilidades en la oratoria?


¿Ha tomado clases de expresión corporal? ¿Estudia o ha estudiado actuación?


¿Es creativo y sabe improvisar? ¿Tiene buena memoria?


¿Cuántos años de experiencia tiene en esta profesión?


Al terminar el cuestionario sus sueños comenzaron a esfumarse, pues Simón no contaba con preparación alguna, ni experiencia. Por tanto, no se pudo presentar a la audición. Un poco triste, pero aún con esperanza, realizó una nueva fila para un papel menor, tal vez no era un personaje tan importante, sin embargo para iniciar sería una gran oportunidad de darse a conocer.


Cuando nuevamente llegó su turno de realizar la audición para el nuevo personaje, recibió un cuestionario. Esta vez algunas respuestas fueron afirmativas, pero no le alcanzaron para ganarse una oportunidad en el escenario. Desesperado, pasó a la fila de los extras, pero para su desgracia ya todas las plazas estaban ocupadas.


Con lágrimas en los ojos emprendió su camino rumbo a casa, muy frustrado. Cuan-do su imagen desaparecía en el horizonte, se escuchó un grito con su nombre, era el director que había encontrado un papel para él:


“Simón, usted será un árbol, esta vez no tendrá que llenar ningún cuestionario, tampoco necesitamos que tenga ninguna competencia y mucho menos que se prepare, su labor es pararse en el escenario y quedarse quieto, será un observador de lujo de la obra, no haga nada, es sencillo”.


Y fue así como Simoncito se quedó inmóvil viendo cómo su deseo de ser actor se iba marchitando, en medio de la quietud y la tristeza por no haber logrado personalizar ni protagonizar el papel que siempre había soñado. La obra de teatro y el sueño de su vida habían finalizado.


Esta historia tiene muchos simbolismos que quiero los aprendas y los identifiques:


El árbol de la historia representa la mayoría de personas con las cuales interactua-mos día a día, personas que en alguna oportunidad salieron en búsqueda de sus sueños

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Daniel Rivera



y metas, pero al enfrentarse a las dificultades y los retos que implica ser una persona exitosa y feliz , se decidieron por una vida cómoda, del mínimo esfuerzo.


Esto también nos sucede a nosotros, nos pasamos toda nuestra vida interpretando un papel que no queríamos, resignados a personificar algo que no hemos deseado, viviendo una vida de lamentos y reproches. Luego de una derrota nos quedamos plantados en un mismo lugar, observando cómo avanzan los días sin hacer nada para cambiar dicha situación. Sólo echamos raíces y raíces que nos impiden avanzar y la amargura de nuestras vidas, como lo menciona la historia, marchita nuestros frutos y nos aferra a un presente desolador, el cual nutrimos día a día con pensamientos negativos y pesimistas.


¿Tienes el valor de reconocer que te has quedado parado, echando raíces en el con-formismo?¿Que no estás avanzando, o por lo menos no al ritmo que tú puedes hacerlo?


El Rey de la historia representa nuestros sueños, todo aquello que deseamos y anhelamos, creo que todas las personas en algún momento de sus vidas han intenta-do buscar cosas nuevas, se han decidido a cumplir sus sueños pero ante la primera adversidad renuncian, se rinden, de esta manera se ven de un momento a otro asu-miendo un papel que es inferior a sus deseos, pensamientos y capacidades, pero que al parecer es el único que ellos piensan que pueden interpretar. A eso lo llamaremos conformismo, vemos el papel del Rey como algo tan lejano, tan difícil, que preferimos acomodarnos a un papel inferior.


El grave error de la historia es asumir la actitud del árbol, debemos buscar la manera de avanzar y progresar ¿lo recuerdas?, mejorar en todos los aspectos, trabajar en mis debilidades y potencializar mis fortalezas, prepararme día a día, ganar experiencia. Para llegar a la cima de la montaña, hay que recorrer primero el valle, luego subir el pie de la montaña, ascender por la falda y terminaremos en la cumbre. Un profesor mío me repetía, una y otra vez, esta frase:


“Daniel, primero es la primaria, segundo la secundaria”.


Para mi época de adolescente me parecía una bobada, pero él lo repetía una y otra vez sin parar, ahora con el paso del tiempo, comprendo lo que él me intentaba decir. No podemos pretender que los resultados en la vida lleguen por un golpe de suerte o sean inmediatos, desafortunadamente las personas quieren ver resultados sin esfuerzo ni dedicación, queremos las cosas ya. Pero ya, es decir en este preciso momento, no estamos haciendo nada para conseguir lo que anhelamos. Todo en la vida tiene un proceso, que es necesario, pero que al final nos garantizará tener el conocimiento y la experiencia requeridos para manejar diversas situaciones, recuerda: “primero la primaria”.


Entonces, lo primero siempre es intentarlo, ¿podemos fracasar? Claro que sí, una y mil veces, lo importante es seguir.


Michael Jordan, el mejor basquetbolista de todos los tiempos, decía:


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La Escalera de la Vida



He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 juegos. 26 veces


han confiado en mí para tomar el tiro que ganaba el juego y lo he fallado. He fracasado una y otra vez en mi vida y eso es por lo que tengo éxito”.


Para hacer esas grandes anotaciones y sus sorprendentes jugadas tuvo que dedicar horas, días y semanas de prácticas intensas, tirar el balón millones de veces hasta lograr la perfección de las cestas, desde todos los ángulos posibles, crear e imaginar nuevas jugadas.


Remata este gran deportista con estas palabras que de seguro nos ayudarán a com-prender la razón de su éxito:


“Siempre he creído que si trabajas, los resultados vendrán solos. No hago las cosas a medias, porque sé que si lo hago, entonces sólo puedo esperar tener resultados a medias”.

A Michael Jordan le pasó lo mismo de nuestro protagonista, en un inicio fue re-chazado, algunas personas dudaron de su talento, criticaron su falta de experiencia, es ahí donde encontramos la mentalidad del guerrero y la del perdedor. El perdedor declina, hace caso y renuncia a sus objetivos, el perdedor se rinde cuando le cierran las puertas, el perdedor cree que el camino es fácil, el perdedor cree que los sueños se logran en el primer intento, el perdedor prefiere apostarle a la suerte que a la prepara-ción, al perdedor le duele la cabeza cuando lee, cuando tiene que entrenar su mente y su físico, el perdedor renuncia al juego y mira otros horizontes donde las cosas sean más fáciles. El guerrero sigue en la cancha, a pesar del ruido, los chiflidos, las fallas, los errores, se sigue preparando por años. Michael Jordan pudo decir: “Sí, tienen razón no sirvo para el basquetbol, me falta experiencia, mejor renuncio y busco un trabajo donde paguen bien, no se necesite conocimiento y no haya mucho que hacer”.


Pero él siguió en la cancha, él siguió en el juego, y te pregunto: ¿Estás listo para seguir en la cancha? ¿Estás listo para entrenar, para prepararte hasta que llegue tu oportunidad?

Si nos tomáramos el tiempo de indagar a las personas más allegadas a nuestras vidas y les preguntáramos: ¿Qué profesión o carrera te hubiera gustado estudiar y/o ejercer? De seguro sus ojos brillarían mencionando alguna profesión o labor que durante años soñaron, pero que, por cosas de la vida nunca ejecutaron. Son muchas las personas que escucho diciendo: “Me hubiera gustado ser médico, enfermera, futbolista, diseñadora, abogado, administrador, ingeniero, etc.”.


Te pregunto: ¿Qué quieres hacer entonces?, dímelo, ¿Lo vas a hacer o te vas a quedar lloriqueando, parado como un árbol, viendo cómo la vida se te pasa, perdiendo el tiempo en cosas que te alejan cada vez más de tu felicidad?, respóndeme: ¿Qué quieres hacer?

Recuerda que tú dejas de ser el rey o la reina de la historia cuando te resignas o te rindes ante las adversidades, no dejes que tu vida se marchite en el conformismo y la quietud, ayer no lo fue, hoy tal vez sí, pero seguro mañana lo conseguirás. Recuerda que vida sólo hay una y sólo pregúntate: ¿Por qué no arriesgarme a desempeñar el


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papel que siempre he soñado? Es hora de dar un giro a tu vida e iniciar nuevamente el camino, recuerda que si agachas la cabeza tu corona de rey podría caerse.

Un proverbio hindú nos dice:


No hay árbol que el viento no haya sacudido”.


De una u otra forma todos hemos sido o somos como el árbol de la historia, el viento son los problemas y dificultades que atravesamos día a día, que sacuden nuestras vidas y nos hacen mover de lado a lado, poniendo en riesgo nuestro futuro, amenazando nuestra estabilidad, las personas que no tengan convicciones claras, sueños concretos, deseos firmes, sucumbirán ante las adversidades, por tanto debes aferrarte al sentir de tu corazón, creer con fe ciega que te vas a convertir en el rey o la reina de la historia.


Como los árboles encantados de los cuentos de hadas es hora de movernos y atre-vernos a ser los protagonistas de la historia que siempre hemos soñado.

Recuerda que todo tiene un proceso, un paso a paso, un momento de vida perfecto, entonces aprovecha el viento para moverte, la dificultad para aprender, tus raíces para alimentar tu convicción y seguridad de logro.


Las cosas en la vida hay que trabajarlas con paciencia y disciplina”. Proverbio persa.


Utilizando estas herramientas este árbol comenzará a dar sus frutos, en la vida debemos ir paso a paso construyendo Conocimiento, Hábitos , Maestría, Destreza, Habilidades y Competencias. Lo importante es nunca perder el horizonte, ese gran objetivo que deseamos alcanzar. Gabriel García Márquez nos recuerda que: “La vida no es sino una sucesión de oportunidades”, así que de ti depende tomar la decisión de iniciar Ya, a transformar de manera positiva tu vida.


Simón pasó algunos años representando el papel del árbol, pero aprovechó ese tiempo para estudiar y prepararse. Dejó de lamentarse y comenzó a esperar paciente-mente su oportunidad, mientras pulía sus talentos y trabajaba de manera incansable en perfeccionar sus habilidades. Todos los días antes de salir a escena se miraba en el espejo y soñaba que aquel arbolito se convertiría algún día en el gran protagonista de la historia, y fue así como una fría noche ante la ausencia, por enfermedad, de uno de los personajes principales de la obra, Simón tuvo su oportunidad de brillar, aquellos ojos que algún día lloraron por miedo al fracaso, ahora lloraban de felicidad pues la verdadera función de su vida se había iniciado.

Cuando yo tomé la decisión de comenzar a cumplir mis sueños, no sabía que me iba a enfrentar a tantas adversidades; muchas personas, familiares, situaciones, van a querer bloquearte el camino. Cuando inicié a escribir este libro muchas personas se burlaban, se reían, me decían que tenía que comprar una biblioteca para guardar todos los libros porque nadie los leería, ¿y saben?, en un principio yo fui como Simoncito, yo bajé la cabeza y dije: “Ellos tienen la razón”, y archivé por varios meses La Escalera


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La Escalera de la Vida



de la Vida. Pero una noche Dios en un sueño me dijo, “¿Esa es tu fortaleza?, ¿dónde está tu confianza? ¿Acaso no te das cuenta que puse en ti dones y talentos para que los desarrolles?, así que ponte de pie y continúa tu camino; es hora de avanzar”. Recuerdo, esa noche me levanté a las tres de la mañana a continuar escribiendo ese primer libro. Ahora, luego de agotar la primera edición y alcanzar un éxito rotundo, quiero contarte que estos ojos que lloraron en la dificultad, ahora lloran de alegría compartiéndote esta bonita historia.


Mi mejor consejo es que continúes en la cancha, que nunca abandones, que te sigas preparando. Despierta el espíritu de lucha incansable, motívate todos los días, sacrifica el placer por el deber, ten el valor de perseguir tus sueños, de dar el primer paso en La Escalera de la Vida, ¿estás listo para dar ese primer paso? Vamos entonces a iniciar este viaje.




Amigo, quiero invitarte a que me visites en mi página de Facebook: www.facebook.com/DanielRiveraCoach/ y me compartas tu foto con el libro y nos cuentes tus conclusiones, emociones y sensaciones, luego de este capítulo. Recuerda que, Dios te ama y te acompaña en este camino.


También me puedes escribir a mi correo: danielriveracoach@gmail.


com, yo personalmente te responderé.


























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Inicia el viaje























Antes de llegar al lugar en el que me encuentro sentado, que es donde inicia esta historia y nace la idea del libro, recorrí varios pasillos y algunas gradas. La Escalera de la Vida, un lugar común para muchos, mágico para mí, significa el comienzo pero también el fin. Simboliza aferrarse y soltar, educarse y desaprender,


escuchar a las personas pero obedecer a tu corazón.


Estaba en el aeropuerto de la capital de mi país, este lugar se encontraba repleto de personas, algunas tristes, llorando y abrazándose con sus familiares, otras alegres, pensativas, despistadas, dormidas. Yo estaba muy feliz, pues luego de varios meses regresaba de nuevo a casa, fue ahí, en ese contraste de rostros, de emociones, al ver tantas maletas con sueños e ilusiones, que comencé a reflexionar: “La vida es un viaje, somos nosotros los que escogemos el destino, somos nosotros los que decidimos qué empacar en la maleta, somos nosotros los que creamos el rumbo que queremos seguir. Podemos tomar un avión con destino a la felicidad, o podemos amargarnos y compli-carnos la vida. Simplemente, quedarnos en la sala de espera”.


Ahora pregúntate: ¿Cuántas veces en tu vida has afrontado situaciones de extremo dolor y dificultad?, ¿Cuántas? ¿Muchas, verdad?, con sólo cerrar los ojos podemos traer a nuestra mente tantos momentos donde la confusión reinaba y el llanto se escondía en una máscara de tristeza y desesperación. Pero, también te pregunto: ¿Cuántas veces en


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La Escalera de la Vida



tu vida has afrontado situaciones alegres, has experimentado la felicidad? ¿Cuántas? ¿Muchas, verdad?, la vida tiene estos componentes: alegrías y tristezas, momentos buenos y malos.


Dios te dio la libertad de escoger lo que quieras hacer con tu vida, tu estás en el aeropuerto. Entonces, sólo pregúntate: ¿hacia dónde te quieres dirigir?

“Atrévete a tomar el avión a la felicidad, a emprender un viaje mágico. En el camino puedes encontrar un poco de turbulencia, pero recuerda que tu viaje será seguro porque Dios está contigo”.


Al inicio de nuestras vidas, sin quererlo ni pretenderlo, iniciamos un largo y arduo camino, donde vamos evolucionando y ascendiendo con todas las cosas que aprendemos. El cambio es una constante permanente en nuestras vidas, cada día nos trae un aprendi-zaje, es la combinación de experiencia y decisiones la que va labrando nuestro caminar.


Tienes delante de ti una escalera, esa es La Escalera de tu Vida, cada escalón repre-senta un nivel o una etapa diferente que vamos superando, paso a paso estamos forjando nuestro futuro, evolucionando como personas, ganamos conocimiento, experiencia e información. De esta manera avanzamos día a día en pro de alcanzar nuestras metas, como lo decía Michael Jordan, paso a paso, vamos rumbo a nuestros objetivos.


Es importante que a partir de este momento visualices tu vida en forma de escalera. En nuestra etapa cero nos encontramos al inicio de ella (en el primer escalón). Y de una u otra manera iniciamos un ascenso, escalón por escalón, comenzamos a avanzar; la guardería o la señora que nos cuidaba, el jardín, la primaria, secundaria, la universidad, el trabajo, la familia, las relaciones interpersonales, cursos de idiomas, de sistemas, diplomados, sólo piensa todo lo que has progresado en tu vida, desde que eras un bebé y estabas en la etapa cero, hasta el día de hoy. ¿Qué tanto has evolucionado? Mucho, ¿verdad?

Los éxitos y fracasos nos van formando, constantemente estamos evolucionando en el campo personal, espiritual, emocional, intelectual. Cada peldaño representa una etapa de nuestras vidas, el fin de un ciclo y el inicio de otro, el cumplimiento de metas y la renovación de nuevos objetivos. Si tienes la oportunidad de ver algunas fotos de tu infancia, es importante, ya que esto te permitirá hacerte una mejor idea de tu evolución, además, podrás traer a tu mente muchísimos recuerdos de este largo camino que has recorrido y que aún te falta por recorrer, esa es tu Escalera de la Vida.


¿Tienes algún recuerdo de tu infancia?, ¿cuando gateabas, tomabas tetero y tenías una mamila que te ayudaba a dormir? Yo recuerdo los juegos de mi niñez, las bolas, el balero, el trompo, el yoyo; las niñas jugaban a las muñecas, el escondite, la lleva. Recuerdo que todos nos tomábamos de la mano y jugábamos a la rueda rueda, el puente está quebrado, agua de limón, pero había uno que nos encantaba. “El juego de esconder la correa” y consistía en lo siguiente: alguien del grupo escondía la correa mientras los


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demás estaban de espaldas, luego se daba el aviso y todos salían a buscarla, la persona que la había escondido daba indicaciones: frío, tibio, o caliente; a mayor temperatura más cercanía del objeto, hasta que alguien ya se quemaba y la encontraba, entonces salía corriendo con la correa a pegarle a los demás. En todos los grupos siempre existió un guache que era, por lo general, el más grande y fuerte de todos, él era quien hallaba la gran mayoría de veces la correa, también había siempre un gordito tiernito quien era el que menos corría, por tanto era el que casi siempre recibía el castigo por parte del grandulón.


Cuando éramos niños deseábamos ser adultos, llorábamos cuando papá o mamá se iban a trabajar, decíamos: “Papá, te necesito, no te vayas” y con los ojos aguados nos quedábamos viendo cómo ellos partían a luchar por brindarnos un futuro mejor.


Posterior a esa etapa llega la adolescencia, nos entra la rebeldía, comenzamos a experimentar cambios físicos, emocionales, todo nos da pereza, dejamos la vitalidad de la niñez y entramos en una lapsus de desidia permanente, perdemos la inocencia y conocemos las fiestas, el amor, el sexo, el alcohol, el cigarrillo, la marihuana; a los hombres nos cambia la voz, empieza a salir pelo donde antes no lo había, las mujeres inician su ciclo menstrual, algunas partes del cuerpo aumentan su tamaño, dejamos de lado los juegos infantiles de ronda, para hacer juegos adolescentes de ronda pero con amigos y amigas donde todos se besan, pasamos horas hablando por redes sociales, terminamos la secundaria, iniciamos la universidad, y vamos entendiendo un poco más de la vida. Jaime Garzón decía: “Nos damos cuenta que la vida es verdad”, comprende-mos que nuestros padres en muchas cosas tenían la razón. Queremos entrar a trabajar rápido para tener dinero, ya no lloramos cuando nuestros padres se van a trabajar, al contrario, hacemos fuerza para que se vayan y ahora decimos: “Papá, necesito, pero que te vayas, porque ahora viene mi novia”.


Rápidamente nos convertimos en adultos, etapa en la cual trabajamos incansa-blemente para cumplir nuestras obligaciones y compromisos, anhelamos devolver el tiempo y volver a ser niños. Esta es una etapa donde asumimos muchas responsa-bilidades y constantemente estamos tomando decisiones. Nos casamos, formamos nuestra propia familia, y nos toca vivir el nuevo ciclo pero en esta ocasión con nuestros propios hijos.


Es ahí cuando comprendemos los regaños, las preocupaciones, el por qué nos


castigaban, entendemos el amor infinito que se puede tener por los hijos, decimos en nuestro interior: “Qué sabios fueron nuestros padres”, ¡cuánto les debemos!,


es más, lo invito a que si aún goza la fortuna de tenerlos con vida, hágales una llamada, una visita, deles un fuerte abrazo y díganles simplemente, pero con mucho amor: Gracias.


“Ellos nos ayudaron a transitar muchos años de nuestras vidas, nos dieron las bases”.


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La Escalera de la Vida



Visualiza entonces tu vida como una enorme escalera. Las etapas anteriormente descritas las hemos pasado todos y nos sirven para ilustrar el largo camino y los innu-merables cambios que hemos sufrido con el pasar del tiempo, ojalá usted se tome un momento solo para reflexionar sobre su camino, sobre sus cambios, sobre su evolución, en las personas que han hecho parte de su historia, los momentos que han marcado su vida.


Pero, se preguntará: ¿Qué hay al final de la escalera? Porque si existe un punto de partida debe haber uno de llegada, y la respuesta es sencilla. Está el Cielo. El final de



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